"El amor nace, vive y muere en los ojos" (William Shakespeare)
Brooklyn nunca había sonreído tanto, pero estaba muy feliz, su media hermana había recordado, tal parecía que el golpe le devolvió la memoria. Pues bendito el golpe por devolverla a la normalidad. Hilary recordaba todo lo que había pasado, incluso lo que Kai le dijo antes dijo antes de morir. No podía creer que había muerto y vuelto a vivir, que cosas había pasado. Pero concentrándose recordó que Kai le dijo que la amaba, y no era porque se estaba muriendo, no. Era real ella lo sintió.
Tomo su teléfono dispuesta a llamar, pero no sabía donde estaba Kai, si en Japón o Rusia. Su medio hermano al verle su rostro sabía lo que quería preguntarle- Rusia- dijo simplemente, saliendo de la habitación para darle privacidad y prepararse un poco de café y de paso llamar al aeropuerto para saber cuando salia el próximo vuelo hacía la ciudad fría Rusia.
Lo mas importante para ella era hablar con Kai, su familia podía esperar pero el amor que sentía por el hombre, quien era su esposo, no. Llamo a casa de su suegro, timbro cuatro veces pero nadie contesto, volvió a intentarlo, al segundo timbre contestaron, no le dio tiempo de hablar a él.
-Hola Sergei ¿como esta?- no sabía si era él o no, solamente dijo su nombre adivinando de que había sido el quien contesto, porque incluso podría haber contestado Kai.
-Hola pequeña, es un gusto volver a oírte- sonrió feliz, parecía que estaba a la espera de su llamada.
-Es un gusto volver a recordar- le dijo
-Es una maravillosa noticia, nos dejaste preocupados cuando ya no estabas en el hospital-
-Lo siento, pero fue la mejor forma- se explico-
-No importa pequeña, me alegra escucharte y saber que todo volverá a la normalidad- ya se imaginaba a su hijo feliz de saber que su esposa lo recordaba.
-Si- alargo la i - y Kai?- pregunto, necesitaba saber si estaba ahí junto a él. Si era así pues que se lo pasara.
-De vacaciones en la casa del lago- le contesto- necesitaba tomarlo, pues parecía desesperado al no poderte ayudar.-
Se sintió mal- Adiós- se despidió, pues solamente quería saber donde estaba su esposo.
-Adiós Hilary, saluda de mi parte a mi hijo cuando lo veas- dijo Sergei cortando la llamada. Su rostro se torno rojo, su suegro parecía saber lo que ella iba a hacer.
Brooklyn entro con media sonrisa al verla roja como tomate. Le entrego un vaso de agua -El avión sale en 30 minutos- Hilary se sorprendió- así que debes apurarte. En este teléfono esta el numero de Tala, Bryan y Spencer, llama a uno de ellos para que te lleve a tu destino.
-Parece que todos saben a donde voy, cuando yo apenas lo se- dijo Hilary.
-Eres predecible Hill- la castaña saco su mochila, metiendo solamente poca ropa, era un alivió el saber que ya se había dado un baño antes de llamar a Sergei. Junto con Brooklyn llegaron al aeropuerto, esperando solamente 10 minutos para que abordara el avión. Se sentía nerviosa, pues no sabía como reaccionaría Kai.
Brooklyn se despidió de ella, deseándole lo mejor de la suerte-Se feliz hermanita- y con un último beso en la mejilla, la vio abordar en avión rumbo a Rusia. Se imaginaba la reacción de Kai, haciendo que se riera de él.
Moscú, Rusia 8 am
Estaba en el aeropuerto, decidiendo a quien llamar, Talla de seguro estaría con Julia no quería interrumpir nada. Bryan, conociendo a su amiga, estaba en Italia acompañándola en sus desfiles de moda. Así que solo le quedaba Spencer, pero al marcar el número para llamar se sorprendió de verlo a dos metros de ella, con media sonrisa, creía que estaba soñando mas cuando Spencer se acerco a ella y la abrazo como todo hermano mayor lo haría, supo que había sido Brooklyn quien le llamo, ¿tan bien la conocía?
-Tu big brother te ha venido a recoger- no pudo evitar reírse de él.
-Gracias Spencer.- agradecía a todos por comprenderla.
Conducieron exactamente 1 hora, Spencer era corredor de auto cuando lo quería ser, y Hilary estaba asustada por como manejaba, quería llegar viva no en un ataúd.
Lago Ladoga, Rusia.
Kai, salió de la casa a la parte de atrás, la grama le llamaba para acostarse y sentir le clima fresco y agradable. Escuchaba a los cachorros jugar y a su madre cuidándolos. No escucho al auto aparcar frente a la casa, estaba muy concentrado en sentir el viento en su rostro y a los cachorros.
Hilary se bajo del auto, no sin antes darle un abrazo fuerte de agradecimiento a Spencer, cuanto agradecía por haberla llevado hasta el lago, Spencer dejo a Hilary ahí, retomando su camino de vuelta a Moscú.
Hilary iba a entrar a la casa, pero escucho ladridos, empezó a rodear la casa y fue recibida por su mascota., quien al verla se lanzo a ella botándola al suelo y lamiendo su rostro de felicidad. También escucho dos pequeños gruñidos, vio a dos cachorros que se alejaban de ella retrocediendo buscando a su protector.
Nunca imagino que la perra llegaría a tener cachorros, tal parecía que su pareja no perdió el tiempo y le dejo algo antes de morir. Acercándose un poco mas, vislumbro a Kai, recostado en la grama, tan sereno que aseguraba no escuchaba que se acercaba a él. Los dos cachorros gruñían retrocediendo acercando a Kai, este no entendía lo que les pasaba, ya que le gruñían a cualquier cosa, incluso al viento. Pero era mucho gruñir y no lo dejaban disfrutar su descanso bien.
-Black Dranzer, Dranzer, cállense- Hilary quiso reírse pues no la había escuchado aún, ya estaba frente a él, en cuclillas le tendió la mano a los cachorros quienes dudaron en acercarcele pero al ver a su madre junto a ella lo hicieron pero con precaución. Al ver que no les haría nada malo lamieron su mano ya confiados en ella. Hilary se mordía el labio para no reír o suspirar porque quería sorprender a Kai y pues ellos le hacían cosquillas. Al ver una pelota justo frente a ella, la cogió y la tiro, haciendo que los dos cachorros ladraran y salieran corriendo detrás de esta.- Shhhh- callo Kai.
Solo negó con su cabeza, pensando que haría, tomo la decisión de sentarse a horcajadas sobre él. Y lo hizo sobresaltando a Kai, quien abrió lo ojos quedando sorprendido al ver a la castaña sobre él y con una sonrisa-¿Hilary?- podría ser que estuviera soñando.
-También hago mucho ruido?- pregunto seductoramente acerco su rostro quedando a milésimas de distancia- Puedo levantarme.
Entendiendo que no era un sueño la tomo por la cintura invirtiendo las posiciones. Escuchando su risa y besándola. Extrañaba esos labios dulces, cálidos y suaves. Lento y con quejas se separaron, pero Hilary lo tomo del cuello volviendo a unir sus labios. Kai se separo suave, pues no quería perder todo el contacto.
-Has regresado- susurro contra sus labios.
-Si, he recordado todo- le sonrió dándole un casto beso.
-Tardaste un mes- fue más un reproche, para él fue mucho tiempo el cual tardo en volver a recordar.
-Pudo haber sido más, tómalo como el lado bueno- entonces recordó lo que quería decirle cuando recupero la memoria- Te amo, Kai. Y se que tu también, te escuche- Kai la miro sorprendido, creía que ella aun estaba inconsciente, pero cuando el lo dijo ella había dado un pequeño apretón, estaba despierta para que después su corazón dejara de latir.
-Te amo- pero escucharlo decirlo era mucho mejor, además esta vez ella no estaba a pendiendo de un hilo su vida.
-Lo se- volvieron a besarse. El beso estaba lleno de deseo, amor, volviéndose más pesado y caliente. Se deseaban tanto que no podían esperar más. Ahí en plena grama, empezaron a acariciarse sobre sus ropas, Hilary metió una de sus manos por su camisa volviendo a sentir su pecho, con sus dedos deslizo cada parte de el. Kai desabrocho su sostén y aun tenía puesta su blusa. A pesar de no querer parar, hubo algo que lo hizo.
-Kai- Hilary lo llamo a pesar de que sus caricias la llevaban al mismo cielo- Kai- gimió pero para llamar su atención, pero su esposo seguía con sus caricias y los besos en su garganta . No quiso hacerlo pero recurrió al mismo echo de la última vez. Le dio un jalón de cabello escuchándolo gruñir de dolor.
-No me gusta lo brusco, te lo he dicho- dijo quejándose pues le dolió
-Lo siento- dijo volviéndolo a besar. Pero en verdad debía prestarle atención a lo que ella quería- Espera
-¿Que?- gruño por la interrupción, tal parecía que cada vez que iban a tener relaciones, algo pasaba.
-Tengo una piedra enterrada en la espalda y duele-
La hizo abrazarlo con sus piernas, levantándola del suelo y llevándola hacía el interior de la casa, subieron las escaleras con algunos besos y casi se caen al subir, pero al final lograron llegar a la primera habitación que encontraron y la cual era, la de Hilary.
La tumbo a la cama. Volviéndola a besar, sus manos acariciaban sus cuerpos.
Tembló cuando le beso el cuello, empezó a bajar sus besos hasta toparse con su blusa-Adiós, blusa- le murmuro, Hilary alzo los brazos para deshacerse de su prenda, el sostén se fue junto con ella pues ya estaba desabrochado. Volvió a besarla pero esta vez a su cuerpo, regaba besos alrededor de sus pechos. Rodeo su pezón con la lengua con una suavidad exquisita, Hilary hizo la cabeza hacía atrás suspirando. El pezón parecía cobrara vida en la lengua de Kai, mientras él succionaba el pecho con su boca delicadamente. Hilary gimió.
Poso su mano sobre su vientre, buscando más profundo. Desabrocho su jeans, separándose solamente para quitárselos al igual que su ropa interior, quedando desnuda a su merced. Volvió a besarle sus labios medio abiertos, saboreando su delicioso sabor a vainilla, sus dedos se deslizaron hacía bajo por todo su vientre, llegando a su intimidad, sus dedos llegaron al punto mas sensible, masajeaba su clítoris.
Kai cerro los ojos con fuerza deseando no perder el control, coloco sus dedos en sus pliegues y comenzó a moverlo en círculos y después metiendo y sacando con suavidad, la castaña gemía por la sensación que le producía los dedos de su esposo. Sobre su pierna sentía la erección de él, abrió los ojos con dificultad por el placer y lo vio aun vestido y eso no era justo.
Con sus manos atrajo su cabeza para volverlo a besar, Kai se des concentro en ese instante de su actividad, Hilary lo aprovecho para cambiar las posiciones y desvestirle, quitandole la camisa y besando su pecho, con su lengua acariciando sus músculos. Bajo un poco más desabrochando el pantalón, le dio una mirada a Kai, viendo en sus ojos el deseo y la resistencia que ponía para no detenerla. Deslizo el pantalón, hasta tirarlo por el aire, encima del bóxer se notaba su erección, lo acarició suave y lento, sacandole un gruñido de placer. Tomo la orilla de la prenda bajándola y dejando al aire, el miembro erecto de su esposo. Su hombría estaba lista para tomarla y eso quería. Kai al ver que ya no los separaba la ropa, la tomo por la cintura volviéndola a dejar debajo de él.
Ambos estaban excitados y la erección de Kai parecía querer estallar si no hacían algo. Los dos con respiraciones entrecortadas, se miraron a los ojos, demostrándose todo el amor que se tenían. Ataco sus labios, mientras se posicionaba entre sus piernas, Hilary rodeo su cuello pegándose más a él, sus lenguas se juntaban a cada instante en una guerra. Comenzó a penetrarla lentamente, y de una estocada entro en ella, sacando un gemido de placer a su esposa. Rodeo con sus piernas su cintura, para que las embestidas fueran mucho más profundas.
Hilary comenzó a moverse y él también la siguió. -Oh Kai- continuo moviéndose. Recordando sus sueños con él. Solamente una vez había tenido relaciones y no había sido agradable, no tenía mucha experiencia pero su cuerpo parecía tomar el control llevándose por el placer. Le acarició su cuerpo mientras seguía moviéndose, sus movimientos con más fuerza.
Sus movimientos fueron acelerándose, sacando más gemidos a Hilary, ella se tenso apretando con más fuerza su miembro, explotando con un orgasmo, mientras Kai seguía moviéndose. Ella le insinuaba que siguiera, las embestidas fueron mucho más fuertes, Hilary gemía suavemente mientras se aferraba cada vez mas a Kai, busco su boca para besarlo. Devorándose en deseo y los movimientos se aceleraban y con más fuerzas.
Kai poso las manos en el trasero de su esposa, ganando mas impulso, al mismo tiempo los dos sintieron como sus cuerpos ardían y sabían que culminarían con el orgasmo juntos. La explosión final llego, Hilary grito fuerte al sentir su segundo orgasmo mas poderoso que el primero, Kai gruño cuando su orgasmo llego sucumbiendo dentro de ella. Todos los músculos de su cuerpo empezaron a temblar, hasta que poco a poco sus cuerpos se relajaron, aun jadeaban y sus respiraciones estaban todavía agitada. Dejo caer su cuerpo sobre el de ella, dejando su cabeza en el hueco de su hombro, respirando su aroma. Hilary lo abrazo, jamás en su vida se había experimentado nada igual. Le estremecía saber que él podía hacer eso con ella, ni en sus sueños sintió tanto placer. Era como su primera vez.
-Te amo- susurro Kai en su oído. Su pecho se inundo de felicidad, tenía al hombre que amaba y el cual parecía le era difícil decir sus sentimientos, pero igual lo quería y necesitaba.
-Te amo- le murmuro también en su oído. Kai se despego de ella, saliendo de su intimidad y quedando a la par, abrazándola casi con posesividad. Ya no la quería dejar ir y ella no se quería ir.
Abrazados se quedaron dormidos.
Portaba un vestido rosa pálido, estaba descalza y un sombrero grande cubría toda su cabeza. Corría en círculos y se reía. -Cariño... ponte tus zapatos- la voz de su madre llamo su atención dejando de correr pero aun sonreía.
-Me gusta sentir el pasto humedo en mis piecitos- le contesto ella.
-Esta bien 15 minutos más y te poner tus zapatos- por más que quiso sonar seria no pudo, amaba a su única hija
-¿Donde esta papá?- pregunta al no verlo, él estaba ahí con ellas hacía unos momentos atrás.
Sury solamente suspira con melancolía- Esta adentro, trae una sorpresa- ella trata de sonar alegre pero no puede, simplemente no puede.
Hilary empieza a jugar con su gatita blanca, la única mascota que le habían permito tener por el momento. Sury mantiene su rostro fruncido mientras ve hacía su casa, tiene un deje de tristeza, pequeños pasos se acercan hasta la puerta deslizable de cristal. El primero en salir es un niño que porta un gorro chistoso, de ojos azul-verde. Se veía calmado y sonreía a la naturaleza. Detrás apareció Henry, tomaba de la mano al niño, Sury solamente asintió. Henry se acerco a su hija quien al verlo dejo de jugar con la gatita y presto atención total a su padre y al niño.
-Hill, pequeña- Henry se acuclillo a su altura, sosteniendo aun la mano del niño- cariño- le dio un pequeño beso en la mejilla.
-Hola papi- tenía una enorme curiosidad por el niño, quien seguro era dos años mayor que ella- Hola- saludo efusivamente al niño.
-Cariño- Henry hizo que lo mirara- Te presento a Brooklyn- el niño le sonrió, irradiaba paz, tranquilidad- Tu medio hermano.
La emoción embargo a Hilary, siempre deseo un hermano, pues ser hija única era muy aburrido. Su rostro se ilumino de alegría pero también de curiosidad- ¿Lo acaban de hacer?- el rostro de sus padres se torno rojo por la pregunta de su hija.
Henry carraspeo- No hija- Hilary estaba totalmente confundida, no entendía nada- Brooklyn es mi hijo, pero su madre es otra-
-¿No es mamá?- pregunto.
-No querida- contesto Sury, ella no veía nada malo en el niño más bien le agradaba, con quien estaba desilusionada era con su esposo. -Por eso es tu medio hermano.
-¿Se quedara con nosotros?-
-Si hija- al ser una respuesta afirmativa, Hilary sonrió y abrazo con mucho cariño a su hermano. Ahora tenía con quien jugar. Sury y Henry entraron a la casa, dejando a los dos niños jugar y halar.
Brooklyn veía en su media hermana algo especial, su sonrisa le daba confianza y e divertía mucho. Él apenas había entendido la muerte de su madre, y su padre había llegado con él para llevárselo, diciéndole que tendría una nueva familia. Y apenas se enteraba que tenía una hermana, pero le agradaba y ya la empezaba a querer. Sentados los dos platicaron de cosas sin sentido, hasta que escucharon gritos dentro de la casa. Tomados de la mano entraron a ella, siguiendo las voces.
-Voy a pelear por tener su custodia completa- Sury hablo.
-Deja de hacer tan grande el problema Sury, yo también tengo el derecho de verla, es mi hija y lo sabes- Henry estaba frente a ella con las manos sobre su cintura.
-Yo- dijo enojada- fuiste tu quien lo agrando, te he dicho que no me importa tu amante en absoluto pero no voy a dejar que mi... nuestra hija este en la misma casa que es mujerzuela. No te la llevaras
-Sury, no me la llevare a la fuerza y no quiero pelear. Escucha, arreglaremos esto con los abogados. Ya los papeles del divorcio están en proceso.
-Esta bien lo arreglaremos con los abogados-
Escucharon los sollozos de su hija, a Hilary no le gustaba que sus padres pelearan. Henry se preocupo, pero los dos observaron como Brooklyn la abrazaba protegiéndola de cualquier cosa. Sury medio sonrió, el niño era muy bueno con su hija, cuando Henry estuvo a punto de ir con su hija, vio a su pronto ex esposa caer al suelo. Sury sentía como su corazón le dolía, tenía un ataque al corazón.
Henry la auxilió, llamando a Nani para que llamara una ambulancia y viera a los niños.
Sus ojos se abrieron lento, observando la oscuridad, sintiendo el brazo posesivo de su esposo sobre su cintura. Ahora entendía lo que en realidad paso ese día, su mente al querer borrar recuerdos malos le había hecho pensar que su padre le disparo a su madre, pero todo ere diferente. Además ese día le presentaron a su medio hermano, ahora entendía esa protección de Brooklyn hacía ella. Sonrío, pues todo parecía volver a la normalidad, ya nada era confuso, ya no tenía a un loco obsesionado detrás de ella y esa era la mas importante. Suave se quito el brazo de Kai y salió de la cama, volviéndose a vestir y bajando, pues no había comido nada en todo el día y tenía hambre.
Cuando Kai despertó, sintió el vació en donde debería estar el cuerpo de su esposa. Alarmado de que todo fuera un sueño, tomo su pantalón y bajo al escuchar ruido de la cocina. Al llegar a la puerta, observo su figura guardando los platos que utilizo. No había sido un sueño, en verdad ella había vuelto y lo recordaba.
Hilary, termino de lavar y guardar, tomo otra cucharada del helado que encontró en la refrigeradora, era de su sabor favorito vainilla. Lo saboreaba, le encantaba el helado, cuando estuvo a punto de probar otra cucharada sintió los brazos fuertes rodearle, sobresaltándola casi haciéndola tirar su helado. Le besaron el cuello, su mejilla, volteo su rostro para darle un beso en los labios.
Sus labios estaban fríos y con sabor a helado y le encanto. Le robo la cuchara y también el helado.
-Hey- se quejo al ser despojada de su postre favorito.
-Delicioso- se lamió los labios. Dándole un rápido beso.
-Era mio- se cruzo de brazos sobre su pecho.
-Lo tuyo es mio y lo mio es tuyo- le dijo molestándola.
-Me gusta- dijo al escucharlo.
Dejo a un lado el helado, fundiendo sus labios en un beso deseable y placentero. La cargo, haciéndola rodearle con sus piernas y tomando camino de nuevo a la habitación. -¿De nuevo?- pregunto al oído. Recibiendo como respuesta un gruñido- Eres insaciable-
-Lo se- la llevo a su recamara.
Tembló cuando le besó el cuello. Empezó a lamerle su piel todas y cada una de las que estaban desnudas, sus prendas cayeron y se dejaron llevar con un apasionado beso que ella comenzó. Sus manos se enredaron en su pelo mientras que una de las suyas se aferraba fuerte a su cintura y otra la dejaba reposar en su pierna desnuda. Se pegó todo lo que pudo a él; quería sentirlo cerca.
-Kai-llamo con voz ronca cuando pudo respirar del beso.
Sus labios nunca abandonaron su piel; se puso a mordisquear y lamer el lóbulo de su oreja haciendo que gimiese involuntariamente. La recostó en el centro de la cama, acariciándola.
-Mmmmmm- fue lo único que respondió a su llamado
Kai siguió mordiendo su lóbulo pero no paró ahí; su mano empezó a ascender desde su rodilla hasta su muslo, acariciando la parte interior de este. Lanzo otro gemido involuntario que él ahogó en su boca besándole con más pasión si cabía. Empezó a excitarse seriamente a la vez que su mano se metía por encima de sus bragas; se sentía mojada. Estaba empezando a hiperventilar y cuando Kai llegó a sus bragas y empezó a acariciarle por dentro dejo de respirar. Cuanto le hacía su caricias... volvió a coger el ritmo de respirar.
Su cuerpo se arqueó sin control alguno. Jadeó sin poder evitarlo. Comenzó a bombear dentro de ella con dos dedos directamente y Hilary se encontraba en el cielo.
Sus manos abandonaron su pelo para empezar a acariciar su musculoso pecho. Era…perfecto…
-¡o, Dios, Kai!-gimió incontroladamente-¡dame más!
Kai obediente empezó a bombear más rápido aún sumando un dedo a los ya dos que tenía. Su pulgar mientras tanto acariciaba su clítoris mandándole oleadas de estremecimientos y placer desde la punta de los dedos hasta lo más hondo de su ser.
Lo más rápido y sutil que pudo, Hilary se soltó sus manos para quitarse ella misma las bragas y dejarlas tiradas en el suelo, se arrodillo para acostarlo y quitarle las únicas prendas que tenía Kai, su pantalón y bóxer. Kai ya estaba excitado y más viendo como su esposa le quitaba, con rapidez sus ropas y en sus ojos notando su deseo hacia él.
Kai le dio la vuelta para quedar encima de ella, como extrañaba su cuerpo, su piel, su aroma, y la penetro de un solo haciéndola gemir alto su nombre
-¡Kai!- era todo lo que ella siempre quiso, tenerlo a él. De nuevo dentro de ella.
Kai empezó a embestirla más fuerte mientras los dos gemían juntos. Las embestidas suaves se aceleraron por el placer, los dos gemían de deseo y se besaban con ímpetu. El calor comenzó a invadirlo con temperaturas demasiado altas. Y al mismo tiempo los dos llegaron al orgasmo.
Respiraban agitadamente, y entonces Kai recordó algo importante.-¿Tu familia sabe que has recuperado la memoria?- Hilary solamente sonrió, nadie a excepción de Brooklyn, Spencer y Sergei sabían de su recuperación.
-No- contesto inocentemente.
-¿porque?- pregunto
-Lo primero que quise hacer al recordar, fue hablar contigo, así que llame a tu padre y me dijo donde estabas. Además Brooklyn ya había hablado al aeropuerto y el vuelo hacía acá salía en una hora, creo. Así que no me dio tiempo de hablar con ellos.
-Ni llamarlos.
-Nop- contesto- porque Spencer me recogió y me trajo acá y por si no te has dado cuenta me has tenido ocupada- señalo sus cuerpos desnudos.
-Simplemente te extrañaba y deseaba- jugo con algunos mechones de su cabello castaño.
Hilary recordó entonces, el sueño que había tenido de Kai y ella teniendo relaciones, cuando aun ni siquiera sabía que se casaría con el. Sonrió al recordar. Kai la miro sonreír y quiso saber en que pensaba
-¿Que piensas?
-Recordé algo- no dijo nada solamente espero callado a que siguiera hablando- recuerdas cuando llegue a la casa de Raul tenía fiebre- el asintió- creo que la fiebre era muy alta, pues esa noche me hizo tener un sueño erótico, soñé que tu y yo hacíamos el amor- Kai recordó que esa noche.
-Esa noche despertaste balbuceando que alguien o te dejaba dormir porque quería tener sexo fuerte contigo, después volviste a dormir- Hilary se sonrojo, ella no recordaba eso, además nadie le dijo lo que había dicho. -Hasta en los sueños soy insaciable.
Le dio un pequeño golpe en el hombro- Eras mejor en mis sueños.
-¿en serio?- pregunto volviéndose a posicionar sobre ella- tenemos toda una vida juntos para comprobarlo.
Hilary rió feliz, de estar juntos al fin. Parecía que nunca iba a encontrar la felicidad, pero la había encontrado y en el hombre del cual se enamoro en el camino de sus torturas. Miro los penetrantes ojos de Kai y sus sensuales labios. Todo pasaba en realidad.
-Gracias por casarte conmigo, por amarme- lo beso- porque por ese contrato encontré la felicidad. Además al fin he dejado de correr.
-No lo harás- le mordisqueo su labio- no pares de correr, porque quiero que corras siempre a mis brazos. Siempre estaré a tu lado.
-¿es un trato?-se acerco suavemente a sus labios rodándolos con los suyos.
-Es una promesa, pero podríamos añadir algunas clausulas- sonrieron juntos.
Hilary no necesitaba a nadie más que a él. No iba a necesitar a nadie mas para sus locuras.
FIN
Tú, que lees esto.
Sí, tú, eres importante. No te olvides de una cosa: sé tú mismo y sé feliz.
