Las TMNT y su historia no me pertenecen

5

Linda mascota

Se quedó mirando hacia la ventana, aún se le hacía inconcebible la idea de que la tortuga se hubiera sacrificado por ella, pero era aún más difícil aceptar que él había vuelto, y su razón era ella.

Sintió una leve picazón en el costado, donde la herida estaba comenzando a cerrar, después de unos segundos se quitó la venda empapada de sangre…el rastro de cualquier ataque había desaparecido. Se levantó con pesadumbre y se dirigió a la puerta, quería respuestas y las quería ahora.


-Tardaste mucho-dijo Leo en cuanto los pies de Donatello aterrizaron en su casa

-Tengo mucho que contarte, pero primero tengo que vendar a Miguel- el mencionado se encontraba jugando videojuegos

-¡Doni…! ¡AH!- no le dio tiempo de saludarlo cuando este ya colocaba el alcohol sobre la herida y se la vendaba rápidamente -¡Salvaje!- dijo mientras se acariciaba el hombro tiernamente.

-No tengo tiempo-acto seguido le dio una señal a Leo y se alejaron.


-Entonces, ¿ella estaba asustada?

-Bastante, un horror completo se reflejaba en ella, me dio un poco de lástima

-…

-¿Qué piensas?

-Nada, lo mismo que tú, esto está muy raro

-Lo sé

-¿Estás seguro de que se transformó?

-Completamente, Rafa tenía razón.

-Ah, pero no le crean a Rafa-se encontraba recargado en el alfeizar de la puerta

-¿Qué haces aquí?-preguntó Leo

-Miguel, podrá ser inocente pero yo no, ¿qué es lo que se traen?-los otros dos hermanos se miraron, no quedaba de otra más que contárselo.


Había llegado a su oficina, pero antes de llamar a la puerta vaciló, después de todo él le había dado otra vida, sería injusto de su parte reclamarle, pero por otro lado, le prometió que él no aparecería, ni él ni sus hermanos…una palabra de honor no se rompe. Tomó aire y llamó a la puerta.

-Entra-obedeció, la oficina pulcra y deprimente se encontraba habitada sólo por Bishop, el cual apenas y miró a Ave Fénix, tecleó unas cuantas cosas más en la computadora y finalmente se irguió para recibirla-Siéntate querida- ella obedeció con pasos lentos. Después el silencio se hizo pegajoso, mientras ella trataba de controlar sus mejillas encendidas a causa de los ojos que la miraban a través de esos lentes oscuros-Ave Fénix, dime qué es lo que pasa-ella tomó un poco de aire antes de volver a cerrar la boca- escucha, si no tienes nada que decir te pido que te retires tengo muchas…

-Él está aquí

-…¿Él?-preguntó con una ceja arqueada

-Mi…mi…mi padre-Bishop entreabrió la boca un tanto incrédulo, pero en segundos se serenó

-No veo cuál es el problema-ella levantó la vista recelosa

-¿Cómo que no ve el problema? Usted prometió que no me encontrarían, lo hizo y lo repitió diez mil veces, que no lo haría-las lágrimas comenzaron- que no lo haría…

-Francamente Ave Fénix, ¿qué esperabas? Llamando la atención como lo estás haciendo es normal que aparezca de repente, yo no puedo evitar que lo haga, después de todo es superior a mí

-¡Lo prometió!

-¡No me levantes la voz, la culpable eres tú por firmar un contrato, sabiendo perfectamente que tu padre es un dios!-estás palabras la dejaron helada -Ahora lárgate de aquí-no se movió-Ave Fénix…

-Lo he escuchado perfectamente-su voz se escuchaba lenta y áspera, lo miró con sus ojos negros, ojos que desentrañaban una profunda oscuridad y dolor, ojos del infierno. Al contemplarlos Bishop se alarmó

-Yo no me asusto tan fácilmente como un mortal-pero su mirada le incomodaba, se alejó hasta quedar de espaldas a la pared. Ella seguía ahí, sentada con sus dos agujeros negros viéndola

-Una palabra de honor no se rompe

-Está bien, está bien, veré qué puedo hacer- Ave Fénix volvió a la normalidad, Bishop se ajustó su corbata. Ella se levantó y salió de la oficina sin decir nada.


-¿A dónde crees que vas?- Rafa atrapó a Leo tratando de incorporarse al Acorazado. El culpable miró a su hermano menor y suspiró

-A ti no te engaño, voy a encontrarme con esa Ave Fénix

-¿Por qué?

-¿Por qué? Rafael ve a Miguel Ángel, a ti también te atacó y a Donatello…

-No le hizo nada porque le ayudó

-Ahora resulta que tú eres el racionalista-el menor embozó una pequeña sonrisa

-No, sólo que no es porque nos atacó por lo que vas, quieres saber quién realmente es ella y qué otros problemas nos puede causar ¿cierto?-Leo miró a su hermano, como le había dicho a él no lo engañaba

-Sí

-Te acompaño

-Pero…

-Cállate y súbete.


El ruido del motor es lo único que escuchaban, mientras veían la calle silenciosa

-Y…¿dónde tenías planeado buscarla?

-…

-Bien

-Vive en aquellos departamentos-otra mano verde apareció señalando un edificio de cristal, del susto, Rafa soltó el volante y casi se estampan contra un poste

-¡Donatello!

-Lo siento-se encogió de hombros. Leo no parecía asustado

-Intenté decírtelo-le dijo a Rafael, éste sólo gruñó por lo bajo

-También estoy aquí-la voz de Miguel Ángel se hizo notar

-¿No está Splinter, también?-preguntó el conductor sarcásticamente, el silencio de sus hermanos el hizo dudar y luego todos le sonrieron-trío de idiotas

-Estaciónate ahí-dijo Don

-Sí, patrón, ¿algo más?

-Yo, yo, yo, un helado de chocolate-dijo Miguel

-Mira no te pego, porque estás herido- Estacionaron la camioneta y se volvieron uno solo con las sombras.

Al llegar a la ventana del departamento de Ave Fénix, notaron que las luces estaban apagadas

-¿Estará?-preguntó el menor

-Hay que averiguarlo…-Leo detuvo el puño del Rafael que se disponía romper el cristal

-¿Quieres ser más sigiloso?

-Adelante genio- el hermano mayor insertó la delgada hoja de su catana entre el delgado espacio que dejan el cristal y la pared, para botar el seguro que les impedía la entrada. Una vez logrado, con pies ligeros entraron. Todo parecía ordenado, y no parecía que hubiera alguien ahí.

-No está aquí-dijo Leo, sintiéndose un poco mal debido a la irrupción ilícita a un hogar ajeno. Miguel comenzó a inspeccionar los artilugios que ordenaban la sala

-Cuentos completos de Edgar Allan Poe, Los Elixires del Diablo de E.T.A Hoffman, El Retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde…-Don recitaba mientras observaba los títulos de la abundante biblioteca.

-¡Miren acá!- gritó Rafa desde la habitación principal

-¿Es que tú no entiendes?- preguntó su hermano menor, pero en cuanto entró a la habitación enmudeció, de hecho, todos lo hicieron. Ahí, con la luz palaciega de la noche, se encontraba un bulto sobre la cama, un bulto que inhalaba y exhalaba. La estupefacción de todos no se debía a la cosa desconocida, sino a que ninguno lo había detectado.

Rafa alargó la mano

-¿Qué haces?-Le preguntó Miguel

-Es ella, ¿quién más podría ser?

-Si fuera ella, creo que la hubiéramos descubierto o ella a nosotros

-Miguel, tiene razón Rafa-dijo Don- Ni siquiera Leo se dio cuenta-la cosa seguía respirando. Fue el mayor el que se atrevió a quitar la sábana…un aullido rompió el delgado silencio, ante ellos se levantaba un lobo, de proporciones un poco más grandes de las normales, sus ojos escarlata se movían rápidamente de una presa a otra, las tortugas se alejaron

-Y yo soy el imprudente-dijo Rafa antes de sacar sus sais, el lobo se abalanzó sobre Miguel, pero su hermano mayor lo empujó y ambos cayeron al suelo, el animal se iba a estrellar contra la pared, pero de alguna manera consiguió colocar las patas contra la pared y se impulsó, esta vez fue contra Rafa, este cayó de espaldas deteniendo el hocico de su atacante para que no le moridera

-¡Lávate los dientes!-los brazos le temblaban…Don llegó con su bo y golpeo al animal, éste emitió un gruñido antes de alejarse e intentar morder a su atacante, el arma cobró el precio; la tortuga se quedó mirando en los palos inservibles que se había convertido su utensilio de defensa . La bestia le mostró sus amplios colmillos

-Lindo cachorrito…-saltó

-¿A dónde vas?-Rafa lo tenía fuertemente agarrado de las piernas traseras, por consecuencia recibió un gran rasguño en el brazo, pero no lo soltó. La bestia no se daría por vencido a así de fácil, así que esta vez lanzó la mordida al rostro de la tortuga y a unos cuantos milímetros por llegar un rodillazo lo estrelló contra la pared

-¡Hay que salir, ya, ya, ya!-Leo ayudó a levantar a Rafa, cuno éste miró para atrás observó que el lobo ya no era del mismo tamaño, era más grande ¿sus ojos le engañaban?

-¡No abre!-gritó Miguel mientras forcejeaba la puerta, el sonar de las garras contra el suelo se hizo presente, era lento, sabía que los tenía acorralados…un gruñido, las sombras

-Atentos- susurró Leo, las pisadas se dejaron de oír. Sus músculos se tensaron y entonces, sólo de reojo, alcanzaron a percibir los ojos

-¡Cuidado!-gritó Don antes de quitar a los dos hermanos mayores del camino

-¡Ah!

-¡Donatello!-el lobo estaba enganchado a su hombro, sus dientes se incrustaban cada vez más en la piel…se abrió la puerta, todos incluyendo el lobo miraron en aquella dirección…el cabello negro y la silueta eran inconfundibles, sus labios se movieron sin emitir ningún sonido. La bestia gruñó y se podría decir que incluso sonrío, con un movimiento veloz se dirigió a ella, pero Ave Fénix con un movimiento aún más veloz lo esquivó y corrió a su habitación

-¡Don! ¿Don? ¿Estás bien?-preguntó Rafa, el brazo de su hermano sangraba a ríos-Hijo de perra-el herido sonrió ante la ironía

-Vámonos de aquí-dijo Miguel y entre los dos cargaron a Don-¡Leo!-el aludido los miró

-¡Vayan!

-Pero…

-¡Muévete!-dijo Rafa y desaparecieron por la puerta. Leo se acercó con precaución a la habitación, los gruñidos y quejidos eran demasiados para ignorarlos, de pronto Ave Fénix salió disparada y cayó a sus pies, esta sólo tuve milésimas de segundo para interponer su catana antes de que el lobo la moridera, sus expresiones eran de absoluto odio, en cierta manera la bestia parecía humana. Leo intervino y alejó a su atacante de la chica

-No te metas-dijo esta antes de abalanzarse sobre el animal, sus movimientos eran rápidos, demasiado lo que Leo alcanzó a percibir fueron sólo sombras. Algo tenía que hacer, se acercaban a la ventana…Ave Fénix salió disparada y su cabeza provocó que el cristal de la ventana se estrellara, no tuvo tiempo de recuperar la conciencia cuando el lobo (para Leo, eso ya no era un lobo pues sus proporciones había aumentado) arremató contra ella.


El golpe del cristal inundó toda la calle, los tres miraron hacia el departamento, dos figuras negras descendían en los aires, de repente una se detuvo y la otra siguió su camino hacia el suelo…


La tenía tomada por un solo tobillo, mientras la mitad de su cuerpo salía por la ventana, sus brazos le temblaban, evitar que Ave Fénix se fuera con el lobo había sido un acto que requirió mucha fuerza de parte suya. La chica lo miró emocionada, se impulsó y consiguió subir, debido al esfuerzo Leo cayó de espaldas y ella encima…se miraron, antes de que ella se quitara

-Supongo que debo agradecerte-le dio la mano y le ayudó a incorporarse

-Estás herida-las mordidas y rasguños sobre poblaban su cuerpo

-Nada de que preocuparse-dijo ella en un tono demasiado serio

-Pero…-enmudeció al ver como un rasguño arriba de la ceja dejó de sangrar y cicatrizo. Ella se dirigió a la ventana

-Te agradezco lo que hiciste por mí, pero eso no significa que estemos en paz- y acto seguido subió a la azotea del edificio para perderse.


-Desapareció-dijo Miguel que fue el primero en salir del trance-El lobo desapareció, debió de haber caído

-Pero no lo hizo-dijo Don, el cual se había olvidado por unos minutos de su herida.


No me odien, please, please, mi vida está demasiado agitada estos años.

Manfariel