Dolor, Tristeza, llanto etc. Todo se juntaba y revolvía, nadie era capaz de hablar, nadie.

El segundo doctor que había salido, movía su cabeza en negación. Miro hacía arriba rogando que no hubieran golpes, gritos y otras cosas. Debía enfrentar su trabajo.

-Dr. Reedfeel- se acerco a él- Dr. ellos no son los familiares de su paciente- El doctor lo miraba ceñudo, el no se había equivocado, pero quizás si lo había hecho, ya que su paciente era una señora de 45 años y su esposo la esperaba, había visto muy joven al esposo, pero así eran los hombres de ahora con tal de quedarse con el dinero de sus esposas

-Claro que no doctor- hablo- ellos son los familiares de la señora Higurashi

Con ese apellido, Kai se levanto furiosos, acababa de decir Higurashi y no Hiwatari. Era mejor que al doctor le prepararan un quirofano, le demolería el rostro de un golpe- Mi esposa es Hiwatari- y toda esa tristeza que sintió se convirtieron en rabia.

Sergei intervino ante la mirada asesina de su hijo, no lo culpaba por querer asesinar a ese doctor. Pero debía contenerse para saber como estaba su esposa- Doctores, díganos quien de ustedes sabe de la señora Hiwatari.

Los doctores empezaron a hablar, uno molesto con el otro. El otro avergonzado por hacer algo así, con una pequeña disculpa se fue del lugar, a donde de verdad debía dar esa noticia.

-Lo siento mucho. Soy el Dr. Calahan, ¿quien de ustedes es el esposo de la señorita Hilary?

-Yo- respondió Kai, olvidándose del idiota Dr.-¿Como esta?

-Fue una cirugía difícil. La bala estaba incrustada cerca del corazón. Tuvo algunos daños en uno de los vasos, perdía mucha sangre, como sabe.- refiriéndose a la donación de sangre- Pero... logramos desalojarle la bala, ahora esta siendo llevada a cuidados intensivos.

-Quiero verla- pidió rápido decidido a no recibir un no.

-Señor Hiwatari, necesita saber que su esposa no esta totalmente fuera del peligro. Ella esta en intensivos, vigilada. No podemos estar seguros que estará bien hasta mañana, cuando haya pasado la noche y no muestre ningún rechazo a la cirugía.

-Esta diciéndome que tiene una noche para pasarla, sino lo hace morirá- dijo incrédulo

-Señor Hiwatari, se que no son buenas noticias totalmente, pero sí, eso debe hacer su esposa, no mostrar perjuicios y seguir estable hasta mañana al medió día.-Deslizo su mano por su cabello, no podían estar seguros si viviría, aun. Tenían que esperar y era lo que menos quería

-Quiero verla-

El Dr. estaba algo indeciso. El ya había atendido una vez a Hilary Tachibana, cuando tenía 15 años y en ese entonces, nadie estaba ahí con ella preocupándose, como ahora estaban, su padre la iba a visitar 1 vez cada tres días y solo se quedaba 15 minutos. El le tuvo un pequeño cariño, al ver a una niña, porque eso era para él, tan indefensa, miedo y lastimada. Y viendo los ojos de Kai Hiwatari su ahora esposo, veía una preocupación mayor, un cariño y amor. Que por más que quisiera impedirlo, no podía. No ahora que esa joven tenía quien se preocupara por ella

-De acuerdo, pero solo usted- Quiso sonreír de alivio, le había prohibido a los demás entrar pero no le prohibió el tiempo que quisiera quedarse con ella. Y no quería despegarse de su lado. Camino detrás del doctor, el paso lento que llevaban era desesperante para él, deseaba caminar mucho más rápido para poder verla, saber que estaba bien y no le había pasado nada. Llego hasta la habitación en donde la tenían, Calahan abrió la puerta, dándole entrada a el primero, cuando la vio dejo de respirar por 5 segundos. Tenía la intravenenosa en su mano derecha, un tubo para respirar dentro de su boca, en la mano izquierda tenía el aparato blanco pequeño (el cual se me ha olvidado su nombre) por el cual detectaban los latidos de su corazón. El único ruido en la habitación, eran los pitidos que marcaban la maquina, por cada latido. El doctor no dijo nada, simplemente se fue dejándolos solos, quizás si tenía la compañía de su esposo lucharía por su vida.


*Su respiración era calmada, todo a su alrededor era silencio. Sentía un dolor inmenso en su columna, no podía moverse. No sentía su cuerpo, quizás de estar tanto tiempo en cama pero ¿porque no despertó hace horas? Acaso estuvo desvelada.

Abrió los ojos despacio, filtrándose en ellos rayos de luz, volvió a cerrarlos fuerte y al mismo tiempo abriéndolos para adaptarse a la luz. Lo primero que vio fue el techo blanco, al ver a su alrededor noto las pareces blancas con algunos aparatos. Todo eso junto era una mala señal, cuando movió sus brazos en la mano derecha sintió la aguja entre su mano, odiaba las agujas y mucho. En su nariz, tenía el oxigeno que la ayudaba a respirar. Tardo un momento en recordar que sucedía y saber donde estaba. Las imágenes de Shishi sobre ella, tocándola, quitandole el arma, disparos y un dolor en su pecho, todo ellos le hicieron recordar que sucedió, era seguro que recibió un disparo, pues lo sintió entrara en ella. Entonces era un milagro que hubiera sobrevivido, ahora solo debía saber cuanto tiempo llevaba en el hospital.

La puerta de su habitación fue abierta, dándole entrada al Dr. que la atendía, y lo recordaba era el Dr. Calahan y a pesar del tiempo seguía igual a como lo conoció años atrás. Medio sonrío, quizás hablar más no encontraba voz para decir algo.

-Veo que ha despertado señorita Tachibana- lo miro confuso, bueno sabía que estaba casada y conociéndolos de seguro le habían puesto su apellido de casada, pero el Dr. Calahan así la había conocido- Eso es muy bueno, pues has estado en coma por dos meses.

Sus ojos se abrieron por completo, estuvo en coma, de nuevo. No podía hablar tenía la boca reseca y tenía sed.

-No se preocupe señorita, al estar tanto tiempo inconsciente y sin utilizar su voz, no puede decir nada. Quiere un poco de agua.- Ella asintió. Tomo la jarilla de agua sirviendole un poco en un vaso, se lo acerco a los labios ayudandole a tomar. El agua refresco su estomago sin embargo aun no podía decir nada.

La puerta fue abierta de nuevo. Mostrando esta vez a un hombre de traje gris acompañado de su peor pesadilla.

-Hija, me alegra que hayas despertado- observo a su padre, estaba cambiado un poco más joven.

-Señorita Tachibana, es una alegría verla bien- solo escuchar su voz y tener frente a ella, le daba pánico, temor y ganas de llorar. Acaso, no había muerto. ¿Porque su padre no hacía nada?

Calahan noto algo raro en ella, como si no supiera quienes eran ellos- Señorita, mireme- lo hizo confundida- recuerda su nombre- ella asintió suave- su nombre es Hilary ¿cierto?- volvió a asentir- ¿el hombre de ahí es su padre?- volvió a asentir- bien, su edad es 15 años ¿no?-

No hizo movimiento alguno, las palabras dichas por el doctor no las entendía. ¿5 años? No, ella tenía 20 con meses. No podía tener 15 años. Al ver que no se movía, el doctor ordeno dejar la habitación a los dos hombres. Empezó a revisarla, sus signos vitales, la presión, los movimientos de su respiración, la herida en su espalda, la cual solo quedo la cicatriz.

No estaba entendiendo que pasaba, ¿porque el doctor le revisaba la espalda? o solamente que la bala haya perforado y llegado atrás. ¿Tanto así era?

-Bien señorita Hilary, la herida de su espalda ya ha sanado, solamente ha quedado una cicatriz, pero le recetare algo para que no se note mucho- le sonrió. La puerta de nuevo volvió a abrirse, pero esta vez mostrando a alguien a quien deseaba ver y quería abrazar y le dijera que pasaba. Pero dejo de sonreír, cuando lo vio más joven y algo deprimido. Así no era él, incluso sabía era mas alto y su pelo se lo había recortado.-Recuerda al joven?- pregunto, asintió sonriendo.-Bien, la dejare para que hablen, o más bien el hable, usted aun no puede y si lo hace, que sea por pausas y tiempo corto. Saldré ha terminar mi turno- El doctor salió, dejando a los dos solos.

-Es alegre verte despierta- aquella voz pacifica la notaba rara, extraña.

Hizo mucho esfuerzo para poder hablar-Broo...klyn...¿que- tomo un poco de aire para seguir- paso?

-Recuerdas el torneo de beyblade- ella asintió sin comprender-perdí, y me volví loco, tu sabes que nunca había sucedido, pero cuando paso, hubiera deseado tenerte ahí conmigo para darme apoyo, mas no podías Shishi tuvo el descaro de hablarme y decirme lo que te había sucedido. Me enoje tanto, tanto. Que cuando volvía a blade batallar, saque mi lado oscuro. Destruí, casi toda Backuten, es un alivio que estuvieras en otra ciudad.

-¿Que...mas?- necesitaba saber más.

-Me retire del beyblade, todos me miran con despreció y no los culpo. Nuestro padre Henry, dijo que me daría trabajo como personal de seguridad, al igual que Garland y Mystel, quería recompensar lo que hizo.- entrelazo sus manos sonriendo- al menos estaré contigo. Cuidándote siempre, no dejare que te haga daño.

Y cada palabra que le dijo Brooklyn la hizo pensar en muchas cosas.

Cada cosa vivida en esos últimos 5 años, solamente eran sucesos que nunca pasaron, a cada persona a cada lugar, a cada amigo. Nada era real, había despertado de aquel suceso en la casa de su tía. En ese lugar donde ella murió y ella quedo muy lastimada. Había despertado cuando solamente tenía 15 años, y era donde todo empezaba, su cacería, sus miedos, pesadillas, escapes. Despertó cuando no era feliz, y ahora era cuando más necesitaba a sus amigos. Raíl, Romero, Nicky a quien conoció cuando tenia 17 años y viajo a Italia con su padre.

No tenía a nadie, sus lazos con Brooklyn apenas empezaban a fortalecerse. Los días pasaban convirtiéndose en semana.

Aun trataba de comprender lo que había sucedido, solo hablaba con las personas que le agradaban, Brooklyn, Mystel y Garland, quienes estuvieron felices de conocerla, al doctor Calahan quien la hacía sonreír para no verla triste. A su padre no lo veía solo una vez a la semana y siempre acompañado de Shishi, no podía dejar que él quedara libre de sus culpas. Esta vez no dijo nada, cuando sus padres y policías, preguntaron sobre lo sucedido. Ella no hablo, solo los miraba, intentando comprender ¿porque en realidad no había muerto? Sería mucho más fácil, sin embargo sabía que si hablaba y mencionaba el nombre de la mano derecha de su padre, no le creería. La trataría como a una chiflada y se molestaría con ella, porque según el mentiría.

Iba a cumplirse un mes, cuando su padre llego con una visita que no esperaba. Llevo con el a su mejor amigo y socio. Sergei Hiwatari.

Ahora no sabía como comportarse con él, en ese mundo que ella lo sintió tan real, él la había ayudado. No hablo, porque no quería. Solamente le sonrío, viendo a los dos, en los ojos de Sergei, veía tristeza y melancolía. La muerte de su tía Elioth era difícil de superar.

Cuando cerraba los ojos esperaba que al abrirlos, todo lo que según sabía conocía estuviera ahí, pero nunca era sí, solamente tenía pesadillas recordando a cada momento la escena ante sus ojos y como sentía el dolor en su espalda.

Estaba cansada de huir, de tener miedo, de no poder estar tranquila y no poder ser feliz. Tal vez esa realidad alterna que le hizo su subconsciente, le había enseñado de lo que se perdía al estar huyendo a cada instante. Tomo valor, pidió a Brooklyn, Garland y Mystel ayuda, instalaron con aprobación del doctor Calahan, al decirles que era de vida o muerte, cámaras cerca del suero, otra en la maquina que controlaba su presión y latidos del corazón. En la habitación de la par, la cual estaba vacía, estaba la computadora en la cual grabarían todo. Lo que más les ayudo fue la presencia de Henry sin compañía.

-Y Shishi?- pregunto al no verlo con él

-Viene atrás hija ¿como estas?- le pregunto, más noto algo raro en ella.

-Bien papá, pero necesito que hagas algo

-¿Que?

-Brook- llamo, el nombrado salió del baño, tomando del brazo a Henry- acompáñalo papá, el te va a explicar.

Henry no pudo ni hablar o negarse, ya estaba afuera de la habitación, entrando en otra, en la cual se sorprendió de ver al Doctor Calahan, 5 oficiales de policía y a Sergei, quien aun no entendía nada.

-¿Que pasa?- pregunto, todos le hicieron ademán de callarse y señalaron la computadora.

Shishi, camino hasta la habitación de Hilary, ahora sabía que la tenía a sus pies. Si ella hablaba, mataría al mas cercano a ella y es era su madre o su Nani, esa era la única manera de controlarla y no le importaba las cocas que hacía, parecía no tener conciencia. Cuando entro a la habitación, solo estaba la castaña en la camilla con los ojos medio abiertos. Se sorprendió no ver a su jefe y por precaución, no dijo nada.

-Si buscas a mi padre, ha ido a la cafetería con Sergei. Ve haya- le dijo

Alzo sus cejas, nadie le ordenaba que hacer, quizás Henry si, porque era su jefe, pero una niña como ella no. -Y si no quiero- amenazo

-Déjame en paz Shishi, no estas satisfecho con lo que hiciste- alzo un poco la voz y sabía que eso no le gustaba a él.

-Escucha niñita- se acerco a ella amenazadoramente- nunca te libraras de mi, eres mía y nadie impedirá que un día te lleve conmigo y haga todo lo que que quiera.- acarició su brazo, ella se alejo.

-No me toques idiota- su carácter feroz salió- me das asco, asco-

Tapo su boca con la mano- Escucha Ratoncita, no por nada me deshice de tu tíita Elioth, me estorbaba y se lo merecía por meterse en mi camino. Nadie se entromete, nadie. Entiendes

-Mataste a mi tía, la asesinaste frente a mi, mientras me destrozabas la espalda. Me das asco, me repugnas. Nunca voy a hacer tuya, no lo entiendes, quedo claro cuando te deje esa horrible cicatriz. Eres solamente un idiota sin cerebro.

-Hilary, Hilary, crees que te podrás librar de mi, tu padre nunca te creerá, tengo toda la confianza de ese viejo estúpido, nunca sospechara de mi. En cambió a ti nunca te creerá, eres solo una niña, que no sabe lo que le paso.- la tomo por el cuello, apretando fuerte- antes de deshacerte de mi, te mato-

Empezó a ahorcarla, le aruño el rostro, recibiendo a cambio un fuerte golpe en el rostro, reventándole el labio haciéndolo sangrar. Le empezaba a faltar el aire, abría la boca para tomar más nada le pasaba, pronto empezó a faltarle fuerza, se vida ya dependía de un hilo. Sus manos apretaron más fuerte para robarle la vida, no le gustaba que lo provocaran, cuando la vio blanca y con los labios morados, la soltó. Riendo como loco. La maquina empezaba a alertar los latidos bajos de su corazón.

Iba a estarse con ella para que se recuperara, cuando sintió un golpe en la nuca, que lo tiro al suelo.

-¿Que demo...

-Kennosuke Shishi, queda arrestado por el homicidio de Eliot Tomoji y por tratar de suicidar a la señorita Tachibana-

Maldijo a todos en esa habitación. El doctor Calahan, atendió a Hilary, a quien a un le costaba respirar.

Sentía que todo terminaba para ella, hasta que sintió el aire volviendo a sus pulmones. Veía como se llevaban a Shishi, no podía escuchar lo que decía, pero de seguro la estaba maldiciendo, era una alegría, saber que al fin se libraba de él.

Henry llego a su hija abrazándola, pidiéndole perdón por todas las veces que no le creyó. Era miserable, sabiendo que su hija estaba en manos de un psicópata que él mismo contrato. Lloro por todo, pero más que nada lloro por saber que su hija estaba bien y que ya no volvería a ser tratada así de nuevo.

Sergei, sonreía, habían capturado al responsable de la muerte de Eliot, esa mujer que llego a amar tanto y a quien había prometido cuidar de Hilary. Salió dejándolos solos, algunas lagrimas salieron deslizándose por su mejilla, se hizo justicia. Estaba feliz por eso.

Al cabo de una semana, dieron de alta a Hilary, ella estaba feliz de salir y pararse. El Dr. Calahan como había prometido re dio le receto una crema que desvanecía el 75% de las cicatrices.

Henry, la esperaba fuera del hospital, sonrió al verla feliz. Camino hacía su padre, dispuesta a irse. Por primera vez en años se sentía tranquila, feliz, libre de todo. Ya no tenía miedo, pero eso no la calmaba tanto, en aquel mundo en donde vio como Shishi escapo para vengarse después, le daba calosfrío. Ahora sabía que Kennosuke Shishi fue sentenciado a la pena de muerte.

No vio el camino por el cual fueron, estaba distraía en su cabeza, reacciono cuando sintió el auto parar, estaban frente al aeropuerto. Se bajo automáticamente, siguiendo a su padre.

Sergei, esperaba que le avisaran de la salida de su Jet a Rusia, con el viajarían su hijo y los amigos de este, quien en ese momento estaban desaparecidos, de seguro aparecerían cuando fueran a abordar. A lo lejos vislumbro a su amigo quien se abría paso, suave y lento, regresaría a Francia y con él su hija. Ahora era un buen momento de presentarle a su hijo, quien parecía dormido, pero no lo estaba. No sabía como su hijo aun seguía con ese carácter.

-Henry- fue a el deteniéndolo y saludándolo

-Sergei, te creí ya en Rusia.- le dijo con una sonrisa, pasara lo que pasara siempre serían amigos.

-Bueno, como vez, hasta hoy viajare- le respondió con media sonrisa- ¿de regreso a Francia? y tu hija?

-Regreso a Francia y bueno no se donde esta- se le había perdido en el aeropuerto.

-Hijos ¿cierto?- dijo divertido

-Si- Henry vio a un joven de 17 años igual a Sergei-¿Tu hijo?- señalo

-Si- dijo, le hizo señas a él para que llegara a su lado- el es Kai mi hijo, Kai el es Henry Tachibana un buen amigo mio

-Es un placer, señor Tachibana- a pesar de ser frío y serio, era educado.

-Igualmente Kai- contesto con un apretón de manos.

Estaba algo desconcertada, ya no recordaba bien con quien le tocaba y al parecer era con su padre, pero no perdía nada con preguntar. Vio a su padre hablando con Sergei, no podía quedarse con las dudas- ¿Papá?- llamo, observando a las dos personas ahí.

Lo vio más joven, quizás unos 17 años a como lo recordaba de 23.-Pasa algo Hilary?

-¿Con quien me toca?- pregunto

-Hija, si tu quieres puedes quedarte estos cuatro meses aquí y nos vemos la próxima, no quiero obligarte a nada.

Su padre había cambiado, ahora velaba por ella, sonrío si hubiera sido otra la situación hubiera dicho si a su propuesta, pero no era el caso, además su madre le había dicho que se iría de viaje por 2 meses por Europa y no quería estar sola.

-No papá, solamente preguntaba, había olvidado de quien era el turno. Además quiero recuperar los días perdidos.- sonrió

-Esta bien hija, en unos 10 minutos salimos- asintió

-Buenas tardes señor Hiwatari- saludo recordando a los presentes

-Buenas tardes Hilary- sonrió

-Hilary, él es Kai el hijo de Sergei- los presento

-Hola- saludo tímidamente. Sabía que él no la conocía y no sabía como actuar

-Hola- respondió, dándole la mano, al tocarse, fue Kai quien sintió una corriente eléctrica recorrerle todo el cuerpo. Sentía que ya la conocía, más era todo lo contrarío. Nunca la había visto hasta ahora. Ahora lo conocía de otra manera, una más linda que la que recordaba. Y también recordó otra cosa que le preguntaría a su padre

-Papá ¿sera en Francia?- así le habían dicho o solo escucho mal.

Henry no tuvo que preguntar a que se refería, el ya lo sabía- Si, hija sera ahí. Pero no hay necesidad de que vayas, yo iré porque así debe de ser. Tu, no.

-Papá, si no lo veo con mis propios ojos, nunca me quitare de la cabeza la duda. Debo de hacerlo, verlo y saber que ha muerto.

Kai no entendía nada, no sabía de que estaban hablando, solo observo a Hilary, su cabello castaño que le llegaba a los hombros, sus labios los cuales se notaban que había sido golpeada y estos estaban desinflamándose. En sus ojos color rubí, noto alegría, esperanza, preocupación y algo de temor. Su vista recorrió su cuerpo, le calculaba 15 años y estaba desarrollando sus curvas aun. Su vista se quedo en la cicatriz en forma de T en su mano izquierda. ¿se corto las venas? no lo creía no se veía que era de esas personas suicidas. Su atención volvió cuando escucho a su padre decir que los acompañaría a Francia.

-Sergei, no creo que sea necesario.- dijo Henry

-Pienso igual que Hilary Henry- la nombrada lo miro sin entender- si no lo veo con mis propios ojos nunca creeré que murió.

-¿Quien va a morir?- pregunto Kai. Hilary agacho la mirada, aun era difícil hablar de ellos. Henry no sabía si hablar o no en presencia de su hija. Y Sergei, no hablaría sin autorización.

-Sabes, papá, yo iré a buscar a B.-

-Hija, el ahí viene- señalo al ver al chico de cabello naranja.

-Brooklyn- dijo corriendo a él, llevaba una semana sin verlo y lo extrañaba en verdad.

Kai al escuchar al innombrable se molesto y estaba dispuesto a ir y golpearlo hasta sentirse satisfecho. Sergei le tomo el hombro fuerte- No te atrevas a tocarlo- dijo al oído, pues estaba al corriente de lo sucedido en Backuten- Brooklyn es el medio hermano de Hilary y ella lo que menos necesita ver ahora es que destrocen a su hermano, menos ahora cuando lo necesita.-

Se tranquilizo y se trago las ganas de ir a golpearlo. -Bien significa que el Jet esta listo para despegar en cuanto subamos. Fue un gusto verlos y espero verte pronto Sergei y fue un gusto conocerte Kai-

-Igualmente contesto- Kai

-Espera Henry, dime cuando lo harán?- Sergei viajaría a Francia solo por esa razón.

-En una semana- contesto- y creo que te veré ahí ¿cierto?

-Cuenta con ello- le dijo

Desde la ventanilla, observaba como dejaban Japón, apoyo su cabeza en el hombro de Brooklyn para dormir en todo el camino, el le daba paz.

En el Jet rumbo a Rusia, Sergei hablaba con si hijo, quien junto a sus otros cuatro amigos lo escuchaban.
Decía toda la historia de Hilary y Shishi, pues Kai así lo pidió al tener curiosidad de saber a quien irían a ver morir.

-¿No sospecharon nunca de él?- pregunto Bryan.

-Nunca, siempre tenía buenas coartadas- dijo Sergei- pero al parecer la muerte de su tía, le dio fuerzas y le puso una trampa. Lo hizo decir la verdad con ayuda de Brooklyn. Fue un día lleno de sorpresas. Fue el mismo Shishi, quien confeso haber asesinado a Eliot y el causante de sus golpes repentinos en Hilary. También ese día la intento ahogar, ella estaba asustada, Shishi la golpeo cuando ella le aruño el rostro. Aun se esta recuperando de sus heridas.

-¿Fueron muchas?- pregunto Spencer, le había entrado curiosidad por saber de la llamada Hilary.

-Tiene varias hematomas en sus brazos, al igual que varios rasguños, una cicatriz en forma de T en su muñeca izquierda y la peor y grave de todas fue en la espalda, tenía una gran X profunda, esa fue la peor, perdió mucha sangre.

-Vi la cicatriz de la muñeca, creí que se había cortado las venas.

-Hilary no es de esa clase de personas. Ella es muy valiente.

-Y sentenciaron al tal Shishi a pena de muerte?- pregunto Tala ahora.

-Si, Henry influyo mucho en ello. Lo condenaron rápido y nadie apelo por él.

-Es lo menos que merecía- dijo Bryan

-Es por eso que en un semana, iré a Francia para cerciorarme que en verdad muera, ha hecho mucho daño.

1 semana después...

Tronaba sus dedos, estaba nerviosa por lo que iba a ver, el tiempo parecía eterno. Estaba en la primera fila, observando el vidrió que los separaba de esa habitación en donde sucedería todo. Siempre espero a que ese día llegara y ahora que se avecinaba, se sentía preocupada, ¿y si escapo cuando los guardias lo traían? ¿y si iba por ella? ¿y si mataba a su padre y familia? Eras muchas preguntas, y cada respuesta a ella le daba miedo.

Henry observaba a su hija, la veía ansiosa, el también lo estaba, deseaba que todo acabara ya, para así poder estar tranquilos. La puerta de esa habitación se abrió dando paso a Sergei con un traje negro. Detrás de él, estaban su hijo y sus amigos.

Hilary miro de reojo, dejando de respirar, los miraba a cada uno de ellos, y eran igual a como los vio en ese mundo raro que soñó, Bryan tenía ese rostro de pícaro, Tala su rostro serio y esos ojos azules, Spencer con su cuerpo atemorizante y sus afamados ojos grises y el pequeño Ian que miraba a todos con despreció.

Tomo su cabeza entre sus manos, pareciera que el destino le hubiera mostrado un futuro lleno de peligros si ella no hubiera hecho nada, mostrandole a quienes conocería. Entonces cayó en cuenta de que no los conocía, nunca loa había visto, no en esta vida. Entonces ¿porque estaban ahí?

-¿Estas bien?- pregunto Brooklyn tomándole la mano

-Si- contesto con un suspiro

-Ya va a suceder- le susurro al oído, sentándose a la par de ella.

Las cortinas que impedían ver hacía adentro de la habitación fueron corridas. Mostrando a un Shishi, ya amarado a una silla, con dos agujas en cada brazo, varias bolsas colgadas de algunos colores claros.

Su pena sería cobrada con la famosa Inyección Letal.

Escuchaba como se reía, como le hablaba y decía muchas cosas. Se empezaba a alterar pero Brooklyn le daba apretones de mano para tranquilizarla.

En la ultima fila de atrás los cinco veían al dichosos Shishi, quien tenía cara de loco y decía tonterías a la castaña. Notaban el daño que le hacía esas palabras, pero ella no se dejaba vencer, rogaban para que pronto esas sustancia hicieran efecto y muriera rápido, aunque se merecía una muerte lenta y dolorosa.

Al fin, lo que esperaban sucedió, murió, dejando de escuchar su voz, su rostro. Los guardias, sacaron el cuerpo sin vida de Shishi, llevándoselo para enterrarlo, más por indicaciones de Henry lo llevaron a cremar de una vez, así sabrían ya no estarían con dudas.

Hilary fue la primera en salir, necesitaba respirar aire fresco, olvidar el rostro de Shishi muerto mirándola a ella. Al fin la pesadilla había acabado. Algunas lagrimas de felicidad empezaron a salir, su cuerpo temblaba de sollozos de sentirse sin miedo. Sus rodillas temblaron, perdiendo fuerza y haciéndola caer, y el golpe nunca llego, la tomaron por la cintura y con cuidado la sentaron en el suelo. Levanto su vista para saber quien la tomo. Se sorprendió al ver esos ojos violetas, su rostro serió, y sus brazos fuertes pero suaves en su cintura.

-¿Estas bien?- era una pregunta tonta y lo sabía.

-Si- dijo balbuceando. Con lagrimas aun saliendo de sus ojos, esos ojos que lo habían capturado cuando los vio, ese color rubí, tan raro y tan interesantes.

-Todo acabo- fue lo que le dijo. Provocando que volviera a llorar apoyándose en su pecho.

Eso era nuevo para él, nunca nadie había llorado en sus brazos, y normalmente ya la hubiera empujado y mandado al demonio, pero no sabía porque con ella se sentía protector. Dios, solo la conoció una vez, y con eso basto para querer protegerla de todos.

Henry salió detrás de su hija, asombrándose por lo que veía. Sergei no se quedaba atrás, quien hubiera dicho que su hijo si era una persona normal. No quisieron interrumpir, decidieron solo mirarlos, veían desde ya algo entre ellos.

Bryan junto con Ian, miraron la escena y no dudaron en molestar a su amigo, además también animarían a esa chica castaña. Tala, solo rodó los ojos. Spencer sintió una debilidad por ella, le recordaba a su difunta hermanita menor.

Entre Bryan e Ian, lograron sacarle una pequeña risa, a Kai solamente le sacaron un par de golpes. Debía admitir que Bryan no cambiaba en nada, e Ian no se quedaba atrás. Eran tan divertido cuando esos dos molestaban al ojivioleta, y este se veía graciosos para ella cuando amenazaba con golpearlos hasta dejarlos inconscientes.

Le pregunto a Tala si eso era normal entre ellos, el pelirrojo solamente curvo sus labios en una sonrisa, diciéndole que eran unos inmaduros idiotas, y el único cuerdo y normal del grupo era él. Esto hizo reír a Spencer, quedando asombrada al escuchar su risa, tan suave y fina, a pesar de tener una voz gruesa y ronca. Kai no pudo evitar molestar a su amigo, diciéndole a Hilary el comportamiento de el rojo, con una chica española que tenía el carácter de un demonio, Julia Fernandez. Ante el nombre Hilary no pudo evitar sentir nostalgia, de esos amigos que la ayudaron en ese raro sueño que tuvo. Además se sentía un poco sorprendida de la actitud de los rusos, pero entonces deshecho esos pensamientos, aquellos rusos que ella conocía no existían, todo lo que vivió no existió nunca.

Brooklyn sonrió, a pesar de que no se llevaran, agradecía que la hicieran reír. Eso nunca lo olvidaría y aunque fueran rivales, para él ya no eran eso.

Regresaron a Rusia dos días después, con promesas de Bryan, Ian y Spencer de llamarla o chatear o visitarla algún día. Ya tenía amigos, amigos que nunca había tenido. Ahora solo pensaba en que rumbo tomaría su vida...

Su estadía en Francia fue agradable, ya no fue solamente un mes, se había quedado un año y 6 meses, su madre se había mudado al país, sus padres estaban reconciliándose y volverían a ser esa familia que eran. Nani, vivía atendiéndola y había conocido a un francés 5 años mayor que ella, los dos hacían una excelente pareja.

Aquella soledad que una vez sintió, ya no estaba, se sentía tan llena de vida, que incluso había dejado de tener profesores privados, ahora iba al colegió, fue duro para ella hacerlo, pues sería la primera vez que estaría rodeada de varios alumnos y no solamente ella y el profesor.

Sus amigos seguían siendo los mismos, no había tenido más que ellos. Garland, Mystel, Bryan, Ian, Spencer, Tala, y pronto conocería a la española de la que tanto hablaba, Brooklyn y Kai, estos dos últimos, tuvieron que esforzase, más que nada el ruso, para tolerarse y llevarse bien, solamente por ella, Hilary. La irían a visitar en vacaciones. Y mientras llegaban las vacaciones, viajaría con su madre a Roma, Italia. Para la semana de la moda.

Como su madre ya estaba curada, ahora se dedicaba a la moda. Irían a ver ese mundo loco, para la castaña.

Cuando estuvo en Roma, fue a visitar la ciudad, era tan maravillosa como la recordaba, fue al coliseo de roma, ahí en ese lugar, en ese mundo en el cual a un no entendía bien como lo soñó, había conocido a su alocada amiga italiana. Pero no creía en las coincidencias.

Observando el coliseo, viendo su mapa, topo con alguien haciendo que cayeran los dos cuerpos al cuelo sentados. El golpe en su trasero le dolió, como nunca imagino. Pero sabía era su culpa, así que debía pedir disculpas.

-Lo siento- dijo levantando la vista. Atragantándose con su propia saliva, ya no sabía que pensar. Si pensaba quizás se volvería loca.

-Non ti preoccupare, ho avuto anche senso di colpa. (no te preocupes, yo también tuve algo de culpa)- le sonrió-Mi dispiace ... (Lo siento)- dejo puntos en su oración esperando a que dijera su nombre

-Hilary, Hilary Tachibana- contesto sonriendo, aun sentada en el suelo. Tal vez era el destino, y si era así, pues le agradecía haberle vuelto a poner a su camina a ella.

-Nicky Royce-


FIN

Es broma, todavía no es el fin, todavía faltan 3 capi contando el epilogo o serán 4? No lo se aún.

Este capitulo tiene dos partes, este es uno, la otra aun la estoy escribiendo y les juro que cuando la termine lo subo. Gracias por tenerme paciencia. Y estoy imperactiva por haber escrito esto. Tengo mucha energía acumulada, y me esta poniendo como loca, pero eso ya lo soy.

Sin nada más que decir, que gracias por leerme y su paciencia. Nos leemos en el próximo capitulo. xoxoxo Gabryela