Bueno perdón, parece que me ha tomado más de una semana el actualizar esta historia, mis disculpas pero he estado vuelta loca con el trabajo, la escuela, etc. Entonces de nuevo perdón, pero más vale tarde que nunca no?
Quiero agradecerles a todos por sus reviews que con el capitulo pasado fueron más, y por su apoyo porque parece que la comunidad "We_translate" va a apoyar y promover mi traducción y la historia orginal de mubluesky! que bien no? :) estoy muy emocionada al respecto, parece que sera al final de Enero, osea la prox semana, así que espero que eso ayude a que la historia tenga más visitas. Supongo que todo esto tiene que ver con uds y con su apoyo, asi que de nuevo muchas gracias y en verdad espero que les este gustando la historia.
Sin más que agregar, les dejo el capitulo! y ya saben dejen todos sus REVIEWS! :D
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia y trama a myskyblue 'Doctor's Orders' yo solo soy una humilde traductora
Capitulo 8 – Evitando, Disculpas y Fetiche por el Helado
No tengo ninguna razón para estar celosa.
No estamos saliendo. Somos apenas una 'nada'. Y aunque nos besamos ayer, deje abundantemente claro que no quiero ser más que amigos. Y mientras que la regla se extiende solo a mi, significa que él tiene permitido salir con quien quiera.
No que estén saliendo. No todos salen con cada persona que le sonríen.
Por Dios santo, Bella. Contrólate.
Dios
Trato de dejar de espiarlos. Realmente lo hago. Pero no puedo evitar mirar fijamente al final del pasillo hasta que la pelirroja finalmente se va, diciéndole a Edward cosas que no puedo escuchar. Bien pudieron haber estado besuqueado en medio de la estación de enfermeras por todos los sentimientos que causo en mí. Estoy segura que Jessica esta disfrutando de lo lindo al ver mi silenciosa caída.
Edward le entrega el historial a alguien y luego se gira para caminar por el pasillo hacia acá. Inmediatamente desaparezco dentro de la estación de enfermeras y busco algo que hacer – lo que sea que me mantenga ocupada mientras él esta aquí.
Me imagino que ahora es un buen momento para ir a checar a mis pacientes. Sin voltear hacia atrás, me escabullo de la estación de enfermeras y ruego porque alguien se sienta necesitado. Preferentemente, que sea algo que no requiera que salga de la habitación.
Tengo suerte. Uno de mis pacientes requiere ayuda para ir al baño, y ella es mayor y lenta y respira como si acabara de correr un maratón para el momento en que regresamos a la cama.
"Parece que acabo de hacer mucho ejercicio," bromea felizmente, y yo forzó una sonrisa como respuesta. Estoy un poco preocupada como para expresar mi alegría por nuestra exitosa expedición al baño en este momento.
Más que nada, estoy molesta de estar molesta por esto.
Decido ir al baño también. Tal vez pueda pasar un rato ahí y culpar a los cólicos o algo. No me siento con ganas de hablar con Edward. No por el momento al menos.
Tengo que pasar por la estación de enfermeras en el camino, y lo veo por el rabillo del ojo. No hago contacto visual. Pretendo que no esta ahí.
Me doy cuenta de lo terrible que estoy actuando, pero eso no me detiene.
Estoy todo el tiempo que puedo en el baño. Eventualmente me voy cuando alguien toca la puerta por segunda vez. Es Shelly, y le sonrió en forma de disculpa mientras paso a su lado.
Edward aun esta en la estación de enfermeras cuando regreso. Es posible que me esté esperando – algo que ni siquiera me detuve a considerar antes – y sus ojos inmediatamente encuentran los míos mientras sonríe, una pequeña arruga de preocupación entre sus cejas.
Estoy tan jodida.
Finalmente me acerco a él, concediendo que no puedo evitarlo para siempre. Me siento nerviosa. Tensa. Las palmas de mis manos están un poco sudadas incluso.
Me siento frente a él, forzando una sonrisa, y trato de parecer despreocupada. "Hola," digo casualmente.
"Hola," contesta, sus cejas inmediatamente formando un ceño. "¿Estas bien?"
"Si, estoy bien." Otra sonrisa forzada. Edward no luce convencido.
"Si tu lo dices."
"¿Que tal va tu día?" le pregunto, cambiando de tema rápidamente. "¿Espero que no extremadamente ocupado?"
"No ha estado tan mal. Aun tengo que hacer rondas en tres pisos más. Espero salir por lo menos a las tres."
"Buena suerte," le digo sinceramente. Puede que no este extremadamente feliz con nuestras circunstancias – con lo que estoy sintiendo – pero sé que probablemente siga cansado y necesite dormir. No se ve más descansado de lo que se veía ayer.
"Gracias," sonríe con sinceridad, y me siento de la mierda. Es la única forma de describir este… lo que sea que sea.
Pura mierda.
Y un recordatorio de porque quiero mantenerme soltera por un tiempo.
-x-x-
"Ten cuidado, Papá. Si quieres déjalo en la camioneta puedo llamarle a alguien para que nos ayude a bajarlo."
"No seas ridícula, Bella. Puede que este viejo, pero no soy discapacitado. Puedo cargar muebles ligeros por un par de escalones."
"Son muchos escalones y no es tan ligero. Y sé que tu espalda no ha estado bien desde aquel accidente de auto."
Mi papá entrecierra los ojos en mi dirección, un lado de su bigote crispándose. Es posible que este intentando esconder una sonrisa, aunque con un labio superior oculto es difícil de decir a veces.
"No te preocupes por mi espalda, Bella. Deja que yo me preocupe por mi espalda."
Mi papá esta aquí para dejar un comedor que recibió de un amigo. Le aseguro que una mesa no es necesaria – usualmente como en el sofá frente a la televisión – pero el insiste que no puedes tener un hogar apropiado sin uno. ¿Y quien soy yo para discutir?
"Al menos déjame ayudar," insisto, tomando un lado de la mesa en preparación.
"Bueno por supuesto que vas a ayudar. No creerás que te ibas a quedar parada ahí luciendo bonita mientras tu viejo hacia todo el trabajo, ¿verdad?"
Me guiña el ojo, y levantamos la mesa del suelo y la subimos por las escaleras. Es un proceso lento, con muchas maldiciones por lo bajo y muchas instrucciones de su parte, pero eventualmente logramos meterla al edificio, al final del pasillo y a mi apartamento.
Tenemos que regresar por las sillas, pero insisto en subirlas por el elevador. Con todo listo, tomo un paso hacia atrás y examino mis nuevos muebles. Están pintados de blanco y chocan horriblemente con el resto de mi decoración, y también parece que la pata de una de las sillas fue mordida por un perro o algo así. Pero supongo que es el precio que hay que pagar cuando la mayor parte de tus muebles es usado y donado por viejos amigos.
"¿Ves?" mi papá golpea la mesa. "Ahora tienes un lugar apropiado para comer."
Contengo mi bufido, por que no hay forma de que alguna vez coma ahí. Pero supongo que es un buen lugar para poner mierda. Tal vez pueda poner un gabinete debajo y convertirlo en un escritorio.
"Si, papá. Luce genial." Sonrió cordialmente, dejándole saber que realmente aprecio el gesto.
"¿Tienes hambre?" me pregunta.
"Estoy hambrienta."
"Bien. Puedes comprarme algo para almorzar."
-x-x-
Decidimos comer en un pequeño restaurant, y la mejor parte es que tienen los mejores postres y café. Pero ambos ordenamos sándwiches de pavo y luego compartimos una galleta gigante, cada uno consintiéndonos con una taza de café caliente. Mi papá es definitivamente de quien adquirí mi gusto por el café – toma como cinco tazas al día y aun no tiene ningún problema para dormir en las noches. Usualmente siempre me tomo una taza en la mañana y tal vez otra en la tarde si necesito despertarme, pero no me sorprendería si me convierto en una adicta regular algún día. Ya me dan pequeñas migrañas si me salto mi gratificación diaria.
Hablamos de nada en particular. Mi papá comenta la locura que es manejar en Seattle – hay demasiado tráfico comparado con su silencioso hogar en Forks. También me pregunta si he hecho nuevos amigos y quiere saber como me va en el trabajo. Le contesto con la verdad cada vez.
"¿Has salido con algún chico aun?" Me mira, arqueando una ceja, y tengo que detenerme de poner los ojos en blanco.
"No sé que quieres decir. Estoy contigo ahora," le contesto sin convicción solo tratando de actuar como una sabelotodo.
Sabe lo que estoy haciendo y me saca de mis tonterías inmediatamente. "No soy ningún chico, Bella," me informa, con naturalidad. "Soy tu padre. Y sabes muy bien que quiero decir."
Muevo la cabeza, mi boca llena de galleta. Claro que mi mente esta en Edward de nuevo, y llenar mi boca con su postre favorito no esta ayudando. Pero al menos no es una galleta de chocolate y caramelo, aunque eso suena excepcionalmente delicioso en este momento.
Trago antes de contestar. "En realidad no," digo.
"Mmmm hmmmm," sorbe de su café, y creo que su respuesta es algo criptica.
"Mmm hmmm, ¿Qué?" pregunto.
"Nada. Eres una mujer joven muy bonita, y sé que muchos chicos han de estar tratando de salir contigo."
"No digas tonterías, papá. Los hombres no están llamando a mi puerta ni nada de eso. Esto no es Animal Kingdom."
"Lo se, Bella. Pero solo me preocupo por ti. Estas viviendo en una gran ciudad sola. Estuviste con ese tipo por mucho tiempo."
"Si y nunca había estado mejor," le aseguro. Esto es más o menos la verdad – he estado ligeramente más feliz desde que estoy sola y librándome de todo el drama asociado con Alec, aunque estar pensando constantemente en Edward me esta poniendo al borde de la locura.
"Puede ser. No necesitas acelerar las cosas con otro chico de todas formas. Dios sabe que eres joven. Tu madre puede que no este de acuerdo – estoy seguro que empezara a acosarte por nietos pronto – pero creo que veinte seis es muy joven para casarse. Ese es el problema con muchas de las parejas de hoy – se casan antes de tener la oportunidad de experimentar su vida y luego son infelices y luego se divorcian. Solo ve a tu madre, por ejemplo."
Quiero discrepar en lo que respecta a mi madre, pero no me atrevo. Sin embargo, si estuvo casada con mi padre por trece años. Eso es prácticamente una vida para ella.
"Bueno, Alec y yo nunca hablamos de casarnos. Así que no importa," le digo, me intereso en la galleta de nuevo. La parto en pequeños bocados y me los como uno por uno.
Honestamente, ese fue uno de los muchos problemas con Alec. Nunca hablamos de matrimonio.
Cinco años juntos y ninguna conversación de matrimonio. Eso es una bandera roja de alerta.
"Eso esta bien. Él no era lo suficientemente bueno para ti." Mi padre gruñe. "Un hombre que no puede mantener a su 'amiguito' en sus pantalones no es bueno para la sociedad, menos para mi pequeña."
Oh Dios mio. Dime que mi papá no acaba de hablar del 'amiguito' de Alec.
"Lo se papá. Confía en mi," le digo, esperando aplacarlo y que podamos dejar este tema de lado.
Pero continúa. "Deberías conseguirte a alguien mayor la próxima vez," dice. "Son más maduros y listos para sentar cabeza. No son tan impredecibles como los jóvenes."
Alec era mayor que yo, pero solo dos años. Edward tiene que estar por lo menos en sus treintas. Pero de nuevo, no estoy segura porque estoy considerando la edad de Edward, viendo como he estado ignorando sus mensajes desde su encuentro ayer con la pelirroja. Finalmente solo decido que debo dejar de hablarle por un tiempo, porque obviamente me estoy enganchando demasiado. Este drama de los celos me abrió los ojos a exactamente lo mucho que me gusta, y creo que lo mejor es alejarme por ahora.
No que ignorarlo completamente es la mejor manera de manejarlo, pero si empezamos a mandarnos mensajes, luego probablemente me rinda y empiece a hablar con el. Probablemente incluso deje que me bese de nuevo, si lo pienso bien, y eso es exactamente lo que no quiero que suceda.
Mi papá se termina su café y le hace un gesto a la mesera para un refill. Puede darse cuneta que mi mente esta en otra parte, estoy segura, pero no comenta nada al respecto.
Deja su taza recién servida en la mesa y me voltea a ver.
"Así que… ¿cuando vas a visitar a tu viejo padre?"
-x-x-
Mi papá sube por unos minutos más, pero se va un poco después de las cuatro de la tarde para poder ganarle al tráfico de Seattle y llegar a casa a una hora decente para dormir. Veo un poco de televisión por un rato y luego voy a mi refrigerador por un refrigerio. Pero no tengo nada.
Voy al supermercado y compro lentamente, comprando un par de cosas que pueda preparar para comer en casa. Normalmente como cosas sencillas como sándwiches o sopa o si no ordeno comida. Cocinar solo para mí es demasiado problema.
Mi teléfono suena mientras estoy comprando. Es Edward, y aun no contesto. Me siento un poco culpable mientras pongo mi teléfono en silencio y lo guardo en mi bolsa.
Paso por la sección de congelados y tomo cuatro sabores diferentes de Ben & Jerry's. No planeo llorar y comerme mi peso en helado ni nada, pero una de mis metas en al vida es tratar de probar cada sabor antes de morir. Me imagino que debería de empezar en caso de que algo pasara.
Después de que termino con mis compras y acomodo todo en el auto, checo de nuevo mi celular. Edward me mandó un mensaje.
¿Estas ignorándome?
Supongo que nada se le pasa – no que no haya sido dolorosamente obvia ni nada. Estoy ya sea ignorándolo o me he caído en un hoyo en la tierra.
Me siento de la mierda de nuevo. Debería hablar con él y explicarle como me siento en vez de actuar como la niña petulante en la que me he convertido. Aunque siendo honesta, no pensé que seguiría tratando de contactarme de la forma en que lo ha hecho. Me imagine que captaría la indirecta y decidiría que no valgo la pena.
Me deslizo en el asiento del conductor y me debato entre contestarle o no. Finalmente, decido que lo llamare cuando llegue a mi casa y pongo el auto en reversa, alejándome lentamente de la tienda.
Pongo música en el camino, pero no escucho ni una sola palabra de lo que dicen. Mi mente esta plagada con todo lo que planeo decirle a Edward. Incluso desarrollo una estrategia en caso de que trate de impresionarme de nuevo, y esto termina siendo muy cansado.
En mi apartamento, bajo todo de mi auto, determinada a llevarme todo en un solo viaje. Mis brazos están tiesos a mis lados por las bolsas pesadas mientras camino al frente de mi edificio, mis dedos se sienten como si los fueran a cortar por el peso. Miro hacia abajo a las bolsas de plástico, luchando por tomarlas mejor, y cuando levanto mis ojos de nuevo, inmediatamente me encuentro con un par de ojos verde.
Edward esta sentado en los escalones afuera de mi edificio. Edward, aun en su uniforme – sin bata – con su cabello echo un desastre, sus ojos cansados. Se levanta inmediatamente, acercándose para ayudarme con las bolsas, y todo lo que puedo hacer es mirarlo fijamente.
"¿Qué estas haciendo aquí?" le pregunto finalmente cuando quita el peso de mis dedos. El verlo aquí junto con el flujo de sangre volviendo a mis dedos trae consigo un dulce alivio, nunca había estado simultáneamente tan feliz y asustada.
Suspira y dice. "Trato de averiguar que sucede contigo:" Su tono no es duro, pero me duele igual.
"Nada pasa conmigo," contesto, manteniendo mi voz casual. "Y puedo con eso." Hago un gesto hacia las bolsas, pero él ya las tiene en sus manos y no hace ademán para regresármelas.
"Ya las tengo," dice
Empezamos a caminar hacia la entrada del edificio.
"¿Así que no estas ignorándome?" me pregunta escéptico, y ya sabe la respuesta. Me sonrojo un poco y desearía haberlo llamada camino a casa. Así tendrían algún tipo de defensa, por más absurdo que parezca.
"Es complicado," le digo. "Probablemente no lo entiendas."
"Pruébame."
"No hay ninguna regla que diga que deba regresar todas tus llamadas, sabes. No estamos saliendo."
Me ve por el rabillo del ojo, y puedo notar que herí sus sentimientos. Sus cejas se fruncen y sus labios se aprietan. Desearía no haber dicho nada.
"Si, bueno eso es realmente un golpe bajo de tu parte, Bella," dice exasperado, y aprieto el botón para llamar el elevador. "Si decidiste que ya no quieres hablar conmigo lo menos que puedes hacer es decírmelo o darme una razón. Quiero decir un día estas besándome y el próximo ni siquiera me hablas."
"Tú me besaste a mi," le recuerdo.
"Y tú me correspondiste. Nunca te obligue a nada," responde indignado.
Su voz viaja por el lobby, y un hombre que viene bajando por las escaleras se gira para vernos mientras pasa. Edward y yo nos quedamos callados por un momento.
Afortunadamente, las puertas del elevador se abren y entramos. Somos los únicos en el reducido espacio y la tensión es asfixiante mientras empezamos a subir.
"¿Así que vas a decir que es lo que esta pasando?" me pregunta, su voz calmada.
"No es nada. No estoy molesta por nada," miento. Bueno, técnicamente estoy mintiendo, supongo. No estoy necesariamente molesta con Edward por hablar con su ex – tiene permitido hablar con quien quiera – pero estoy molesta por la forma en que me siento al respecto.
"Estas mintiendo," dice simplemente, y me toma fuera de lugar. ¿Soy tan transparente?
"No, no lo estoy," miento de nuevo.
"Alice me dijo que me viste con Victoria."
"¿Quién es Victoria?" pregunto sarcásticamente, y luego me controlo a mi misma y trato de quitar el enojo de mi voz. Edward me echa una mirada.
"La Dra. Ellis. Perdón."
Escuchar a Edward referirse a ella por su primer nombre no hace nada para abatir este sentimiento que tengo. Si acaso, lo hace cien veces peor.
"¿Y? quiero decir, si los vi juntos. ¿Por qué habría de molestarme?" No estoy segura si mi voz sale tan segura y tranquila como espero. Las puertas del elevador se abren y salimos al pasillo.
"Eres terrible mintiendo, Bella."
Maldición.
"No estoy mintiendo."
"Sabes, realmente no te entiendo," dice irritado. Rápidamente quito el seguro la puerta con mi llave y la abro, para que podamos pasar los dos. "Dices que no quieres ser más que amigos en este momento, lo que esta bien. Sigo esperando que cambies de opinión, pero entiendo si tienes tus razones para no querer involucrarte ahora." Pone las bolsas en mi nueva mesa pero me mira, y me doy cuenta que no me gusta mucho el Edward enojado. "Lo que no entiendo es porque dejas de hablarme por completo, simplemente porque hable con una compañera de trabajo. Especialmente si insistes en ser 'solo amigos'."
Sus palabras me golpean más fuerte de lo que pensé, y de repente siento mi garganta ardiendo mientras lagrimas amenazan con salir. Tiene razón, claro, estoy siendo una imbécil y mis acciones ciertamente no son justas para con él.
Y lo que es peor es que no quiero que este afligido. No quiero que este enojado. Y sin embargo aquí estoy, haciendo las dos cosas solo porque estoy confundida por nuestra nueva situación y las cosas que estoy sintiendo.
Me giro y le doy la espalda y me quedo ahí un momento, tratando de contener las lágrimas. Nunca fue mi intención ponerme tan emocional, y lo último que quiero es que Edward piense que estoy tratando de que se sienta culpable con otro de mis súbitos cambios de ánimo. Puedo sentir su presencia detrás de mí, y después de unos segundos, pone una mano gentil sobre mi hombro.
"Bella, mírame," dice suavemente, todo rastro de enojo de repente se fue de su voz. Parpadeo rápido antes de girarme, esperando que pueda despejar mi rostro de esta abrumadora emoción que estoy sintiendo de repente.
Pero Edward ve todo. Lleva su mano a mi mejilla para acariciarla con su pulgar, suspirando calladamente. "No estoy tratando de afligirte, Bella," dice gentilmente. "Es solo que no puedo entender que demonios estas pensando."
Muevo al cabeza, llevando mis ojos al suelo. "No se lo que estoy pensando tampoco," finalmente admito.
"Bueno… al menos no soy el único," bromea ligeramente.
Me las arreglo para mantener las lagrimas a raya, pero mi nariz esta empezando a correr un poco. Trato de no sonarme para no transmitir el confundido lio emocional que soy.
"Dijiste que te gustaba el otro día," continua, su mano aun esta cerca de mi rostro, su pulgar aun rozando mi piel. "Puede que no sepas en lo que te estabas metiendo en ese momento, pero tienes que saber que te tomo en serio. Va a tomarte mucho tiempo el tratar de deshacerte de mí."
Su tono es ligero, casi bromeando, pero sus palabras remueven algo muy profundo dentro de mi y me encuentro a mi misma levantando la mirada para encontrarme con la suya, penetrante.
"Perdón por ignorarte," digo sinceramente. Me limpio la nariz, tratando de amortiguar el sonido detrás de mi mano. "Y si me gustas. Es por eso que todo es tan confuso ahora."
Su cuerpo esta cerca del mio. Solo unos centímetros separan nuestros pechos.
"¿Por qué es confuso?"
"Acabo de salir de una larga y estresante relación, Edward. Por eso."
"¿Me contarías al respecto?" me pregunta, y suspiró, finalmente alejándome para empezar a acomodar mis compras. Probablemente tenga cuatro botes de helado derretidos ahora.
"¿Qué quieres saber?" pregunto. Me imagino que, considerando todo, esto es lo menos que le debo.
"¿Por cuánto tiempo estuvieron juntos?" Edward empieza a sacar las cosas de las bolsas y las pone sobre la mesa. Esta tratando de ayudar, y las cosas se siente un poco ligeras entre nosotros.
"Un poco más de cinco años," contesto.
"¿Por qué terminaron?"
"Él me engaño."
Los ojos de Edward se encuentran con los míos, una barra de pan en su mano. "Ese tipo es un maldito idiota. ¿Lo sabes, verdad?"
Me burlo, aunque no es tan gracioso. Tomo la barra de pan de la mano de Edward para acomodarlo. "Es dulce de tu parte, Edward. Pero créeme, las cosas no iban tan bien entre nosotros desde hacia un tiempo. No fue una gran sorpresa."
"Entonces no se esforzó lo suficiente," Edward dice simplemente.
"Apenas me conoces, Edward," contrarresto, manteniendo mi voz suave. Claro, hemos salido y nos hemos besado algunas veces, pero no nos hemos conocido durante mucho tiempo.
"Sé que tienes un extraño fetiche por Ben & Jerry," bromea, riendo. Tengo que morder mi labio para evitar reírme de pura mortificación por la situación.
"Eso no es lo que parece," digo, sonando exactamente como una adicta mientras tomo los botes de su mano. Me las arreglo para tomar los cuatro en mis manos y batallo para abrir el congelador. "Estos tienen un propósito. Voy a probar cada sabor antes de morir," explico.
Edward silba. "Wow. Estas un poco joven para empezar una lista de experiencias antes de morir, ¿no lo crees?"
"Ahora parece un buen momento como cualquier otro. Y no es como que probar cada sabor será una tortura."
"Suficientemente justo."
"¿Tienes más preguntas respecto a mi sórdida vida amorosa?"
"De hecho, si. ¿Qué tan serios eran?" Edward me ve, paciente pero expectante.
"¿Qué quieres decir?"
"¿Estaban comprometidos? ¿Vivian juntos?"
"Vivíamos juntos, si. No estábamos comprometidos. Realmente nunca hablamos de casarnos."
Edward tararea para si mismo, pero no dice nada mas. La mayoría de las compras están en su lugar, y completamos la tarea en silencio.
Cuando terminamos, me apoyo en el mostrador. Edward camina hacia mi y se me une, su hombro casi tocando el mio.
"¿Me contarías de la Dra. Ellis?" le pregunto, mi voz vacilante. En realidad no estoy preocupada por su reacción, pero sentía que le debía una explicación respecto a Alec. Él, en cambio, no me debe nada. No actuó como un completo imbécil por día y medio.
"Claro," dice, girándose para verme. Sus ojos verdes son sinceros, su rostro pasivo. Quiero cerrar el pequeño espacio entre nosotros y acurrucarme contra él, pero siento que eso será contraproducente ahora.
"¿Ustedes estaban juntos?" pregunto.
"Si."
"¿Por cuánto tiempo?"
"Alrededor de un año. Y luego volvíamos y terminábamos por unos meses."
"¿Aun son amigos?"
"No nos vemos después del trabajo ni nada, si a eso te refieres," contesta. "Pero si, nos hablamos en el trabajo. Somos civilizados."
Asiento pensativa. Esa es una explicación completamente aceptable, aunque aun me disgusta la imagen de ella tocándolo, por más casual que sea.
"¿Por qué terminaron?" continuo.
"Simplemente no funciono."
"¿Entonces quien termino con quien?"
"Yo termine con ella."
"¿Vivian juntos?"
"No. Pero nos quedamos en la casa del otro la mayoría del tiempo."
Me doy cuenta que no me gusta ala idea de él quedándose en su casa, o ella en la de él, pero supongo que no es de mi incumbencia si me gusta o no. Esta en el pasado, de todas formas. Y aunque esta información me molesta, Edward esta únicamente siendo sincero conmigo.
Me muevo contra el mostrador y miro mis pies.
"Siento el haberte ignorado," digo de nuevo.
"Ya te habías disculpado," señala.
"Lo sé. Pero tienes razón, fue un golpe bajo de mi parte hacer eso. Debí haber hablado contigo y decirte que necesitaba algo de espacio."
Edward me ve, sus ojos registrando mi rostro. "¿Aun quieres algo de espacio?" pregunta vacilante, y puedo notar que no quiere que lo haga irse. Y aunque debería decir que sí, y acompañarlo a la puerta, no puedo obligarme a formar las palabras.
"Yo no… no quiero que te vayas," finalmente contesto, porque es la única verdad que tiene sentido. Edward asiente suavemente, luego levanta sus brazos, una invitación para acercarme.
"Ven aquí," dice, y me muevo más cerca de él antes de siquiera pensar sobre esto, prácticamente fundiéndome contra su cuerpo mientras me toma en sus brazos. Mi nariz presionada directamente en su pecho, y huele a hospital y a jabón.
Todo se siente mejor aquí. Sus labios se presionan contra mi frente, y escucho cuando me respira mientras su pecho se expande y cae. No quiero moverme. Quiero dejar de pensar, perderme en este momento.
"No quiero empujarte a nada que no estés lista," murmura contra mi piel. "Me resentirías al largo plazo, preguntándote si todo hubiera sido diferentes si te hubiera dejado hacer las cosas a tu propio ritmo. Lo entiendo, en verdad que si. Podemos ser amigos por un tiempo, si eso es lo que quieres."
Estoy sorprendida por sus palabras. El tirón en mi pecho se aprieta, y me presiono contra él solo un poco más.
"¿Esto significa que no habrá más besos?" pregunto, mi voz un poco apagada contra su pecho. La pregunta estaba destinada a ser una broma, pero no sale de esa forma.
Siento los labios de Edward formar una sonrisa contra mi frente.
"Sabes que yo estoy a favor de los besos," contesta, su voz bromeando.
"Besarse es probablemente una mala idea," reflexiono, mi voz burlona.
"¿Por qué lo dices?"
"Tu sabes porque."
"Mmm. Tal vez necesito un recordatorio," bromea, y levando mi cabeza para reprenderlo juguetonamente.
Por mucho que quiera inclinarme hacia adelante y besarlo en este momento, me freno. Porque, tengo razón, por primera vez. Besarlo solo incrementa el tirón en mi pecho. Solo me haría pensar en él más seguido.
Y tengo algo más serio que discutir, aunque formar las palabras es casi doloroso. Pero necesitan decirse, porque será algo que podría causar una mayor brecha entre nosotros si no sabemos exactamente donde estamos parados.
Es tiempo de poner todas las cartas sobre la mesa. Y necesito arrancar el curita de un jalón.
Incapaz de poder pensar en más metáforas para iniciar la conversación, simplemente lo digo. "¿Y acerca de salir… tu sabes… con otras personas?" le pregunto.
Su sonrisa burlona titubea, y es exactamente la expresión que estaba temiendo ver. Probablemente estoy hiriendo sus sentimientos una vez más. "¿Vas a hacerlo?"
"Ese es más o menos el punto de estar soltera, ¿no lo crees?" le pregunto. "Si no se me permite salir entonces es como si estuviera en una relación…"
"Puedes salir," me interrumpe. "Puedes hacer lo que quieras, Bella. No es como que tengas algún tipo de obligación conmigo."
Él sonríe, pero claramente es forzado. Y sus palabras me molestan más de lo que deberían.
Pero necesito hacer esto por mí. Necesito ver que más hay allá afuera. No quiero ser una mujer mayor que reflexiona sobre su vida y se pregunta si las cosas hubieran sido diferentes si no hubiera apresurado todo, todo el tiempo.
"Tú también puedes salir con otras personas," digo rápidamente, pero las palabras son como acido en mi boca. Están mal. Muy mal.
"Cierto," dice asintiendo. "Lo sé."
Descanso mi cabeza en su pecho de nuevo, deleitándome en la calidez y firmeza de su cuerpo. No quiero que el momento termine. A pesar de nuestra conversación sobre salir con otras personas, no quiero soltarlo.
Y no quiero que esa zorra de la Dra. Ellis ponga sus garras sobre él de nuevo. Sin embargo, no es exactamente razonable el pedirle que me espere.
Me imagino como sería esa conversación.
"Oh Edward, por favor solo siéntate y observa a lo lejos como me tomo de las manos y me beso con otros hombres. Tú, por otro lado, debes llevar tu trasero célibe al trabajo todos los días. Nada de sexo para ti mientras decido que estoy lista. ¿Te parece bien, querido?"
Suspiro contra su pecho.
"¿Quieres ver una película o algo?" le pregunto eventualmente. Mi lado irracional esta esperando que podamos acurrucarnos en el sofá un poco más. Esta mal, pero parece que no puedo evitarlo.
Él duda, y luego finalmente me suelta. "Claro," dice.
"De acuerdo. Ummm… puedes tomar un poco de mi Ben & Jerry si quieres," le digo. "No me molestaría que me ayudaras a completar mi lista." Edward solo sonríe. "O ¿quieres algo de tomar? Tengo Kool-Aid," ofrezco "O…agua."
La pequeña sonrisa de Edward se transforma en una más sincera. "¿Tu fabuloso Kool-Aid?" pregunta, recordando mis palabras.
"Por supuesto."
"Estoy bien por el momento. Gracias de todas formas."
"De acuerdo. ¿Te molesta si voy a cambiarme entonces? Puedes escoger una película mientras esperas. Ponte cómodo en le sofá."
"Claro."
Voy a mi habitación, escogiendo una modesta y cómoda pijama. Me gustaría tener algo que ofrecerle a Edward en lugar de su uniforme, pero al menos no son tan incomodos. Me cambio y voy al baño a lavarme los dientes. No planeo besarlo, pero aun así estoy más cómoda cuando mi aliento esta fresco.
Es irracional de mi parte, considerando que hace cinco minutos me vio, pero término arreglándome un poco el cabello por un momento y me debato entre usar o no sostén. La playera es lo suficientemente gruesa para que nada se transparente sin sostén, pero a veces la forma de mis pezones son visibles a través de la tela. Probablemente no sería buena idea montar un show justo despumes de la conversación que tuvimos. De hecho, seria muy sabio de mi parte si usara un suéter muy grueso.
Así que sostén será.
Con todo en su lugar y adecuadamente cubierto. Regreso a la sala, deteniéndome cuando encuentro a Edward durmiendo en el sofá. Esta aun sentado, su codo recargado en el descansabrazos y su cabeza apoyada en su mano, y no se mueve mientras me acerco.
Miro el reloj de la pared, tratando de calcular por cuanto tiempo me fui. Creo que fueron solo diez minutos.
Las largas horas en el trabajo debieron haberle cobrado factura al fin.
Me muerdo el labio, tratando de decidir si despertarlo o no. Su rostro esta relajado, sus hombros desplomados. Es hermoso incluso cuando duerme, y me encuentro deseando poder subirme a su regazo y acurrucarme con él.
No se si mi resolución de quedarme soltera va a funcionar, pero creo que Edward me gusta más por darme la oportunidad de intentarlo.
Tomo un libro y me siento en el sillón que esta a su lado para leer. Edward duerme profundamente, moviéndose solo una vez para ponerse en una posición más cómoda. Después de observarlo un momento, me levanto de mi asiento para hacer un sándwich. Nunca se despierta, ni siquiera después de todo el ruido que hago.
Como rápido, luego me dirijo hacia Edward y lo pongo en una posición más cómoda. Trato de ignorar como me siento cuando lo toco – Como me siento cuando suspira –. Y sin mucha insistencia, se desliza en el sillón hasta que está acostado. Le quito los zapatos y tomo una cobija del closet para taparlo.
Me arrodillo frente a él y suspiro profundamente, mis ojos examinando cada pequeño detalle de su rostro – la definición de su mandíbula, sus pestañas, sus pómulos, sus cejas oscuras y definidos labios.
Lo veo, y me pregunto si estoy tomando la decisión correcta.
