Las TMNT y su historia no me pertenecen

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Anestesia

Miguel derramaba lágrimas como fuente, en verdad le estaba doliendo. Don trataba de hacer el trabajo lo más delicadamente posible, pero la verdad es que la herida era profunda, le había costado muchísimo sacar la bala del hombro de su hermano; a decir verdad, tuvo que abrir más, puesto que el artefacto no se dejaba agarrar.

Ahora cosía, pero lo hacía sin anestesia, era una de las tantas desventajas de ser un médico hogareño. Había pensado en emborrachar a Miguel, como lo hacían antiguamente, cuando no existía la anestesia; pero seguramente Leo y el maestro Splinter lo desaprobarían.

-Doni…-era un susurro demasiado lastimero

-Ya casi acabo

-De verdad duele

-Yo sé que sí—la tortuga menor tenía los puños tan fuertemente cerrados que ya comenzaban a notársele las venas.

-Venga, no es para tanto—dijo Rafa que observaba la escena

-Cállate—le dijo Leo secamente mientras veía como su hermano menor se derretía en lágrimas

-Terminé—Don cortó el hilo, pero Miguel no dejó de llorar

-Duele, mucho

-Sin anestesia no puedo hacer nada

-¿No hay otra forma?—preguntó Leo

-Alcohol

-Pero que eso no es para desinfectar

-Me refiero a alcohol para beber—Rafa soltó una risotada

-¿Quieres emborrachar a Miguel?

-Eso haría que se olvidara del dolor, es una especie de analgésico. Pero eso deberías saberlo mejor que nadie Rafa—el aludido hizo una mueca a su hermano menor

-No es correcto emborracharlo—el llanto del herido no paraba

-Leo, hace el mismo efecto que la anestesia—su hermano mayor se quedó pensativo

-Está bien

-¿Tenemos alcohol?—preguntó Don, tanto él como Leo miraron a Rafa, éste refunfuño

-Veré si tengo algo—subió a su habitación, y buscó entre su cochambre, sabía que había una botella de ron por algún lado…la encontró. Descendió de nuevo.

-Bien—se acerco a su hermano menor y le colocó un brazo alrededor de la espalda—que sea por los dos—le dio la botella, y éste con tal de calmar el dolor le dio fondo en siete minutos—vaya Mike tenemos que salir más seguido tú y yo—el aludido sonrío estúpidamente antes de que su vista se perdiera en cosas insignificantes—oficialmente está borracho—entre Leo y Don cargaron a su hermano y lo llevaron a su habitación.

En realidad no le gustaba ver a su hermano ebrio, era muy agradable estarlo, pero al día siguiente seguro lo odiaría. Sólo él podía estar en ese estado, al menos dentro de su familia…

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando su celular timbró

-¿Qué hay Casey?

-Viejo, tuve una pelea con Abril ¿te importa si salimos?

-Voy para allá—se levantó y vistió

-Es sólo que es un poco difícil, me pide que madure, pero no me agrada la idea de cambiar.

-Me imagino que ha de ser difícil estar con alguien que amas, pero por eso tener que cambiar algunas cosas de tu vida.

-Sí—transitaban por la calle que estaba a reventar puesto que era viernes en la noche, en pocas palabras: día social. Pasaban por centros nocturnos atestados de gente, cuando la vista de Rafa se desvió.

-Casey, mira—el humano miró el lugar

-No, no. Viejo hace mucho que no entro a esos lugares

-Nunca es demasiado tarde

-No creo que sea buena idea

-Por favor ¿quién se va a enterar? Vamos—lo empujo por la espalda—te va a hacer bien

-Esto es mala idea—entraron, las luces de neón los deslumbraron pero después se acostumbraron, las mesas se extendían a lo largo de todo el local y al menos unos cincuenta tubos estaban instalados en ellas, la clientela se conformaba en su mayor parte por hombres pero también había unas cuantas mujeres que buscaban experimentar, el show había empezado desde hace mucho y las chicas mostraban sus aptitudes descaradamente

-¿Sabes? Tal vez esto no sea tan mala idea después de todo

¿Dónde la había visto? Una chica con cabello blanco y lacio ¿o era una peluca? Hace tiempo que lo estaba seduciendo, mostraba su excelente cuerpo tras un pequeño vestido semi-transparente. Tal era su interés en él que la chica lo acorralo y lo llevó a uno de esos cuartos privados para darle un pequeño baile…

En realidad Rafa sólo traía unos cuantos billetes, no mucho por lo que la chica estaba haciendo… ¿dónde la había visto? Esos ojos, yo sé que la he visto antes y el cuerpo es…

La chica se dejó caer levemente en el regazo de su cliente, pero por alguna razón Rafa se quitó de en medio, algo no le daba espina. La muchacha sonrió pícaramente mientras seguía moviendo sus caderas, esta vez se colocó en cuatro patas y acercó sus labios a los de la tortuga, un pequeño roce. Después su boca se dirigió a su oído, sintió como la sonrisa de la mujer se ensanchaba

-¿Necesitas anestesia?—fue sólo en un parpadear de ojos que la tortuga desenfundó sus sais, y tenía uno apoyado en el cuello de la bailarina

-¿Quién eres?—ésta comenzó a reírse

-¿Tú quién crees?—le pateo la muñeca antes de levantarse de un brinco y colocarse en posición de ataque sobre la mesa

-Por algo decía yo que esto era demasiado bueno para ser cierto—la chica se abalanzó sobre él, con una sonrisa picarona, Rafa la espero con brazos abiertos para después cargarla y estamparla contra la puerta que se zafó con el impacto, ella terminó en el piso del centro nocturno, se volvió a levantar justo antes de que la tortuga le clavara el sai en el hombro.

-Bien, peleemos arma contra arma—sus delicadas manos tocaron su panti para sacar un pequeño cuchillo

-Por favor ¿eso es lo mejor que tienes?

-Casi te mato ahí adentro sin arma alguna—sonrió pícaramente mientras movía su cuerpo como niña pequeña, eso hizo enfurecer a la tortuga, se abalanzó contra ella.

El entre chocar de los metales sacaba chispas, la chica saltó a una mesa, con su brazo Rafa la hizo caer de espaldas, ella dio una voltereta hacia atrás y cayó de pie en el suelo, luego pateo la mesa hacia su atacante, éste en vez de esquivarla rompió la mesa de una patada. Las sirenas comenzaron a sonar

-Bien ya viene los aguafiestas—dijo antes de lanzar el cuchillo contra Rafa y salir corriendo, la tortuga desvió el objeto con sus sais. La gente lo miraba aterrorizada

-Ya me hice más fama de la que ya tengo—buscó a Casey en las habitaciones privadas—lo siento Romeo, nos vamos—salieron por la puerta trasera y subieron por las primeras escaleras de servicio que encontraron

-Entonces esta chica es ¿Ave Fénix?

-Así es, lo que me preocupa es que sabía de la anestesia, sabía de Miguel ¿crees que…?—antes de que echara a correr Casey lo tomó del hombro

-Leo y Don están allá, lo protegerán, además piénsalo creo que es una trampa para que la guíes a la guarida

-¿Cómo sabía lo de la anestesia?

-Simple deducción—se encogió de hombros—le disparo a tu hermano ¿qué esperabas?

-Está bien—accedió la tortuga-¿crees que Abril quiera prestarme el sofá?

-En realidad estaba pensando en un hotel o algo así, pues ir con Abril sería peligroso también…

-Además de que no quieres verla

-Sí

-Tú pagas

-Acabo de perder todo mi dinero

-Eres increíble

Se miró al espejo, sonrío, le había dado un pequeño susto, de no ser por su amigo ya sabría dónde vivía. Pero por el momento era suficiente, al menos los iba conociendo.

Cerró los ojos y para cuando los volvió a abrir su cabello volvía a ser negro…como ella.

Manfariel