Hola, se que usualmente actualizo los viernes pero what the heck, es viernes en algun lugar del mundo y dado que hoy tengo un tiempo libre les subo el siguiente capitulo. Espero que hasta ahora les este gustando la historia, y si es un poco lenta lo admito pero es muy entretenida, yo me estoy divirtiendo mucho en traducirla y espero que ustedes se diviertan al leerla.

Muchas gracias a todas aquellas personas que se han molestado en dejar un Review: lau-chi94 .sasusaku , Sweet. Angel186, Gabriela Cullen, locaxtv, TereCullen y tamara1986 en verdad sus palabras me hacen querer poder traducir más rápido jajaja porque se lo mucho que les esta gustando.

Bueno los dejo disfutar del fic, nos vemos la próxima semana, o... puede que haya una pequeña sorpresa para ustedes este fin de semana. Besitos.

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia y trama a myskyblue yo solo soy una humilde traductora


Capítulo 3 – Si, Definitivamente Necesito un Trago

Realmente lo intento, mucho, demasiado el no pensar en Edward Cullen en el trabajo al siguiente día. O debería decir Dr. Cullen, es como decido llamarlo mientras esté trabajando. Puede que técnicamente estemos saliendo ahora…de acuerdo, no técnicamente… pero aun así trato de mantener las cosas profesionalmente.

De hecho ni siquiera lo veo. Nunca dijo que trabajaría hoy, así que esto no debería sorprenderme. Y puedo sobrevivir un día sin mi caramelo visual. Porque eso es exactamente lo que es. Un dulce.

La Dra. Hale está de guardia hoy. Es agradable con todos, pero una perra con Emmet. Creo que es muy divertido. Una vez que se va, incluso voy con Shelly y le comento lo amable que fue, completamente consciente de que Emmet está a unos cuantos metros y se fastidia con cada palabra. Pero se lo merece.

Su pequeña broma, aunque me ayudo a arreglar las cosas con Edward, aun así no fue buena.

Se presentó al trabajo esta mañana luciendo emocionado e impaciente. Y si hay algo que he aprendido en la semana que lo conozco, es que el nunca esta emocionado e impaciente por venir a trabajar.

No pierde el tiempo, impulsado por los comentarios sobre la Dra. Hale. "¿Y cómo estuvo tu cita ayer, Pockets? ¿Fue amor a primera vista o qué?"

Sonríe de oreja a oreja. Es un hijo de perra poco disimulado. Debí saber que no podía confiar en él.

Gruño mientras lo veo. Se levanta como si en verdad fuera a hacer algo de trabajo, o moverse más cerca de mí para molestarme más efectivamente, y digo, "Sabes, no puedo decidir entre golpearte en las pelotas o ir directamente a la yugular."

No es sorpresa, cuando sus manos caen inmediatamente para cubrir lo que es más importante para él. "¿De que estas hablando?" pregunta a la defensiva.

"Piensas que eres tan gracioso," digo calmadamente. No es una pregunta, al menos, sé que no tiene problemas para entretenerse a sí mismo.

"¿Tú no?" pregunta inocentemente.

"No. Y a propósito, estas muerto para mi desde este momento." Me levanto y trato de quitarlo de mi camino, pero su gran tonto cuerpo bloquea mi camino.

"¿Qué sucede, Pockets? Escuche que la pasaron muy bien."

Genial. Emmet y el ardiente doctor están hablando de mi otra vez, y aun no tengo idea sobre qué. Esto no se lleva bien con mi paranoia.

"Ustedes tienen prohibido hablar de mí," digo con severidad.

Se burla y luce ofendido. "Bueno maldita sea, de nada," dice sarcásticamente.

"¿Por qué demonios habría de agradecerte? De todas las personas que hay, hiciste todo lo que pudiste para arreglarme una cita con mi archienemigo."

"¿Tu archienemigo, Pockets? ¿Es en serio? ¿Fui arrastrado a una historieta y no me había dado cuenta? ¿Esta es tu guarida secreta?" Hace un desagradable gesto al señalar la estación de enfermeras.

Pongo los ojos en blanco. "Sabías que no nos caíamos bien," acuse.

"Pero ahora se caen bien."

"¿Y?"

"Y, de nada."

"Eres exasperante."

"No veo cual es el problema," continua. "Además, fue idea de Alice de todas formas."

Espera un maldito segundo.

"¿Alice sabia de esto?" siseo. Mi voz es mortal. Tiene tanta suerte que es su día libre.

"Claro que sabía. Esa niña solo me engatuso para que yo hiciera todo el trabajo sucio. Además, pensé que sería gracioso. Y tenía razón, sabes."

"No fue gracioso. Uno de nosotros pudo haber muerto. Estábamos sanguinariamente furiosos." Tal vez estaba exagerando un poco, pero él no tiene por qué saber esto.

Emmet solo mueve la cabeza y ríe. "Eso no fue lo que yo escuche."

"¿Alguna posibilidad de que me vayas a decir lo que escuchaste, entonces?" pregunto incrédula, sin tener muchas esperanzas. No seré capaz de creerle, de todas formas. Emmet es poco fiable en este momento.

"Bueno como preguntaste tan amablemente… sí. Sucede que piensa que eres linda," provee.

Esto no debería importarme, pero me alegra. Luego soy escéptica. "Lo que sea. Probablemente estás mintiendo."

No lo niega. De hecho, me deja pasar, porque hay un paciente que está llamando repetidas veces como si estuviera llegando el apocalipsis en la habitación 422, y Dios me libre de que no llegue en este segundo y ajuste su cama antes de que lo haga.

Desearía que el Dr. Cullen estuviera trabajando hoy. Las cosas son peores sin mi caramelo visual.

-x-x-x-x-

Llamo a Alice cuando llego a casa y dejo caer la tormenta sobre ella por haberme emparejado con Edward. No estoy disgustada por como terminaron las cosas esa noche, pero ese no es el punto. Ella cruzo una línea.

"Pero no hubieras ido si te hubiera dicho quién era," insiste. Su voz es algo quejumbrosa cuando alega.

"Hay una razón por la que no hubiera ido," contesto. "No nos caemos bien."

"Caían. No se caían bien. Y no sé," dice melodiosamente, "creo que vi chispas flotar en el pasillo ese día."

¿Está loca? Estábamos a cinco segundos de perder lo que sea de compostura que tuviéramos. Nuestra presión debió bordear dentro de lo preocupante. Ella no vio chispas.

"Estas loca," digo finalmente.

"Tal vez. Pero tú misma dijiste que ahora se llevan bien. Así que… de nada."

"A veces te pareces tanto a Emmet que asusta." Observe.

Ella solemnemente concuerda. "Créeme, no me enorgullezco de eso."

No veo a Edward por el resto de la semana. Debió haber tenido varios días libres seguidos, a veces los horarios de hospitales son inconsistentes de esa forma. No me sorprende ni me molesta. Esos extraños e incontrolables pensamientos están empezando a desaparecer por su ausencia, lo que es probablemente algo bueno.

Hoy, mis grilletes son liberados, y finalmente estoy libre de Emmet. Ahora se ve forzado a hacer su propio trabajo, así que no nos vemos tanto como cuando era su esclava.

Jessica ha oído de mi cita con Edward. No tengo idea de cómo, dado que no estaba cerca cuando hablamos al respecto, pero me ignora toda la semana. Y una vez cuando un doctor – uno nada atractivo si debo agregar – estaba buscando un historial, terminó estando en mi área y ella lo tomo con una rabieta y dijo, "Oh, Bella lo tiene. Tal vez si coqueteas un poco con ella, te lo va dar."

Gracias al cielo, este doctor era tan arrogante como el resto, porque la ignoro y no pareció escucharla.

Ahora que estoy por mí cuenta, las cosas están yendo tan bien como las esperaba. No me descuido en mi trabajo. No golpeo a Jessica en la cara o declaro la guerra contra el resto de los doctores. De hecho, ni siquiera pienso en Edward.

Y de repente, lo veo.

Salgo de la habitación de un paciente para encontrarlo en la estación de enfermeras, hojeando un historial. Sus codos están plantados en el escritorio, su mano en su cabello mientras distraídamente se rasca la cabeza.

Hay tres focos justo arriba de su cabeza, pero el que está a su derecha esta fundido. Deja esa área un poco más oscura mientras que los otros dos crean un tipo de faro sobre él, haciéndolo parecer como un glorificado, iluminado dios del sexo.

Todo el progreso logrado en no pensar en él, se tira por la ventana. En realidad me pongo un poco nerviosa. Y emocionada. Pero mayormente nerviosa.

No quiero que las cosas sean raras entre nosotros, aunque sé que definitivamente tengo que reconocer su presencia, así que tomo mis notas antes de dejarme caer en el asiento frente a él. De esta forma, puedo pretender que estoy terminando notas mientras él trabaja y espero parecer menos una idiota.

El voltea hacia arriba cuando me siento. Las bolsas bajo sus ojos son menos severas, quizá logro descansar en sus días libres.

"Hola," me saluda cordialmente. Al menos no está siendo un imbécil de nuevo, que es lo que secretamente temía.

"Hola," contesto, igual de cordial. "¿Tuviste unos días libres?"

Totalmente acabo de admitir que he estado pensando en él. Claramente note que no había venido a trabajar. Vaya manera de parecer como una completa perdedora, Bella.

"Tuve libre ayer y el día anterior," dice, sin admitir lo patética que soy. "Tuve que trabajar un segundo turno el Lunes y Martes. La Sala de Emergencias estuvo tan llena ambos días que no tuve oportunidad de hacer rondas hasta más tarde en la noche," me mira. "Creo que ya habías salido para cuando llegue aquí."

¿Así que él también me estuvo buscando? ¿Por qué estoy tan contenta por esto? ¿Y por qué sigo tan nerviosa? Esto es ridículo.

"Oh, bueno estuve libre el martes. Pero si, creo que no coincidimos el lunes."

Estoy un poco decepcionada por esto, pero no digo nada. Jessica nos observa abiertamente desde su pequeña esquina. Es un poco incómodo.

"¿Trabajas mañana?" pregunto esperanzada.

"Sip," sonríe, cerrando el historial. Tan lindo. ¿Por qué es tan lindo? No es justo. Quiero odiarlo.

"Um…" se rasca la cabeza de nuevo. "¿Sabes quién está atendiendo al Sr. Brooks?"

Miro el tablero. Es Ángela de nuevo. Casi tengo miedo de decirlo.

El sigue mi línea de visión y suspira. "Tal vez debería hacer esta ronda solo esta vez." Se levanta y copio sus movimientos.

"Yo voy contigo," me ofrezco, y a la mirada dudosa y escéptica agrego, "Y prometo mantener mi enorme boca cerrada. No vas a escuchar ni un pío de mi parte. Palabra de enfermera." Levanto mi mano como una niña exploradora y sonríe, claramente divertido.

"Bueno si quieres discutir algo después de salir de la habitación, está bien."

Me pregunto qué quiere decir con "discutir algo." Probablemente nada. Solo soy una idiota esperanzada. Dios, probablemente soy peor que Jessica ahora, y esa línea de pensamiento está claramente mal. Mal, mal, mal.

Hacemos las rondas. Él es tan agradable con el paciente como antes. Me pregunta si puedo decirle a Ángela como quedo todo, y yo asiento.

De regreso a la estación de enfermeras, me siento para seguir hablando. Probablemente me veo como una acechadora ahora, pero no parece importarle. Él contesta y sonríe y no se parece en nada a la persona malhumorada del otro día. Pero puede que sea porque cumplí con mi palabra y no lo contradije enfrente de los pacientes.

"¿y que, fuiste muy mala con Emmet?" pregunta, "¿Por engañarte?"

¿Por haberme emparejado con el hombre más ardiente del mundo?

"Bueno no fui tan mala con él," insistí. "Quiero decir, resultaste ser bastante decente." Y le sonrió para hacerle saber que estoy bromeando. ¿O estoy coqueteando? Dios, soy mala en esto. Y no debería estar coqueteando. Atractivo o no, aun así no salgo con doctores.

"¿Con que sí? Porque yo le compre una canasta de frutas. Como agradecimiento."

"No lo hiciste," digo dudosa. Obviamente, está mintiendo. Pero también, se junta con Emmet. Quien sabe que pueda creer. Puede que este igual de loco.

El solo sonríe. Parece que mi corazón intenta salir de mi pecho. No tengo idea de que pasa conmigo.

Luego uno de mis pacientes llama. Se queja de dolor en el pecho. Genial. Qué momento tan perfecto para tener un posible infarto. Ella tuvo todo el día, pero no, tenía que esperar hasta que finalmente viera a Edward de nuevo.

Me alejo. La reviso, ordeno un electrocardiograma, llamo al doctor, luego hacemos una lista de otros exámenes. Resulta ser una maldita indigestión. Y para cuando todo termina, Edward recibe un mensaje y se va con un breve adiós.

Suspiro. Al menos me queda el consuelo de mañana.

-x-x-x-x-

El siguiente día, Emmet está trabajando de nuevo. Y tan molesto como pueda ser, es medio divertido. Hace que el día pase más rápido. Aun va a recibir lo que se merece, puedes contar con ello, pero he decidido perdonarle la vida.

El día empieza sin incidentes. Pienso en Edward Cullen el momento en el que me despierto, y esto me disturba. Razono que debería buscar un nuevo trabajo. Esta pequeña obsesión con él está bordeando lo estresante.

Tengo una joven paciente en la habitación 412. Tiene muchos problemas mentales – es decir, tiene una profunda depresión con un trastorno de personalidad. Fue enviada la unidad psiquiátrica al final de la calle después de tirar aceite caliente a su prometido y luego amenazando con suicidarse. Luego empezó a tener convulsiones, y henos aquí, fue mandada con nosotros por una escolta policial.

Tiene alguien en la habitación con ella para asegurarse que no se suicide. Me las arreglo para permanecer dentro de su lado amable, pero luego, alrededor de las diez, mi día empieza a convertirse en mierda.

Ella me llama a la habitación. Cuando entro, está sentada en la cama, su cabello un completo desastre, y tranquilamente dice, "quiero irme a casa."

"No puedes irte a casa," le digo. Trato de mantener mi voz amable. "El doctor tiene que darte de alta. Estas muy enferma."

Esto es parcialmente la verdad, dado que definitivamente ella no se ira a 'casa'. Cuando salga de aquí ira a otro hospital psiquiátrico o a la cárcel, pero no creo que sea razonable decirle eso a la cara por el momento.

Se molesta. "¿Y dónde está el doctor? ¡No lo he visto en todo el tiempo que he estado aquí!"

Mantente tranquila. "Debe de empezar sus rondas pronto."

"Debes llamarlo y decirle que venga ya. Si no, me voy a ir."

"Va a estar aquí pronto, Srta. Smith. Solo trate de ser paciente."

Al parecer eso no era lo que debí haber dicho. Empezó a gritarme. "¡He sido paciente los dos malditos días que he estado aquí! ¡Estoy a punto de irme, y quiero ver quien mierda me detiene!"

Ella realmente fue admitida ayer. No menciono esto. Le digo que llamare al doctor y me escabullo de la habitación, lanzándole una mirada de advertencia a la 'niñera' antes de irme. Emmet camina por el pasillo hacia a mí.

"¿Está todo bien?" me pregunta, preocupado. Todo el piso escucho los gritos probablemente.

"No," mascullo, rápidamente diciéndole cuál es el problema. Convenientemente, es paciente de Edward. Me siento rara llamándolo y preguntándole por cosas, pero me aguanto y lo hago de todas formas.

Edward no responde mi llamado rápidamente esta vez. Emmet quiere ir a hablar con la paciente – tratar de calmarla – pero le aseguro que es medio intimidante y lo hago yo misma. Estoy cansada e irritada para cuando Edward regresa la llamada, y el tampoco parece de tan buen humor. Pero aun así es amable… al principio.

"Oye Edward, es Bella," digo rápidamente.

Su voz realmente parece animarse un poco. "Hey Bella. ¿Cómo estás?"

"Estoy bien," miento. Voy directo al grano. "Tu paciente, la Srta. Smith, quién fue admitida ayer por convulsiones, está empezando a descontrolarse. Dice que ningún doctor ha venido a verla en todo el tiempo que ha estado aquí y ha amenazado con levantarse e irse. Se está poniéndose hostil."

Edward suspira, y después de una leve pausa, dice, "Bueno, no puedo ir en este momento. Hay pacientes enfermos en la ER que realmente necesitan un doctor."

Me deja un poco fuera de lugar con su franqueza. Esto suena más como el doctor que conocí al principio.

"De acuerdo, bueno… ¿Qué se supone que haga?" pregunto, irritada.

"Puedes darle una dosis de Haldol si necesitas. 2mg intravenosa de cada seis a ocho horas PRN." Cuando no digo nada, agrega. "¿Te gustaría que ordenara algo de Ativan, también?"

"Claro. Por qué entrar al cuarto con una aguja gigante va a terminar muy bien," digo sin más.

Ahora está enojado. "Bueno, ¿Qué es lo que quieres Bella?"

"Quiero saber cuándo vas a venir a verla."

"No lo sé. Ella no es mi único paciente. Hay otros pacientes aquí abajo que realmente necesitan asistencia médica. Sabes, las personas no están aquí solo actuando para conseguir atención."

"Pues ella no es mi única paciente tampoco, Dr. Cullen, pero parece que seré la única que lidie con ella. Todo lo que quería saber es a qué hora puedo decirle que va a llegar."

"No. Lo. Sé." Dice impaciente. "Tengo que irme, Bella. ¿Qué hacen cuando un paciente se descontrola? Llama a seguridad. Amárrala a la cama si se pone violenta."

Dios, como me molesta. No puedo creer que realmente pensé que era un doctor agradable. Los malditos son todos iguales. "Gracias, Dr. Cullen," digo con malicia. "Eso hare." Golpeo el teléfono al colgarlo antes de que pueda contestar.

Dios, probablemente voy a lograr que me despidan. No sé cuánto tiempo más va a soportarme. Pero no pueden probar que le colgué, ¿verdad?

Regreso con la paciente. Le digo que está ocupado con algunos pacientes en la ER y estará aquí lo más pronto que pueda. Pero no toma muy bien estas noticias, y empieza a levantarse de la cama.

"Dile que lo olvide. Me voy."

Mierda.

Llamo a seguridad, luego a Emmet. Afortunadamente, la paciente hace un espectáculo al empacar su champú y demás mierda y no ha caminado mucho por el corredor cuando seguridad aparece. Emmet se ofrece a taclearla en el pasillo, pero le digo que no se atreva.

Seguridad lucha con ella de regreso a la cama. Ella patea y grita y pelea cada segundo del camino. Seguridad la mantiene agarrada mientras yo, Emmet y otra de las enfermeras la amarra a la cama. Nos amenaza con golpearnos.

Dios, amo mi trabajo.

Después de que fue refrenada, inyecto en su pierna la dosis de Haldol que Edward menciono. Ella no está feliz al respecto y grita más fuerte y arduamente, y estoy segura que la cama se va a romper por sus movimientos. La cama sobrevive, sus agarraderas no. La de su muñeca derecha se rompe como una liga de hule y su cuidadora corre fuera de la habitación para decirme. La paciente está en el proceso de desatarse con su mano libre cuando entro. Afortunadamente, seguridad sigue en el piso, y vienen a mi rescate una vez más.

Emmet me ayuda a amarrarla de nuevo. De repente estoy muy agradecida de que este aquí hoy, especialmente cuando se ofrece a llamar Edward de nuevo y notificarle que será atada a la cama con agarraderas de cuero y enviada a la ER. Estoy tan ofendida que dudo que hablar con Edward sea una buena idea. Pero estoy realmente agradecida de que va a ser mandada a la ER – aunque la única razón sea porque no podemos usar agarraderas de cuero en este piso – porque ahora Edward no va a salir con otra excusa de mierda para no venir a verla.

Emmet me ayuda a llevar la cama abajo. Estamos en el proceso de ponerle las agarraderas de cuero cuando Edward aparece. Ambos evitamos el contacto visual.

"Srta. Smith," dice amablemente, como si ella no estuviera luchando por salir de la cama y maldiciendo a todo aquel que este en un radio de 5 metros. Tiene su historial en la mano. "¿Cuál es el problema, Srta. Smith?"

Esta histérica. El Haldol ni siquiera ha causado efecto. Emmet de alguna manera pierde su agarre en la muñeca que está tratando de amarrar y su puño vuela a mi dirección, golpeándome directamente en el mentón antes de darme cuenta de lo que está pasando.

No es una niña pequeña. E incluso si lo fuera, esa mierda hubiera dolido de todas formas. Sin mencionar que mi orgullo fue pisoteado justo en frente de Edward, aunque no estoy segura de porque estoy pensando en él inmediatamente después de haber sido golpeada en la cara.

Me tambaleo hacía atrás un poco, tocando mi mentón en shock. Puta madre. Todos los hombres en la habitación brincan sobre su puño volador, incluyendo Edward.

Ya tuve suficiente. Suficiente. No me pagan lo suficiente para esta mierda. Salgo de la habitación, dejando el drama detrás. Y rápidamente contengo las lágrimas, no quiero llorar y lucir como una completa bebe.

De repente siento un gran nivel de respeto por esos tipos que reciben golpes porque maldición, esta mierda si duele.

Camino con determinación hacia la estación de enfermeras en la ER para esperar a Emmet y tratar de descifrar que debo de hacer ahora. Nunca he puesto a un paciente con amarraderas de cuero. Pero antes de que llegue ahí, escucho a Edward llamándome. Lo ignoro hasta que siento su mano en mi hombro, y luego me giro, mi expresión herida encontrándose con la suya. Las malditas lagrimas que no se van siguen aguando mis ojos.

"Dios, Bella. ¿Estás bien?" Edward pregunta, preocupado. Demasiado preocupado. Levanta la mano para tocar mi mentón, pero yo rápidamente volteo la cara.

"Estoy bien," le digo. "Ni siquiera dolió." Eso es una total mentira. Aun duele.

Edward suspira y pasa su mano por su cabello. "Estas molesta conmigo de nuevo."

"¿Por qué estaría molesta contigo?" me burlo. La intención era sonar inocente, pero sale molesto. Sí, estoy enojada.

"Bella, no puedo dejar pacientes enfermos solo para ver a otro si no es una emergencia. Deberías de saber eso."

Entiendo lo que está diciendo, pero no me importa. "Si, bueno. Todo lo que quería era un marco de tiempo. Algo que decirle a la paciente. Y le di tu estúpido Haldol. No sirvió, obviamente."

Suspira de nuevo, exasperado. Ve alrededor de la ER como si estuviera lidiando con un conflicto interno. "Quiero hablar contigo sobre esto, Bella, pero no tengo tiempo en este momento."

"Que mal." No hay convicción en mi voz. Edward parece un poco herido.

"¿Estas segura que estas bien? ¿De dónde te golpeo?"

"No estoy hecha de cristal, Edward. Estaré bien."

Alguien empieza a llamarlo. Me ve excusándose. "Me tengo que ir," dice. Solo me encojo de hombros como si no importara. "¿Hablamos después?"

No confirmo ni niego que esto vaya a pasar. Me lanza una triste sonrisa antes de girar y caminar rápidamente en la otra dirección.

Ahora que se fue, veo a mi alrededor, y tiene razón – este lugar es una casa de locos. ¿Pero porque no me podía dar un estimado de tiempo?

Me siento en una silla vacía, sintiéndome excepcionalmente jodida. Tal vez porque realmente no sabía cuándo, Bella. ¿Has pensado en eso? ¿Tal vez estaba siendo honesto, y no un imbécil?

Es muchísimo más fácil asumir que es un imbécil.

Emmet eventualmente sale de la habitación. Esta todo sudoroso – tiene manchas en sus axilas que corren hasta sus costados. Y luce tan molesto y cansado como probablemente me siento.

"¿Estas bien?" me pregunta, preocupado. Rápidamente asiento. Las lágrimas se han ido, gracias a Dios.

"Estoy bien."

"Nunca hay un día aburrido en el trabajo, ¿eh?" trata de aligerar la situación, pero no veo el humor. Realmente no me pagan lo suficiente para esto.

Al parecer, tengo que llenar una montaña de papeleo por esto. Y aún tengo que hacerme cargo del paciente hasta que termine mi turno, lo que significa que tendré pacientes en mi piso y en la ER. No estoy contenta con esto, pero la supervisora de enfermeras nos manda otra enfermera que toma la mayoría de mis pacientes en el piso. Aun así tengo que seguir haciendo viajes a la ER el resto del día, y después de un rato, ya no veo a Edward ahí. Debe de estar haciendo rondas. Estoy un poco decepcionada, porque esperaba que todo se tranquilizara y pudiéramos hablar más y tal vez pudiera disculparme. No sé cuándo lo veré de nuevo.

Aparentemente el Haldol si funciona, porque la Srta. Smith sucumbe y se queda dormida por un rato. Es un alivio. Subo de nuevo al piso y trato de ponerme al corriente con mis historiales, pero voy tan atrasada que termino saliendo tarde del trabajo.

Emmet se queda para ayudarme. Si, definitivamente le perdonó la vida ahora.

"Invite a algunas personas a mi casa ahora por unos tragos," me dice. Estoy escribiendo furiosamente, tratando de recuperar el tiempo perdido. "¿Quieres venir?" cuando dudo, rápidamente agrega, "Vamos, Pockets. Dime que no necesitas un trago después de este día de mierda."

Suspiro y asiento. "Sí. Definitivamente podría tomarme un trago," agrego.

"Bien. ¿Así que vienes?"

Estoy algo cansada. Una parte de mí solo quiere irse a casa y dormir.

"Alice va a estar ahí," me informa. "Y le mande un mensaje a Edward más temprano. Él también ira."

Levanto la mirada para ver a Emmet. No debería querer ver a Edward – no debería preocuparme por disculparme – pero lo hago. Debería considerar algo bueno que no nos estemos llevando bien, porque eso doma mis pensamientos lujuriosos un poco. Pero no es algo bueno. De hecho, me está comiendo viva lentamente.

Finalmente suspiro. "Claro, Emmet," digo. "Voy a ir."