Bueno, primeramente una disculpa por la tardanza pero he estado muy ocupada, pero prometo que para el fin de semana van a tener otro capitulo listo aqui!

Muchas gracias para aquellos que comentan en la historia, la verdad me hacen muy feliz que les este gustando y que se reconozca tanto el trabajo de la autora mybluesky como el de la traductora porque no es una tarea facil de realizar, creanme.

Les dejo el capitulo, espero que lo disfruten y dejen sus reviews! :D


Capitulo 7 – Días Lentos son Perfectos para Impresionar

Aleta roja – Emmet esta usando el mismo uniforme de ayer.

Pestañeo frente a la pantalla de mi celular, mi mente aun nublada pro el sueño, y me pregunto si estoy leyendo esto correctamente. Una parte de mi se pregunta si estoy soñando.

A ciegas escribo un mensaje. ¿Cómo lo sabes?

Tiene pintura en la pierna donde se recargo contra una pared recién pintada. Reconocería esos pantalones donde sea.

De acuerdo, ni siquiera diré algo al respecto. ¿Pero esto significa…?

El no hablara conmigo al respecto…

Me recuesto de nuevo en mi cama, sonriendo, porque madre santa de las aventuras secretas, Emmet esta tirándose a la Dr. Hale. Lo sabía.

Me giro en mi cama y estoy empezando a dormirme de nuevo cuando mi celular suena. Pienso en ignorarlo, pero mi mente es incapaz de ignorar lo que sea que tenga que ver con Edward. Y estoy un poco asqueada conmigo, pero obviamente no lo suficiente para detenerme.

¿Qué estas haciendo?

Veo la hora. Son las ocho cuarenta y siete de acuerdo en mi celular. Usualmente duermo hasta más tarde en mis días libres, una forma de contrarrestar los días que me tengo que despertar a las cinco de la mañana. Además, mi mente estaba tan plagada de pensamientos de Edward y la forma en que sus labios se sentían contra los míos – la forma en que su cabello se enredaba entre mis dedos – que no podía dormir. Y ni siquiera empezare a decir lo obsesiva que me puse sobre todo lo que paso después.

Era una cantidad insana de obsesión.

No estoy orgullosa de mi misma.

ESTABA durmiendo, le mando mensaje.

Si yo no puedo dormir tú tampoco puedes.

Sonrió con aire de suficiencia al teléfono, y me giro de nuevo, enterrándome bajo las cobijas, pero no antes de ponerlo en silencio y mandar un último mensaje.

Obsérvame.

-x-x-

"Así que…. Se besaron… sabia que lo harían… eso es asombroso… ¿fue… el vestido… verdad?"

Las palabras de Alice salen en fragmentos mientras sube y baja su torso, una y otra vez, ahora doscientas y algo abdominales y aun sin sudar nada. No se como lo hace; yo siento que estoy empezando a sudar con tan solo sujetar sus rodillas.

"Fue bueno," admito, exasperada. "Y eso no es bueno."

Alice me ve extrañada, nunca flaqueando en sus abdominales, hasta que finalmente colapsa en el piso. Sus brazos caen extendidos a sus costados y respira pesadamente afuera y adentro.

"Déjame entender esto," dice, apoyándose en sus codos. "¿El beso fue bueno?"

Asiento tímidamente, sintiéndome un poco avergonzada al discutir esto.

"¿Y eso no es bueno?"

"Correcto."

"No entiendo."

"No quiero estar atada con nadie en este momento," le digo mientras intercambiamos de posición. Ella sostiene mis rodillas con fuerza mientras me pongo en posición, mis manos detrás de mi cabeza. "Solo quiero estar soltera, ¿sabes? ¿Es eso tan malo?"

Ella mueve su cabeza, pero aun no parece entender. "¿Por qué? ¿Qué es lo genial de estar soltera?"

"Lo que es genial… es que… es como… libertad…"

No puedo hablar mientras hago abdominales, así que eventualmente dejo de intentarlo. Pero eso no detiene a Alice.

"Déjame decirte, Bella. Edward es un buen tipo. Digo si, puede ser un imbécil a veces, pero ¿Qué doctor no lo es? Y diablos, ¿has hablado con alguna de las enfermeras de por aquí? Me cortaría las venas antes de dejar que alguna de esas zorras me cuide. Sin mencionar que es como un maldito santo comparado con el Dr. Biers."

No he conocido al infame Dr. Biers, pero Alice dice que es un demasiado presuntuoso cirujano cardiovascular que aparentemente le grito una vez y realmente la dejo marcada. Y también dijo que es calvo con una enorme, deforme pico como nariz.

Parece estar guardando un pequeño resentimiento.

Eventualmente me deje caer al piso y trate de recobrar el aliento. "No es eso. Estuve con mi último novio por cinco años. ¡Cinco años! Esos son cinco años de estar atada a alguien y nunca haber hecho lo que yo quería solo para que el me engañara y tirara todo a la basura."

"Edward nunca te engañaría," dice, pero rápidamente muevo la cabeza para refutar la idea.

"No es sobre eso. Es solo toda la idea de estar soltera. Quiero decir, realmente nunca disfrute ser joven, ¿sabes? Alex siempre tenía que estudiar y cuando quería salir sin él, se ponía celoso, así que eventualmente empecé a quedarme en casa todo el tiempo. Veíamos las malditas Golder Girls. Era como un jubilado atrapado en el cuerpo de una persona joven."

Alice se carcajea y pretende sentirse ofendida. "¡Hey! A mi me gustan las Golden Girls."

"Sabes a que me refiero. ¿Estas lista para ir a correr?"

Ella asiente y caminamos hacia las caminadoras. Ambas iniciamos un trote suave antes de empezar a hablar de nuevo.

"Sabes, no tienen que ser exclusivos," me dice. "Si realmente insistes en estar soltera."

"Si, hablamos un poco sobre eso. Pero dudo que pueda hacer todo eso del sexo casual," digo, pensando. No puedo imaginarme teniendo sexo con alguien sin…sentir cosas. Sin mencionar que yo ya siento cosas por Edward. El sexo solo lo complicaría todo. "¿Y crees que el accedería a eso?" pregunto.

Ella resopla. "Bella, es un hombre. Claro que accedería." Continua corriendo, y jadeando un poco, ella agrega. "Además, lo ha hecho antes."

"¿Que quieres decir?" pregunto rápidamente, frunciendo el ceño. Alice solo sonríe al ver mi interés.

"Relájate, Bella. No es nada que tenga que alterarte. Especialmente para una autoimpuesta soltera chica como tú," dice descaradamente, y una bestia enterrada dentro de mí quiere tirarla de su estúpida caminadora. Pero tiene razón, y es por esto que no quiero estar en una relación de nuevo. No siento la necesidad de lidiar con dramas de celos en este momento.

Necesito un maldito descanso.

"No estoy alterada," digo, espero que mi pobre argumento sea convincente. Pero Alice me lanza una mirada de complicidad.

A propósito evito preguntarle más detalles. No quiero parecer obvia, pero Alice aparentemente puede ver que me estoy muriendo por saber los detalles específicos. Ella finalmente mueve la cabeza y acaba con mi miseria.

"Te prometo que no es la gran cosa, Bella. Él solía salir con la Dra. Ellis hace tiempo. No creo que alguna vez se tornara serio."

"¿Dra. Ellis?"

"Sip. Ella es cirujana ortopédica. Probablemente la veras por ahí." Me mira. "Aunque, no creo que realmente le gustara. Si acaso, creo que su papa medio los presiono para que salieran juntos para empezar. Su papá la ama por alguna razón."

Pienso en su padre. Su padre el cirujano. Un cirujano que ama otros cirujanos.

Probablemente odia a las enfermeras, conociendo mi suerte.

"¿Cómo es su papá?" pregunto.

Alice se encoje de hombros. "Esta bien. Un poco pretensioso para mi gusto. Quiere las cosas echas de cierta forma y solo a su manera, ¿sabes? Le gusta echar mierda a la administración."

Pienso en esto, tratando de crear una imagen de él en mi mente. Imagino que se parece mucho a Edward. Tal vez una versión más madura, bien parecida de Edward.

"¿Así que cuanto tiempo piensas mantenerte célibe? ¿Quiero decir, soltera?" Alice pregunta de repente, corrigiéndose rápidamente. Tiene una presumida sonrisa de complicidad

"Hasta que quiera," bufo, aumentando la velocidad en la caminadora. "Sabré cuando sea el momento de un cambio."

Ella se ríe, y es medio burlón, como si supiera cosas que yo no. Como si supiera que no tengo la más mínima oportunidad – como si supiera que voy a arruinar todos mis planes.

Ella se ríe, y odio el sonido.

-x-x-

"¿Así que ahora no me hablas?"

Emmet me voltea a ver desde donde esta terminando historiales. Su rostro es una mascara sin expresión, sus ojos rápidamente regresan a la hoja de nuevo.

"Estoy hablando," contesta simplemente.

"Sobre la Dra. Hale," lo presiono.

"No tengo nada que hablar respecto a la Dra. Hale." Su voz es calmada, pero de forma enojada tapa la pluma y sé que he tocado un nervio. Solo que no puedo averiguar cual es su problema. Y el hecho de que no me ha dado nada – ni siquiera un simple recordatorio, ni una pequeña amenaza para vengarse – me tiene un poco decepcionada.

"Dicen por ahí que usaste el mismo uniforme que el día anterior." Lo incito, excavando por alguna reacción. La población de pacientes es baja y estoy aburrida, y ¿Qué mejor entretenimiento hay que molestar a Emmet?

"Bueno dicen por ahí que tu succionaste la cara de cierto doctor toda la noche." Se levanta, triunfante con sus palabras, y yo me sonrojo furiosamente.

"¿Quién te dijo eso?" demando.

"No es de tu incumbencia." Se aleja.

"Te lanzare bajo un autobús, Emmet," lo amenazo. "Y me asegurare de que nadie encuentre el cuerpo."

Solo estoy bromeando con él. Algo.

El continúa caminando.

Suspiro y uso mi pie para moverme de lado a lado en la silla de ruedas. Jessica esta llenando una orden, pero me ve de mala gana cada par de segundos. Ella no me ha hablado desde mi primera cita con Edward, y no puedo decir que me moleste.

No se si Edward esta trabajando hoy o no. No me ha mandado mensaje y no lo he visto; usualmente no le mando mensaje yo primero porque no quiero darle la idea equivocada al respecto. Aunque no me gustaría nada más que ir y desnudarlo en la sala de guardia, controlo mis impulsos y trato de relajarme.

"Pockets, ¿puedes cuidar mi equipo un segundo? Voy por algo de tomar."

Miro a Emmet inocentemente. "Claro. Si me dices de tu cita."

Frunce el ceño en mi dirección, molesto. "Nada paso, Bella." Uh oh. Sé que esta irritado cuando usa mi nombre real. "La vi ahí, supe que me habían jugado una broma, y me fui. No se cual es la maldita obsesión. Felicidades, me atrapaste. Ja-Já."

Dios, alguien esta sensible.

Si, ahí hay una seria tensión sexual. Todas las pistas se acumulan, especialmente considerando que tienen algo de… pasado juntos. Si pelearon, Emmet no tendría problema en discutirlo. Y si realmente se fue, como él dice, no sería tan poco amable cada vez que lo menciono. Me imaginaria que estaría amenazándome con la revancha o alguna otra forma de humillación a cambio.

"¿Cuidarías mi equipo cuando regreses?" le pregunto, decidiendo en dejar el tema por ahora. Aparentemente, necesito idear una nueva estrategia para obtener esta información. Hacer que se enoje no es probablemente la mejor idea.

"¿Por qué? ¿Quieres algo de tomar? Yo te compro una bebida."

"No, quiero tomar un descanso."

"¿Tomar un descanso? ¿Y como le llamas a lo que has estado haciendo la última media hora? ¿Probar la resistencia de la silla?" Obviamente aun esta molesto por el acoso de información sobre la Dra. Hale. Y lo único que él hace es detenerse en los mostradores y probar la resistencia de las sillas, así que no tiene derecho a decir nada.

"¿Quieres que cuide tu equipo si o no?" le pregunto, imitando su irritación.

"De acuerdo," bufa. "Volveré en unos minutos. Acabo de checar a todos – y todos están respirando absolutamente felices de estar en este hoyo del infierno," dice sarcásticamente. "Así que no deberías preocuparte por ellos. Y tengo mi teléfono conmigo si me necesitas."

Asiento, y él se va. Y termina estando ausente por casi media hora. Pero ninguno de sus pacientes necesita algo excepto el Sr. Jonesboro, que simplemente necesita una nueva dosis de morfina para su bomba PCA. Shelly y Ángela son las otras enfermeras trabajando con nosotros hoy, pero Shelly continua desapareciendo para fumar y Ángela se la pasa escondiéndose en 'mi oficina' cuando sus pacientes no la necesitan. Y Jessica no me habla.

Esta muy tranquilo por primera vez, y me gusta.

Un doctor viene a ver uno de los pacientes de Emmet. Hago rondas con él y prácticamente lo llevo de la mano. "¿Bella, puedes traerme esto?" y "¿Qué pasa con los análisis de ayer, Bella? ¿Dónde están?"

"Justo aquí, Dr. Cambridge." Voy a la sección de análisis del historial.

"Le hicieron una CT el viernes. ¿Por qué ese reporte no esta aquí?"

"No estoy segura, Dr. Cambridge. Se lo traeré en un segundo."

"¿Puedes decirme cuanta orina hay en su sonda?"

Por Dios santo. Él acaba de estar ahí.

Después de checar su bolsa de orina, quiere saber que hay en su suero de IV y que tan rápido se están administrando. Me estoy empezando a preguntar si este tipo es siquiera doctor. Nunca lo había visto antes y parece que no sabe nada.

Me pide que cheque el nivel de oxigeno del paciente. ¿Por qué? No estoy segura, y estoy deseando que Emmet se apurara dado que no se mucho sobre el paciente. Pero Edward esta sentado en la estación de enfermeras cuando regreso, y solo el verlo me deja nerviosa, mi estomago se retuerce. Me sonríe, y parece que cada palabra que sale de mi boca es estúpida. Pero el Dr. Cambridge queda satisfecho finalmente.

"De acuerdo. Voy a ordenar una radiografía de su pecho. Asegúrate que quede esta noche, Bella."

Pongo los ojos en blanco cuando no me ve. Maldición los doctores piensan que pueden ordenar a todos por aquí. Pero Edward me ve y sonríe, aunque sabiamente se mantiene callado.

"¿Puede decirme para que es la radiografía?" pregunto, forzando amabilidad a mi voz.

"Para descartar neumonía. Escuche crujidos en la parte inferior de su pulmón derecho."

Y desaparece.

Me siento cerca de Edward. Mi rostro se siente un poco caliente y aun esta sonriéndome. "¿Qué?" le pregunto.

"¿Tienes un problema al dejar que las personas te ordenen, huh?" observa.

Tomo un respiro profundo y trato parecer inafectado. Odio dejar que Edward me vea molesta por algo tan trivial. "No. ¿Por qué piensas eso? Estoy bien."

"Vi tu expresión." Dice intencionalmente.

"Pero no dije nada," me defiendo. "Estoy siendo una buena enfermera y manteniendo cerrada mi boca. Deberías de estar orgulloso."

Solo me sonríe antes de abrir su historial. Mi estomago revolotea e instantáneamente me siento mejor. Ni siquiera estoy segura por que estaba tan irritada para empezar.

Estudio a Edward mientras lee el historial. Me atrapa observándolo, dándome una mirada y una sonrisa, y de repente parece que estamos coqueteando con la mirada o algo. Lo que puede ser cierto, considerando las palpitaciones de mi corazón que obtengo cada vez.

Pero entre el coqueteo con la mirada, noto lo cansado que luce. Su cabello esta desaliñado, la piel bajo sus ojos oscura. Y se frota mucho la cara, como tratando de mantenerse despierto.

"¿Cuándo fue tu último día libre?" pregunto un poco preocupada. Parece que ha trabajado una docena de días seguidos.

"No lo se," contesta. "Ha pasado mas de una semana, creo."

"¿A que hora saliste de trabajar ayer?" pregunto.

"A las siete más o menos."

"Pensé que debías salir a las dos."

"Si. Pero estaba ocupado. Hubo tres códigos ayer y muchas dadas de alta."

"Lo siento. Al menos hoy ha estado tranquilo, ¿no?"

Los cansados ojos de Edward se encuentran con los míos. "Creo que deberías de agradecerme por eso," bromea, forzando una sonrisa. "Se sintió como si hubiera mandado a más de cien personas a casa ayer. Fue uno de esos días…" su voz se pierde.

"¿Cuándo es tu próximo día libre?" pregunto. Me siento mal por él. Si requirieran que trabajara por más de una semana corrida, creo que renunciaría y me iría a vivir a una cueva a algún lugar. Seguramente eso seria preferible a largo plazo.

"Umm… ¿jueves?" lo dice como si fuera una pregunta.

"Bueno confió en que has estado tomando ventaja de la maravillosa maquina de café," digo.

"No tienes idea," dice con una pequeña sonrisa, y estoy un poco celosa. Cheque la sala de enfermeras más temprano y ni siquiera tenían una maquina de café, pero no empezare con esa abominación en este momento.

De repente Emmet regresa, y juro que puedo escuchar su voz todo el camino desde que se abren las puertas del elevador. Dudo que alguna vez pueda esconderse de alguien. Saluda a Emmet con entusiasmo y luego pretende besuquearse con su propia mano a espaldas de Edward, obviamente tratando de provocarme, y de repente deseo haber tratado más arduamente de molestarlo con la Dra. Hale hace rato.

Pretendo que su exhibición no me molesta. "El Dr. Cambridge dice que el Sr. Jonesboro tiene crujidos en el pulmón derecho," le digo. "Jessica ya ordeno una radiografía para el pecho. Y un BNP, por si acaso."

Emmet luce un poco ofendido. "No tiene crujidos."

"El Dr. Cambridge no esta de acuerdo."

Emmet mueve la cabeza y se queja mientras se aleja, según a escuchar el pecho del Sr. Jonesboro de nuevo. Edward se levanta, viendo el tablero de pacientes. Luego se gira, sin molestarse en preguntarle a alguien que haga rondas con él. Miro el tablero y me doy cuenta porque.

Es paciente de Ángela.

Con la excusa de ir por una bebida al área de comida, eventualmente me encuentro con él en el pasillo de regreso al escritorio. Lo jalo a un lado donde nadie puede escucharnos.

"Hey," digo mi voz a penas un suspiro. "¿Te has disculpado con Ángela?"

"No," contesta, y puedo ver que no planea hacerlo.

"¿Por qué no?"

Suspira ruidosamente y se rasca la nuca de nuevo. Siempre rascándose la cabeza, he notado que es algo que hace cunado esta cansado o pensando.

"No estoy de humor el día de hoy, ¿de acuerdo? Y no es algo que no supiera que pasaría eventualmente."

Estoy un poco sorprendida por escucharlo decir esto. Es más como la vieja percepción que tenia de Edward, no este hombre nuevo que he conocido.

"¿Qué quieres decir?" le pregunto, tratando de quitar el enojo en mi voz. "Es una buena enfermera, sabes."

"No, no lo es, Bella," discute, y me toma fuera de lugar. "Mis ordenes nunca se completan, mis entradas y salidas no se graban. Una vez le dio medicamento para la presión a un paciente cuya presión era de 90/45 y casi tengo que mandarlo a la unidad de cuidado intensivo cuando casi se desploma. No se porque la tienes pintada tan positivamente, pero no es tan buena enfermera como tu crees."

Lo miro, sintiéndome un poco tonta. Supongo que tiene razón, considerando todo. Apenas conozco a Ángela. Nunca he trabajado con ella. Todo lo que se es que es dulce y callada y no me gusto verla llorar.

No se porque sigo defendiéndola contra la única persona que si me agrada.

"¿Por qué no lo dijiste antes?" le pregunto.

"No te conocía antes," contesta, la exasperación aun evidente. "No es costumbre el hablar mal de las personas, especialmente con aquellas que dicen que me odian." Lo miro sorprendida, y rápidamente se corrige. "Doctores, lo que sea. Y luego nunca salió el tema."

Me siento un poco mierda de repente. No se porque insisto en causar tanta aflicción aquí, pero la repentina tensión que he creado no es bienvenida, un espantoso contraste con mi buen humor antes.

"Lo siento," murmuro. "No te molestare con esto de nuevo. No es de mi incumbencia de todas formas."

Edward suspira. No luce molesto, solo exhausto. Desearía poder regresar el tiempo hasta antes de mi pequeña confrontación. Sin mencionar que ha trabajado miles de días seguidos, y probablemente ese día también. Me vuelvo una perra malhumorada después de trabajar solo tres días seguidos, así que no es justo de mi parte esperar que siempre sea un santo. Especialmente cuando la ayuda es pobre.

"¿Estas ocupada?" me pregunta, su tono ligero, y me alivia que no este enojado conmigo.

Muevo mi cabeza. "No. ¿Por qué?"

"Tengo que ver un paciente mas y luego estaba pensando en ir por un poco de café. ¿Quieres venir?"

El aleteo en mi pecho contesta por mí.

-x-x-

Checo a mis pacientes, y luego se los entrego a Emmet antes de seguir a Edward al elevador. El corto viaje hacia abajo es callado, así como la caminata por el pasillo. A duras penas hay otra alma a la vista, y me pregunto si es algún tipo de alineación de los planetas lo que esta causando esta rara tranquilidad este día.

Edward nos deja entrar a la sala, y como si tuviera demasiada suerte, el Dr. Cambridge esta parado frente a la TV, sosteniendo una taza de café y un puñado de galletas mientras mira la pantalla. Nos ve brevemente mientras entramos y veo sus ojos entrecerrarse un poco cuando me ve.

"¿Voy a meterme en problemas por estar aquí?" le susurro a Edward, ansiosa.

"Relájate, Bella. Ya pasamos por esto."

"Pero no había nadie aquí la última vez."

Edward me ignora, en su lugar saluda al Dr. Cambridge cordialmente e inmediatamente abre los cajones de la cafetera. Me mira mientras saca varios diferentes paquetes. "¿Milky-Way de nuevo?"

"Claro," digo, forzándome a relajarme. Esta tarea es mucho más sencilla tan pronto el amado olor de café Milky-Way flota por el aire, y de repente no puedo recordar que era lo que me molestaba para empezar. ¿Dr. Quien?

Oh si, Dr. Cambridge. El hombre suspira, alertándome de su presencia de nuevo, y luego sale de la habitación. Claramente no esta contento por mi repentina compañía. A mi, personalmente, podría importarme menos. He descubierto que nada más importa cuando tu café sabe a Milky-Way.

Me siento con mi café mientras Edward termina de preparar el suyo.

"¿Quieres galletas?" me pregunta.

"No gracias," contesto.

"¿Estas segura? Porque solo voy a tomar dos para mi y no te daré ninguna."

"Podría tomar tu galleta si la quisiera, Dr. Cullen," lo amenazo. Él se ríe y toma asiento a mi lado, y esta cerca. Estaría demasiado cerca, si no fuera la loca farsante de las feromonas que soy y si no deseara su presencia todo el día. Y con el olor a galletas y café Milky-Way mezclado, estoy segura que estaría muerta. Así es como debe de oler el cielo.

"Puedes intentarlo," contrarresta, claramente sin miedo. "Pero la mayoría de las personas se arrepienten de tomar esa decisión. Puedo ser muy protector de mis galletas."

Me acerco y trato de robarle una, solo porque sí, pero él se esperaba esto y toma mi muñeca antes de que pueda tomar la deliciosa recompensa. Suelto un grito agudo mientras luchamos. Probablemente lucimos ridículos, peleando por una galleta cuando hay un plato enorme a unos metros, pero afortunadamente nadie estar cerca para vernos.

Luchamos en la mesa hasta que logra tomar ambas muñecas en una mano, su agarre tan fuerte que no puedo liberarme. Con su mano libre, toma ambas galletas y se las mete en al boca al mismo tiempo. Migajas caen por todas partes, incluyendo en mí, pero por alguna razón es gracioso y no un poco asqueroso.

"'¡Hiciste trampa!" lo acuso, aun tratando de liberarme. "No puedes solo comértelas. Eso no es justo."

"Fifa…es…infusta…" Migajas salen volando a todas partes en su intento de hablar con la boca a reventar, causando que grite y me aleje. Finalmente libera mis manos, y en unos segundos y varios tragos de café después, dice, "Te dije que nadie toma mis galletas."

"Si, bueno acabas de quedar como un cerdo," le digo, apuntando a la masacre de galletas que esta sobre su camisa. Mira hacia abajo y empieza a sacudirse, luego eventualmente se quita su bata y la pone sobre la silla detrás de él.

Esta usando una playera ajustada con pantalones del uniforme azules, y cada musculo de su cuerpo se contrae bajo mi visión.

Debería estar en posters. Posters de doctores. Deberían colgarse en los espectaculares de Seattle con letras mayúsculas que digan. '¿Te sientes mal? Deja que los doctores de Harborview te hagamos sentir mejor…' y estoy segura que este lugar estaría lleno de pacientes para el final del día.

"¿Así que, que piensas de Emmet y la Dra. Hale?" le pregunto en complicidad, esperando sacar mi mente de mis ingeniosas estrategias de mercadotecnia y el modelo que deben incluir.

Edward se encoge de hombros. "No lo se. Emmet siempre se comporta extraño con todo lo que tenga que ver con la Dra. Hale."

"¿Así que no crees que se estén acostando?" le pregunto incrédula, las cejas enarcadas.

"¿Importaría si lo estuvieran?"

"Si," Si, importaría, porque Emmet me acosa con Edward sin parar, y lo menos que puedo hacer es regresarle el favor.

Edward me mira sorprendido, pero luego dice, "Puede que tengas razón. Ya lo han hecho antes. Nunca se sabe."

"Dijo que iba a ir por algo de tomar y no volvió sino hasta treinta minutos después. Apuesto que lo estaban haciendo en el closet de limpieza en algún lugar. "

"Pero la Dra. Hale no esta trabajando ahora," Edward dice, deteniendo la idea. "No trabaja hasta en la noche."

"Oh." Maldición. Probablemente solo estuvo sentado por ahí flojeando sin hacer nada interesante entonces.

"¿Vas a trabajar mañana?" me pregunta de repente.

"Si."

"Bien." Me sonríe de nuevo, y hace que mi pecho se apriete y mis interiores revoloteen y de repente estoy tan contenta de trabajar mañana, aunque nunca pensé que eso pasaría. ¿Quién espera ir al trabajo?

La enfermera siendo conquistada por el Dr. Cullen, esa misma.

Aun esta sentado muy cerca – estamos prácticamente hombro con hombro – y él se inclina hacia mi solo un poco, pero lo suficiente para que nuestras narices estén prácticamente tocándose. No puedo obligarme a alejarme, ni siquiera intentarlo. Mi corazón empieza a latir como estampida contra mis costillas.

"Me gusta verte aquí," murmura, y puedo sentir su aliento contra mis lados. "Hace que mi día sea mucho mejor."

Su nariz toca mi nariz, y luego sus labios tocan mis labios. Es suave al principio, y creo que me esta probando, viendo si me voy a alejar. Pero no puedo. Creo que nos sorprendo a ambos cuando a cambio, me inclino hacia adelante, incrementando la presión, reclamando sus labios con los míos. Esto solo lo estimula; me responde con la misma intensidad, su boca abriéndose a la mía, y sabe a galletas dulces y no creo que llegue a tener suficiente.

Me deslizo en mi asiento hasta que estoy más cerca, mi costado completamente presionado al suyo. Lleva su mano a mi rostro, moviendo mi cabello a un lado mientras su pulgar acaricia mi piel, y continuamos besándonos con un fervor sin prisa por varios gloriosos momentos.

De repente hay una seria de largos, continuos bips. Es ruidoso, haciendo eco a través de la habitación, y el sonido viene directamente de detrás de nosotros. Edward hace una mueca de disgusto antes de alejarse, y ambos estamos un poco faltos de aliento mientras el busca dentro del bolsillo de la bata y saca el ofensivo aparato.

Hace una mueca antes de levantarse inmediatamente y ponerse la bata de nuevo. "Es una respuesta rápida. Tengo que irme, Bella. Lo siento," se disculpa, y sus movimientos son apurados. Ni siquiera se molesta en tomar su café.

"Esta bien," digo rápidamente, y me apresuro para seguirlo fuera de la sala, con mi propio café en la mano. Una parte de mi desea que pudiera seguirlo y verlo en acción, pero no hay razón para que yo este ahí. Probablemente solo me metería en el camino de todos.

Se va con un breve adiós, y hay un curioso sentimiento de vacío que me atormenta en su ausencia.

-x-x-

Espero con ansias ver Edward todo el día siguiente. Es una sentimiento irracional, creo – uno no debería desear ver tanto a un hombre a menos que estén durmiendo juntos. Y eso definitivamente no es algo que estemos haciendo, aunque lo imagine desnudo más seguido de lo que es considerado apropiado.

De hecho, ¿es apropiado alguna vez el imaginarse a tu amigo el ardiente doctor desnudo?

Decido que es una pregunta que es mejor dejarla sin contestar, porque probablemente no me guste la respuesta que tendré. Resulta que disfruto mis fantasías probablemente más de lo que debería, pero estoy bien con eso.

Mientras Edward nunca se entere, claro.

Cada piso del hospital esta dividido en dos unidades, y al final del pasillo puedo espiar la unidad adyacente de la estación de enfermeras. Usualmente no veo mucho a esas enfermeras, pero los paramédicos seguido pasan por nuestra unidad para subirse al elevador enfrente de nuestra estación. Y a veces las enfermeras 'del otro lado' vienen a nuestra sala de suministros a robar cosas y viceversa. De hecho no se supone que robemos, por que cada unidad tiene su propio presupuesto, al parecer, pero a nadie le importa. No hay tiempo para preocuparse por el presupuesto cuando los pacientes te necesitas y ya estas rompiéndote el trasero trabajando.

Es en la otra estación de enfermeras donde veo a Edward. Esta parado junto al mostrador con un historial, hojeando su contenido mientras se rasca detrás de la oreja.

Me llega esa misma sensación de aleteo que siempre me da cuando lo veo.

Tengo que faxear unas órdenes, y si volteo a la derecha y estiro mi cabeza solo un poco puedo ver a la vuelta de la esquina y tener una libre y buena vista. Descaradamente me lo como con los ojos mientras espero que mis papeles pasen por la máquina.

Y luego una mujer – una mujer alta, pelirroja con una bata blanca – se acerca a él y pone una mano en su hombro, inclinándose para murmurar algo a su oído. Él se gira para verla, y ella se mueve para atrás, lo suficiente para verlo sonreír.

Alice se me acerca por atrás. "¿Quién es ella?" le pregunto, y mi voz es sorprendentemente clara a pesar del repentino nudo en mi estomago. Escucho una burla detrás de mí, y me giro para ver a Jessica esperando que desocupe el fax y no a Alice.

"Ella es la Dra. Ellis," Jessica dice, moviendo la cabeza. Me empuja de la maquina y empieza a acomodar sus papeles. "Ella y el Dr. Cullen han salido por años. Todos lo saben, Bella." Su dedo presiona un botón de la maquina que lentamente pasa el papel. Su atención parece estar puesta en la tarea, pero sé que no es así.

Jessica ha codiciado abiertamente a Edward desde antes de conocerla, y no siente nada más que sentimientos malos hacia mi desde mi cita con él. Alice dijo que Edward ya no sale con la Dra. Ellis, y creo que eso es probablemente verdad.

Pero los celos son un sentimiento miserable, y oh como escocen.