Las TMNT y su historia no me pertenecen
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Objetivos
Sus piernas descansaban juguetonamente sobre el brazo del sillón, mientras su melena se revolvía en intricadas curvas y nudos. Sostenía una revista que hablaba de Edgar Allan Poe, siempre había sido su escritor favorito; sus cuentos hacían estremecer a cualquiera, pero a ella no…era imposible, ella era diferente a los demás…quizá demasiado. Ella sabía perfectamente lo que se sentía ser La máscara de la muerte roja.
Suspiró.
En realidad no le desagradaba tanto ser lo que era, pero…su papel para con los humanos era aterrador, y por si fuera poco, la profecía que se decía de ella, sus hermanos y su padre; no le favorecía en su imagen en lo absoluto.
Lentamente dejó caer la revista hasta que tocó el suelo.
Por eso había escapado, él le había brindado una oportunidad de cambiar, aunque…en realidad no había sido tan radical. Seguía haciendo lo que hacía mejor, o más bien, seguía haciendo lo mismo que cuando nació.
Un ligero toque en la puerta la despabiló de sus pensamientos, de un brinco rápido se colocó en pie, abrió la puerta.
Estaba ahí, parado con su inmaculado traje negro y unos lentes oscuros que le daban un aire más misterioso
-Bishop—susurro la chica antes de dejarlo pasar
-Ave Fénix—el mencionado tomó asiento sin siquiera preguntar
-¿Gustas algo?
-No estoy bien—se quedaron en silencio, Bishop miraba hacia la pared, la chica lo examinaba tratando de descifrarlo. Él no era de esas personas que sólo se pasean para saludar, algo quería, pero… ¿qué?
-¿Hay algo en lo que puedo ayudarte?
-Siéntate—señaló el otro sillón, la chica obedeció
-Ave Fénix con respecto a la última misión que te asigné…
-¿Salió algo mal? ¿Hubo algún error?—Bishop sonrió complaciente, como si estuviera tratando con una niña
-No, ninguno. Es sólo que me llegó el informe de que cuatro tortugas se metieron en el asunto.
-Así es, de hecho para cuando llegue, ellas ya estaban tratando de detener a mi objetivo.
-Ya veo—acomodó sus lentes antes de dejar reposar sus manos sobre sus piernas—Ave Fénix dime ¿qué clase de contacto estableciste con esto seres?
-Pues en realidad establecí contacto sólo con uno de ellos—Bishop enarcó una ceja—él tenía una bandada azul y manejaba las catanas.
-Continúa.
-En un principio intentó atacarme, pero yo sólo me defendí, ya que no entendía—notaba como el semblante de su protector se endurecía—y después nos aliamos para terminar con el objetivo, luego yo desaparecí
-¿Sabes la causa por la cual te atacó?
-Yo…-hizo memoria un momento—le mencioné que venía de parte suya—la mesa que tenían en frente se hizo añicos cuando Bishop la pateo.
-¿Por qué mencionaste eso?
-Yo no creí que tuviera algo de malo.
-¡Algo de malo! ¡Tiene mucho, ahora saben para quién trabajas!—la chica se quedó helada viendo los pedazos de cristal, le hubiera gustado que fueran lágrimas y poder usarlas ¿qué había hecho mal?
Bishop se relajó y observo a su guerrera, esta tenía la vista cabizbaja.
-Escucha—se colocó en cuclillas para poder estar a su altura y la tomó de la barbilla—esas tortugas son enemigos míos, de hace tiempo, siempre intentan frustrar mis planes…y muchas veces lo han logrado. El punto era que nunca te conocieran a ti, para que pudiera utilizarte como espía…pero ahora—suspiró—supongo que también es mi culpa, debí advertirte de ellos—le dio un beso en la mejilla—te veo mañana—y desapareció por la puerta.
Ave Fénix se quedó en la misma posición largos minutos, no entendía nada ¿cómo había hecho mal las cosas? ¿Por qué Bishop odiaba tanto a esas tortugas que, al fin y al cabo, la habían ayudado?
-¡Te gané!—Miguel Ángel se burlaba de Rafael
-Cáeme bien Miguel, cáeme bien
-Soy tu hermano, quieras o no
-Eso no tiene nada que ver con que me caigas bien
-Puedes dejar los asuntos filosóficos para Leo…
-Dejen de hablar mal de mí que traigo pizza—la tortuga mayor apareció en la entrada con cinco cajas de pizza
-¡Pizza!—gritaron sus hermanos antes de abalanzarse sobre él
-¡Ey, no, no!—pero ya era tarde, pues ambos habían caído sobre él quitándole las pizzas
-¿Estás bien?—preguntó Donatello mientras lo ayudaba a levantarse
-Sí ¿es que nunca se van a comportar?
-Leo los conoces desde que naciste y te sigues haciendo la misma pregunta una y otra vez—segundos después se unieron a sus hermanos
El canal interrumpió la película de Jason para dar una noticia de última hora, cosa que hizo brincar a Miguel
-Ja, ja, gallina—se burló Rafa
-Oye si tú…
-Silencio—dijo Leo y subió el volumen del aparato
La reportera daba un mensaje muy apresurado: Se nos reporta que ha habido un robo a una importante planta química que se encuentra cerca del puerto, hasta el momento no se ha estimado la cantidad de sustancias que fueron sustraídas del lugar…
Leo apagó el televisor
-No pensarás en…-dijo Don
-Piénsenlo un momento, Bishop hizo que esa cosa apareciera, con qué otra cosa lo haría si no fueran con químicos
-Suena lógico pero…
-No es nuestro problema Leo—dijo Rafa
-Sí que lo es—no espero a sus hermanos, sabía que lo iban a seguir de todos modos.
Bajaron del Acorazado
-Bien, sigamos al líder—dijo Rafa
-Nadie te obligó a venir—llegaron justo cuando las patrullas se estaban marchando, ya habían tomado las muestras pertinentes.
En realidad habían entrado de la manera más fácil, habían destrozado la entrada principal
-Algo me dice que no quisieron ser sigilosos—dijo Don mientras alumbraba el lugar
-Extraña forma de maniobrar viniendo de Bishop—apuntó Leo
-Creo que no dejaron nada—las cuatro tortugas observaron con admiración como la fábrica estaba totalmente vacía, sólo quedaban algunos rezagos del saqueo como vidrios, mangueras y líquidos-¿Para qué quieren tantos químicos…?
-¡Cuidado!—Rafa alcanzó a empujar a Don antes de que la bala se incrustara en su cabeza. Los cuatro desenfundaron sus armas
-¿Por qué están aquí otra vez? ¿Qué quieren de Bishop?
-Ey—dijo Rafa—yo conozco esa voz—una sombra esbelta se adelantó para que pudiera ser iluminada por la luz de algunos faroles externos
-Es esa chica—dijo Miguel—Ave…-se rascó la cabeza—Ave…
-¡Ave Fénix, idiota!
-Tranquila chiquita—dijo Rafa
-¿Tranquila? ¡Tranquila! Por su culpa Bishop se molestó conmigo
-Nosotros no tuvimos…-dijo Don
-¡Calla! ¿Tienen idea de cuánto me ha costado acostumbrarme a este modo de vida? Bishop es el único que me ha ayudado y lo he hecho enojar por su culpa—Leo la observaba minuciosamente, veía a une mujer desilusionada y que buscaba venganza.
Ave Fénix apuntó de nuevo, esta vez le tocó a Miguel salvarse por milímetros
-¡Esa cosa silbó por mi cabeza!
-¡Ya basta!—Rafa se abalanzó sobre ella, esquivando las balas en la oscuridad, finalmente logró llegar hasta ella, pateo su muñeca… falló.
-Me siento halagada de que vengas hasta acá—desenvainó sus dos cuchillos—juguemos
-Con gusto—la oscuridad se rompía cada fracción de segundo por el destellos que provocaban los metales al chocar.
-Tengo que admitir que eres buena
-Pero tú no—le dio una patada en el abdomen que lo hizo retroceder, ella lanzó su cuchillo a ciegas, pues a penas y tuvo tiempo para interponer su brazo entre su cuello y el bo de Donatello
-Tranquila
-Ningún mortal ha logrado dominarme—tomó impulso y lo lanzó por en encima de ella. Su pie chocó con su pistola, escuchó unos pasos que se aproximaban, sin pensarlo jaló el gatillo…un grito desgarrador inundó el edificio por segundos
-¡Miguel Ángel!—gritaron Don y Rafa antes de correr hacia él. Ave Fénix no alcanzó a esquivar del todo la catana de Leo, sangraba del brazo
-Le disparaste a mi hermano
-Por tu culpa Bishop se molestó conmigo
-¿Acaso estás loca?
-¡Leo! Vámonos de aquí Miguel está grave—la chica ya había desenfundado su catana, veía a la tortuga perfectamente a pesar de estar en la oscuridad
-¿Qué es lo que te hizo Miguel Ángel? ¡Nada! Y tú le disparaste
-¡Leonardo, vámonos de una jodida vez!
-Eres tan cobarde como él—desapareció
Llegó a su lujoso departamento, su mente no la dejaba en paz, por primera vez en su longeva vida había sentido…remordimiento. Leonardo tenía razón, su hermano no le había hecho nada… es más ¿por qué los había esperado y atacado? Sabía que vendrían, pero…el que Bishop se molestara era su culpa en realidad, no de ellos.
Pasó frente al espejo, se miró el brazo, ya había cicatrizado; sonrió complacida, esa era una de las ventajas de ser lo que era.
Cuando entró a su habitación se llevó un susto al ver a Bishop en su cama
-Hola Ave Fénix
-Bishop
-Veo que llegas tarde, mucho después de haber completado satisfactoriamente la misión que te asigné
-Es que yo…
-Viste a las tortugas
-Bueno sí, estaba enojada
-Lo cual me complace mucho, y me deja con la satisfacción de que eres la indicada para cumplir la tarea que quería asignarte desde un principio—los ojos de la chica brillaron de excitación
-¿Cuál?—preguntó impacientemente, él se levantó lentamente y colocó una mano sobre su hombro
-Desde ahora, las tortugas serán tu único objetivo
Hola. Sí lo sé hace mucho que no escribía. Espero poder compensarlos con este capítulo
Manfariel
