APÉNDICE 7: CONTENDIENTES
-Vaya, parece que el hecho de que el señor Dabra nos regale su presencia esta noche ha surtido un buen efecto. Entre los participantes hay muchos miembros del ejército.-hacía notar el anciano.
-¿Cómo?-preguntaba Kaarat.
-Parece mentira que no te hayas dado cuenta. Se supone que tú sigues al gran señor a todas partes.
-A mí no se me permite acercarme a los recintos de las tropas. No conozco a casi ninguno de los guerreros del ejército. Tan solo a Bulkan y a alguno mas.
-Jajaaa. Pues aquí hay guerreros muy famosos en todo Makai. Tendrías que vivir en otro mundo para que no hayas oído hablar de ellos. Mira aquel de allí.
Kruthus señaló a un individuo grande y robusto, situado frente a ellos, a unos metros de distancia.
-Si, a aquel si lo conozco. Es Konrash, el verdugo.
-Vaya. Ves como si los conoces.
-El señor Dabra me ha llevado con él a presenciar algunas ejecuciones. Pero esa bestia no será ningún problema. Es un experto matarife, pero quitar la vida a presas indefensas no es algo digno de elogios.
-Jujujuu. No subestimes tan a la torera a tus adversarios. Konrash es el verdugo de Dabra, si, pero esa es su ocupación cuando el volcán pierde su luz. Durante el día es un miembro del ejército. En las batallas participa en primera línea como un sanguinario guerrero berserker. Su experiencia en combate es excepcional y dicen que su tremenda fuerza física puede incluso rechazar hechizos mágicos. Si ese tipo te pilla te despelleja vivo.
-Pche, jajaaa...Eres tú quien me subestima a mí, viejo.
-Mira a aquella joven diablesa.
Esta vez el índice del anciano dirigía la mirada de Kaarat hasta el otro extremo de la sala. Allí, de pie, una joven chica demonio jugueteaba con una piedra de dorithri.
-Aquella jovencita me suena.-dijo Kaarat.
-Seguramente la hayas visto hablando con el señor Dabra alguna vez o quizás en las celebraciones del gran castillo, junto a su padre.
-¿Junto a su padre?
-Si, esa diablilla es Vivian, la hija de Belthrug, uno de los comandantes del ejército.
-¿Y qué tiene esa chiquilla de especial?
-Seguramente participe para llamar la atención de su padre y ascender dentro del ejército.
-¿Esa jovencita también pertenece al ejército?
-Si. Poca gente lo sabe, pero ella es una espía doble, especializada en infiltraciones. Es una manipuladora de cuidado y además domina perfectamente los cuatro elementos.
-Buah, a esa mosquita me la quito yo de encima de un soplido.
-Juojoo...Si te toca luchar con ella procura no dañarla demasiado o tendrás que vértelas con su padre.
-No creo que ningún general del ejército esté a mi altura.
-No seas tan ostentoso hablando. En el mundo de los Helldromes lo que prima son los hechos, no las quebradizas palabras.
-Tranquilo, viejo, me muero de ganas de que este juego empiece de una vez.
-A mí el que mas me preocupa es aquel de allí.
En una esquina de la sala un individuo de piel azulada yacía de pie con sus brazos cruzados, apollado en la pared.
-¿Quién es ese tipo lleno de cicatrices? No puedo captar su energía. Además, no parece un demonio.
-Ese "tipo", jovenzuelo, es un asesino a sueldo muy famoso. Se llama Auriok y es un mestizo de demonio y una extraña raza del mundo exterior. No entiendo porque participa en este torneo...Se rumoreaba que había sido contratado por el señor Dabra. Quizás quiera hacer una demostración de su capacidad.
-¿Y por qué se supone que tiene que preocuparnos?
-Ese asesino es "El Pacifista".
-¡¿Qué?! ¿Ese tipo es..?
-Veo que le conoces. Ya te he dicho que es muy famoso. Mucha gente le teme. Conoce muchas técnicas basadas en la energía interior.
-Si, veo que la controla perfectamente. Pero de todos modos no creo que sea un adversario tan temible.
-Jujujuuuu, aquí las cosas huyen de todo control.-intentaba el viejo calmar el ego del joven.-Escúchame con mucha atención. Esta noche es crucial para muchos de los luchadores de Makai. Todos están especialmente interesados en llegar a la final y demostrar que podrán serbir de ayuda en la guerra que se aproxima.
-Vaya, así que tú también sabes eso, viejo. Se supone que solo los miembros del ejército deberían saberlo.
-Juju. Si, así es...El caso es que como ves muchos miembros del ejército participarán esta noche por ese motivo. Mira, incluso el campeón Ranbou está aquí.
Kruthus señalaba a un demonio exageradamente musculado, quizás la masa de músculos mas enorme de todo el torneo, de aspecto especialmente amenazador y salvaje. Su boca tapada por una máscara de hierro y su cuerpo surcado por numerosas cadenas.
-Ranbou,-proseguía el anciano.-es el campeón de los Helldromes de lucha. No hay nadie mas salvaje y despiadado. En comparación Konrash el verdugo no es mas que un remanso de amabilidad. Su fuerza bruta es capaz de destruir montañas enteras de un solo golpe. No dudará en triturar cada uno de tus huesos si tiene la oportunidad.
-Conmigo no la tendrá.
-Y no es Ranbou quien mas me preocupa. Mira allí.-decía apuntando a una de las esquinas.-¿Ves aquel manto humeante con esos dos ojos rojos que brillan como rubíes?
-Si. ¿Qué pasa? ¿Ahora también debo temer a unos ropajes inofensivos?
-Aquel ser es un Kuhrahi, un demonio compuesto de puras tinieblas, creado con magias arcanas y oscuras por su representante. Su cuerpo es intangible, y sus ataques de oscuridad pueden hacerte desaparecer con solo rozarte. Hay seres con poderes extraños que escapan a toda lógica. Un solo descuido puede suponer la perdición.
Se hizo el silencio durante unos instantes. Kaarat analizaba concienzudamente a todos los luchadores. Pero de pronto alguien llamó su atención desde su espalda.
-Hola, Brujo Sagrado.
Kaarat se giraba. Detrás de él flotaba en el aire un pequeño demonio al que ya conocía.
-Garlic Jr.-dijo Kaarat.
-Veo que has cambiado desde nuestro encuentro del otro día. Al parecer te tomaste muy en serio mis palabras y te has convertido en un verdadero demonio. Jujujuuu.
-¿Así que tú también participas?-preguntó Kaarat.
-Claro que si. No voy a dejar pasar la oportunidad de demostrar al gran señor Dabra que la estirpe de demonios de Makyo somos los mas poderosos. Se arrepentirá de acoger a seres divinos como tú, que no serbís mas que para pulular sin sentido de un lado a otro, restregándonos a los demás a la cara vuestra osadía.
-¿Osadía?-preguntó nuevamente Kaarat.
-Un Brujo Sagrado que se cree un demonio. ¡Buagh! Me dan ganas de vomitar con solo pensarlo. He rezado durante días al espíritu del gran Makyosan, con la esperanza de obtener el beneplácito de poder enfrentarme a tí esta noche. Y parece que ha escuchado mis plegarias, puesto que aquí estás. Ojalá la gran esfera sagrada nos empareje en algún combate. Me muero de ganas de destruir tu nuevo cuerpo demoníaco, que no es mas que una ofensa para nosotros, los verdaderos demonios.
-¿Gran esfera sagrada?
-Jajajaaa. ¿Ni siquiera sabes eso? Parece que el señor Kruthus no te ha instruído del todo bien.-decía Garlic Jr. mirando de reojo al anciano demonio.
-No he tenido tiempo de...-decía Kruthus que al instante era interrumpido de nuevo por el diminuto demonio de Makyo.
-Me voy. No quiero desperdiciar mas saliva con este desperdicio.
Garlic Jr. daba la espalda a Kaarat y se retiraba a su lugar. Kruthus hablaba una vez mas con su representado:
-Como ves no son pocos los que te tienen ganas. Tu estancia en Makai ha removido vientos de tormenta entre los luchadores. Todos irán a por tí con unas desmedidas ansias de destrucción.
-Eso no es nada nuevo.
En ese preciso momento las puertas de la habitación se abrieron de par en par. Un demonio de un metro sesenta de estatura, delgado, con grandes cuernos en la cabeza y patas de cabra, hacía sonar su corneta para decir:
¡Tutú-tutúúúúúúú!
-Se hace saber que el Helldrome de esta noche está a punto de comenzar. Como es costumbre los contendientes y sus respectivos representantes deberán dirigirse a las antesalas del ring para aguardar su turno en los combates.
Con esto el demonio volvía por donde había venido, mientras Kruthus aconsejaba por última vez a Kaarat:
-Esto va a comenzar. A partir de aquí es cuando debes demostrar tu verdadera valía sobre el ring, y dejar tus paparruchas altaneras a un lado. Y una cosa mas, cuida de que no te hieran demasiado durante los combates, pues como bien sabes los hechizos de sanación no funcionan en este mundo.
-Eso lo veremos. Ahora puedo usar todos mis poderes.
-Muchacho...No tienes remedio. Después de tantas pamplinas que sueltas solo espero que puedas superar al menos la primera ronda. Anda, vámonos de aquí.
Todos los luchadores y representantes comenzaron a abandonar la sala, camino de su destino, un destino en el cual todos estaban dispuestos a dejar su sudor y su sangre, algunos incluso su vida, en el ring, en pos de demostrar al gran Dabra sus capacidades. A pesar de toda su altanería y sus aires sobrados Kaarat no pudo evitar temblar mientras caminaba, el fulgor del público ya se sentía cerca y él no era mas que un nuevo demonio, un novato que a penas comenzaba a adivinar las atrocidades que acontecían día tras día en la dimensión mas oscura de todas.
