Disclaimer: Todos los personajes de la saga Harry Potter por desgracia no me pertenecen a mí, sino a J.K. Rowling. Sin embargo, tanto la trama de esta historia como los personajes nuevos sí me pertenecen.

Summary: Los muggles no son tan inocentes como parecen…en las altas esferas se han enterado de la existencia de la magia y de Hogwarts y no piensan quedarse de brazos cruzados. ¿Qué pasará?, ¿Qué planea Voldemort?, ¿Se acabará la benevolencia para con los muggles?

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CAPÍTULO 3:

- ¡Vaya clima más espantoso! No ha salido el Sol ni un triste día.- Darren se quejaba mientras miraba el cielo intentando buscar un rayo de sol que hubiera escapado de entre las nubes grises que lo cubrían todo.

- Jajaja ¡Dímelo a mí!- Rió Sabrina recordando que en su tierra ese tiempo era más propio del otoño-invierno que de un día a finales de agosto.

Llevaban toda la mañana acarreando cajas a las casetas laboratorio para ir preparando el instrumental y el material. Los ojos claros de Sabrina recorrieron el instrumental. Mmm…había una gran cantidad de receptores de muestras, tubitos, agujas, microscopios…todo de buena calidad y de última tecnología. Tal vez quieran investigar algún brote de algún virus, pensó.

De momento, la vida ahí resultaba agradable, apenas había trabajo serio, sólo trasladar y ordenar material. Por lo demás, era como volver a los 10 años y estar en un campamento de verano. Por las tardes, mientras Dolores y Darren jugaban concentrados una larga y silenciosa partida de ajedrez, y Ben y Anne-Lise se intentaban arruinar mutuamente jugando ruidosamente a las cartas con las risas del ganador y las quejas del perdedor, Sabrina se escabullía y cuidando de no llamar demasiado la atención daba una vuelta por los alrededores fuera del campamento.

Esa tarde se había aventurado dentro del frondoso bosque que los rodeaba. Los gruesos troncos de los centenarios y altos árboles parecían llegar hasta el cielo cuyas hojas tapaban buena parte de la luz del sol, con lo que todo se encontraba en penumbra y la temperatura era más baja y húmeda.

Sabrina se abrochó el gordito chubasquero que llevaba y fijándose por donde iba para saber volver luego, se fue adentrando. Adoraba los bosques, le encantaba la paz que en ellos había, se sentía libre. Y este bosque le parecía peculiar, las hojas de los árboles parecían exhalar de entre sus hojas algo…era algo que lo impregnaba todo, incluso a ella. Cerró los ojos e inspiró lentamente llenándose de esa esencia. Magia. Abrió los ojos.

Tal vez se había adentrado demasiado, debería ir volviendo ya. Giraba para emprender la vuelta cuando vio movimiento por el rabillo del ojo. Su corazón empezó a golpear con más fuerza mientras giraba la cabeza buscando la fuente de movimiento hasta que la localizó. A unos metros de donde se encontraba, medio oculto tras unas ramas con los ojos fijos en Sabrina, había un pequeño potro de un color dorado. Sabrina dejó escapar un suspiro de asombro y hablándole dulcemente en español se fue acercando a él enseñándole las manos en señal de que no le quería hacer daño.

Sorprendentemente el pequeño animal no se movió, sino que salió de su escondite y con pequeños pasos se fue acercando también hasta quedarse a unos centímetros de la pequeña mano de Sabrina. Pareció olisquearla un poco con duda que finalmente venció y venció la distancia que faltaba. Sabrina reía suavemente no creyendo lo que veía y comenzó a acariciar al caballito sin dejar de decirle palabras bonitas. No sabía mucho de caballos pero le extrañó encontrarse a un caballo ahí en medio del bosque y más al observar que estaba inusualmente pulcro, con el cabello de su crin y cola limpio y perfectamente desenredado; ahora que se fijaba mejor, incluso parecía tener cierto brillo propio. Siguió acariciando y cuando le retiró el pelo que le caía entre medio de los ojos descubrió una extraña protuberancia que nacía justo en medio; no pareció dolerle cuando lo rozó, tenía una forma ligeramente puntiaguda.

Pequeño amigo eres el caballo más extraño y bonito que he visto nunca.- Le habló al potrillo como si pudiera entenderle y añadió.- Sino fuera porque me parece una locura diría que eres un…

Sin embargo no pudo terminar de decir el qué creía que era porque unos gritos y voces que provenían del campamento los sobresaltaron a ambos. El dorado caballito se internó ágilmente al galope en el bosque desapareciendo rápidamente de la vista. Sabrina se incorporó y a paso rápido siguió el sonido de las voces para salir del bosque. Cuando los árboles fueron desapareciendo y permitían ver lo que sucedía en el campamento, vio unas manchas en tonos verdes moviéndose al unísono. Avanzando unos metros vio a sus amigos y a otros miembros civiles del campamento de pie observando a la mancha verde. Se sumó a ellos y vio que eran todos los militares formando en filas, todos perfectamente ataviados con su uniformes de camuflaje, los rostros pintados con marcas de guerra, las armas al hombro, cumpliendo las órdenes que el sargento jefe gritaba y éstos contestaban a la vez con otra voz.

En un extremo, Sabrina achinando los ojos pudo observar que la mujer rubia y el hombre alto y delgado, esta vez vestido de militar, observaban con cara de satisfacción a las tropas.

- ¿Qué está pasando aquí?

- ¡Sabrina! ¿Dónde te habías metido?- Inquirió Dolores sorprendida de encontrarla tan de repente.

- Salí a explorar un poco por ahí…Pero eso da igual, ¿qué hacen todos estos formando y luciendo músculo?- Anne-Lise apreció con una sonrisa que los militares no eran muy estimados por Sabrina.

- Cuando iba a darle una aspirina a Barney, el encargado de cocina, he coincidido con ese militar pelirrojo, cómo se llamaba…- Empezó a explicar Darren.

- Burdock.- Dijo inmediatamente Ben con disgusto.

- ¡El mismo! Estaba tomando una cerveza con el sargento y otro par de militares y le oí decir que si mañana iban a entrar en acción, a los hombres les vendría bien realizar ejercicios para calentar y subirles la moral. Así que en ello están.

- Ese tío es un imbécil, no me gusta nada…- Ben refunfuñaba mientras lo buscaba con la mirada entre el resto de soldados que en esos momentos estaban realizando estiramientos.

- Le pilló el otro día intentando tontear con Dolores.- Le informó por lo bajo Anne-Lise.- Ya sabes que a Ben se le cae la baba con ella.- Rió disimuladamente.

- No me había dado cuenta.- Ironizó Sabrina riendo también.

Sus risas se vieron interrumpidas por la profunda voz del general Jones, que ordenó formar a los soldados y guardar silencio.

- Señores. El momento ha llegado. Mañana al anochecer formarán grupos según lo ensayado y seguirán mis instrucciones. Para el resto del campamento, está totalmente prohibido salir del campamento bajo ninguna circunstancia, tengan todo listo para actuar en cuanto se les indique. Ahora, a descansar, mañana será un día duro. Les deseo suerte señores. ¡Rompan filas!

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Toc, toc, toc. El insistente sonido se fue metiendo dentro de su sueño. Toc, toc, toc. Pero no quería despertarse todavía, acababa de ver esa tan conocida larga melena pelirroja girar la esquina de la calle…tenía que alcanzarla antes de que desapareciera. TOC, TOC, TOC.

- ¡Mamá! ¡Aún es muy pronto!- Un despeinado Ron y vestido sólo con la parte inferior del pijama, saltaba torpemente de la cama para abrir la puerta y enfrentarse con su madre por media hora más de sueño.- No nos cuesta nada hacer la maleta, media hora más porfa. Sólo son las….

- Las 10 en punto Ronald.- Contestó una muchacha de cabello erizado. Tenía el ceño fruncido por el enfado, pero al ver el aspecto de su amigo sólo acertó a dejar escapar un "Oh" y rápidamente se puso colorada.

- ¡Hermione! ¡Estoy casi desnudo!- Dijo avergonzado poniéndose rojo a la vez que se cubría el pecho con las manos.

Harry se puso las gafas para poder ver bien la escena desde su cama. Se aguantó la risa como pudo para no cabrear/avergonzar más a sus amigos. Mientras su amigo prometía a Hermione estar listos en 30 minutos para bajar a desayunar con todas sus cosas, Harry se volvió a recostar en la cama tratando de recordar su sueño. Por una vez, un buen sueño.

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- ¡George, Fred! ¡Si no bajáis ya os dejaremos aquí, no podemos esperar más!- Gritó escaleras arriba la señora Weasley.

- Molly, no podemos entretenernos más, el tren no espera a nadie.- Remus Lupin miraba de reojo su desgastado reloj.

- ¡Ya estamos aquí!- Gritaron a la vez los gemelos tras haberse aparecido en la entrada de la casa.

- ¡Merlín qué susto!- Tonks se había agarrado a Lupin para no caerse de la sorpresa.

- ¿Estamos todos? Sí. Pues todos a los coches.- Anunció el señor Weasley.

Apelotonados en el coche de Lupin, iban el dueño del coche, el señor Weasley y detrás bien apretados Harry, Ginny, Hermione y Ron.

- Bueno chicos, ahora que vuestra madre no nos oye he de deciros algo que seguramente no aprobaría.- Dijo el señor Weasley mientras se aclaraba la garganta buscando las palabras.

Los cuatro jóvenes miraron intensamente y con atención al hombre pelirrojo.

- Mucho nos tememos que este año tampoco va a ser muy tranquilo. No es normal que El-que…Voldemort esté tan pasivo. Resumiendo, esperamos un gran ataque en cualquier momento. Quiero que estéis en alerta…

- En alerta permanente, sí, papá.- Terminó Ron con una sonrisa.

- Exactamente Ron.- Concedió su padre.- Escuchad, esto se supone que hasta que no lo anuncie Dumbledore esta noche durante la cena no es oficial. Remus volverá a ser vuestro profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.

- ¡¿Qué? ¿En serio? ¡Es genial! ¡Enhorabuena Remus!- Fueron diciendo los jóvenes, felicitando al hombre lobo que desde el espejo retrovisor les ofreció una amplia sonrisa que iluminó su rostro.

- Queremos tener a más gente de la Orden dentro del colegio, como medida de seguridad. Tememos que algo malo pase en el colegio, chicos. Puede que Voldemort vaya a buscarte ahí, Harry.- Dejó caer Remus, con la sombra otra vez de vuelta en su rostro.

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- Albus, el colegio no ha sufrido un ataque en siglos. Ningún hechizo podría dañar las piedras con las que está hecho. En serio, creo que te estás preocupando en exceso.- Afirmó Slughorn mientras se servía otra copita de licor de frambuesas.

- En lo que respecta a la seguridad de mis alumnos cualquier precaución es poca Horace, buen amigo.- Replicó el director mientras daba vueltas sin interés al contenido de su copa.

- ¡Por supuesto que sí, Albus! Sólo creo que te preocupas en exceso, reitero.

En ese momento entraron a la sala de profesores Hagrid, Snape y McGonagall.

- Buenas a todos. Director.- Saludó Hagrid al entrar.- Acabamos de recorrer los alrededores del castillo y no hemos visto nada raro. Aunque si se me permite, he notado a los habitantes del bosque algo más agitados de lo normal.

- ¿Qué recomiendas que hagamos Albus?- Preguntó McGonagall.

El anciano director miró por la venta unos segundos antes de contestar.

- Tal vez me esté volviendo viejo…Está bien, no quiero alarmar a los alumnos el primer día en la escuela. Estad alerta, como siempre.

Los profesores fueron saliendo tras escuchar las indicaciones del director.

- ¿Y bien, Severus?

Snape se había retrasado a propósito para quedar a solas con él.

- No hay ningún ataque al colegio preparado, por lo menos a corto plazo. Y créeme, un ataque a esa escala requiere una preparación con bastante antelación.

- De acuerdo…Pero no puedo quitarme esta sensación, intuición si quieres, de dentro.

- Creía que las premoniciones eran cosa de Trelawney.-Contestó con sorna Severus.- Pero si te soy sincero, a mí tampoco me convence toda esta tranquilidad aparente.

Luego de unos segundos de silencio en los que ambos estaban perdidos en sus pensamientos, Dumbledore continuó:

- Remus Lupin vendrá un rato antes de que llegue el tren con los alumnos. Cuantos más miembros de la Orden anden cerca más tranquilo estaré.

- Sinceramente Albus, devolverle a Lupin el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras sólo te traerá problemas con los padres. ¿O no recuerdas lo que pasó hace unos años cuando se supo de su condición?- Contestó malhumorado Snape al escapársele otro año más esa asignatura.

- Hecho que se podría haber evitado si no se le hubiera escapado a alguien durante el desayuno…- Dumbledore clavó una dura mirada en el hombre de negro, quien se la mantuvo sin parpadear, pero sin mostrarse desafiante.- No pretendo que seáis amigos del alma, pero no quiero puñaladas por la espalda.

- De momento confórmate con que le prepare cada luna llena la poción que lo vuelve domesticable.- Diciendo esto, realizando una leve inclinación de cabeza a modo de despedida, salió de la habitación.

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¡Fría, fría! ¡Muy fría! Rápidamente se apresuró a cerrar el grifo de la ducha y a coger la toalla para envolverse con ella.

Brrufff. Algún fallo tenía que tener este campamento tan moderno y eficiente. Y por desgracia, era que el agua caliente se acababa a mitad de la ducha.

Una vez seca, se puso la ropa interior limpia y salió del baño. Al abrir la puerta del armario se dio cuenta de que había un espejo de cuerpo entero en la contrapuerta. Instintivamente se alejó un poco para poder apreciar mejor su imagen.

- No sé yo si la comida de este país es muy buena para mantener la línea.- Se dijo así misma mientras se ponía de perfil y metía tripa.

Regresó al baño para terminar de arreglarse. Conforme el vaho del baño se retiraba, laimagen reflejada se iba haciendo más clara. Su rostro más bien ovalado, de labios siempre dispuestos a sonreír, nariz quizás un poco más grande de lo que le hubiera gustado, quedaba enmarcado por una larga melena, ahora mojada, pero que cuando se secara adquiriría su típico color rubio oscuro y tirando a rizado. Lo que más le gustaba de su rostro, eran sus ojos. Al igual que las caderas anchas, eran parte de su herencia genética, pero en este caso un regalo genético más afortunado. Eran de una tonalidad entre el azul y el verde que variaba dependiendo de la luz del entorno. A la gente le solía gustar la expresión de su mirada, clara e inocente, a veces demasiado expresiva, ya que quienes la conocían bien podían adivinar su estado anímico con sólo mirarla.

No se consideraba especialmente guapa, de hecho, no solía llamar la atención de muchos hombres. Siempre se sentía eclipsada por chicas que consideraba más bonitas que ella, como en ese caso Dolores, con su cuerpecito y cara de muñeca y su manera de moverse como si estuviera flotando.

Lo cierto es que desde su última experiencia sentimental había perdido mucha seguridad en sí misma…había sufrido y en estos momentos no quería saber nada de los hombres a nivel sentimental.

- ¡Rayos! ¡Voy a llegar tarde!- Al fijarse en la hora se dio cuenta que tenía 10 minutos para terminar y salir corriendo para llegar a la reunión general.

Cepillándose los dientes con una mano y manejando el secador de pelo con la otra, corriendo hacia la mesita buscando su identificador, hacia el armario en busca de las botas, a la percha a por el abrigo, a no, que estaba en la silla, tropezando en su intento por cogerlo con el bolso que se encontraba en el suelo. Maldiciendo su torpeza por lo bajo, salió disparada de su cuarto cerrándolo con un fuerte golpe, teniendo el tiempo justo para llegar a la reunión

Tan deprisa iba que no se dio cuenta hasta que no fue demasiado tarde, de que otra persona vestida de verde se cruzaba con ella. Entonces el choque fue inevitable.

- ¡Cuidado! ¡Mira por dónde vas!- Un soldado de pelo corto pelirrojo le amonestó por su despiste con cara de enfado. Mas, al darse cuenta de con quién había chocado, su expresión se suavizó formando una burlona sonrisa.- Vaya, vaya…Pensaba que todos los científicos eran unos bichos raros cuatro ojos, pero esta vez hemos tenido suerte. Entre la pelirroja, la china y tú…- Sin perder la expresión burlona, sus ojos recorrieron rápidamente de arriba abajo toda la anatomía de Sabrina.

La rubia se cruzó de brazos, como intentando cubrirse, incómoda ante lo desagradable de la situación. Qué asco le daban los hombres así…

- Qué curioso, yo pensaba que los militares eran unos cavernícolas sin suficiente sangre en el cuerpo como para que les funcione el cerebro y el pene a la vez…y vaya, parece que por lo menos contigo no me he equivocado.- Respondió entrecerrando los ojos amenazadoramente. Al momento se arrepintió de haberle soltado eso. Con gente así lo mejor era pasar de ellos.

Al pelirrojo militar la expresión burlona le tembló un poco en la cara pero en seguida se recompuso.

- Con que esas tenemos, ¿eh?...Ya nos iremos viendo las caras.- Con una última sonrisa burlona se alejó.

Genial, empezamos a hacer amigos; pensó irónicamente. Apresuró el paso hacia el recinto donde se iba a celebrar la reunión. Entrando, se percató de que ya casi todo el mundo estaba sentado y la recibió un murmullo generalizado de conversaciones puesto que todavía no habían empezado. Se puso de puntillas intentando ver a sus compañeros y por fin distinguió a Dolores y Ben que le hacían señas desde unas sillas en el otro extremo de la sala.

Justo cuando por fin tomó asiento entre Dolores y Anne-Lise, el general Jones ordenó silencio y todas las conversaciones murieron con prontitud. Comenzó el discurso presentándoles a los responsables ante los que tenían que acudir en caso de problemas o dudas y siguió con un monólogo sobre la fidelidad para con la misión, la eficiencia en el trabajo, etc. Mientras el general soltaba su perorata, Dolores se inclinó disimuladamente hacia Sabrina y en susurros le dijo:

- Un poco más y te pierdes el súper discurso.- Dijo con tono de broma.

- Calla, calla…he venido volando. Además he tenido un encontronazo con el soldado ese que le cae tan mal a Ben.- Aunque no se acordaba de su nombre, lo había reconocido en seguida como aquel del que Ben se sentía celoso por tratar de conquistar a la pelirroja.

- ¿Burdock?- Puso los ojos en blanco y cara de disgusto.- Espero que no te haya dicho ninguna burrada. El otro día se empeñó en que le acompañara a su tienda para tomar una cerveza. Es muy desagradable.- Concluyó.

- Suerte que ahí estaba Ben para salvarte.- Bromeó Anne-Lise, quien había estado haciendo oreja disimuladamente.

Viendo como Dolores se ponía roja, a juego con su pelo, las otras dos chicas contuvieron la risa como pudieron, mientras Ben les miraba con gesto de duda, buscando el origen de las risas de ellas y los colores de la pelirroja. El chico abría la boca para comentar algo cuando las palabras del general les hicieron prestarle toda su atención de nuevo.

- Concluido este tema quisiera introducir por fin el motivo central de esta reunión. Esta noche, la primera parte de la misión dará comienzo.- Sabrina y Anne-Lise intercambiaron una expectante mirada.- Confío plenamente en nuestros hombres para que la lleven acabo con éxito.- Les dirigió al sector donde estaban sentados todos los soldados una mirada llena de orgullo.- Bien, una vez superada con éxito la primera parte de la misión, llegará el turno de todos ustedes de ponerse manos a la obra.- En esta ocasión dijo refiriéndose a todo el equipo científico.- Será entonces cuando tendrán que dar muestras de su profesionalidad, puesto que puede que tengan que se encuentren en un conflicto entre lo moral, lo ético por un lado y el bien común. Posiblemente se les ordene hacer cosas que en otras circunstancias se negarían.

- Nuestros soldados regresarán con una serie de sujetos que ustedes tendrán que estudiar y analizar; aprender todo lo que puedan de ellos. No se fíen de ellos, de lo que les digan o su aspecto, puesto que son peligrosos, podemos decir que no son enteramente humanos. Señores, señoras…nos enfrentamos a un asunto que puede ir más allá de la seguridad nacional, es posible que sea incluso a nivel mundial.

Paró un momento para observar el efecto que habían producido sus palabras entre el público. La gente se giraba para intercambiar comentarios excitados, preocupados o intrigados con su compañero de la derecha, delante o atrás.

- Sean conscientes todos ustedes - Continuó alzando un poco más la voz para recuperar la atención del público.- de que lo que aquí pase cambiará el mundo. Y ustedes serán los encargados de ello.- Dio por terminado su discurso con estas palabras mientras se sentaba en su puesto e inclinaba la cabeza hacia la derecha para escuchar lo que le decía uno de sus hombres.

- ¡Madre mía! ¿Dónde nos hemos metido?- Preguntó al aire Darren mientras se iban levantando, al igual que el resto de la gente, e iban saliendo fuera.

- ¿Contrario a lo moral? ¿Seres no humanos? ¿Seguridad nacional?- Repetía Sabrina mientras se tocaba la ceja, gesto que solía hacer cuando se encontraba pensativa por algo.

- Todo esto es muy raro...¿Creéis que será algo ilegal?- Preguntó Ben.

- Pero por lo que sabemos esta operación tiene el visto bueno del Gobierno, legalmente no puede haber nada malo.- Contestó Dolores también con el ceño fruncido.

- No estaría tan segura de ello. Si os acordáis, tuvimos que firmar unas cláusulas de confidencialidad y no se nos permite acceder apenas al exterior ni hablar con nadie de fuera.- Recordó Sabrina cada vez más confusa.

- Eso quiere decir que no tenemos alternativa. Nos hemos comprometido por escrito a participar y a no decir nada.- Concluyó Anne-Lise con gesto serio.

Todos habían llegado a esa conclusión y en cierto modo se arrepentían de haber aceptado el trabajo. Darren tras un carraspeo cortó el silencio que se había formado.

- Bueno chicos no apresuremos los acontecimientos, tal vez estemos haciendo una montaña de un grano de arena. Ya sabéis cómo son estos del Gobierno, no les gusta que la prensa y la gente se entrometa, así que tal vez al sea una tontería al final. Yo propongo que esperemos, que colaboremos y si no nos convence, pues entonces ya pensaremos algo llegado el momento.

Tenía razón, era la solución más lógica.

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Se movían rápida y sigilosamente a través de la ruta a través del bosque que les habían indicado. Con sus uniformes verdes se mimetizaban perfectamente entre la creciente oscuridad y los árboles.

Les habían advertido que no iban a poder contar con ningún aparato electrónico puesto que en ese lugar no funcionaban. Así que tenían que comunicarse por señas y silbidos.

Los lideraba un soldado grande y pelirrojo, que avanzaba el primero. Por fin se detuvo e hizo una seña a su segundo para que se pusiera a su altura. Agazapados, el primero le informó:

- Young, ya tenemos el objetivo a la vista. Repasemos el plan: tú y los tuyos atacaréis el primer sector derecho, el equipo de Murray el segundo, Ford el primero izquierdo y yo el segundo.

- Afirmativo. Los otros entrarán cuando abran la puerta. Esto va a ser pan comido.- El soldado llamado Young, sonrió socarronamente.

- No hay que infravalorar al enemigo, idiota. Recuerda que no son lo que parecen, ya nos han dicho de lo que son capaces de hacer si les das la oportunidad.- Le advirtió su superior.

- Tranquilo Burdock, no infravaloro a nadie. Sólo se me hace difícil de creer que un montón de críos y cuatro tíos supongan una amenaza para todo nuestro escuadrón, por mucho que nos hayan dicho los jefes.

Un silbido grave, imitando al de un pájaro se escuchó dos veces desde la distancia.

- Eso estamos a punto de comprobarlo. Esa era la señal de Murray, ya están en sus posiciones.- Añadió Burdock mientras se iba incorporando.- Suerte tío.- Le dijo mientras chocaba su puño contra el de su compañero.

- Suerte para ti también, aunque digas que nunca la necesitas.- Contestó Young a la que vez que chocaba con su compañero.

Young se iba alejando ya cuando la voz de su compañero le detuvo.

- Una cosa más. Recuerda las órdenes: apuntad a los estudiantes, cuanto más pequeños mejor.

- A sus órdenes.-Young con una sacudida de cabeza confirmó que lo había entendido.

Una vez que se hubo quedado solo otra vez, Burdock fijó sus pequeños ojos castaños, que destacaban entre las marcas negras de pintura que todos se habían dibujado en el rostro, donde se encontraba su objetivo. Las altas torres de Hogwarts destacaban en el horizconte. Tras los grandes ventanales iluminados, se oía el barullo de los estudiantes que cenaban tranquilamente dentro.

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Andy Black Riddle: Hola de nuevo! Gracias por tus comentarios, me animan a seguir escribiendo :) De momento tengo algo de tiempo libre así que puedo actualizar relativamente pronto, pero dentro de poco tendré que ponerme a estudiar en serio :S También yo me divertí escribiendo esa parte del espejo, su reflejo expresa muchas cosas que el Severus real no diría nunca o por lo menos no me lo imagino jajaja. En este episodio se descubre un poco más la razón por la que Sabrina está en el campamento...pero tendrás que esperar al siguiente para enterarte de más cositas :P

Besos!

Sayuri Hasekura: Hola Sayuri! Me alegra saber que te ha gustado el comienzo de mi historia! Espero no haberte decepcionado con este nuevo capítulo y que sigas con la intriga ^^ Bueno, en el siguiente capítulo tendremos un poco más de acción! Por cierto, no sé si este es el mejor sitio para decírtelo pero bueno, me sorprendió bastante que me comentaras ya que hace un tiempo me enganché a una de tus historias (En el nombre del honor) y la verdad que me gustó mucho la idea y como escribes :D

Besitos!