Disclaimer: Todos los personajes de la saga Harry Potter por desgracia no me pertenecen a mí, sino a J.K. Rowling. Sin embargo, tanto la trama de esta historia como los personajes nuevos sí me pertenecen.

Summary: Los muggles no son tan inocentes como parecen…en las altas esferas se han enterado de la existencia de la magia y de Hogwarts y no piensan quedarse de brazos cruzados. ¿Qué pasará?, ¿Qué planea Voldemort?, ¿Se acabará la benevolencia para con los muggles?

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Hola otra vez! Me alegra volver a estos mundos después de tantos días sin poder escribir ni leer ni nada (malditos exámenes ¬¬) Lo importante es que ya he acabado :) A ver si este cuartrimestre logro cumplir por una vez la eterna promesa del estudiante de llevar las asignaturas al día y no dejar todo para el último momento... os pasa lo mismo a vosotrs?

A leer!


CAPÍTULO SIETE:

Aquella mañana cuando se levantó, su reflejo en el espejo se escandalizó más de lo normal debido al mal aspecto que presentaba, más pálido de lo acostumbrado con lo que sus ojos negros todavía destacaban más en su rostro.

- Si me pego toda la maldita noche en vela no esperes que me levante listo para aparecer en la portada de Corazón de Bruja.- Le gruñó al reflejo en respuesta.

El pensar que por la mañana le tocaría someterse a los caprichos de esos entrometidos muggles le había puesto nervioso y de mal humor, así que le había resultado imposible descansar a penas nada.

Una vez que estuvo listo, salió de sus aposentos y se dirigió al patio donde se iba a reunir con el resto del grupo de profesores y los soldados. Llegó pronto, por lo que todavía no había llegado todo el mundo. Al poco llegó Lupin, gruñó por lo bajo al ver que el licántropo se le acercaba.

- Buenos días a tí también.- Contestó Lupin al gruñido, lo había oído.- Veo que tampoco has podido dormir mucho.- Comentó observando la palidez de su compañero.

- Tú tampoco estás en tu mejor momento.- Dijo al ver las pronunciadas ojeras.- Falta poco para la Luna Llena.- Comentó mirando al cielo, donde se apreciaba una clara luna casi redonda del todo. Lupin también la miró frunciendo el ceño, con gesto preocupado.- No deberías preocuparte, Dumbledore lo tiene todo pensado para que no te pillen los muggles y te lleven a uno de sus circos.

- Gracias, Severus. Me consuelas mucho.- Ironizó el hombre-lobo.

El sonido de unas voces masculinas que se acercaban interrumpió su conversación. Se acercaba con paso decidido el soldado pelirrojo acompañado por otros dos hombres de aspecto bruto. Cuando se juntaron con el resto, el pelirrojo observó a los magos con cara de asco y anunció:

- Hoy el general no puede estar presente, así que me ha dejado a mí al mando.- Sonrió con suficiencia.- Aquel que intente algo raro, cualquier mínimo gesto sospechoso, se verá con una bala entre ceja y ceja.- Dijo señalando el punto en su propio rostro.- ¿Entendido monstruos? ¡Pues andando!.- Terminó con un grito, agarrando fuertemente su arma y abriendo la marcha.

- ¿De dónde han sacado a esta gente?- Preguntó Lupin en voz baja sorprendido por el discurso del soldado cuando ya llevaban unos minutos andando.

- Que haya gente que nos llame monstruos a la cara y Dumbledore quiera protegerlos...- Murmuró Snape, molesto por las palabras del chico.

- Vosotros dos, ¿algún problema?- El pelirrojo había cedido el puesto de guía a otro para poder vigilar a los magos y justo los había visto hablando. Les apuntó con el arma a la par que sonreía burlonamente.

Severus se tensó al ver cómo le apuntaba y le lanzó una oscura mirada llena de odio, ante la cual la sonrisa del joven desapareció.

- No me gusta que me apunten, muggle.- Susurró con su voz más peligrosa.

- ¿Cómo me has llamado, monstruo?- Preguntó el soldado con enfado aferrando con más fuerza su arma.

Snape iba a atacarle con una respuesta sarcástica de las suyas pero notó que Lupin le apretaba fuerte el brazo en señal de advertencia, así que se conformó con tratar de matarlo con la mirada.

Burdock, con los ojos brillando de odio y crueldad, se acercó a él hasta tocar con el cañón de su arma el pecho de Severus. Para ese momento, todos habían detenido la marcha y observaban a ambos hombres. El soldado esperaba una reacción, un gesto de miedo, algo en la cara del hombre y le sorprendió ver que ni se inmutaba ante su amenaza y que seguía atravesándole con la mirada, lo que le puso todavía más furioso ya que no le dio motivos para atacarle. Por suerte, uno de sus hombres se dio cuenta de que la situación estaba llegando al límite, podía observar como los otros magos se mostraban alerta y temiéndose un ataque en respuesta, intervino.

- Vale ya, Burdock. Nos estamos retrasando mucho.- Y tiró de su brazo hasta bajarle el arma. El pelirrojo se soltó bruscamente del agarre de su compañero y tras echar una última mirada al imperturbable hombre de negro, se puso a la cabeza de la fila.

- Guárdate tus sermones, Lupin.- Atajó cortante Snape al ver que su compañero abría la boca sin duda para reprocharle su comportamiento. El licántropo no dijo nada, simplemente sacudió la cabeza y siguió caminando.

Mientras Snape reanudaba la marcha, también como el resto sumergidos en un tenso silencio, se reprochó así mismo su reacción. No había pasado tantos años espiando a El-que-no-debe-ser-nombrado sin levantar sospecha para permitir que un imbécil como ese le provocara. Pero no soportaba el saber que tenía que permanecer pasivo cuando con un único movimiento de varita podía hacer retorcerse de dolor a ese muggle. Ya llegará ese momento, pensó para consolarse.

Tan metido estaba en sus pensamientos que no se percató de que ya estaban llegando al campamento donde había varios soldados más montando guardia en los límites. Al atravesar la verja de seguridad, pudo observar más fácilmente la organización del lugar. Hizo un cálculo rápido del tamaño aproximado, del número de soldados y gente armada total y de los puntos débiles que podrían ser aprovechados para preparar un ataque. Han tenido cuidado con la elección del lugar; sin embargo, no conocen el terreno tan bien como nosotros; de todas formas, son más de los que creía, comprobó con fastidio.

Los dirigieron hasta una sección en la que había varias casetas y les mandaron esperar ahí mientras Burdock desaparecía para reaparecer otra vez a los poco minutos con el general quien empezó dándoles la bienvenida con sorna y explicándoles lo que se esperaba de ellos ahí.

Severus, cansado ya de los discursos del hombre, centró su atención en seguir observando en busca de puntos débiles e intentando aprenderse de memoria la estructura del lugar.

A mitad del discurso, se vio interrumpido por la llegada de varios hombres y mujeres vestidos con una larga bata blanca y desarmados.

Justo a tiempo.- Sonrió el general al verlos llegar.- Como les decía, estas personas serán las encargadas de realizarles las pruebas físicas. Después les conduciremos a otro sitio...- Y siguió hablando, por lo que Severus volvió a desconectar.

Prefirió observar a los recién llegados, tal como hacían el resto de los magos que estaban ahí. Seguramente por puro instinto de protección, se habían ido acercando unos a otros hasta formar un círculo cerrado como para protegerse de los muggles y de sus extraños objetos. Cada una de las personas de bata blanca se colocó delante de una de las entradas a cada caseta , con una lista en la mano y uno a uno fueron leyendo el primer nombre de ésta, llamando a los magos. Los magos y brujas seleccionados se iban acercando con cuidado y se introducían en la caseta. Cuando una joven bajita y rubia pronunció el nombre de Remus Lupin, éste intercambió una mirada con Severus, quien dio una leve cabezada y el pálido hombre-lobo cogió aire y se dirigió dentro.

Severus, junto con otros cuantos de sus compañeros, tuvo que quedarse fuera esperando al siguiente turno. La espera, ante lo desconocido, es más dura.

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Dentro de la caseta, Remus Lupin esperaba sentado observando como la chica preparaba lo necesario para realizarle las pruebas. Tenía una pierna cruzada sobre la otra y sus brazos también estaban cruzados en lo que claramente era una posición defensiva. Sabrina lo observaba de reojo, un tanto incómoda por la desconfianza del hombre. Aunque entendía que para ellos no debía ser fácil ver interrumpidas sus vidas y en algunos casos ser tratados como bichos raros por algunos de los miembros del campo, era el primero de sus pacientes que le mostraba cierto descontento abiertamente, ya que los anteriores a los que había analizado se solían mostrar solamente desconfiados y en algún caso como el del anciano, también cierta curiosidad. Decidió hacer un esfuerzo y tratar de hacer sentirse más a gusto al hombre de pelo castaño y pálido que la observaba con cierta dureza.

- Bueno señor Lupin, vamos a empezar. Le prometo que no le haré daño.- Dijo con una sonrisa dubitativa a la que el hombre sólo respondió con una cabezada.- Por favor, túmbese en la camilla y descúbrase un antebrazo.- El hombre hizo lo que le pidió aunque puso cara de no entender, por lo que le siguió explicando.- Con esto, - Dijo mostrándole la aguja que llevaba en la mano.- le extraeré una muestra de sangre para analizarla. Puede que sienta alguna molestia pero no durará mucho, ¿de acuerdo?.- Preguntó como pidiéndole permiso. Él asintió poniéndose un poco tenso.- Le recomiendo que mire para otro lado...allá voy.

Lo realizó lo más suave y deprisa que pudo y en seguida estaba poniéndole un algodón en la zona.

- Esto ya está, ahora quédese unos minutos recostado para no marearse.- Dijo mientras se dirigía al escritorio para etiquetar la muestra y luego guardarla.- ¿Se encuentra bien?

- Sí...sólo algo mareado.- Respondió un poco más pálido que antes.- ¿Para qué quieren nuestra sangre?

Sabrina rebuscó un momento en un cajón y luego se dirigió a la camilla con algo en las manos.

- Verá, queremos saber qué es lo que los hace diferentes a nosotros y es muy posible que la respuesta se encuentre en la sangre.- Dijo mirándole desde arriba.

- ¿Tan importante es saber eso como para tratarnos como si fuéramos bestias de circo? ¿Para asustar a unos niños?- Preguntó clavándole sus ojos miel con dureza.

La joven bajó la vista unos segundos un poco avergonzada antes de responder.

- No puedo negar que desde que he descubierto que ustedes existen, su...magia, he sentido como si se me abriera un mundo totalmente nuevo del que hay mucho que aprender.- Tomo aire y continuó.- Sin embargo, reconozco que los métodos que se están utilizando no los apruebo...se podría hacer de otra manera...Pero esas decisiones no dependen de mí ni de otros que piensan como yo. Nosotros sólo podemos pedir perdón e intentar que estas pruebas sean los menos desagradables para ustedes- Terminó mirándolo con cierta tristeza.

El licántropo se sorprendió un poco ante el arrepentimiento de la chica y por sus palabras. Empezó a entender los argumentos de Dumbledore; ese hombre siempre sabía ver bien el interior de las personas.

- Si me dice que hay más gente que piensa así, puede pensar que aún hay esperanza para el entendimiento.- Concedió Lupin esbozando por primera vez una leve sonrisa.

Sabrina le devolvió la sonrisa algo más animada y tendiéndole las manos, en las que llevaba lo que había cogido del cajón le preguntó:

- Para recuperar la sangre perdida, ¿manzana o chocolate?

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Ya era noche cerrada cuando Sabrina entró por fin en su cuarto soltando un largo suspiro de cansancio. Necesito mi dosis de azúcar, pensó olisqueando el rico olor que desprendía el tazón de chocolate caliente que se había traído de las cocinas para cenar. Lo dejó encima de su mesita de noche para poder ponerse el pijama y buscar en su armario unas galletas que llevaba para ese tipo de "emergencias". Por fin, se tumbó en la cama y tras acomodarse bien la almohada y la manta se dispuso a disfrutar de su cena. Justo cuando abrió el paquete de galletas, una pequeña sombra de colores salió disparada de lo alto del armario para posarse sobre el hombro de la joven.

- Vaya, yo también me alegro de verte, ¿sabes?- El pajarito pío mirando las galletas.- Mmm me da la impresión de que sólo me quieres por las galletas, Eco.- Sonrió y le dejó unos cachitos de galleta en la mesita. Eco, así le había llamado después de rato y rato pensando en un posible nombre, le dio un suave pizco en la oreja a modo de agradecimiento antes de revolotear a por las migajas.

Mientras sumergía la primera galleta en el chocolate, repasaba los acontecimientos del día, el cual por cierto, había sido muy largo e intenso.

Primero, había conocido a ese hombre pálido y castaño, que parecía mayor de la edad que le había dicho; habían tenido un inicio un poco tenso pero luego se podía decir que habían terminado cayéndose bien.

Otra historia completamente diferente era la que había vivido con el siguiente nombre de la lista. Varias sensaciones contradictorias la invadieron cuando recordó cómo había sucedido:

Mientras preparaba el instrumental para el siguiente paciente, oyó como a sus espaldas se abría la puerta, unos sigilosos pasos indicaban que alguien había entrado y se producía el chasquido de la puerta al cerrarse. Todavía terminando de recoger sin mirar al recién entrado empezó a decir:

- Deme sólo unos segundos para dejar todo listo.- Rápidamente terminó y ya girándose siguió.- Ya estoy con...usted.- Terminó la frase con la sonrisa titubeante mientras no podía apartar los ojos sorprendidos, sin parpadear a penas, de los del hombre.

Los ojos más negros e impenetrables que jamás había visto antes, la contemplaban insondables desde un rostro muy pálido en contraste con su también negro cabello e indumentaria. La expresión del rostro era muy seria, sin transmitir nada más que cierta desconfianza y tensión encubierta.

A la par, volvió a sentir el mismo cosquilleo, la misma corriente que cuando encontró al potrillo o vio al señor Dumbledore...

Debió de quedarse mirándolo más tiempo de lo que se considera educado porque el hombre frunció el ceño mostrando un rictus todavía más intimidante y susurró:

- Mis colegas que ya han pasado por esto, olvidaron mencionarme que el reconocimiento incluyera un escrutinio visual tan simple y poco profesional.

Sabrina ante esto, salió de su estupor entre sorprendida por la acritud de las palabras así como avergonzada por su falta de modales. Ruborizándose rápidamente, intentó disculparse y explicarse presintiendo que no iba a ser una persona fácil de tratar:

- Oh...lo siento mu...mucho, discúlpeme, no sé qué me ha pasado.- Comenzó titubeante.- Creo que todavía no me he acostumbrado a la magia ¿sabe?, la percibo en unos más que en otros...y hasta que me acostumbro me atonta un poco.- Intentó sonreír de nuevo.

El hombre de negro no le devolvió la sonrisa como era de esperar, pero un brillo de sorpresa y desconcierto brilló unos segundos en sus ojos antes de volver a mostrarse fríos e indiferentes. Sabrina quiso tomárselo como que aceptaba sus disculpas y prosiguió presentándose:

- Por cierto, me llamo Sabrina. Usted es Severus Snape, ¿correcto?- Intentando mostrar una decisión que no sentía, extendió su mano hacia el hombre.

Los ojos negros se posaron unos instantes en la mano hacia él extendida y luego pasaron a los azules de Sabrina sin hacer ninguna tentativa de aceptar la mano. Sabrina tragó saliva y algo humillada bajó la mano finalmente.

- Por favor, terminemos con esto lo antes posible. No me pagan por ser su conejillo de indias y me esperan muchos quehaceres en el castillo.- Susurró con una torcida sonrisa ante la turbación de la joven.

Los nervios y la humillación fueron mezclándose ante estas palabras con la ira dentro de ella. Sin muchos miramientos le indicó que se tumbara en la camilla y le agarró el brazo derecho para empezar a subirle la manga de la túnica. Como movido por un resorte, a penas hizo la mención de subirla, el cuerpo del hombre se tensó y su mano izquierda saltó rápida para agarrar la muñeca de Sabrina e impedírselo. Sabrina soltó un pequeño grito de sorpresa y trató de liberarse tirando, pero Snape la tenía fuertemente agarrada y la miraba con ira.

- ¿Pero qué hace?, ¡Suélteme!- Exclamó alarmada volviendo a tironear.

Snape seguía sin soltar su presa. De un pequeño tirón, acercó el rostro de la joven al suyo y sin apartar sus ojos de ella y sin a penas mover los labios le susurró:

- No vuelva a tocarme sin mi permiso y mucho menos este brazo.

Se mantuvieron unos segundos más la mirada hasta que Sabrina con un fuerte tirón pudo liberarse. Se alejó de espaldas unos pasos del hombre mientras se frotaba la dolorida muñeca y trataba de recuperar la respiración.

Unos fuertes golpes a las espaldas de Sabrina le hicieron dar un pequeño brinco por el susto.

- ¿Va todo bien ahí adentro?- La voz del guardia llegaba desde el otro lado de la puerta.- Me ha parecido escuchar jaleo ahí.

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Andy Black Riddle: Hola Andy! Muchas gracias por tu suerte, ya te contaré cuando sepa los resultados ^^ Qué te ha parecido el primer encuentro entre Sabrina y Severus? Hay un poco de tensión no? y más que habrá jajaj Prontito tendremos algo de acción otra vez, tengo algunas ideas. Y sobre los reviews ya te digo, la pereza que da escribirlos cuando eres la lectora y la ilusión que te hacen cuando eres el autor jajaj Espero que la gente se anime y nos dejen las historias llenas de reviews :D Un besito y gracias por comentar!

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Ashtoreth Banister: Hola Ashtoreth! Qué ilusión me ha hecho leer tu comentario así que muchas gracias por comentar :) Lo cierto es que tienes razón, me cuesta bastante describir todo de manera que parezca lo más real posible pero de momento no estoy teniendo problemas con mis musas así que espero poder escribir muchos capítulos más y no decepcionaros! Por cierto, Ashtoreth me parece un nombre muy interesante ;) Un beso!

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