Luna se rompe poco a poco. Se rompe a pedazos y no sabe si algún día va a ser capaz de juntar los pedazos.
Porque quiere buscar la sonrisa que Ginny ha perdido desde que Harry se fue pero la pelirroja no le deja encontrarla; quiere pasar horas sentada junto a ella jugando a dejar el tiempo pasar, pero Ginny no parece tener ganas de jugar; quiere hablar con ella sobre la extinción de los Glerpeckalds y lo que significan las Arpías de Holyhead en la historia mágica femenina, pero Ginny no la escucha; quiere buscar las pecas que se esconden bajo la camisa de Ginny, pero no se deja tocar; quiere besarla en la boca cerrando los ojos y con una mano entre los rizos pelirrojos, pero Ginny huye de ella.
Y Luna está cansada de perseguirla.
Supone (porque se conoce a sí misma y ella ya ha pasado por eso y puede incluso que aún no lo haya superado del todo) que Ginny está asustada, que tiene miedo de lo que siente y de lo que puede llegar a sentir, que no quiere otro desamor en su vida, que el hecho de que sean dos chicas lo hace todo aún más difícil, que Ginny tiene miedo de que se trate tan sólo de un capricho adolescente o una cuestión hormonal, que no es fácil estar enamorado de Lunática.
(Y aun así no entiende nada)
Pero tampoco es fácil estar enamorada de Ginny.
(Ginny pelirroja y con pecas imposibles por todo el cuerpo, Ginny que sonríe siempre de medio lado con un matiz de burla en la mirada y que dice más palabras malsonantes en una frase que Lunática en todo un año, ésa Ginny).
No es fácil amar a una persona que dice seguir enamorada de otra, mantenerse a su lado cuando todo su sentido común (ése que algunos creen que no posee) le dice a gritos que se aleje de ella, que le va a hacer daño, no es fácil cuando esa persona tiene seis hermanos que te partirían la boca sin importarles que fueras una chica (o precisamente por el hecho de serlo) si se enteraran que le has tocado un solo pelo a la dulce Ginevra, es difícil querer a alguien que confiesa cada día echar de menos a Harry Potter (alias el Niño Que Vivió y se convirtió en un jodido héroe del Mundo Mágico).
Así que llega un momento en el que Luna deja de perseguir a Ginny entre preguntas (¿Qué te pasa?, ¿Estás bien?) y ruegos (Por lo menos dime que es lo que he hecho mal, ¿He hecho algo que te haya molestado?) para pasar a observarla a lo lejos.
Y la mira mientras desayunan, mientras comen y mientras cenan; la mira cuando se la cruza por los pasillos y la mira en la reunión del ED, pero ni siquiera se acerca un poco.
Si te acercas demasiado la gente te hace daño.
Y es curioso que en momentos como esos las palabras de su padre suenen más amargas que jocosas. (Quizás porque nunca tuvieron ni pizca de broma en su interior y siempre estuvieron teñidas de algo parecido a resentimiento).
Y pasan los días y Luna creyó que a esas alturas Ginny ya habría aclarado su mente o lo que sea que se hace en esas situaciones y ya habría ido a hablar con ella.
(No se plantea siquiera la posibilidad de que Ginny ya haya aclarado sus emociones y por eso no quiera precisamente acercarse ella).
Pero no ha pasado.
Al contrario, Ginny se mantiene más alejada que nunca y ni siquiera la mira, y Neville le pregunta a Luna que es lo que les está pasando, y a Luna en verdad le agradaría contestarle, porque Neville es su amigo y todo eso, pero la verdad es que no puede responder a una pregunta a la que no tiene la respuesta.
(Pues no lo sabe. No sabe qué es lo que les está pasando, y la situación deja de ser molesta para pasar a ser francamente insoportable.)
Pero a Luna le han hecho daño tantas veces que cree que no soportaría un golpe directo más, así que no dice nada y se queda en silencio viendo a Ginny a lo lejos.
Y Ginny debería de darse cuenta. Debería de notar que Luna ya no sonríe apenas, debería de notar que ya no busca Rústapos entre las escaleras del castillo (las mismas que luego se mueven y dejan a Luna atrapada durante horas pero feliz ante la perspectiva de que el pequeño animal pueda volver a donde ella le parece haberlo visto), debería de notar la mirada triste y desolada de Luna sobre ella, las miradas preocupadas que Neville alterna entre una y otra, la forma en que Luna parece ir apagándose y deja de ir casi saltando por el castillo para pasar a casi arrastrarse. Debería de notarlo, joder.
Pero no lo hace y Luna se quiebra poco a poco, esperando que Ginny vaya y recoja sus pedazos.
(Y sólo espera que cuando llegue no sea demasiado tarde y alguno de ellos se haya perdido con el viento).
