-APÉNDICE 4.1: EL PACTO DE LA CARNE
PROVOCACIÓN
Los viejos demonios que custodiaban las bibliotecas eran de todo menos amables o enternecedores. Sus cuerpos hastiados de haber sobrevivido durante tantos eones, milenios. Sus almas marchitas y cansadas de soportar las soporíferas condiciones del mundo demoníaco. Sus metabolismos eran grotescos y feos, sus espaldas tomaban la forma de pequeñas montañas de carne flácida, superpuestas unas encima de otras, sus piernas torcidas, surcadas de estridencias palpitantes y sus rostros demacrados, cultivando toda clase de pústulas a punto de estallar. Pero sus ojos los delataban, eran vivaces y curiosos, rápidos y astutos. Delataban tiempos mejores en los que quizás libraron pequeñas hazañas de pillería como ladronzuelos o bribones, siempre cobardes y temerariamente cautos, quizás...Ahora no eran mas que despojos olvidados a los que cualquier visitante les despertaba los anhelos codiciosos de antaño.
Kaarat cada vez que los visitaba debía llevarles algún presente, como comida, algún andrajo con el que poder mudar sus viejos harapos o algún brillante *dorithri con el que poder volver a soñar con sus días de gloria apostando en los **Helldromes. De esta manera el joven brujo conseguía permiso para leer toda clase de manuscritos. Unas veces leía libros sobre viejas leyendas del inframundo, otras se nutría de la historia sangrienta del mundo diabólico y otras pasaba horas leyendo libros de magia oscura y hechicería demoníaca.
Kaarat inspeccionaba cada uno de los conjuros, practicaba horas con ellos, pronunciaba correctamente cada una de las sílabas de las impronunciables palabras y aún así no conseguía llevar a cabo ninguno de los supuestamente poderosos hechizos. Y lo que mas preocupaba al brujo no era este hecho, lo que mas le preocupaba era que ni siquiera se veía capaz de llevar a cabo sus artes de magia divina, ni sus conocimientos adquiridos a lo largo del universo. Era como si en aquel mundo su poder quedara inoculado por alguna razón mística.
Aquella noche su frustración era mayúscula, tras haber intentado formular un hechizo sin mucho éxito no pudo esconder por mas tiempo su rabia y lanzando el libro contra el suelo gritó:
-¡MIERDAAAA! ¡Mierda, mierda, mierda! ¡¿Por qué no puedo? ¡¿Por qué no surten efecto mis poderes?
-Jejeje, no es así como funciona.
De detrás de una de las estanterías y como surgido de la nada que escondía la oscura biblioteca, se descubría un viejo y arapiento demonio. Su aspecto era repugnante, con una espalda exageradamente erguida. Un cuerpo entrado en un raquitismo insultante, huesudo y desgarbado. Su cabeza desprovista de bello, su nariz chafada, calavérica, y su barbilla cubierta por una espesa, desaliñada y larga barba. Pero su rostro desprendía una cálida expresión de aparente sinceridad:
-¿Cómo?¿Quién eres tú, viejo?-preguntó extrañado.
-Huhuhu...eso mismo, no soy mas que un viejo y olvidado demonio.
-¿Y qué quieres? No pienso daros nada mas, ya pagué al entrar.
-Haaaay, la juventud siempre tan superficial. Solo dije que no es así como funciona.
-¿Como funciona el qué?-seguía extrañado.
-No pude evitar observarte desde la penumbra y vi como intentabas inútilmente utilizar los conjuros demoníacos.
-¡Eso a tí no te incumbe para nada! ¡Estás tardando en desaparecer de mi vista, alimaña repulsiva!
-Bueno, ahí te dejo con tu inheptitud. Solo quería decir que ni en miles de años conseguirás dominar los hechizos oscuros de esa manera, jovenzuelo...Hihihi...Adiós.
Cuando el viejo estaba a punto de desaparecer de nuevo en la oscuridad, Kaarat pronunció las siguientes palabras con cierto tono desesperado:
-¡Espera anciano! Dime tu nombre.
-Ooooh, me dejas pasmado. Hacía años que nadie preguntaba por mi nombre. Quizás no seas tan inhepto después de todo.
-Parece que tú sabes como funcionan estos hechizos.-Kaarat calmaba su tono ante la posibilidad de aprender a utilizar la magia oscura. El viejo acataba la orden del joven:
-Mi nombre es Kruthus y como te he dicho no soy mas que un viejo...yo ya no puedo utilizar los hechizos, nunca fui muy bueno con la magia, pero si se cual es tu gran error.
-Y...¿cuál es si puede saberse?
El silencio reinó en el ambiente durante breves instantes, hasta que el viejo Kruthus respondió:
-Tus ojos revelan un gran potencial mágico pero tú aquí no puedes llevarlo a cabo. ¿De veras creías que podrías usar tu magia divina dentro del mundo de los demonios?, jajaja. Este no es tu mundo...mi consejo es que te marches de esta dimensión mientras puedas. Tú perteneces a una estirpe luminosa y divina, aquí solo conseguirás debilitar tu poder, la oscuridad acabará adueñándose de tu alma. Vete de aquí, jovenzuelo.-el viejo comenzaba a caminar hacia las sombras.
-¡Pero espera! ¡Algo habrá que pueda hacer, yo no pedí nacer como soy!-las palabras del viejo habían despertado los mas profundos temores del joven Kaarat. Su tono de voz se volvía tembloroso y débil por momentos. Casi lloroso.-¡No me da miedo sucumbir ante las tinieblas si de esa manera consigo dominar un gran poder!
-Oooh, tus palabras y ambiciones son dignas de un verdadero diablo...Te diré lo siguiente: en verdad si existe un método para que puedas llevar a cabo los hechizos malignos.
-¡¿Y cuál es, viejo?
-No me gustan tus maneras.-reprendía el anciano.
-Quiero decir...Kruthus, ¿usted podría mostrarme ese método?
-Jejeje, para que puedas llevar a cabo hechizos malignos tu energía debe ser maligna. Debes convertirte en un demonio.
-¿Y cómo? ¡Por favor dígamelo!
-Debes realizar el "PACTO DE LA CARNE".
El silencio se apoderó de la mente de Kaarat. No entendía lo que el viejo le decía y se había quedado boquiabierto ante la información que el anciano le había soltado de golpe. Kruthus volvió a hablar:
-Si de verdad te interesa, ven mañana a esta misma hora y te diré mas sobre esto...y no te olvides de traerme algún jugoso presente, los demonios de verdad somos treméndamente superficiales...jejeje.
GLOSARIO DE TÉRMINOS:
*Dorithris: piedras minerales negras y brillantes, canjeables por algún suculento manjar, algún objeto o utilizadas para apostar en los helldromes. El valor varía según el volumen que tenga o el brillo que desprenda la piedra.
**Helldromes: lugares donde se realizan bestiales torneos de lucha o hechicería entre demonios.
