APÉNDICE 8: EL PRIMER COMBATE
Mientras andaban hacia la antesala a través de un oscuro pasillo, iluminado por una hilera de antorchas acopladas a la pared, Kruthus explicaba a Kaarat los últimos detalles sobre el torneo:
-Los combates no tardarán en comenzar. De entre todos los participantes la gran esfera sagrada elegirá al azar los combates cada vez.
-¿Qué es eso de la esfera sagrada?
-Se trata de una gran esfera mágica de cristal. Su poder mágico es quien decide los combates.
-¿Así es como se deciden? Buah...Podrían estar amañados.-despreciaba Kaarat.
-¡Cállate de una vez! ¡No eres mas que un quejumbroso! La gran esfera fue creada por el gran demonio brujo pionero que comenzó los Helldromes hace eones. Es todo un símbolo sagrado de nuestro planeta. Ni se te ocurra poner en entredicho su poder.
-Me hace mucha gracia que en este mundo adoreis con tanta behemencia un simple objeto mágico, cuando ni siquiera valorais la vida. Es un contraste demasiado extraño.
-Si, nos gusta ver correr la sangre, somos salvajes y crueles, pero sabemos que hay cosas que perdurarán por siempre. En comparación con eso, con la huella que dejemos, ¿qué son un puñado de almas que acabarán desapareciendo algún día? Los seres de tu estirpe hace tiempo que abandonaron este lugar a su suerte, y nosotros ya nos hemos resignado. Todos iremos a parar al Infierno, es algo que ya tenemos asumido desde que nacemos. Por eso, sobretodo tú, precisamente, no eres quien para juzgar nuestro modo de vida. Jovencito, centra tus pensamientos en el torneo.
-Hablas como todo un sabio cuando te pones, viejo. Pero una cosa, ¿podrías dejar de llamarme jovencito? Quizás yo sea mucho mas antiguo que tú.
Kruthus se quedó mirando a Kaarat unos segundos hasta que dijo:
-Es difícil de creer viendo tu aspecto. Algunos demonios también vivimos por muchos siglos y milenios, pero viéndote a tí, y sobretodo por tu actitud, no parece que tengas mas de cien años.
-Ju. Creemé anciano, he vivido mucho mas que eso.
Ya no hablaron mas hasta llegar a la antesala del ring, desde donde ya se divisaba el terreno de combate, a través de una puerta abierta de par en par, y se oía el murmullo de los seres demoníacos que habían acudido a contemplar el grotesco espectáculo de esa noche. En el centro del ring el presentador y juez, un pequeño demonio de no mas de un metro, con pantalones bombachos, una capa atada a su cuello, sobre un diminuto chaleco, de nariz grande y picuda, cabello corto y negro, pequeños cuernos y piel amarilla, daba paso al Helldrome:
-¡Bienvenidos, mis bienavenidos y despreciables seres de Makai! ¡Está a punto de comenzar el Helldrome mixto de esta noche!-el presentador hablaba a través de un pequeño cetro de piedra tallada y blanca, con una piedra brillante y verde, que mediante la magia intensificaba su voz, haciéndola retumbar alrededor de todo el inmenso volcán. De esta manera proseguía con su enunciado:-¡Como sabeis este Helldrome es muy especial, puesto que nuestro gran señor Dabra nos regalará su presencia en la final de este torneo! ¡Por este motivo, y ante la espectación que se ha generado, la organización ha decidido posponer todos los demás Helldromes hasta mañana! ¡A pesar de todo el número de participantes no se ha disparado tanto como esperábamos! ¡Quizás sea debido a que la noticia se ha mantenido en secreto hasta el último momento, o quizás a que no todos los luchadores de este mundo tienen las mismas agallas que los dieciseis participantes que se han presentado hoy! ¡Dieciseis valientes que se jugarán la vida en la arena, en pos de mostrar sus habilidades al gran señor Dabra! ¡Eso si consiguen llegar hasta el último combate! ¡Sin mas preámbulos damos paso a la gran esfera sagrada!
Del lado derecho del ring, de debajo de la hirviente lava, aparecía una gigantesca esfera negra de cristal, situada sobre una plataforma de piedra y rodeada por innumerables pinchos de metal gris oscuro. La esfera avanzaba flotando en el aire hasta situarse a unos diez metros por encima del presentador. El griterío no se hizo esperar:
-¡UAAAAAAAAAAAAAAAAH!
Esa noche, en un pequeño palco especial apartado del público, se encontraba Bulkan, la mano derecha del gran Dabra, que se había adelantado a su señor para presenciar el torneo en su nombre. El presentador continuaba su palabrería:
-¡Seguramente no haga falta a estas alturas explicar cuales son las reglas de este Helldrome, pero tenemos constancia de que entre los participantes hay nuevas incorporaciones que jamás han participado antes en estos torneos, así que, para que no hayan dudas, las explicaremos una vez mas! ¡El orden de los combates será completamente aleatorio! ¡La gran esfera elegirá a los contendientes de cada combate al azar en todas las rondas, excepto en la final, claro está! ¡Tan solo dos luchadores quedarán al final! ¡Dentro de los combates no hay reglas, vale todo excepto rendirse! ¡Pierde quien muera, quien durante el combate quede incapacitado para seguir luchando o quien quede inconsciente! ¡En caso de que ocurran estas dos últimas opciones, el vencedor de cada combate podrá elegir entre dar muerte o dejar con vida a su oponente, aunque avisamos de que aquel que mantenga su vida tras haber sido derrotado vivirá en deshonra el resto de su vida! ¡Peeeero esa deshonra puede resarcirse tomando la revancha en otro de nuestros Helldromes de cualquier otro día! ¡A pesar de ello, el consejo que siempre damos a los luchadores es que NO PERDAIS!
El público se impacientaba:
-¡Buuuuuu, calla ya de una vez! ¡Queremos ver los combates!
-¡Eso, eso, charlatán desgraciado, deja que la gran esfera haga de una vez su trabajo!
Un poco acongojado el presentador daba paso a la esfera:
-¡Vuestros deseos son órdenes!-extendiendo sus pequeños brazos el presentador se dirigía a la esfera.-¡Gran esfera sagrada, dinos quienes serán los dos primeros agraciados que se enfrentarán en el primer combate!
La esfera comenzó a brillar y en su interior comenzó a dibujarse un rostro:
-¡Ooooh, parece que nuestra primera candidata será Kadula, la antigua protegida del señor Dabra!-encomió el anunciador.-¡Veamos quien será su rival!
Sin mucho tardar la esfera mostró al siguiente luchador:
-¡Vaya, su oponente será la vieja bruja Risshou! ¡Sus hechizos son poderosos! ¡Adelante, que los dos luchadores suban al ring!
Desde la antesala Kadula comenzaba a salir, no sin antes echar la mirada atrás, hacia Kaarat, para decirle:
-Vaya mierda. Me hubiera gustado despacharte en la primera ronda. No me gusta la idea de que sea otro quien te tumbe. Espero que ganes tu siguiente combate.
Kaarat no habló, se mantuvo en silencio, mientras la chica se alejaba hacia el ring.
Kadula llegó al ring, frente a ella una pequeña anciana de cabellos grises, largos e indomables, vestida con un traje largo y negro, atado en su cintura por una cuerda, atuendo típico de brujas. Su piel era color carne, y su aspecto el de una anciana normal y corriente, fea, llena de arrugas y con nariz aguileña. De sus dedos nacían unas afiladas uñas oscuras.
-"¿Quién es esta vieja?"-se preguntaba Kadula para sí misma.-"Ni siquiera parece de la raza de los demonios."
La anciana bruja Risshou obtuvo su poder mediante una maldición. El que ahora era su señor y representante en este Helldrome, el demonio Maiko, antaño fue su peor enemigo. Risshou era una mujer joven y esbelta de un planeta de las cuatro galaxias, que se opuso al poder de Maiko, pero éste la maldijo con su magia negra y la convirtió en una bruja anciana y arapienta. Con este cambio Risshou obtuvo grandes poderes mágicos, pero su voluntad quedó quebrantada para siempre. Risshou solo respondía ante su señor, y quizás sea esta la razón que le llevó a participar en este Helldrome que narramos en estos apéndices.
El pequeño demonio anunciador sacó a Kadula de sus cabilaciones para dar paso al primer duelo de la noche:
-¡Qué comience el combate!
Los alaridos del público estallaron, impacientes por presenciar el prometido espectáculo de sangre y violencia. Kadula tomaba una pose de batalla, pero la anciana no parecía muy metida en el combate. Mientras peinaba su encrespadísima cabellera con un peine desgastado, murmuraba con toda tranquilidad, como ajena a cuanto acontecía a su alrededor:
-Risshou es muy bonita. Debe estar guapa para su primer combate de esta noche. Si, si, si, cuando me vea el señor Dabra se enamorará de mí y nos casaremos. Jijiji.
-"¿Qué murmura esa vieja senil?"-pensó Kadula.-"Si no ataca seré yo quien lleve la iniciativa."
De este modo Kadula se lanzó tras la bruja, a gran velocidad, pillándola desprevenida y propinándole una patada que le hizo caer de espaldas al suelo. Risshou no parecía levantarse.
-"Hum...Qué fácil ha sido. Ni siquiera le he dado fuerte y ya he vencido. Jujuju."
-¡Parece que la anciana Risshou no reacciona! ¡Kadula puede optar por matar a su contrincante si...! ¡¿Eh?!
Un temblor interrumpió las palabras del presentador, mientras Risshou se levantaba con sus dos brazos extendidos, con una expresión de furia desatada en su rostro. Así habló:
-La niña mala ha malogrado el precioso peinado de la bella Risshou. Ahora debe ser castigada por ello.
-¿Pero qué dices, vieja? Tu peinado ya era un desastre desde que entraste al ring.-le hacía ver Kadula.
De repente dos serpientes de lava aparecieron desde ambos lados del ring, y con un gesto de brazos de la bruja se dirigieron a atacar a Kadula, que lograba esquivarlas in extremis.
-¡Mierda! ¿Qué es esto?
Antes de que la joven demonio pudiera reaccionar, Risshou hacía un gesto con su mano derecha y una roca golpeaba a Kadula y la estrellaba contra el suelo. Al mismo tiempo las dos serpientes de lava se convertían también en piedra.
-¿De...de dónde ha salido esa roca?-decía Kadula mientras trataba de sobreponerse.
-No, no, no, niña mala. No te levantes o Risshou tendrá que hacerte daño.-amenazaba la anciana con un tono apacible.-Esta niñita es una impertinente, pero sabemos que nunca llegará a ser tan bella y hermosa como Risshou.
-¡Cállate desgraciada!-gritó Kadula lanzando un puñado de bolas de fuego, surcadas por rayos eléctricos, desde su diestra.
Risshou esquivó los ataques, que estallaron a sus pies, pero Kadula había aprovechado para colocarse a su lado y propinarle tres tremendos puñetazos, que acabaron lanzando a la bruja por los aires.
-Esa vieja es mas resistente de lo normal. No debo fiarme de su aspecto. Tendré que golpearle mas en serio.
A pesar de haber sido lanzada por los aires y de la contundencia de los golpes, Risshou aterrizaba sin problemas.
-La niña demonio es escurridiza. Jugaremos con ella al escondite.
Con un gesto de manos de la anciana las serpientes ahora de roca magmática volvían a convertirse en lava hirviendo, y de ahí pasaban a convertirse en gas, un humo negro y espeso que acabó llenando todo el ring. El presentador se preocupaba:
-¡Oh no, el ring se está llenando de humo! ¡Se nos hará difícil seguir el curso del combate!
El público también se quejaba:
-¡Buaaaaah, que saquen ese humo de ahí, no podemos ver nada!
-¡Si! ¡Que nos devuelvan nuestros dorithris!
-¡Joder, coff, coff!-el humo atacaba a la garganta de la chica demonio, que había descubierto el funcionamiento del poder de su rival.-"Ya lo entiendo. Esta vieja es capaz de controlar y cambiar el estado de las cosas. Antes ha convertido la lava en roca, y ahora la convierte en humo."
Kadula siente un leve dolor, un corte aparece en su cara, la vieja Risshou acababa de cortarle con el filo de su mano derecha, con sus afiladísimas uñas negras, a gran velocidad, casi imperceptible, y desaparecía arropada por el humo, dejando una estela de leves sonrisas que se perdían entre la niebla, "jijijiii".
-¡Ya estoy harta!-Kadula, furiosa, levantó una gigantesca ventisca moviendo a alta velocidad su brazo derecho, consiguiendo con ello disipar todo el humo.-¡Vieja estúpida, no eres mas que una rata, escondiéndote y yendo de aquí para allá!
-¡Oooooh, menos mal!-exclamó el anunciador aliviado.-¡El humo desaparece! ¡¿Pero que estará tramando esta vez la anciana Risshou?!
-La niña no entiende nada, pero no la culpamos por ello.-de la mano izquierda de Risshou aparecía, venido de la nada, un muñeco de paja, un muñeco que vagamente simulaba las formas y las vestimentas de Kadula.
-¡¿Eh?! ¡¿Qué es eso?!-exclamó Kadula.
-Vamos a enseñar a esta niña a jugar con muñecas, jijijiii.-desde la mano derecha de la anciana, desde una de sus uñas fluía una gota de sangre procedente de Kadula, del corte que le había propinado momentos antes, y caía sobre el muñeco de paja, que absorbía el líquido rápidamente, en cuestión de pocos segundos. Seguidamente, la diestra de la bruja escarbaba dentro de su enmarañada y larga melena, y sacaba cinco grandes agujas, tres colocadas en el hueco entre sus dedos y otras dos entre el dedo gordo y el índice.
-¡No puede ser!-gritó sorprendida Kadula, averiguando los nuevos planes de la anciana.
-Primero pincharemos aquí.-Risshou clavaba una de las agujas en la pierna izquierda del muñeco y al mismo tiempo Kadula sufría las consecuencias.
-¡Gyaaaaaaarrrrrggh!-la pierna izquierda de la joven flaqueaba víctima de un intenso e insoportable dolor.-¡Mierda, mierda! Kkkkggg.-Kadula trataba de resistir el dolor.-¿Qué está haciendo esa vieja?
-Ahora clavaremos esta otra aguja en esta otra parte.-una nueva aguja se clavaba en el brazo derecho del muñeco y el mismo brazo de Kadula se retorcía de dolor.
-¡Uuuuurrrggg! Tengo que hacer algo o si no esa vieja apestosa...
-¡¿Qué le estará pasando a Kadula?!-lanzaba una pregunta general el presentador.-¡Parece que la anciana Risshou está usando el vudú contra la joven demonio!
Kadula lograba soportar el dolor y se lanzaba tras la bruja, que viendo la reacción de la joven se disponía a realizar su último movimiento:
-Parece que la niña tiene prisa por acabar el juego y nosotras estamos deacuerdo con eso. Ahora pincharemos aquí, justo en el centro. Destruiremos su corazón.
Pero la anciana falló en sus cálculos, Kadula era muy veloz. En unas centésimas de segundo creó una pequeña espada, apareció frente a la bruja y cortó sus dos manos.
-Aaa...Aa...¿Qué...qué...?-la anciana no daba crédito.
-Ahora ya no podrás usar tus poderes, jujuju.
Risshou quedaba ensimismada en sus heridas, nuevamente abstraída en sí misma, incapaz de reaccionar. Kadula la golpeó, esta vez con mucha mas fuerza que antes, con tanta que la hizo volar otra vez por los aires, hasta hacerla caer fuera del ring, dentro de la lava que recorría los alrededores del gigantesco tatami de roca. Un grito ensordecedor, chirriante, de inmenso dolor se oyó, apagándose breves instantes después. El presentador se dispuso a enunciar el resultado del combate:
-¡Mi estúpido público, el combate se acaba de decidir! ¡La contrincante Kadula se alza con la victoria tras dar muerte a la bruja maldita Risshou!
Pero antes de que el clamor del público se hiciera notar unos quejidos llamaron la atención de Kadula:
-Haaaay, haaay, no, no puede ser...-la anciana bruja aparecía, humeante, desde la lava, tratando de incorporarse nuevamente al ring, apollando sus brazos, ahora desprovistos de manos, sobre la roca del terreno de combate. Kadula aparecía frente a ella gracias a su alta velocidad.
-Jujujuuu. Se nota que no perteneces a la estirpe de los demonios.-hablaba la joven diablesa.-Ni siquiera eres capaz de resistir el calor de la lava.
Así era, el cuerpo de Risshou parecía derretirse, dejando ver algunos de sus músculos y huesos, carbonizándose poco a poco. Su rostro era ya casi una calavera negruzca, sin nariz, sin cabello, dejando al descubierto sus pocos dientes, pero aún aferrándose a la vida. Kadula chafaba su cabeza con su pie derecho y le decía:
-Mírate, estás horrible.-decía burlándose de la maltrecha anciana.-Antes eras fea, pero ahora te has superado, jajajaaaa. ¡Ahora sufre y quémate, arde y grita!-exclamaba mientras hundía a la bruja definitivamente en la lava, con una gran sonrisa bastarda y sádica en su rostro, mostrando sus colmillos de la estirpe de los demonios.
No se pudieron oir gritos, tan solo un leve gorgoteo. De esta manera la maldición de la bruja Risshou llegó a su fin.
Esa vez si. No hicieron falta mas palabras del comentarista para que el público estallase, y alguien desde la antesala del ring aplaudía a Kadula por su victoria:
-Así me gusta. Sabía que podía contar contigo muchacha.
