Capitulo 3: El día nos volvimos compañeros.

C301´S POV:

No terminaba de entender por qué aquella extraña mujer me había permitido quedarme en su casa. A pesar de ver mi transformación y de haber oído semejantes cosas se esmeró en que permaneciera en su cuarto. Pero la mayor de mis incógnitas fue por qué le había contado parte de mi historia. No era una persona en la cual pudiese confiar ni que conociera de toda mi vida, de hecho, era una humana, y ellos no eran exactamente los mas confiables de todos.

Miraba por la ventana tratando de apreciar la mayor cantidad de terreno del Área 7. Desde ese punto se veía casi en su totalidad aquel lugar. A simple vista, parecía una ciudad simple y ordinaria, pero cuando me concentré en sus habitantes fue grande mi sorpresa. Todos las personas eran exactamente iguales: Cabello negro y ojos verde olivo.

-Es ley. Todos en el área 7 debemos lucir así.- dijo la dueña de la habitación seria. Volteé a verla confundido. – Somos todos iguales en todos los sentidos, la única diferencia permitida es la diferencia de educación entre los sexos, y solo porque fue impuesta por el gobierno. Estas características son las que supuestamente nos distinge de los otros, los que no hace únicos a comparación de las otras áreas.-

-Suena patético.- Respondí secamente.- No puedo creer que los humanos crean semejante estupidez.-

-Lo sé. Y lo peor de todo es que la gente apoya al gobierno, como vive bien no siente la necesidad de protestar. –suspiró.- Creo que yo soy de las pocas que están en desacuerdo. Siento vergüenza ajena.-

-¿Por pensar diferente?- le pregunté

-No, por pertenecer a la misma especie que esos ignorantes.- Dijo seria. La miré fijamente a los ojos. Sus ojos reflejaban un profundo sentimiento de impotencia.

-Quisieras hacer algo ¿cierto?- le pregunté serio. Ella asintió.

-Lastima que es imposible, si desobedeces la pena será la muerte. Y además estoy sola, nadie mas piensa como yo o tiene el valor de enfrentarse a algo casi imposible.-

-No lo es.- Le dije. –Cuentas con mi apoyo.- Ella me miró sorprendida.

-¿Es enserio?-

-Te ayudaré con tu cometido si tu me ayudas a encontrar a mi hermano mayor.-

-Me parecía demasiado bueno que me ofrecieras ayuda sin darte nada a cambio.- dijo con un tono algo orgulloso.

-No siempre se cuenta con un Chronos. Somos prácticamente indestructibles dudo que las fuerzas armadas de este lugar puedan conmigo.-

-Entonces… que es lo que quieres que haga x ti?-

-Necesitaré que alguien me ayude a reunir información y ese alguien serás tu.-

-Aún no estoy segura de creerte eso de la guerra.-

-Queda en ti creerme o no…-

-De acuerdo, pero hasta que pueda comprobar que tu cuento de ciencia ficción es cierto… vivirás aquí como mi mascota- dijo decidida

-Si claro…- respondí con cierto sarcasmo.

-Lo harás… porque ahí afuera te matarán si te encuentran.-

Lo pensé dos veces, lo que me decía era totalmente cierto. Yo solo en medio de las calles del área 7 sería como un suicidio. No por el hecho de que no pudiera matar a quien se interpusiera en mi camino, sino porque sería muy llamativo ver a alguien totalmente diferente a la población del lugar.

-Es oficial. Somos equipo, un dúo- dijo segura. Yo lo dirigí una mirada aburrida- ya sabes… como los que salen en los programas de televisión.- No le respondí.- Oye…. Quiero que seamos amigos pero tu no tienes la mínima intención de eso.-

-No te lo tomes a mal. Soy así con todo el mundo.-

Ella suspiró y me dijo:

-Mantente en tu forma de animal, me iré a bañar.-

Accedí a su petición y adapté mi otra forma. Pasó una rato en el cual no hice más que comportarme como mascota y dormir. Tras pensarlo un poco, llegué a la conclusión de que no era tan mala idea quedarme en casa de aquella chica, me permitiría mantenerme a salvo y evitarme muchos problemas, el papel de mascota pasaría desapercibido, nadie sospecharía de un perro que lo único que hace es dormir y comer.

Mi nueva compañera no tardó mucho en venir. Pero no era la misma Yue que había conocido. Tenía el cabello de color celeste y los ojos del mismo color. Se veía mucho mas bonita que anteriormente. La miré algo confundido, ella lo notó.

-¿Qué pasa? Parece que hubieras visto un fantasma.- me dijo

-Tu cabello.- dije tras adaptar de nuevo mi forma humana.

-Ahhh ¿Esto? Es mi verdadero cabello, el negro esa solo tintura, cuando me baño se sale. Y los ojos son lentes de contacto.-

-Me gusta mas así.- dije inconscientemente pero al parecer ella no me escuchó.

-¿Dijiste algo?- preguntó mientras secaba su cabello.

-No, nada.-

Yue me miró inconforme con mi respuesta pero la ignoré y continué observando por la ventana. Ella me miraba como si no entendiera que pasaba por mi cabeza. De un momento a otro se acercó a mi y miró mi collar

-Chronos 301- Leyó. Me miró con cierta lastima- Te pondré un nombre.-

-¿Eh? Ni se te ocurra. Así estoy bien.-

Al parecer mi opinión no le importaba en lo mas mínimo. Mientras observaba cada detalle de la placa en mi collar yo me dispuse a observarla bien: Cabello celeste claro y lacio al igual que sus ojos, piel blanca (pero sin llegar a pálida), su mirada mostraba curiosidad ante el enigma de que nombre me pondría.

-Mientras no sea un nombre de perro…-pensé.

-¿Elpmetfothigil?- Dijo confundida.

-Es la clave de acceso que uso para…- No pude terminar la frase ya que, rebosante de alegría, me interrumpió.

-Kouji!- gritó con un enorme sonrisa en su rostro- Ese será tu nombre.-

-¿Kouji? ¿Qué clase de nombre es ese?-

-Bueno… si no te gusta te llamaré Rex.-

La miré enojado y le gruñí levemente.

-Entonces Kouji será.-

Bufé. Sería largo. Esa chica llamada Yue parecía ser del tipo de chica entrometida que se mete donde nadie la llama y para empeorarlo no le asustaban mis miradas frías, mis gruñidos o malas contestaciones, de hecho, lo ignoraba como si fuera algo de todos los días. Pero ese hecho también la hacía una chica interesante.