2 Sin palabras

Una cosa era viajar por Red Flu, pero otra cosa era hacerlo por Red Flu internacional, Ronald Weasley, un chico de casi 21 años de edad, se estaba reponiendo del agitado viaje que tuvo desde el último País por el cual estuvo por motivos de su entrenamiento, Noruega. Se encontraba en una oficina del departamento de Transportes mágicos del Ministerio de Magia británico, esperando instrucciones por parte de su instructor que les pidió que lo esperasen en esa oficina antes de poder marcharse todos a casa.

-Vieras como tienes tu cara de idiota, pareciera que te tragó y te vomitó un dragón. –Se burlaba su compañero de viaje, al verlo en estado deplorable.

-Este medio de viaje nunca fue mi favorito, pero no es motivo que te burles de mi idiota. –Contestaba un poco mareado el pelirrojo que respiraba profundamente para mejorarse de las náuseas.

-No te enfades conmigo rojito, solo pongo un poco de humor al asunto, deberías agradecérmelo.

-Si, seguro, miles de gracias voy a darte. –Dice con sarcasmo el indispuesto pelirrojo.

-De nada entonces, por cierto, ¿sabes donde fue Ojoloco?, hace rato que no lo veo y quiero terminar luego el papeleo de nuestro regreso para poder largarme a mi casa.

-No le he visto, pero ya debe estar por llegar para que te vayas a tomar tu lechita con tu mami.

-Muy gracioso Weasley, ahora que lo recuerdo lo escuché farfullar de que iba a por alguien, no vaya a ser cosa de que traiga a alguien de tu familia para incomodarte, Ojoloco puede ser cascarrabias y paranoico, pero le encanta jugar malas bromas y poner incómoda a la gente –Sabiendo de antemano el compañero de aventuras de Ron que Ojoloco quería atrapar a su huraño camarada y hacer que volviese a entablar una relación más cercana con su círculo más íntimo.

-Puede ser, últimamente me ha dado constantemente la lata, con el tema de la importancia de la familia y de mantener contacto con ellos, cuando siempre lo he hecho, mando constantemente cartas a mi casa. –Comentó Ron pensativo, intuía que el par quería ponerlo en evidencia con su familia.

-¿Siempre has mantenido contacto?, ¡por Merlín que eres mentiroso!, con suerte a tu madre le has mandado un par de cartas todo este tiempo, ¡idiota solitario y egoísta!

-¿Acaso eres mi asesor de imagen?, mis asuntos son solo míos, y bien sabes que hemos estado ocupados, así que tampoco me des la lata, además que nunca se me ha dado bien escribir –Contesta Ron un tanto molesto, no le gustaba que le dieran lecciones morales, nunca le ha gustado que le digan que hacer y como comportarse, menos el granuja de su amigo.

-Solo te decía nomás, no es necesario el ponerse tan a la defensiva, solo intento ayudar, nada más, ¿por cierto, que vas a hacer en nochebuena? –Le dice su compañero en tono conciliador, tratando de sacarle los planes a su amigo para las fiestas.

-No lo se, sería un tanto incómodo ir a La Madriguera y lo que menos quiero es estar en situaciones un tanto dramáticas, porque por lo que recuerdo en las últimas fiestas, toda mi familia se reunía, bueno a excepción de mi hermano Charlie que es un adicto al trabajo y rara vez deja Rumania.

-Pero nuestra instrucción en estos últimos meses según dijo Ojoloco vamos a hacerlas en Inglaterra, por más que quieras evadir a tu familia tarde o temprano terminarás por verlos nuevamente, tengo entendido que tu padre trabaja aquí. –Le recordó su compañero, tratando de hacer entrar en razón a su caprichoso amigo.

-Tienes razón, la verdad es que no me arrepiento para nada tomar el curso afuera siendo que pude realizarlo perfectamente acá, pero cuando me marché estaban bastante enfadados, en especial mi padre, mis hermanos y mi mejor amigo, no se como se van a tomar el que vuelva repentinamente.

-Bueno ahí tú tienes que ver que hacer, no es lo mío aconsejar, yo también me marché por mis razones, pero mi diferencia con la tuya, es que frecuentemente le envié cartas a mi madre y a mi padre.

El par de camaradas siguió conversando esperando a que su instructor en el curso de Auror llegase, habían pasado ya un par de horas luego de llegar aproximadamente a las once de la mañana a Inglaterra, por lo que el humor de ambos jóvenes se estaba pudriendo ya que era hora de almorzar y todavía no comían desde el desayuno.

Pero la espera terminó para los muchachos cuando su alocado instructor llegó, pero para horror de Ronald, llegó con la persona más molesta y bruta que podía existir en el mundo, la Auror Nymphadora Tonks que apenas lo vio lo estrujó en un abrazo que casi le rompe las costillas y que decir de las abundantes lágrimas de alegría de la bruja que lo mojaban.

Después de que Ojoloco les hizo firmar los documentos de su llegada este se marchó junto a su compañero de viajes, que en realidad se sintió un tanto incómodo con la presencia de la bruja, y apenas saludarla educadamente firmó el papel y se marchó, dejando solo a su compañero con la alegre bruja. Ron pensó y acertadamente, que no tendría escapatoria, ya que Tonks era capaz de llevarlo de los pelos a La Madriguera.

Dándose un poco por vencido salió del Ministerio de Magia con la bruja que lo llevaba del brazo agarrado mientras paseaban por la acera.

-¿Quieres ir a almorzar?, seguro que el maniático de Ojoloco los ha tenido en el Ministerio todo el día así que debes tener el estómago vacío y eso en un Weasley es algo imposible de aguantar, yo invito –Comenta la bruja sonriente, sin querer soltar del fuerte agarre al pelirrojo, ya que si fue capaz de marcharse de Inglaterra por dos años y medios mandando escasas cartas, pensó que él bien podía desaparecerse para no querer ver a los demás Weasley.

-Me parece bien, pero que sea en un lugar de magos, porque si te diste cuenta mi ropa no es muy muggle que digamos y estoy llamando un poco la atención. –Dijo Ron aceptando la invitación.

-¿Te parece bien el Caldero chorreante?, te impresionarás lo que ha hecho Hannah Abbott con ese lugar, por cierto ahora es la novia de Neville.

-Vaya que han pasado cosas, lo último que supe de él es que estaba saliendo con Luna y que trabajaba en algo relacionado con botánica.

-Terminó con Luna un año después que te fuiste, ella se dedica a viajar por el continente en busca de especies nuevas de criaturas mágicas, bueno no perdamos más el tiempo y vamos al caldero a ver si encontramos mesa.

Juntos se dirigieron mediante la aparición al caldero; en el fondo Ron estaba agradecido con Tonks el que lo haya invitado a almorzar, eso lo preparaba mucho mejor que si por ejemplo la bruja lo llevaba inmediatamente a La Madriguera, quería relajarse un poco y saber más de que fue de todos estos años, para así que nada lo pudiera sorprender.

Por suerte quedaban algunas mesas disponibles para almorzar y por suerte también nadie de los conocidos que estaban en el lugar lo reconocieron producto de lo que vestía y de una barba de un par de meses que no se afeitaba. Así que tranquilamente el par de viejos amigos ordenó y se dedicaron a comer y a ponerse al tanto de las noticias.

-¿Así que mi hermana juega para las Arpías? –Preguntó Ron curioso por saber más de los pasos de su hermana fuera de Hogwarts, lo último que su madre comentó por carta es que ingresó a ese equipo de Quidditch como cazadora y que seguía de novia con su amigo Harry Potter.

-Esa niña lo hace excelente, este año lo más probable es que ganen la liga, van punteando el campeonato y ella está en lo más alto del trofeo de goleadores, se ha vuelto muy famosa, hasta el punto de que Harry le hace escenas de celos por las constantes cartas que le envían sus animadores.

Ron se alegraba que a su hermana menor le estuviese saliendo todo bien, aun cuando las relaciones con ella no terminaron muy bien, al igual que con Harry y en general con sus amigos y su familia, fueron pocos los que recordaba que lo fueron a despedir el día que se marchó

-Bueno Dora cuéntame más de todos –Inquirió Ron con ansias a su amiga, se sentía bien conversar tan animadamente luego de años de viajes, entrenamientos, misiones y una actitud huraña, que lo habían vuelto un sujeto bastante solitario.

-Bueno como debes saber por las cartas de tu madre, Bill y Fleur tuvieron una bebé preciosa, se llama Victoire, Fleur está nuevamente embarazada, por lo que tu familia sigue aumentando, a los gemelos en la tienda les va de maravilla, Percy sigue de novio con tu amiga Audrey, tus papás más enamorados que nunca ahora que solo Ginny vive con ellos, salen con más libertad para disfrutar de su matrimonio y del bruto de Charlie no se mucho, solo que viene de vez en cuando y que por nada del mundo quiere casarse y sentar cabeza.

-¿Y de los muchachos que ha sido?, me refiero a Harry, a Audrey…

-Harry también se entrena para convertirse en Auror, pero como es considerado y quiere a su familia, a su novia y a sus amigos está haciendo el curso acá en Inglaterra. –Con ese comentario Tonks, logró su cometido de hacer sentir un poco incómodo a Ron y sonrió al ver que las orejas se le habían puesto coloradas, ese era un gesto que adoraba y que era tan característico de él.

-Muy chistosita Nymphadora –Replica Ron, haciendo enfadar un poco a la bruja al decir su nombre completo, que para ella era un fastidio.

-Insolente con tus mayores, te sigo contando, Audrey como ya sabes tiene las agallas para soportar ser novia de tu hermano Percy, luego que salió de Hogwarts entró a trabajar con Madame Malkin en el callejón, le va excelente, hace diseños muy bonitos.

-¿Y Rachel, que ha sido de ella? –Pregunta Ron sin ningún problema. Tonks se sorprende un poco de que Ronald quisiera saber de ella, pensaba que todavía era un tema sensible para él, pero al notar que no había ninguna incomodidad en él, decidió contarle a que se dedicaba y cosas por el estilo, no tenía pensado en hablarle acerca de la vida amorosa de la hija de los Potter, no quería poner un tema que pudiese ser tan incómodo.

-Trabaja en el Ministerio, trabaja en el Departamento de Ministerio, le faltan un par de años para ser considerada Inefable como propiamente tal, ya que como te imaginas es un puesto que se necesita de mucha sabiduría y conocimiento.

-Ella siempre fue muy inteligente, sabía que iba a hacer algo importante después de Hogwarts, pero conozco a una niña más inteligente, cuéntame de Mione.

Otro tema delicado a juicio de Tonks, era cierto que Hermione era una chica de pocas palabras y que demostraba poco sus sentimientos, pero unas pocas personas como su madre Jean, Audrey y ella misma, se habían dado cuenta que todo este tiempo que Ron ha estado fuera, ella ha sufrido mucho por estar enamorada de él, probablemente de toda la vida.

-Es la mejor bruja de su generación, va derechito a ser Premio Anual este año, siempre dedicada a sus estudios, tratando de sacar las mejores calificaciones.

-No sabes cuanto ansío poder verla, me imagino que debe ser toda una muchacha grande ya. –Dijo Ron, sonriendo por recordar a su "pequeñaja" el último recuerdo que tenía de ella era verla echa un mar de lágrimas el día de su despedida; a pesar de constantemente recibir cartas de ella y de enviarle Patronus a modo de respuestas, la añoraba, extrañaba a horrores los juegos con ella en los terrenos por la Madriguera y las discusiones acaloradas que surgían por intercambios de opiniones por temas como los elfos domésticos o cualquier cosa en donde la hacía enfadar, necesitaba verla, tenerla a su lado, habían vivido tantas cosas juntos, ella era la persona que más sabía de él; sabía que al haberse marchado le había fallado a la que pese ser menor que él por casi 3 años, era su mejor amiga.

-Así es, está preciosa, pero mejor no te doy más detalles, espera hasta verla tú mismo, si decides ir hoy día para las cena en la Madriguera seguro que la encuentras ahí.

-¿Entonces tengo la opción de no ir? –preguntó Ron bromeando.

-Por supuesto que no, cuando mi Remus me dijo que Ojoloco le comentó que iban a volver, me decidí a mi misma estar atenta para llevarte ante Molly, así que de esta no sales. –Lo amenazó una decidida Tonks.

-¿Mamá sabe que volví a Inglaterra?

-No, yo quería que fuese sorpresa, además no quería ilusionarla, como no sabía exactamente el día que llegabas, no quería darle la noticia, además como iban a cargo de Ojoloco no era seguro de que ustedes viniesen a Inglaterra.

-Parece que no tengo opción, creo que va a estar algo teatral el regreso a casa.

-No voy a mentirte, tus hermanos están molestos por todo este asunto, piensan que has sido un desconsiderado con tu madre.

-No lo niego, tendré que aguantar nomás un rato incómodo, aunque no creo que dure mucho, mamá no va a querer que arruinen la vuelta del hijo prodigo –Comenta Ron de buen humor.

-Espero lo mismo, y lo más importante coméntale a tu madre que lo que queda de entrenamiento lo vas a realizar en Inglaterra, dale esa buena noticia.

-Lo haré, no te preocupes por eso.

-Sería bueno que llegaras con algunos regalos, como es navidad creo que eso te haría llegar mejor a casa, así suavizas a Arthur y tus hermanos.

-No te preocupes por eso, vine preparado para ese caso y tengo los regalos navideños en mi mochila.

-¡Que eres tacaño! Aún cuando eres Auror en entrenamiento la paga no es mala. Esa mochila no es muy grande que digamos para poder contener regalos decentes para tus seres queridos; además quería ir de compras contigo, Remus iba a estar ocupado con James y Sirius, así que voy a estar sola toda la tarde.

-¡Oye no soy tacaño!, la mochila tiene un encantamiento de extensión y de cambio de masa, puedo llevar cientos de cosas en ella y no pesarán demasiado; si no tienes nada que hacer demos una vuelta por el callejón y después si quieres te paso dejar a tu casa.

-Está bien, te acepto la salida –Dijo una animada Tonks, feliz porque tenía panorama para pasar la tarde, algo que no le gustaba era estar sola.

En el sur de Inglaterra, más específicamente en Devon, una joven castaña se encontraba junto a su hermana y su cuñado haciendo encantamientos para hacer que la Madriguera estuviera llena de luces verdes y rojas, para así tener un toque más navideño, era un hechizo que aprendió del profesor Flitwick y que ya le había salido de maravillas en su casa. Hermione era muy hábil en hechizos, era habitual en todas las celebraciones que ella se dedicara a utilizar sus habilidades para adornar los lugares de celebración.

-Minnie, ¿puedes ir a casa a buscar las botellas de Whiskey de fuego que papá olvidó traer? –Preguntó su hermana Audrey.

A Hermione le cargaba que su hermana la llamase Minnie, sonaba tan idiota, era como su forma de hacerle saber que era una mujer, mientras que ella solo era una niñata.

Si bien su hermana Audrey, Ginny Weasley y Rachel Potter eran buenas muchachas y le caían bien, también eran algo pedante a veces, se hacían notar que ya ganaban su propio dinero, vestían ropas que estaban fuera del presupuesto de una adolescente que solo ahorraba las mesadas y sus trabajos veraniegos en Sortilegios Weasley, también hablaban de sexo, de hombres, de maquillajes; ella sentía que no encajaba con ellas que ya eran exitosas, muy lindas, sexualmente activas, mientras que ella todavía se sentía como una adolescente empollona que solo le gustaba estudiar y que no era muy buena para hacer amigos, más encima siempre iba a tener una especie de resentimiento con Rachel…

-Los traigo inmediatamente, y sabes perfectamente que no me gusta que me llamen Minnie, así que te pediría por favor que no me llames así. –Dijo Hermione un poco de malas pulgas.

-Mi niña, sabes que solo te digo así de cariño, no te enfades así conmigo por tonteras, menos en navidad.

Hermione pensó que su hermana nunca iba a cambiar, mientras no saliera de Hogwarts y lograra hacerse de un puesto de trabajo, no iba a lograr que su hermana le dejara de decir "mi niña", "pequeña", "minnie" y tantos otros estúpidos motes empalagosos que se le ocurrían; pero había alguien que le decía motes cariñosos y que no le molestaban para nada que se los dijera, porque esa persona se los decía con verdadero cariño, no para hacerla sentir que era una niña.

Ya en su casa logró encontrar las botellas de Whiskey de fuego que el despistado de su padre se había olvidado de llevar a casa de los Weasley

Ya con las botellas en mano, salió de su casa para dirigirlas a la Madriguera, ya cuando estaba por llegar a casa de sus vecinos los Weasley, siente un ruido a su espalda, el sonido característico de alguien que llega mediante la aparición; se da vuelta y sus ojos no pueden creer lo que ven, era él, había vuelto.

Sintió que las piernas le temblaban, el corazón le palpitaba tanto, que pensaba que le iba a romper el pecho, estaba totalmente sorprendida y emocionada, ante ella estaba él, más alto de cuando se fue, con los hombros ensanchados, sus preciosos ojos azules más brillantes que nunca, ese rostro que tanto le gustaba y que tanto extrañaba, ahora con una barba de quizás sabe desde cuando se la dejó. Vestía una túnica negra, calzaba botas negras que le llegaban hasta las rodillas del pantalón de la túnica, su típico cabello con el color del fuego también estaba en todo su esplendor, su aspecto era algo salvaje, digno de un cazador de recompensas o de un aventurero, pero aun así estaba más lindo que nunca.

Estaba muy nerviosa, el nerviosismo era cada vez más grande al verlo que se iba acercando, pero tenía que controlarse, había tanto de que hablar, había pasado tanto tiempo, cuando recién pudo calmarse Ron ya había llegado hasta ella y notó que también parecía algo nervioso.

-Hola Hermione –Le dijo Ron con esa voz que tanto le gustaba; él por su parte al verla tan cambiada y bonita se quedó sorprendido tenía ante él a una hermosa joven.

Hermione no encontraba que decir, y eso que después de tanto tiempo y tantas cosas pendientes de que hablar, simplemente se había quedado sin palabras…

Lamento la demora, pero finalmente está el segundo capítulo, agradezco a los que han leído y a los que comentaron y perdonen por cortar la historia así, por lo menos ya se reencontraron y acá oficialmente comienza toda la trama de la historia.

Un comentario que quiero hacer, la Hermione de mi historia es un tanto huraña y malas pulgas, es como me la imagino si es que no hubiese sido parte del trío de oro, Rowling siempre ha dicho que ella tuvo bastantes problemas para socializar y que al conocer a los chicos y hacer verdaderos amigos los fue superando, Ron por su parte, creo que ya se han dado cuanta que se fue por una decepción amorosa y se volvió algo huraño también y es algo egoísta y más insensible que en los mismos libros, el motivo de hacer así a estos personajes que adoro, es que no me gustan los personajes perfectos y en lo posible me gustan con las personalidades parecidas a las de los libros, acá no leerán una Hermione increíblemente sexy como si fuera una modelo, es bonita pero como una chica normal, tampoco leerán a un Ron mujeriego que va de una en otra, cuando siempre me lo he imaginado tímido y algo idealista.

Espero que les haya gustado

Hasta la próxima.