Disclaimer: Todos los personajes de la saga Harry Potter por desgracia no me pertenecen a mí, sino a J.K. Rowling. Sin embargo, tanto la trama de esta historia como los personajes nuevos sí me pertenecen.
Summary: Los muggles no son tan inocentes como parecen…en las altas esferas se han enterado de la existencia de la magia y de Hogwarts y no piensan quedarse de brazos cruzados. ¿Qué pasará?, ¿Qué planea Voldemort?, ¿Se acabará la benevolencia para con los muggles?
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Hola a tod s! Ya estoy aquí de nuevo por fin y qué ganas tenía ya! :D Lamento el retraso nuevamente pero he tenido que estudiar un montón para mis exámenes finales y cuando al fin terminé me fui de vacaciones unos días y hace nada que he vuelto a la vida normal. Estas semanas que me quedan de vacaciones intentaré ir avanzando la historia y subir capítulos más pronto para que no os canséis de esperar y acabéis dejando la historia :S
Espero que os guste el nuevo capítulo! Viene cargadito con algo de acción ;)
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CAPÍTULO 13:
El General permanecía tranquilamente apoyado en la gruesa rama de un árbol terminando su taza de té de la tarde. Tras remover el azúcar del fondo dio un último sorbo y miró la hora en su reloj de muñeca, que ya marcaba en punto. Le alargó la taza ya vacía a un nervioso soldado que se apresuró a cogerla, se incorporó y realizó unos movimientos con el cuello y los hombros para desentumecerse haciendo crujir todos los fuertes huesos y ya se sintió listo para la acción.
- ¿Alguna novedad, soldado?- Preguntó al joven armado que se acercaba hacia él.
- Negativo, señor. Ninguno de los dos sujetos ha salido por ninguno de los accesos del Castillo.
- Bien. Parece que tendremos que entrar a buscarlos personalmente. Tened preparadas las esposas y las porras por si hay resistencia.
- A sus órdenes, señor.- El joven realizó el saludo militar y marchó hacia sus compañeros.
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- Deberíamos darnos prisa o llegaremos tarde a clase de Snape.
- Pero antes déjame ver tu trabajo, porfa, no sé si tengo bien la descripción de los efectos secundarios del Veritaserum…
- Está bien, pero corre que sino…
El sobresalto de las puertas principales al abrirse bruscamente y chocar contra las paredes de piedra sobresaltó a los dos estudiantes en mitad del pasillo. Vieron como un nuevo grupo armado de muggles entraba en formación a paso ligero y se desperdigaban por las escaleras y pasillos del Castillo, abriendo a patadas las puertas cerradas que encontraban, interrumpiendo las clases, registrando todos los armarios y huecos que encontraron, derribando incluso las viejas armaduras oxidadas de los pasillos. Los estudiantes y profesores salían de las clases para ver la razón de ese escándalo y realizaban comentarios en nerviosos susurros, los personajes de los cuadros también se mostraban escandalizados ante este nuevo atropello de los muggles.
Solamente los profesores sabían qué buscaban los soldados y aunque disgustados por los destrozos que estaba sufriendo Hogwarts, se encontraban tranquilos porque sabían que no iban a tener resultado en su registro.
Unas horas después, los militares se encontraban sudorosos, cansados y desconcertados. Llevaban lo que parecían horas recorriendo los interminables y oscuros pasillos del viejo Castillo sin encontrar nada, cuando creían haber terminado por fin, descubrían nuevas escaleras a otros pasillos, algunos de ellos nuevos mientras que por otros tal vez ya era la cuarta vez que pasaban. Comenzaron a sentir cierto temor porque no conocían el hecho de que las escaleras se movían a voluntad, así que decidieron volver junto con el General para comunicarle su fracaso.
Conforme escuchaba las palabras de uno de los soldados, el rictus de sus labios se pronunciaba más hacia abajo al igual que crecía la ira en sus ojos. Sin dejar terminar al soldado si quiera, lo adelantó y echó a andar por uno de los pasillos con su guardia de soldados trotando tras él para alcanzarlo. Tras unos minutos llegó hasta unas gárgolas que le cerraban el paso.
- ¡Dumbledore! ¡Baje ahora mismo!- Comenzó a gritar con enfado a la pared.- ¡Dumbledore!
Tras unos segundos, las gárgolas dieron paso a un anciano de larga barba blanca, su plácido rostro fingió sorpresa al encontrar que era el General la fuente de los gritos.
- General, no son necesarios esos gritos, ha despertado de su siesta a todos mis cuadros. La próxima vez que quiera acceder a mi despacho lo único que tiene que hacer es decirle a las gárgolas la contraseña: " Caramelo de tritón"
La exagerada tranquilidad y condescendencia del director sólo consiguieron que la ira del General aumentara hasta que comenzó a ponerse rojo.
- Déjese de tonterías, Dumbledore. ¿Dónde están mis dos sujetos? En la carta que le mandé ponía muy claro que debían ser entregados antes de las 15 de hoy y como no ha sido así los hemos venido a buscar. ¿Dónde los tiene? Es imposible encontrar nada en este maldito laberinto…
- Ohh, ¿en serio? Vaya, qué extraño.- Fingió meditar enrollándose en un dedo parte de su barba mientras miraba al techo.- De hecho no los he vuelto a ver desde que les comuniqué su detención hace un par de días. ¿Y dice usted que no están en el Castillo y que no los han visto salir? Vaya, sorprendente. Mucho me temo que si usted con sus muchachos no han sido capaces de encontrarlos, nosotros no podremos servir de gran ayuda.- Terminó con un calculado gesto de impotencia.
- ¡Maldita sea! Estoy seguro de que usted sabe dónde están. ¡Muchachos! ¡Registrad su despacho y volved a mirar por todo el Castillo!
Dumbledore se apartó educadamente para dejar paso a un grupo de militares que comenzaron a subir con cierto temor hacia su despacho.
- Por favor, tengan cuidado con mis aparatos, algunos de ellos me han llevado horas montarlos. Aah, y cuidado con el ave fénix, no está de muy buen humor estos días…- Pidió a los jóvenes que lo miraron con aprensión antes de volver a iniciar la subida.
Observando que el General seguía mirándolo con estupefacción y odio, no puedo evitar comentar.
-No se preocupe. En este lugar es relativamente común que de vez en cuando desaparezca alguien y que reaparezca unas semanas o meses después; así que estoy seguro que volverá a ver a Remus y Hagrid en algún momento. De todas formas qué casualidad que hayan desaparecido precisamente ellos, ¿verdad? Parece cosa de magia.
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Sin embargo, es posible que Dumbledore hubiera juzgado demasiado rápido al General o no tuviera en cuenta los intereses que había detrás, el hecho de que el General recibía también órdenes desde arriba y que aquellos que daban las órdenes se encontraban realmente disgustados por las noticias que el General les había hecho llegar. El caso de haber perdido dos sujetos tan importantes para su estudio suponía un gran contratiempo y las sospechas de que el resto de profesores tuvieran algo que ver en su desaparición, les hacían considerar que era necesario un castigo. Y así se lo hiceron saber al General Jones.
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- ¡Mal, mal y mal! La mezcla del ajenjo con la esencia de rosa púrpura antes de que el resto de los ingredientes hayan hervido, inutiliza las propiedades del jugo de sapo. Resultado: esta poción no sirve para nada.- Con un movimiento de varita el caldero de Sabrina quedó vacío e impoluto.- Vuelva a empezar.
Sabrina se tiraba de los pelos mentalmente. Por ese pequeño despiste tendría que volver a prepararlo todo, lo que le iba a llevar cerca de una hora ya que lo más dificultoso de esa poción era precisamente la elaboración de los ingredientes.
Snape se acomodó de nuevo en su asiento frente a la joven muggle y volvió a retomar la lectura de un polvoriento libro sobre las sorprendentes utilidades de las uñas de los muertos para la elaboración de pociones curativas. A pesar de lo centrado que parecía en la lectura de tan peculiar obra, vigilaba constantemente los movimientos de Sabrina.
Mientras impartía sus clases le gustaba observar las manos de sus alumnos mientras elaboraban las pociones, así se podía hacer una buena idea del resultado final de la poción. Manos demasiado grandes y torpes que cortaban descuidadamente los ingredientes como las de Weasley; gordas y fofas sin ningún talento como las de Crabbe o Goyle que auguraban pociones desastrosas, y luego estaban las nervudas y elegantes de Malfoy, mucho más cuidadoso en sus movimientos; las meticulosas y perfeccionistas de la chica Granger y por supuesto las largas y finas de Lilly, que nunca erraban y muy parecidas a las suyas propias. Las de Sabrina pequeñas y finas, realizaban todos los pasos lenta pero correctamente, lo que auguraba un buen resultado general.
A partir de las manos fue subiendo, analizando sus níveos brazos, el par de pecas de su cuello hasta llegar a su rostro ovalado y pálido, enmarcado por un pelo rubio oscuro muy largo y que en ese momento se encontraba algo despeinado y encrespado debido al calor del caldero. Los ojos iban rápidamente de la lista de instrucciones a los ingredientes, sin prestar atención al exámen que le estaban realizando.
Snape se dio cuenta de que su análisis había llegado más allá de las manos de la chica muggle, así que se interrumpió algo molesto consigo mismo y volvió a concentrarse plenamente en la lectura de su libro.
Un vapor circular blanco ascendía del caldero de Sabrina. La chica sonrió cansada y se permitió recostarse en su asiento estirando por primera vez en horas la espalda, que se quejó con un pequeño chasquido.
- Hoy hemos terminado más tarde debido a su torpeza.- Comentó Snape mientras limpiaba la mesa de trabajo y examinaba con detenimiento la poción resultante.- Pero la poción está correctamente elaborada. Tome, su parte.- Le entregó un tubo con parte de la poción que Sabrina se apresuró a guardar en su bolsillo.- Vámonos, ya es la hora de la cena.
Mientras salían del despacho, Sabrina miró su reloj y se sorprendió al ver lo tarde que era y de que el estómago le empezaba a rugir pidiendo comida. Al oírlo, Snape compuso una pequeña sonrisa sarcástica y avanzó por el pasillo camino al Gran Comedor. La muchacha tenía que seguir el mismo camino pero prefirió ir unos metros por detrás del profesor para estar más tranquila con sus pensamientos. A pesar de lo cansada que se encontraba, se sentía feliz al recordar que había merecido la pena el riesgo que habían corrido ella y sus amigos ya que tanto Lupin como Hagrid habían podido huir, o eso se imaginaban ellos porque no tenían ni idea de cómo habían podido evitar los controles de los soldados, aunque sospechaban que la magia tendría mucho que ver en el misterio, aunque eso era algo que se les escapaba.
Vio flotar la negra capa de Snape desapareciendo tras una esquinay a los pocos segundos escuchó el ruido de muchas botas retumbar contra el suelo de piedra y a continuación una serie de gritos de alumnos mezclados con voces de adultos. Algo malo está pasando, pensó antes de lanzarse a la carrera imaginándose la escena que vería nada más tornar la esquina. Pero la realidad superó su imaginación.
- ¡Dejad a los chicos, ellos no son responsables de nada!- Bramó por encima de las demás voces la de Albus Dumbledore y al instante se impuso el silencio.
Desde la esquina, Sabrina pudo observar perfectamente la escena. Seis soldados en el centro del pasillo rodeaban al director apuntándole con sus armas mientras varios grupos más de hombres armados habían agarrado fuertemente a unos cuantos estudiantes atemorizados. Dos filas de soldados impedían el paso formando una barrera a cada lado dejando en el centro al director y a los alumnos rodeados. Tras la barrera de soldados que le impedía el avance a Sabrina sólo se encontraba también el profesor Snape, quien se encontraba en posición de defensa con la varita en una mano apuntando los soldados que a su vez le apuntaban con sus armas. Tras la otra barrera cada vez llegaban más alumnos curiosos alertados por sus compañeros al igual que varios profesores alarmados. La profesora McGonagall fue de las primeras en llegar casi sin resuello y al ver la escena se apresuró a sacar su varita.
- ¡Albus! ¿Qué está sucediendo aquí? ¡Soltadle ahora mismo!- Varias chispas rojas salieron de su varita por lo que los soldados rápidamente le apuntaron también a ella.
- ¡Minerva, Severus! Bajad las varitas. ¡Pensad en los chicos!- Dijo el Director con el rostro más serio que Sabrina le había visto nunca.
Ambos profesores bajaron lentamente las varitas.
Detrás de Sabrina empezaron a sonar los aplausos de una persona. Sobresaltada, se dio la vuelta y vio avanzar hacia ella a un sonriente General Jones.
- Qué enternecedor. Y qué previsible también. Ante la amenaza de que sus "niños" sufran daño, usted rechaza cualquier posibilidad de defenderse. Sencillamente encantador.- Continuó avanzando hasta situarse entre Sabrina y Snape para que lo vieran todos.- Cometió un error al esconder a Lupin y Hagrid, un error que ahora le va a salir caro. Me da la impresión de que ni usted ni sus compañeros nos toman demasiado en serio, otro error por desgracia. De modo que veo necesaria una pequeña muestra pública para demostrarles que sí vamos en serio y de que ya es hora de que comiencen a respetarnos.- Ni el tono ni las palabras empleadas gustaron ni un pelo a Sabrina, que se empezaba a oler lo que iba a suceder.- Esto es muy simple, alguien necesita un escarmiento y usted va a ser el encargado de elegir quién lo recibe.- Clavó su perversa mirada sonriente en los ojos del Director.
Albus cerró un instante los ojos soltando un triste suspiro, sabiendo lo que venía a continuación, al igual que el resto de los presentes.
- Suelte a los chicos. Tiene mi palabra de que no me defenderé.- Contestó con voz firme el anciano hombre.
- ¡Albus, no!- Gritó histérica McGonagall. Flitwick, Sprout y el resto de los profesores ahí presentes apretaron los puños impotentes, con el odio brillando en sus ojos.- ¡Está loco, no puede hacer eso!
El General ignorando los gritos, dio un chasquido con los dedos y al instante los soldados aflojaron el agarre de los alumnos que sollozaban asustados. La fila-barrera se abrió un instante para permitir el paso del General, pero antes de que éste llegara a cruzarla, Snape le cerró el paso. Ambos hombres presentaban un curioso contraste: bastante altos y delgados los dos, pero uno con el pelo negro azabache largo hasta los hombros y el otro con un rapado militar, túnica y capa negras frente a uniforme marrón caqui, botas y gorra militar. Se miraron fijamente a los ojos, fríamente, evaluándose, midiéndose.
- Si realmente es necesario cometer esta locura, tómenme en lugar de Dumbledore.
Sabrina abrió la boca sorprendida al escuchar esto mientras lo miraba de hito en hito. Si no lo acabara de escuchar ella misma no se habría creído que alguien como Snape fuera capaz de ofrecerse voluntariamente para soportar un castigo en lugar de otra persona. Realmente el director debía significar mucho para él...
- Severus, no. Así es como tienen que ser las cosas.- Se negó en rotundo el anciano.
- Una oferta muy valiente, señor.- Admitió Jones mientras seguía observando a Snape.- No muchos son capaces de ello. Pero tendrá que ser para otra vez, me temo.- Dijo con ligera burla otra vez mientras seguía avanzando.
Una vez hubo cruzado la línea ésta se volvió a cerrar.
- Será mejor que empecemos, ¿no? Cuanto antes empecemos antes acabaremos, así es el dicho.- Parecía disfrutar sabiéndose controlando la situación totalmente.- Por favor, permaneced atentos, aprended la lección si no queréis sufrir lo mismo.- Dijo mirando tanto a los alumnos asustados como a los impotentes profesores.- Bien. ¡Muchachos, preparaos!
El grupo de seis que rodeaban a Dumbledore se colgaron las armas de fuego al hombro y en su lugar desenfundaron las porras que colgaban de su cintura. El anciano director se veía inusualmente vulnerable, con sus largos cabellos y barba blancos, sus ropas moradas y sus gafas sobre la torcida nariz, rodeado por seis jóvenes uniformados, fuertes y armados. Los sollozos de alumnos y de profesores se incrementaron, al igual que las débiles protestas.
No…- Sabrina notaba como le faltaba el aire ante la situación, un nudo en el estómago le impedía respirar bien.- ¡No! ¡Deténgase!- Gritó más fuerte acercándose más a la barrera de soldados.- Es una locura, deténgase por favor. No es necesario. No puede…
Snape le dirigió una rápida y algo sorprendida mirada. Dumbledore la miró con una sombra de agradecimiento en los ojos y le pareció que le dirigía una rápida sonrisa tranquilizadora. Por el contrario, el General pareció sorprendido de verla ahí.
- Usted es una de las científicas, ¿cierto?- Sabrina asintió.- No debería confraternizar con los sujetos de estudio, joven. Mientras estudiaba en la Universidad, ¿sentía pena cuando debía diseccionar una rana para estudiarla por dentro? Pues esto es lo mismo. La única diferencia estriba en que no es necesario poner orden entre un grupo de ranas y con esta gente sí lo es. Y ese es nuestro trabajo. Así que cállese y disfrute del espectáculo también usted.- Terminó realizando una pequeña reverencia burlona.
- Y si no hay más interrupciones, empecemos de una buena vez. Cuando quiera, Smith.- Ordenó mientras se retiraba a una esquina para no entorpecer la visión al resto de los presentes.
El susodicho Smith a penas tardó unos segundos en obedecer las órdenes.
Los golpes con las porras comenzaron a caer sobre el frágil cuerpo del anciano, sucederdiéndose uno tras otro, casi siguiendo un ritmo, todos con la misma intensidad y en diversas partes del cuerpo. Para muchos, fue como una película visionada a cámara lenta que parecía durar horas. Dumbledore sólo soltaba pequeños gemidos con los golpes y pese a que pronto comenzó a sangrar, consiguió mantenerse en pie durante varios golpes más.
Muchos alumnos lloraban amargamente mientras miraban impactados, otros miraban en otra dirección o cerraban los ojos. A la profesora McGonagall le caían lentas lágrimas mientras apretaba la mano de la profesora Sprout, quien sujetaba un pañuelo contra sus ojos. Slughorn se encontraba sentado en el suelo, contra una columna, tapándose la cara con las manos. Snape permanecía de pie, inmutable, sin apartar la mirada de la escena como si no quisiera perder ni un solo detalle.
Sabrina tenía ambas manos cubriéndole la boca, al borde las lágrimas sin poder creer lo que estaban viendo sus ojos; aquello se estaba pasando de castaño oscuro, el recurrir a la tortura era un crimen contra la humanidad fueran magos o gente normal.
Cuando el pobre hombre cayó de rodillas al suelo, no pudo evitarlo y se abalanzó sobre la línea de soldados con la intención de llegar hasta el anciano. Los soldados al ver sus intenciones, alzaron sus rifles dispuestos a cargar contra ella; segundos antes de impactar con ellos cerró los ojos esperando recibir un golpe. Sin embargo, no llegó a producirse ningún choque contra los soldados debido a que un par de fuertes brazos la agarraron y la llevaron contra la pared. Intentó resistirse, pero el cuerpo que la aprisionaba era mucho mayor y más fuerte, así que sólo pudo aferrarse a la negra capa y seguir mirando mientras las lágrimas comenzaban a caer por su rostro.
- No vuelva a intentarlo, le habrán dado una paliza antes de que pueda llegar hasta él.- Le susurró una grave voz al oído.
Alzó sus llorosos ojos y se encontró con los fríos y negros de Severus Snape. Por una vez no la miraban con desconfianza, desdén o burla, sino con comprensión. La verdad es que no era la primera vez que tenía su rostro tan cerca del suyo, pero sí que era la primera vez que se atrevió a estudiarlo. El pálido rostro resultaba elegante pese al tamaño un poco grande de la nariz; labios finos y serios; ojos, cejas y pelo negros; las ojeras y las primeras arrugas de expresión no le restaban elegancia. Puede que no resultara atractivo según el estándar oficial, pero era un tipo de atractivo que estaba ahí si sabías ver bien. Y Sabrina siempre había sabido ver bien en las personas.
Snape sentía la tensión del cuerpo de ella contra el suyo y notaba la calidez que irradiaba, una sensación que no le disgustó. Como era bastante más alto, tuvo que inclinar la cabeza hasta estar a su altura; su pelo le acarició el rostro y le hizo cosquillas en la nariz y al respirar le llegó su olor, reconoció en seguida los aromas de los ingredientes de la poción que antes habían elaborado pero tenuemente también se adivinaba el olor a frutas del champú.
Sorprendentemente Sabrina se tranquilizó bastante gracias a este extraño "abrazo" y no volvió a mirar la escena principal, solamente oía los golpes de las porras. Cuando el sonido terminó, notó como Snape empezaba a separarse de ella, sin retenerla ya. Volvió a mirarlo a los ojos y sorbiéndose la nariz trató de componer una temblorosa sonrisa a la par que emitía un leve "Gracias". Snape simplemente asintió y terminó de apartarse de ella para centrar su atención en Dumbledore.
Nada más terminar el castigo, el General había ordenado la retirada al campamento en rápida formación, dejaron al anciano en el suelo y se marcharon pasando entre los congelados espectadores, sin volver la vista atrás ni una vez.
Snape y Minerva fueron los primeros en llegar hasta el director, que yacía desmadejado, con los ojos cerrados y sangrando. Rápidamente, varios de los profesores mandaron a los alumnos a sus cuartos para que no tuvieran que seguir presenciando la escena, mientras que el resto se aproximaron al herido.
Sabrina tras reprimir un impulso inicial de acudir en su ayuda, había decidido mantenerse al régimen observando los movimientos de varitas y los susurros entrecortados de los profesores agachados rodeando al anciano. Sabía que ellos iban a propiciarle un cuidado más rápido y eficiente del que podía ofrecer ella en esos momentos sin ningún tipo de instrumental. Además, volvió a caer en la cuenta de que era una muggle, como los causantes de la tortura y estaba sola en un castillo lleno de magos y brujas que en estos momentos debían odiarlos todavía más que antes. De cualquier modo, cuando observó que habían conseguido reanimarle y hacerle levitar para trasladarlo a la Enfermería, decidió seguirlos a una prudente distancia para asegurarse de que el hombre se encontraba bien.
Cuando se acercó a la zona donde había yacido el director, observó como brillaba la sangre que había caído al suelo, dándole un toque macabro al pasillo. Iba a continuar avanzando conteniendo un escalofrío cuando vio algo brillar al lado de una pared; al agacharse para recogerlo descubrió que eran las gafas de Dumbledore, tenían una patilla doblada y los dos cristales hechos añicos. Decidió guardarlas en el bolsillo y continuar hasta la Enfermería. Menos mal que ya se había aprendido el camino porque lo hizo como una autómata, reviviendo lo que acababa de suceder y planteándose por primera vez desde que esta aventura había comenzado si a lo mejor debía dejarlo todo y volver a casa a buscar otro trabajo para alejarse de todo esto, que pintaba que iba a terminar muy, muy mal. Sin embargo, la retenía el pensar en todo lo que estaba descubriendo, las amistades que había hecho…y sin saber exactamente por qué, le vino a la mente las clases de pociones, el momento en el que la había retenido en la pared…Un momento. Se detuvo sorprendida. ¿Ese hombre un motivo para no marcharse? ¿Snape? A pesar de las circunstancias no pudo evitar un pequeño ataque de risa que tuvo que contener.
Las puertas de la Enfermería estaban cerradas a cal y canto cuando llegó, así que no tuvo más remedio que sentarse en uno de los bancos que había al lado y esperar. No supo cuánto rato había pasado cuando poco a poco, sus ojos se fueron cerrando para caer en un profundo sueño...
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Paladium: Bueeenas! qué tal? Pronto volveremos a ver al simpatico Voldy (que no te oiga llamarlo así ;)) Al final igual acaba quitándole el puesto a Snape como profe de Pociones jajaj. Espero que te guste el nuevo cap. Besos!
jovas: Holaa! Algo de acción sí que ha habido en este capítulo, no? Pobre, Dumbledore...espero que me perdone algún día ^^ Gracias por comentar! Besos!
Andy Black Riddle: Hola Andy! Me alegro de volver a subiros algo, espero que te haya gustado ;) Sabrina es especial...o puede ser que los magos hayan juzgado a todos los muggles demasiado rápido y aún puedan aprender algo de ellos? Aiiis...ya conocemos a nuestro Snape, tiene unos cambios de humor tremendos, lo que le espera a Sabrina! Los planes de Voldemort se sabrán más adelante... ;P Espero que te vaya todo bien! Un besito!
Ashtoreth Banister: Holaa! Por favor, no te disculpes! Soy yo la primera que os tiene que pedir perdón por tardar en actualizar y por no poderme pasar por vuestras historias^^ Ahora que tengo más tiempo libre leeré tu historia que seguro que merece la pena y ya te daré mi opinión :) Joo, vaya pedazo viaje que te pegaste ehh! De esos sitios sólo he estado en Praga, que me encantó, pero tengo muchas ganas de ver las otras dos también. También te gustan los vampiros eh? Tipo Crepúsculo, Stoker o Entrevista con el vampiro? Lo que ha pasado en este cap. es lo que esperabas que sucediera u otra cosa? No andas muy desencaminada con los mercenarios...me parece que sólo van a complicar las cosas... Gracias por comentar! Besitos!
Lectores anónim s: Animaros a dejar algún comentario, por favor ^^ Me hace muchísima ilusión y os contestaré encantada! Dudas, sugerencias, errores, aciertos... todo lo constructivo es bien recibido :D Un saludo!
