CAPITULO 3
Llevaba corriendo no sabía cuanto, busco su teléfono para ver la hora, busco en su maletín pero no había nada... busco, rebusco, volvio a buscar y no lo tenía, no recordaba donde lo había dejado. Sus piernas se sentían frias y sentía dolor en todo su cuerpo... se había olvidado porque le dolía, pero despues recordo que se había caido de una altura de unos 5 mts y que era un milagro que no se haya fracturado un brazo o una pierna o todos los huesos. Demonios... que le dolia como el mismo infierno. Se miro y río al verse solamente en una camisa larga que le cubria al menos la parte importante además de que sobresalía el boxer rojo. Solo a ella se le ocurrio dejar su ropa para estar más ligera.
-¿En que demonios estaba pensando?- susurro, siguió caminando debía estar cerca. Paso frente a una cafetería llamada The Best Coffee, solo con eso sabía que estaba a 4 cuadras de llegar a su destino. Se recargo en la pared unos minutos debia descansar, el dolor era muy fuerte.
Bryan, Ian y Kai, aún trataban de que Spencer les dijera el motivo por el cual estaba en el piso con el rostro lleno de dolor, el no hablo o más bien aún no hablaba, quien hubiera pensado que una jovencita más pequeña de estatura que él, sin músculos y frágil, podía sacarlo de su sintonía con un solo golpe, pero que golpe, sintió que se le iban a caer. Sentado en su cama pensaba en ella y sus cicatrices, en sus hematomas y en esa cicatriz en forma de T en su muñeca izquierda. ¿ Quien podría ser capaz de marcarla? él vio en sus ojos miedo, sufrimiento, dolor, angustia, tristeza, llanto. Nunca vio felicidad, alegría o que brillaran. Más bien sus ojos rubí, porque para él eran rubí y no marrones, estaban rodeados de una sombra que los mantenía apagados. Al menos tenía su nombre y podría contactar a alguien para que la buscara.
-Tory Tomoji- hablo sin querer alto.
-¿Que?- le preguntaron.
-Nada- aseguro
Kai estaba como algo ido aún pensando en su padre y preguntandose con quien hablaba, queria saber que le ocultaba.
-Oye Kai ¿que piensas?- Bryan lo saco de sus pensamientos.
-Nada- contesto secamente- cada uno a dormir- dijo, todos estuvieron de acuerdo, Bryan e Ian fueron los primeros en salir, Spencer salio al balcón viendo toda la calle deseando no ser tan tonto y poder detenerla, es que el vio como estaba y aún así ella se iba para que el no estuviera involucrado, si supiera que ha estado en peores cosas, era por ese motivo por el cual quería ayudarla.
-Tonta- mumuro
-¿Quien?- dijo Kai detrás de él.
-Creí que estaba solo- volvió a murmurar.
-Hn. ¿Que fue lo que te paso?- como odiaba a Kai por querer saber lo que les pasaba, pero sabía que él los consideraba como sus hermanos, aunque dijera que solo son amigos.
-Nada- dijo, contemplando la vista.
-Por que demonios no te creo- dijo Kai a la par de él. Pero regresando su vista al suelo - ¿Esto es sangre?- pregunto, había unas pequeñas manchas rojas.
-¿Que?- volteo rapido Spencer.- Es una idiota.
-Ahora sí?- el rubio miro por unos segundos las manchas antes de hablar no con toda la verdad.
-Una mujer entro en mi habitación y al parecer esta herida-
-Que gran explicación- dijo con sarcasmo Kai.
-Vete al demonio- contesto Spencer, el ojivileta solo dis que sonrió y salio de ahí como si nada.
Hilary se sentó en el suelo, le dolía sus costados cada vez que respiraba, ahora si creía que se había hecho daño. Pero todo valía la pena si se alejaba de sus asechores, se levanto rápido. Volviendo a su camino, y viendo alrededor. Conocía muy bien a Kenn y que no se daba por vencido. Bueno al menos al no tener su teléfono no la rastrearía, ahora solo le quedaba esconderse.
En la oscuridad, Raúl, esperaba a que la castaña apareciera, porque le hizo caso en irse y dejarla, dos horas habían pasado ya y no tenía noticias de ella, no quiso llamarla tal vez la delataría. Ya no sabía en que pensar, caminaba de un lado para otro... nervioso, tratando de escuchar algún ruido que viniera de afuera.
-Vas a cavar un hoyo- dijeron
-¿Porque no ha venido?- hablo él, las luces se encendieron y un hombre, rubio de cabellera larga agarrada en una cola que caía por su espalda, vestido con una camisa de seda cara y pantalones negros, se acerco a él.
-Tranquilízate, ya aparecerá-
-Romero ya han pasado dos horas- casi grito.
-Yo también estoy preocupado Raul, para mí ella es como mi hija, pero sabes muy bien que cuando se pone como terca nadie la hace razonar- Romero se sentó en el suelo apoyado en la pared- Si ellos la están buscando, se esconderá y vendrá cuando ella crea que esta fuera de peligro...- el rubio vio al joven sentarse a la par de él, ellos siempre se preocupaban por esa niña, y es que ella fácilmente se gano a los dos con sus sonrisas, sus tonterías o sus malos chistes que decía los cuales ellos terminaban burlándose de la joven. Su amabilidad, su carisma, su felicidad y su amor por defender a los que quería, eran cosas que ellos admiraban de la castaña. El rubio aún recordaba como la conoció.
DOS AÑOS ATRÁS...
Hilary paseaba por el centro comercial, tranquila, buscando una peluca nueva, tenía 2 una rubia y otra pelirroja, sin embargo ella quería probar otros colores otros estilos, también buscaba unos zapatos cómodos, es difícil correr con zapatillas o sandalias y es que su mamá y su Nana, querían que ella se comportara como una señorita normal, y que dejara de correr y disfrazarse. Pero ellas no la entendían, para ella era un calvario ir a la casa de su padre con mes y medio pero más que nada odiaba que su propio padre la dejara al cuidado de "Él", casi no dormía por miedo a que el entrara a su habitación. Siempre la vigilaban, todo los pasos que daban eran seguidos, nunca estaba sola y cuando lo estaba ella era presa del miedo. Cada vez que se veía al espejo, notaba las bolsas en sus ojos, no dormía bien tenía pesadillas horribles y siempre se levantaba de madrugada con el rostro mojado de llanto. Eran raros lo días en que ella se encontrara al cuidado de Brooklyn, el joven de cabello naranja siempre era amable con ella y la joven confiaba en él, lo quería, su amor era fraternal y sabía que el de él también. Ojalá sus padres hubieran tenido otro hermano, así ella no se sentiría tan sola, a veces lo deseaba y sin embargo aveces se arrepentía pues entonces él también sufriría lo que ella sufre ahora.
Entro a un local donde vendían todo tipo de pelucas, de todas le gusto 3 pero solo puedo comprar 2, tal vez en la próxima visita ella lo compraría. Tranquila se sentó en una de las bancas, descansando y viendo a las personas pasar, vio a parejas, familia y sin querer a dos travestí que eran muy feos para sus ojos. Desvió la mirada a las escaleras eléctricas, ya no sabía que hacer empezaba a aburrirse. No tenía amigos así que no podía compartir con nadie su aburrimiento, deseaba que algo divertido pasara "Aunque sea un accidente o un payaso" pensó. Más su deseo fue escuchado pero no para bien, entre la gente vio una cabellera naranja pero no le presto atención, miro hacia otro lado y vio una cabellera casi gris, sacudió su cabeza ella estaba alucinando, volvió a mirar hacia otro lado y vio dos cabelleras una rubia y una negra. Los cuatro se estaban acercando a ella "Es tu imaginación Hilary" se dijo mentalmente "¿Que fecha es?" saco su celular para ver la hora y de paso la fecha. "tres de octubre?" esa fecha le hizo pensar mucho, su teléfono empezó a vibrar era una alarma que ella había dejado. "Calvario" decía la alarma esa palabra fue suficiente para que ella comprendiera... levanto la vista y frente a ella estaban 4 jóvenes, un rubio, un moreno, uno de cabello naranja y uno gris... sus ojos se abrieron y se paralizo la fecha había llegado y ella no se había dado cuenta, como es que se le había olvidado. El de cabello naranja la tomo del brazo y salieron del centro comercial, en parte se sentía aliviada y parte tonta.
La subieron a un auto o más bien una limusina, no se opuso, entro y vio a dos hombres enfrente de ella... suspiro largamente debía buscar una forma para salir de ahí.
-Llévanos a casa Roky- dijo uno de ellos. El auto empezó a moverse, ella no dijo nada, solo miraba a través de la ventana como dejaban el centro comercial, llego a pensar en saltar del auto pero recordó que las puertas solo se abrían por fuera, hizo una mueca de fastidio "como demonios se me olvido que a él le tocaba este mes" se regañaba mentalmente.
Los dos hombres iban en silencio observando a la joven, uno tenia el cabello azul oscuro y el otro castaño. Los dos iban vestido con sus trajes, los que usaban diariamente. Eran dos empresarios y los dos eran amigos.
-¿Como has estado, Hija?- pregunto el hombre castaño.
-Bien- farfullo molesta.
-¿Pasa algo?- volvió a preguntar.
-No- contesto con una sonrisa fingida.
-Recuerdas a Sergei Hiwatari- el mencionado levanto la mano saludando y sonriendo
-si- sus contestaciones eran monosílabas.
Los dos hombres solo se miraron, comprendiendo tal vez su enojo. Viendo el camino sabía que faltaba tal vez la tercera parte de ello para que llegara a su dichosa casa. "Tengo que hacer algo" se decía "Piensa... Dios por favor si me quieres aunque sea un tan tito ayúdame... por favor" no esperaba un milagro pero si algo de ayuda del cielo, sintió como el auto bajaba la velocidad, se enderezo para ver el motivo, diviso bien un semáforo en rojo y algo de trafico, bueno si esperaba una señal esa era uno. "Bueno algo es algo" pero como salir si no podía abrir la puerta podía bajar las ventanas pero tardarían mucho en bajar y ademas su padre podría subirlas rápido y dejarla atrapada en ella. Levanto su mirada al techo y vio su salida de escape... la parte del techo estaba abierta y los botones estaban encima de ella, sonrió era ahora o nunca.
-Es un hermoso día no creen- les dijo a los dos hombres llamando su atención.
-Si- contestaron ellos unisuno.
-Me encanta la vista- dio una mirada de nostalgia y tristeza que su padre no paso desapercibida, él haría todo lo posible para que su hija se sintiera cómoda con él y esta era su oportunidad para demostrarle que ella le importaba mucho.
-Por que no sales a observar un poco- propuso, ella lo miro con tanta felicidad, pero no el permiso si no por la oportunidad que su propio padre le daba.
-Gracias- murmuro, mientras sacaba la mitad del cuerpo observando el panorama, estudio bien sus vías de escape, estaban en la vía de en medio y los guardaespaldas estaban a tres autos atrás de ellos y los de Hiwatari dos autos adelante de ellos del lado izquierdo, a su derecha vio unos locales y calles. Bien, pasara lo que pasara ella debía salir, vio como el semáforo cambio lentamente a verde, y los autos lentamente se empezaban a mover, dio dos pequeños saltos en el sillón y en el tercero salio rapido del auto se deslizo por la parte de atrás y corrió como si tuviera que ganar una maratón.
-HILARY- escucho a su padre gritar pero eso no le impidió seguir corriendo ahora sabia que los guarda espalda venían detrás de ella, se metió por una calle donde la mayoría de lugares estaban cerrados. Busco un lugar en donde esconderse, hasta que vio una bodega que al parecer estaba abierta, volteo hacia atras y vio a 6 hombres que iban corriendo y si no se escondia pronto la encontrarian. Abrio la puerta y entro, el lugar al parecer era una especie de teatro, tenia sus sillas su escenario, los palcos.
-Wow...- el lugar estaba medio oscuro. Escucho ruidos de pasos, bajo las gradas buscando donde esconderse apenas si miraba se topaba con las esquinas de las butacas... el escenario tenia bajo el telón, subió a el tratando de no hacer ruido con sus pequeños tacones... paso a paso caminaba, hasta que se topo con algo en el piso que la hizo balancearse y tener una mala caída, un pequeño dolor empezó en su tobillo derecho, se mordio los labios para no gritar, trato de pararse y caminar pero su pie le dolía demasiado y no pudo dar ni medio paso para volver a caer. - Mierda..- susurro.
-¿Quien anda ahí?- escucho una voz suave, que se acercaba a ella.
-Miau...- fue una mala imitación de un gato.
-Un gato desafinado.- se burlaron, encendieron las luces, para mostrar a un hombre rubio de cabellera larga.- ¿que haces aquí?
-Yo lo siento- se disculpo- solo estaba observando el lugar.- sus ojos le parecieron hermosos, tenían un carisma infantil y brillo especial.
-Esta bien- dijo simplemente- como te llamas?- pregunto sentándose a la par de ella. La castaña dudo en decir su nombre, abría y cerraba la boca sin saber que inventar
-Ehhh... Tory- dijo después de unos minutos.
-Vaya- dijo el divertido- al parecer se te olvida tu nombre ¿eh?- ella se sonrojo- Soy Romero, dueño de este lugar y el maestro de baile.
-¿Maestro de baile?- pregunto curiosa, ella siempre habia querido aprender a bailar.
-Si, enseño tango, tap, samba, flamenco, can can, etc...- se veía sorprendida y prestaba toda la atención - ¿que te trae por aquí?
-Ah... bueno... yo...- se puso nerviosa. Voces de hombres se escuchaban ya en el lugar, se estremeció y tembló de miedo - me encontraron- susurro.
Romero la escucho y no entendía que pasaba, "Acaso se esta escondiendo?... Es una ladrona o una matona.." se asusto por un momento. Pero la vio a los ojos y en ellos se veía el miedo, tristeza y dolor. No sabía porque, pero con solo intercambiar unas palabras ya le caía bien y le agradaba. Era fácil de querer. "No se porque lo haré"
-Hilary- gritaron y ella se sobresalto. - Hilary sal de ahí- Quiso pararse más como no pudo se quedo ahí sentada esperando a que la llegaran a encontrar, no tenía salida.
-Te escondes ¿eh?- dijo pensativo Romero - Ven- abrió una puerta en la pared que nadie podía notar. Al verla pararse despacio la abrazo y la metió dentro - No grites- le advirtió, cerrando la puerta. La castaña se quedo ahí sentada entre tantos vestidos y cosas del teatro.
-Hilary...- las voces ya se escuchaban cerca
-Hey holgazanas vamos a ensayar - el rubio llamo a varias jóvenes que llegaron al escenario parándose en sus posiciones y abriéndose el telón. Varias de ellas gritaron cuando tres hombres apuntaban con sus armas en dirección de ellas.
-¿Quienes son ustedes y que hacen en mi teatro?- exigió Romero- bajen esas armas.
-Estamos buscando a una joven de cabello castaño, ojos color rubí, delgada y frágil, hermosa...- dijo un guardaespaldas.
-Pues aquí no hay nadie con esa descripción, por si no se han dado cuenta mis chicas son pelirrojas TODAS- les grito - si esa persona entro ya ha de haber salido, la puerta trasera esta por alla- señalo a la izquierda.
-Lo sentimos, gracias por su cooperación- todos corrieron para poder alcanzarla.
Romero decidió cancelar el ensayo, cada una de las jóvenes se fueron a sus casas, espero a que no hubiera nadie y se cercioro de ellos. Al verse solo, corrió rápido al lugar donde había dejado a la joven castaña. Escucho quejidos, llego a pensar que la lastimo al meterla rápido... abrió la puerta y no la vio solo escucho un golpe fuerte, encendió la luz buscándola hasta que la encontró en el piso detrás de la puerta ahora sabía de quien era el golpe que escucho, tenía sus manos en su rostro, escuchaba murmullos que no entendía, le separo las manos y vio que de su nariz salia sangre, se asusto y avergonzó. Ella ni siquiera le reclamo ni nada, más bien pidió disculpas por meterlo en esa situación. Cuando la ayuda a pararse, supo que ella estaba lastimada cojeaba y sangraba. La cargo y la saco del lugar cruzando la calle y entrando a otro local. La subió al segundo piso y paro su sangrado y vendo su tobillo. En el tiempo que estuvieron ahí, ella no tuvo más remedio que contarle todo porque huía, porque se escondía y porque tenia miedo. Romero termino llorando, nunca había escuchado algo así. Hilary tenía los ojos brillosos cada vez que hablaba de todo lo que le sucedía le entraban unas grandes ganas de llorar, pero esta vez no quiso derramar ni una sola lagrima. No supo cuanto tiempo estuvieron ahí, sabía que al medio día su padre la había mandado a buscar, cuando miro el reloj de su muñeca izquierda, se sorprendió al ver la hora. Eran media noche ya.
-Yo creo que es mejor que me valla- hablo después de estar una media hora en silencio.
-Te vas?- pregunto Roemero,
-Ya es media noche- explico ella- además debo de buscar un lugar donde dormir por lo menos un mes entero para que no me encuentren.-
-¿quien es ella?- dijo un joven entrando en la habitación del rubio.
-Raúl- llamo al joven- ella es Hilary Tachibana una miaga mía.
-Bueno pues es un gusto- él nunca había conocido amigas de Romero, menos una tan joven- ¿Estabas llorando?- pregunto
-Es que nunca pensé que alguien sufriera tanto- unas lagrimas salieron de los ojos del rubio.
-¿eh?- Raúl estaba confundido.
-Creo que tendré que volver a contar mi historia otra vez ¿no?- le dijo a Romero el asintió. - Bueno...- suspiro. Tres horas después, Raúl estaba impresionado por lo que le habían contado. Debía de darle la razón al rubio nunca había escuchado algo así... Los dos le ofrecieron un lugar mientras se escondía, ella un poco insegura lo acepto, lo que menos deseaba era que ellos se involucraran en su miserable vida, no quería más personas lastimadas por su culpa. Estuvo despierta toda la madrugada, pensando en irse y que ellos no se dieran cuenta pero con su tobillo lastimado no podía correr o caminar rápido. También pensó que ellos se estaban arriesgando por ella a pesar de que solo llevaban horas de conocerse. Su Nana siempre le decía que con una mirada de sus ojos rubíes se ganaba la confianza de las personas. Además nunca tuvo amigos o algo parecido a los amigos que la ayudaran, se alegraba ahora tenerlos... tal vez si usaba sus pelucas y sus lentes de contacto ella podía quedarse con ellos el mes entero y nadie podía sospechar... llegando a las 5 de la mañana ella poco a poco se fue quedando dormida. Por primera vez dormiría sin tener pesadillas... tendría sueños tranquilos.
FIN FLASHBACK
Tres toque los sacaron de sus pensamientos, Raúl abrió rápido para encontrarse con una sonriente Hilary pero con un rostro lleno de dolor pero aún caminando como si no tuviera nada. Los dos solo se le quedaron viendo, camino hasta llegar a la pared y se dejo caer. sacando el aire que no sabía que retenía. Suspiro, pero le dolió hacerlo, no sabía que era lo que tenía. Cada vez que tomaba aire sentía dolor en su , el joven corrió a ella al verla quejarse.
-estas bien?- pregunto algo asustado.
-Creo que sí-trato de sonar calmada.
-Ven vamos al cuarto.- Romero la cargo, se mordió los labios para no quejarse, tenían razón al decir que cuando la gente se enfría el dolor aparece.
Estando en la habitación, ya tenía una habitación solo para ella pero que no la usaba mucho, busco una camiseta para ponérsela y para ver si estaba herida. También se puso un pantalón de dormir para quitarse ese bóxer rojo. Con gestos de dolor salio del baño, sabiendo que le iban a preguntar que había pasado se sentó en la cama con la ropa que traía puesta en la mano. Pero antes de que hablaran, los dos notaron algo en esa camisa que ella llevaba. Ella también lo noto.
-¿Estas herida?- pregunto Romero.
-Al parecer- dijo tranquila
Spencer, Bryan y Kai, cada uno en su respectiva habitación, no podían dormir. Daban vueltas sobre su cama, era en vano que trataran de cerrar los ojos sabían que el sueño no vendría a ellos. Cada uno tenía en que pensar.
Bryan, cada vez que cerraba los ojos veía a esa joven castaña, preguntándose, ¿por que huía? Además le gusto la manera en que ella se defendió y que golpeaba fuerte. Esperaba volver a toparse con ella. Lo malo es que no sabía su nombre, pero al parecer ella si lo sabía. Una pregunta venia a su mente ¿como logro salir sin que el o sus dos compañeros la hayan visto?
-Que noche- murmuro - aunque no estaba nada mal. Tenía un bonito cuerpo, unos pechos pequeños pero lindos y con esas bragitas blancas sus piernas se miraban sensuales.- sonrió pero rápido desapareció- pero en que demonios piensas Bryan, es solo una mujer desconocida. Mejor me duermo.
Spencer, aún estaba en el balcón, no sabía que veía, su mente vagaba también en la castaña. El recordaba su tiempo en la abadía y todo lo que le hicieron, pero nunca llego a imaginar que también una mujer sufriría. Sacudió su cabeza para dejar de pensar en ella, no entendía porque demonios pensaba en ella, solo la, supuestamente la conoció solo por unos minutos. No entendía como él, un tipo sin sentimientos, frío, que ignora a las personas, que se preocupa por el nada más. Que trata de alejar a las personas... se conmovió por una joven...bufo ya no entendía que pasaba. Decidió entrar y tratar de dormir, pero una luz parpadeante en el suelo le llamo la atención, se agacho a recogerlo... era un teléfono blanco... que en la parte de atras decía "ViVe", lo sostuvo en su mano por unos minutos.
-Creo que con esto nos volveremos a ver- hablo, entro a la habitación dejando el teléfono a la par del suyo. Se acosto esperando dormir- Espero que me dejes ayudarte...- murmuro- No te vuelvas delicado Spencer, ese no eres tú.
Kai... estaba sentado en medio de su cama con las piernas cruzadas y los brazos pajo su pecho... sabía que su padre le estaba estaba escondiendo algo pero que no le decía a él, además no entendía porque viajaron a Japón estaba enterado de que el amigo de su padre viajaba a Rusia para verse y hacer negocios o solo para charlar, o se juntaban en París sin embargo ahora él lo había hecho acompañarlo para que conociera a ese tal amigo. No le interesaba en lo absoluto, las relaciones que tuviera su padre con el mundo.
-¿Que es lo que esta pasando?- susurro.
Además aún quería saber quien era esa persona con quien hablaba en el ascensor, el pudo notar que era una mujer y que no le agradaba la presencia de Sergei ya que le gritaba enojada. También le preocupaba, aunque no lo demostrara, Spencer, el hombre siempre había sido callado y lo seguía siendo pero en sus ojos se mostraba la preocupación, enojo y culpabilidad. No les dijo porque estaba en el suelo y tampoco quien era esa tal mujer que según le dijo el en pocas palabras, era una mujer que estaba herida. Si hubiera sabido que su estadía en Japón sería tan enredosa no hubiera hecho caso a su padre y hubiera preferido quedarse en Rusia.
Débiles quejidos escapaban de los labios de Hilary... Romero tenía un poco de experiencia en enfermería y le había curado sus heridas, tenia unos pequeños raspones es su espalda que no tenían mucha importancia ... las que más le importaron, fue una cortada que tenía en medio de la espalda, que al parecer después de que cayo de esa gran altura su mochila quedo debajo de su espalda y algo se incrusto haciendo una herida un poco profunda que necesito puntos. Lo más doloroso para ella no fue la cortada sino la aplicación de los puntos sin anestesia. Pero no solo eso, también se disloco unas costillas, por eso cada ves que respiraba profundamente le dolía, le aplicaron unas compresas de agua fría mientras vendaban, sabían que hacer que un hueso volviera a su posición normal era difícil, pero confiaban en que volviera a la normalidad. Raúl ayudo, sin embargo no le gustaba que su amiga sufriera, veía sus muecas de dolor y sus suaves quejidos. Se maldecía por haberle hecho caso e irse, nada hubiera pasado si el se hubiera quedado y hubiera ayudado.
Ya estaba amaneciendo cuando los tres se metieron a sus respectivas camas, pero ninguno tenía sueño así que se levantaron temprano a desayunar. Eloos cocinaban mientras ella solo los miraba, su vista callo en un almanaque que estaba cerca de la puerta vio la fecha... 2 de septiembre... ella recordaba que había pasado en esa fecha hacía 5 años atrás, las lagrimas quisieron traicionarla pero no se dejo. Los tres desayunaron en silencio uno cómodo, después de levantar los platos y limpiar los tres se dirigieron al bar... Raúl limpiaba las mesas, Romero la barra y chequeaba la cocina. Hilary, la sentaron en la barra encendió un radio que Romero le llevo para que no estuvieran en silencio, cambio emisoras buscando algo bueno algo que a ella le gustara. Hasta que encontró una la cual estaba pasando una canción que ella conocía muy bien pero que ya estaba terminando solo escucho lo ultimo.
It's a new dawn, It's a new day, It's a new life, For me, Ooh feeling good, Ooh feeling good- solo pronuncio las palabras.
-Sintonisaste muy tarde- dijo en voz alta Raúl.
-Ni modo- se en congio de hombros aunque le causo un poco de dolor. En eso una canción empezó a sonar y ella al igual que los otros dos la conocían- gives you hell- grito animada
-I wake up every evening
With a big smile on my face
And it never feels out of place.
And you're still probably working
At a 9 to 5 pace
I wonder how bad that tastes- los tres cantaban juntos
-When you see my face
I hope it gives you hell, I hope it gives you hell- Romero y Raúl dieron un aplauso.
When you walk my way
I hope it gives you hell, I hope it gives you hell- Hilary canto sola.
Now where's your picket fence love
And where's that shiny car
Did it ever get you far? - Canto Hilary
-You never seemed so tense, love
Never seen you fall so hard
Do you know where you are?- Raúl canto un poco desafinado ganandose un par de burlas.
Romero salio para cantar también- Truth be told I miss you
Truth be told I'm lying
-When you see my face
I hope it gives you hell, I hope it gives you hell
When you walk my way
I hope it gives you hell, I hope it gives you hell
- los tres cantaron el coro...
La castaña tomo una copa haciéndolo pasar como micrófono- Esta es mi parte- dijo alegre
If you find a women that's worth the damn and treats you well
Then she's a fool you're just as well hope it gives you hell
Hope it gives you hell...
Raúl tomo el palo de escoba como micrófono- Tomorrow you'll be thinking to yourself
Where did it all go wrong?
But the list goes on and on
Truth be told I miss you
Truth be told I'm lying
-When you see my face
I hope it gives you hell, I hope it gives you hell
When you walk my way
I hope it gives you hell, I hope it gives you hell
If you find a women that's worth the damn and treats you well
Then she's a fool you're just as well hope it gives you hell- cada uno cantaba un pedazo.
-Now you'll never see
What you've done to me
You can take back your memories
They're no good to me
And here's all your lies
If you look me in the eyes
With the sad, sad look
That you wear so well- la parte que Romero canto con un poco de tristeza y no sabían porque.
-When you see my face
I hope it gives you hell, I hope it gives you hell
When you walk my way
I hope it gives you hell, I hope it gives you hell
If you find a women that's worth the damn and treats you well
Then she's a fool you're just as well hope it gives you hell- los tres aplaudian mientras cantaban.
-When you see my face
I hope it gives you hell, I hope it gives you hell- ellos eran el coro- (hope it gives you hell)-
When you walk my way
I hope it gives you hell, I hope it gives you hell-les gustaba hacerlo- (hope it gives you hell)
When you hear this song and you sing along well you'll never tell
And you're the fool I've just as well I hope it gives you hell
When you hear this song I hope that it will give you hell
You can sing along I hope it puts you through hell ...-
-
Se levanto temprano, ya había desayunado, se sento en la orilla de su cama " 2 de septiembre, hoy es especial." pensaba... miro el reloj eran las 10 de la mañana. Decidido salio de su habitación, encontrándose en el pasillo a 3 jóvenes en su camino. No quería que sus guardaespaldas lo acompañaran así que tal vez dos de ellos lo podían acompañar.
-Buenos días- saludo
-Buenos días- contestaron Bryan y Spencer.
-Buenos días Papá- saludo Kai.
-Chicos necesito que dos de ustedes me acompañen, necesito ir a un lugar pero no quiero a todos los de seguridad atrás de mi quiero que sea solitario y en paz.- los tres jóvenes intercambiaron miradas.
-Yo te acompañare- dijo Kai, tal vez así veía que tanto guardaba Sergei- Spencer ira también.
-De acuerdo, vamos- los dos lo siguieron. Salieron del hotel y se subieron al auto. Spencer manejaba, Kai iba de copiloto y Sergei atrás.
-¿A donde?- pidio el grandote.
-Al cementerio Nightmare- contesto. "Cementerio?... pero que vas a hacer ahí. Que nombre raro también.." -Esta a 20 cuadras rectas y doblas a la izquierda hasta el tope.
Spencer solo obedeció, manejo en la dirección que le dijeron, veía a Kai perdido en sus pensamientos, tal vez el también se preguntaba porque quería ir a un cementerio. Que podía encontrar ahí, el sabía que su familia se encontraba en Rusia, hasta su esposa fue enterrada ahí. ¿A quien pensaba visitar él?
Sergei, tenía la sensación de que encontraría a alguien más ahí. También sabía que su hijo y su amigo se estaban preguntando porque el iba al cementerio de Japón, sin embargo no iba a explicar nada, ellos no entenderían, ellos no sabían lo que el iba a visitar. Se sentía ansioso, nervioso y feliz al mismo tiempo. Quien hubiera creído que ya había pasado un año desde su ultima visita, cinco años desde la última vez que vio a esa persona viva. Las últimas palabras que se habían dicho rondaban por su cabeza.
"Sergei, solo prométeme que te cuidaras y que pase lo que pase, también la cuidaras a ella. Por favor, ella no tiene a nadie más quien la proteja mi hermana esta enferma y mi cuñado, no piensa."
"La protegeré, aunque no la conozco Eliot, pero lo hare y también a ti. No pasara nada."
"Gracias, Sergei. Gracias."
Sacudió su cabeza para no sentir tristeza. "Lo prometi y lo hare Eliot" se dijo mentalmente.
-Ya entramos- aviso Spencer
-Maneja un poco más adelante- ordeno, el auto despacio siguió en movimiento, cuando diviso el lugar que el quería los paro- Espérenme aquí.- les dijo. Salio del auto y vio varias tumbas del lado izquierdo, camino despacio y vio a alguien junto a la tumba que el iba a ver. Despacio y sin hacer ruido se acerco...
Kai lo observo desde el auto y también vio a una persona, una mujer con un vestido negro de tirantes con un lazo del mismo color en la cintura, el vestido llegaba arriba de las rodillas, tenia un sombrero negro, y se podia ver el cabello rubio, en una mano pudo notar que llevaba un guante blanco y en la otra solo una flor.
-También viniste a visitarla- no era una pregunta pero igual contesto
-Si- su voz tenia un hilo de molestia- de saber que también venia hubiera venido más temprano o a la hora de cerrar-
Se agacho dejando la flor que llevaba en la mano en la lapida. Una lagrima recorrió su mejilla. Sergei saco de su saco una pequeña flor blanca y la puso a la par de la otra flor.
En la lapida decia esto: Eliot Tomoji, 1972-2005. Mujer valiente, amorosa y la mejor tía. "El cielo se ha ganado el mejor ángel que dios haya tenido"
-La extraño mucho- los ojos de la joven se abrieron...- ella me hizo prometer que te protegería y lo haré- Volteo a verlo asombrada. Hubiera esperado que dijera otra cosa, pero ella no sabía de esa promesa, tal vez ahora entendía la insistencia de él en ayudarla. Pero para ella ya era demasiado tarde, ya no podía ayudarla...
Bueno espero que les haya gustado el capitulo... espero sus comentarios... nos leemos pronto. xoxox
NOTA: quiero informarles que tal vez me tarde en subir el proximo capitulo, ya que tengo un gran problema el cual es que me fracture tres costillas del lado derecho y que a la hora de escribir duele mucho, tratare la manera de subir pronto el capitulo siguiente. Espero que me comprendan, yo culpo al tonto de mi hermano que fue quien me daño. Pero ya no puedo retroceder el tiempo. Gracias por comprender. GABBSY
