Bueno regreso con otro capitulo como les prometí esta es mi sorpresa del fin de semana! :D espero les guste y me dejen su opinión! Me encanta leer sus REVIEWS.
Trate de checar cualquier error de ortografía que se me pudiera haber pasado en la traducción mis disculpas si se me paso alguno!
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia y trama a myskyblue yo solo soy una humilde traductora
Capítulo 4 – Tregua… de Nuevo.
Edward no está en la casa de Emmet cuando llego. No digo nada, porque Emmet va a saber que estoy buscando a Edward y probablemente empezara a preguntarme un montón de cosas vergonzosas. O peor, le dirá a Edward que lo estaba buscando, y eso le dará un tanto de ventaja que no necesita tener. Así que permanezco dolorosamente callada.
Conozco a Jasper antes de salir del trabajo. Es alto y delgado, con enmarañado cabello rubio y ojos color avellana. Tiene una sonrisa atractiva y un lindo acento sureño; también es muy amigable durante los pocos momentos que nos vemos antes de irnos. Dice que nos veremos en la casa.
Alice ya está ahí cuando llegamos. Debe de tener una llave o algo así. También ya asalto el gabinete de alcohol, lo que trae como resultado que ya este arrastrando las palabras y tropezándose por ahí cuando abre la puerta. Se coge a Jasper con la mirada por unos dos segundos antes de lanzarse sobre él, arrastrándolo a la casa de la mano. Él la sigue con una sonrisa.
Supongo que Emmet tenía razón sobre estos dos.
Vamos a la cocina. La música sale de algún lugar. Lady Gaga. Emmet hace una mueca antes de sacar hielo del congelador.
"Si cree que esa mierda se queda, está loca," me ve. "¿Qué quieres tomar?"
"Um, lo que sea que tomes."
"Yo tomaré Jack y soda. Menos soda por supuesto. Necesito algo fuerte después de este día de mierda."
Asqueroso.
"¿Tienes jugo o algo?"
Abre el refrigerador y mira dentro. "Naranja y Arándano. No, espera un segundo." Alcanza dentro y saca el jugo de naranja, y verifica la fecha de caducidad. "Sip, naranja y arándano," confirma.
"¿Tienes vodka?" pregunto esperanzada, y él asiente y saca media botella del congelador. Cuando termino de mezclar mi bebida, la llevo a la sala, observando la casa de Emmet en el camino. Es linda, a pesar de todo. Es pequeña y simple, de un solo nivel, pero tiene una distribución sencilla y luce nueva. Las paredes son blancas y faltas de decoración o fotos – definitivamente tiene escrito soltero por todas partes – pero no es tan mala.
Emmet, Alice y Jasper, están todos conviviendo en la sala. Me les uno, sintiéndome un poco extraña, porque ellos se han conocido durante mucho tiempo y yo soy la chica nueva. Pero Jasper aligera el sentimiento al preguntarme muchas cosas.
"¿Te está gustando hasta ahora?" se pregunta, y yo asiento, contestando con la verdad.
"¿Sin incluir el día de hoy? Claro." Ha sido una experiencia para recordar, de eso no hay duda. No había doctores tan sexys como Edward para fantasear en mi último trabajo.
"Claro que le gusta," Emmet agrega. "Tuvo el mejor orientador de todo el maldito hospital."
"Sin mencionar su cita con Edward," Alice logra articular, moviendo las cejas sugestivamente. Me quiero morir en ese momento.
"¿Tuviste una cita con Edward?" Jasper pregunta curioso.
"Ellos me engatusaron en una cita con Edward," clarifico.
"¡Pues yo nunca recibí mi mensaje de 911!" Alice grita. Dios, es odiosa cuando esta ebria.
Jasper se ríe por lo bajo, y justo cuando pensé que las cosas no podrían ponerse peores, alguien toca la puerta. Todos dejan de hablar y reírse a la vez. Es casi como si el botón de silencio hubiera sido presionado. Cuatro cabezas se giran hacía la puerta, pero nadie se levanta a abrir.
Dios mío, es Edward. Tiene que ser Edward. Y la tortura está fresca en la mente de todos, y van a humillarme. Enfrente de Edward. Dios mío.
Planeo mi ruta de escape – podría escabullirme por la puerta trasera, pero no estoy segura de donde está. O podría correr al cuarto y esconderme debajo de la cama, pero si me atrapan, luciría como una idiota, lo que contradice el propósito de esconderse en primer lugar. Dios, esto apesta.
No tengo el tiempo suficiente para pensarlo, de todas maneras. Emmet fuertemente grita, "¡Pasa!" y la puerta se abre de par en par. Y suspiro de alivio – no es Edward, sino un tipo alto con pelo rubio pantalones caqui y sandalias. Detrás de él hay una pequeña chica de cabello negro rizado que está usando un uniforme rojo. Ambos son recibidos con entusiasmo, y mi humillación, gracias al cielo, es puesta de lado.
"Bella, ellos son Mike y Bree," Emmet me presenta, y me levanto para estrechar sus manos educadamente. Mike sonríe, y es lo suficientemente atractivo, pero su mirada es demasiado persistente para considerarse amable.
"Mucho gusto." Forzo una sonrisa. Me digo a mi misma que debo ser agradable con él, al menos al principio, incluso si su mirada bordea lo raro.
"Igualmente, Bella. ¿Eres nueva?"
"Desde hace dos semanas, sí. ¿Trabajas en el hospital?"
"Sí, soy terapeuta respiratorio," ofrece. "Bree también."
Bree ya se abrió camino a la cocina, aparentemente desinteresada en mí o tal vez necesitada de un trago después del trabajo también.
"Pero, ella no es mi novia." Agrega Mike rápidamente.
Oh Dios mío.
Asiento como si esto fueran interesantes noticias, pero no tan interesantes. No quiero que piense algo que no es. No que necesariamente importe. Se marcha por una bebida, preguntándome si quiero una, pero señalo mi vaso lleno y declino. Luego me siento y me empino todo, preguntándome donde esta Edward pero aun siendo demasiado cobarde como para preguntarle a alguien.
Mike se da la tarea de prepararme otro trago cuando ve mi vaso vacío. También toma como tarea el sentarse a mi lado y hacerme sufrir con conversaciones vagas respecto al hospital, sobre si va o no a llover, lo que es probable dado que llueve casi todos los días. Y diablos, la bebida que me prepara es muy fuerte. Es más como vodka en las rocas con un dejo de arándano, pero como sea. Tomo un trago y trato de no hacer una mueca, y eventualmente el sabor cede y no esta tan mal.
Entre más ebria me pongo, estoy menos consciente de que Edward aún no ha llegado, y más entretenido es Mike. Eventualmente me pregunta si quiero ir a sentarme al patio, a lo cual acepto. Es medio agradable una vez que te haces inmune a su mirada insistente.
Esta húmedo afuera, pero no es peor de lo normal. Nos sentamos y Mike busca en su bolsillo, sacando un paquete de cigarros e inmediatamente prendiendo uno. Lo miro incrédula, y cuando me ofrece uno, lo declino.
"¿Un poco hipócrita no lo crees?" le pregunto con humor.
Saca una bocanada de humo. Vuela un poco hacia nosotros y llega a mi rostro, lo que hace que se disculpe y se voltee a la otra dirección.
"¿Qué quieres decir?" pregunta. Su voz tiene ese tono ronco que las personas usualmente tienen cuando están fumando un cigarro.
"Eres un terapeuta respiratorio y estas fumando."
Se encoge de hombros, como si no pudiera entender lo que digo.
"Pero el lado positivo es que, ya sabes cómo administrarte tus propios tratamientos de respiración una vez que te de una EPOC," continuo.
Luce un poco ofendido. "Dejarlo es más difícil de lo que parece."
"Supongo."
Guardamos silencio por un minuto. Es más silencioso aquí afuera; puedo escuchar la música de adentro, pero es apagada música de fondo, así como la molesta voz de Emmet. Es un tanto tranquilo.
Aun sorbo mi bebida lentamente, pero estoy cansada y se me está subiendo más rápido de lo que normalmente lo haría. Miro el piso y me imagino como sería dormir aquí, y la idea es incluso atractiva en el momento. Esto asumiendo que no pudiera llegar a una cama, por supuesto.
Mike de repente me da un codazo suave en mi costado. "Despierta," dice jugando. Aprieto mis dientes. Mis ojos estaban abiertos, idiota. Parte de mi piensa que solo quería una excusa para tocarme.
Pienso en decirle que he inhalado suficiente humo de segunda mano para seguir toda la noche, pero estoy tan cansada que no lo hago.
Luego dice algo que me tiene inmediatamente despierta en alarma. "Así que... Bella. ¿Te mudaste aquí con tu novio?"
Oh Dios mío. ¿Por esto quería salir? ¿Para acorralarme y hacer preguntas incomodas?
Considero mentir, pero supongo que se enterara eventualmente. "No. Acabo de terminar una relación, así que estoy tratando de mantenerme alejada del drama romántico, si sabes de que hablo," respondo con cautela.
Es más de lo que me gustaría que supiera, especialmente porque ahora está intentado obtener más información. "¿Qué clase de dramas románticos?"
"Es una larga historia. No quiero hablar al respecto."
El asiente, tirando la colilla de su cigarro en el suelo. Y lo deja ahí, en agradecimiento a Emmet por el alcohol gratis y un lugar donde pasar el rato.
"Bueno, siempre puedes hablar conmigo cuando lo necesites," dice seriamente.
"Claro."
Se gira hacía a mí. "¿Te estas divirtiendo aquí?"
Levanto el vaso y muevo el hielo, forzando una sonrisa. "demasiado."
"Bien. Deberíamos de vernos más seguido."
No estoy de acuerdo ni en desacuerdo, y se levanta. "Voy a ir por otra bebida. ¿Tu estas bien?"
Asiento. Desaparece, y su ausencia es algo glorioso, glorioso. Inclino mi cabeza hacia atrás recargando mi cabeza contra el asiento, dejando que el alcohol me relaje y se lleve toda la mierda del día.
Un par de minutos después, escucho el ventanal deslizarse, luego unos pasos, pero no abro mis ojos, pensando que si pretendo estar dormida, tal vez Mike se vaya. Escucho un vaso posarse en la mesa a mi lado.
"¿Un largo día?"
Mis ojos se abren, y ahí está, en toda su gloria. Dr. Cógeme Cullen. Esta sentado en el lugar de Mike, y está usando ropa regular, su cabello ligeramente mojado, portando su singular sonrisa torcida que me hace querer lanzarme a su regazo.
Me enderezo en mi asiento. De repente, me doy cuenta el desastre que soy, ni siquiera me re aplique mi maquillaje en el camino. ¿Por qué demonios no me reaplique mi maquillaje?
"Deberías saberlo," le digo. "Estaba empezando a creer que no vendrías."
"Oh, ¿así que me estabas esperando?"
"Eso no fue lo que dije."
Sonríe. "No tienes que odiarme, Bella. No todos los doctores son malos y espantosos."
"¿Vamos a retomar ese tema?"
"Solo salí para entablar una conversación amistosa. Tu eres la que continua poniéndose a la defensiva."
"No estoy a la defensiva, y estaba tratando de relajarme. No estaba pensando en ti ni nada, aunque te sea difícil de creer." Me burlo, tratando de que parezcan creíbles mis palabras. Pero Edward sonríe como si pudiera ver detrás de mis pretensiones.
"Tienes razón. Y parecía que la estabas pasando de maravilla con Mike, así que no interrumpiré."
Se mueve para levantarse, pero lo tomo del brazo con un agarre de muerte.
"Si me dejas sola con Mike, voy a matarte." Mi voz es baja con la advertencia. Tan pronto las palabras dejan mi boca, la puerta de vidrio se desliza de nuevo, y puedo ver la silueta de Mike mientras se detiene en el umbral.
"Oh, hola Edward," dice finalmente. No parece emocionado de que Edward este aquí, sin embargo, se acerca y se sienta en la silla de mi derecha, el hielo de su bebida haciendo un fuerte ruido.
Edward parece igualmente perturbado por la presencia de Mike. Ofrece un pequeño 'Que tal' y continúa bebiendo su trago.
El silencio que le sigue es probablemente lo más incómodo que he experimentado en mi vida, especialmente al estar sentada en medio de todo. Tomo tragos más grandes de mi bebida, y el hielo esta todo derretido y sigue asquerosa, pero sabe un poco mejor que antes.
"Así que… um… ¿Trabajaste hoy, Mike?"
Mi patético intento de empezar una conversación es finalizado con un corto, "Nop."
"No te he visto en el trabajo aun. Aunque, creo que he visto a Bree."
"Trabajo mucho en la unidad."
"Oh."
Escucho grillos cantar. Literalmente. Cigarras también.
La puerta de vidrio de repente se desliza con fuerza, hasta abrirse y golpear el tope con un ruido. "¡Mike! ¡Ahí estas! Ven aquí, quiero enseñarte algo." Alice está muy ebria. No espera a que Mike conteste antes de que se tambalee hacía el frente y lo toma del brazo, levantándolo de su silla.
"¿Qué es?" pregunta, su voz curiosa e irritada al mismo tiempo. Él la sigue dentro y la puerta de vidrio se deslizar hasta cerrarse, amortiguando la música y excluyéndonos fuera de la casa.
Inmediatamente sospecho, por supuesto. Sé que ese pequeño demonio no trae nada bueno.
Pero me olvido de todo cuando Edward mueve su cuerpo en mi dirección. "Sola con el atractivo doctor de nuevo. ¿Cómo vas a controlarte?"
Casi escupo mi bebida.
"No acabas de llamarte a ti mismo como atractivo doctor," digo sin creérmelo.
"Tus palabras, Bella."
"Nunca te he llamado así," Eso es una mentira – lo he llamado así en mi cabeza un millón de veces. Pero él no sabe esto… ¿verdad?
Oh Dios mío, ¿puede leer mi mente?
Se reclina hacía atrás y toma su trago, luciendo completamente seguro. "En nuestra cita. Dijiste que las personas van a las clínicas a ver doctores atractivos."
"¡No me refería a ti!" digo, aterrorizada.
"¿Cualquier otro doctor, menos yo?" me pregunta, fingiendo estar ofendido.
"Ni siquiera trabajas en una clínica."
"Pero soy un doctor."
"Uno muy molesto, sí."
"¿Así que no piensas que soy atractivo?"
Dios, es persistente el hijo de mierda.
"¿Normalmente vas por ahí buscando que te alimenten el ego, o esto es algo de una sola vez?" pregunto, exasperada. No hay forma de que admita que pienso que es atractivo. No la hay.
Se encoge de hombros y toma un largo sorbo a su bebida, claramente divertido por mi falta de compostura sobre esta conversación. "Depende de mi humor, supongo."
Solo lo observo.
"Mejor dime, ¿Cómo terminaste sola aquí con Newton?" me pregunta, moviendo la conversación a un tema menos amenazante. Me alegro y asumo que Newton es el apellido de Mike. O tal vez otro sobrenombre molesto cortesía de Emmet, lo que tendría sentido irónicamente, porque Mike no parece ser la persona más inteligente del mundo.
Froto mi barbilla, que aún está un poco adolorida. "Aparentemente, sufrí un traumatismo craneal por el golpe hace rato."
Edward fruñe el ceño, sus ojos cayendo al lugar donde estoy frotando. "¿Estas bien?"
"¿Físicamente? Sí. ¿Emocionalmente?" Levanto la ridículamente fuerte bebida que Mike me hizo. "Para eso es esto."
Agita una mano frente a su rostro como si algo apestara. "¿Estas tomando vodka puro? Puedo olerlo desde aquí."
"Mike lo hizo por mí. Tiene jugo de arándano… creo."
"¿Está tratando de ponerte ebria?" pregunta, frunciendo el ceño de nuevo. "Dámelo. Puedo hacer algo mucho mejor." Estira la mano.
"No esta tan mal,"· digo, pero se lo entrego. Se levanta para entrar a la casa.
"Solo espera aquí un segundo," me ordena. "Volveré."
Deseo seguirlo, pero hago lo que me dice. Estoy un poco preocupada que Mike vaya a hacer una reaparición antes de que vuelva, pero soy afortunada cuando Edward regresa unos momentos después. Su bebida tiene muchísimo más color y huele mucho menos asquerosa.
"Prueba," siguiere, entregándome la bebida. La llevo a mis labios y es muchísimo mejor, un poco frutal con un dejo de alcohol. Asiento con mi cabeza en forma de aprobación.
"Te has superado a ti mismo," digo, sonriendo. "Muy bien."
"Y ahora no vas a estar alcoholizada antes de las diez-treinta."
Se sienta de nuevo. Es una silla de dos asientos, y su pierna toca la mía. Trato de ignorar la calidez que recorre mi cuerpo por tenerlo tan cerca.
"¿Dónde te estas quedando?" me pregunta.
Lo miro, confundida. "¿Esta noche?"
"No - ¿tienes una casa en Seattle?"
"Oh. No, vivo en un apartamento. No necesito tanto espacio. Y prácticamente estoy empezando desde cero, ¿sabes?"
Él no lo sabe – no en realidad – pero asiente.
"¿Qué hay de ti? ¿Vives por aquí?"
Asiente de nuevo. "Vivo cerca, de hecho. Tengo una casa."
"¿Fuiste a casa a bañarte?" pregunto, aunque parece obvio. Su cabello esta húmedo y ya no está usando el uniforme.
Se frota el cuello y luce avergonzado. "Si, bueno medio me, uh… escupieron hoy."
Mi rostro se rompe en una sonrisa. No puedo evitarlo. "¿Por nuestra paciente favorita?"
"La única y original."
Gracias a Dios por los pequeños favores. Preferiría ser golpeada en el rostro antes de que me escupieran. Aunque pensándolo bien, ese golpe si dolió… tal vez tenga que pensarlo.
"¿Qué crees que Alice le esté haciendo a Mike en este momento?"
Su rostro se ensombrece brevemente, pero luego se ilumina de nuevo. "¿quién sabe? Nunca se puede saber con ella."
"¿Aun quieres vengarte de Emmet?" pregunto esperanzada.
Edward sonríe, pero no acepta inmediatamente. "¿Qué tienes en mente?"
"Realmente me gusta la idea de arreglarle una cita con la Dra. Hale. Podemos decir que todos vamos a reunirnos para ir por unos tragos en un restaurante pero luego ellos son los únicos que se presentan. ¡Oh! Incluso podemos ir y conseguir una mesa al fondo del restaurante y observar. Podemos pedir aperitivos."
Edward se ríe. "¿Y quién va a lograr que la Dra. Hale acceda a ir?"
"Tú, por supuesto. Yo apenas la conozco."
"¿Estas consiente que va a matarme después de esto, verdad?"
Pretendo debatir al respecto. "¿Me estas preguntando si te considero prescindible?"
Mueve la cabeza. "No quiero saberlo."
"Haces una grandiosa bebida."
Su sonrisa se expande. Me mira maliciosamente, sus ojos verdes brillando con la luz del porche. "¿Te das cuenta que me has elogiado dos veces en menos de diez minutos, verdad?"
Oh, mierda, ¿lo he hecho? Pienso al respecto. "Elogie tu bebida." Lo corrijo.
"Yo hice la bebida."
"Bueno no dejes que se te suba a la cabeza, porque si esa cosa se pone más grande no va a caber por las puertas." Bromeo.
Él se ríe, y por un momento un agradable silencio nos envuelve. Ambos sorbemos nuestras bebidas. Trato de no fijarme en como su pierna aun toca la mía, sin embargo es prácticamente en todo lo que puedo pensar.
"Siento mucho lo de hoy," dice de repente, rompiendo el silencio. Lo miro sorprendido. "Probablemente fue un poco cortante contigo. Por teléfono, quiero decir." Me mira excusándose.
De repente recuerdo que yo había planeado disculparme con él hace años. Quiero golpearme en la cabeza por mi memoria tan pobre.
"De hecho quería disculparme contigo," digo, un poco avergonzada. "Estabas ocupado y yo estaba molesta… y bueno, no debí haberte colgado." Estoy un poco apenado por esto último. ¿Qué tengo, catorce? No le he colgado a nadie desde que Brenda Newman me dijo vaca gorda en la primaria. Y ella definitivamente merecía algo peor.
"En realidad creo que eres la primera enfermera que me ha colgado," dice Edward, claramente divertido por esto.
Me rio, avergonzada. "Pues, tu eres el primer doctor al que le he colgado."
"¿Tregua?" pregunta Edward, extendiendo su mano. La estrecho con mi mano libre, y por alguna razón, no puedo dejar de sonreír.
"Si, tregua. De nuevo."
De repente la puerta se abre, y Emmet sale. "Mierda, aquí están."
Tiene una cerveza en su mano y se ve ebrio. Su voz es fuerte y floja.
"Cálmate Emmet, vas a despertar a todo el maldito vecindario." Jasper lo sigue, luciendo relativamente sobrio. Pero supongo que alguien tiene que cuidar a Alice – ella tiene un brazo envuelto en su cintura, apenas sosteniéndose.
"Son las diez-treinta. Nadie está dormido."
"Mi abuela se va la cama a las siete," Alice dice con una risilla tonta.
Todos salen al porche y toman un asiento a nuestro alrededor, causando que Edward y yo nos alejemos del otro. Estoy un poco decepcionada, aunque no tengo porque estarlo. Pero platicar con Edward fue agradable, así como estar a una distancia considerable de Mike.
Todos están hablando y riéndose y Emmet procede a hacer un show, demostrar cómo fui golpeada en el rostro. Pretende golpearse a sí mismo en el rostro en cámara lenta y luego cae en su silla dramáticamente, exagerando completamente la historia. Pero todos creen que es muy graciosa, excepto Mike, que está demasiado preocupado por mi bienestar considerando que estoy sentada aquí solo horas después de lo sucedido, viva y bien.
Y la pierna de Edward toca la mía de nuevo. Estoy obsesionada con esto. No puedo evitarlo.
Alice empieza a quejarse de la humedad. Ella y Jasper se van para adentro, Emmet los sigue. Somos de nuevo, Mike, Edward y yo, y en vez de soportar lo incomodo de la situación una vez más, sugiero que entremos también.
Alice está jugando con el estéreo. Una vez que encuentra una canción que le gusta, se gira y se sujeta de Jasper de nuevo. Si no supiera que no son una pareja, juraría que son malditos recién casados o algo. La tensión sexual es repugnante.
"¡Hay que jugar a las cartas!" Alice dice de pronto. Luce locamente emocionada por esto. Sin embargo, yo no, considerando que no soy buena jugando cartas y estoy segura que será un juego de tomar. Lo último que necesito es perderme en el alcohol con Edward aquí. Alcohol más un ardiente doctor no es igual a una Bella sabia.
"No he podido encontrar mi baraja," dice Emmet.
Alice no le cree. Empieza a husmear en su closet, donde asumo es donde normalmente las pone. "¿Dónde las pusiste?"
"¡Bueno, mierda, Alice, si lo supiera no estarían perdidas!"
Ella bufa y continúa buscando. Edward desaparece en la cocina por otro trago. Trato de hablar con Bree para evitar conversar con Mike, y esto resulta fácil porque ella nunca se calla.
"¡Oh! ¡Monopoly!" Alice exclama, sacando la caja del closet. "¡Me encanta el Monopoly!"
Rápidamente coacciona a Jasper y Bree de jugar con ella. Ponen todo en el suelo. Edward se sienta a mi lado y murmura, "Puede hacer esto toda la noche." Su respiración es caliente contra mi oreja y me da un escalofrió.
"¿Sales mucho con ellos?" le pregunto.
"De vez en cuando, sí."
Asiento en aprobación. La mayoría de los doctores son mayores y casados, mientras que otros crean tanta animosidad con las enfermeras en el trabajo que la idea de convivir con ellos es graciosa. Pero estoy descubriendo, poco a poco, que Edward no es el doctor promedio.
Claro, todo sería menos complicado si Edward me desairara. Al menos no me estaría preocupando por estos sentimientos encontrados que estoy teniendo.
Se inclina hacia mí y murmura de nuevo, y siento como mi corazón late más rápido. "Mike te está mirando fijamente."
Inmediatamente volteo, y si, Mike está viéndome de forma extraña de nuevo.
Murmuro de vuelta, "Tiene un problema mirando. Ha estado haciendo eso toda la noche."
Edward se ríe a carcajadas, y luego se calla de nuevo. "Tienes razón. Pero no puedo decir que lo culpo esta vez."
Miro a Edward sorprendida. ¿Está coqueteando conmigo? Siento mi rostro calentarse, y Edward sonríe cuando miro al otro lado. No tengo la menor idea de porque me afecta de esta manera. He coqueteado con hombres antes – esto no debería ser la gran cosa.
"Tengo que usar el baño," digo de repente, excusándome. Tomo mi tiempo a solas para echarme un poco de agua fría en el rostro y recuperar mi compostura. Incluso si le gustara a Edward – lo que probablemente no es el caso – aun no anula el hecho de que es un doctor. Y aunque está siendo amable ahora, no significa que dure la siguiente vez que estemos en el trabajo o que reciba un llamado a la mitad de la noche.
Dios santo, ¿acabo de pensar en nosotros pasando la noche juntos?
Mierda. Necesito dejar esto atrás, rápido. No puedo seguir teniendo estas ideas respecto a Edward – no está bien y no se está llevando bien con mi estabilidad mental. Nunca me he sentido tan insegura.
Cuando regreso a la sala, es para encontrar a Emmet en el piso recogiendo el dinero de Monopoly. Bree no está.
"Hey Pockets, estamos teniendo un torneo masivo de Monopoly. Vamos a jugar en equipos, dinero real. ¿Entras?"
He jugado Monolopy mil veces antes, pero la idea de usar dinero real me hace dudar. Normalmente no llevo mucho dinero en mi cartera, y ni siquiera me han pagado. "Solo tengo como veinte dólares," digo.
Edward está detrás de mí, su cálida mano en mi hombro. "Yo te pago tu entrada, pero tienes que estar en mi equipo," dice.
"No puedo dejarte pagar por mí."
"No hay problema," dice con una sonrisa. "Nunca pierdo en este juego."
Es su guiño lo que me hace acceder.
No sé cómo voy a lograr sobrevivir la noche.
-x-x-
Han pasado dos horas desde que empezó el juego, y Edward no estaba bromeando cuando dijo que siempre gana. Tiene estrategia. Ya tenemos más propiedades que todos los demás y hemos llevado a la bancarrota a Emmet dos veces, ambas veces, Edward ha aceptado prendas de Emmet como dinero para renta, y Emmet ahora está jugando solo en pantalones. Todos estamos ebrios y pasándola bien.
Edward murmura sus estrategias en mi oído todo el tiempo. Me he acostumbrado a esto. He aprendido a aceptar este sentimiento dentro de mí – se siente bien, y no hace daño. ¿Por qué agotarme al tratar de luchar contra él?
Su hombro roza mucho el mío, también. No sé si es porque está un poco ebrio o a propósito, pero estoy consciente que sus decisiones de compra de propiedades son muy meticulosas como para venir de un tipo ebrio.
Tiro los dados. Edward quiere una de las propiedades de Emmet.
"De ninguna manera, doc. Ya estoy congelándome el trasero aquí. No vas a tomar la única propiedad de mierda que me queda, también."
"Estas prácticamente fuera del juego de todas formas, Emmet. ¿Qué quieres por ella?"
No le toma mucho tiempo a Emmet decidir. "Su ropa."
Edward no duda en empezar a quitarse su camisa. Tiene en la mente la dominación de Monopoly. Se la lanza a Emmet, que me voltea a ver a mí esperando.
"¿Bueno? Son un equipo, Pockets. Vamos."
Mi rostro se sonroja. "No voy a quitarme mi blusa," digo desafiante. Estoy un poco furiosa al ser provocada de repente de esta forma – estoy demasiado nerviosa como para apreciar al doctor sin camisa que está sentado a menos de 30 centímetros de mí. Además, no hay forma en que vaya a mostrar a Edward mi sucio sostén blanco que compre en Macy's hace tres años. Este estúpido sostén ha sido usado más veces que Paris Hilton.
"Entonces no hay trato," Emmet dice. Luce como si hubiera esperado ese tipo de reacción de mi parte todo este tiempo.
Puedo darme cuenta que Edward quiere persuadirme, pero no se atreve.
"¿Qué?" bufo. "Ya eres dueño del 90% de las casas de este estúpido juego."
"Somos dueños, Bella. Y vamos por la dominación. Una vez que tengamos esa propiedad terminaremos con Jasper y Alice en menos de lo que canta un gallo."
En realidad parece una buena idea, excepto por el maldito sostén que tenía que usar hoy. No es el peor sostén que tengo, al menos. Y gracias al cielo no es el sostén deportivo con un agujero en el seno.
Gracias a Dios por los pequeños milagros.
"Me debes una grande si hago esto," digo, desafiándolo a que lo niegue. El asiente en acuerdo y debo de estar más ebria de lo que creía, porque de repente estoy jalando mi uniforme por encima de mi cabeza y lanzándoselo a Emmet antes de arrepentirme. Emmet chifla ya que lo golpea en la cara.
"¡Whoo! ¡Quítatelo, Pockets!"
Los ojos de Edward caen al sur y se quedan ahí un poco más de tiempo. No sé si está viendo mi horrible sostén o mi escote, pero en eso sale de su estupor y se concentra en el juego.
Por supuesto, Mike está mirando mi pecho fijamente, puedo sentir su mirada desde el otro lado de la habitación. Está prácticamente hipnotizado por mis pechos, los que yo sé son agradables a la vista, pero no tan agradables, y paso mi brazo por mi torso en un esfuerzo patético de esconderme.
Emmet se gira y nota su mirada. "¿Qué mierda, Mike? Parece que nunca has visto un par de tetas antes."
Mike parece legítimamente mortificado. "¿Qué? No estaba haciendo nada."
Edward no se encuentra con mi mirada, pero le está sonriendo a Emmet mientras dice algo igualmente despectivo como antes. Me sonrojo furiosamente, pero aun así me las arreglo para tomar un momento y ver el torso de Edward. Es delgado y en forma, pero no voluminoso como el de Emmet o flácido como muchos de los doctores. Definitivamente se cuida, y se nota.
Me atrapa mirando. "¿Te gusta lo que ves?" pregunta en voz baja, cuidando de mantener la conversación entre nosotros.
Estoy avergonzada, pero trato de aligerarlo con un giro de mis ojos. "¿Te gusta lo que tú ves? Te vi checando a las chicas" Las chicas están aun apropiadamente cubiertas por mis brazos, sin embargo, su mirada cae de nuevo al ser mencionadas. Se aclara la garganta y rápidamente ve al otro lado.
"No sé de que estas hablando."
Alice estaba observando nuestras interacciones. Bufa y cruza el tablero por los dados. "Bueno tengo que decir, por más dedicados que sean ustedes dos por ganar un puñado de casitas, no van a desnudarme a mí."
"Nah, le dejo eso a Jasper." Edward contesta a sabiendas. Jasper bebe su trago inocentemente, sin decir nada. "Y no todo es sobre pequeñas casitas, es la emoción de ganar y llevarnos todo su dinero."
Sin mover mi brazo de mi pecho, me inclino y tomo un trago de mi bebida, preguntándome si tengo que jugar el resto del juego sin blusa. Está haciendo algo de frio, y estoy segura que mis pezones esta duros y visibles a través del delgado material de mi sostén. Me pregunto si me las puedo arreglar para tirar los dados sin mover mis brazos. Tal vez logre que Edward los ponga en mi boca y solo los escupo en el tablero. Si, definitivamente eso puede servir.
Ahora que Emmet está fuera del juego, se aburre y se pone a vagar por ahí. Ya llevamos tanta ventaja que no nos toma mucho tiempo antes de quebrar a Alice y Jasper y ganar el juego. Inmediatamente tomo mi blusa y la coloco en su lugar.
Edward está sonriendo una vez que estoy vestida, sus ojos encontrándose con los míos. "Tengo que decir, he jugado millones de partidas de Monopoly, pero esta probablemente fue la mejor."
Pongo los ojos en blanco y lo empujo suavemente.
"¿Qué?" pregunta a la defensiva, su estúpida cursi sonrisa nunca dejando su rostro. "Tuvimos mucha suerte. Ganamos casi trecientos dólares."
¿Así que el pequeño espectáculo exhibicionista no tuvo nada que ver? Claro. Bueno estaría mintiendo si dijera que tener a Edward sin camisa no hizo mejor el juego para mí.
"Tu ganaste casi trecientos dólares. Yo no puse nada." Le recuerdo.
"Te deje tomar prestado el dinero, y ahora ya me pagaste. Así que la mitad es tuyo."
Alice y Jasper ya desaparecieron – tal vez buscando una habitación vacía en algún lugar – pero aun así me siento rara tomando el dinero. Nadie parece molesto por su pérdida, pero lo máximo que he apostado en Jacksonville eran veinte dólares y una noche a solas con mi cita en el apartamento que compartía.
Edward siente mi indecisión. "Si realmente no lo quieres, siempre puedo guardarlo y podemos salir y hacer algo divertido con él. Cortesía de ellos, por supuesto." El asiente en dirección del pasillo, indicando que nuestros tres amigos han desaparecido.
Niego con la cabeza. "Lo siento, pero no salgo con doctores."
Edward no se ve afectado por mi declaración. "¿Entonces con quien saliste el sábado pasado?" se pregunta, pretendiendo estar confundido.
"Eso fue arreglado," le recuerdo.
Me ve escéptico, nada convencido con mi excusa. "¿Y porque no sales con doctores?"
Puedo sentir la adrenalina fluyendo. Esta conversación me está poniendo nerviosa.
"Tú sabes porque."
Niega con la cabeza. "Ilumíname."
Me encojo de hombros, sintiendo mi rostro cálido de nuevo. Creo que me he sonrojado más esta noche que en mi vida entera.
Él se inclina hacia mí, más cerca y murmura- "Bueno resulta que creo que puedo cambiar tu opinión."
Mi rostro se pone más caliente. Estoy a punto de cambiar mi opinión en este mismo momento.
"Buena suerte con eso, Dr. Cullen."
"No es una cita, de todas formas," continua. "Nunca dije que lo fuera. Quise decir salir como amigos." Me mira. "¿Podemos ser amigos, verdad?" noto el dejo de sarcasmo en su tono.
"Supongo que no hay nada en las reglas que dice que no podamos ser amigos," consiento, pero aun soy cautelosa. Pasar el rato, toda la noche o día o lo que sea que esté planeando parece lo suficientemente inocente, pero eso realmente depende del estado de su cabello y de lo que esté usando. Recientemente he descubierto que mi cuerpo va a traicionarme en un minuto si no tengo cuidado.
"Bien," dice, guardando las ganancias del juego, y me digo a mi misma que puedo superar cualquier cosa con un poco de preparación y coraje.
Pero eso es antes de verme vencida por el cansancio, y es antes de que me quita mis llaves del auto y me diga que voy a dormir en la habitación de huéspedes con Alice esta noche. Ella ya perdió el conocimiento y está debajo de las cobijas ligeramente comatosa y sin molestarse por nuestra platica. Edward me ayuda a quitarme mis zapatos, mientras yo me quito mi blusa, llegando a la conclusión que no es nada que no haya visto ya. Pero realmente no quiero dormir con el uniforme.
"¿Tu dónde vas a dormir?" le pregunto soñolienta.
"En mi casa."
Estoy decepcionada, aunque en realidad no tenga el derecho, especialmente considerando que le acabo de decir que no salgo con doctores.
"¿Ya te vas?"
"En un minuto, si," puedo escuchar la sonrisa en su voz. Acaricia mi cabello, quitándolo de mi rostro con su mano, y se siente bien.
"Necesitas descansar, Bella. Tuviste un largo día."
"Tú también necesitas descansar." Murmuro débilmente.
Siento sus labios en mi frente, y no quiero que se vaya. No sé cuándo lo veré de nuevo – no sé si él trabaje la próxima vez que yo trabaje o si lo veré. Y la promesa de su prolongada ausencia me deja una extraña sensación de vacío, y no la entiendo.
Suspiro profundamente y le sonrió, porque es en realidad lo único que se hacer. Todo lo que sé a ciencia cierta es que está bien sonreír. "Buenas noches, Edward."
La comisura de sus labios se curva hacía arriba. La cama se mueve mientras se levanta. "Dulces sueños, Bella."
