Aun, no he aprendido la paciencia
a amar tu gestos suaves y serenos,
a comprender tu cara.
Se me ha hecho difícil esperarte…
buscarte en cada alba,
en tardes del oprobio deleitarme
en la nada de un eco que no veo.

Y así pierdo mis fuerzas y el deseo de amarte
y aun no puedo entender…
por mas que trato
que el amor es paciente.

Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent ( hospital que se encuentra en España, es del cual más he escuchado, así que digamos esta en Japón, por ahora)

Si creían se habían librado de él. Que equivocados estaban.

Los doctores no entendían que estaba mal en él. Y aun así lo atendían. Se mantenía en silencio, sin moverse. Nada de lo que le hicieran lo hacía cambiar de posición.

En las noches, sonreía. Nadie podía imaginarse lo que en su mente se encontraba. Planeaba cada detalle de su venganza, el salir del hospital sería fácil. Llegar a ella quizás le tomaría uno o dos semanas, la haría pagar por su rechazo y su preferencia por el hijo del magnate ruso. A su padre le haría un gran daño por meterse en donde no debía.
Sus ojos se iluminaban al ver su plan casi terminado. No aguantaba las ganas de salir, pero pronto lo haría, solo faltaban 4 días. Él día que lo dejaban salir al patio. Ya había estudiado la estructura, a la seguridad, a los doctores y enfermeras, también a los internos. Nada es imposible para él.

Lago Ladoga, Rusia.

Ahí junto a un árbol, teniendo la vista de la naturaleza, pensaba en silencio. Observo unos segundos su tobillo vendado, sus labios se curvaron un poco tratando hacer una sonrisa pero no lo logro. Suspiro pesadamente. Podrían haber pasado ya seis días, desde que se llevaron a Shishi, más no se sentía segura, el miedo le calaba los huesos, el solo pensar que podría escapar volviendo por ella y vengarse. Porque eso fue lo que le prometió.

Llevaba buscándola por toda la casa y no la encontraba, se preocupaba, la había visto estos últimos días muy mal, pálida y callada. Todo el asunto la tenía así.
El recorrido que hacía ahora, le hacía recordar la primera vez que la vio en aquella piedra hablando por teléfono, el viento era fresco, vio el lago, camino, esperando verla ahí. Al llegar, la vislumbro sentada, con su piernas pegadas a ella rodeándolas con sus brazos, con la mirada perdida. Tan indefensa...

-¿Que haces aquí?- pregunto con su tono de voz bajo.

Se sobresalto al escuchar su voz, no esperaba verlo.-¿Que haces tu aquí?- también pregunto, sintiendo su cuerpo a la par suya.

-No contestes con otra pregunta- no veía lo interesante de la vista. Tal vez ella si era una pero lo que tenía en frete no.

Su sonrisa dejo verse- Vine a pensar- contesto a su pregunta. Suspirando con pesadez.

-Ya no pienses en él- dijo- solo te atormentas.

Puede que tuviera razón, pero no podía dejar de hacerlo. Además no le había dicho a nadie de la amenaza de Shishi-Lo se, más no puedo evitarlo.- escucho su voz algo quebrante.

Negándose a creer lo que haría, la atrajo a él abrazándola. Ese afecto la hacía sentir mariposas en el estomago, no podía negarlo estaba enamorada, no sabía si sentirse feliz o triste. Sin embargo todas sus emociones del día eran de preocupación y tristeza así que feliz no podía estar si quisiera. Se dejo envolver por sus cálidos brazos.
Era amable con ella, a diferencia de como trataba a sus amigos, se había quedado a dormir con ella cuando se lo pidió. Fue el quien se había dado cuenta de los somníferos en el agua que le dio Shishi, agradeció de que fuera el y no Kennosuke, el de seguro la hubiera violado.

-Todos estaban preocupados al no verte en todo el día- decía.

-No quise estar encerrada en la habitación, vine aquí pues este lugar me ayuda a relajarme-

-Parece todo lo contrarío-

Sintió su cuerpo temblar ante su pequeña risa.-Tenemos diferentes gustos.

-Puede ser-

Así juntos se quedaron en silencio como para los dos, parecía no hacer falta palabras.

Nicky y Julia, esperaban la vuelta de Kai, con noticias de que la hubiera encontrado. ¿Donde se había metido Hilary? Bryan estaba sentado tomando Vodka, tal vez le preocupaba algo que Hilary no estuviera en la casa pero ¿que hacían allí? Se suponía que estaban en su luna de miel en el El lago Ladoga, Situado entre el Oblast de Leningrado y la República de Karelia, había sido Sergei quien los mando ahí, solo a ellos dos. Pero quien pude contrariar a dos mujeres con un carácter tan mandon y que por desgracia eran sus novias. Spencer e Ian, no los acompañaron prefirieron quedarse en Rusia, Tala y Bryan no tuvieron de otra que acompañar a sus respectivas novias. Que a pesar de escuchar a Hilary decirles que estaba bien, no la dejaron.

-¿porque Kai no regresa?- pregunto Nicky- Y si no la encontró?

-Deja de preocuparte- dijo Bryan llevando a la mitad la botella de Vodka- Cálmate

-Nunca le digas a una mujer que se calme, cuando le dicen que se calme no lo hace, solo empeora- grito Nicky. Dejo por un lado el vaso prefiriendo tomar de la botella, esa mujer lo iba a dejar sin cabeza.

-Bien- exclamo- vamos a buscarlos- tomo otro trago dejando la botella aun con el liquido.

Tala sonrío, ¿quien entendía a las mujeres? era seguro que ellos no. Julia decidió se quedaría con Tala a esperar, por si llegaban antes que ellos.

Hilary descansaba su cabeza en el hombro de Kai, podría decir que atesoraba ese momento. Era una alegría para ella saber que la casa se encontraba a un kilómetro del lago. Incluso esperaba poder subir a un bote y pasear en él, Kai le había dicho que tenían uno y prometido pasearían, solo ellos dos, ya que los demás eran muy metiches.

-¿El agua estará fría?- pregunto rompiendo el silencio.

Arqueo las cejas ante su repentina pregunta- No lo se, quizás. ¿porque?

-Voy a comprobarlo- dijo levantándose, quitándose los zapatos y el suéter, suspiro profundo caminando con rapidez para lanzarse al agua, no contaba con tropezarse con un piedra y perder el equilibrio. Con un movimiento rápido logro alcanzarla y sujetarla con una mano en su cintura y otra en su trasero, inocentemente.

-Vas a probar primero la tierra?- dijo en broma. Él bromeando, nunca lo espero.

-Un accidente lo comete cualquiera- La paro, notando donde estaban sus manos- además tu pareces tenerme segura- no comprendió hasta que su mano izquierda noto la cuerva. La quito inmediatamente, con un rubor en sus mejillas.

-Lo siento- miro su rostro, teñido de rojo. Algo que le agrado verle, sus ojos violetas llamaba mucho su atención, quería volverlo a besar. Y no importándole sus dichosas condiciones que ella misma puso. Se lanzo a sus labios.

Se sorprendió por su acción, no la esperaba. Pero no pudo negarse a corresponderlo. Le devolvió el beso, deseaba sus suaves labios, carnosos. Su beso fue tierno, suave y causando miles de sensaciones en los dos. Se separaron, sus ojos no dejaron de verse, volviendo a unir sus labios en un beso un poco más subido de tono, la tomo de sus caderas pegándola más a él, rodeo con sus brazos su cuello acariciando su cabello. El beso se volvía más apasionante, su lengua tuvo acceso rápido, las dos danzando a un ritmo sensacional. El beso duro más que el primero, no podía dejar de besarla y no quería separarse de ella aún. parecían que llevaban horas y no minutos besándose. Y solo porque necesitaban el aire se separaron jadeando con una sonrisa los dos. Volvió a darle un casto beso en los labios

-¿y ese beso?- pregunto mareada por su aroma.

-Significa que no hay necesidad de hacer nada- la pego más a él, acunándola, no podía forzarla, no cuando el mismo había aceptado sus condiciones.

-Pero quiero- fue su respuesta, volviéndose a besar.

Despacio y gentil, la recostó en el suelo sobre la manta que ella había llevado. No podía parar ahora, había deseado su cuerpo, desde aquella vez en la fiesta, en la cual lo dejo excitado. Dejo sus labios para besar su cuello, su oído, su lóbulo mordisqueandolo sacando un gemido bajo de sus labios. Su mano derecha recorría sus curvas, acariciando sobre su ropa. No podía desear otro lugar para eso, que ahí. El único lugar donde tenían privacidad, ya que sabía en su casa había cuatro personas todo el tiempo.

Metió su mano entre su camisa, acariciando su pecho sus pectorales, bien trabajados. Empezó a subirle su blusa hasta dejar a la vista su sosten negro, beso la piel que encontró a su paso, jadeo ante la placentera sensación de sus labios sobre sus hombros y bajando.
Mientras ella comenzaba a quitarle la camisa removiendo algo desesperada los botones, hasta quitársela completamente. Kai observo por unos segundos su sujetador, hasta que se lo quito y comenzó a succionar sus pezones, , hasta convertirlos en pequeñas piedras, que parecían las fresas mas deliciosas del mundo y apuntaban orgullosos en su dirección, como invitándolo a seguir. Mientras succionaba, lamía y rodeaba con su lengua el pezón, atendía con su mano al otro seno masajeándolo, pellizcándolo y haciendo rodar el pezón hasta tenerlo completamente duro. Podía notar como ella se retorcía de placer. Se poso en el otro para que también recibiera lo mismo, un gritillo de placer salió de sus labios, enterrando la manos en su cabello incitándole a seguir adelante. Mientras su otra mano empezó a desabrochar su pantalón.

Sintió su miembro duro sobre sus piernas, lo acarició con sus rodillas estremeciéndolo. Sonrío y volvió a besarla, mordiendo su labio inferior en el camino. Se alejo de ellos, haciendo un camino de besos empezando en su cuello y bajando, paso entre sus dos senos, dando un beso a cada uno. Bajando por su vientre plano, por su ombligo hasta llegar al tope de sus jeans, los cuales solo estaban desabrochados, bajo el ziper mostrandole sus bragas de encaje negras. No podía parar, no quería.

-Si, Si, si. Kai...Hilary... ¿donde demonios es...-quedo con la boca abierta. Al ver tal escena.

Grito cubriéndose sus pechos. Kai la abrazo, tapando sus senos también, no importaba si le veía la espalda pero más no. Sintió un poco de alivio al saber que aun llevaba su jeans. ¿acaso no sabían lo que era privacidad?
Dejo que su mano resbalara por su rostro, ¡Ese! era uno de los motivos por los cual hubiera deseado no acompañarlos, al tonto lago, era su luna de miel, era obvio que querían privacidad para esta clase de cosa. Si se ponía en su situación, también hubiera buscado privacidad en ese lugar y estaría molesto por haber interrumpido.

-Bryan, los encontraste o no- se escucho el grito de Nicky a una distancia prudente.

-Mal momento ¿cierto?- dijo con media sonrisa. Viendo como Kai apretaba los dientes y cubría a su esposa.

-Elige tu ataúd, porque de esta no te salvas- su tono de voz era tan amenazante, que un calosfrío llego a su espalda.

-Si la pagas, claro que si- se atrevió a bromear, pero no muy convencido de ello.

-Bryan te estoy hablando- Nicky se acercaba más a ellos. Gimió de frustración al saber que su amiga se acercaba también y los vería así.

-No te muevas- le grito haciéndola parar- regresemos ellos volverán en unos minutos. Ustedes es mejor que se cambien y si quieren matar a alguien, les daré dos nombres. Julia y Nicky.- se dio media vuelta tomando a su novia del brazo y llevándosela lejos de ahí.

Estaba roja por la situación. Aún pegada al cuerpo de su esposo, temerosa a despegarse de él y encontrarse de nuevo a Bryan y que la volviera a ver, esta vez medio desnuda, tal vez no fue buena idea, tratar de hacerlo ahí.

-Ya se fueron- informo Kai suspirando pesadamente. Pero no se despegaba de él, sentía vergüenza de que la viera, se sintió tonta ante su pensamiento.
No sabía porque se aferraba a él, ya se habían ido, ya podía alejarse. Entones comprendió, no quería que él la viera sin blusa ni sosten, se estiro para tomar sus prendas y dárselas-Toma, cámbiate-

Alzo la vista para verlo con los ojos cerrados. Sonrío con ternura por lo que hacía. Tomo su ropa, vistiéndose rápido, le dio su camisa para que el también lo hiciera.

Tala escuchaba lo que le decía Bryan, era obvio que solamente estorbaban, se irían quisieran o no sus respectivas novias. Imaginaba a Kai, enfurecido por la interrupción.

Los vieron llegar, con una distancia de por medio entre ellos. Kai estaba serio y enfadado, Hilary avergonzada.

Solo entrar fueron bombardeados de preguntas por Nicky y Julia, que no se callaban y estaban enfureciendo más al ruso.

-Basta ya- grito alejándose de ellas.

Hilary se sintió mal por las tantas preguntas que le hacían a su esposo y que se enfureció. Dejo plantadas a la dos mujeres que le exigían una explicación por su ausencia. Siguió a su esposo, quien estaba en la cocina tomando un vaso de agua.

-Lo siento- dijo. No entendía porque se disculpaba

-¿porque?-

-Por lo de Nicky y Julia-

-Me molesta sus palabrero, dicen un millón de palabras sin respirar-

-es cierto- rió ante su comentario. No se daban cuenta pero se acercaban lentamente

Se acercaron hasta unir de nuevo sus labios, eran como imanes que se necesitaban...

-Hay chicos vayan a una habitación, por favor- exclamo Julia haciéndolos separar.

-No ha privacidad- susurraron ambos

Tala y Bryan lograron escucharlos y tomaron una decisión, era hora de irse, ya.
Nicky y Julia no entendían lo que pasaba, solamente veían a sus novios sacar sus maletas y subirlas al automóvil, no querían irse les gustaba el lugar además ya empezaba a oscurecer, sin embargo ninguna de sus quejas sirvieron para detenerlos. Se iban o se iban. Era suficiente tener que interrumpir la privacidad de la pareja de esposos, y no importaba si cuando llegaran a Moscú les gritaran y se enojaran, se arriesgarían solo por la felicidad de sus amigos.

Hilary solo veía divertida la escena, Tala jalaba del brazo a su novia después de haberse despedido. Bryan tuvo que cargar a Nicky y subirla la automóvil- Nos vemos pronto chica en toples

Su rostro se volvió rojo, era la segunda vez en la cual Bryan la veía sin sostén. Kai le dirigió una mirada asesina, era mejor irse ya o habría dolor.

Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent ... 2 semanas después...

00:10 am
La alarma resonaba en todo el lugar... personas corrían, unas para refugiarse, otras para ayudar. Algunos guardias de seguridad ayudaban en el hospital. Algunos bomberos intentaban apagar el fuego que empezó en una de las alas del hospital.

Fue la mejor distracción que encontró, escucho los disparos no muy lejos de él. Pero era imposible alcanzarlo, había quitado la llave a uno de los doctores que trabajaban en el lugar, sus manos manchadas de sangre se las limpiaba en su uniforme blanco, el cual detestaba usar.

Buscaba donde sonaba la alarma que quitaba del auto, un coche rojo cerca de la entrada era el que buscaba. No tardo en encenderlo, arrancar y a toda velocidad derribar las puertas del hospital.

El jefe de seguridad observaba a las personas heridas, 4 enfermeros, 6 pacientes y 1 guardia de seguridad. Había solamente un muerto, el doctor encargado del escapado y del cual tomo su automóvil.

Ahora lo que debía hacer era llamar a la policía, al comandante que lo envió ahí e informarle de su escape, sabía que el hombre estaba obsesionado con una joven, lo más seguro era ir a su búsqueda.-Este hombre es peligroso- murmuro viendo el cuerpo del doctor degollado.

Lago Ladoga, Rusia.

20:00

Secaba su cabello, vestida solamente con su ropa interior, estaba en su propia habitación. Después de haberse quedado solos, por dos semanas, no había ocurrido nada, cada uno tenía algo que hacer o siempre salía trabajo. Ahora ella ayudaba a su padre en algunas cosas de su empresa. Aun dormían en cuartos separados, cuando se sentía sola, iba con los dos compañeros que su padre le envió, sus dos Rottweiler. Estaba algo cansada e iba a dormirse temprano, le daba la espalda a la puerta.

Kai subió a buscarla a su habitación, había recibido una llamada para ella e iba a avisarle, la puerta estaba abierta así que entro sin preguntar y lo que vio lo dejo pasmado.
No la había visto así, solamente sus pechos desnudos, sin embargo verla solamente en ropa interior era otra cosa, veía más de lo visto por sus ojos. Sus piernas blancas torneadas, como el suave encaje rodeaba sus glúteos, el rojo encendía mas su sensualidad. No podía dejar de mirarla, dos semanas solos pero sin hacer ni un movimiento y ahora viéndola así, era su perdición.

Sintió sus pechos siendo envueltos por unas manos que la sorprendieron, jadeo de susto gimió al sentir su boca en su cuello, besándolo rozándolo con esos labios, los cuales la volvían loca sin que el lo supiera. Dejo caer al suelo la toalla, sus caricias la excitaban, sus manos deslizándose sobre el borde de su sosten hasta llegar a la parte de atrás, desabrochando haciendo que sus tirantes rozaran la piel de su brazo, la fina prenda cayo al suelo acompañando a la toalla.

Sus pechos empezaban a endurecerse, sus dedos acariciaban sus pezones produciendo pequeños gemidos, sus labios se deslizaban de su garganta a su mandíbula, dejandole una pequeña marca debajo de su oído izquierdo. Su mano derecha bajaba por si vientre, al igual que su boca se trasladaba a su otra oreja. Su pantalón empezaba a apretarle mas y mas.

Sentía su sangre hervir, su mano seguía bajando hasta encontrarse con su intimidad, la cual estaba húmeda a causa de su caricias, su mano paso lento cubriéndola totalmente tocándola toda. Detuvo su mano para que no se alejara de ahí. Totalmente húmeda y caliente, su miembro se sentía encerrado, el cual tenía la ansias de salir y hacerla completamente suya.
Se volteó quedando frente a él, sus ojos estaban oscurecidos por el deseo, sin perder tiempo ataco sus labios acercándola más a él, reteniendolo por su cintura haciéndola notar el bulto en su pantalón.

Tomándola entre sus brazos la llevo hasta la cama, recostándola y no dejando de besarla. Le molestaba el hecho de verlo aún con ropa y ella solamente con bragas, entre caricias de ella, pudo quitarle la camisa, volviendo a ver su esplendido pecho, sus dedos lo acariciaban, mientras la boca de él bajaba por su garganta, pechos y vientre. No podía soportar tener más tiempo puesto el pantalón, era un ahogo para su miembro, se separo de ella, bajándose los pantalones, quedando en bóxer.

Sus impulsos hicieron tirarse sobre él, quedando encima, sus intimidades rosándose sobre su ropa interior.
Empezó a restregarse sobre él, necesitandolo adentro, exigiéndolo.

En la planta baja el teléfono empezó a repicar insistentemente.

Escucho el repicar pero su concentración estaba más en los pechos de su esposa y sus suaves gemidos.
Hilary abrió por completo los ojos a la hora de darse cuenta del teléfono que no dejaba de sonar, era extraño pues no paraba, sabía era un mal momento para detenerse pero ¿Y si era importante? muy disgustada por la interrupción llamo a su esposo.

-Kai- sus labios pronunciando su nombre lo excitaban-Kai-

Dios, debía poseerla ya, ahora mismo. Al darse cuenta de sus movimientos siguiendo, tomo medidas extremas.

-Kai- grito molesta y jalándolo de los cabellos para que la viera.

-No me gusta lo brusco- dijo, había sido un jalón muy fuerte y le dolió. El teléfono aún repicaba.

Se sonrojo por sus palabras- el teléfono no para de sonar, debe ser muy importante-

Hizo una mueca desagradable, no quería parar no ahora-Déjalo- quiso besarla mas no se dejo

-Es enserió, mientras más pronto vayas, más pronto volverás- quería convencerlo

-No, no me quiero mover-

Molesta por el ruido del teléfono logro zafarse de su agarre, saliendo de la cama
¿Acaso no sabía que con solo verla, en bragas, su miembro se endurecía más? La vio tomar su camisa y ponérsela para salir de la habitación, bufando y maldiciendo a quien llamara, busco su pantalón poniéndoselo y seguirla.

Cuando llego el teléfono ya no sonaba y no volvió a hacerlo. Se enfureció, solamente la habían interrumpido, en su momento de placer. Kai entro viendo su semblante molesto a la par del teléfono, el cual para alegría de él al fin se había callado. Iba a hablar, más vio como un sonido que conocía bien empezaba a llegar, un fax había sido enviado para uno de ellos.

Los dos juntos, fueron hacía él. Kai tomo la hoja, el cual tenía la letra de alguien.

Urgente, necesitamos que vengas ahora mismo a Moscú, Kai. Es de vida o muerte, no pierdas tiempo. Por favor, deja a tu esposa en casa, no la alarmes, mientras más rápido vengas, más rápido regresaras.
Henry Tachibana.

Kai abrió los ojos completamente. Debía ir para saber que pasaba, miro a Hilary, quien tenía un semblante lleno de terror. Depositando un beso en su cabeza, se fue a alistarse para irse en ese momento.

Hilary leía una y otra vez, el fax. Ella conocía la letra y podía jurar que no traía nada bueno. Ella debía ir con él, acompañarlo, no podía quedarse.

Cuando quiso seguirlo, lo noto ya cambiado bajando por las escaleras.-Yo iré contigo- informo.

No sabía que esperar al ir a la casa de su padre, lo que menos quería era verla sufrir, fura cual fuera la noticia.-No- dijo firmemente, iba a replicar- te quedaras aquí, volveré pronto.

-Kai, déjame ir contigo- iba a suplicar si fuera necesario- por favor

-Hilary, te aseguro que nada grave pasa, quédate, por favor- en sus ojos noto la suplica de sus palabras. Abrió sus labios varias veces, y por más que quiso negarse no pudo

-Esta bien- la abrazo. Le dio un abrazo despidiéndose... en el umbral de la puerta lo detuvo- Kai...- volteo a verla- Te amo-

Las palabras lo dejaron mudo, el silencio que los envolvió fue el más doloroso para Hilary.

-Yo... yo...- titubeaba, nunca lo había hecho, era tan difícil decir las cosas sentimentales, nunca fue bueno para eso.

-No... - hablo- no necesitas responderme, si no sientes lo mismo- era tan difícil decir tan pocas palabras pero tan importantes- solo cuídate.

Asintió, perdió una batalla de palabras- Cuando regrese hablaremos- volvió a su camino rumbo a su automóvil, serían dos horas para llegar a Moscú. A medio camino se dio cuenta de la falta de llave para su auto. Volvió a regresar. Escucho sus pasos subiendo las gradas

-Espero que ha tu regreso, no sea demasiado tarde-

La había escuchado, débil se sintió ante ello. Tomo las llaves y partió del lugar, dejándola sola.

2 y media horas.. después...

23:45

-Él no sabe donde están, cálmate-

-Como puedo calmarme Sergei, no puedo, menos sabiendo de sus capacidades para llegar a ella.- Henry estaba alterado.- Sury esta asustada, mucho-

-Escucha, mi hijo la cuida, mañana temprano iremos por ellos, les diremos lo que pasa, los protegeremos.-

Luces de un automóvil, se filtraron por la ventana de su despacho. Sin saber quien llegaba a esa hora a su casa, los dos fueron a la entrada.

Se sorprendieron al ver a Kai bajar de auto, ¿que hacía allí? más era un alivió que llegara así los prevendrían, pero ¿donde estaba Hilary? ¿porque venía solo?

-Kai, hijo, ¿que haces aquí? es muy tarde- al no ver otro pasajero con él se asustaron- ¿Donde esta tu esposa? ¿le paso algo?

-Se quedo en la casa del lago- explico- vine lo más pronto que pude ¿que sucede?

Henry y Sergei, intercambiaron miradas- ¿De que hablas Kai?- pregunto Henry

-Recibí un fax de usted señor Tachibana, diciéndome que viniera urgente- volvió al auto para sacar el dicho papel. Se los tendió, leeron preocupados

-Kai, yo no he enviado nada, hace tres horas llegue a Moscú, tu padre es cociente, no he hecho nada más que hablar con él- Henry observo bien la hoja, entonces reconoció la letra- Él esta aquí- dijo alarmado

-¿Quien?- pregunto Kai, no le gustaba nada l oque estaba sucediendo

-Shishi- escuchar su nombre le causo calosfrío- Kennosuke Shishi, escapo del hospital penitenciario.

-¿Que?-

-Hijo, Henry vino aquí para avisarle a ti y a Hilary de eso, pero teníamos planeado llegar mañana al lago-

-Esta es la letra de él- informo- mi hija vio el fax?

-Si, lo hizo- recordó que Hilary había pedido venir con él, mas se lo negó, ella sabía, él la dejo en peligro.-Demonios...- maldijo, saco su teléfono empezando a marcar el numero de la casa.

Antes de llamar, el recibió una llamada, el numero era de Hilary no tardo en contestar.

-Kaiiii- escucho su grito, escuchaba el aire pegar en la bocina- Kaiiii- volvió a escucharla

-Hilary?, Hilary ¿que pasa?- exigió saber- Hilary habla

Sus pasos rápidos le hicieron entender que ella escapaba-Kaiii él esta aq...- un golpe en seco- mi tobillo- la escucho quejarse

Henry y Sergei trataban de comunicarse con la policía.

-Demonios...- volvió a maldecir- Hilary-

-Te atrape...- la voz de Shishi... la llamada fue interrumpida

-Nooooo- grito


Se que me tarde creo que casi un mes, lo siento, me he estado bloqueando, pero he subido el capitulo y espero les agrade. Hasta la próxima.