Siempre pensé en las cosas equivocadas, mi vida llena de luz y velocidad fue truncada por la suma oscuridad… y me lo merecía. La arrogancia me llevó al límite y al fin todo se apagó. ¿Habrá alguna mágica luz que vuelva a alumbrar mi camino? ¿Una estrella que me devuelva la dignidad?
Cruzando puentes
Recorrí con mis dedos mi cabello mojado mientras que con la otra mano sostenía la toalla que secaba mi torso. Me estaba desesperando, esta mujer me estaba desesperando. La a turbulencia de sensaciones que me hacía sentir era devastadora, abrumadora y me asustaba como la mierda. Frente a ella podía sentir rabia, impotencia, odio, culpa, molestia… paz? Y me negaba a reconocer lo que más me tenía preocupado y me hacía alejarme de ella.
Lujuria.
Y lo atribuía a varias razones, no era ella, era yo… no había estado cerca de una mujer en seis meses, mierda… eso era una tremenda mentira. Ángela era una mujer y con ella jamás sentí ni la ínfima parte de lo que bella me hacía sentir. Isabella… no Bella, Isabella. Las formalidades mantienen las distancias.
Yo era el que había tocado su piel, había olido su aroma, había escuchado su voz que actuaba como un suave arrullo en mi cabeza cuando me recostaba en mi balcón y la escuchaba en el patio interactuar con mi hijo. Mierda, era yo… cuando en plena etapa de luto, estaba pensando en otra mujer.
Tanya…
Debía pedir perdón a su memoria por hacerlo, por dejarme llevar cuando en realidad lo que tendría que estar haciendo era llorarla, lamentar su ausencia… pero… ¿Por qué hacía nada de eso? ¿Por qué no sentía que la extrañaba? Mierda… ocho años de matrimonio y no extrañaba a mi esposa muerta hace seis meses.
Terminé de lamentarme secando el resto de mi cuerpo, tomé la toalla con ambas manos y recorrí con la textura suave la piel de mi estómago y mi cadera, haciendo fricción bajo mí ombligo y aún más abajo.
Mierda…
Ya había hecho esto… en la ducha, hacía unos minutos. Lo había hecho tantas veces ya que había perdido la vergüenza. Odiaba que mi cuerpo reaccionara así de fácil ante una simple y ordinaria mujer. Ante una mujer que solo había tocado una sola vez y en la mejilla, bah… varias, su brazo… la suave piel del dorso de su codo, su mano… mierda… qué jodidamente débil era.
Exhalé frustrado y alejé mi mano de mi entrepierna para vestirme, me estaban esperando seguramente ya que a Bella se le había ocurrido hacer la prueba hoy. Habíamos hablado tanto ella como yo con las psicóloga de Noah y había estado de acuerdo con Bella, en intentar una salida, no tan lejos, no tan abrupta… pero una salida.
Y Bella tenía un plan.
Bajé las escaleras veinte minutos después, listo para salir, porque mierda… yo también quería ir, no sabía lo que Bella tenía planeado, pero quería saber. A demás, era la primera salida de Noah de casa desde el accidente y su psicóloga dijo que sería apropiado que tuviera a su padre a su lado, por si algún episodio de pánico venía. Personalmente no sabría qué hacer si algo así sucedía, pero si podía servir para algo, lo haría. Estaba arto de ser un inútil.
Estaba arto de estar encerrado… estaba arto de negarme… de negar todo. Estaba arto.
Y sí… me iría con Bella, su hermano y mi hijo, a Forks. No conocía ese pueblo, ni siquiera sabía que podría haber un pueblito de cinco mil habitantes en la península de Olimpia que se dedicaba a la pesca y la industria maderera. Cúlpenme… mis vacaciones navideñas las pasaba en Brasil, en una isla privada que mi madre tenía en la costa de Río. Tanya odiaba la nieve y el frio, esa era una de las razones que habíamos decidido instalarnos en Phenix en primer lugar.
_Al fin…_ fui recibido a los pies de la escalera por la voz de Ángela, que me acompañaba por razones obvias. Bella y Emmett no podían cargar con un ciego y un niño propenso a tener un ataque de pánico en cualquier momento del paseo. Debíamos ser cuidadosos y no pensaba molestar en el medio.
_¿Están todo listos?_ pregunte oyendo en la periferia de mi oído, el sonido del auto esperando afuera, las voces provenientes desde el jardín y los pasos en el vestíbulo. Entonces sentí el olor a ella… cielos…
_Estamos listos_ dijo con voz grave antes de caminar lejos de mí, _de hecho lo estamos desde hace una hora, gracias por hacernos esperar Señor…_ podía sentir el sarcasmo… y los pequeños pasos de mi hijo a su lado.
Resoplé cansado, mierda… iba a ser un día largo.
- o -
pov Bella
Caminé indignada hacia la salida, tratando de concentrarme y enfocarme en quien tenía a mi lado y que se aferraba a mi mano como si fuera el último bote salvavidas. Su padre se había hecho esperar y en lugar de salir al mediodía como habíamos acordado ya dos días antes, salimos casi a las dos de la tarde. Idiota… ¿Qué lo había entretenido tanto?
¿A caso lo hacía a propósito? ¿A caso no pensaba en su hijo y en lo mucho que necesitaba esto?... idiota, diez mil veces idiota… su arrogancia me empujaba a mis propios límites de tolerancia.
Sentí la resistencia en mi mano cuando llegamos a la puerta del auto, donde Emmett nos estaba esperando, Noah tiraba de mi mano. Cuando me fijé en él pude ver en sus ojitos verdes, lo que tanto habíamos estado temiendo entre la psicóloga y yo. Miedo.
Edward venía caminando detrás de Noah con la mano derecha sobre el hombro de Ángela. Se detuvieron cuando me puse de cuclillas frente a Noah.
_¿Qué sucede cariño?_ pregunté suavemente con una sonrisa tranquilizadora, habíamos hablado largo y tendido con su psicóloga sobre la posibilidad de que esto sucediera, así que había adoptado algunas herramientas para "conquistar" a Noah y sus miedos. Solo deseaba que funcionaran.
Él me miraba con preocupación y luego ladeó un poco su cabecita para mirar el auto detrás de mí… mierda.
Entonces negó… y me apresuré a acercarlo a mis brazos,
_Lo sé cariño, tienes miedo…_ susurré a centímetros de él. _pero es necesario ir en él para llegar al lugar donde queremos ir, ¿y sabes qué?... amaras ese lugar, Emmett te tiene una sorpresa._
Noah se quedó mirándome como repasando sus posibilidades y luego frunció en entrecejo, _¿Emmett?_ preguntó en un susurro. Asentí…
_Él nos llevará ahora, conducirá… e iremos a un lugar donde tiene una sorpresa para ti… ¿te gustaría verla?_
Nuevamente Noah pareció considerar su respuesta antes de mirar hacia atrás y mirar a Edward, su papá estaba escuchando nuestro intercambio a poco menos de dos metros, su ceño fruncido me hacía pensar que en verdad estaba preocupado por su hijo.
Él había estado negando esta posibilidad de sacar a Noah antes del viaje de la semana que viene a Forks, decía que era demasiado pronto y que Noah aún estaba sensible por el accidente, todo muy cierto, no lo negaba. Pero no me parecía ponerlo a esperar… la mente se acostumbra a ciertas conductas y Noah fácilmente podría acomodarse al miedo y el encierro. Definitivamente no quería eso para él.
_Yo estaré contigo hijo_ alcé los ojos sorprendida al escuchar esas palabras de Edward. ¿Qué había sucedido con el dragón enojado que consideraba esta salida totalmente ridícula e innecesaria? Edward sonrió suavemente a su hijo, este último gesto fue un incentivo muy grande para Noah al parecer, porque me tomó la mano nuevamente y sonrió sin separar los ojos de los míos.
_¿Me llevas contigo?_ susurró de nuevo, a lo que asentí. No podía ser más feliz al llevar a este niño en mi regazo.
Lo levanté del suelo entre mis brazos y acuné suavemente su cabecita en el hueco de mi cuello.
_Papá está aquí contigo mi amor, también Emmett, Ángela y yo…_ susurré en su cabello, sentí el asentimiento y caminé hacia el auto para meterme en el asitno trasero, Edward vino a mi lado y Ángela y Emmett se fueron adelante. Edward le dio la mano a su pequeño en un intento de hacerle saber que estaba allí para él y Noah la recibió. Emmett comenzó su despliegue de distracción, preguntándole a Noah cuáles eran sus juegos favoritos en el parque y sus animales favoritos en el zoo… el niño respondió cada una de sus preguntas con cierto entusiasmo, pero no dejé de notar el duro agarre que tenían sus manitas en mi abrigo. Como si estuviera a punto de caerse y como si yo fuera capaz de dejarlo caer. Ángela participó en la conversación y sonreí al ver a Noah hablarle a Emmett sobre Clitford, el gran perro rojo.
_Y le gusta que le rasquen detrás de la oreja!... Emily debe subirse por una escalera hasta su lomo y rascarlo con un gran gancho!_ reí junto con Emmett… él iba concentrado en la carretera, pero oía atentamente a Noah. Edward a mi lado en cambio, era un manojo de músculos tensionados, tenía apretado sus dientes y trataba de respirar bajo control, casi fallando en el intento.
Me mordí el labio… no podía transmitir ese miedo a su hijo, eso sería avanzar un paso y retroceder tres. Por lo que observando a Noah y viendo que no me estaba prestando atención a mí o a su padre, estiré la mano y tomé la de Edward entre los asientos.
Lo sentí tensarse a penas mi piel tocó la suya, apreté mi mano para transmitirle tranquilidad. Él bajó un poco la cabeza ladeándola ligeramente hacia mí y suspiró cerrando los ojos, me estremecí cuando sentí su dedo pulgar barrer mis nudillos suavemente.
_La última vez que me subí a un auto desde el accidente fue cuando me trajeron a casa al salir del hospital._ susurró solo para mí. Apreté su mano… sabía lo que esto también significaba para él y sabía que la tensión de su cuerpo no se debía a otra cosa que revivir mentalmente esos momentos.
_Está bien…_ susurré.
La residencia Cullen estaba ubicada un poco lejos de la ciudad, por lo que llegamos al parque más cercano unos quince minutos después. El cuerpito de Noah en mis brazos se ablandó como masilla una vez que llegamos y su rostro era todo sonrisas. Bajamos del auto y salió corriendo junto a Emmett para llegar a las hamacas. Yo me quedé sonriendo mientras lo miraba irse, Ángela bajó llevando una gran canasta de picnic para hacer nuestro almuerzo tardío y yo busqué la manta gruesa detrás del auto, Edward se quedó esperando a un lado de la puerta del auto, parecía estar captando con sus otros sentidos, todo alrededor. Había unos pocos niños jugando cerca de nosotros, en los laberintos, había música desde el puesto de helado y risas femeninas de las madres que se sentaban tres bancos más allá. También había voces varoniles de los abuelos que jugaban ajedrez en unas mesas en la periferia del parque. Edward parecía estar absorbiendo todo eso.
Cuando obtuve la manta me acerqué a él y tomé su mano para ponerla en mi hombro y comencé a caminar despacio para darle la posibilidad de seguirme, lo cual hizo.
_Gracias_ oí detrás de mí, seguido por un suspiro.
_De nada._
Lo llevé hasta la zona verde del parque, el pasto era verde y el día era cálido aún, no creí que podía haber días de frio en Phenix, la época navideña me la imaginaba entre sombrillas para el sol y limonadas. Sonreí al saber que seguramente en este momento en Forks la nieve descansaba en el porche de mi papá y la bruma húmeda llenaba el aire del bosque cerca de casa.
Cuando la manta estuvo desplegada y los alimentos de nuestro almuerzo tardío sobre ella, tomé la mano de Edward y lo jalé ligeramente hacia mí,
_Es hora del almuerzo Señor Cullen, ¿desea un poco de jugo de naranjas?... lo hice yo misma con frutos de su jardín_ dije con un dejo de sarcasmo mientras él se sentaba con cautela a mi lado.
_Bella…_ su tono de advertencia me hizo sonreír. Claro que no le gustaba que lo llamara Señor Cullen cuando estábamos en buenos términos, pero simplemente no lo entendía… cuando peleábamos el dragón enojado salía a la luz y exigía ser llamado como un señor. ¿Algo relacionado con el inconsciente tal vez?...
Edward Cullen era un misterio.
_Por supuesto deseo un poco de tu jugo... Bella._ de repente su boca estaba a centímetros de mi oído y me estremecí _¿Tú me lo darás?_
Volteé a mirarlo con las cejas alzadas y la boca ligeramente abierta… ¿Sugerente un poco señor Cullen?... cielos.
_Si… se lo sirvo en un segundo, voy a llamar a Noah y Emmett para que vengan a almorzar_ dije levantándome casi con brusquedad. Mi corazón resonaba en mi pecho… dios, rastrillé mi cabello con mis dedos y respiré profundo mientras caminaba a través de la extensión verde del parque.
¿Qué le sucedía?... de repente era un caballero y condescendiente hombre y luego, al segundo siguiente se alejaba, tomaba distancia o simplemente gruñía como el ogro que era la mayor parte del tiempo, pero esto… esto era nuevo, esta sugerencia, este… ¿coqueteo?... mierda.
Sacudí la cabeza y cuando alcé la mirada una sonrisa se apoderó de mi cara. Emmett estaba en el suelo jugando con un perro pequeño y Noah reía a su lado sosteniendo su pancita. El perro era un cachorro y tenía agarrado entre sus dientes la manga de la camiseta de mi hermano. Era una lindura… el perro.
_Hey chicos!_ llamé acercándome, Noah alzó la mirada y saltó sobre sus pies corriendo hacia mí. Abrí mis brazos y lo recibí entre ellos,
_Bella!_ me abrazó enterrando su carita en mi cuello _mira!... mira lo que trajo Emmett! Y es mío… mío Bella!_
Abrí los ojos y miré a mi hermano frunciendo en entrecejo… ¿QUÉ?
Emmett se paró alzando el cachorro en sus manos, me miró con una sonrisa de las suyas, mostrando su fila de dientes blancos y sus ojos brillantes, rodó los ojos y alzó los hombros,
_Es un Beagle y es ideal para los niños, a demás el peque ya le puso nombre… quería hacerle un regalo, solo eso_ su mirada de disculpa quedó aceptada por mí, pero no quería ni saber la opinión de Edward sobre esto.
_Se llama "Obi" y dormirá conmigo en la cama…_
_Wooaa cariño…_ reí _primero tenemos que ver si a tu papá le gusta la idea ¿quieres?_
Noah se quedó mirándome mordiéndose el labio, sonreí al verlo adoptar mis hábitos, luego miró en la dirección en que su papá y Ángela se encontraban y suspiró profundamente.
_¿Y si no me deja quedármelo?_ junto sus manitos y entrelazó sus dedos nerviosamente, me puse de cuclillas frente a él.
_Pues vamos a hablar con él ¿sí?_
Él sintió y pude ver la duda en sus ojos, tomé al perrito de los brazos de mi hermano y lo puse en brazos de Noah y lo llevé a su padre que nos esperaba sentado en la manta, Emmett se sentó junto a Ángela que mordisqueaba unos palitos salados y yo me senté junto a Edward, del otro lado lo hizo Noah, que me miró expectante.
_Humm… señor Cullen, Noah tiene algo que mostrarle, es importante para él…_ añadí en voz baja. Edward tenía su rostro orientado hacia mí, frunció ligeramente el ceño y luego asintió volteando a su lado donde su hijo esperaba.
_Hum…_ Noah decidió ir por la manera directa, colocó el cachorro en el regazo de su padre, el cual se sobresaltó ligeramente antes de aferrar a Obi con sus manos. Sus dedos largos tocaron el lomo del animal, primero con cautela y luego cuando reconoció de qué se trataba, tocó con más confianza su cabeza y acarició detrás de las orejas, Obi volteaba su cabeza lamiendo los dedos de Edward y reconociendo también.
_Es Obi_ continuó Noah acariciando el tope de la cabeza de su cachorro, Edward sonrió ante el nombre _Emmett me lo regaló…_ entonces su sonrisa se esfumó y su ceño regresó.
Miré a Emmett que miraba con preocupación la escena, podía ver que estaba preocupado, miré a Noah y se mordía el labio nuevamente, cielos…
_Noah, sabes que tu madre nunca aprobó los animales en casa…_
Mierda…
_¿Edward?... ¿podemos dar un paso?_ me paré sobre mis pies implorando con la mirada a Ángela _los demás pueden comenzar a almorzar_
_No_ dijo con dureza Edward volteando su cabeza ligeramente hacia mí pero sin tener ningún reparo en ocultar sus palabras a su hijo que lo miraba a su lado con los ojitos brillantes. _Noah sabe muy bien lo que su madre pensaba…_
_Quiero tenerlo…_ susurró el niño aferrándose a su mascota.
_Noah cariño, ven…_ Ángela intervino y tomó a Noah de la cintura acercándolo a ella.
_¿Bella?_ Emmett estaba a mi lado pidiendo intervenir.
_No…_ alcé la mano a mi hermano y apoyé la otra en el hombro de Edward dándole un apretón _El Señor Cullen me va a acompañar a dar un paseo, estaremos bien_
Quería convencerme de eso…
Edward se negó al principio, pero con un nuevo apretón de mi mano en su hombro, se levantó con cautela del suelo y buscó mi hombro para seguirme. Caminé en silencio lejos de nuestra área de almuerzo hasta que llegamos a una zona de arboles cerca de la orilla del lago donde los patos y cisnes retozaban.
Tragué mi ira tratando de aligerar la burbuja que estaba a punto de estallar, no había manera de que este hombre hiriera nuevamente a su hijo, no lo permitiría. Mierda… pero no era mi lugar decidir sobre el cachorro… tonto Emmett! Porque no preguntó primero?. Cielos… ahora estábamos metidos en un lío.
_Isabella, no estamos discutiendo esto…_
No le contesté, no hasta que llegamos a la orilla del lago, no habían personas pasando por allí por lo que volteé a él y dejé escapar la respiración que estaba conteniendo, mierda… mierda…
_Una y otra vez, como un jodido cangrejo! Una y otra vez!..._ grité alzando las manos _¿Qué pasa con usted?... ¿Cuánto más quiere lastimar a su hijo?_ él parecía aturdido ante mi estallido, pero ya no lo soportaba mas.
_Isabella…_
_No…_ dije caminando hacia él, alcé mi mano y toque su pecho con mi dedo índice, _usted no puede hacer eso, no pretenda llamarse padre si a cada paso que da su hijo tiene que andar de puntillas a su alrededor por miedo a irritarlo._ respiré profundo porque el nudo en la garganta no me dejaba hablar bien, mis ojos picaban,
_¿Qué vas a hacer al respecto? Tú no eres su madre…_
_Su madre murió, usted fue lo único que le quedó y lo empujó lejos, a mi me contrató su abuela porque no había nadie más que pudiera llegar a él, tenía un gran muro a su alrededor fortificado para no dejar entrar a nadie… y adivine qué?... yo lo derribé, día a día, con paciencia, con paso de tortuga, con cautela, cariño y paciencia… y usted en un día vuelve a armarlo a su alrededor abofeteándole en su pequeño rostro todos sus miedos e inseguridades… usted no merece que lo llame papá!_
_No me hables así!_
_No puedo seguir haciendo esto!_ dije quebrándome, la última palabra fue inentendible gracias a mi sollozo. Cielos… esto era demasiado…
Él se petrificó en su lugar y vi el sutil cambio en sus ojos, que veían en mi dirección, sin verme realmente. Sus ojos se abrieron grandes y su boca formó una "O", su ceño se frunció con alarma y negó con la cabeza.
_No…_ dijo cuando las lágrimas comenzaron a caer en mis mejillas, mis sollozos eran insostenibles.
_No lo lastime…m más…_
_No, Bella_ susurró caminando abruptamente hacia mí, se tropezó con una saliente de la acera pero logro llegar a mí sin caerse, sus manos agitándose a su lado para tocar cualquier obstáculo. Me tapé la boca para frenar mis sollozos pero sabía que los oía.
Él… cielos, él tazó mi rostro entre sus manos y todo su cuerpo tocaba el mío. Pronto sus dedos tocaban mi cara y sus dedos limpiaban mis lágrimas que no dejaban de salir,
_No llores…_ susurró cerca de mí, su cara repleta de angustia me dejó congelada. Sus ojos no veían pero transmitían tanto, podía ver la tristeza en ellos _No llores, no Bella… por favor_ sus dedos ansiosos acariciaban mis mejillas _lo siento, tanto… no bajes los brazos, lo siento_
_Por favor…_ gemí vergonzosamente _él esta lográndolo, no lo aleje mas… no lo lastime_ una de sus manos acunó mi mejilla y la otra se arremolinó alrededor de mi cintura acercándome a él,
_Ayúdame a no hacerlo, no es lo que quiero, haré lo que sea necesario, lo intentaré, lo juro Bella, pero no… por favor, no bajes los brazos_
Por primera vez, vi la desesperación en sus ojos, mezclada con frustración y súplica.
_No puedo hacerlo sola_ enfaticé.
_No… no lo harás_ susurró con nuestras frentes tocándose,
_Noah necesita a su papá, no sea tan inflexible… rompa un poco las estructuras_ miré sus labios, que se entreabrían tomando pequeños respiros rápidos, su dedo pulgar continuaba haciendo pequeños círculos en mi mandíbula _hágalo por él_
Él se lamió los labios, la punta de su lengua rosada me hizo estremecer y él me apretó más contra su cuerpo,
_...por él… por ti, Bella_ suspiró _no quiero que te vayas, no lo hagas_
Negué ligeramente con la cabeza _no lo haré, pero necesito refuerzos Señor Cullen_
Él cerró los ojos y respiró profundo, como tratando de calmarse,
_Lo que he hecho… alejé a todos, incluso a ti._ dijo más para sí mismo _no soy señor Cullen para ti Bella, no me hagas sentir como si estuviera a kilómetros de distancia de ti…_
_Lo está…_ susurré cerrando los ojos, dejándome inundar por su fragancia, por el calor de su cercanía. Su mano recorrió mi mandíbula hasta tazar mi mejilla nuevamente, sentí la punta de su dedo pulgar en mi labio.
_No quiero estarlo más, ya no…_ susurró de vuelta.
Cielos…
Si me paraba unos centímetros de puntilla llegaría a sus labios con los míos. Pero no era así como esto debía ser, no más complicaciones para las que teníamos actualmente. Un paso a la vez… con Edward, había que hacer pasos de bebé.
Cuando me compuse y estaba por alejarme, él sonrió suavemente,
_¿Por qué un cangrejo?_ frunció el seño pero la sonrisa no dejó sus labios. Me contagié de ella…
_Mmm… mi madre solía decirlo, cuando alguien quería intentar pero no podía. Se dice que los cangrejos dan un paso adelante y dos hacia atrás cuando se ven amenazados…_ dije algo incomoda y avergonzada por mi comparación.
_Lo entiendo…_ rió.
Edward Cullen rió…
Wau…
Me alejé de él y traté de recomponerme, pero aún el calor de su cuerpo era palpable en mi piel, su aroma tan cercana…
_Deberíamos ir a almorzar…_ dije mirándolo, él había bajado sus ojos y asintió con una sonrisa sutil _y usted… tú… deberías reconsiderar sobre el cachorro, Emmett se lo obsequió sin pensar en las consecuencias… solo lo hizo porque es natural de él dar sorpresas_ reí…
_Bueno… se quedará si me prometes que cuando ande por mi casa descalzo no me toparé con alguno de sus regalitos en el suelo_
Reí con ganas… cielos, él podía hacerme reír si quería y con la misma facilidad podía hacerme llorar.
_Prometo cuidar de sus necesidades, de hecho… será mi próxima lección para Noah, aprender a cuidar de un cachorro_
_Excelente…_ sonrió alzando su mano. _¿Vamos?_
Respiré profundo por enésima vez y exhalé con fuerza, él sonrió de lado con una mueca de dolor…
_Vamos._
…o…
Ángela estaba leyendo un libro sobre la manta que ahora estaba sobre el suelo unos metros más cerca de los árboles, ella tenía su espalda recostada en uno de ellos y podía ver, por el título del libro, que era una chica romántica, al igual que yo… leía Orgullo y Prejuicio con tanta concentración que podía perforar las hojas del libro. Emmett estaba jugando una partida de ajedrez, ahora probando suerte con los ancianos en las mesas del parque a unos metros más allá de nosotros. Reí varias veces por las muecas que mostraba mientras se concentraba en las jugadas, mi hermano era insistente y perseverante, algo que habíamos heredado de papá. Noah estaba jugando con su nueva y más reciente adquisición, su cachorro Obi… estaba a unos pasos de nosotros correteando en círculos tratando de agarrar su cola mientras Noah se doblaba de la risa. Edward y yo, bueno… estábamos sentados uno al lado del otro en uno de los bancos de la plaza. Él reía cuando yo reía, le contaba cada cosa que veía con mis ojos… él asentía pensativo y al mismo tiempo nostálgico…
_Descríbeme Forks_ dijo en un momento. Lo miré despegando mis ojos de Noah y sonreí por su interés,
_Forks es como un pueblo marciano_ dije rotundamente, él rió negando con la cabeza y ladeó su cabeza hacia mí,
_¿En serio?_ preguntó con humor.
_Sí… es como uno de esos pueblos marcianos que describe Ray Bradbury, mucho bosque, mucho oxigeno, mucha bruma, mucho verde…. Musgo hasta debajo de las piedras, ciervos… pero hermoso por las noches, a diferencia de la ciudad, en Forks se pueden ver las estrellas cuando somos privilegiados de tener el cielo despejado de nubes. Llueve mucho y la mayoría del tiempo las personas llevan abrigo con la capucha sobre la cabeza, para que el cabello no se erice. Los veranos casi son inexistentes y cuando el sol sale aprovechamos los segundos para que el sol caliente nuestra piel._ tomé un respiro que no me había dado cuenta que me faltaba, cuando hablaba de mi hogar, parecía que no podía detenerme _ los jóvenes crecen, terminan el instituto ansiosos de salir de allí, pero yo tengo un romance con Forks… mi familia está allí, crecí corriendo por el bosque, no me puedo alejar._
El silencio que se instaló a nuestro alrededor fue cómodo, yo recordaba con una sonrisa en mi cara, no podía esperar para ver a mi papá. Solo una semana, solo una y estaríamos allá…
_Me encantaría hablar de algo con tanta pasión como hablaste tú de tu hogar_ dijo Edward a mi lado.
Sonreí asintiendo aún soñando despierta… a Noah le encantaría Forks, la nieve, cielos… la nieve, no podía esperar para mostrarle la nieve. Y esperaba que a Edward le gustara las tardes con mi papá, generalmente frente a la tele con una cerveza en la mano luego de volver del trabajo. Edward no podía ver, pero podía oír… y no dudaba que mi papá lo haría sentirse cómodo, o al menos lo intentaría.
Alcé la mirada hacia Edward... Se veía tan hermoso, su perfil... cielos, su perfil me tenía hipnotizada. Su cabello cobrizo hecho un lio en el tope de su cabeza, sus ojos verdes, con esa mirada lejana y vacía, sus pómulos y su mentón afilado, varonil... cielos. Esos labios, que estaban entreabiertos recibiendo el aire ligeramente frío.
Lamí los míos inconscientemente... y entonces él parpadeó con una sonrisa sutil en sus comisuras, _Es muy frustrante ¿sabes?_ murmuró ladeando su cabeza hacia mí.
_¿Qué cosa?_ lancé mi mirada a Noah,
_Tú me puedes mirar... siento tus ojos en mi piel, pero yo no puedo mirarte a ti, no sé cómo eres_ de repente parecía molesto y suspiré volviendo a mirarlo.
_¿Quieres saber cómo soy?_ alcé mi ceja. Él sonrió de lado como esperando la invitación. Entonces tomé su mano. _Me veras… de la manera en que sabes hacerlo_
Él entreabrió sus labios y se acercó un poco más a mí en el banco. Mi cuerpo podía sentir el calor del suyo, estábamos tan próximos sin llegar a tocarnos más que nuestras manos. Tomé un respiro… y llevé su mano hasta mi mejilla,
_Soy pálida_ dije describiéndome _mi piel no tolera el sol, pero Phenix le sentó bien, por lo que la tengo ligeramente más oscura, solo un tono. _subí su mano por mi mejilla dándole a entender que podía hacer esto por sí mismo, él detuvo su mano un momento para luego acariciar mis ojos cerrados con el suave roces de sus dedos, _mis ojos son marrón chocolate, son muy expresivos y profundos según mi papá… y mis pestañas son largas y curvadas_
Abrí los ojos y vi su manzana de Adán subir y bajar bajo su piel al tragar, se lamió los labios y cerró los ojos. Sus dedos delicados tocaron mi nariz desde la base hasta la punta,
_Hum… tengo, unas pocas pecas surcando esa parte, no son muy visibles, las odio… suelo taparlas con maquillaje, lo bueno es que el sol de Phenix las hizo desaparecer por ahora_
Él sonrió…
Su mano se movió nuevamente, esta vez sobre mi frente hasta llegar a mi cabello, dios… sus dedos se enterraron en mi pelo acariciando mi cuero cabelludo… me estremecí.
_Mi cabello es castaño con algunos mechones caoba y tengo suaves rizos que llegan hasta la mitad de mi espalda._ mi voz temblaba. Tragué en seco y sentí su mano moverse hasta tazar nuevamente mi mejilla y bajar hasta mi cuello, suave… sin prisas. _soy… delgada y pequeña, no mido más que un metro sesenta, mis padres no eran muy altos tampoco, es decir… mi padre lo es, pero no salí con su suerte._
Estaba divagando…
Él movió su mano desde mi cuello hasta que su pulgar volvió a tocar mi labio inferior, el mismo que estaba mordiendo, él lo sacó de entre mis dientes y lo acarició suavemente.
_Mis labios son rosados…_ sonreí, describir eso era una ridiculez. _ligeramente regordetes, mi labio inferior más que el superior… cielos… no sé por qué te estoy diciendo esto_ reí bajando la cabeza.
Él se removió sobre el banco y con su dedo índice alzó mi mentón hacia él. Toda la tensión del día, el exabrupto y hacía una hora y todas nuestras palabras hirientes habían quedado relegadas en el olvido. Él tenía sus ojos puestos en mi rostro, como si en verdad, en verdad podía mirarme… pero sabía que no podía hacerlo, porque faltaba ese brillo, faltaba ese fuego…
_Eres preciosa…_ susurró. Para mi sorpresa acercó sus labios a mi rostro y ladeó mi cabeza a un lado suavemente para dejar un beso en mi mejilla acalorada _ y gracias por llenar de luz… la vida de mi hijo_
_De… de nada_ mascullé antes de alejarme de él, su mano cayó sobre su regazo y sonrió tristemente. _Gracias por dejarme entrar_
Asintió con una sonrisa de lado y volvió su rostro hacia su hijo, que bostezaba ahora acariciando la oreja de su cachorro. Sabía que era hora de volver a casa y de comenzar a pensar en nuestro viaje a Forks. Y de comenzar a convivir con un Edward… prometedor.
Gracias a todas por la espera! Que lindo reconocimiento... que esperan que pase ahora? Vamos a ver...
