Gomen Minna! Sé que me retrasé mucho… ¡Doy vergüenza! Estuve de vacaciones dos semanas y solo pude actualizar una vez! U.U Les pido disculpas de nuevo. Muchas gracias por sus reviews me motivan a seguir escribiendo esta historia super loca salida de mi retorcida mente.
En fin les dejo el capitulo otra vez narrado desde el punto de vista de Kouji. Realmente espero que les guste.
Capitulo 4: El día en que conocimos otro mundo (Parte 1 Kouji´s POV)
Eran aproximadamente las tres de la mañana y aún no podía conciliar el sueño ¿El culpable? Una adolescente estresada.
Desde hacía horas que Yue se la pasaba tratando de estudiar algo relacionado con la cocina pero, a juzgar por sus constantes quejas, no lograba entender ni la mitad de lo que leía.
No le encontraba la dificultad a un cuestionario de 50 preguntas sobre gastronomía, es mas, me parecía algo sencillo que no llevaría mas de una hora. Pero al parecer Yue no pensaba lo mismo.
Volteé hacia ella ya harto de tanto griterío y le gruñí.
-Gomen, gomen. –dijo un poco mas calmada para luego bajar de la cama y acariciarme como si fuera su mascota.- Siento no dejarte dormir, pero es que no sé nada para el examen de mañana. Prometo hacer menos ruido ¿si?-
Una vez que volvió al escritorio y la cosa parecía haberse calmado opte por volver a dormir. Cerré los ojos y me concentré en el sonido que producía Yue al escribir.
-Al fin tranquilidad.- Pensé para luego al fin quedarme dormido.
Desperté y lo primero que vi fue el rostro de mi nueva compañera. Se encontraba profundamente dormida a mi lado ¿Cómo había llegado junto a mi? Ni idea. Golpeé levemente su rostro con mi hocico y despertó.
-Lo siento. –se disculpó adormilada.- Me daba flojera ir hasta la cama y tenía mucho sueño.-
-Recuerdo haberte dicho que sería tu mascota pero nunca me dijiste que eso implicara que me uses de almohada.-
-Que mal carácter…-
Después de discutir Yue se fue al colegio y me encargó quedarme en la casa. No se me ocurría que pensaba esta chica que yo haría todo un día encerrado en su habitación, nunca fui de ese tipo de personas inquietas, pero nunca consideré tanta inactividad.
Abrí como pude la puerta y bajá hasta el comedor, aparentemente no había nadie en casa así que opté por buscar algún entretenimiento.
Por mas vueltas que di no encontré nada. No es que buscara un juguete para perros o algo por el estilo, pero por lo menos algo con lo cual pudiera distraerme durante el resto del día. Al no encontrar nada me decidí por salir de la casa.
La ciudad estaba totalmente limpia, brillaba hasta podría decir, por las calles apenas circulaban autos, la mayoría eran colectivos de tres pisos repletos de gente. Las casas eran todas exactamente iguales, a excepción del letrero en la puerta donde se mencionaba el apellido de la familia. No olvidemos el silencio, ni un grito se escuchaba, apenas los susurros de las vecinas hablando sobre quién sabe qué cosa. Una de ellas se me acercó.
-¿Estas perdido amigo? Nunca te había visto por aquí.- Giré mi cabeza hacia la casa donde me había estado quedando estos últimos días. -¿Kokoro-san tiene un perro? Jamás lo había visto –hizo una pausa- Déjame ver algo.- se acercó y revisó una de mis patas. – Al parecer olvidó que tenían que registrarte, lo siento pero debo llamar al control de animales.- Tras decirme esto, la anciana tomo su celular y marco un número. – Ya vienen por ti, de esta forma ya no estarás solo.-
Gruñí y le quite el teléfono como pude para luego salir corriendo. Ella gritó y me siguió a paso lento.
Llegué a una plaza y me fijé si la había perdido, aparentemente, si, así que me recosté sobre las flores blancas para poder descansar.
La gente me miraba, algunos confundidos y otros con ternura. Detestaba que me miraran así, como si fuera un estúpido perro perdido que no sabe cuidarse solo, estoy seguro que si supieran lo que soy realmente no me vería de la misma forma, es mas, correrían y llamarían a la policía para que me encerraran en algún lugar de donde no pudiera salir. Odiaba el hecho de que solo se te acercaran por lucir como un perrito, si en vez de perro pareciera no sé… una pitón me odiarían solamente por mi apariencia.
Estúpida hipocresía, como la odio.
Mi crítica a la gente se detuvo cuando un niño de aparentes 5 años se me acercó y tiró de una de mis orejas. Yo lo ignoré.
-Perrito, perrito- Insistía la criatura. Definitivamente mi paciencia se estaba agotando mas rápido que de costumbre. Ladee la cabeza para que niño me soltara pero aun así no obtuve resultados. Estaba por morderlo cuando vi como unos hombres se acercaban. No dudé en salir corriendo dejando al molesto mocoso llorando a los gritos.
Creo que cada vez que pasaba mas tiempo en esa ciudad mi odio por ella iba creciendo. No tenía idea de cuando había corrido, solo sé que recorrí toda la ciudad hasta llegar a una zona distinta a lo que había visto hasta ahora: A simple vista llegaba la sensación de que nunca se habían tomado el tiempo de limpiarlo, de hecho, no era mas que terreno baldío muy descuidado, con gran cantidad de charcos de lo que parecía algún desecho industrial. Pero lo que mas captaba mi atención era la gran cantidad de tuberías de gran tamaño que salían a algún lugar desconocido atravesando una gran pared de ladrillo.
Opté por que lo mejor sería volver antes de que Yue regresara, pero aún así no podía descartar la posibilidad de que esa gigantesca tubería fuera mi vía de escape fuera del Área 7.
Ya de regreso en la casa, me recosté junto a la cama para dormir un poco hasta que mi supuesta ama llegara. Las imágenes de mi día perdido en las calles de la horribles ciudad rodeada de muros no salían de mi cabeza. La gente parecía vivir en paz y feliz, pero eso no quería decir que la realidad que vivieran fuera del todo cierta. El hecho de que me crearan para esa realidad influía mucho en mi pensamiento. Tal vez, el mundo que yo veía tampoco era correcto, había una posibilidad de que fuera yo quien viviera en una nube de ignorancia. Pero la pura verdad es que fuera cuál fuera el mundo en el que realmente vivía nada me detendría de alcanzar mi único objetivo: Traer de regreso a mi hermano.
Listo! Ya esta. No sé si quedo interesante la verdad pero sentí la necesidad de escribir sobre los pensamientos de Kouji acerca de la ciudad.
Kouji: ¬¬ ¿No te cansas de escribir sobre mi no?
Yue: Realmente no
Kouji: ¬¬ Genial. Estas loca.
Yue: Lo sé :p
Bueno, muchos besos a todos de mi parte y de la de Kouji.
No olviden dejar Review.
YueMinamoto~
