Primero que nada, perdón de nuevo por la tardanza tuve una semana muy ajetreada SIN mencionar que mi internet es un ascoo! esta asquerosamente lento ahora y nose que esta pasando, creo que tendre que hablar a mi compañía de teléfono para arreglarlo porque no es normal!

Este es por mucho, uno de mis capitulos favoritos, pasan muchas cosas graciosas y tiernas, así que por eso tarde mas en editarlo, en verdad pasan muchas muchas cosas jajajaaj pero espero que les guste mucho! Muchas gracias de nuevo a todos los que se molestan en dejar un review me gusta ver que les esta gustando como va la historia y nose si tuvieran alguna sugerencia o comentario sobre la traducción.

Bueno muchas gracias por leerme y les dejo el capitulo, que es el más largo hasta ahora.

Disclaimer: La historia le pertenece a Mybluesky la historia original es 'Doctor's Orders' y la pueden encontrar en mi perfil en historias favoritas!


Capitulo 9 – Hola Insinuación Sexual

Tengo una noche inquieta.

Dando vueltas en la cama, no puedo evitar pensar en todo lo que Edward y yo hablamos. La conversación plaga mi mente, al mismo tiempo que imágenes de la Dra. Ellis inclinándose y susurrando cosas en su oído se cuelan por ahí. Nunca fue mi intención el engancharme tanto a Edward, pero su persistencia ha dejado poco para otra cosa.

¿Qué es esta fijación? ¿Solo una fascinación? ¿Una atracción a su encanto y atractivo? ¿Darme este tiempo valdrá la pena al final, cuando la emoción de experimentar algo nuevo se haya ido?

Es frustrante. No debería sentirme así. Debería tener convicción y ser de espíritu libre, no estar amargada y aborreciendo a una mujer que no conozco. Diablos, incluso puede que sea agradable… Espera, ¿que demonios estoy diciendo? Es una cirujana. Los cirujanos son como los malditos anticristos del campo medico. Cada cirugía exitosa es como inyectar más aire en sus gigantes, infladas cabezas. Claro que no es agradable.

Al menos eso es lo que me digo a mi misma. Ser cirujano ya es suficientemente atractivo para hombres como Edward. Agregando que a su padre le cae bien y ella es agradable y buena… tal vez estoy jodida. En sentido figurado, claro, no he tenido nada de acción en un tiempo alarmantemente largo. Nos tomo solo tres años antes de que Alec y yo nos transformáramos en la perfecta pareja de hermanos. Era más como una brigada anti-penes que un amante.

Esta falta de joder, literalmente, puede ser gran parte de mi frustración. Pero ahora me estoy obstruyendo yo sola, lo que no tiene sentido. Solo me imagino que si me acuesto con Edward, probablemente quiera hacerlo de nuevo y de nuevo. Y probablemente me enganche más, y viendo que ya pienso en el constantemente, seria solo cuestión de segundos antes de que caiga en el vortex de otra relación.

Realmente solo llego a una solida conclusión durante mi noche sin sueño, y es que no quiero querer a Edward. Y eso es un gran problema, viendo como todo lo que hace me hace quererlo mil veces más.

Lo poco que duermo, no se siente para nada. Me tambaleo entre la consciencia e inconciencia, nunca libre de mis preocupaciones. Me despierto un poco antes de las siete y me encuentro asomando mi cabeza a la sala preguntándome si sigue en el sofá.

Sigue ahí. La cobija aun lo cubre, una pierna envuelta. Su brazo derecho esta sobre sus ojos bloqueando la luz que entra por las ventanas. Tiene un poco de barba formándose en su mandíbula, y puedo ver la sombra oscura en contraste con su piel clara a unos pasos de distancia.

Titubeo un poco cerca del pasillo, preguntándome si debería regresar a mi habitación y darle un poco más de tiempo de descanso. Aun es temprano, y si empiezo a hurgar en la cocina, lo voy a despertar.

Pero soy atraída a él. Me acerco más, hasta que estoy a mas o menos un paso de distancia. Fácilmente podría estirarme un poco y tocarlo. Y quiero hacerlo.

Oh, cuanto quiero hacerlo.

De repente, Edward brinca de su supuesto sueño comatoso y se lanza, tomando mi blusa. Me asusta tanto que suelto un grito, uno fuerte, petrificante, y trato de alejarme, pero no tiene sentido – con mi blusa en sus manos, me jala más cerca hasta que toma mi agitado brazo y tira de mi hacia abajo, encima de él.

Enreda ambos brazos alrededor de mi cuerpo en un agarre de muerte, negándose a dejarme moverme. Mi corazón revolotea como un colibrí contra mi pecho, un ritmo esporádico que martillea en mis oídos. Y puede que me haya echo un poco en mis pantalones.

"¿Qué diablos fue eso?" jadeo, sin aliento por la pelea. Me muevo para tratar de golpearlo en el pecho, pero mi brazo esta atrapado. "¡Demonios me asustaste!"

Edward solo se ríe calmadamente, las vibraciones tranquilizantes contra mi cuerpo.

"¿Cómo supiste que estaba parada ahí?" le pregunto, espantada.

"Te escuche respirando. Sonabas un poco asmática," es su respuesta indiferente.

"¡Claro que no!" contrarresto, mortificada.

"¿De que otra forma pude haberte escuchado?"

Entierro mi rostro en su pecho, respirándolo, y vuelvo a pensar en mi decisión de la noche anterior. Si fue un susto de mierda – tal vez literalmente, aunque eso todavía tiene que confirmarse – pero si debo ser completamente honesta, estoy más despierta que después de veinte tazas de café. Sin mencionar que estoy insanamente cómoda recostada aquí en su pecho de esta forma. O tal vez estoy entrando en coma ahora que mi dosis de adrenalina se esta acabando.

De todas formas, me podría acostumbrar a esto.

"¿Hace cuanto que estas despierto?" le pregunto, mis palabras amortiguadas contra él. Su agarre no ha disminuido, pero no puedo decir que me molesta.

"No lo se. Como media hora."

Levanto la cabeza para verlo, y luego muevo mi brazo hasta liberarlo para poder cubrir mi boca con mi mano. "Perdón que tuvieras que dormir en el sofá. Pensé en despertarte anoche."

Edward sonríe. "¿Por qué? ¿Planeabas invitarme a la cama?" pregunta tímidamente.

Suspiro incrédula y golpeo su pecho. "No pervertido," digo inmediatamente cubriendo mi boca de nuevo. "Ni siquiera en tus sueños."

Su sonrisa permanece en su lugar, aunque me ve curioso. "¿Qué estas haciendo?"

Moviéndome para cubrir mi boca un poco mejor, digo. "Tratando de no matarte con mi aliento."

Quita un brazo de alrededor de mi, para poder moverlo su mano frente a su cara. "Podrías tratar un poco más," bromea.

"Lo dice el tipo que no se cepillo los dientes anoche," me burlo rápidamente, y Edward frunce el ceño antes de atacar mis costados con sus dedos y hacerme cosquillas. Suelto un grito agudo por su ataque y me retuerzo sobre él, totalmente preparada para brincar a la mesa de centro, de cabeza de ser necesario. Pero tan pronto trato de escapar me voltea, quedando completamente sobre mí atrapándome con su cuerpo. Apenas puedo respirar.

"¡Di que lo sientes!" se burla de mi mientras me aplasta.

"¡No!" gruño

"¡Dilo!"

"¡Ughh… no puedo… respiraaaaar!"

"¡Dilo y todo habrá terminado, Bella!"

Pone aun más peso sobre mí, y toma toda mi energía el poder formar las palabras. "¡Lo siento! ¡Lo… uugghhh!"

Finalmente se levanta, dejando que el aire regrese a mis pulmones. "¡Eres un idiota!" jadeo mientras lo empujo. "¿Estas tratando de matarme? ¡Ni siquiera son las ocho de la mañana!"

No estoy realmente enojada, pero él no sabe esto. No que le importe. Él solo se ríe y mueve su peso a mi derecha, atrapándome entre su cuerpo y el respaldo del sofá.

"No deberías ser tan testaruda," comenta, quitando el cabello de mi rostro. Sus palabras son simples, sin embargo llenas de significado.

La claustrofobia me agobia de repente, y siento que me sofoco a su lado. Lucho para levantarme, por poner algo de distancia entre nosotros antes de volverme loca. No trata de detenerme mientras me arrastro sobre su cuerpo y pongo mis pies en el piso.

"¿Quieres algo de desayunar?" pregunto amablemente, alisando mi blusa, tratando de ocultar mi pequeño ataque sobre un inocente comentario. Pero Edward arquea una ceja en mi dirección, no se le va ninguna.

"Probablemente debería irme," dice, sentándose. "Tengo mucho que hacer hoy. Ha pasado un tiempo desde que tuve un día libre y tengo que terminar algunos pendientes."

Asiento entendiendo. "De acuerdo."

"¿Cuáles son tus planes?"

"Voy a ver a Alice para almorzar. Y luego también tengo unas cosas que terminar."

Me mira, sonriendo a medias. Su ropa esta arrugada, sus mejillas sonrojadas por nuestro juego. "¿No hay asombrosas citas planeadas?" me pregunta, y siento mi pecho apretarse incómodamente mientras frunzo el ceño.

"Así no son las cosas, Edward. No estoy corriendo por ahí buscando otros tipos con quienes salir..."

"Lo se, lo se," me interrumpe. Se rasca la nuca y dice. "No debí haber dicho nada. Lo siento."

Me siento a su lado en el sofá, ya un tanto incomoda por el rápido giro que nuestra mañana ha tomado. Pero no puedo esperar otra cosa. "Esta bien," le aseguro, y sonrió suavemente. "Ya sabes que me gustas. Me sacaste por lo menos eso." El sonríe, y yo pongo los ojos en blanco. "Pero como te dije Edward… no creo estar lista para esto en este momento."

Se desliza hasta estar más cerca, y solo su proximidad hace que mi presión sanguínea aumente.

"Lo recuerdo," dice suavemente. Se inclina, pasado su nariz suavemente por mi sien, y lucho para mantener mis pensamientos coherentes.

"¿Entonces que estas haciendo?" mi voz un susurro tenso. No puedo encontrar en mí la fuerza para hablar con más convicción.

Su nariz se mueve hacia mi cabello, su aliento cálido contra mi piel. Su cuerpo esta cerca y me siendo envuelta en el, aunque apenas nos estamos tocando.

"Solo estoy esperando mi momento, Bella," finalmente murmura contra mi.

Me estremezco por sus palabras.

-x-x-

Edward hace una rápida visita al baño antes de irse, y no hacemos planes para vernos más tarde. Asumo que probablemente me esté dando el espacio por el que tanto he insistido. Eso, o va a llenar hasta reventar mi celular con mensajes cuando termine sus pendientes. O tal vez no lo haga.

Decido que no debo preocuparme al respecto.

Forzándolo fuera de mi mente, me encuentro con Alice en un pequeño restaurant en el centro de Seattle un poco después del medio día. Hay otra chica con ella, aunque no sabia que iba a traer a alguien. La otra chica es delgada y bonita, con cabello rubio y ojos azules.

Me sonríe mientras me acerco a la mesa. Alice atrapa su mirada y se gira hacia mí, sonriendo. "¡Hola Bella!" me saluda. "Ella es Irina. Solía trabajar en nuestro piso. No tenia planes para el almuerzo y estábamos hablando y la invite. ¿Esta bien?"

Sonrió con amabilidad. "Si, claro que si. Soy Bella," me presento. Tomo asiento junto a Alice, Irina frente a nosotras.

"Alice me ha estado contando todo sobre ti," dice Irina, y noto que habla con cierto acento. Pero no puedo identificar de donde. "Dice que acabas de mudarte aquí."

"Así es. De Florida."

"Siempre he querido ir a Florida. He escuchado que tiene hermosas playas."

"Las tiene. Arena blanca perfecta," le digo sonriendo. Ya extraño la proximidad a esas hermosas playas – y el clima soleado – pero no digo más del tema.

"Ordene aperitivos. Deberían estar aquí pronto," Alice agrega.

"Genial."

Ordenamos y nos concentramos en nuestras comidas, las tres platicando como si nos conociéramos de toda la vida. Es fácil conversar con Irina. Resulta que ella y Alice han sido amigas por unos cuatro años ya, trabajaba en el piso de nuestro hospital antes de irse a trabajar de gerente de un centro de rehabilitación. Dice que aun va de vez en cuando y que es probable que la veamos por ahí.

Casi hemos terminado con nuestra comida cuando el temido tema de mi vida amorosa sale a la luz. No estoy segura porque la gente muestra tanto interés. Es un triste depresivo incidente – como ver una película donde todos mueren. Excepto que en este caso, mi vida sexual fue la que se hundió con el barco.

"Quiere estar soltera," le explica calmadamente Alice a Irina. "Aunque Edward se la pasa sobre ella todo el tiempo. Debiste haberlo visto ayer preguntándome sobre ella todo el día. Fue muy dulce."

No estoy segura de que esta hablando Alice exactamente, pero planeo averiguarlo cuando estemos solas.

Irina arquea las cejas en mi dirección. "¿Quieres decir el Dr. Cullen? ¿Ese Edward?"

"Sip," dice Alice con aire de suficiencia. "Sabia que harían una bonita pareja. Ella lo hizo enojar un día y él no ha sido capaz de mantenerse alejado desde entonces. Sabes como pueden ser los hombres." Pone los ojos en blanco.

"Ah," dice Irina. "Así que la chica que no se esta tirando a sus pies es la que quiere." Me voltea a ver. "Buen trabajo. Probablemente te conseguiste a uno de los doctores más atractivos de Seattle. Bueno, aparte de su papá, quiero decir." Se echa aire con la mano y hace un gesto.

"Asco. ¿Su papá?"

"No subestimes a su papá," me advierte. "Los Cullen envejecen bien. Es un hecho conocido. Se ponen más atractivos cada año."

"Es verdad," Alice dice simplemente, asintiendo.

"Si. Así que deberías fijarte en eso. Buenos genes y todo. Solo ruega por un niño, claro, porque las niñas nunca envejecen tan bien como lo hacen los hombres, no importa que tan buenos genes tenga."

"¿Qué?" pregunto, afligida. "¿En serio estas sugiriendo que trate de quedar embarazada?" No puedo creer la dirección que acaba de tomar nuestra conversación. Solo he conocido a Edward por, que… ¿tres semanas? Y apenas nos hemos llevado bien un tercio de ese tiempo.

"Ya le dije que van a tener bebes hermosos," Alice ofrece.

"Oh, definitivamente."

Estaría completamente avergonzada, si pudiera creer lo que esta pasando. No puedo creer lo parecidas que son estas dos – completamente opuestas en apariencia, pero en personalidad son como gemelas. Es un poco aterrador.

Alice esta hablando de nuevo. "Le dije que no tenia nada de malo en acostarse con él. ¿O no Bella?"

"Algo así," digo a regañadientes, tomando un trago de mi agua. Mi mente corre, tratando de pensar en algo que nos saque de este tema.

"No, no puedes solo acostarte con él," Irina argumenta, y me sorprende que realmente estén en desacuerdo con algo. "A menos que eso lo único que quieres. Porque tener sexo casual con un hombre cambia toda la perspectiva que un hombre tiene de ti. Te vera como un objeto sexual. Y posiblemente una mujerzuela."

"Eso no es siempre verdad," dice Alice. "Depende del hombre."

"Lo leí en Cosmo, Alice. Por supuesto que es verdad."

Alice suspira, abriendo su boca para argumentar su punto, pero rápidamente la interrumpo. "No importa," le digo. "Ya he decidido que no haría algo así. No creo poder tener sexo casual."

"Bien," dice Irina feliz. "¿Por qué quieres estar soltera de todas formas?"

Le explico a ella la historia, recordando todas las frustraciones que experimente con Alec y la necesidad de descubrirme como mi propia persona. Irina escucha con atención, comentando aquí y allá. Cuando termino, dice, "¿Así que quieres salir con otras personas?"

"No necesariamente," contesto, "pero quiero decir, si conozco a alguien que me gusta, quiero poder salir con el. Quiero tener la opción de salir o no con ellos, porque realmente nunca tuve esa experiencia antes, ¿sabes?"

Alice pone los ojos en blanco mientras Irina asiente pensativa. Tomando un pedazo de pan, Irina dice, "En ese caso, mi hermanastro va a venir mañana. Se va a quedar conmigo y no he tenido oportunidad de ver mucho a Brady," asumo que se esta refiriendo a su novio, y sus grandes ojos azul pálido se encuentran con los míos. "¿Aceptas una doble cita con nosotros?" pregunta esperanzada. "¿Puedes mantenerlo entretenido una hora o dos?"

Alice casi se ahoga a mi lado. "¡Ella no va a salir con él!" exclama enojada. "Es cuestión de tiempo para que recupere el sentido común. ¿Estas tratando de espantar Edward?"

Miro a Alice alarmada, un poco sorprendida por su arrebato.

"Puedo tomar mis propias decisiones, sabes," digo irritada.

"Es solo una cita," Irina protesta. "Como un favor para mi. Peter va a volver a Ohio la próxima semana. No es como que la vaya a secuestrar." Resopla después de decir esto, encontrándose con la mirada de Alice. Los ojos de Alice se abren inadvertidamente, su boca se mantiene cerrada.

Considero aceptar, pero, irónicamente no me parece una forma deseable de pasar mi tarde. De hecho, casi se siente como una traición a Edward… aunque hayamos discutido esto, y acordado que solo somos amigos. Amigos que puede o no se besen ocasionalmente, y que puede o no fantaseen sobre el otro desnudo… usando solo un estetoscopio. O tal vez esa sea solo yo.

Maldita sea.

"No creo que sea buena idea," digo, tratando de forzar una sonrisa a modo de disculpa. "Perdón."

"¡Oh, vamos! ¿Por favor?" Irina ruega. "¡Solo una cita! No más, lo prometo. Ni siquiera le daré tu teléfono ni nada. Sera un enorme favor para mí. Y estaré en deuda contigo."

Recuerdo el rostro de Edward cuando hablamos sobre salir con otras personas y me siento terrible.

"No lo creo, Irina…" digo calladamente.

Ella resopla, acomodándose en su asiento. "Bien podrías tener una relación exclusiva con Edward entonces," dice irritada. "Si vas a dejar que el impida que salgas con otras personas. No te estoy pidiendo que te cases con el tipo. Solo te pido que hables con él por una hora para que nos deje a mi y a Brady solos."

Miro a Alice, pero ella esta callada por primera vez. Sospechosamente callada.

"Lo pensare," digo finalmente, emocionalmente agotada, e Irina sonríe ampliamente en respuesta.

-x-x-

Realmente paso un buen rato pensándolo – también rechazando una y otra vez a Irina – pero su persistencia eventualmente da frutos, y me encuentro aceptando de mala gana esta cita. Tal vez sea suficiente para sacar todo el asunto de las 'citas' de mi sistema, y finalmente pueda dejar de pensar demasiado todo y relajarme.

No paso mucho tiempo escogiendo mi atuendo y arreglando mi maquillaje. Mi ropa es casual, mi cabello recto y simple. En realidad no quiero impresionar a este tipo, por más insistente que he estado en ser capaz de salir, ya estoy arrepintiéndome de mi decisión. No tengo puesto el corazón en esto.

Los veo en el restaurante. Me siento mejor así, porque significa que me puedo ir cuando yo quiera. No quiero que el tipo me lleve a casa, o me acompañe a mi puerta donde seguramente una platica incomoda se va a presentar. Apenas he tenido citas, ¿pero no es eso lo que supone que pasa? ¿El tipo te acompaña a tu puerta y trata de robarte un beso? Es de esperarse, y tomo toda precaución para evitarlo.

Veo a Irina al instante, y esta sentada junto a un hombre de cabello oscuro y hombros anchos. No veo a nadie más en la mesa. Ella me saluda, emocionada.

"Hola Bella," dice cuando me acerco. "Este es Brady. Brady, Bella."

"Hola," digo, sonriendo amablemente. Me siento frente a ellos y me pongo cómoda. "¿Donde esta um… donde esta Peter?"

"Desapareció, si tenemos suerte," se ríe Brady, y lo veo sorprendida. Irina le da un ligero codazo en las costillas.

"Basta, Brady," lo regaña.

"Sabes que estoy bromeando, nena."

Estoy confundida, y francamente, un poco incomoda. ¿Por qué demonios quiere Brady que se vaya? Estoy tan distraída en horribles escenarios que apenas noto cuando alguien se desliza a mi lado, sentándose con entusiasmo. Volteo para ver a un hombre alto – o al menos parece alto, considerando que esta sentado – con cabello corto y rubio y ojos verdes. Pero no son tan verdes como los de Edward – son más oscuros, menos vibrantes. Nada especial. El hombre es delgado y usa una playera polo color salmón, su cabello hacia atrás y puesto en su lugar con gel. Y apesta a colonia.

"¡Bella!" dice felizmente. "Soy Peter. Es un placer conocerte." Se inclina y me abraza, tomándome por sorpresa. Atrapo a Irina tratando de esconder su sonrisa. Incluso Brady luce sorprendido.

"Hola…uhh… es un placer conocerte también," gruño, empujándolo discretamente. Siento como si alguien hubiera echado mi cabeza hacia atrás y vertido una botella de colonia en mi nariz. El olor no es malo, pero la cantidad es casi repugnante.

"Ya me han contado mucho sobre ti," dice, guiñándole a Irina.

"Todo lo bueno," me asegura Irina, forzó una sonrisa mientras sigilosamente me volteo a mi menú.

Resulta que Peter habla demasiado. Apenas puedo captar las palabras, y Brady e Irina pronto están inmersos en su propia conversación, ignorándonos y obteniendo el respiro que obviamente tanto deseaban. Estudio mi comida, asintiendo en los momentos correctos mientras Peter me cuenta todo de su familia, como se conocieron sus padres, acerca de su perro que vive en Ohio. Y sigue y sigue y sigue, y eventualmente me pregunto si Irina me odia en secreto.

Ella me lanza pequeñas miradas ocasionalmente, a veces sonriendo, a veces simplemente observando. Para mis adentros, ignoro a Peter y reflexiono que si no hubiera sido tan imbécil ayer, podría estar en casa besando a Edward o haciendo algo mucho más… sucio.

Paso mi tiempo imaginando estas cosas sucias que podría hacer con él. Peter apenas nota que no estoy poniendo atención a lo que dice. Eventualmente le pregunta a Irina algo, y es atraída de mala gana a la conversación.

Peter toma un bocado de su postre, y luego toma una cucharada y trata de alimentarme. Nunca había estado tan horrorizada de tener pastel de chocolate tan cerca de mi cara.

"Estoy llena," le digo, tratando de evadirlo.

"Solo una mordida, Bella. Solo quiero que pruebes lo delicioso que esta."

"No tengo hambre…"

"¡Solo una mordida!"

Veo a Irina buscando ayuda, pero ella solo esta permitiendo esta tortura. Quiero brincar del otro lado de la mesa y estrangularla. Cada vez que una cucharada de pastel se asoma cerca de mi ojo, me pongo más y más molesta. Estoy cerca de tomar la cuchara y cometer alguna clase de violencia de hermano-hermana con ella.

Brady finalmente tiene piedad de mí. O tal vez recibiendo enojo de segunda mano, por lo palpable que es mi irritación. "Hey, ella dijo que no quiere pastel."

Peter resopla, pero gracias al cielo se rinde. Se mete la cuchara a su boca con un ligero ceño y se come los siguientes bocados en sorprendente silencio.

Estoy segura que planeamos irnos pronto – Peter esta terminando su postre, después de todo – pero Irina y Brady no hacen ademan de moverse, simplemente beben su vino y hablan. Me pregunto si será grosero de mi parte el irme antes que ellos, y luego me pregunto si me molesta siquiera ser grosera.

Sin comida que ocupar sus manos, Peter eventualmente trata de tomar mi mano bajo la mesa. Sus palmas ligeramente sudadas, y la mera idea de que me toque hace literalmente que se me revuelva el estomago. Alejo mi mano de la suya y las aprieto en mi regazo.

Trato de ser paciente, pero Irina y Brady siguen hablando veinte minutos después. Peter habla y habla de un gigante auto lavado en Ohio – aparentemente es la maldita madre nodriza de todos los auto lavados de Estados Unidos. Y me toma todo mi autocontrol el no ordenar un shot o cinco, y finalmente me disculpo para ir al baño, preguntándome cuanto tiempo puedo perder ahí.

Irina me sigue unos segundos después. "Oye. ¿Estas bien?" me pregunta, parándose junto a mi en los lavabos.

"¿Tu que crees?" le pregunto irritada. "Tu hermano estaba tratando de acosarme con una cucharada de pastel, y ahora ha estado hablando por la pasada media hora sobre un auto lavado automático. Por todos los cielos, no, no estoy bien."

"Oye, es mi hermanastro," dice ofendida. "Y realmente parecías interesada en la historia del auto lavado. Te estabas inclinando en su dirección… de hecho, lucían un poco amistosos juntos." Claramente esta tratando de aguantarse la risa. No estoy divertida.

"Oh Dios mio," pretendo enfermarme, pongo una mano sobre mi boca, mis ojos abiertos como platos. Irina me ve con preocupación, y eventualmente abato sus preocupaciones. "Perdón, acabo de vomitar un poco en mi boca," le digo.

Me sonríe, obviamente divertida. "De acuerdo, es completamente patético. Pero oye… bienvenida al mundo de las citas, Bella," dice felizmente.

La miro a través del espejo, mis cejas fruncidas en incredulidad. "Esto no es el mundo de las citas. Tu hermano es la preocupante excepción a todo lo que es aceptable en la comunidad de hombres."

"Hermanastro," dice de nuevo. "Y te sorprenderías. No todos los hombres son como Dr. Sexy."

Pongo los ojos en blanco, ¿Por esto quería que saliera esta noche? ¿Para poder comparar a Edward con el hombre más molesto del planeta y apreciar lo que me estaba perdiendo?

Parece un poco furtivo y escurridizo, pero no pondría mis manos al fuego por ella.

"¿Por qué me arreglaste esa cita con él?" le pregunto.

"Te lo dije, quería mantenerlo ocupado. O Brady quería, si debo decirlo. Nos vuelve locos." Me mira, su expresión calculadora. Finalmente, con un resoplido, revela su plan secreto. "Y de acuerdo… me imagine que te tendría corriendo y gritando de vuelta a los brazos de Edward. Es increíblemente lindo que estén hablando," dice a borbotones.

Lo sabía.

Suspiro despotamente, pero no digo nada. Caminando de regreso a uno de los bancos, contemplo lo que acabamos de discutir y realmente considero lo que dijo – la parte sobre Peter haciendo quedar bien a Edward. Pero no funciono. Sé que Peter no es como la mayoría de los hombres – he conocido suficientes en mi vida para reconocer que algunas personas son simplemente retardados sociales. Y Edward no necesita a alguien como Peter para hacerlo sobresalir. No necesita a Peter para hacer notar que es lo que lo hace un buen tipo – un tipo por el que vale la pena dejar todo.

Edward sobresale por su cuenta.

-x-x-

Peter me pregunta si quiero ir a su casa – o la casa de Irina, debería de decir – y pasar el rato, pero me niego. Incluso Brady intenta que los acompañe, pero sé que sus motivos son egoístas. Ya puedo imaginármelo, él e Irina corriendo a la habitación como Bonnie y Clyde, dejándome para que sufra una lenta y dolosa muerte con Peter. Irina me mira con algo de simpatía, y ruego para que finalmente se sienta culpable por esta horrorosa experiencia que me hizo pasar.

Le hará bien.

Me siento exhausta para cuando llego a mi apartamento. Apenas son las ocho-treinta y el sol apenas se esta ocultando, dejando la ciudad con una ligera luz rosa.

Checo mi celular y me doy cuenta que tengo un mensaje sin abrir de Edward.

Estoy aburrido. ¿Qué estas haciendo?

Mi humor mejora considerablemente, y me sorprende como tan fácilmente Edward se ha vuelto mi rayo de luz en un día oscuro y triste. Veo la hora del mensaje y ha pasado casi media hora desde que lo mando.

Me siento un poco mal mandándole un mensaje después de la cita – por más horrible que dicha cita haya sido – pero me sentiré mucho peor si lo ignoro de nuevo, aunque sea solo por una noche. Escribo una respuesta mientras espero el elevador.

Salí. Acabo de llegar a casa.

Recibo otro mensaje de su parte rápido. ¿Saliste a donde?

Un restaurante de cortes

Suena delicioso. ¿Cita?

Me quedo viendo la pantalla por unos minutos. ¿Cómo sabe esto? ¿Y que debería decir? ¿Ser honesta? ¿Mentir? ¿Pero que tal si Alice le dijo y sabe que estoy mintiendo?

Un par de segundos más pasan. Estoy en el piso de mi apartamento cuando respondo finalmente.

Si. Pero deberías estar feliz de saber que posiblemente fueron las peores dos horas de mi vida.

¿Oh? ¿Ósea que no cumplió todos tus sueños de mujer soltera?

No, tonto.

No me sorprende. Odiaría ser el tipo que viene después de mí. Pongo los estándares muy altos.

No tiene ni idea.

Sip. Aunque, la mesa tenía mucho más espacio. Sin la cabeza grande y todo eso.

No muchas mujeres se quejarían de una cabeza grande…

¡Oh, hola insinuación sexual! ¿Realmente acaba de decir eso? ¿Y realmente me estoy sonrojando?

Respiro profundo. Si, definitivamente un poco nerviosa ahora. La falta de joder literalmente me debe de estar afectando.

Me tiro en el sofá mientras continuamos con los mensajes.

¿Besas a tu madre con esa boca pervertida?

No, solo a ti.

Más sonrojos. Maldita sea.

Me manda otro mensaje antes de que pueda responder. ¿Tú besas a hombres de cabezas-pequeñas con TU boca?

Pienso al respecto. Las posibles respuestas son interminables, pero si hay algo que he aprendido esta noche, es que no quiero besar a otros hombres. Pero siento que no debería bromear con Edward al respecto. No hasta que este completamente lista.

Pero mis dedos escriben. Presionan enviar antes de que pueda detenerlos.

No, solo a ti.

Pienso en esas palabras. Le he dicho una y otra vez que no estoy lista para una relación. Él ha dicho que lo entiende y que no va a apresurarme - ¿pero eso significa que no se me permite coquetear si el coquetea primero? ¿Coquetear es inofensivo, verdad?

Su respuesta llega casi un minuto después.

¿Puedo ir para allá?

Contemplo su pregunta.

¿Crees que sea una buena idea? Pregunto, buscando su honesta opinión. Él sabe como me siento, sabe que salí esta noche. Y que aun somos amigos, nada más. Tengo permitido que vengan amigos para acá.

Y no quiero otra cosa más que venga.

Su respuesta me sorprende. Llego en quince minutos.

-x-x-

Me cambio antes de que Edward llegue, solo porque estoy preocupada que la colonia de Peter se haya filtrado en mi ropa y las marque. Parece que aun puedo oler su perfume, pero no estoy segura si esta en mi ropa o tatuada en mi nariz.

Edward toca la puerta, y la abro de golpe. Esta vestido de forma casual y se ve descansado. Sus cejas se levantan en sorpresa por mi exuberancia, una sonrisa torcida adornando su hermoso rostro.

"¡Oh Dios mio, un hombre normal!," digo emocionada, jalándolo del brazo dentro de mi apartamento. Se ríe mientras tropieza al entrar y cierro la puerta detrás de él.

"Diablos. ¿Tan malo fue?" pregunta.

"No tienes ni idea," lo volteo a ver, parada a unos pasos de distancia, y mi sonrisa amenaza con partir mi rostro a la mitad. Es un poco alarmante lo feliz que estoy de verlo.

"Supongo que no te hare sufrir molestándote con eso. Suena como que ya te torturaron lo suficiente."

"Si, bueno, mi orgullo te lo agradece."

Los ojos de Edward caen en mis labios, lo que ha cambio causa que yo vea sus labios. Todo lo que quiero hacer es besarlo de nuevo, lo que probablemente es terrible considerando que acabo de llegar de una cita. Usando todo mi autocontrol, me giro y me alejo de él caminando hacia el sofá. Duda unos segundos en la puerta antes de seguirme y sentarse a mi lado.

"Solo estaba viendo televisión," le digo tomando el control. "¿Qué estabas haciendo esta noche?"

Se encoje de hombros. "¿Honestamente?" me pregunta, y arqueo mi ceja en su dirección.

"Si, honestamente."

"Estaba pensando en ti."

Casi espero que un cursi coro de 'Awww' salga de las bocinas de mi televisor o algo. Sin embargo las palabras tienen el mismo efecto en mí. Lo miro sorprendida, aunque su expresión es aun relajada puedo escuchar la sinceridad en sus palabras. Le hace cosas a mi corazón que ni un millón de Peters – Peters socialmente aceptables – serían capaces de hacer.

Bajo mi vista a mis manos, de repente sintiéndome nerviosa. "No quería salir esta noche," admito. "La amiga de Alice me rogo que le hiciera compañía a su hermanastro. Fue una doble cita, de todas formas." Lo miro, y sus ojos están pegados a los míos. Trago saliva, agregando. "Y pensé en ti la mayor parte del tiempo."

Edward deja que estas palabras se asienten un momento, pensativo. Se frota el rostro con la mano y suspira.

"¿Por qué sigues molestándote conmigo?" le pregunto ligeramente. "Quiero decir, escucho lo que las otras dicen sobre ti. Podrías tener a la mujer que quieras. Eres un gran partido." Golpeo ligeramente su pierna con la mía, tratando de quitarle un poco de seriedad a la conversación. Pero internamente, estoy aterrorizada por al respuesta.

Edward me ve como si me hubiera vuelto loca. "Porque me gustas, Bella," dice seriamente. Se mueve un poco, girando su cuerpo hacia el mio. "Y porque sé que yo también te gusto. Si no pensara que lo haces, no me tomaría la molestia."

Sonrió, avergonzada, y continuo golpeando su pierna con mi rodilla. "Siempre tan seguro de si mismo," observo.

"¿Estoy equivocado?" pregunta con seriedad. Lo miro.

"Ya sabes la respuesta, Edward,"

Unos segundos pasan en silencio, y luego Edward pone su mano en mi brazo, causando que levante la mirada. "Ven aquí," incita, y de nuevo me veo atraída a él. Envuelve sus brazos a mí alrededor, acomodándome a su lado, y suspiro contra su cuerpo y me relajo.

"Esto esta mejor," me dice contento, y ambos nos quedamos en un cómodo silencio. El pulgar de Edward frota en círculos la piel de mi brazo.

Casi siento que me podría quedar dormida, pero otra pregunta llama mi atención. "¿Extrañas a tu ex?" pregunta. Estiro mi cuello para poder verlo, confundida.

"No, no lo extraño. ¿Porqué?"

"Solo me preguntaba," dice tímidamente, pero no ofrece otra explicación.

"Así no son las cosas, Edward," le digo, relajándome contra él de nuevo. "Hemos terminado. Se veía venir desde hace tiempo. No muero aún por él ni nada por el estilo."

Edward asiente, abrazándome un poco más fuerte. "De acuerdo," dice. Cambia el tema. "¿Querías ver una película o algo así? Supongo que quede inconsciente la ultima vez que lo sugeriste."

Sonrió recordando y me alejo de él, levantándome para tomar las películas. No tengo muchas dado que la mayoría le pertenecía a Alec. Traigo lo que tengo de regreso al sofá.

"No tengo mucho," digo, ojeándolas. "Podríamos rentar algo si quieres."

Edward se inclina hacia adelante para ver las películas. "Son películas románticas," observa divertido. "Love Actually… The Holiday… Atonement…" las observa, moviendo cada una al lado.

"Eran las únicas que eran realmente mías cunado me mude," le digo a la defensiva. "Alec era el fanático de películas. Él compro todas las demás."

"Hmmm… ya veo," dice pensativo, y le quito todas mis películas con un resoplo.

"No, no," dice rápidamente. "Solo dame un minuto. No puedo decidir si quiero imaginar besándome con Jude Law o con este británico extraño."

"¿Realmente tienes que pensarlo?" le pregunto burlándome sorprendida. "Jude Law. Sin dudarlo." Sacudo la película The Holiday en su rostro. "¿Que dices?" tratando de incitarlo con la portada, pero hace una mueca antes de quitármela de la mano y ponerla sobre la mesa.

"De hecho tengo otra idea," dice "¿Estarías dispuesta a dar un paseo?"

"¿Un paseo a donde?" pregunto.

"Ya lo veras," dice, levantándose. Me ofrece la mano para ayudar a levantarme. "Solo ponte ropa cálida y zapatos cómodos."

-x-x-

Sentada en el auto de Edward, enciende el motor y prende la calefacción, asegurándose que todos los ventiladores me apunten a mí. Estoy desesperadamente curiosa sobre que ha planeado. Estoy usando jeans, un suéter, y tenis, y también sugirió que trajera una pequeña cobija si tenía una.

Platicamos un poco en el camino. Parece que mi noche dio un giro de 180 grados desde donde empezó. La cita fue un desastre, completamente indeseado, y luego Edward llega y nada parece tan malo. La noche no fue un total desperdicio después de todo.

El viaje dura solo diez minutos, y luego nos estacionamos en un parque local. Nunca he estado aquí, pero es uno de los parques más populares de la ciudad. Es un área natural, con muchos arboles y algunas bancas. Edward apaga el motor y sale del auto, inmediatamente abriendo su cajuela para sacar una gruesa manta. También saca una larga linterna negra.

"¿Tienes una manta en tu cajuela?" le pregunto, arqueando una ceja. Me acerco a él, tomando mi pequeña cobija del asiento trasero.

"Vine aquí el otro día y nunca la saque. No hay donde sentarse, así que si vengo para acá usualmente traigo una manta para sentarme."

Pone la manta bajo su brazo, cierra la cajuela, y estira la mano en mi dirección. "¿Estas lista?"

"Claro," digo, tomando su mano. Se siente bien en mi mano, el agarre firme y seguro. Caminamos una corta distancia cruzando el parque, yo simplemente siguiéndolo, hasta que llegamos al borde del bosque.

"Vamos a pasar por aquí," Edward dice, viéndome. Lo miro curiosa.

"¿A través del bosque?"

"No es una caminata larga. Lo prometo."

"Hmmm… esto se ve muy Jasoniano," le digo, pero le permito caminar frente a mi para mostrarme el camino. "Y voy a creerte en eso de que no es una caminata larga. Apenas puedo caminar sobre una superficie plana a la luz del día, mucho menos ir de excursión en el bosque en medio de la noche." Suelta mi mano para poder mover ramas y quitarlas de en medio, limpiando el camino para mí. El aire esta frio, húmedo y sofocante, pero no es algo nuevo en Seattle. La luna esta mayormente oculta por las nubes, y Edward usa su linterna para iluminar el camino frente a nosotros."

No tengo idea de que estoy haciendo. Es obvio lo mucho que confió en Edward, siguiéndolo a la oscuridad del bosque sin cuestionarlo. No hay nadie más tan tarde esta noche. Espero que no tenga un lado Michael Myers secreto del que no este enterada. Y con suerte no haya un Michael Myers real escondido en el bosque…

La caminata no es terriblemente larga ni difícil. El suelo en su mayoría esta nivelado solo algunas ramas y raíces que nos detienen un poco, pero Edward las ilumina en el camino. Sostiene las ramas bajas y evita que me golpeen en el rostro. Eventualmente, puedo ver un resplandor de luces a través de los arboles, y el bosque se vuelve menos frondoso hasta que estamos llegando a un gran claro.

Inhalo con fuerza mientras somos bienvenidos por el horizonte de Seattle, cada edificación iluminada magníficamente en comparación con la oscuridad donde nos encontramos. El claro es alrededor de 30 metros cúbicos, con arboles bordeando cada lado, y se sumerge frente a nosotros en una profunda y basta colina. Es en esta colina donde los arboles se abren lo suficiente para ofrecernos esta maravillosa vista.

Edward apaga su linterna y la guarda en su bolsillo de la chaqueta. "¿Te gusta?" pregunta, viéndome. Yo asiento impresionada.

"¡Es increíble!" digo a borbotones. "Quiero decir, he ido al Parque Kerry, y ese lugar tiene una vista maravillosa… pero siempre hay demasiadas personas alrededor." Hago una pausa para absorberlo todo. "Esto es maravilloso. ¿Cómo te enteraste de este lugar?"

"Mi papá lo encontró hace mucho tiempo," explica. "Trajo a mi mamá aquí. Ella me contó sobre este lugar hace muchos años y decidí venir a verlo. No creo que muchas personas sepan que esta aquí. Nunca hay nadie cuando vengo."

Empieza a extender la manta en el suelo mojado, y me apresuro a ayudarlo.

"Me sorprende que sea quien sea el dueño del parque no haya cortado los arboles," comento. "Si supieran que esto esta aquí atraería a más personas." Y luego el lugar perdería su encanto, justo como el parque Kerry. Pero no digo esto.

"Bueno… más vale que lo disfrutemos mientras dure." Edward se sienta en la manta y me extiende la mano, urgiéndome a que lo acompañe.

Su mano toma la mía, y soy jalada gentilmente hacia la manta a su lado. Me acurruco a su lado, agradecida por la calidez de su cuerpo.

"¿estas cómoda?" me pregunta.

"Si."

Nos sentamos en silencio por unos minutos, y es el tiempo suficiente que le toma a mi trasero adormecerse por el duro y frio suelo. Me alejo de Edward para poder recostarme, esperando que me haga compañía.

Lo hace.

Pone un brazo detrás de su cabeza como almohada, usando el otro para envolverlo alrededor de mis hombros y acercarme de nuevo. Me acurruco contra él, mi vista aun en la hermosa ciudad bajo nosotros.

"¿Vienes aquí muy seguido?" le pregunto.

"A veces. Es un buen lugar para despejar la mente."

Asiento, y después de unos cuantos segundos digo. "Estoy segura que ya sabes esto, pero estas haciendo que cualquier otro hombre sobre la tierra quede como un tonto en este momento."

Edward se ríe. "¿En serio?"

"Como si el presumido doctor no lo supiera ya," digo sarcásticamente.

"¿Todavía piensas que soy presumido?" arquea una ceja.

"Claro que si."

"Supongo que estas siendo justa," concede. "Quiero decir, tuviste una terrible cita con como se llame y luego en la misma noche te llevo a uno de los mejores lugares de Seattle. Y estas acurrucada conmigo, y probablemente pronto me estarás besando. Aunque dijiste que no habría besos por un tiempo. Así que supongo que cualquier hombre sería un poco presumido."

Jadeo y pretendo sentirme ofendida, aunque no me molesto en alejarlo. Es muy cómodo. Se siente muy correcto

"Tu cabeza va a explotar algún día," me lamento. "Se pone cada vez más y más grande. Y para tu información, nunca planee besarte esta noche."

Me voltea a ver, sonriendo. "¿Esta noche?"

"No salgo con un chico y beso a otro en la misma noche," explico pacientemente.

"Entonces deja de salir con otros tipos y no tendremos ese problema," contrarresta, su tono ligero. Bromeando. Pero sus palabras están llenas de implicaciones, y entiendo completamente lo que esta pidiendo.

Me recuesto a su lado, en silencio por un momento. Luego finalmente encuentro mi voz.

"De acuerdo,"

Edward gira su cabeza hacia mí, curioso. "¿De acuerdo?"

"No saldré con otros hombres. No es como que haya alguien en el que este interesada. Pero tampoco saldré contigo, aun."

Edward sonríe, sus ojos verdes reflejando las luces de Seattle. "¿Estas diciendo que no estas interesada en mí, Bella?"

"Noooo, para nada," digo burlándome. "Hago esto con todos los hombres a los que odio."

"Hmm. Tal vez eso sea lo que estas haciendo mal."

"Tienes razón. Debería irme probablemente." Me muevo para alejarme de él, pero su agarre se aprieta y me recuesta contra su pecho.

"¿A dónde crees que vas?" me pregunta jugando, atrapándome contra su costado, y me rio.

"A ningún lado, al parecer,"

"Así es."

Nos relajamos por unos momentos, recostados casualmente, yo jugando con el cierre de su chaqueta.

"¿Me contarías sobre tu papá?" pregunto finalmente.

Edward frunce el ceño. "¿Qué te gustaría saber?"

"No lo se," le pregunto encogiéndome de hombros. "Es solo que escucho a todos hablar de él. ¿Es como tu?"

Piensa por un momento. "En realidad no. Es un buen cirujano," dice. "Realmente dedicado a su trabajo. El trabajo siempre ha sido una de sus prioridades más importantes."

"¿es agradable?" me pregunto.

Se encoge de hombros. "Creo que depende de a quien le preguntes."

"Te estoy preguntando a ti."

Se gira para verme de nuevo. "Si, creo que es agradable," dice con cuidado. "Pero es muy… particular."

Asiento entendiendo lo que quiere decir. Bueno creo que no entiendo exactamente, pero he conocido doctores que caen en la misma categoría. Son perfectamente agradables hasta que algo no sale como ellos querían. Me imagino que así debe de ser su papá.

Aclaro mi garganta y digo. "Después de que mis padres se divorciaron, solo veía a mi papa una o dos veces al año. Y una vez, cuando tenia dieciséis, hice un gran berrinche por tener que ir a visitarlo. Creo que realmente herí sus sentimientos y… no se… siempre me sentí mal al respecto." Giro la cabeza para encontrar a Edward viéndome, su atención completamente en mí. "No siento que lo conozca tan bien."

Edward asiente ligeramente. "Bueno vives más cerca ahora, al menos," dice. "Tienes la oportunidad de conocerlo."

"Si, es verdad."

"Yo en realidad viví en la misma casa que mi padre por dieciocho años y nunca fuimos unidos," ofrece.

"¿Es por el que te hiciste doctor?" pregunto.

"No. Mi mamá es la razón por la que me hice doctor."

Asiento, tratando de acercarme más. No hay un respiro de separación entre nosotros ahora. Después de un minuto, Edward quita su brazo de detrás de su cabeza y gentilmente quita el cabello de mi rostro, su roce como una suave caricia.

"Es por esto que me sigo molestando," eventualmente murmura, presionando sus labios contra mi frente. Dejo que mis ojos se cierren por un momento antes de alzar mi mano y tomar su rostro, atrayendo sus labios a los míos.

El contacto es lento al principio. Cuidadoso. Tierno. Pero progresa rápidamente, su lengua acariciando con entusiasmo la mía en el instante que mis labios se parten, nuestras caricias rápidamente haciéndose más insistentes. Muevo mi mano a su cabello, donde entrelazo mis dedos por sus cabellos suaves y tiro ligeramente.

Edward gime y empuja mi cuerpo hacia atrás con el suyo. No lo resisto. En cambio, lo traigo conmigo, su peso firme pero con cuidado mientras se balance sobre mi en el suelo. Nuestros besos se vuelven hambrientos y su mano viaja por mi costado, sus dedos acariciando, para finalmente parar en mi cadera.

Todo desaparece en este momento. No me preocupo por Alec o el peso de una relación fallida. No pienso en el tiempo que ha sido desperdiciado. En cambio, me concentro en la forma que Edward me hace sentir, su cuerpo cálido y firme mientras se presiona contra el mio, sus labios suaves y cuidadosos mientras buscan desesperadamente los míos.

La boca de Edward encuentra mi mandíbula. Mi cabeza se inclina hacia atrás mientras besa mi cuello, su mano astutamente deslizándose debajo de la tela de mi suéter. No lo detengo. No puedo detenerlo.

Mi suéter es lentamente empujado hasta mi cuello, dejando mi pecho expuesto. Mi sostén negro sin nada especial a la vista. Es obvio que no aprendí nada desde mi primera experiencia topless con Edward, y dado que nunca soñé en llegar tan lejos con él tan pronto, nunca se me ocurrió usar algo más sexy. Parece que mi mente siempre esta buscando la comodidad.

Justo como ahora. Aquí, con Edward – con sus labios en mi piel – me siento cómoda. Su boca recorre un camino por mi pecho, acariciando y besando el volumen de mis senos. Me arqueo ligeramente, empujando mi cuerpo contra el suyo mientras enredo mis dedos en su cabello y lo traigo más cerca.

Edward besa mi pecho, mi estomago, despertando sentimientos y deseos que nunca había experimentado antes. Ni siquiera con Alec. Sufro por este hombre de una manera que nunca había pasado con nadie más. Incluso aquí, cerca de este parque donde el aire esta frio, el piso húmedo, y alguien podría escucharnos. Nada de estas cosas calman mi creciente deseo.

Sus labios chocan con lo míos de nuevo, su cálido cuerpo cubriendo el mio.

"Maldita sea me encanta besarte," gime, alejándose un poco para recuperar el aliento. Pero su boca nunca esta demasiado lejos de la mía, y estamos besándonos de nuevo casi instantáneamente.

Esto continua así por un par de minutos más. La erección de Edward se presiona contra mi casi dolorosamente, sin embargo lo tomo de sus caderas y lo forzó a estar más cerca. Nunca me empuja demasiado lejos, mi sostén permanece en su lugar, sus manos siempre donde pueda verlas. Eventualmente, nuestros besos disminuyen a ser suaves caricias. Edward acaricia mi cuello, luego mi nariz, y luego estamos compartiendo pequeñas sonrisas antes de besarme de nuevo, la suavidad de sus caricias apenas palpables, sin embargo definitivas en significado.

Rueda a mi lado y me lleva consigo manteniéndome cerca, tomando la manta extra y colocándola a mi alrededor. La tranquilidad del momento es un escueto contraste con el caos dentro de mi mente. Mis pensamientos corriendo a todas las direcciones, mi corazón sufriendo con cada posibilidad.

Me acurruco con Edward, disfrutando su calidez. Todo de repente es poco claro – cada pensamiento y plan que tengo esta siendo abrumado por este hombre a mi lado, y de repente no puedo ver la salida en este túnel de incertidumbre.