-APÉNDICE 4.5: EL PACTO DE LA CARNE
DESPERTARES
El señor Dabra se erguía de brazos cruzados en el mismo filo de un finísimo acantilado. Miraba muy serio el horizonte, pensativo, como ausente. Nada mas lejos de la realidad:
-Señor Dabra ya hemos regresado. Las inmediaciones de Baratha están despejadas, mi señor.-informaba uno de sus súbditos.
-Entonces, ¿podemos atacar sin piedad, no?-preguntaba el grandísimo señor demoníaco.
-Si, mi señor. No hay casi defensas en todo el planeta, la estúpida alimaña de Brezu tiene a todos sus soldados protegiendo su castillo. Nos será fácil aniquilarlos a todos.
-JAJAJAJA, esa sabandija cobarde...solo piensa en sí mismo. Jujuju, esa será su perdición.-baticinaba el señor de los demonios.-Mi fiel Bulkan, prepara a todo el grueso del ejército. Diles que estén listos y que afilen bien las armas...dentro de tres días atacaremos con todo lo que tenemos. ¡Volverá a correr la sangre! ¡El ejército de Makai volverá a despertar después de tantos años!
-Si, mi señor, así lo haré.
El viejo Kruthus secaba el sudor de Kaarat, que ahora yacía descansando en la cama del desquiciado demonio. El dolor había cesado, Kaarat había realizado con éxito el pacto de la carne. El joven justo despertaba:
-Uuuurrrgh...uuhm.-abría los ojos- Ooh, ¿dónde estoy?
-Veo que ya has despertado. Ya era hora. Tu transformación ha durado mas de lo debido. Tu sangre divina no quería abandonarte, jeje, pero ahora ya eres totalmente un ser de las tinieblas.
-¡¿Si? ¡¿Ya está? ¡¿Ya soy un demonio?-exclamaba mientras se miraba las manos.
Kaarat había cambiado. Su rosada piel ahora era pálida como la de un cadáver, en tonos fucsias, su pelo había crecido y cambiado su tonalidad blanca a un color plateado brillante. Tres de sus costillas se habían desplazado y juntado dándole a su torso una forma anómala y sus dedos criaban largas uñas negras. Kruthus habló:
-Si, ya eres un demonio en toda regla. Ahora solo debes practicar la magia oscura, no te será nada difícil controlarla y llevarla a cabo.
Kaarat saltaba de la cama con una bastarda sonrisa:
-¿Qué no me será difícil dices? Jujuju, siento que el poder fluye por mis venas. En estos momentos soy capaz de lo que sea. Tan solo con poder llevar a cabo mis conocimientos mágicos ya es mas que suficiente.
-¿De veras posees tantos conocimientos?
Kaarat clavó su mirada en el viejo y mientras sonreía levantó uno de sus brazos. Su mano entrecerrada, como haciendo amago de apretar algo. El cuerpo de Kruthus también se elevo en el aire, como poseído por una fuerza mística. Su cuello parecía presionado sin que nadie lo tocara:
-Aaagk. ¿Qué...me estas haciendo, jovenzuelo?. Su...suéltame, te digo.
-¡JAJAJAJA! Tenías razón viejo, ¡ahora soy un dios!-exclamaba Kaarat mientras bajaba su brazo y al mismo tiempo Kruthus caía, liberado de la fuerte presión de su cuerpo.
-Aarf, aarf. Ugggh, ¡mequetrefe!-jadeaba el anciano.
-Viejo decrépito, me voy.
-¿Y a dónde irás ahora?
-Jujuju, voy a mostrarle mi nuevo poder a "mi señor". Jujuju.
Kaarat abría un portal dimensional con tan solo desearlo y desaparecía por él. El viejo Kruthus se preguntaba para sí mismo: "¿no habremos errado, mi señor? Quizá hayamos despertado un monstruo difícil de manejar".
Kaarat aparecía frente al templo de Makyosan, como averiguando que allí se encontraba su gran señor Dabra. Se adentró en el sagrado lugar hasta llegar a la gran sala. Allí se encontraba levitante, Dabra, con las piernas y los brazos cruzados. Sus ojos cerrados y un aura negra recubriendo su cuerpo, surcado por insistentes rayos de electricidad:
-Hola, mi señor.-decía Kaarat con un tono arrogante.- Por fin da señales de vida.
Dabra abrió los ojos mientras bajaba de su estado levitante. Kaarat volvió a hablar:
-¿Querrá volver a entrenar conmigo su excelentísimo señor?-el tono del nuevo demonio se volvía mas arrogante con cada palabra.
-¿Volver a entrenar dices? JAJAJAJAJAJAAA.-el rostro de Dabra dibujaba una gran sonrisa por donde escapaban infinidad de mezquinas carcajadas.
-¡¿De qué ríe su excelentísimo si puede saberse?-preguntaba extrañado y molesto Kaarat.
-JUJU, veo que ese astuto viejo zorro de Kruthus ha hecho bien su trabajo después de todo.
-¡¿Cómo...cómo sabes tú eso?
-¿Ahora me tuteas?¿Sólo porque has vendido tu alma al diablo te sientes capaz de estar a mi altura, rapaz insolente?
-Pe..pero...-Kaarat se encontraba en estado de shock.
-¿Qué pasa? Yo ordené a ese viejo que hiciera de tí todo un demonio...solo unos pocos dorithris y cumplió con su trabajo a la perfección.
-¡¿Qué..? ¡¿Pe..pero por qué?-el joven demonio no conseguía salir de su asombro.
-¿Qué por qué? JAJAJAJAJAA...que ingenuos llegáis a ser a veces los seres divinos. ¿De verdad creías que mantendría a una criatura deplorable e inútil como tú siguiéndome a todas partes, como un insignificante perro faldero?
Kaarat no podía creer lo que oían sus oídos...había sido manipulado de una forma patética. Aguantándose la rabia volvió a preguntar:
-¡¿En...entonces por qué...?
-¿Todavía no lo has entendido? Desde el principio me asqueaba tener tras de mí a un ser luminoso y débil como tú. Me producías vergüenza ajena, pero al mismo tiempo me interesaba todo ese odio y resentimiento que te trajo aquí, al mundo de las tinieblas, con ese desmedido afán por conseguir mas potencial. Todo eso me gustaba y despertaba mi curiosidad.-Dabra titubeó unos segundos, mientras andaba de espaldas al joven.-"¿Qué razones habrán traído a un brujo sagrado hasta los confines de la oscuridad?" me preguntaba. Entonces pensé que teniéndote a mi lado comprendería un poco mejor el mundo de los seres luminosos, aquellos de los que se dice, proceden los mismos Kaioh Shin...pero resultaste ser un penoso especimen, una garrapata débil y torpe, incapaz siquiera de chupar la sangre necesaria...así que tomé una decisión...
-¡Kkkkg!-la rabia consumía a Kaarat a una velocidad pasmosa, debido quizá a su nuevo estatus demoníaco.
-Jujuju. ¿Eso que veo en tus ojos es odio? Eso me gusta, así es como debe ser un verdadero demonio, porque eso es lo que eres ahora, un demonio. ¡Tu querías poder, y ahora lo tienes todo a tu alcance!. ¡Toda una era de tinieblas se abre ahora ante tí, lacallo! Jajaja, tú formarás parte de mi mejorado ejército, donde no hay cabidad para los seres débiles, ¡los seres inferiores! Lo que tú eras hace apenas unas horas. No te necesitaba como brujo sagrado, te necesitaba formando parte de la poderosa estirpe demoníaca...
-Pe...pero yo solo quería tener mas conocimientos mágicos, mas poder. Yo no quería convertirme en...-el abatimiento acompañaba las palabras de Kaarat.
-Ahora ya no puedes renunciar a lo que eres, ¡UN DEMONIO!.-aclaró de nuevo el gran señor.-Además, ¿para qué ansiar tanto poder si no se tiene ningún rumbo fijo? Los demonios ansiamos sobre todas las cosas el poder, pero también codiciamos todo aquello que tenemos a nuestro alrededor, hacernos con todo. Someter a los débiles y demostrar que la oscuridad es la fuerza mas poderosa que existe en el universo. Tú no tienes ni idea de todo lo que podremos lograr si sigues mis pasos.
-¿Qué me estás pidiendo?
-Te estoy dando la oportunidad de que pongas tu nuevo potencial a mi servicio. ¡Que mates y destruyas para mí, con la meta de liquidar a cuantos enemigos encontremos a nuestro paso! Yo te daré un rumbo, ¡y todos aquellos que osen enfrentarnos caerán bajo nuestros pies como insignificantes mosquitos!
Kaarat se sentía estupefacto, su señor había hecho de él un monstruo y al mismo tiempo le ofrecía la oportunidad de mostrar su poder al mundo. No le desagradaba la idea del todo:
-Pero...mi señor, ¿cuándo...?
-Veo que ya empiezas a entrar en razón. Verás,-volvió a titubear.-siempre me ha gustado tu cautela y tu sigilo, así que he decidido otorgarte un puesto importante dentro de mi ejército. Tu serás el general al mando de mi división de exploradores. Tu misión consistirá en penetrar en tierras de nuestro antiguo enemigo, el reino de Baratha, nuestro planeta mas cercano.
-Pero tenemos una tregua que...
-¡Que ya ha durado demasiado!-cortó tajante el gran señor Dabra.-Si no te ves capacitado mas vale que empieces a huir de este mundo.
-No, no es eso, es solo que...-sin pensárselo dos veces decidió.-¡Deacuerdo, lo haré!
-Bien. Tienes dos días para prepararte. Domina tu nuevo poder. Yo andaré muy ocupado con los preparativos...En tres días marcharemos a destruir el imperio de Brezu. Así que ya sabes, tendrás que buscarte la vida tú solo...
Los pasos del gran señor le llevaron hasta la entrada del templo, por la que empezó a salir. En la puerta le esperaba Bulkan, el general en jefe del ejército:
-¿No cree que confía demasiado en ese joven, mi gran señor?
-Jujuju, si ese rapaz decidiera traicionarme tendría que enfrentarse a mí. No hay de que preocuparnos, mi fiel y servicial Bulkan.
La sonrisa del general tomaba rumbo hacia los dos lados de su cara, en verdad ese jovenzuelo no era una amenaza para el poder del gran Dabra. Kaarat por su parte se sentía por un lado engañado y por otro tremendamente halagado ante el ofrecimiento de su señor. No podía dejar de pensar en esas palabras: "tú no tienes ni idea de todo lo que podremos lograr." "Todos aquellos que osen enfrentarnos caerán bajo nuestros pies". Unos nuevos deseos habían despertado en el interior del demonio Kaarat.
