Las TMNT y su historia no me pertenecen
6
El maestro de la mentira y la travesura
-Doni, deja de moverte- Leo intentaba cocerle la gran herida que traía en el hombro
-Me estás lastimando
-Y si te sigues moviendo…
-¡Dame eso!-le arrebató la aguja de la manos y comenzó a curarse; Leo soltó un bufido
-Tenemos que detenerla antes de que haga más daño-dijo Rafa, el cual se ocupaba de su herida; recibió una mirada de reojo por parte de su hermano
-No lo sé, todo lo que ha pasado…ni siquiera loe entendemos-cerró los puños frustrado-ella no parece de este mundo.
Dejaba que el vapor nublara su vista, no quería pensar.
Después del ataque y la ayuda de Leonardo, había decidido pasar la noche en un hotel fuera de la ciudad.
Bishop le había dicho que se encargaría y aún así no hizo nada…Un ruido proveniente de fuera…era similar al sonido de una serpiente al arrastrarse…contuvo la respiración y abrió de manera sigilosa las cortinas…Nada
-Necesitas dormir-se dijo a sí misma
Don terminó de colocarse la venda y tomó un analgésico antes de intentar dormir, sin embargo, después de varios minutos y ya con el dolor calmado, sus neuronas seguían funcionando y procesando información; algo de aquellos nuevos personajes que habían entrado a su vida le era familiar, estaba seguro de haber escuchado de ellos o…¿leído?
El trinar del celular la despertó, Bishop llamaba
-¿Sí?
-Ave Fénix, ¿dónde estás? Tuve que despistar a la policía, tu departamento…
-Uno de mis hermanos apareció-al otro lado el silencio se hizo
-¿Uno de tus hermanos?-recobró la compostura, y su voz sonó con más fuerza-Eso es imposible
-No, no lo es-estaban comenzando a desesperarle sus mentiras-las tortugas también lo vieron
-…las tortugas…saben demasiado, hay que eliminarlas. Ave Fénix, tu secreto no estará a salvo con ellas-las pupilas de la mencionada se dilataron, eso no lo había considerado. Bishop tenía razón, mientras menos supieran su secreto era mejor y las tortugas no eran de fiar.
Dejó el hotel una hora después, debía cazar a las tortugas y lo más pronto posible. Paró un taxi y se perdió en su interior.
Llegó al alba, su departamento ya se encontraba en orden. Se preparó una taza de café mientras meditaba qué podía hacer con las tortugas.
-¿Cómo siguen hijos míos?-preguntó Splinter a Rafael y Donatello
-Sólo fue un pequeño rasguño-contestó el primero, Don ni siquiera habló, el recuerdo de ese libro inundaba su mente.
Leonardo aún no salía de bañarse, el agua caliente le relajaba y eso le ayudaba a pensar; movía sus dedos enumerando mentalmente todas las cualidades y actitudes de Ave Fénix: Sabe pelear, hace metamorfosis, se cura al instante, tiene enemigos…gigantes, le teme a su padre…¿su padre? ¿Quién es su padre? Cerró la regadera y tomó la toalla.
-Me alegra ver que estás bien-dijo Bishop
-Sí, sólo debía despejar mi mente un rato
-¿Cómo te fue en la reunión familiar?-el toque sarcástico hizo que enfureciera
-¡Casi me atrapa, Bishop! ¡No hiciste absolutamente nada por detenerlo!
-Ave Fénix, desgraciadamente, soy un simple mortal , no puedo hacer nada…
-Entonces, aquí queda todo
-Sin embargo-la detuvo cuando estaba por girar el picaporte-fui yo quien te dio una nueva vida, fui yo quien te alejó lo más que pudo de ellos, fui yo quien te arropó en esa montaña, es a mí a quien debes lealtad-no lo miró, seguía de espaldas-piensa Ave Fénix, a partir de cuándo fue que tu familia comenzó a aparecer
-Las tortugas…
-Exacto, si eliminamos a las tortugas…
-Eso no me garantiza nada, si las elimino ellos seguirán persiguiéndome-hizo que lo encarara y la estampó contra la pared
-Pero ¿prefieres perder esa oportunidad o ver qué pasa?-esta vez Ave Fénix no bajó la mirada como solía hacer frente a la presencia de Bishop
-Lo haré, pero no porque crea que eso detendrá a mi padre, sino porque te debo un favor.
Sus tres hermanos estaban heridos, tenía que encontrar al responsable de esto y, sorprendentemente, no era Ave Fénix. Ellos habían padecido todos esos horrores porque la defendían, aunque claro eso no borraba el hecho de que intentara matarlos un par de veces.
Paró en seco cerca del departamento.
-Aparece-susurró
-¿Me buscabas?-el hombre alto y pelirrojo surgió de una esquina; sonrió torcidamente-Aquí estoy-Leo desenfundó las catanas-por favor, deja eso, no quiero pelear. Charlemos.
-¿De qué podría charlar contigo?
-Primero que nada dile a tu hermano que le agradezco por provocar que le hiciera daño a mi propia hija, y a ti debo de agradecerte que mi otro hijo fallara en su misión.
-¿Hijo? ¿El lobo es tu hijo?
-Así es
-Basta de juegos, ¿qué es Ave Fénix?-él se rio
-¿Ave Fénix? ¿Así es como la llaman aquí? Supongo que tiene sentido, después de todo la niña resurge de sus cenizas
-Contéstame…
-No comas ansias Leonardo-la tortuga apretó la mandíbula, el pelirrojo volvió a reír-Sí, sé tu nombre y el de tus hermanos, no por nada me llaman el maestro de la mentira y la travesura-sonrío torcidamente-Fue un placer charlar contigo, nos volveremos a ver… ¡Ah! Y diles a tus hermanos que no se vuelvan a meter en mi camino o los mataré
-¡Espera!-desapareció. Le devolvió su mirada al departamento y las luces se encendieron
.
Esas tortugas ya le tenían harta, podía matarlas en menos de un segundo, pero…también le habían salvado en dos ocasiones…suspiró fastidiada, no sabía qué hacer…
-¿Qué haces aquí?-lanzó un cuchillo en su contra, el cual Leo esquivó
-Tenemos que hablar, no vine aquí a pelear
-El entrar a mi casa yo lo veo como una invitación a eso
-Acabo de hablar con tu padre-Ave Fénix se quedó paralizada, bajó la guardia
-¿Qué…te dijo?
-Nada en especial, sólo se burló del nombre que tienes, lo cual me hace pensar que ese no es el verdadero
-¿Qué pactaste con él?
-¿Qué?-retrocedió unos pasos debido al impacto-Yo no pacté nada
-¿Entonces por qué se te apareció?-levantó la catana de nuevo
-¿Quieres tranquilizarte? Sabía mi nombre y el de mis hermanos…
-Mentiroso-lo acorraló contra la mesa, Leo tuvo que girar para atrás, pasar por encima de la mesa y colocarse del otro lado. Ave Fénix rompió la mesa, se veía furiosa y Leo no sabía si era su imaginación pero le dio la impresión de que la chica no tenía pupilas
-Sólo vine a hablar
-No hay nada de qué hablar
-Podemos ayudarte-fueron las mágicas palabras
-¿Qué?
-Mis hermanos y yo, podemos ayudarte
-¿Cómo?-la tortuga no pensó en ese detalle
-Veremos la forma…
-No tienes ni idea de a lo que te estás enfrentando
-Ilústrame-la chica lo miró dubitativa
-¿Por qué quieres ayudarme?
-Porque lo que sea que te está haciendo daño, también se lo está haciendo a mi familia
-Pero…Bishop…dijo que con ustedes todo…¡No!-lo atacó de nuevo
-Tranquilízate-Leo no podía con los ataques, eran demasiado rápidos. Llegaron a su habitación-Sólo quiero ayudarte.
-Nadie puede-fueron sus últimas palabras antes de lanzarlo por la ventana
Cayó encima de los botes de basura provocando un gran escándalo, todos los vecinos prendieron las luces ante el estruendo
-Genial-se incorporó pesadamente antes de sumergirse en la coladera.
Manfariel
