Disclaimer: Todos los personajes de la saga Harry Potter por desgracia no me pertenecen a mí, sino a J.K. Rowling. Sin embargo, tanto la trama de esta historia como los personajes nuevos sí me pertenecen.
Summary: Los muggles no son tan inocentes como parecen…en las altas esferas se han enterado de la existencia de la magia y de Hogwarts y no piensan quedarse de brazos cruzados. ¿Qué pasará?, ¿Qué planea Voldemort?, ¿Se acabará la benevolencia para con los muggles?
.
Hola! Primero de todo Feliz Año a todos! :D Mejor tarde que nunca jiji. Siento haber tardado más de lo normal en actualizar, no es que me haya abandonado la Musa sino que dentro de nada tengo exámenes :S :S y tengo que estudiar bastante si quiero aprobar todo...
Y sin más dilación os dejo con un nuevo episodio, espero que os guste!
.
.
.
.
CAPÍTULO SEIS:
- ¿Qué?- Fue todo lo que pudo decir al cabo de unos segundos de silencio en los que su mente intentó digerir la información.- ¿Que qué?- Repitió otra vez con cara muy sorprendida.
- Luego te lo enseñaremos, pero ahora tenemos que empezar a trabajar. Toma - Anne-Lise rebuscó unos instantes en su carpeta hasta encontrar una hoja que tendió a Sabrina.- Es una lista con los nombres y apellidos de los sujetos a los que te toca examinar. Y en esta otra.- Añadió tendiéndole otro papel.- Te indican las pruebas que les tienes que hacer.
Sabrina repasó deprisa las pruebas con la mirada observando que eran todas de carácter físico y preguntó:
- Pero por lo que pone aquí nosotras sólo nos encargamos de los reconocimientos físicos. Si son magos como dicen ser, ¿quién se encarga de vigilar que no hagan trampas al sacar el conejo del sombrero?- Preguntó irónicamente Sabrina puesto que no se terminaba de creer lo que le decían las chicas.
- Muy graciosa niña.- Riñó de broma Dolores.- De eso se encarga el otro grupo, Ben y Darren se encuentran ahí de todas formas, así que nos podrán mantener informadas.
Sin darle tiempo a que hiciera más preguntas la condujeron al interior del recinto donde se disponían varias casetas, una para cada uno de los científicos. Además, al lado de la entrada de cada caseta estaba dispuesto un soldado en actitud vigilante. Cuando se acercaron a la primera, Dolores se despidió de las chicas y se metió dentro después de haber enseñado su acreditación al soldado. Mientras Anne-Lise conducía a Sabrina a la suya le termina de explicar:
- Como ves, cada una trabajamos en una diferente. Dentro se supone que tendremos todo el material necesario. También nos han pedido que al mínimo problema avisemos a los guardas.- Señaló con el dedo levemente a los soldados.- Mira, nuestros "despachos" están juntos.- Dijo señalando el cartel que estaba en la primera puerta con su nombre y apellido y la puerta de al lado con los de Sabrina. Antes de meterse después de haberse identificado a los guardias le deseó suerte y le advirtió: ¡Ah! Se me olvidaba. Tu primer sujeto te estará esperando dentro. ¡Buena suerte!.- Y sin darle tiempo a reaccionar se metió dentro.
Sabrina se quedó momentáneamente paralizada al escuchar esto último. Pensaba que tendría al menos cinco minutos para estar sola y procesar la información antes de verse cara a cara con una de esas personas que se hacían llamar "magos". Sacudió la cabeza pensando en lo raro era que tuvieran que analizar a gente que se hacía llamar así antes de mostrarle la tarjeta de identificación al soldado. Éste, comprobó el nombre y la foto y le permitió el paso con una sacudida de cabeza. Sabrina cogió aire y abrió la puerta.
Anne-Lise tenía razón, había alguien esperándola ya. Y al ver quién era, su corazón dejó de latir por varios segundos hasta que pudo recobrar el control y aparentar serenidad. Vamos Sabrina, es mucha casualidad pero debes estar tranquila para poder hacer bien tu trabajo.
Carraspeó suavemente para hacer notar su presencia al hombre que observaba encorvado los aparatos que estaban colocados sobre la mesa. Al notar la presencia de la joven, se dio la vuelta y entre su espesa y blanca barba se pudo apreciar una sonrisa acorde con la expresión de sus ojos azules.
- Oh, buenos días. Perdone que estuviera observando sus cosas, pero no todos los días uno tiene la oportunidad de ver estos aparatos tan sumamente interesantes. Aunque a decir verdad y aún a riesgo de mostrar mi ignorancia, desconozco para qué sirven.- Confió el hombre con simpatía y humildad.
Sabrina a pesar de seguir todavía sorprendida por encontrarse con el anciano que tanto le había afectado antes, se sintió en seguida cómoda con él y mucho más relajada.
- No se preocupe, señor...Albus Dumbledore.- Dijo mirando el primer nombre que aparecía en su lista, a lo que el hombre asintió con la cabeza.- Como supongo que ya le habrán explicado, tengo que hacerle una serie de pruebas y para muchas de ellas necesitaré utilizar esos aparatos, así que conforme los vaya usando le explicaré para qué sirven.- Ofreció con un sonrisa.
- Muy amable por su parte, señorita...
- Sabrina. Perdón, olvidé presentarme.-Se disculpó ella.
El hombre ofreció entonces su mano para estrecharla. La joven vaciló unas décimas de segundo pero finalmente terminó aceptándola. El hombre, a pesar de haber notado la duda, sonrió aún más cuando ella aceptó.
Sabrina tuvo que reconocerse así misma que poco a poco la incomodidad fue desapareciendo y llegó a pasar un rato agradable con aquel desconocido explicándole el funcionamiento de todo, a lo que el hombre respondía con un gran entusiasmo. La verdad es que fingía muy bien que fuera la primera vez que veía un microscopio, pensó.
Cuando terminó con todas las pruebas por fin, miró al hombre con una sonrisa sincera y le tendió la mano para despedirse.
- Reconozco que la primera vez que le vi me impresionó bastante, pero ahora que he hablado con usted me alegro de haberle conocido, señor Dumbledore.- Le confesó la chica.
El anciano rió por lo bajo y le estrechó la mano.
- Yo también me alegro de que me haya tocado una jovencita tan simpática para estas pruebas tan poco agradables.- Dijo con un pequeño mohín al recordar el mareo que había sentido cuando le había extraído sangre.
- Tengo que confesar que a mí me pasa lo mismo cuando me hacen análisis.- Añadió en tono confidencial la joven.
Iba a retirar la mano cuando notó que el hombre la retenía delicadamente, es más, colocó su otra mano encima de la de Sabrina. Ella le miró con gesto interrogante pero no intentó soltarse. El anciano tuvo que inclinarse, puesto que le sacaba más de una cabeza de altura, hasta que sus ojos quedaron a la misma altura que los de la joven y con la misma mirada directa de la otra vez le susurró:
- Sé que todavía no crees lo que has oído decir sobre nosotros, pero pronto descubrirás que es cierto.- Los ojos le brillaron intensamente al decir esto, por lo que aún parecían todavía más azules.- Pero me temo que también escucharás otras cosas menos amables... Eres una buena chica...lo sé. Haz caso a lo que te diga tu corazón.
Dicho esto, fue soltando la mano de Sabrina y se dirigió hacia la puerta con una enigmática sonrisa. Sabrina lo seguía con la mirada incapaz de reaccionar y moverse de donde parecía que se había quedado clavada.
Cuando el hombre llegó hasta la puerta antes de abrirla se giró hacia ella y sacó de su manga un largo palito de madera. Hizo un complicado giro de muñeca con ella a la vez que pronunciaba muy bajito unas palabras que Sabrina apenas logró escuchar pero que le sonaron a latín, y encima de la mesa apareció acompañado de un pequeño chasquido un pequeño pajarillo de brillantes colores azul y rojo, parecido a un colibrí, que empezó a revolotear alegremente por la habitación.
- Cuida bien de él, te ayudará cuando lo necesites.- Indicó justo antes de salir y volver a cerrar la puerta a sus espaldas cuidando de no pillarse la larga capa azul que arrastraba por el suelo.
Sabrina siguió paralizada unos segundos más observando la puerta por la que el hombre acababa de salir hasta que notó un ligero peso en el hombro izquierdo. Ladeó la cabeza y vio que el pajarito se había posado ahí y la miraba con curiosidad desde sus pequeños pero brillantes ojos negros.
- No sé qué es más increíble, el pensar que se supone que tú me sacarás de apuros o que ese hombre te haya hecho aparecer de la nada.- Le comentó en voz baja al pajarito.
Éste, en respuesta torció la cabecita varias veces mirándola de lado y le soltó un par de cantarines "píos".
- ¡Vaya! En cualquier momento llegará el siguiente de la lista y lo mejor será que nadie te vea por aquí, si saben que te ha hecho aparecer por magia o como sea igual también quieren examinarte a tí también.- Le dijo cayendo de pronto en ese detalle.
El pajarito volvió a piar y despegó con rápidos aleteos para dirigirse a la percha donde Sabrina había colgado su abrigo. Ahí se colocó entre los pliegues de este quedando perfectamente oculto.
- Dios mío...parece que me entiendas y todo.- Murmuró muy sorprendida.
Justo en ese momento se oyeron unos golpes en la puerta indicando que el siguiente había llegado.
Mientras se dirigía hacia la puerta, miró en dirección a donde sabía que estaba el ave y le dijo en voz baja:
- Quédate ahí sin hacer ruido hasta que pueda llevarte a mi cuarto sin peligro.- Esta vez el pájaro no silbó pero Sabrina supo que le había entendido.
Pensando en lo extraño que era hablar con un pájaro como si fuese una persona y que le entendiese y aún encima le respondiera a su manera, abrió la puerta para que pasara el próximo de la lista.
.
.
.
.
- Pásame una cerveza anda, por favor.- Pidió una Anne-Lise recién llegada y que se dejaba caer totalmente agotada en la silla que quedaba libre. El resto de sus compañeros estaban sentados en las demás al rededor de su mesa, todos con aspecto cansado después del ajetreado día.
- Toma, te sentará bien.
- Mil gracias Darren.- Cogió la cerveza y le dio un largo trago.
- Eh, eh con tranquilidad, no vayas a coger una cogorza.- Se burló Sabrina.
- Créeme, si te hubieras pasado la tarde jugando al pilla-pilla con un hombrecito así de pequeño, - Hizo un gesto con la mano indicando aproximadamente medio metro.- dando vueltas por tu mesa porque no quería que lo pinchara, luego aguantando a una loca que se empeñaba en leerme las líneas de la mano y terminar por fin con una señora super seria que me daba miedo mirarla a los ojos porque me sentía como una niña que ha hecho una travesura y la han pillado...bufff otro día así y pido un aumento de sueldo.- Resopló.
- Qué extraño, yo no he tenido ningún problema con los míos. Se mostraban muy curiosos con todo lo que les rodeaba. ¿Y sabéis qué?.- Preguntó con voz excitada Dolores, con lo que los demás la miraron con atención.- ¡He visto como hacían magia!.- Sabrina se atragantó con su bebida al oír esto, con lo que Darren tuvo que darle unos golpecitos en la espalda para que tragara bien.- Resulta que sin querer uno de los míos ha tirado al suelo un frasquito de muestras vacío, yo estaba diciéndole que no pasaba nada y me estaba agachando para recogerlo cuando ha sacado ese palito que llevan, lo ha sacudido y de repente el frasco estaba otra vez de una pieza y encima de la mesa. ¡Ha sido increíble!
- Pues eso no es nada comparado con lo que hemos visto nosotros, ¿verdad Darren?.- El aludido asintió con la cabeza recordando.- Nosotros solamente teníamos que conectar correctamente las máquinas en salas cerradas; dentro, uno de aquellos sujetos hacía un truco, con uno sencillo basta y las máquinas lo registraban. Ya sabéis, el calor, la presión, la energía...todo.- Les relató Ben muy excitado.
- Al principio pensaba que los datos estaban incorrectos pero no, ¡se saltan varias leyes naturales! Tendremos que reinterpretar todas las leyes físicas.- terminó Darren moviendo mucho las manos para dar énfasis.
Las tres chicas los miraban imaginándose lo que les estaban contando, imaginando el alcance que podría suponer. Dolores fue la primera en hablar con gesto soñador:
- Me encantaría poder verlo... ¿No podríais intercambiarnos el puesto un día?-Preguntó esperanzada.
- No lo veo posible...- Al ver la cara de desilusión de la pelirroja, Ben improvisó para animarla.- Emmm pero sin embargo, creo que te podré llevar un rato a escondidas para que lo veas.- Dijo poniéndose contento al ver la sonrisa de la chica.
- El resto al ver la situación, intentaron disimular como pudieron miradas y risitas cómplices.
- Oye Ben, que las demás también queremos verlo, ¿no nos piensas llevar a nosotras también o qué?- Preguntó con cara pícara Sabrina.
Al ver como el chico se ponía rápidamente colorado al saberse descubierto, ya no pudieron contenerse más y estallaron todos en carcajadas.
.
.
.
.
En Hogwarts, los profesores se aparecían secretamente en el despacho del director al haber recibido la señal de su vuelta. Pronto estuvieron todos ahí y se acomodaron como pudieron en la sala que, aunque grande, con tantos adultos reunidos resultaba casi insuficiente. El director permitió unos minutos de cháchara en la que los profesores que habían permanecido en el castillo, preguntaban preocupados por su estado a los que habían ido con los muggles, tranquilizándose al verlos sanos y salvos. Cuando finalmente se levantó de su alta silla para hacerse notar entre sus compañeros, todos se fueron callando para escuchar sus palabras:
- Ahora que hemos vuelto todos sanos y salvos, podemos decir que ya tenemos cierta idea de a qué nos enfrentamos.¿A qué conclusiones habéis llegado los que han ido esta mañana al campamento?- Preguntó.
- Tras unos segundos pensando, empezaron a decir.
- Yo diría que nos están estudiando, no hay duda. Examinan nuestros cuerpos, incluso nuestra sangre, nos piden que hagamos hechizos en esas habitaciones con chismes tan raros... no me extrañaría que quisieran saber el secreto de nuestra magia- Exclamó McGonagall.
Los murmullos volvieron a comenzar entre los presentes, así como los asentimientos con la cabeza mostrándose de acuerdo.
- El ser humano, sea mago o muggle, siempre ha querido saber lo inexplicable, nuestra curiosidad es algo natural.- Murmuró el anciano director.- A parte de eso, ¿algo más?.
- Son muchos y están bien organizados. Saben lo suficiente de nosotros y de nuestro mundo, pero aún les queda mucho por aprender. Eso nos da ventaja sobre ellos.- Aportó Flitwick. Dumbledore asintió mientras se mesaba la barba distraidamente.
- Eso está claro. Se han cuidado muy mucho de no depender de aparatos que funcionen con electricidad porque saben que cuánto más cerca del castillo, menos funcionan.- Informó la profesora de Estudios Muggles.
- Un detalle muy interesante, querida.- Concedió Dumbledore.
Slughorn, quien estaba muy nervioso porque al día siguiente le tocaba someterse a las pruebas, sugirió con voz temblorosa:
- ¿N...no podríamos atacarles en el campamento ahora que sabemos cómo se organizan? Podríamos pedir ayuda al Ministerio o a la Orden para que nos manden refuerzos...Los estudiantes estarán en el Castillo y estarán a salvo.- Dejó caer esperanzado mientras se retorcía las manos.
Algunos de los profesores se mostraron de acuerdo con la propuesta, entre ellos el profesor Snape.
- No es mala idea Albus. Podríamos manda un mensaje esta noche y para mañana estaría todo listo. Lupin y yo tenemos que ir mañana al campamento, podríamos dirigir a los refuerzos y quitarnos de encima a esos muggles.- Propuso Snape mientras Lupin lo observaba pensativo.
Dumbledore dejó de acariciarse la barba para quitarse las gafas y frotárselas con parte de su túnica. Sin dejar de hacerlo, contestó:
- Ese plan no está exento de peligros...Sus armas a pesar de no ser mágicas pueden resultar mortales, podríamos sufrir bajas. Y además, entraría en conflicto con la conclusión a la que he llegado después de esta mañana.- Dijo terminando de limpiar las gafas, poniéndoselas otras vez sobre el torcido puente de su nariz y alzando la mirada para observar a los demás.- No todos los muggles que están ahí son como los que han venido al castillo...Hay gente buena que han terminado aquí por razones del destino y que no merecen sufrir daño tampoco, por lo que una solución violenta no es una opción para mí. Buscaremos otra solución.- Terminó.
Maldito anciano, pensó Snape, por proteger a unos malditos muggles conseguirá ponernos en peligro a todos. Muy a su pesar, sabía de antemano que esa iba a ser la respuesta del director, lo conocía desde hacía mucho como para saber que tomaría la decisión más larga y complicada.
- Sin embargo, estarás de acuerdo en que tenemos que avisar a los demás miembros de la Orden.- Añadió Snape con la mandíbula prieta todavía.
- Sí, por supuesto. Tienen que seguir vigilando a Voldemort sin contar con nosotros y también encargarse de que no se enteren de nada en el Ministerio, sino, intervendrán y esto se convertirá en una matanza.- Terció Dumbledore.
- Sólo lo podremos evitar por un tiempo, es imposible mantener en secreto algo así, los padres pronto sabrán que algo no va bien e informarán al Ministerio.- Habló la subdirectora.
- Lo sé, lo sé... hasta ese momento tendremos tiempo para intentar sacar a los muggles de aquí.- Finalizó Dumbledore con seriedad.
.
.
.
.
En una espaciosa y lujosa sala de estar iluminada por una cara lámpara de cristales que colgaba del techo, una bonita melodía de piano sonaba desde un restaurado tocadiscos. Los lujosos muebles de estilo antiguo, los cuadros con escenas de bodegones y retratos de personas, daban la idea de pertenecer a una casa señorial y de no poco nivel económico.
De repente, el teléfono comenzó a sonar por encima del sonido de la música. Sonó cuatro veces antes de que la dueña de la casa descolgara.
- ¿Diga?- Preguntó una tranquila voz femenina.
- Señora Doyle...buenas noches...soy el gener...Jones.- La voz al otro lado del teléfono sonaba distante, con interferencias y se cortaba cada poco segundos.
- Buenas noches mi querido general. Le escucho un poco mal, ¿va todo bien?
- Sin problemas...me he tenido qu...alejar un poco del campam...sino es imposibl...utilizar el teléfon...
- Debido a nuestros mágicos amigos supongo.- Dijo con una fría sonrisa.- ¿Cómo marcha la operación?
- ….Correctamente. Hoy hemos empeza... con la recogida de muestr...Cuando hayamos reunido tod...las mandaremos al labora...de Londr...- Un prolongado ruido corta la conversación varios segundos.- Mierda de interferen...¿Me recibe?...
- No muy bien pero entiendo todo. ¿Se han resistido en algún momento?
- De mome...to apenas...pero creo...nos observan...
- De acuerdo... Pues bien, no quiero que muestren debilidad en ningún momento. Déjenles bien claro quién tiene el mando ahí. Es mejor que nos teman.
- Enten..do... ¿Permiso para...violenci...?- Las interferencias son cada vez mayores.
- Por supuesto, haga lo que crea necesario. Vigílenlos bien.
- Afir...tivo, Voy a colg..r, cada vez...escucha peo...
- Bien. Espero su informe dentro de unos días.- Y colgó.
.
.
.
.
Andy Black Riddle: ¡Hola Andy! ¡Feliz Año Nuevo! Espero que lo hayas empezado muy bien :) Bueno, ya has visto el primer encontronazo de verdad de Sabrina con un mago jajaj en el siguiente cap. conocerá por fin a Severus ^^ Espero poder subirlo prontito, que quiero que me des tu visto bueno! un beso y gracias por comentar!
.
.
No sé si hay más gente que le haya dado una oportunidad a mi historia y la esté siguiendo aunque sea anónimamente. Si es así, me haría muchísima ilusión que os animárais a dejarme algún review porque así puedo saber si os gusta la historia, se entiende bien la historia, os gustan los personajes, podéis dar ideas, etc, etc... Yo misma he sido durante mucho tiempo lectora anónima y nunca dejé ningún review, pero ahora que escribo me doy cuenta de la ilusión que crean cuando se leen :D Ánimo y un beso!
