Lago Ladoga, Rusia.
23:30

A pesar de estar acostada no podía dormir, mirando la hora de seguro él ya había llegado con a la casa de su padre, pero era cierto que su padre se encontraba ahí? Ella no sabía si dudar o no, la letra del fax era tan parecida a la de Shishi y... todo era confuso y preocupante.

Decidida a dormirse, escucho ruido afuera de la casa, además de los ladridos de sus dos perros, se asomo a la ventana que daba vista a la parte de atrás. No veía nada, quizás era algún insecto que habitaban en ese lugar. Volvió a su cama, aún vestida con la camisa de Kai que llegaban a sus muslos y tapando su braga roja. Acomodo su cabeza en la almohada para poder dormir, escuchando de nuevo los ladridos pero más fuertes junto con gruñidos. Decidió bajar y averiguar que era.

Llegando al final de la escalera, escucho como intentaban abrir la puerta de la entrada- ¿Kai, eres tu?- pregunto más no recibió respuesta. Parecía que forcejeaban con la puerta, subió rápido a su habitación a ponerse unos tenis. Los ladridos de los dos perros aumentaba al igual que su miedo. Busco su celular debía llamar y pedir ayuda.

Dos disparos y gemidos de uno de los perros la paralizo, la puerta fue abierta de un patada, el silencio inundo el lugar, lo único que escuchaba era los latidos de su corazón. Los pasos subiendo por la escalera, alarmaron más su corazón.

No sabiendo por donde escapar, teniendo solamente dos salidas, la puerta o ventana. Opto por la ventana. Saco su cabeza para calcular la altura de esta.

-Hilary- su nombre pronunciado por él, causo miedo.- Ratoncita- susurraba su nombre en alto.

Saco la mitad de su cuerpo, por la ventana, metió su celular en sus bragas, tomo aire y salto cayendo de rodillas y amortiguando con sus brazos, le dolían era cierto pero no podía prestar atención a ello. Se levanto, no podía quedarse ahí.

-Hilaryyy- grito al verla escaparse adentrándose entre los arboles. Disparo, pero fallo su puntería.

-Demonios-

No podía escaparse, debía atraparla, debía ser suya.

Correr, para salvar su vida era la única meta... ¿porque en los momentos mas aterradores de su vida nunca hay nadie que le pueda ayudar?... Los pies le empezaban a dolerle, no sabia cuanto tiempo llevaba corriendo, solo que debía alejarse de él, empezaba a respirar agitadamente, un pequeño dolor sentía en el vientre, el sudor de miedo empezaba a nublarle la vista...
Seguía sus pasos, no estaba tan lejos.

Con sus movimientos de carrera activo el celular, la tecla de llamada activando la última llamada que había hecho, Kai.

-¿donde estas ratoncita?- su voz no estaba muy lejos.

-Kaiiii- grito, sabiendo que no esta cerca, no estaba ahí para ayudarla como siempre lo hacía- Kai- susurro con un sollozo. Escucharla gritar el nombre de ese ruso, ayudo a ubicarla.

Correr por su vida ¿porque demonios tenia que irse? Maldita sea, no podía hacer mucho. Sentía miedo, si el la atrapa haría lo que su padre nunca dejo le hiciera, quería vengarse de ella. La voz en la bocina de su celular llego a su oído, al aparecer su teléfono se conecto con él, debía ayudarla-Kai el esta aq...- las palabras quedaron atoradas, al igual que su pie se atoro con una raíz haciéndola tropezar- mi tobillo- se quejo de dolor, inspeccionando que tan mal estaba. Sus pasos se acercaban, dos lagrimas escaparon de sus ojos sentía miedo.

Cuanto tiempo llevaba corriendo no sabía, ¿Dónde estaba? Era lo menos importante ahora. Había adentrado en un pequeño parque cerca de su hogar, los arboles son muy delgados para esconderla. En esos momentos es cuando agradecía Brooklyn, mantenerla en forma. Unas manos tomando su cintura la asustaron- -Te atrape!- su voz daba miedo, pánico. Sus ojos oscuros por la venganza por no haber sido suya de nuevo y nunca lo volvería a hacer, no era de nadie, no tenía dueño. Irónico, a pesar de estar casada, estuvo a punto de consumar su matrimonio, pero no lo hizo. Si ese día era el ultimo, hubiera dicho desde antes lo que no se atrevía a miedo del rechazaso, lo peor fue cuando lo confeso más no recibió respuesta. No la amaba ahora lo tenía claro, pues su matrimonio era un arreglo entre su padre y ellos dos, para obtener su libertad. La cual ahora no deseaba, no, si no sabe como acabara todo. - Te dije que serias mía- un golpe y todo se volvió oscuro.

1:05 am

Manejaba a toda velocidad, no importándole los autos que rebasaba, Tala se abrocho el cinturón de seguridad, sabía era importante llegar rápido, pero también debían llegar vivos. Tres patrullas venía detrás de ellos, al igual de Henry y Sergei, en otro automóvil.

Era la velocidad más alta que había usado, pero necesitaba llegar ya, deseando verla bien y que había logrado escapar de Shishi.

Al divisar la casa, freno de golpe. Bajando enseguida, Tala lo siguió, mientras Bryan al bajar vomito, no debía haber comido y tomado menos al saber que manejaría así.

Los latidos de su corazón bajaron al ver al perro macho sin vida frente a la puerta con un balazo en la cabeza y otro en el pecho. Salto encima del animal, corriendo hacia la habitación que ocupaba su esposa.

Bryan rodeo la casa, había escuchado el gemido de un animal, en la parte de atrás, encontró al perro hembra herido de una pata, justamente en el mismo lugar en donde cayo Hilary. Diviso huellas, de zapatos y tenis, alzo la vista encontrándose con la cabeza de su amigo, al parecer había saltado para poder escapar. Los oficiales habían llevado a un canino rastreador. Henry consiguió una prenda de su hija, dándosela al perro. No tardo en rastrear el aroma de Hilary, Kai, Tala y Bryan iban a la par, Henry y Sergei se quedaron a esperar, Henry llamo a su ex-esposa, quien estaba preocupada por su hija. Cuando creyeron que su hija sería feliz y conseguiría tranquilidad, pero que equivocados estaban.

Habían recorrido una gran distancia adentrándose más entre los arboles, el perro se detuvo olfateando la raíz de un árbol, uno de los oficiales se agacho al encontrar algo, se lo mostró a Kai, lo reconoció de inmediato era el anillo de compromiso, el cual ella había rechazado al principió por ser demasiado para ella, al final logro convencerla de llevarlo.

Parecía que le faltaba aire, ese debía ser el lugar en donde se tropezó y se lastimo. El perro ladro fuerte, salió corriendo hacía otra dirección, lo siguieron haciendo lo posible para no perderlo, los tres ruso iban detrás, los policías se quedaron atrás por falta de aire.

El aroma de Hilary llegaba hasta la carretera, el lado contrarío por el cual ellos llegaron. Se la había llevado eso era seguro. Enojado dio un puñetazo al primer árbol que vio, no le importaba si se había lastima, eso no importaba ahora. Lo importante era encontrar a la castaña.

6:00 am

Había un ruido que la despertó, solo pudo abrir por unos instantes sus ojos para volverlos a cerrar, le dolían y los sentía resecos. Escuchaba el ruido de afuera y comprendió que estaba encerrada. Estaba acostada en algo incomodo, le dolía la espalda y los pies de estar amarrados y el cuello ni hablar, volvió a abrir los ojos pero esta vez no los cerro dejo que se acostumbraran a la luz a la fuerza, ella debía saber donde estaba, que habían hecho con ella, más que todo necesitaba recordar donde estaba. Miro a su alrededor y lo que vio la asusto, estaba en un avión privado porque no había nadie más ahí con ella, ahora que miraba bien sentía que eso ya lo había vivido antes. Estaba entre dos asientos, intento levantarse y con mucha dificultad lo logro, lo primero que vio fue la ventanilla la cual solo le mostraba el cielo azul y despejado, ¿a donde iba? ¿quien la llevaba? y ¿porque?. Vio en la cabina. estaba abierta y tres hombres hablaban bajo no podía escucharlos. Sus manos amarradas adelante, quiso desamarrarse los pies pero no podía habían hecho un buen trabajo. Sus ojos se ampliaron al ver la silueta que salia de la cabina, su peor pesadilla, sin pensarlo más se quito sus tenis y lo único que se le ocurrió hacer fue tirárselo en el rostro uno lo esquivo, el otro cayo en su nariz. Lo escucho gemir de dolor se retorció para librarse pero no podía. Mirando de nuevo a su alrededor, lo siento todo tan familiar, como un deja vu. Y lo último que sintió fue un golpe en su cuello, dejándola en la oscuridad.

El dolor en alguna parte de su cuerpo era insoportable, lento abrió los ojos. La oscuridad la rodeaba, olor a humedad, gas y oxido, todo junto la marean provocándole nauseas, le duele el cuello ¿porque?... ¿ porque siente que esta colgando?. La vibración de su teléfono atrajo las imágenes de lo sucedido llegaron a su cabeza, recordando lo que había pasado-Shishi..-susurro. Estaba tan débil, no pudo estar más tiempo despierta, volvió a desmayarse

Brooklyn se estaba poniendo nervioso, Kai no dejaba de pasearse por toda la habitación... Henry y Sergei no ayudaban mucho murmurando alarmados. Y el hecho de estar enyesado de un brazo complicaba todo. -Quédate quieto- grito, nunca había estallado enfurecido. Pero no tenía alternativa.

Kai dejo de caminar, habían llegado llegado a Japón, gracias a la policía se habían enterado de la salida de un Jet sin permiso y que no se identificaba. Era él, pero estando en Japón no sabían donde buscar, hasta que el pelinaranja les dijo sobre el GPS que Shishi instalaba en su celular.

-¿La has localizado?- pregunto Henry

-Falta poco, solo dejen de moverse, me están poniendo nervioso y con mi brazo así es mas lento-

-Solamente quiero localizarla, traerla de vuelta- espeto Kai, recargándose en la pared.

-Todos queremos hacerlo- dijo Brooklyn- ella es mi hermana-

Kai volteo a verlo con brusquedad casi a punto de fracturarse el cuello. Pero no era para menos su acción, decirle eso era una bomba para el que no lo supiera-¿que?-

No le respondió, siguió tecleando en la computadora buscando la señal del celular, pues así fue como él la encontró. Necesitaba una explicación, no podían dejarlo así.

-Kai- Henry lo llamo, tomo aire para hablar-fue dos años o menos antes de que Hilary siquiera existiera, viaje a Francia por negocios, ahí conocí a la madre de Brooklyn, solo fue una aventura que duro 1 mes, mi estadía ahí. Nunca se lo dije a Sury, tres meses después volví a viajar de nuevo al mismo país. Por asunto del destino quizás, nos volvimos a encontrar. Gianna, la madre de Brooklyn, me dio la noticia de su embarazo. Ella no me amaba, me lo dijo, pero quería que me hiciera responsable del hijo que esperaba. No me negué, era un hijo mío, además Sury y yo habíamos intentado de todo para tener un hijo, más no resultaba.- Brooklyn aun seguía buscando era difícil saber la clave que usaba Shishi- viajaba 4 veces al mes para saber como iba el embarazo, incluso llegue a estar en el parto. Pasaron los años, entonces Sury me dio la noticia, estaba embarazada, sin embargo su embarazo era riesgoso. Estaba delicada, esos meses no viaje estuve con ella en todo momento, llamaba para saber como estaba mi hijo. En el último mes Sury se entero de la existencia de él. Fue complicado ella estaba enojada conmigo pero cuando nació nuestra hija ella nos unió más. Sus ojos chiquitos, de ese raro color, tan cálidos y maravillosos. Fue el mejor día de nosotros, sus pequeños dedos se enrollaron en el mio. Desde ahí supe que ella era especial, quizás porque no hubo llanto, solamente un pequeño suspiro melancólico.- Henry aun sentía el cuerpo de su hija siendo bebe en sus brazos

-¿Ella sabe que son hermanos?- pregunto Kai- ¿porque nunca lo ha mencionado?- tal vez ahora entendía el cariño de Hilary hacía Brooklyn. Sentía celos, ahora lo admitía, cuando los veía juntos, pero ahora sabía las razones.

-Se entero cuando tenía 5 casi 6 años- la señal del GPS la cual era débil, empezaba a aumentar, pronto sabrían su ubicación- la madre de Brooklyn había fallecido, por ser su padre quedo a mi responsabilidad. Un día lo lleve a casa, se lo presente a Hilary, ella era feliz, sabiendo que tenía un hermano, siempre quiso uno, pero su madre había quedado estéril en el parto. Ese día también, pedí el divorcio a Sury, yo creí que estaba enamorado de alguien a quien conocí un año antes de eso. Peleamos, nos gritamos y hubo golpes, Hilary lo miro todo, era consolada por su medio hermano. Después fuimos a los tribunales peleando por la custodia de ella, entonces Hilary suprimió todo recuerdo que le causaba daño, no recuerda nada. No sabe que son hermanos. Pero se protegían uno a otro cuando se veían, después...- suspiro con derrota.

-Todo cambio, mee convertí en una molestia cuando descubrió que la mujer por la cual dejo a su esposa, lo engañaba con su mejor amigo. Solamente jugaba con ellos y sacandoles dinero. Desde entonces solo tuve hermana, no tengo padre- la declaración de Brooklyn había lastimado a Henry pero sabía tenía razón, abrió los labios para pedir disculpas, mas el pelinaranja dijo lo que tanto esperaban- La encontré- Kai fue el primero en acercarse.

Sergei, quedo pensativo, pues la mujer que menciono Brooklyn, fue la misma que estafo a ellos dos. La causante de la separación de Henry y su mujer, desde esa vez su amistad se solido.

La ubicación era uno de los lugares más alejados de la ciudad, un lugar donde estaba el viejo ferrocarril que ahora estaba abandonado.

Su teléfono seguía vibrando, como contestar cuando estaba colgando.
Saco su navaja empezando a romper la camisa que tenía puesta, empezando desde abajo. Entonces se dio cuenta del móvil. Enojado lo saco, sin darse cuenta de que había contestado la llamada, lo tiro al suelo más no lo daño.

Ordenaba a su llanto resguardarse en silencios y soledad, disfrazando a ratos su mirada de una inventada valentía. Pero no pudo aguantar mucho, no viendo ese rostro que aborrecía. Las lagrimas empiezan a aparecer.

-Shhhhhhhhh.- trata de callarla- no llores.- odia su voz. Se remueve alejando su mano de su rostro

-No... me toques- no tiene mucha voz.

-Te aseguro que no te dolerá- lo ve con repudio y no le gusta, la abofetea varias veces, y aún lo mira igual.- Porque no me elegiste a mí, al principio no me interesabas, pero cuando te vi con él, supe que no te volvería a tener a mi merced, así como cuando tu padre me mandaba a buscarte y tu te resistías, y solo con golpes entendías. Mis golpes eras caricias para ti.- le susurra con palabras hermosas, para él.

Tiembla, tiene frío, tiene miedo. Empieza a besarle el cuello, tocarle los pechos, se remueve y solo obtiene otro golpe. Se siente débil y tomo eso como un arma, se hace la desmayada. Shishi aprovecha eso, suelta las cadenas, tomando su cuerpo y recostándolo en el suelo. No le importan si tiene que tomarla, hacerla suya mientras este inconsciente. Acaricia sus piernas, mete ambas manos en la camisa, llegando a sus pechos. Quiere vomitar por los toques que le da. La hará suya, corriéndose dentro de ella para dejarla embarazada y así tener un hijo de ambos. Solo pensarlo lo excita. Siente como su miembro empieza a cobrar vida y no lo permitirá. Abrió un ojo notando el arma que lleva detrás en su espalda, aprovecha que la esta besando en el cuello, tomando en un rápido movimiento lo que sera su salvación.

-Aléjate- le ordena apuntándole en la cabeza, se aleja despacio, sonriendo no la cree capaz de hacerle algo. No con esa mirada temerosa.

Presiente que este será el final, el de cualquiera de los dos, no importa cual sea primero, solo que abra un fin. Quita el seguro del arma.-Me dispararas?- pregunta sonriendo- no te creo, eres tan débil, tan tonta-

Escuchaba todo lo que decían, debían apresurarse, ese auto que manejaba no daba a más. Lo único que sabía era lo que escuchaba por medio del teléfono.
Llegaron al lugar, habían algunos almacenes viejos que estaban a la par. Necesitaba saber en donde estaba.

-Hilary- cree escuchar su voz o será solo un sueño o su imaginación. No lo sabe con certeza, él es más fuerte y el arma esta cargada, sin embargo no pierde las esperanzas de poder arrebatársela.

La había tomado desprevenida, el arma apuntaba a ella o él, ya estaba confundida. La empujo haciéndola topar en la pared haciendo ruido, dándoles su ubicación.

Escucharon el ruido, corrió rápido siendo el primero en atravesar el anden para llegar al almacén que estaba junto a la vieja estación del ferrocarril. - HILARY- corre rápido para poder salvarla. Shishi lo escucha y se enoja más.

Forcejean, ella para poder quitarle el arma y el para dispararle... obtuvo un poco más de fuerza al escuchar su voz, sus pasos rápido acercándose al anden. Saber que venia por ella la aliviaba un 25%.
Rabia y valor peleaban... no supo lo que paso después... solamente verlo en la entrada… La pistola se movía a varios lados, hasta que en un movimiento ... ... ... ...2 disparos se escucharon primero, no sabían quien era el herido, los oficiales que iban con ellos dispararon al hombre 5 veces, dos personas caían al suelo, y varios estaban paralizados, no sabían quien era el primer herido.

El golpe en seco que los cuerpos provocaron hizo despertar del shock a Kai, corrió hacia ellos, llegando arrodillándose, lanzo hacia un lado el cuerpo inerte del hombre que tenia encima su esposa, ante la ley su esposa. Que había pasado? no sabía bien, al principió sentía el cuerpo de Shishi encima suyo, después ya no, había escuchado los disparos que le dieron, estaba aliviada. Cuando vio su rostro preocupado, sonrió.

Le sonreía melancólicamente, sonreía feliz de verla sin ningún rasguño, la ayudo a levantarse, pegándola a él, los dos de pie, la escucha muy débil, por unos segundos observa el cadáver, el hubiera querido matarlo por el daño que le ha causado a ella. No merecía morir así, necesitaba una muerte peor.

Algo llamo su atención, escucha su respiración pausada, sus fuerzas iendose, suspiros cortos y cansados. Se despega de ella, observa sus ojos queriéndose cerrar, fue solo unos segundos para verla de cerca, entonces paso, las fuerzas la abandonaron hasta desplomarse en sus brazos. La sostuvo, cayendo de rodillas no dejando que ella se lastimara. Henry llegaba, viendo a su hija en brazos de su esposo, corrió hacia ellos. Cuando vio el semblante preocupado de Kai, su mundo se paralizo.

-¿Hilary?- la llamo, sus ojos se esforzaban para no cerrarse- ¿Hilary, háblame?

¿Lo escuchaba? Claro que sí, solamente no sentía la fuerzas necesarias para responderle. El dolor empezaba a aumentar, se había dado cuenta que una de las balas se había ido al aire, la segunda... la voz de Kai la llamaba. Sus parpados eran muy pesados, era imposible no cerrar los ojos. Con sus ultimas fuerzas, miro a su esposo.

A lo lejos escuchaba la sirena de lo que debía ser una ambulancia. Pasos acercándose, una lagrima se deslizo por su mejilla hasta caer en la palma de Kai, abrió los labios pronunciando las ultimas palabras que sus fuerzas le daban- T-te... amo-

Palideció, su cuerpo ya no reaccionaba. El miedo lo inundo, dos paramedicos, le quitaron el cuerpo, revisando y ver donde estaba la herida, no tardaron en encontrarla. Su cuerpo estaba muy débil, estaba perdiendo sangre. La subieron a una camilla, Kai los siguió, el quería estar junto a ella, no dejarla. No quería que lo dejara. No ahora que que quería decirle sus sentimientos.

-Vamos rápido, esta perdiendo mucha sangre... necesita una operación urgente- ordeno uno de los paramedicos. Kai sostenía su mano mientras veía, a los dos hombres tratando de detener la sangre.

Hilary Tachibana era ingresada al hospital con una herida cerca del corazón...

Kai Hiwatari tenía miedo de perderla.

Sus posibilidades de vivir, era muy escasas.

Fue dirigida hacía el quirofano, donde doctores y enfermeras, atendían a la paciente.

Kai caminaba de un lugar a otro, no podía quedarse quieto, no sabiendo que la castaña estaba muy grave.

Henry junto con Sury, se abrazaban rezaban para que su hija saliera bien.

Tala, Bryan, Garland y Spencer, estaban en el banco de sangre, donando para la castaña pues la necesitaban. Su esposo hubiera querido dar toda la que quisieran con tal de salvarla, pero nervioso, ansioso y frustrado, no pudo hacerlo.

La espera se estaba haciendo extensa. Nicky junto a Ian y Julia, llegaron al hospital, la morena italiana, lloraba por su amiga, no quería perderla, ella era fuerte y testaruda, vencería a la muerte. Confiaba en ello.

Cuatro horas y no tenían noticias.

Al cabo de 10 minutos, salio una enfermera y dos doctores, uno de ellos fue directo a la recepcionista necesitaba buscar a los familiares de un paciente. El otro, observo al ruso impaciente, a el debía decirle los resultados de la operación. Su pecho se comprimía con cada paso del hombre con bata blanca. Necesitaba saber noticias. Los demás se a cercaron a donde se dirigía el doctor.

Llego hasta él, su semblante era neutro, no sabía que esperar y por su bien debían ser noticias buenas

-¿Doctor como esta?- pregunto primero. El doctor lo miro, era muy joven para recibir esa noticias.

-Lo siento- la mirada del doctor bajo, no podía mirarlo a los ojos mucho. Su semblante era tan... no quiso decirle eso.

Su cuerpo cayo en una silla."Lo siento" fueron las únicas palabras del doctor hacia Kai Hiwatari