-Que me toque El Caldero de Oro, que los Cannons ganen la liga, aprobar pociones. ¿Tú?
Ginny responde con ligereza, medio riéndose, casi sin pensar e ignorando la seriedad en el rostro de Luna cuando le pregunta qué pediría si se encontrara con uno de esos genios en cuya existencia cree firmemente.
Ahora mira a Luna fijamente, esperando una respuesta.
"Que esto no se acabe cuando lo haga la guerra. Que te quedes conmigo aunque Harry vuelva. Que no te vayas nunca".
Sin embargo, no lo dice en voz alta y en vez de contestar inmediatamente se aparta el pelo de la cara, pensativa y distraída; lo medita durante unos instantes y al final murmura una lista de bichos cuya existencia quiere probar.
-Y que ganemos esta guerra de una maldita vez, claro- concluye.
-¡Eso no vale! Tiene que ser algo más serio. Algo que desees de verdad.
Ginny la mira con intensidad. Conoce a Luna y sabe que hay algo más. También la conoce lo suficiente para saber que si no se lo quiere decir, no lo hará, pero tiene que intentarlo.
-¡Pero si tú tampoco has contestado en serio!- exclama-. Y además supongo que ya tengo todo lo que deseo- dice encogiéndose de hombros.
Se calla el "de momento" y el "no sé hasta cuándo" que acude a sus labios.
Y Ginny podría romper a llorar en ese mismo instante.
Podría llorar porque en ese momento Luna está preciosa y es adorable y la quiere, podría llorar porque están en guerra y las dos han evitado hablar de los que desean que vivan, podría llorar porque Luna sigue siendo Luna a pesar de todo lo que han vivido, podría llorar porque a pesar de seguir siendo Luna no pueden evitar que todas sus conversaciones acaben resultando siendo serias a pesar de empezar como una broma.
Y sobre todo podría llorar porque sabe lo que Luna ha callado.
En vez de llorar, sonríe y la besa.
