Disclaimer: Todos los personajes de la saga Harry Potter por desgracia no me pertenecen a mí, sino a J.K. Rowling. Sin embargo, tanto la trama de esta historia como los personajes nuevos sí me pertenecen.

Summary: Los muggles no son tan inocentes como parecen…en las altas esferas se han enterado de la existencia de la magia y de Hogwarts y no piensan quedarse de brazos cruzados. ¿Qué pasará?, ¿Qué planea Voldemort?, ¿Se acabará la benevolencia para con los muggles?

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CAPÍTULO 14:

- Despierte. ¿Qué hace aquí esta chica? Despierte señorita…- Una fuerte voz de mujer le fue llegando lentamente desde muy lejos…hasta que abrió los ojos.- Por fin despierta. ¿Por qué está durmiendo aquí?

La que la había despertado era la profesora alta, de gafas y apretado moño que la miraba con seriedad. Sabrina se incorporó rápidamente, reprochándose a sí misma el haberse quedado dormida. Antes de que pudiera abrir la boca para responder, otra voz femenina se unió a la conversación.

- ¿Qué sucede Minerva?- Tras un ruido de pasos cortos y rápidos asomó la cabeza de la regordeta Madame Pompfrey que, al reconocer a Sabrina sonrió ampliamente.- ¡Sabrina! ¿Qué haces aquí, corazón? ¿Vienes a ver cómo está el Profesor Dumbledore? Qué detalle por tu parte. Se encuentra estable y descansando. Esos brutos le han pegado una buena paliza…- Terminó con un pequeño temblor de voz.

- Ahora no puedes pasar a verle.- Prosiguió McGonagall. Dándose cuenta de que había sonado un poco dura se suavizó un poco.- Está durmiendo, necesita descansar. Pero puedes pasarte a verlo mañana.

- Está bien, eso haré.- Sentía que tenía que decir algo más, pero no sabía el qué.- Me alegro mucho de que se encuentre mejor. Esto…lamento mucho lo que ha sucedido, no saben lo avergonzada que me siento por lo que han hecho…si hay algo que pueda hacer…- Terminó algo apurada.

- Querida, no tienes que sentirte responsable por nada; no eres responsable de lo que hacen el resto de los muggles.- La tranquilizó McGonagall poniéndole una mano en el hombro.

- Minerva, Poppy, pasad dentro. Slughorn quiere enseñaros algo.- Una voz masculina que Sabrina reconoció al instante interrumpió la conversación.

Al instante la oscura figura de Severus Snape apareció tras la puerta. Sus ojos en seguida descubrieron a Sabrina.

- Entiendo…- Musitó.- Podéis entrar, ya me encargo yo de esto.

Las dos mujeres se despidieron de Sabrina y entraron dentro de la Enfermería cerrando la puerta tras ellas, con lo que Severus y Sabrina se quedaron solos. Sabrina permaneció sentada sin saber qué decir ni hacer, así que se entretuvo mirándose los zapatos hasta que Snape rompió el silencio.

- Es muy tarde. Vamos, la acompañaré al campamento.- Y emprendió la marcha hacia la entrada del Castillo.

Sabrina se quedó de piedra. ¿Estaba siendo amable con ella? Este día estaba siendo realmente raro. Se apresuró a seguirlo hasta alcanzarlo.

Fueron caminando a la par, sin decir palabra, pero era un silencio agradable. Se alegró bastante cuando él hizo aparecer una luz con su varita iluminando el terreno que pisaban porque la noche era oscura como la boca de un lobo. Prácticamente ya en la entrada del campamento él se detuvo, así que ella hizo lo propio. Sin saber el motivo se encontraba algo nerviosa.

- Bueno…Ha sido muy amable por su parte acompañarme hasta aquí; con lo negro que estaba todo, dudo que hubiera podido dar un par de pasos sin comerme una piedra o una raíz del suelo. Gracias. - Por alguna extraña razón estaba gesticulando demasiado con los brazos, lo que contrastaba con la rigidez de su acompañante.

No esperaba que la conversación se alargara mucho, pero Snape volvió a sorprenderla una vez más aquella noche cuando respondió a su comentario.

- No hay de qué. Yo le estoy agradecido por su intento, aunque vano, de evitar lo de Dumbledore.- Parecía que le estaba costando bastante resultar amable con ella, pero por otra parte parecía sincero.- Tal vez sí que resultara provechoso para ambas partes la colaboración conjunta, ya que me parece que tenemos un enemigo común.

Le extrañó un poco ese comentario, parecía contener un doble sentido. ¿Qué le estaba proponiendo?

- No considero a mis superiores y compañeros como enemigos; simplemente, considero que están tremendamente equivocados en su manera de pensar y sobre todo de actuar. No creo que sean malas personas, sólo…están equivocadas. Tendríamos que sacarles de su error para enseñarles todo lo bonito que tiene este mundo.- Intentó hacerle comprender.

- Lo bonito que tiene este mundo…otra idealista como Dumbledore.- Se burló amargamente entre dientes.- Usted no tiene ni idea de cómo es este mundo.- Clavó sus duros ojos en ella, que sintió un escalofrío.- En otros tiempos no tan lejanos y que incluso puede que se vuelvan a repetir, magos como yo perseguían, torturaban y mataban solamente por placer a muggles como usted.- Dijo esto avanzando hacia ella, por lo que tuvo que retroceder por inercia hasta que chocó con el tronco de un árbol; Snape se acercó lo suficiente como para que su aliento le rozara la cara.- No tiene ni idea de lo sencillo que es, de lo frágiles que sois los muggles…y créame que si el resto de los magos se entera de todo esto, vendrán aquí, a por ustedes y posiblemente no quedará nadie vivo…Es muy fácil despertar la llama del odio. - Bruscamente se apartó de ella con un revuelo de su larga túnica.

Sabrina sintió como se le ponían los pelos de punta y tragó saliva. Notó el poder, el odio, la magia que emanaban de ese hombre y sintió miedo al sentirse tan sumamente desprotegida y vulnerable. Comprendió lo que quería decir: si se lo propusiera, él podría acabar con ella en un abrir y cerrar de ojos.

Pero también hay cosas hermosas…- Masculló con voz temblorosa.- Yo las he visto…

A Snape le hizo gracia aquella afirmación y la curiosidad le pudo. Rápidamente se giró encarando a la sobresaltada joven y la cogió por el mentón para que le mirara de frente. Quería ver a través de sus ojos el mundo mágico. Unos segundos después sintió un escalofrío al ver a Dumbledore avanzando por el campamento muggle; luego la alegría al descubrir al cachorro de unicornio y poder acariciarlo; la extraña sensación cuando se conocieron…Visionó velozmente imágenes sueltas de otros recuerdos, algunos mucho anteriores, pero esos de momento no le interesaban. Esta chica era realmente sensible a la magia; sobre todo, si un unicornio había permitido un acercamiento así.

Sabrina notó un leve mareo, estuvo a punto de desvanecerse y le flaquearon las piernas; así que Severus hizo otra vez gala de sus reflejos al sujetarla para impedir que cayera al suelo.

- ¿Qué ha sido eso?- Pregunto la joven confundida por el extraño dolor de cabeza.- ¿Qué me ha hecho?

- Nada grave.- Contestó algo sorprendido Snape. ¿También había percibido la Legeremancia?- Vaya a descansar, ha sido un día muy largo.

La joven aún seguía un poco confusa, sentía como si su cabeza hubiera subido muy alto a una nube y de repente hubiera sufrido una caída en picado y sin paracaídas.

- Sí…buena idea…Buenas noches….Y gracias…por lo de antes…en la pared.- Sentía la lengua más suelta de lo normal.- Y por cierto…si vamos a tratar de llevarnos bien…- Snape alzó la ceja divertido por el peculiar efecto causado por la Legeremancia en la joven.- creo que sería buena idea que nos tuteáramos, ¿no crees?

- Ya lo discutiremos mañana. Es hora de dormir.- Contestó empujando levemente a la chica en dirección al campamento.- Buenas noches.

Sabrina pareció estar de acuerdo esta vez porque emprendió el camino a su cuarto, no sin antes decir adiós.

- Me parece bien…Hasta mañana, Severus.

Severus esperó hasta verla desaparecer antes de iniciar el camino de vuelta a Hogwarts.

- Hasta mañana, Sabrina.- Musitó para sí mismo al comenzar el regreso.

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A la mañana siguiente no se hablaba de otra cosa en el desayuno que no fuera el ataque que había sufrido el Director al defender a sus alumnos. En general los ánimos de los estudiantes se encontraban por los suelos: su invencible Director se encontraba ingresado en la Enfermería por culpa de los muggles, ahora se encontraban totalmente indefensos. Escuchando retazos de conversaciones entre los diferentes grupos de alumnos podías hacerte una idea de cuáles eran las preocupaciones de los jóvenes:

- Psss Pauline, ¿cómo andan los preparativos?- Preguntó en voz baja un delgado estudiante negro de Ravenclaw a su compañera de Casa que en aquel instante estaba llenándose el tazón de leche con cereales.

- Despacio pero bien.- Contestó la joven castaña de pelo corto, también en voz baja.- Calculo que en una semana podremos largarnos. ¿Vas recogiendo comida para víveres?

- Mira.- El chico abrió su mochila para que Pauline viera en el fondo varias manazanas y pedazos de pan.- Cada día guardo algo, luego en el dormitorio les hago un hechizo de Perdurabilidad y la escondo.

- Bien hecho.- Sonrió la joven.- Estate preparado y espera que te llegue mi mensaje para cuando esté todo listo. Recuerda llevar ropa cálida y cómoda; hasta que lleguemos a zona segura probablemente nos toque pasar varios días en el Bosque Prohibido.

En la mesa de Gryffindor el Harry y sus amigos también comentaban los últimos hechos.

- Ya he oído por lo menos de tres grupos que piensan escapar del Colegio.- Les comentó Hermione a sus amigos mientras se servía un yogurt con frutas.- La única vía por la que tienen alguna posibilidad es a través del Bosque Prohibido.

- Pues no sé qué es más peligroso, si estar aquí con los muggles o enfrentarte a los seres del Bosque.- Se estremeció Ron murmurando la palabra "Arañas" mientras engullía una buena ración de huevos con bacon.

- Es que ahora la gente está aterrada. Quién se iba a imaginar que se atreverían a atacar a Dumbledore.- Comentó Ginny.

En ese momento se sentó con ellos Neville, nervioso miró por encima de su hombro un par de veces para asegurarse que no había nadie cerca y les comentó:

- Chicos, ¿os habéis enterado? Estamos preparando un plan de huida y esperamos poder irnos en un par de semanas, ¿os interesaría…?

- ¿Huir?- Le interrumpió Harry que hasta entonces no había participado en la conversación, muy serio.- Después de lo que le han hecho a Dumbledore, ¿estáis pensando en huir? Fue torturado por nosotros, para asegurarse que no nos pasaba nada y pudiéramos seguir estudiando y viviendo aquí y nosotros, ¿se lo pagamos huyendo?- Se puso en pie derribando sin querer su zumo de calabaza.- No sé vosotros, pero yo me quedo aquí hasta el final. Estoy seguro de que al final podremos enfrentarnos a ellos y reconozco que me gustaría encontrarme personalmente acon aquellos que se atrevieron a tocar a Dumbledore.

Se marchó rápidamente del Gran Comedor dejando a sus amigos sentados en la mesa. Neville se había puesto un poco colorado, preocupado por haber provocado el enfado de su amigo.

- Neville, no te preocupes. Ya sabes que está muy unido a Dumbledore. Se le pasará.- Lo animó Hermione dándole unas palmaditas en la espalda.

- Escuchad, voy a ver si Harry está bien.- Anunció Ginny y desapareciendo de la mesa antes de que los demás pudieran si quiera responder.

Sin embargo, en la Mesa Slytherin no se hablaba ni de escapar ni de quedarse hasta el final apoyando a los profesores.

- Sería pan comido, tíos. Cogemos a unos cuantos que estén desprevenidos, los aturdimos y ya está. Les podríamos hacer chantaje para que se largaran del Castillo.- Rió un robusto chico con cara de bruto.

- No seas idiota, ya has visto cómo se las gasta su jefe.- Le amonestó Malfoy.- Sino fuera porque es un vulgar muggle diría que es un buen tío, por lo menos un tipo duro. Estoy seguro que le dará igual sacrificar unos cuantos hombres, es lo que haría yo.

- Qué listo que eres Draco...- Dijo con adoración Pansy Parkinson.

- Pero no digo que no a darles unos cuantos problemas.- Prosiguió Malfoy ignorando el cumplido de Pansy.

- ¿Qué propones, Draco?- Preguntó Goyle mientras tanto él como Crabbe se servían cinco salchichas más de la fuente.

- Dejadme pensar y esta noche en la Sala Común os digo.- Informó el rubio con una sonrisa insolente.

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Tras las cortinillas de una de las camas de la Enfermería se escuchaban unos leves quejidos de dolor.

- No te muevas tanto, Albus. Ya casi estoy acabando.

- Me alegro que tengas tan buenas manos y tanta paciencia, Poppy. ¿ Alguna herida por la que deba preocuparme?

- Teniendo en cuenta tu edad y los golpes que recibiste, dos costillas rotas, una fractura en el brazo, una ceja partida y unos cuantos moratones…has tenido mucha suerte. Te tendrás que quedar aquí un par de días recuperándote y luego una semana de reposo, tranquilidad ¿Entendido?- Preguntó severamente.

- A tus órdenes, Poppy.- Bromeó el Director.

- Qué niño que eres todavía.- Se rindió la enfermera con una sonrisa sacudiendo la cabeza.- Cuando te vayas ya puedes llevarte todas las flores, libros y chucherías que te han traído los profesores y los alumnos, han ocupado toda la salita de estar. Y algo me dice que vas a tener varias visitas hoy…- Terminó dejando al anciano descansando en una de las camas.

A lo largo del día, confirmando lo dicho por la enfermera, Albus recibió varias visitas que impidieron que tuviera tiempo de aburrirse. Fueron pasando la mayoría de los profesores; Minerva se encargó de hacerle llegar las novedades del día; un tímido Harry Potter también pasó a desearle una pronta recuperación y estuvieron un rato charlando alegremente sobre Quidditch, el joven se sorprendió de lo mucho que sabía de deporte; también acudió Sabrina, que aprovechó para devolverle las gafas al anciano y antes de que terminara el horario de visitas se presentó Severus Snape, quien se veía bastante preocupado.

- Albus…- Dijo suavemente para llamar su atención.- ¿Cómo te encuentras hoy?

- Me alegra verte, Severus.- Dijo el anciano alegremente, sentándose en la cama y dejando en la mesilla la revista que estaba ojeando.- No tan bien como tú pero mejor que ayer desde luego. Siéntate aquí.- Señaló la silla destinada a las visitas al lado de la cama.

- Imagino que Minerva ya te habrá informado.- Empezó tomando asiento.- Tenemos sospechas de que varios grupos de alumnos van a intentar huir; vamos a incrementar la vigilancia nocturna para evitarlo.

- Confío en que tomaréis las medidas precias. Pero creo que no has venido a hablar conmigo de eso…- Lo miró fijamente.

- Efectivamente. ¿No crees que ya es momento de que la Orden actúe? Estamos esperando demasiado y los acontecimientos se están apresurando.- Fue directamente al grano.- Te aconsejo que ordenes un ataque ya, antes de que los muggles vayan todavía más lejos.

- Muchacho, créeme que yo más que nadie sabe lo lejos que está llegando todo esto; pero te pido que me des un poco más de tiempo, tengo una corazonada.- Dijo sucintamente.

- ¿No vas a darme ninguna explicación más? ¿Y tengo que quedarme aquí cruzado de brazos sin hacer nada?- Por primera vez, Snape parecía un poco fuera de sí.

- Te pido que confíes en mí un poco más.- Contestó muy serio Dumbledore y sin dejar de mirarle a los ojos.- Además,- Añadió con un tono más informal- tienes bastantes tareas: aún tienes que seguir instruyendo a los nuevos en la Orden y creo que sigues con las clases particulares con la joven, ¿no? Por cierto, ¿cómo van esas clases?- Alzó las cejas escondiendo una sonrisa mientras apoyaba la barbilla sobre las manos.

- Bueno…No es tan mala como me temía. No comete demasiados errores. Buen ojo para las medidas y buena mano para las pociones.- Tuvo que admitir a regañadientes.

- Resumiendo: bastante mejor que muchos de tus alumnos de primero.

- E incluso que algunos de cursos superiores.- Reconoció recordando a algunos desastres que tenía por alumnos.

- Me alegra oír eso. ¿Ves como a veces las personas te pueden sorprender?

- No tires de la cuerda, Albus, que puede romperse y darte en la cara…- Le riñó en broma el hombre de negro.

El director rió con ganas por primera vez en días, pero se vio interrumpido por un dolor en el costado donde había recibido un golpe. Fue entonces el momento de Severus de reírse un poco del viejo Director.

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Dos figuras pelirrojas se observaban desde la ventana más alta de la inestable torreta que era su casa. Las únicas luces con las que contaban provenían de las velas que se consumían lentamente y las estrellas que brillaban en el negro cielo. Sin embargo, el silencio de la noche en el que solamente se oían los graves murmullos de él y las risitas de ella, fue roto por un breve chasquido que los sobresaltó.

- Ya están aquí. Bajemos, Molly.- Dijo el señor Weasley mientras se recolocaba las gafas y se atusaba sus escasos pelos despeinados; mientras, la señora Weasley se apresuraba a recolocarse la florida camisa.

Ya terminaban de bajar las escaleras cuando escucharon los golpecitos de la puerta. El señor Weasley se apresuró a abrir la puerta y permitir la entrada a los recién llegados.

- Hola, Arthur. Muchas gracias por acogernos en tu casa.- Lupin se veía más demacrado de lo habitual mientras colocaba la capa de viaje en la percha.- Molly.- Saludó con la cabeza a la señora de la casa.

- Debéis estar agotados…Pasad a la cocina, os prepararé algo de cenar.

- Eres muy amable, Molly. Desde que salimos de Hogwarts no hemos probado bocado.- El estómago de Hagrid rugió como una manada de leones cabreados.

Media hora más tarde se encontraban comiendo con apetito un humeante estofado con patatas asadas y pan recién hecho mientras ponían al matrimonio al día de la situación que se daba en el Colegio y cómo se encontraban sus hijos.

- Es como si hubiéramos vuelto a la Edad Media.- Comentó enfadado el pelirrojo tras escuchar las explicaciones del licántropo.

- Por su parte sí. Si todavía no nos hemos librado de ellos es porque no queremos ningún tipo de enfrentamiento.- Afirmó Lupin mientras saboreaba la comida.

Los señores Weasley intercambiaron una mirada preocupada.

- No sé si os han llegado noticias pero varios de los nuevos miembros de la Orden se están impacientando…Cada vez es más común oírles hablar de liberar el Castillo mediante un asalto sin esperar a recibir la órden de Dumbledore.- Les informó ella.

- Sobre todo es culpa de uno que se ha erigido como el cabecilla.- Se notaba que al señor Weasley no le gustaba nada por la forma en que estaba frunciendo el ceño.

- Pero no son suficientes todavía.- Afirmó Hagrid mientras limpiaba su plato con un gran trozo de pan.- Por superior que sea la magia a sus armas, ellos son muchos y están bien organizados mientras que los nuestros son novatos en formación en la mayoría de los casos.- Cuando terminó se fue chupando uno por uno los dedos con deleite.- Mmm estaba delicioso. ¿Te importa que me sirva un poco más?

- Claro que no, come lo que quieras.- Contestó Molly sonriente mientras le acercaba la cacerola con la varita.

- Sí, pero también hay varios mercenarios y esos sí que se saben unos cuantos trucos sucios. Algunos opinan que deberíamos contar con más…de hecho, más de uno se ha ido de la lengua a pesar de los hechizos atalenguas y entre los bajos fondos cada vez más gente ha oído algo sobre lo que pasa en Hogwarts. Por supuesto, nos hemos encargado de divulgar que no son más que rumores falsos de taberna, pero es cuestión de tiempo que llegue a oídos de alguien que lo cuente en el Ministerio. – Contradijo Arthur.

- Pero no creo que den crédito a los bulos de unos borrachos…- Sugirió Hagrid.

- Ten en cuenta que sería una buena excusa para que el Ministerio volviera a mandar a alguien a Hogwarts con la motivación de comprobar que todo está bien.- Razonó Lupin, cada vez más preocupado y dejando de cenar.

Un denso silencio se instauró en la cocina salvo por el ruido de Hagrid al comer lentamente.

- ¿Cuánto tiempo tenemos?- Preguntó Molly para romper el silencio.

- Poco. Cualquier día saldrá en la portada de El Profeta.- El señor Weasley se levantó para preparar té.

- No nos quedaremos de brazos cruzados. Habrá que meter en cintura a esos novatillos para que no cometan ninguna locura.- Afirmó Hagrid ahora que ya se encontraba ahíto de comida.

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Andy Black Riddle: Holaaa! Ahora de vacaciones se está muy bien y más habiendo aprobado todo :D Gracias por preguntar! Espero que todo te vaya también muy bien a tí. Joo yo también tenía muchas ganas de volver a escribir, así que este verano aprovecharé a tope jajaj. Síp, parece que los muggles se están haciendo con el control del castillo al final...ya veremos cuánto les dura ;) Gracias por comentar! Un besote gordo!

Paladium: Verdad que sí? Yo creo que se arrepentirán al final de haberlo hecho ;) Gracias por comentar!

jova: Muchas gracias! Por desgracia, mucha gente sufre precisamente por ser buena y ayudar a los demás...Pero seguro que merecerá la pena en el caso de Dumbledore! Respecto a lo de tardar en actualizar, ya lo explico en los anteriores capítulos, no lo hago por gusto pero los estudios son prioritarios y en período de exámenes no tengo tanto tiempo para escribir... por eso os pido disculpas y comprensión. Gracias por comentar! Un saludo!