Aquí les traigo un capitulo nuevo, espero sea de su agrado...

ADVERTENCIA ESTE CAPITULO TIENE LEMON, es la primera vez que escribo uno y creo que lo hice bien bueno, leanlo y nos vemos la proxima...


CAPITULO 3

perdí mi libertad, dependo de alguien

un leve movimiento varia mi camino

Esto ¿és normal? o ¿solo un poco de sangre?

el destino siempre ha sido algo desprolijo.

El confín del arte susurra palabras

que tal vez las borre el correr de la noche

estoy tan arto de la espera macabra.

La vida es un regalo y un reproche

Ayuda ¿para que quería ella ayuda? Nadie podía hacer nada para salvarla de ese calvario que vivía cada mes o cada vez que lo veía. Además ella no decía nada, no le contaba a su padre los golpes que sufría cuando mandaba a recogerla, cada hematoma la borraba con una crema que su doctor le había dado. Porque si no fuera por eso, ella estaría marcada por cada golpe. Sus ojos le empezaban a picar por la lagrimas que querían salir, ahora no era el momento para eso. No le gustaba verse vulnerable y humillada, apretó una de sus mano en puños para retener el liquido salado.

-Tarde ¿no?- dijo con su voz firme.

-Nunca lo es- le contesto él.

Kai tenía unas grandes ganas de salir del auto y ver quien era esa mujer con la que su padre hablaba. Le parecía extraño que estuvieran en la misma tumba, deseaba tener super odios, aunque se escuchara estúpido, para saber lo que hablaban. El auto se sentía temblar, parecía que había un sismo, pero no lo era. El píe de Kai empezó un movimiento lento sin embargo con la poca paciencia que le quedaba, sus movimientos fueron mas fuertes. Era la única forma de concentrarse en otra cosa, respetaba el espacio de su padre, más desde lo que vio en el ascensor ya no sabía que hacer.

-Cálmate- pidió Spencer, podía asegurar que hasta el temblaba por esos movimientos.

-Hn- fue la contestación del ojivioleta

-Hay cosas que no se pueden cambiar- susurro Sergei - pero otras si.

-Yo soy uno de los casos que no se pueden cambiar.- dijo Hill

-¿Por que no aceptas mi ayuda?

-¿Por que le importa tanto?- ataco ella con otra pregunta.

-Yo se...

-Se lo prometió- le corto ella- ya lo dijo.

-Lo se-susurro

Los dos se quedaron en silencio uno incomodo para él y uno aburrido para ella, en la cabeza de Hilary pasaban mucha cosas, lo que nunca ha conocido, lo que conoce, sus pocos amigos que si los contaba eran solamente 6, pero si descartaba a los tres que eran sus hombres de seguridad que cuidaban de ella cuando iba con su padre, entonces solo 3, bueno al menos era algo, dos años antes su única amiga o más bien amiga lejana era una joven 3 años mayor que ella que vive en Italia, y que raramente se ven. Suspiro tristemente, ella podía mostrarse fuerte ante los demás, con carácter e inteligente, pero sola sin que nadie la viera, solo era como un gatito asustado, arrinconado en un cuarto oscuro con miedo de que le pase algo malo.

Sergei, observaba la lapida con nostalgia, siempre se preguntaba ¿como fue? ¿porque no se había quedado esa noche? ¿porque no sabían aún quien era el asesino? De reojo miro a la rubia, unas cuantas mechas del cabello rubio cubrían su rostro pero más que nada sus ojos, no sabría decir si ella estaba llorando o no. Con una rodilla se sostuvo y con su mano acaricio cada letra de la tumba, imaginando que era el rostro de la fallecida. Que injusta era aveces la vida, cuantos golpes duros recibieron ellos, más no se rendían seguían adelante con mucha más fuerza nadie las detenía, nadie las hacia caer de golpe, nadie podía humillarlas no hasta ese día fatídico. El lo vio en los noticieros, pero lo que más le afectaron fueron las palabras que un reportero dijo rapidamente "Dentro de la casa se han encontrado 2 cuerpos uno esta terriblemente desfigurado y el otro aún con vida, pero muy grave".

-Tu sabes quien fue- acuso, parándose enfrente de ella- por que no has dicho nada.

Hilary retrocedió tres pasos, como alguien como él se atrevía a acusarla de que sabía lo de ese día. El no tenia ni las más mínima idea de los sucesos, habían noches en las que tenia pesadillas, pesadillas que se sentían tan reales, tan vivas y en las cuales ella siempre moría y ella siempre deseaba que eso hubiera sucedido. Pero no, aún no era su tiempo, le habían dicho, sentía que las lagrimas saldrían y no podría detenerlas.

-Cree saberlo todo, solo con juzgarme- su voz se alzo un poco- si supiera quien demonios fue, la policía ya lo sabría.

-Estas mintiendo- acuso

-Demonios- grito dejando escucharse por los dos jóvenes que estaban en el auto- como demonios voy a saber quien fue, nunca me entere, cuando desperte estaba en el hospital y lo único que me dijeron fue que estuve 2 meses en coma.

Esa era información nueva para Sergei, nunca le dijeron de eso ni siquiera su amigo le contó, sus labios se abrieron para hablar pero ninguna palabra salio un bocinaso hizo llamarles la atención, Hilary sabía que era a ella quien habían venido a buscar, se puso sus lentes negros de sol, mirando por ultima vez la lapida dandole una media sonrisa... "No puedo creer que amaras a un idiota como él" dijo mentalmente a la tumba.

-La conversación y visita a terminado- dandose media vuelta lo dejo ahí parado con dudas, camino hasta donde la esperaban

Spencer, observo una motocicleta que llego dando un bocinaso, la conducia un hombre con un pantalón negro y camisa de seda blanca algo de cabello rubio salia por debajo del casco que llevaba.

Kai su mirada iba con la rubia que había gritado hacia unos segundos atrás. No podía verle bien el rostro su cabello lo cubría un poco y esos lentes negros de sol tapaban sus ojos, la vio caminar y como el aire meneaba su vestido negro y se fijo en algo que no se había dado cuenta antes, de que no era una mujer adulta como él llego pensar era una joven que en ves de llevar zapatos de tacón llevaba unos convers altos negros. Mostró su larga cabellera rubia al quitarse el sombrero y ponerse un caso y subirse, vio como arrancaron y fueron desapareciendo rápido. Sergei subió al auto pidiendo marcharse al hotel, nadie hizo preguntas, pero todos la tenían y no sabían como decirlas sin que la otra persona se sintiera presionado o invadido en su espacio.

Un joven pelirrojo, trataba de dormir pero alguien lo estaba despertando dándole almohadazos en la espalda y en verdad ya se estaba fastidiando, el era uno de esos que contaba con poca paciencia y que adivinando ya se le había ido por el caño. Trato de que lo dejaran en paz enterrando el rostro en su almohada sin embargo los almohadazos pasaron a su cabeza, abrio los ojos y lo primro que vio fue la blancura, sintio uno, dos, tres antes de que pasara al cuarto golpe se sento de un golpe tirando la almohada hacia la puerta gritando enojado

-Bastardo déjame en paz- más fue regresado de una bofetada de nuevo a la cama, sintiendo el ardor en su mejilla.- Pero que dem...- se callo, recordando quien estaba con él.

-Vuelve a decirlo otra vez y te juro que te corto tu hombría Tala Ivanov- dijeron amenazadoramente una voz de una mujer.

-Julia- susurro, maldiciéndose y golpeándose mentalmente.- Lo siento- se disculpo volviéndose a sentar lentamente, ahora sabiendo quien lo trataba de despertar.

-Pues espero que lo hagas- dijo Julia levantándose, de la cama solo llevaba una toalla enrollada, ella se iba a bañar pero quería levantar a su novio y que le hiciera compañía, lo que no esperaba es que le dijera "Bastardo", enojada entro al baño azotando la puerta. Tala oyó el golpe de la puerta al cerrarse sabia que su novia estaba enojada, se tiro a la cama frustrado se cubrió con sus manos su rostro apretándolo fuerte para soportar la tormenta que haría u novia. Suspirando largamente se levanto solo en bóxers pensando en como calmarla y hacerla feliz. Con una sonrisa picara entro al baño, escucho el agua de la regadera y la toalla tirada en el piso, su sonrisa aumento, cada vez que Julia se enojaba el trataba la manera de contentarla y el sexo de reconciliación era genial, según él. Deslizo la cortina del baño que le revelo a una joven desnuda mojada, que sorprendida abrió los ojos para toparse con su increíble, idiota y masoquista novio.

-¿Que quieres?- dijo siguiendo debajo de la regadera recibiendo el agua fría.

-Julia perdón, no fue mi intención llamarte así- dijo lentamente entrando y parándose a la par de ella.

-Me estoy bañando espera afuera- hablo con voz seria,- vete

-No-

-Que te vayas-

-No- dijo Tala más fuerte.

-Perdonado ¿ya?- quería estar sola, pero con él ahí era muy dificil.

-Gracias- sonrió triunfante, se acerco a ella para darle un beso pero en ves de eso recibió otra bofetada. La miro sin entender , más esta vez la tomo de los brazos fuerte pegándola a él y le planto un beso feroz, Julia se resistía pero amaba sus besos, sus labios, lo amaba a él y cedió.

-Siempre te sales con la tuya- murmuro rompiendo el beso. Tala sonrió de nuevo.

-Lo se- y volvió a besarle, la arrincono a la pared sin romper el beso, Julia rodeo su cintura con sus piernas, le encantaba la forma en que la hacia perder el control de ella misma, sus lenguas empezaron a succionarse mientras sus manos acariciaban sus cuerpos prácticamente se estaban comiendo a besos, las cosas empezaron a agarrar ritmo y una de las manos del pelirrojo agarro camino hacia uno de los pechos acariciándolos suave haciéndola sentir deseosa, separaron sus labios e hizo un camino hasta sus senos los besos, chupo y mordió sus pezones haciéndola gemir, mientras con la otra mano acariciaba su pierna abriendo camino hacia su intimidad llegando a meter un dedo que la estremeció, saco y metió lentamente los dedos en su entrada exitandola mucho más, un gemido fuerte escapo de sus labios. Tala abandono sus labios del pecho de su novia y subió a sus labios para besarles nuevamente mientras mantenía el ritmo de sus dedos, en cada gemido de ella el aprovechaba para intensificar el beso. Ella tuvo un orgasmo por sus dedos y en la palma de su mano escurría liquido la cual lamió de la palma- eres deliciosa.

-Cierto- ella no quería que parara, no quería que se distrajera en lo absoluto. Volvió de nuevo con su trabajo de antes... Su boca tomo el pecho de Julia, mientras su mano bajaba por su cintura hasta llegar a su muslo, Julia acariciaba los cabellos rojos de Tala mientras la mano de el encontraba su sexo de nuevo, estaba húmedo, comenzó a jugar con su clítoris, ella no pudo evitar un gemido cosa que lo excito mas, bajo lamiendo delicadamente entre los pechos de Julia mientras introducía dos dedos en el sexo de ella, Julia se sentía realmente bien otro gemido no se hizo esperar por parte de ella, Tala siguió lamiendo por su abdomen hasta llegar a su vagina comenzó a lamer el clítoris de ella primero de forma lenta y fue acelerando el ritmo toda esa estimulación hizo que el sexo de Julia se humedeciera mucho más... Se alejo de ella dejándola desconcertada- A donde vas?- pregunto ella entre irritada y exitada..

-Siempre impaciente- dijo divertido. Ella no hallaba gracia en eso. - solo déjame quitarme lo que me cubre- su voz se escuchaba ronca por lo excitado que estaba

-Déjamelo a mi- dijo sexy Julia, con sus dedos empezó a bajar el bóxer de su novio con movimientos sexys, lo bajo hasta las rodillas y con uno de sus pies lo bajo hasta llegar al suelo, el miembro de Tala estaba duro y caliente, Julia recorrió con sus manos el cuerpo estructural de Tala, besando sus labios mientras sus manos seguían bajando hasta llegar a su pene sus manos empezaron un movimiento en vaivén haciendo estremecer a Tala comenzó a bajar lentamente lamiendo y besando el abdomen de el hasta llegar a su sexo, tomo con su mano su erecto miembro y comenzó a lamerlo despacio, el cuerpo de Tala se tenso por el éxtasis, Julia comenzó a lamer mas rápido y a introducirlo mucho mas a su boca, de los labios de Tala salió un gemido que parecía un gruñido, Julia no pudo evitar reírse... - ¿Te gusto?- pregunto inocentemente.

-Claro- la levanto de un solo uniéndose en un profundo beso ella acariciaba su cuerpo con tanto deseo, la pego a la pared levantándola, ella abrió las piernas dándole la bienvenida a su erecto miembro entrando en su sexo... Las envestidas de Tala comenzaron lentas y su ritmo aumentaba, Julia rodeo a Tala con sus piernas, haciendo que aumentara la excitación, sus caderas se acostumbraron al ritmo impuesto por el, ambos aceleraban y los gemidos de Julia fascinaban al pelirrojo, la sensación era cada vez más placentera para Julia, ambos llegaron al orgasmo en un gemido sincronizado...

Un gemido fuerte estallo en la habitación, sus ojos estaban llorosos pero ni una lagrima salia, respiraba agitadamente su pecho subía rápido, y le dolía respirar. Recostada en la cama miraba el techo que estaba pintado de negro con estrellas blancas una medio sonrisita salio de sus labios. Volvió a gemir, no podía negar que era fuerte pero lo hacia mal par ser su primera vez con él, se alivio al ya no sentirlo. Raúl se acostó en la cama a la par de ella, el sudor caía de su frente, para ser su primera vez había sido pésimo y brusco con ella, Romero siempre le había dicho que debía ser delicado, paciente y suave. Sin embargo todo se había ido al demonio cuando la escucho gritar de dolor.

-Fue... mi primera... vez- decia un agitado Raúl.

-La mía también- le susurro, tendría que comprender a su amigo, ella se lo había pedido y aunque él le dijo que nunca lo había hecho a ella no le importo.

-Lo siento Hill- dijo preocupado, tal vez la había lastimado más de lo que ya estaba.

-No te preocupes- dijo sentándose- además fue mi culpa... si no me hubiera tropezado, no me hubiera vuelto a lastimar y los puntos no se hubieran reventado.

Hilary después de llegar a la casa de sus amigos, subió hacia la habitación que le habían dado, estaba molesta ¿quien se creía que era Hiwatari para decir esas estupideces? Su corazón se sentía destrozado, apuñalado, herido... se quito la peluca tirándola en el camino, se quito también el guante que termino igual que la peluca... rabia sentía, no le gustaba que Sergei Hiwatari tratara de meterse en su vida, tal vez era la milésima vez que le decía que la dejara en paz. Caminando para su habitación no se dio cuenta de que el piso estaba mojado pues Raúl acaba de limpiar, sus pasos eran largos y firmes pero su tenis la hicieron resbalar, perdiendo el control cayo de espaldas al piso un grito ahogado fue lo único que se escucho por él lugar, Raúl estaba cerca y había escuchado el golpe seco y un grito bajo, no sabiendo que pensar salio corriendo hacia el lugar encontrándose con Hilary en el suelo, quejándose de dolor, rápido acudió a su ayuda. La ayudo a levantarse, primero la sentó pero le desconcertó ver la mancha roja en el piso. Paso su mano por la espalda baja y al verla estaba manchada de sangre, no diciendo nada la cargo estilo novia llevándola a su habitación que era la más cerca y la única con un botiquín grande para esa clase de cosas. Hilary no entendiendo que pasaba solo lo miro, y sintió como la acostaba boca abajo y que le bajaba la cremallera del vestido, eso le dio una idea de lo que pasaba, los puntos se habían roto y su herida estaba sangrando, sintió un paño frió por su espalda.

-Iré a llamar a Romero- dijo rapido-

-No- grito Hill- él no esta, solo me dejo aquí y se fue.

-Demonios- maldecía al rubio por no mantenerse en casa- se deben de poner los puntos para que la herida sane.

-Lo se- ella se maldecía interiormente por ser tan tonta

-Debo llevarte a un hospital- era lo más lógico para Raúl-

-No- grito asustada la castaña- si vamos estoy 100% segura que me encontraran...

-¿Entonces que haremos?- pregunto asustado

-Hazlo tú- decidio ella

-¿Que?- ella estaba loca por decirle algo así.

-Hazlo

-Nunca lo he hecho- explico defendiendose

-Lo harás bien, solo hazlo- dijo con su tono de mandona. Raúl se estremeció, no quería discutir con ella ahora así que no tuvo más remedio.

-De acuerdo- Temblando empezó a reunir los instrumentos que necesitaba, respiro unas 10 veces antes de introducir la aguja y empezar a coser, nunca en su vida lo había hecho, el enfermero era Romero y su hermana pero su hermana no cantaba ahora. Escucho su jadeo sin embargo no podía detenerse. 30 minutos después, la herida estaba cocida y Hilary estaba muy cansada de tanto dolor, vio sus ojos que estaban llorosos pero no soltó ni una lagrima. La oyó suspirar de alivio y se dejo caer a la par suya aún temblando un poco y sudando...

-Por favor- empezó a murmurar Raúl- no vuelvas a pedirme algo así- era más una suplica

-No lo haré- dijo ella firme...

PARÍS, FRANCIA

Afuera del aeropuerto de París, una limusina azul oscura se estacionaba y de él bajaba un hombre de cabello castaño ojos negros, con un traje gris... entro al lugar detrás de él iban 4 guardaespaldas, en medio del aeropuerto se encontró con uno de sus trabajadores...

-Su jet ya esta listo señor...-

-Gracias Roland...- siguió caminando... sus maletas ya estaban ahí solo faltaba él, con una sonrisa abordo su Jet donde una azafata lo recibió y atendió, dándole un vaso de whisky. Lo tomo de un trago, espero a que el avión se moviera y emprendiera su vuelo. Suspiro largamente... por la ventanilla vio como la ciudad se alejaba más...

-Señor en 6 horas llegaremos a Japón...- informo la azafata. El solo asintió

-Nos reuniremos pronto hija...- murmuro- espero que Sergei este haciendo lo que planeamos. Espero que tenga suerte Hilary es muy terca y testaruda, al igual que su madre.- sonrió- Sury espero que funcione.- se recostó en su asiento, estaba ansioso por llegar a su destino.

Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma : nada se pierde, todo se transforma

JAPÓN

6 pm
Bryan, Spencer, Ian, Kai, Tala y Julia, los 6 iban en un auto camino hacia el bar del hermano de Julia, Kai manejando, la novia del pelirrojo de copiloto por ser mujer y los últimos cuatro en la parte de atrás apretados y quejándose por no usas la limusina de Hiwatari, por cada queja en cada parada del semaforo frenaba de un solo y los cuatro terminaban golpeándose la cabeza, Julia se reía de ellos se comportaban como unos bebes, lo único que no le gustaba era los frenazos que Kai daba era un alivio que tuviera el cinturón puesto... Pero más que nada estaba feliz después de dos años iba a ver a su hermano gemelo de nuevo, sabía que al verlo estaría molesto pues nunca lo llamo y ni una carta le mando. Kai la escucho suspirar, se formo una idea del porque de su supiro.

-No creo que este enojado- murmuro alto para que la escuchara.

-Solo espero que no- dijo ella con un deje de tristeza.

-Julia tu hermano no estará enojado contigo- dijo Tala...- es tu...- no termino de hablar, el estaba sentado a la par de Spencer y cuando el grandote se movió estirando sus brazos le dio un golpe en el rostro- Maldita sea, estúpido gigante...- empezó a quejarse

-Estas muy pegado a mi, cabeza de fósforo- contraataco Spencer.

-Idiota vuelve a decirme..

-Cállense-grito Kai- si vuelco a escuchar una más de sus quejas la próxima curva sera muy fuerte que saldrán volando. Los dos se callaron pero refunfuñaban muy bajito. Ian y Bryan se reían de ellos...

-Aquí estamos- señalo Julia, el lugar estaba aún cerrado pero el cartel estaba iluminado... el cual decía "Dinastía F". Se bajaron del auto, los de atrás todos adoloridos, con su pecho saltándole de felicidad, se acerco por la parte de al lado del lugar, encontrando 3 puertas toco el timbre de la tercera, los chicos estaban detrás de ella, Tala entrelazo sus dedos dándole apoyo. No es que ella hubiera hecho algo malo, ella no venia a darles noticias como : "Estoy embarazada" o "Me voy a casar" esos aún no eran sus planes.

Hilary se removió en su cama dando vuelta y topándose con el cuerpo de Raúl. Los dos se habían quedado dormidos después de que el chico tratara de hacerse el enfermero. Poso su cabeza en el pecho de él y lo abrazo por la cintura, cualquiera que los viera así pensarían que eran una pareja, sin embargo la verdad era otra, ellos si se querían pero como hermanos. Cuando la hermana gemela de Raúl se había ido, o escapado como él decía, con Tala a Rusia se sentía solo, ellos siempre estaban juntos, pero cuando conoció a Hills la adopto de inmediato como su hermana menor ya que le llevaba casi dos años. Él la sintió cerca y la abrazo, no sabía cuanto tiempo habían estado durmiendo... Hasta que escucho el timbre, abrió sus ojos perezosamente para ver el radio reloj que marcaban las 6 pm, suspiro cansadamente, en unos minutos tendría que abrir su Bar, era un Bar Nocturno, volvió a escuchar el timbre, perezosamente se movió de la cama tratando de no despertarla. Se sacudió su cabellera y se levanto de ahí para ir a ver quien impacientemente tocaba el maldito timbre. Culpaba a Romero por ponerlo, el hubiera preferido que tocaran y no la musiquita esa... abrió la puerta bostezando

-Te vas...- se quejo Hilary aún dormitada

-Alguien toca- dijo él.

-Mmmm ve...- volviendo a acurrucar. El solo sonrió, camino por el pasillo hasta llegar a las escaleras y bajarlas despacio aún sus ojos no se abrían bien bien y no quería caer rodando por ellas. El timbre volvió a sonar, maldecia al que estuviera ahí afuera y estuviera tocando, no podría tener un poco de paciencia.

-Julia, creo que ya escucho- le dijo Tala agarrando su brazo bajándolo. Había tocado insistentemente, sin dar tiempo a que los de adentro respondieran.

-Es que no salen- dijo asustada. ¿que tal si ellos se habían mudado? o ¿que por medio de una ventana, la vieron y no querían verla?.

-Mujeres impacientes- susurro Ian.

-¿Que diji...- la puerta se abrío

-¿Quien demonios es?- Raúl se tallo los ojos para ver bien... se sorprendió al ver a un pequeño grupos de chicos frente a él, pero su corazón latió rápido al ver a su hermana gemela frente a él-Julia- dijo feliz, abrazándola. Julia se relajo, había pensado mal al creer que ya no la querían ver.- Como te extrañe- le dijo al odio

-Yo también Raúl- unas pequeñas lagrimas resbalaron por su mejilla

-Awwww, que lindo- dijo sarcástico Ian. Raúl los vio, no se sorprendió ver al antiguo equipo de blade Ruso.

-Cállate enano- dijo Tala dándole un zape en la nuca.

-No enojes al fosforito- dijo entre burlas Bryan. Ganándose una mirada asesina de parte de Tala, se callo.

Kai solo los veía no dijo nada. Después de saludarse Raúl los invito a que pasaran, él lugar estaba a oscuras, Julia recordando donde estaba el interruptor encendió las luces y viendo su antiguo hogar... recorrió todo el lugar mientras sus acompañantes se sentaron en la pequeña sala. Cuando regreso a ellos, se sorprendió ver en un anaquel un bajo, una guitarra eléctrica y una acústica. Si ella recordaba bien su hermano no era bueno con los instrumentos, tal vez eran de Romero pero a él le gustaban las cosas que no lo hicieran sudar así que no entendía de quien eran.

-¿Desde cuando tocas guitarra? ¿o bajo?- pregunto Julia, haciendo a Raúl recordar quien más se encontraba ahí. Los 5 rusos voltearon a ver el lugar donde señala la joven, Kai se acerco a ellos, él conocía poco de instrumentos pero sabía bien de guitarras y esas eran de marcas muy buenas...

Hilary se levanto después de que su amigo se había levantado. Miro el reloj eran las 6:10 pm, era hora de que despertara y fuera a trabajar, Raúl y Romero le habían dado trabajo en el Bar y uno en el que ella era muy buena. Se metió al baño a darse una ducha rápida, salio, se cambio, recogió su cabello juntandolo todo sin que se le escapara uno solo, llego a su bolsa y saco una peluca y una pequeña caja de cristal, se miro en el espejo. Se acomodo su peluca y de la cajita de cristal, observo tres pares de lentes de contacto, unos verdes, azules y grises. Eligió los últimos, se puso un poco de rizador, brillo en los labios, delineador negro en sus ojos. Ella estaba lista, tomo su mochila e iba dispuesta a bajar más escucho ruidos en la planta baja, sin salir de su habitación abrió la puerta, escucho risas de varias personas, pero más que nada hombres... la voz de Raúl y una voz muy suave que no definía muy bien. Retrocedió, presentía que algo malo iba a pasar, recogió un par de botines negros bajos y los guardo en su mochila, la cajita de cristal la dejo en el baño a igual que sus otras pelucas otro día volvería por ellas ahora lo que quería saber era quienes estaban con su amigo aya abajo, si eran amigos de él o iban por ella. Volvió a acercarse a la puerta abierta, agudizando su oído. Después de unos segundos lo único que escucho fue el sonido de una guitarra.

-¿Quien toca mi guitarra?- se pregunto a si misma, busco en la pared el interruptor de luz pero estaba tan concentrada en el sonido de abajo que se tambaleo y con su caída trajo con ella un florero grande que contenía rosas rojas- Diablos- susurro. Sabían que la habían escuchado. Escucho como el silencio inundo todo y después pasos que de seguro se dirigían hacia ella. Cerro la puerta suave y busco su única salida. La ventana, era grande, abrió y miro a su alrededor, cada vez se escuchaba más cerca los pasos y voces fuertes... miro el callejón al frente de ella había un hotel pequeño de unos 6 pisos y agradecía que tuviera escaleras de emergencias... retrocedió bastante para agarrar impulso y corrió a toda velocidad, desde la ventana salto a las escaleras... logro agarrarse de las rejillas... le dolía las costillas una punzada de dolor no muy agradable empezaba a recorrerla la espalda... respiro aliviada al verse segura, subió rápido las escaleras que la llevaban a la azotea. Mientras rezaba para que no la hubieran visto...

Los chicos escuchaban como Julia y Raúl hablaban, se contaban lo que había sucedido en sus vidas, se reían de como Julia dominaba a su hermano. Kai aburrido de verlos se paro de sofá y cogió la guitarra acústica, a lo lejos recordaba algunas notas. Con unos toques produjo el sonido de las cuerdas, todos lo miraron, incluso Raúl se había olvidado de quien era el instrumento y que la dueña era muy estricta con sus cosas... algunas notas fluyeron en el lugar pero eso no ahogo el ruido que se produjo arriba, miraron el techo al escuchar algo rompiéndose...

-Mierda- dijo en alto Raúl, recordando a su amiga, camino hacia las escaleras rápido seguido por Julia pensando en que un ladrón entro, detrás de ella Tala si alguien se había metido él protegería a su novia, Bryan e Ian iban detrás de ellos por diversión, querían saber que pasaba o sea que iban más para chismosear. Spencer los siguió despacio, si algo pasaba sabía que el cabeza de fuego lo arreglaría, Kai por su parte suspiro cansado, dejo la guitara en su lugar y camino detrás de todos, quería ser el último en enterrarse, que sarcástico. -No debí dejarla sola- murmuro Raúl caminando por el pasillo

-¿Raúl que pasa?- pregunto algo angustiada Julia- ¿es un ladrón?-

-Que demonios dices no es unn...-callo a unos cuantos pasos antes de llegar a la puerta, Julia se detuvo, Tala tropezó con ella, Ian y Bryan que iban susurrándose tonterías no veían su camino tropezaron con el pelirrojo los cuatro casi caían, Spencer solo los miraba - La ventana- murmuro y los demás lo escucharon

-¿Porque te detuviste?- volvio a preguntar su hermana gemela- ¿que pasa con la ventana?

Raúl se apretó la cabeza por ser tan tonto, ¿que haría ahora?

-¿que pasa?- preguntaron Ian y Bryan, con incertidumbre.

-Apártate- Julia empujo a su hermano, tomando el mando y abriendo la puerta, todo estaba oscuro pero un poco iluminado con la luz de la luna y de los postes. Encendió la luz...- ¿que es eso?

-Julia espera- Raúl la paro antes de que entrara en toda la habitación. Pero lo único que vio eran los pedazos del jarrón con las flores tiradas, la ventana abierta y el bao cerrado. "Te escondiste o te fuiste" pensó.

-Raúl- llamo su hermana- ¿quien duerme aquí. El lugar tenia 5 habitaciones y solo tres eran ocupadas, la antigua habitación de ella, la de su hermano y l de su tutor.

-Yo- dijo en casi un murmullo

-¿Tú?... acaso te mudaste de habitación?- Julia veía muchos cambios en su antigua casa y se sorprendía.- ¿quien más vive contigo?- era obvio que alguien dormía con él

-Una chica- hablaron divertidos Ian y Bryan, esperando ver algo.

-No es una chica- dijo Raúl molesto

-Uhhhhh... un chico- volvieron a decir los dos.

-Tampoco- les gfrito

-Un viejo o una vieja-

-Cállense los dos- grito Tala callandolos

-Es mi gato, lo deje en la habitación pero olvide dejar la puerta abierta, no le gusta estar encerrado, lo bueno es que la ventana estaba abierta- explico todo de un solo

Nadie dijo nada, pero si les pareció extraño lo que dijo, Raúl se sintió nervioso esperaba que le creyeran o que un milagro lo salvara y como si Dios hubiera escuchado su plegaria su salvación llego.

-¿Raúl?- una voz resonó abajo- ¿donde estas?

-Romero- dijo alegre Julia caminando rápido para ir a verlo. Encogiéndose de hombros los demás la siguieron menos su hermano gemelo.

-¿Donde te metiste?- se pregunto, camino hacia la ventana que estaba abierta, miro por el callejón pero no veía a nadie. Él solo esperaba volverla a ver hoy.

Hilary se acostó en el suelo, que nunca en su vida había escapado tanto en tan poco tiempo... recostada veía las estrellas y la luna, ella deseaba ser parte de la noche ahí arriba... Soñaba mucho... sonrió, sentía la brisa alrededor de ella refrescandola y causándole sueño, poco a poco fue cerrando sus ojos hasta quedar dormida a la luz de la luna...

Qué estas dispuesta a ceder
si los rezos de tu ayer falsificaban promesas,
si a cada palabra viva
corresponde su otra muerta,
si todos los saltos tuyos los hiciste caminando,
dónde perdiste el cambio cuando quisiste cambiar.