HOLA! espero que la hayan pasado muy bien en este San Valentín y que este fin hayan disfrutado su tiempo libre aquellas personas que trabajan y estudian! :) Esta semana fui my feliz porque actualizaron 2 de mis historias favoritas, una que llevo siguiendo hace 3 años y que al fin va a terminar asi que ya se han de imaginar que me tiene de nervios el final, se llama 'Sin Daños a Terceros' de TlalGalaxia y es de Harry Potter! y otra que estoy siguiendo desde hace casi un año, y que esta inspirada en 'La boda de mi mejor amigo' se llama 'Pinky Swear' es en inglés y esa si es Twilight!

Bueno sin nada más que agregar, les dejo el siguiente capitulo! ya las cosas se estan poniendo cada vez mejor! y espero que les guste y no olviden dejar su REVIEW! :D


Capitulo 11 – La zorra esta suelta

Estoy dando la vuelta en la esquina del supermercado cuando mi carrito de víveres choca con otro. El ruido del choque del metal resonó hasta en las cajas de cereal, y miro hacia arriba sorprendida de ver a nada más y nada menos que a la Dra. Hale guiando el otro carro, hermosa y elegante en sus tacones mientras compra Pop-Tarts y avena baja en azúcar. Su celular sostenido entre su barbilla y su hombro.

"Mierda," exclama, viéndome con los ojos abiertos. "Mira, tengo que irme. Te llamo más tarde." Termina la llamada y guarda su celular en su bolso, y de repente toda su atención esta sobre mí. No tendría tiempo de correr ni aunque quisiera. "Vaya, vaya, vaya pero si es la pequeña protegida de Emmet," dice lentamente.

Me erizo por sus palabras y trato de recordar que Emmet me cae bien, así que en realidad no debería ser un insulto. Pero en serio… ¿La protegida de Emmet? Tuve dos semanas de orientación con él, y él estuvo convenientemente ausente la mayoría del tiempo.

Probablemente había muchos closets que requerían de sus servicios después de todo.

Dios santo, apenas puedo verla a los ojos ahora.

"Creo que eso depende de a quién le preguntes," digo con dulzura, tratando de pasar a su lado. Gracias al cielo, solo la he visto un par de veces desde el vergonzoso encuentro, y no nos hemos visto forzadas a hablar la una con la otra. Pero ahora es una historia diferente, ella deliberadamente se pone en mi camino, acorralándome en el pasillo de cereales del supermercado.

Me esta viendo fijamente. Con una de esas miradas calculadoras y pensativas.

Abro mi boca para hablar de nuevo, pero me interrumpe. "Camina conmigo, Bella. Quiero hablar contigo por un minuto."

Mierda.

Trago saliva, pero eventualmente giro mi ruidoso carro para caminar a su lado por el pasillo. Se mantiene en silencio por unos treinta segundos, aunque se siente como si hubiera sido más tiempo. No estoy segura de que decir. Estoy muy avergonzada por lo que paso el otro día, y cualquier forma de empezar la conversación suena patética.

Finalmente, sin detenerse, empieza. "Me preguntaba que te ha dicho Emmet sobre mí."

Estoy confundida por esto. Confundida y un poco cautelosa.

"Nada," respondo con honestidad. "Realmente no me ha dicho nada."

Ella se detiene y me ve. "¿En verdad?"

"Si…"

"Huh." Comienza a caminar de nuevo. Parece pensativa.

Me imagino que, dado que ella ya saco el tema, es probablemente el momento perfecto para buscar información. Emmet ha probado ser un pequeño reservado pedazo de mierda, y aun no he podido sacarle ni una sola palabra. "¿Por qué preguntas?" le pregunto, siguiendo la conversación, manteniendo el paso con ella.

"Sin ninguna razón," dice. "Simple curiosidad." Me mira de reojo. "Perdón por el otro día. Eso fue sumamente inapropiado de nuestra parte. No quiero que pienses menos de mi por lo que…. paso."

"No te preocupes," miento, desestimando su disculpa. En realidad, mi cerebro aun esta un poco trastornado por la imagen. "Estoy segura que todos han tenido su momento en el closet del conserje al menos una o dos veces en su vida. Bueno, yo no, pero… tú sabes. Todos los demás."

Ella bufa. "Solo dale tiempo. Te he visto con Edward, Bella. Apenas puedes quitarle los ojos de encima cuando esta cerca."

Maldición, ¿tan obvia soy? No digo nada. Probablemente me incriminare más si lo hago.

"Sabes, me caes bien," continua.

"¿En serio?" pregunto, sorprendida.

"Claro. A Edward pareces caerle bien. Y confió en su criterio."

"Oh, bueno. En ese caso, tu también me caes bien."

"Bien."

"Bien."

"¿Vas a ir al juego de beisbol el próximo sábado?" pregunta, y de repente se siente como si fuéramos dos amigas que están teniendo una conversación normal, en lugar de la doctora y la enfermera que presencio su abierta posición sobre el cubo de limpieza.

El juego de beisbol es un evento anual que el hospital organiza para reunir a todos y divertirse. Es doctores contra enfermeras, y supuestamente hay mucha comida y bebidas disponibles. Ha habido volantes pegados por todo el hospital las últimas semanas.

"Si, probablemente," contesto. Edward, Emmet y Alice dijeron que irían, así que decidí muy rápido. "¿Tu?"

"Oh, si. Ahí estaré. Siempre es muy divertido."

"Si," concuerdo. "Aunque he escuchado que las enfermeras no han ganado un juego en años."

"Si, bueno. Son muchos doctores hombres contra muchas enfermeras mujeres. No le digas a Emmet que dije eso. Se pone muy deprimido cada año," pone los ojos en blanco.

Sintiéndome envalentonada por nuestra amistosa conversación, finalmente digo la pregunta que ha estado en mi mente por semanas. "¿Qué sucede contigo y con Emmet, de todos modos?" pregunto, viéndola atentamente.

De repente se ve vacilante. Disminuye el paso y apoya un brazo en el carro. "¿Qué quieres decir?"

"Emmet no me dice nada sobre ti. Medio me dio la impresión que ustedes no estaban en buenos términos, y luego, bueno, tu sabes…"

Le doy algo de crédito a la Dra. Hale – se mantiene calmada aunque su malestar es obvio. "Probablemente deberías preguntarle a Emmet, Bella," dice calmadamente. Su postura es tensa, pero tranquila. "Nunca sé que pasa por su maldita cabeza. Eso es algo que he intentado averiguar por meses."

-x-x-

Edward y yo apenas nos vemos en la semana. Tiene unos días libres, y yo trabajo cada uno de ellos. Incluso tengo turnos extras, lo que es bueno, considerando que me gaste cincuenta dólares por ese maldito Monarca la semana pasada. ¿Pero quien soy yo para quejarme? Ha sido bueno conmigo.

Hablo con Edward por teléfono el viernes por la tarde y confirmo que estará en el juego de beisbol. Luego me burlo de él por un momento sobre como yo solía jugar beisbol durante la preparatoria y como las enfermeras van a patear su trasero ahora que me tienen a mi. Esto es parcialmente mentira, porque a pesar de que si jugué beisbol por dos años en la preparatoria, realmente era muy mala y me ponchaban muy seguido. Pero él no sabe esto, y burlarme de él es más divertido.

Es un poco sorprendente lo fácil que es hablar con Edward. Para el final de nuestra relación, Alec y yo nunca teníamos nada que decirnos el uno al otro. Hablábamos cuando nos veíamos antes de irnos a la cama, pero la conversación era mínima, a lo mucho. Con Edward, es natural.

Natural y buena.

Emmet, Alice y yo pedimos el sábado libre para poder ir al partido. Desafortunadamente, no puedo encontrar mi viejo guante, pero Emmet tiene uno extra así que accede a dejarme usarlo. Después de hablar un poco, decidimos que conduciré hasta su casa antes del partido y luego nos iremos juntos. Estoy usando un par de capris de deporte y una playera de manga larga, porque esta haciendo un poco de frio afuera, y mi cabello en una coleta entretanto uso un par de tenis.

No puedo mentir, estoy emocionada por ver a Edward de nuevo. Hablar con él es una cosa, pero nunca es suficiente. Lo extraño mucho.

Tampoco puedo mentir y decir que él no fue la principal motivación para venir a este juego.

Nos subimos al Jeep gigante de Emmet. Cada kilometro que nos acercamos trae consigo más anticipación, y eventualmente Emmet nota mi emoción.

"¿Por qué demonios estas brincando?" pregunta desde el asiento del conductor. Me mira con curiosidad.

"No estoy brincando."

"Parece que estas teniendo un maldito ataque epiléptico."

Pongo los ojos en blanco y levanto el dedo medio en su dirección. "Esta frio afuera y tu Jeep tiene estas malditas bolsas de plástico como ventanas," respondo, esperando y rezando que acepte mi excusa.

"Bueno maldita sea, ¿Por qué no lo dijiste antes?" murmura, mientras inmediatamente enciende la calefacción y pone cada ventilador en mi dirección.

Siempre tan caballeroso.

El campo de beisbol esta lleno de gente para cuando llegamos. Algunos doctores que reconozco están en la parrillada, y hay una gran mesa con botanas y bebidas. Ya hay enfermeras y algunos doctores reunidos en sus respectivas posiciones de juego pero el juego no ha empezado. Algunas están pasando una pelota para calentar. Miro a mí alrededor, y no veo a Edward por ningún lado.

Emmet dice algo sobre que desearía que hubiera cerveza, y luego desaparece por algo de tomar. Veo a Alice del lado de las enfermeras y me acerco a ella, pero luego noto a Mike cerca de las gradas sobre el lado de las enfermeras. No lo he visto en más de una semana, pero siempre tiene la costumbre de detenerme en el pasillo cada vez que nos cruzamos. Dejarlo verme sin blusa quizá allá sido el peor error de mi vida, sus ojos siempre van a mi pecho, y preferiría quemarme el cerebro con acido antes de saber que esta pensando.

Camino más lento, preguntándome si debería ir por una bebida antes, pero Alice me ve y empieza a saludarme con la mano. Claro, atrae la atención de Mike, y sus ojos se iluminan antes de caminar hacia el área del equipo para unirse.

"¡Bella! Que bueno que estas aquí. ¿Donde esta Emmet? ¿Si vino verdad? Necesitamos todos los chicos que podamos conseguir en nuestro equipo." Alice mira alrededor preocupada.

"Si, fue por algo de tomar." Contesto, tratando de ignorar la presencia de Mike. Esta parado pacientemente a mi lado, esperando su turno de hablar.

"Oh bien. Iré a hablar con él muy rápido. Ahora regreso," dice y sin otra palabra desaparece, dejándome sola con Mike.

Es tan buena amiga. Claro, no creo que Mike moleste a otra persona la mitad de lo que me molesta a mí. Al menos estoy segura que no esta bobeando el pecho de Alice cada cinco segundos mientras trata de tener conversaciones sobre como ha estado su día.

"¿Cómo estas?" me pregunta eventualmente. "Casi no te reconocí con ropa normal. Te ves bien." Me sonríe y me ve de pies a cabeza, sus ojos deteniéndose - ¿Dónde más? – mi pecho.

Me cruzo de brazos. "Estoy bien."

"¿Alguna vez habías venido a alguno de estos?" pregunta, señalando el campo.

"No. Solo en preparatoria," digo amablemente, buscando a Edward de nuevo. Veo un destello de cabello bronce en el área de doctores y mi corazón se salta un latido.

"¿Oh, en verdad?" Mike pregunta, emocionado. "¿Debes de ser bastante buena, huh?" Apenas estoy escuchando mientras mantengo mi mirada en Edward, todo el tiempo preguntándome como puedo escaparme para ir a hablar con él.

"Era decente," digo distraída. "Discúlpame un segundo, Mike." Paso a su lado y rápido me dirijo hacia los doctores, donde Edward esta hablando con otro doctor y sonriendo, estoy casi segura que aun no me ha visto.

Estoy a medio camino cuando alguien se mete en mi trayectoria. Pero no solo se metieron en mi camino – se metieron deliberadamente, bloqueándolo. Empiezo a moverme alrededor de la persona antes de ver el cabello rojo, y me congelo.

La Dra. Ellis esta parada ahí, justo frente a mi, su mano en su cadera y una pequeña sonrisa en sus labios mientras me ve. Esta usando pantalones de moda y una blusa apretada que abraza y acentúa su enorme escote. Como puede operar alrededor de esas cosas, nunca lo sabré.

"¿Tu eres Bella, verdad?" pregunta, su sonrisa nunca desaparece. Mentalmente me preparo para la conversación antes de plantar una sonrisa falsa en mi rostro.

"Si. ¿Dra. Ellis cierto?"

"Oh, llámame Victoria," dice, moviendo la mano en un gesto despectivo. "Solo hago que los pacientes me llamen Dra. Ellis."

"De acuerdo."

"¿Te molestaría si hablamos por un segundo?" pregunta.

Miro a Edward, que aun esta atrapado en su propia conversación. Maldito sea. Se supone que debe sentir mi aflicción y venir corriendo a ayudarme como mi caballero de brillante armadura.

La Dra. Ellis sigue mi línea de visión y me mira a sabiendas. Sigue portando la misma maldita sonrisa, y aclaro mi garganta antes de arrastrar mis pies por el pasto y aceptar.

"Si, esta bien," acepto con reserva.

Me lleva hasta detrás de las gradas donde hay menos gente pero, gracias al cielo, aun al aire libre y con suficiente luz y a la vista de todos a nuestro alrededor. Me siento un poco mejor a sabiendas que no puede arrancarme los ojos y salirse con la suya

Ella cruza los brazos y se gira para enfrentarme. Copio su postura, negándome a dejar que me intimide.

"Así que… ¿tu y Edward?" pregunta iniciando la conversación.

Solo escucharla decir el nombre de Edward me pone a la defensiva.

"¿Qué conmigo y Edward?" contrarresto. Mantengo mi voz agradable. Si alguna discusión sale de esto, no quiero ser la causa.

"Eso era lo que me estaba preguntando," dice, su tono igual que el mio. "¿Van en serio ustedes dos?"

No. No, no vamos en serio, pero no es culpa de nadie más que mía. Desearía más que nada tener una razón legítima para decirle que aleje sus sucias manos de él.

Lo quiero a él. A nadie más. Lo quiero y no quiero que nadie más lo tenga.

¿Qué demonios he estado haciendo?

"No veo como eso pueda ser algo de tu incumbencia," digo con franqueza. Ahí esta. Las sutilezas se terminaron. La Dra. Ellis se tensa y se inclina hacia mí, y yo automáticamente me hago hacia atrás.

Pero ella es mejor mujer de lo que pensé. "Edward es de mi incumbencia, Bella," me asegura. "No sé que te ha dicho de mi, si es que lo ha hecho, pero aun me preocupo por el. Quiero que sea feliz. Y si tu eres la persona que lo hace feliz, entonces esta bien. Puedo vivir con eso. Pero… estoy empezando a preguntarme si puedes ser siquiera esa persona."

Cruzo mis brazos a la defensiva. "¿Por qué?"

"Eres increíblemente ingenua, Bella. ¿Has visto a Edward? ¿Has escuchado lo que dicen de él en el hospital? No puedo pensar en ninguna chica que no brincaría a la mera oportunidad de estar con él." No soy estúpida. Sé que se esta incluyendo en esa categoría. "Y le gustas," continua, "pero no haces otra cosa más que alejarlo."

¿Le ha hablado de mí? La idea es inquietante.

"No lo alejo," argumento. "Somos amigos. Hablamos todo el tiempo." El argumento suena débil incluso para mí.

"Si tú lo dices," responde, dejando la oración sin concluir. Me estudia. Con detenimiento. Y no me gusta.

"¿Esto era de lo que querías hablar?"

Se encoje de hombros. "Honestamente solo quería conocerte. Ver cual era todo el escandalo." La forma en que lo dice, pensarías que no hay nada especial que ver. Y tal vez tenga razón. No me estoy sintiendo particularmente confiada en este momento.

"Bien."

"De cualquier forma, el juego esta a punto de comenzar," continua. "Fue un placer conocerte. Estoy segura que nos veremos por ahí. Oh, y le diré a Edward que le mandas saludos." Me guiña el ojo, mostrando una gloriosa sonrisa. Me llegan unas ganas de golpearla en la cara. No se de donde viene esta repentina ira, pero el hecho que ella se ha acostado con Edward, se ha quedado a pasar la noche con él en múltiples ocasiones en el pasado, y ahora va a hacer gala de su enorme pecho en su cara todo el día realmente me pone colérica.

Miro mi propio pecho mientras se aleja. Es decente, pero tamaño promedio. ¿Por qué no pueden ser más grandes? Pienso con el ceño fruncido.

La sigo al área de doctores para poder hablar con Edward yo misma, pero ni siquiera estoy a la mitad cuando Alice me esta jalando del brazo, arrastrándome en la dirección contraria. "Vamos, Bella. El juego esta por empezar. Mike dice que jugabas en preparatoria, así que decidimos que puedes jugar primera base. Te dejaremos batear primera o segunda, también. De esa forma tal vez logremos que llegues a base y luego Emmet pueda batear después de ti y traerte a home."

Dios mio, las enfermeras deben estar desesperadas.

Una vez que estamos en el refugio, miro a Edward. Para mi sorpresa, él también me esta viendo y me saluda cuando nuestras miradas se cruza. Pero no se me escapa que ahora la pelirroja esta sentada justo a su lado, sus costados prácticamente tocándose.

Escondo mi mueca, saludo de vuelta y tomo asiento junto a Alice.

No tengo derecho. Mi derecho no ha sido impuesto. Y la tipa es maldad pura.

Mi ansiedad se amontona, y de repente siento que voy a vomitar.

"¿Estas bien?" Alice pregunta preocupada. "¿Si jugaste en preparatoria, verdad?"

Ella piensa que estoy preocupada por un tonto juego de beisbol. Si solo mis ideas fueran tan simples, y no llenas de planes de destrucción y asesinato.

La tranquilizo, diciendo. "Si, si. Estoy bien."

"Bien. Porque no hay tiempo para nervios. Necesitamos ser confiados y calculadores. No hay espacio para errores."

Correcto.

Las enfermeras batean primero. Edward juega primera base, y mis ojos se quedan pegados en él todo el tiempo. Consiente que me tocara a mi pronto, y ansiosa por batear frente a él. Quiero lucir bien, para - ¿me atrevo a decirlo? – impresionarlo, pero no he jugado en años y nunca fui tan buena para empezar.

La primera enfermera es ponchada. No es sorpresa, considerando que ni siquiera estaba sosteniendo bien el bate. Se encoje de hombros mientras camina de regreso al refugio, entregándome el bate sin siquiera desearme suerte. Ya es mi turno, y no soy otra cosa más que un manojo de nervios. Desearía tener el talento para batear la maldita cosa fuera del parque. O aun mejor, mandarla al campo izquierdo y noquear a la Dra. Ellis. Es menos una amenaza cuando esta inconsciente.

Quiero hablar con Edward. Quiero verlo, hablar con el, tocarlo. Quiero decirle que esa tipa no va a tocar lo que es mio, porque… Dios amante del beisbol, quiero que sea mio. La idea de que la Dra. Ellis siquiera pueda tener la noción de acostarse con él me asquea.

Quiero el compromiso. La obligación. Quiero que Edward me prometa que no va a acostarse con nadie más. O besar a alguien más.

Como una presa rota, todo me golpea al mismo tiempo. Y maldición, lo quiero todo.

Me paro en la base y levanto el bate sobre mi hombro. Emmet esta gritando y animándome detrás de mi. La Dra. Hale esta jugando en el campo derecho, y ahora que lo pienso, ni siquiera los he visto hablando. Pero en realidad no significa nada, considerando que yo no he tenido la oportunidad de hablar con Edward.

Mike me anima desde el otro lado de la cerca. "¡Sácala del parque, Bella!"

"¡Woo, Pockets! ¡Quiero un maldito home run!"

Que embarazoso. Esos dos van a estar tristemente decepcionados. Los ignoro a ambos y me preparo para batear, viendo brevemente a Edward una vez y luego ignorando su mirada. Necesito concentrarme si quiero tener alguna oportunidad de no quedar como una completa tonta. El lanzador es un delgado oncólogo hindú llamado Dr. Patel. Esta usando una playera de beisbol de verdad y la mirada más determinante que he visto.

Bateo y fallo el primer lanzamiento. Emmet y Mike siguen gritando detrás de mi, palabras de ánimo. El segundo lanzamiento es muy alto y no bateo. El tercer lanzamiento esta en el centro, bateo y conecto.

Los gritos de Emmet son ensordecedores. Creo que el resto de la multitud esta asombrada de que lograra pegarle, con seguridad yo si lo estoy. Suelto el bate y corro a toda velocidad a la primera base. La pelota pasa a un costado del Dr. Patel y luego cae hasta rodar por la tierra y el pasto. No puedo ver que esta pasando. Estoy corriendo, corriendo…

Mi pie toca primera base, y estoy a salvo.

Alguien le tira la pelota a Edward, pero no a tiempo. Estoy jadeando e inmensamente orgullosa de mi misma. Las enfermeras están aplaudiendo como si fuera una gran victoria.

Edward le regresa la bola al Dr. Patel y se acerca más a mí, acortando la distancia para que podamos hablar. No puedo evitar la sonrisa que se forma cuando lo veo acercarse.

Cada vez que veo a Edward, me pongo feliz. Eso debió haber sido una señal por si sola, pero aparentemente, nunca la tome como una. Porque realmente soy una total idiota. Y ahora la zorra aquella esta suela, corriendo por ahí acosando a su presa.

"Hey, buen trabajo," me dice golpeando ligeramente mi brazo con el suyo.

"Te dije que era asombrosa," bromeo con él.

"Hmmm… creo que eres algo asombrosa si tomamos en cuenta los estándares de las enfermeras. Lograste llegar a primera base," dice, sonriendo mientras me provoca.

Lo miro y, con miedo a no tener otra oportunidad durante el juego, decido preguntarle si podemos hablar después. Pero no tengo la oportunidad antes de que un ruidoso golpe y una erupción de aplausos me interrumpan. Levanto la vista justo a tiempo para ver una pelota volando sobre mi cabeza y Emmet volando en mi dirección a toda velocidad.

Pensando rápido, corro hasta segunda base, solo para escuchar un coro de abucheos mientras la pelota es atrapada en el medio campo. Inmediatamente corro de regreso a primera base, pero no soy lo suficientemente rápida. Edward atrapa la pelota lanzada por la Dra. Hale y pone su pie sobre la base, su expresión apologética mientras me saca del juego.

No esperaba que me dejara ganar ni nada de eso, pero maldición.

Suspiro antes de caminar al centro del campo. Los doctores se están dispersando, pero siento la mano de Edward en mi hombro. Me giro y me encuentro con un par de ojos preocupados.

"Hey, ¿no estas enojada conmigo ni nada, verdad?" pregunta. "No podía dejarte ganar. Hubiera sido muy obvio."

Nuestra conversación es apresurada, porque tiene que volver con su equipo. Pongo mis ojos en blanco. "No, pero no esperes que te haga las cosas fáciles," le advierto, aliviando sus temores. Sonríe aliviado y empieza a caminar de espaldas.

"Ya veremos," dice presumiendo, luego se voltea y se aleja trotando. No voy a mentir, veo su trasero como una total pervertida. Diablos, realmente no soy mejor que Mike.

La Dra. Ellis empieza a hablar con él tan pronto regresa, y trato de no verlos. Trato de controlar la amargura que se esta expandiendo por mi cuerpo.

Los doctores son mucho mejores que nosotros. Como, mucho mejores. El primer tipo la golpea a los jardines y tres de las enfermeras batallan tanto en regresar la bola que casi logra un home run. Emmet esta lanzando, su rostro determinado. Cuando a la Dra. Hale le toca batear, la tensión sexual esta prácticamente saliendo en forma de olas. Estoy segura que otras personas pueden verlo también, porque las gradas se han quedado inquietantemente en silencio.

Emmet no muestra piedad. Pero por más que tratara de lograr un strike, ella la conecta y sale directamente al jardín izquierdo, casi arrancándonos la cabeza a ambos. Viendo como va a hacer las compras en tacones, nunca hubiera apostado que fuera alguien que pudiera batear. Los doctores anotan tres carreras de inmediato. Para cuando nos toca batear de nuevo, la puntuación es cinco a cero.

Un obvio problema con la división del equipo es que hay como quince doctores contra nuestras cuarenta enfermeras. Dudo que me toque batear de nuevo, pero estoy perfectamente bien con eso. Estoy ocupada tratando de espiar discretamente a Edward como para ser de gran ayuda. Cuando no esta cerca de la Dra. Ellis, como cuando están en el campo, soy capaz de relajarme lo suficiente para animar a mi equipo. Muchas de las enfermeras están deambulando por ahí para ir por comida.

Emmet y otros de los enfermeros batean más que el resto de nosotros. De hecho tenemos dos personas en base cuando a Emmet le toca batear de nuevo, y cruzo los dedos a través de la cerca mientras grito con todas mis fuerzas. Emmet es ponchado, pero al menos logramos hacer una carrera.

Cuando no estoy espiando, aplaudiendo, o reposando en mis celos, me tomo el tiempo de disfrutar lo bien que luce Edward. No esta usando nada en especial – solo shorts y una playera de manga larga. Aun esta un poco frio afuera, pero esta empezando a acalorarse un poco. Su cabello es el desorden usual, y tiene pasto pegado en sus tenis por la recién podada. Bueno, todos los tenemos, pero los doctores más dado que son los que les toca estar más en el campo.

Edward batea y de hecho lo hace muy bien. Aunque sea tan ardiente verlo jugar bien, pretendo estar enojada porque estamos perdiendo. Me toca batear una vez más y llego a primera base. Alice de hecho logra pegarle a la bola y llega hasta tercera base, una hazaña de la que presume, porque aparentemente es bastante mala.

Mike trata de hablar conmigo desde el otro lado de la cerca, pero lo ignoro la mayor parte del tiempo. Cuando el juego termina finalmente, perdemos doce a tres, y nadie pone tan mala cara como Emmet. Se sienta en las gradas y se pone de mal humor por unos buenos cinco minutos, y luego se levanta y me dice que va ir por algo de comer. Comida de consuelo, supongo.

La multitud se ha dividido, y ahora todo es algo caótico mientras todos se apresuran por algo de comer y bebidas. Busco a Edward, pero no lo encuentro por ningún lado. Tampoco puedo encontrar a la Dra. Ellis. Alice me toma del brazo y vamos por unos hot-dogs; todo el tiempo, me preocupo en silencio y me inquieto por algo que probablemente solo este en mi cabeza.

"¿A quién estas buscando?" Alice me pregunta eventualmente. He estado buscando por todas partes tratando de ubicarlo.

"Edward," admito, suspirando.

"Oh." Empieza a ver alrededor, ayudándome a buscar. "Puede que ya se haya ido," ofrece inútilmente.

"Si, supongo." La mera idea de que se haya ido sin despedirse duele un poco. La idea de él yéndose con la Dra. Ellis hace que me enferme.

Me desconecto mientras voy por mi comida. Mi apetito se ha ido, pero doy unos cuantos bocados, agradecida cuando Emmet aparece y me pregunta si estoy lista para irme. Aun esta un poco de mal humor. Caminamos hacía su Jeep en silencio, y veo a mi alrededor una última vez buscando a Edward, solo para ser decepcionada una vez más.

Sé que no debería molestarme por lo que esta pasando, pero lo estoy. Estoy paranoica y he llenado mi cerebro con escenarios irracionales que incluyen la aparición de rojo y bronce y grandes senos. Me estoy dando de golpes a mi misma por no dejar absolutamente claro que Edward es la única persona que quiero ver, y que quiero ser la única persona que él vea. He tenido una amplia oportunidad de hacerlo, pero la Dra. Ellis tiene razón – ingenuamente pensé que tenía todo el tiempo que necesitara. Que Edward me esperaría, sin importar que otras mujeres prácticamente se estuvieran tirando a sus pies.

Apuesto que ella esta disfrutando de lo lindo esta mierda.

Llamo a Edward, pero no contesta. El camino a la casa de Emmet pasa en silencio, dado que los dos estamos de un humor de mierda. Cuando se estaciona en su entrada, apaga el motor y me mira.

"Voy a tomar unos tragos," dice después de un momento de silencio. "Eres bienvenida a acompañarme." Sale de su Jeep y cierra la puerta, sin esperar a que conteste.

Pienso en su invitación, honestamente no puedo soportar la idea de estar sentada sola en mi apartamento mientras me preocupo. Incluso el humor de Emmet es preferible. Unos pocos segundos pasan, y luego salgo del auto y lo sigo adentro.

Ya esta en la cocina cuando entro. "¿Te gusta el ron o el whisky?" me pregunta.

"El que sea, con que no este mezclado con Coca," contesto. Me siento en el sillón y suspiro pesadamente. Entra a la sala unos minutos después, un trago en cada mano, y me entrega uno.

"Disfrútalo," dice de mal humor antes de dejarse caer a mi lado. Empieza a tomar en silencio. Yo sorbo mi bebida lentamente, aun loca de preocupación.

Eventualmente me excuso para ir al baño. Cuando regreso, Emmet esta sentado exactamente en el mismo lugar, la misma expresión de mal humor en su rostro. Y ¿exactamente porque esta molesto? Haber perdido un estúpido juego de beisbol no es la gran cosa.

"¿Qué pasa contigo?" le pregunto casualmente mientras regreso a mi asiento. Emmet me ve con curiosidad.

"¿Qué quieres decir?"

"¿Por qué estas tan molesto?" elaboro.

"No lo estoy."

Bufo, y empiezo a molestarme por tan simple negación. Mi mal humor no tiene límites en este momento. "¿Y que demonios esta pasando entre la Dra. Hale y tú?" persisto.

"Nada."

"Si, claro. Un minuto están teniendo sexo y al siguiente están viéndose fijamente el uno al otro desde el otro lado del cambo de beisbol." Me giro para verlo, pero el esta viendo al frente, ninguna expresión en su rostro. "No me he olvidado de eso, para que sepas. Solo porque te niegas a hablar al respecto no significa que la imagen no esta quemada en mi cerebro. Siento que ha sido tatuada en mis parpados."

Burlarme de Emmet me hace sentir un poco mejor. Al menos saca a Edward y a mi propia estupidez de mi mente por un momento.

Pero Emmet no dice nada. Solo se queda viendo al frente, en blanco. Con un suspiro frustrado, me rindo y regreso a mi bebida.

"De acuerdo," lo escucho decir. Lo miro confundida.

"¿De acuerdo?"

"De acuerdo, voy a decírtelo," dice, y se gira hacia mí, incluso más serio que lo que estaba en el campo de beisbol. "¿Somos amigos, verdad Pockets?" me pregunta, y yo asiento lentamente. "Bien. Porque no quiero que mi vida personal se propague por todo el maldito hospital. Así que básicamente, si le dices a alguien lo que estoy a punto de decirte, voy a matarte."

Esta tan serio en este momento que realmente no dudo de su amenaza.

"No le diré a nadie," le aseguro, tratado de disfrazar mi impaciencia.

"Bien." Suspira y se recuesta en el sillón antes de tomar un largo trago de su bebida. Cuando termina, mueve su vaso u n poco, haciendo que el hielo golpee los lados. Se esta tomando su tiempo y yo me estoy poniendo impaciente, pero no lo presiono por miedo a molestarlo y perder mi oportunidad.

Finalmente, un millón de años después, empieza. "Rosalie y yo hemos estado viéndonos por un tiempo ya. Bueno, no viéndonos. Pero… durmiendo juntos."

Esto no me sorprende. Permanezco neutral. "¿Y?"

Él se encoge de hombros. "En realidad eso es todo."

"Corta la mierda, Emmet," digo exasperada. "¿Qué con el concurso de miradas? Y me dijiste que la odiabas en mi primer día."

"Si la odio."

"¿Qué diablos? ¿La odias? ¿Entonces porque demonios estas durmiendo con ella?"

"No lo entenderías," dice despectivamente.

"Pruébame."

El suspira y pasa su mano por su cara. "Vas a pensar que es estúpido. Las mujeres no entienden esta mierda."

"La única forma que crea que es estúpido es si en verdad es estúpido. Así que deja de quejarte y solo dímelo ya."

"De acuerdo," dice molesto, cediendo. "Es porque es una maldita doctora. ¿Esta bien?" Medio grita las últimas palabras un poco, y me doy cuenta que obviamente es un tema realmente importante para él. Estoy empezando a tener una especie de deja vú mientras recuerdo como me sentí inmediatamente después de que termine con Alec. Odiaba a los doctores, y jure que nunca me involucraría con uno de nuevo.

Y mira lo lejos que he llegado.

¿Pero Emmet realmente los odia también? No lo sé. Nunca hemos hablado al respecto.

"¿Odias a los doctores o algo así?" pregunto, él bufa molesto.

"¿En serio? ¿Cómo crees que se vería, yo saliendo con una doctora? Soy un maldito enfermero, Bella. Eso ya es una patada en los huevos para mi masculinidad. Dame una doctora como esposa y tal vez puedas castrarme de una vez ya que estamos en eso."

No estoy segura si es el hecho de que esta argumentando que los hombres deberían ser doctores y las mujeres enfermeras – ambas probablemente. Pero siento que mi enojo e intolerancia llegaron a su límite. Pongo mi bebida en la mesa para que pueda confrontarlo de frente sin tirar whisky sobre mí.

"¿Estas bromeado?" le pregunto, retrocediendo para darle la patada en el trasero que desearía alguien me hubiera dado, no literalmente. "¿Vas a dejar ir a una mujer perfectamente buena con una buena carrera porque te sientes castrado?"

"Así es," dice, tomando el resto de su bebida de un trago.

"Eso es estúpido," le digo. "No debería importarte una mierda lo que las otras personas pienses. Y no tiene nada de malo ser un maldito enfermero, de todas formas."

"Oh, ¿yo soy estúpido?" bufa. "Eso es mucho decir viniendo de ti."

Ahora estoy molesta. "¿Qué diablos quieres decir con eso?"

"Quiere decir que te he visto postrarte sobre los pies de Edward por el pasado mes y eres demasiado gallina como para dar el siguiente paso. Es un hombre con un pene, Bella. ¿Realmente piensas que se va a sentar por ahí a esperarte por el resto de su vida?"

Debí haber tocado un nervio antes porque esto es lo más cruel que ha sido Emmet conmigo. Él no duda en decirte tu mierda en las personas que no le caen bien, como con Aro, pero nunca había estado en el lado receptor de sus despiadadas palabras.

¿Un mes no es tanto tiempo, o lo es? Además, iba a hablar con Edward esta noche. Antes de que desapareciera con la zorra.

"De hecho iba a hablar con él esta noche," me defiendo. Emmet pone los ojos en blanco.

"Si, claro."

"Vete a la mierda, imbécil. Acabo de terminar una relación de cinco años. ¿Cuál es tu excusa? ¿Te asusta que alguien lleve los pantalones en tu relación? ¡Oooh, que terrible!" me burlo de él. Si estoy siendo mala. Pero, ¿la verdad? El realmente hirió mis sentimientos. Ojo por ojo, diente por diente. Estoy enojada.

"Como sea Bella," mueve la cabeza. "¿Dónde esta Edward ahora, huh? Te vi buscándolo después del juego."

Rechino los dientes. "No lo se." Me reclino de nuevo en el sillón y me debato entre seguir discutiendo o irme. Un divertido juego de beisbol se convirtió rápidamente en el peor día de mi vida. Solo quiero irme a la cama y nunca levantarme de nuevo.

Segundos pasan. O tal vez minutos. No tengo ni idea.

Emmet finalmente habla, su voz mucho más calmada. "Mira, Bella… Lo siento. No debí haber dicho eso."

Respiro hondo, llena de alivio por su disculpa. Si Edward esta teniendo sexo con otra mujer en este momento, lo ultimo que quiero es estar en malos términos con Emmet también.

No puedo exactamente culparlo por lo que dijo. Esta de mal humor y lo confronté antes. Y mis palabras fueron igual de hirientes.

"Yo también lo siento," digo.

Suspira y frota su rostro de nuevo. "Voy por otro trago," dice levantándose y tomando su vaso. Camina hacia la cocina, y lo sigo unos segundos después, permaneciendo en la entrada.

"¿Oye, Emmet?" pregunto

No voltea. "¿Si?"

"Tu conoces a Edward desde hace tiempo, así que… ¿Dónde crees que este?"

Los hombros de Emmet se tensan brevemente, luego se gira para enfrentarme. "¿Honestamente? No lo sé. Pero, ¿quieres mi consejo?"

Me encojo de hombros. "Claro."

"Deberías ir a buscarlo a su casa, di lo que realmente quieres, y termina ya con tu mierda feminista." Se gira de nuevo para terminar su trago.

Dejo que las palabras penetren, y de repente Emmet parece Gandhi o algo. Como si este fuera el mejor consejo que he recibido.

Aclaro mi garganta. "Bueno, uh… ¿tienes su dirección?"

-x-x-

Edward vive en una calle muy bonita, donde las casas son similares en forma y tamaño, pero diferentes en construcción y estilo. Ninguna de las casas es muy grande, pero están muy separadas, con gigantes jardines abiertos. Todo esta limpio y cada jardín esta podado y libre de hierbas.

La casa de Edward es de un piso y de un color ladrillo. Sé que es su casa porque, aparte de que el número esta bien, veo sus zapatos de trabajo en el porche afuera de la entrada principal.

Pero su auto no esta. El sol ya se oculto, su auto no esta, y no contesta su celular.

Sospeche que esto pasaría, pero la desagradable suposición me duele más de lo que me gustaría. Y aunque sé que no tiene sentido, salgo de mi auto y toco a su puerta de todas formas.

No hay respuesta, por supuesto. Este debe ser mi castigo por esperar tanto tiempo. Por ser tan estúpida. Sabía lo que quería, pero él no sabía que ya sabía. Y ahora esta cansado de esperar.

Muy poco muy tarde.

Quiero llorar, pero no lo hago. Todo parece medio surreal en este momento. No se con seguridad si esta teniendo sexo con la Dra. Ellis, así que parece tonto el estar aquí llorando en su porche al respecto.

No debí haberme encariñado con alguien tan pronto. No quería encariñarme tan rápido. Pero él lo hace casi imposible.

Me dejo caer en los escalones de su porche y debato mis opciones. Podría sentarme aquí y esperar un poco a que llegue a casa. Con suerte, no estará apestoso a hedor de zorra cuando eso suceda. O podría irme y tratar de llamarlo después.

¿A quien engaño? Arruine esto. Merezco esperar. Merezco tener hedor de zorra entrando por mis poros cuando llegue.

Envuelvo mis brazos alrededor de mis rodillas y recargo mi cabeza, poniéndome cómoda. Pero solo un par de minutos pasan antes de escuchar el zumbido de un motor, me encuentro envuelta por una luz brillante mientras un auto se detiene en la entrada, unas pequeñas piedras raspan el cemento mientras cada llanta se detiene.

Mis nervios me golpean como una marejada, con fuerza y sin que nadie la pueda detener. Mi corazón parece que se va a salir de mi pecho. Edward no pierde el tiempo en apagar el motor y salir del auto, y yo rápidamente me levanto.

"¿Bella?" su voz suena confundida mientras cierra la puerta y se acerca a mí.

Me trago mis nervios y limpio la tierra inexistente de la parte trasera de mis piernas, sintiéndome inquieta. Aun esta usando sus ropas de beisbol, sus zapatos aun cubiertos de pasto. Me paro en el último escalón, y el camina hasta que esta justo frente a mí, nuestras alturas niveladas por la elevación del escalón.

No hay el obvio hedor de zorra alrededor, pero me niego a cantar victoria aun.

"¿Qué estas haciendo aquí?" pregunta. No parece molesto, simplemente curioso.

"Esperándote," le respondo tranquilamente.

"¿Por qué no dijiste que te ibas?"

"¿Qué?"

"En el juego. No te despediste."

Estoy confundida. "No podía encontrarte. Pensé que te habías ido…"

Deja salir una mezcla de suspiro y una risa, y luego se frota el cuello. "Creo que eso lo explica todo," dice, sus ojos encontrándose con los míos de nuevo. Parece… aliviado. "Fui a ayudar al Dr. Cantrell a bajar algo de hielo de su camioneta y nos tomamos una cerveza muy rápido. Cuando regrese te vi, pero para cuando termine de ayudarlo a descargar todo ya no estabas."

"Oh," digo estúpidamente. De hecho esta es una palabra muy pobre para cubrir todo lo que estoy sintiendo. Estoy aliviada. Más que aliviada – podría abrazarlo y besarlo y a todos los demás que estén a mi alcance, asumiendo que hubiera alguien más. Pero solo somos él y yo, parados en su entrada, al nivel de los ojos y solos.

"Oh," se burla de mí, sonriendo. Considero fingir ofensa o decir algo ingenioso, pero realmente, ¿a quien le importa? Esta aquí, parado frente a mi sin hedor de zorra, y yo no podría ser más feliz.

"Te llame," le informo.

"Yo te llame de vuelta."

Frunzo el ceño. "¿Lo hiciste?"

"Si. Hace poco. Aunque, no tenía mi celular en el juego."

"Oh," digo de nuevo, y Edward sonríe.

"¿Así que, a que debo este placer, Bella?"

Lo miro, tragando saliva con dificultad. Pero al que veo no es nada parecido a Alec. Edward es mayor. Más maduro. Más honesto. Es experimentado, paciente, le gusto y esta dispuesto. Y tal vez, solo tal vez, pueda intentar esto de nuevo, y tal vez esta vez lo haga bien.

Ya no es muy poco muy tarde.

Es todo o nada.