-APÉNDICE 5: HELLDROMES

Kaarat salió volando hacia las bibliotecas, con una extraña amalgama de sentimientos cruzados en su cabeza, entre rabia y gratitud, entre odio y benevolencia. Rapidamente cruzó la entrada sin hacer ni caso de los ancianos y llegó a la sala donde se encontró con Kruthus la primera vez:

-¡VIEJO ASQUEROSO, SAL DE DONDE ESTÉS!

Los gritos de Kaarat surtieron efecto rapidamente, desde la trampilla del suelo empezaba a asomar la cabeza del viejo. Kaarat velozmente y sin utilizar la magia, cogió a Kruthus del cuello, levantándolo en peso y destrozando la puerta de la trampilla:

-¡Bien, viejo...sucio y cobarde! Andabas escondido ¿No es así? ¿Por qué te escondes? ¡DÍMELO!

-¡GGLLLLLKGGG...!

-¿Qué pasa viejo, no puedes hablar? ¡Me has utilizado, viejo de mierda!

-Ejkukchameg...ejkug...gggñññlll.-el viejo apenas podía se burlaba:

-Ooooh, no te entiendo viejo...no se que dices. Pronuncia mejor.

-Te...tengo...gllll...algo que pgoponegllte...aggl...

-¿Que tienes qué, viejo?-Kaarat soltó al viejo.-¡Dime que tienes que decir, viejo embustero, antes de que te mande a carearte con Enma Daioh!

Kruthus, cobijándose en un rincón, llevó sus manos al cuello, intentando recuperarse del ahogo. La tos era inevitable:

-¡Koofff, kooff, aaaaghk...ugggk...arf, arff, arrfff! Es...escúchame-al fin conseguía hablar.-Yo...yo solo hice lo que me pediste...tú...tú querías mas poder...yo te ayudé a conseguirlo...

-Jujuju...vaya excusa mas mala, viejo...tú me has utilizado por un puñado de dorithris. Dame un solo motivo para que no te mate.

Los ojos tristones del hastiado demonio miraron al suelo. El viejo parecía estar rumiando una forma de escapar:

-Escúchame ahora a mí, viejo, ¿de veras crees que vas a salir vivo de esta?-Kaarat extendió su brazo y abrió la palma de su mano de par en par, apuntando al desvalido cuerpo de Kruthus.

-¡No! ¡Espera, espera!-suplicaba Kruthus mientras estiraba sus brazos intentando cubrir su cara en un gesto inútil y desesperado.-Escucha, ¿te gustaría provar tu nuevo poder?

-¿Cómo? No farfulles tanto y desaparece de una vez.

Delante de la palma de su mano comenzaba a aparecer una bola de fuego que apuntaba hacia el viejo. Kruthus tapaba su cara con sus largas manos, los sudores de su cuerpo hacian que sus piernas resbalaran por el suelo, mientras intentaba alejarse a rastras de la llama:

-¡Escucha, escucha, jovenzuelo! ¡Puedo utilizar los dorithris que conseguí para representarte en los helldromes!

-¿Helldromes? Jejeje, me parece que ya no vas a tener tiempo de apostar.-la bola de fuego se hacía mas grande, iluminando la sudorosa tez del viejo.

-Tú necesitas poner a punto tus poderes, ¿no? ¿Y qué mejor forma de provarlos que participando en los helldromes?

-¿Hum? ¿Participar yo en los helldromes? No me interesan esos juegos tan patéticos.

-En esos torneos hay muchos hechiceros que dicen ser los mejores del mundo, es una buena excusa para que tú demuestres tu poder ante las multitudes y calles la boca a todos esos patanes.

Kaarat pareció pensar en esa idea unos breves segundos, pero seguidamente la bola de llamas se hizo aún mas grande, casi a punto para ser lanzada:

-¡Óyeme bien viejo, a mí me tiene sin cuidado lo que digan todos esos desgraciados que no saben mas que jugar a "ser los mejores"! ¡Yo no tengo que demostrar a nadie nada...no volverás a liarme, maldito andrajoso!

-¿Ni siquiera a tu gran señor Dabra?

-¡¿Cómo?-la llameante esfera bajó levemente de volumen.

-Dicen que en el torneo de esta noche comparecerá el gran señor Dabra como invitado especial. Pero solo aparecerá como espectador en el combate final. Parece que anda muy ocupado preparando guerras, jejeje.

-¿El señor Dabra presenciará el combate final?-Kaarat cerró su mano, las llamas se volatilizaron en el aire.

-Pues si. El gran Dabra comenzó su reinado haciéndose un nombre en los helldromes. No había nadie que pudiera vencerle, jeje. Así que de vez en cuando decide aceptar las invitaciones que le hacen los representantes de los torneos.

Kaarat pensó que esa era una gran oportunidad para demostrar a su señor su verdadero potencial, de demostrar que su señor no había errado al elegirle como general. De pronto el fuego volvió a su mano. En su cara una oscura sonrisa que dejaba ver sus nuevos dientes de diablo, con sendos colmillos adornando los extremos de su dentadura:

-Muy interesante, viejo. Pero para participar en esos torneos no te necesito, jujuju.

-Si que me necesitas.-la voz le temblaba.- Cada luchador necesita a un representante que apueste por él. La inscripción cuesta unos buenos dorithris.

En un segundo Kaarat abrió de nuevo la palma de la mano y lanzó su conjuro de fuego. La esfera llameante pasó rozando la cara de Kruthus y se estampó contra la pared, provocando un gran socabón y reduciendo la roca a cenizas:

-Está bien, viejo asqueroso. Tú ganas. ¿Qué hay que hacer para participar en esos "juegos de niños"?-preguntaba el joven demonio con un sobrado tono de desprecio.

-Pues es muy sencillo...verás...

Los helldromes se celebran en el interior de pequeños volcanes, habilitados en forma de estadios, quedando las gradas situadas a lo largo de su interior, recorriendo todo el perímetro de arriva abajo. En el centro se sitúa un ring de forma circular, rodeado de un río de magma en contínua ebullición, lo suficientemente grande como para que los participantes caigan en él y queden calcinados en el acto.

Caída la tarde, Kruthus y Kaarat se encontraban frente al gran portón de uno de los volcanes, uno de los helldromes. Kruthus informó a Kaarat:

-Verás jovenzuelo, los helldromes se dividen en tres categorías: los helldromes de lucha, donde batallan los luchadores utilizando su fuerza bruta y sus artes con el ki; los helldromes de hechicería, donde los participantes demuestran sus habilidades de magia y brujería y los...-de repente Kaarat interrumpió.

-¿Y cual es el que el gran señor Dabra presenciará?

-Bueno, si me dejas terminar...-proseguía Kruthus.-por último existen los helldromes mixtos, donde compiten todo tipo de luchadores, ya sean hechiceros o guerreros de fuerza bruta. Estos últimos helldromes son los mas interesantes. Al parecer, el señor Dabra aparecerá en la final del helldrome mixto de esta noche.

-Pues yo participaré en ese.

-Bueno, si tan seguro estás inscribámonos y entremos de una vez.

-Pero, ¿este es el helldrome mixto, viejo?-preguntaba Kaarat, sorprendido, mientras miraba el volcán de abajo hacia arriva.

-Pues si, este es en el que quieres participar, jujuju.

Kruthus dio unos golpes con los nudillos en el portón. Entonces una especie de ventanilla cuadrada se abrió, dejando ver la cara de un demonio a traves de un cristal. El demonio era medianamente viejo, con bigote gris, un par de cuernecillos adornando los extremos de su frente, de piel azul, bienavenido y grueso de cara. El demonio habló desde el otro lado del vidrio:

-¡Oooh, viejo Kruthus!. Cuanto tiempo sin verle por aquí...¿Ha venido a apostar de nuevo? Aún es temprano para eso.

-Pues si,-contestó Kruthus.-he venido a apostar. Pero esta vez en calidad de representante.

-¡¿Siii?, no me diga! ¡¿Volverá a representar a algún luchador? ¿Y quién es el afortunado?

Kruthus cogió a Kaarat y lo colocó frente al recepcionista. Las palabras de Kruthus encomendaban:

-Verás, este es mi nuevo ganador.

El demonio recepcionista miró a Kaarat de arriva a abajo, como inspeccionándolo, como intentando encontrar la razón de las palabras del viejo Kruthus. Extrañado, el recepcionista pregunta:

-¿Ese es su campeón? Parece muy débil y escuchimizado...no se...no me convence...

De repente Kaarat se exaltó y se lanzó, malumorado, mientras contestaba:

-¡¿Cómo te atreves...?

Kruthus interpuso su brazo entre Kaarat y el casillero y pidió disculpas ante el comportamiento de su guerrero:

-Perdone a Kaarat, el chaval es joven e inexperto en esto de los helldromes.

-¡¿Kaarat?-preguntó sorprendido el demonio de piel azulada.-¡¿No será el sirviente del gran señor Dabra, verdad?

-¡Pues si!,-contestó Kaarat de forma impertinente.-¡¿Algún problema con eso, vejestorio?

Kruthus cogió del brazo a Kaarat y lo apartó del portón para explicarle:

-¡Escúchame bien, jovencito! Déjame hablar a mí. Tú solo limitate a seguirme y a luchar, ¿entiendes?

-¡No me hables así, apestoso! Recuerda que...

-¡Cállate de una vez, jovencito!-Kruthus levanta la voz.-¡¿Es qué nadie te ha enseñado modales? ¡Tú no tienes ni idea de como funciona esto! ¡Aquí no eres nadie! ¡Si quieres respeto gánalo peleando y deja a los demás que hagan su trabajo! ¡Si no te interesa mátame de una vez y da media vuelta! ¿Entendido?

-¡Pche!

Kaarat, sin palabras, dio la espalda al viejo. Miró al suelo consternado, dio una patada a una piedra y finalmente dijo:

-Haz lo que tengas que hacer viejo, pero date prisa...

-Así me gusta.

Kruthus volvió a acercarse a la gran puerta, a la ventanilla de recepción. El demonio azul le volvió a hablar:

-Me he quedado de piedra, viejo Kruthus. Así que ese joven es el tal Kaarat. No le había reconocido.

-Si, ese jovencito es el protegido del señor Dabra. Ahora es un demonio en toda regla, jejeje.

-Ah, ahora lo entiendo. Bien, bien...en ese caso podéis pasar. ¿Cuánto vas a apostar por él?

-Uummm, todo lo que tengo, por supuesto...-Kruthus sacó el pedrusco de dorithri que Kaarat le había entregado anteriormente.- Ya sabes como soy, o todo o nada, juju.

-Aaah, esos dorithris son de muy buena calidad, jijiji. Usted no cambiará nunca, anciano.

Bajo la ventanilla se abrió una pequeña trampilla en forma de cajón, como un depósito, donde Kruthus colocó el pedrusco. La trampilla se cerró y el recepcionista los invitó a pasar:

-Bueno, pues eso es todo. Espero que ese joven nos ofrezca un buen espectáculo, aunque sabiendo quien es no lo dudo. La cosa parece que va a estar muy interesante, sobretodo sabiendo quien vendrá esta noche. Además, el chico parece que tiene muy buena actitud...si, estoy seguro. Es fiero.-seguidamente de un ensordecedor chirrido, el gran portón comenzó a abrirse.- Pasad a la sala de espera junto a los otros participantes y esperad el orden de las peleas.

-Gracias por todo. Esta noche nos aguarda un hecho histórico, jujujujujuuu.

-No lo dudo.-contestó el recepcionista esbozando una sonrisa cómplice.

El viejo Kruthus comenzó a pasar al interior del volcán:

-¡Kaarat, vamos, entremos! ¡Ya está todo solucionado!

-¡Ya era hora!-gruñó Kaarat.

A traves de un enorme pasillo, con el suelo cubierto de una gran alfombra marrón, los dos demonios accedieron a una sala situada a un extremo del citado pasillo, escoltados por un voluminoso demonio de piel verdosa. Allí se encontraban los demás luchadores, con sus respectivos representantes. En la sala había todo tipo de estatuas de grandes luchadores adornando todo el lugar, y en la pared central un gran cuadro del grandísimo Makyosan colgaba majestuosamente.

La sala era grande y espaciosa, con bancos y sillas resplandecientes en cada uno de los cuatro costados. Kaarat estaba asombrado, observando a su alrededor la cantidad y la variedad de luchadores que se presentaban esa noche. Algunos charlaban con sus representantes, otros discutían entre ellos, otros practicaban con pequeños hechizos y otros ponían a prueva su velocidad y fortaleza dando golpes rapidísimos al aire. De entre todos ellos Kaarat parecía reconocer una silueta a lo lejos:

-E...esa es KADULA.