Bueno aqui me tienen después de otra semanita con otro capitulo! Este fue uno de mis capitulos favoritos jajaaj y espero que sea uno de los suyos también! Los dejo sin más que agregar solo dandoles las gracias por sus reviews que en verdad hacen que me apure a traducir para tenerles a tiempo su capitulo! jajaaj
Que tengan un buen fin de semana!
Capitulo 14 – Las Cosas Definitivamente se Pueden Poner Peor.
Edward esta trabajando mucho, desafortunadamente, y siempre es el incomodo turno de la tarde. Mi único consuelo es que me dijo que estará libre seis días seguidos la próxima semana. Eso es seis días de Fuego y Hielo envuelto de lo mejor, y literalmente no puedo esperar a que lleguen.
Lo veo en el hospital ocasionalmente. Un día, me mandan a la sala de emergencias, y resulta que pasa más tiempo ahí que lo que pasa en mi piso. El deber llama, supongo. Pero lo que es molesto es como las enfermeras coquetean descaradamente con él ahí.
"Dr. Cullen, tengo todo lo que necesita para la línea central," una enfermera joven le dice. Una simple declaración, sin duda, pero su voz es demasiado sugestiva para mi gusto. "Solo dígame cuando este listo." Se muerde el labio y sonríe antes de irse.
Oh, vomito en mi boca.
No digo nada de las zorras – al menos no mientras estoy trabajando – porque en su defensa, él en realidad no coquetea de vuelta, y yo fui la que mantuvo caliente su cama anoche. También me llevó café de la sala de doctores cuando llego, entonces, ¿Qué tan enojada puedo estar? Dos enfermeras se me quedaron viendo mientras me da el café, pero las ignoro. No me importa que Emmet y Alice sepan de nosotros, ni me molesta restregarle en el rostro mi nueva relación a Jessica – en realidad eso es muy divertido – pero no me gusta discutir mi vida personal con completos extraños. Edward parece sentirse de la misma manera. Mientras hablamos, coqueteamos ocasionalmente, y nos miramos de reojo de vez en cuando, por lo demás somos profesionales en el trabajo. No hay sesiones de sexo violento en una camilla en la ER, a pesar de mis frecuentes, inapropiadas fantasías.
No, guardamos eso para la sala de guardia.
En una inusual noche lenta, después del cambio de turno, me encuentro con Edward en el corredor mientras me preparo para irme. Él esta agendado para trabajar unas horas más, y a pesar de las cansadas, demacradas líneas bajo sus ojos, aun se ve contento de haberse topado conmigo.
"¿Te vas a casa?" pregunta.
"Si, aunque iré por algo de comer primero. ¿Quieres, uh… que te traiga algo?" pregunto con esperanza. Me he vuelto patética, una total perdedora que no puede dejar de pensar en un tipo, que quiere traerle comida solo para poder verlo otros cinco minutos.
"No gracias. Probablemente vaya por algo a la cafetería," dice quitándole importancia. Una enfermera pasa a nuestro lado pero no nos presta atención. Él se mantiene callado hasta que pasa, luego se inclina más cerca, su voz baja. "¿Te… te importaría, um, quedarte unos minutos más?"
Estoy intrigada, y patéticamente esperanzada, claro. "No, ¿Por qué?"
"Ya lo veras. Solo sígueme."
Tomamos el elevador hasta el octavo piso, y luego salimos y tomamos las escaleras. Cuando estamos solos en la escalera, digo, "¿Los elegantes doctores tienen algún tipo de guarida secreta aquí?"
"Algo así," contesta, riendo. Llegamos al último piso – el piso que no esta disponible a través del elevador – y he ahí, otra puerta con un estúpido sistema lector para mantenernos a nosotras las enfermeras desfavorecidas lejos. Pero no estoy celosa ni nada.
Cuando llegamos a la puerta, Edward se gira y me besa justo ahí en la escalera. Esto probablemente fue una mala idea, porque lo extraño y ya me había quedado dormida cuando llego a casa anoche. Envolviendo mi mano alrededor de su cuello, me pego a él, regresando sus afectos con entusiasmo. Se aleja antes de que pueda arrancarle la ropa, pero me besa dos veces más, sus manos en cada lado de mi rostro, y puedo notar que él tampoco quiere detenerse.
Se gira lo suficiente para pasar su gafete por el lector, y luego abre la puerta y me deja entrar, su mano en mi espalda baja.
Entro a una clase de apartamento. Bueno, no técnicamente un apartamento. Es una habitación gigante, hay dos literas con cortinas, haciendo un total de cuatro lugares para dormir, y ambas están alineadas en un lado de la pared. Hay un área de descanso con un sofá y una televisión de tamaño decente montada en la pared a mi izquierda. A mi derecha hay una pequeña cocina con refrigerador, fregadero, microondas, cafetera, y lavaplatos, y al fondo hay una puerta cerrada que presumo es el baño.
Es algo que nunca hubiera imaginado que existía en el último piso del hospital.
Quiero preguntarle a Edward que diablos es este lugar, o al menos burlarme de él por la simple cafetera que tiene aquí arriba, pero sus labios están sobre los míos antes de que siquiera pueda formar las palabras. Me empuja hacía atrás hasta que cierro la puerta, sus besos ardientes y profundos y ¡oh! tan deliciosos.
"Maldita sea como te extrañaba," respira contra mí, su cuerpo dejando un camino de fuego en mi cuerpo. He aprendido a esperar un buen rato cuando el Dr. Cullen maldice. Mi bolso es arrojado al suelo y olvidado.
"También te extrañaba," jadeo en su boca. "¿Alguien va a venir acá arriba?" Meto mi mano en el pantalón de su uniforme mientras digo esto, envolviendo mis dedos alrededor de su ya duro largo. He fantaseado con él en uniforme demasiadas veces ya, y la idea de que se hará realidad en este momento me emociona.
Niega con la cabeza. "No, usualmente nadie viene para acá excepto los doctores de urgencias, y soy él único aquí en este momento."
Eso solo significa que tenemos que apurarnos antes de que lo llamen. La idea de que podamos ser interrumpidos en cualquier segundo de hecho hace esto más emocionante.
Tomo el estetoscopio de cada lado que esta colgando de su cuello y lo uso para jalarlo hacía mí, nuestros labios vigorosos mientras son presionados. Me levanta y me carga hasta una de las literas, agachándose para colocarme en la cama de abajo. Me quito los zapatos y me recuesto, levantando mis caderas para quitar mis pantalones en el camino. Edward los quita, luego mis bragas, su estetoscopio, y luego finalmente jala sus propios pantalones lo suficiente para liberar su polla. Acaricia mi entrada con dos largos dedos, asegurándose de que este lista.
"¡Espera!" exclamo. "Necesitamos un condón."
"¡Maldición!" se sube los pantalones con fuerza y mira hacía la cocina, y no puedo evitar preguntarme que diablos esta pensando. ¿Tienen aquí un almacén secreto de condones en el cajón de los cubiertos? ¿Esta es la habitación de sexo de los doctores, y ha tenido sexo Emmet donde estoy sentada? ¿Debimos haber atado un calcetín en la puerta?
Cuando empieza a caminar en esa dirección, digo. "¡No! ¡Mi bolso!"
Así es – Bella Swan siempre esta preparada ahora.
Toma un condón de mi bolso, la cual esta del otro lado de la habitación, y miro sin vergüenza el bulto en sus pantalones todo el tiempo. Si solo los pacientes tuvieran este incentivo para esperar. Imaginaria que estarían enfermos constantemente. Al menos, yo lo haría.
El atrapa mi mirada y sonríe satisfecho.
"¿Ves algo que te guste, Bella?" volviendo a la cama, baja su cuerpo sobre el mio, atrapando mis labios para otro ardiente beso. Envuelvo mis brazos alrededor de su espalda y tiro de él para que nuestros cuerpos estén pegados, deleitándome con la dureza de su polla presionada contra mi estomago. Se aleja solo lo suficiente para bajarse los pantalones y ponerse el condón, y luego me esta cubriendo de nuevo, sus labios en mi cuello mientras empuja dentro de mí.
"Dios, te sientes tan bien," gime.
"Tan bien," respiro en acuerdo.
"No puedo esperar para tenerte solo para mí la próxima semana. Todas las veces que quiera, todo el día."
Dios, no se si pueda sobrevivir para entonces. Las palabras no pueden describir la sensación de alivio que me envuelve cuando estamos conectados. Como aliviando un dolor, o buscando todo el día por algo precioso y luego encontrándolo de nuevo. El muerde mi hombro mientras entra y sale de mí, una y otra vez, sus gemidos de placer apagados contra mi piel. Enrosco mis dedos en su cabello, una mano en su trasero, mis piernas envueltas de forma segura alrededor de su cintura. Gemimos en unísono mientras mueve mi cuerpo y se desliza incluso más profundo dentro de mí.
La sala de guardia es oficialmente mi lugar favorito en el hospital.
-x-x-
Estoy caminando con Alice cuando veo al Sr. Lowery parado en una carreta de hot dogs.
No lo he visto desde que lo dimos de alta, lo que significa que se ha mantenido lejos del hospital por un rato. Pero estoy casi segura que los hot dogs no son apropiados para su dieta. Y estoy todavía más segura de que él esta consiente de esto.
Alice esta meciendo sus bolsas de compras mientras habla. La interrumpo a mitad de su oración y digo, "¿No es ese el Sr. Lowery?"
Ella sigue mi línea de visión y sus ojos se iluminan. "¡Si es! ¡Sr. Lowery!" grita.
Casi todas las personas en el rango de audición voltean a vernos, incluso el Sr. Lowery. Él sonríe y nos saluda. No es hasta que nos acercaos que notó a una pequeña niña agarrada de sus pantalones, sus nudillos prácticamente blancos por la fuerza de su agarre. Es pequeña y blanca con cabello pelirrojo ondulado, y brillantes, tímidos ojos verdes.
"¡Hola chicas!" nos saluda el Sr. Lowery. "¿Qué están haciendo hoy? ¿Manteniéndose lejos de problemas espero?"
Alice lo ignora y se agacha enfrente de la pequeña niña, con una amplia sonrisa en su rostro. "¿Quién es ella, Sr. Lowery? ¡Dios mio, es adorable!"
"¡Ella es mi nieta, Carla! Esta pasando el día con su abuelo hoy."
"¡Hola Carla! Soy Alice." Alice trata de empezar una conversación, pero Carla se cubre tímidamente detrás de las piernas del Sr. Lowery. El Sr. Lowery se gira hacia mí.
"¿Y como has estado, Bella?"
"He estado excelente. ¿Y usted? ¿Disfrutando un hot dog?" pregunto astutamente.
Me ve sospechoso, captando mi juego. "No, no. ¡Tú sabes que no tengo permitido comer estas cosas! Es para Carla."
Yo solo sonrió al atraparlo con las manos en la masa.
"¿Cómo esta Edward?" continua. Es el siguiente en la fila, y pide rápidamente. Un simple hot dog para Carla.
"Ahora, ¿Qué lo hace pensar que se como esta Edward?" pregunto mi voz burlona y firme al mismo tiempo. Alice pone los ojos en blanco desde su posición en el suelo.
"Por favor, Bella," comenta. "Es bastante malo cuando incluso tus pacientes lo notan."
"Por supuesto que lo note," dice el Sr. Lowery mientras toma su recién comprado hot dog. Le quita la envoltura y se lo da a Carla, quien lo toma entusiasmada. "Así que ¿tenia razón o tenía razón?" Sus ojos están prácticamente brillando.
"Tenía razón," Alice interviene de nuevo antes de que pueda contestar. "Esos dos no pueden quitarse las manos de encima."
"¡Alice!" me quejo.
"¿Que? Es cierto"
"Es lo que imagine," dice el Sr. Lowery. "Entonces, ¿Cómo esta? ¿Ya esta planeando abrir su propio consultorio?"
"No que yo sepa."
"Bueno, tu eres una chica linda Bella. Estoy casi seguro que podrías convencerlo."
Me rio. "Haré lo que pueda."
"Bien. Seré su primer paciente cuando suceda. Solo piensa - ¡podrías trabajar para él y ser su enfermera!"
"He escuchado que no es buena idea salir con el jefe."
"Si, pero piensa en todos los beneficios que tendrás," dice con un guiño, y los ojos de Alice se encuentran con los míos, ambas tratando de contener la risa.
Carla empieza a jalarlo del pantalón, y él lentamente y con dificultad se agacha a su nivel para que pueda susurrar en su oído. Cuando termina, se levanta y dice. "Tiene que ir al baño. Si me disculpan señoritas, voy a preguntarle al dueño de este restaurant de enfrente si le molestaría que pasáramos ¡Fue agradable verlas a ambas!"
"Igualmente. Cuídese." Alice y yo contestamos.
Los observamos mientras se alejan, ambas sonriendo, y luego lentamente nos giramos y continuamos con nuestro camino calle abajo.
-x-x-
La oficina de la ginecóloga es la cosa más asombrosa que he visto.
Es incluso increíble desde afuera – elegante y pulcro, perfectamente diseñada, con suficiente estacionamiento. Las flores en los arbustos son blancas y sobresalen contra el exterior plateado. Las puertas de cristal están prístinamente limpias. Cuando entro, lo primero que veo es una elegante cascada que abarca una pared completa en la sala de espera. El agua cae de forma serena, y todos los pacientes que están esperando tienen pequeñas tazas de algo humeante en sus manos y se ven felices.
Estoy un poco hipnotizada, por decir lo mínimo. La oficina de mi ginecólogo en Florida no era nada como esto. Era triste, con paredes beige pálido que necesitaban otra capa de pintura y no inspiraban nada de calidez. Estas paredes estaban decoradas con viñas y flores, elaboradas con el ojo experto de un talentoso artista.
Me sentía tranquila, como si fuera a un elegante spa y no para que abrieran mis piernas y me examinaran. La chica detrás del mostrador sonríe agradablemente cuando me acerco.
"¿A quién viene a ver?" pregunta profesionalmente.
"Um, Dr. Cooper. Soy Bella Swan."
"Oh." Un pequeño ceño se forma mientras revisa algo en la computadora. Luego dice, "Tratamos de contactarla esta mañana pero no obtuvimos respuesta, así que dejamos un mensaje. El Dr. Cooper tuvo una emergencia familiar y tuvo que irse de pronto. No va a regresar por el resto del día."
"Oh," mi rostro decae. ¿Dónde diablos esta mi teléfono? Empiezo a escarbar en mi bolso, pero hay demasiada mierda ahí que nunca lo encontrare sin tener que sacar la mitad del contenido, y este no parece el tipo de lugar para estar explorando mi bolsa llena de 50,000 viejas recetas medicas y envoltorios de goma de mascar.
Maldición, no habrá píldoras anticonceptivas hoy. La noticia es casi tan triste como para ponerme a llorar.
La chica me ve con simpatía. "Porque no se sienta y llena toda su información, Señorita Swan. Veré que podemos hacer por usted mientras esta aquí. ¿Quiere algo de café o té caliente? Tenemos té verde, manzanilla, o Earl Grey (té negro)."
La miro, pestañeando como tonta. "¿Té caliente?"
"Así es señorita. También tenemos bastones de miel si le gusta un poco dulce."
¡Dios santo! ¿Estoy en alguna clase de universo paralelo? Nunca he conocido a la mamá de Edward, pero estoy casi segura que podría intentar matarme mientras duermo y aun así la amaría. Esta oficina esta cumpliendo la otra mitad de los sueños de mi coño, la primera mitad siendo satisfecha por los 'atributos' de Edward, por supuesto.
"Ummm... ¿café?" contesto.
"¿Crema y azúcar?"
"Si, por favor."
"Tenemos vainilla francesa, avellana, y simple."
Tengo que controlar mi emoción….
"Vainilla francesa."
"Muy bien. Tome asiento y alguien le traerá su bebida en un momento."
Si, definitivamente me morí y me fui al cielo de la ginecología. Dulce Señor. Tomo las formas y me siento, sin importarme ni siquiera un poco que el Dr. Cooper no este aquí. Empiezo a llenar todo el papeleo y una muchacha diferente me trae una pequeña taza similar a la que todos están sosteniendo. No es sorprendente, que el café esta delicioso.
Creo que nunca me ha gustado tanto la idea de ir al doctor – con seguridad no al ginecólogo. Pero un milagro podría ocurrir hoy. Este lugar podría cambiar eso.
Regreso las formas cuando termino. La secretaria los toma y dice, "La Dra. Masen esta viendo algunos de los pacientes del Dr. Cooper hoy. Dice que podría hacer espacio para uno más si gusta verla."
"¿Dra. Masen?" digo curiosa. Mientras no sea la Dra. Cullen debo de estar a salvo.
"Oh si. Es una de las mejores de Seattle, así que no tienes por qué preocuparte. Es muy buena en lo que hace."
"De acuerdo, supongo que estará bien."
"De acuerdo, le hare saber que esta lista. De hecho ella no estaba tomando nuevos pacientes en este momento, así que hoy debe ser su día de suerte." Ella guiña, poniéndome en completa calma. "¿Le gustaría tomar más café?"
"Eso sería maravilloso, gracias."
La espera es sorprendentemente corta comparada con las oficinas de otros doctores, sin mencionar que fue completamente agradable gracias al delicioso café y a la fascinante cascada. Una enfermera me llama y toma mi peso y signos vitales, y luego me guía al cuarto de examen. En vez de desnudarme y envolverme en papel rasposo, tienen ropa de seda que se siente celestial contra mi piel. Las paredes del cuarto de examen están pintadas de un rosa pálido y hay velas - ¡velas! – en un estante cerca del cuarto de vestuario, y el techo esta pintado con un elaborado atardecer. Algo que ver mientras estamos recostadas con nuestras piernas abiertas, supongo. Hay un bol de mentas de chocolate en otro estante cerca de la mesa de examen y bocinas en las esquinas del techo tocando música relajante con sonidos de agua corriendo, no muy diferente a los sonidos producidos por la cascada en la sala de espera.
Podría tomar unas cadenas y amarrarme a la cama de examen antes de que esto termine. Podría vivir aquí. De hecho, este lugar es más bonito que el último spa que fui en Florida. Aquel que mi madre no dejaba de hablar. Oh mira Bella, ¡te dan agua mineralizada!
¿Agua? Pffffttt.
Hay un golpe en la puerta y luego una delgada, elegante doctora aparece. Es atractiva, con cabello oscuro y piel clara, una boca llena de perlas blancas que iluminan su rostro entero cuando sonríe. Esta sin prisas y parece contenta de verme.
Estira su mano para estrecharla con la mía. "Hola, Bella. Soy la Dra. Masen, ¿como estas?"
"Estoy muy bien, gracias." Contesto agradable. Esto parece que saldrá mejor de lo que pensé. Me pregunto porque Alice no me recomendó a ella en lugar de al Dr. Cooper. Luego recuerdo a la secretaria diciéndome que ella no estaba tomando nuevos pacientes y me imagino que esta fue la razón.
"Siento mucho que no hayas recibido tu llamada esta mañana. No quiero que tengas ningún inconveniente cuando vienes a vernos," la Dra. Masen continúa. Ella saca un taburete y abre mi pequeño historial.
"No, esta bien," digo, moviendo la mano restándole importancia al asunto.
"¿Estas aquí por tu chequeo anual?"
"Si. Bueno, eso y quiero empezar el tratamiento anticonceptivo."
"¿Esta sería tu primera vez con un tratamiento anticonceptivo?"
"No, me quede sin prescripción hace dos meses o más. Me acabo de mudar aquí y no he tenido mucho tiempo de conseguir un llenado."
"¿Has tenido sexo sin protección desde entonces?"
"No, señora."
"¿Eres sexualmente activa actualmente?"
"Si."
"¿Tienes más de una pareja sexual?"
"No."
"¿Cuándo fue la última vez que tuviste relaciones sexuales?"
"Um… hace dos días," contesto, recortando la noche que fui a la casa de Edward justo después del trabajo. Él trabajo el turno de la mañana así que salió unas horas antes que yo. Habíamos planeado salir a cenar, pero un inocente beso como saludo rápidamente evoluciono a algo más, y terminamos teniendo sexo justo ahí, en la mesa de la cocina. Y luego de nuevo en su ducha.
Si, comer esta subestimado de todas formas.
"¿Has tenido alguna vez un resultado de Papanicolaou anormal?" continua la Dra. Masen.
"No"
"¿Cuándo fue tu último examen?"
"Hace como un año."
"¿Qué clase de anticonceptivo estabas usando?"
"Pastillas."
Me pregunta si las tome adecuadamente, y luego me dice las alternativas a la pastilla que ofrecen como el anillo o la inyección. Cuando el tema esta cerrado, me dice que me recueste en la mesa mientras se prepara para el examen. Prende una luz más brillante para que pueda ver y me da la instrucción de poner mis pies en los estribos.
Justo como sospeche, el atardecer en el techo es muy relajante.
Ella dice. "De acuerdo, vas a sentir un poco de presión," y luego empieza el examen. Se mantiene en silencio por unos segundos mientras trabaja, y luego empieza a hablar de nuevo.
"¿Así que, tu y el chico que estas viendo van en serio?"
Extrañamente, la pregunta es completamente normal. Como algo que hablaría con una amiga.
"Si… bueno todo es algo nuevo todavía," confieso.
"Pero, ¿te gusta?"
"Si, me gusta mucho," digo patéticamente, sin más.
Puedo prácticamente oír la sonrisa en su voz. "¿Lo conociste antes de mudarte acá? ¿O se mudo él contigo?"
"No, lo conocí aquí."
"Debe de ser emocionante," dice. "Mi esposo y yo hemos estado juntos por más de treinta años. Pero aun puedo recordar como se sentía cuando recién empezamos a salir."
"Tienes mucha suerte de tener un matrimonio tan duradero."
"Si, si la tengo. ¿Cómo es tu hombre especial?"
"Oh, bueno él es, uh… es muy inteligente, dulce, gracioso. Encantador. Es muy paciente y comprensivo. Tiene los más maravillosos ojos verdes que haya visto." Casi digo que es doctor, pero lo pienso mejor. No quiero que parezca que estoy alardeando al haber atrapado a alguien con su profesión. Mike me ha hecho reflexionar sobre la forma en que nuestra relación puede verse para los demás.
"Suena casi perfecto," observa feliz. "¿Dónde trabajas, Bella?"
"En Harborview. Soy enfermera."
"¡Oh! ¿En serio?" El interés en su voz es palpable. "Ahí es donde trabaja mi esposo, de hecho. Mi hijo, también."
Algo empieza a hacer clic en mi cabeza. Persistente. Algo no esta bien, y mi ansiedad esta empezando a acumularse. Trato de verla, realmente verla, para ver si puedo encontrar rastros de Edward en sus facciones, pero esta oculta por la sabana.
"¿En verdad?" forzó a mi voz a mantenerse en un tono casual. "Eso es genial. ¿También son doctores?"
"Si, ambos lo son. Estoy segura que conoces a mi hijo, Edward Cullen. Él es doctor de urgencias ahí, así que si no lo has conocido, estoy segura que eventualmente lo harás. ¿En que piso trabajas?"
Cristo. No puedo creer esto. Alice dijo que su nombre era Dra. Cullen. Ella se presento como Dra. Masen. Dios misericordioso, ¿que esta pasando?
Respiro profundo, tratando de escuchar la corriente de agua en el CD. No me hará ningún bien el tener un ataque de pánico mientras ella me esta viendo el asunto. Necesito calmarme. Respira profundo. Lugar feliz. Mira el atardecer y ve a tu lugar feliz, Bella.
"¿Estas bien, Bella?" la Dra. Masen me pregunta de repente. "¿No te estoy lastimando, o sí?"
"No, no, estoy bien. Yo ummm…. Trabajo en el cuarto piso," logro decir. "General y Cirugía. Tenemos un poco de todo. Muchos pacientes de diálisis."
"¿Has conocido a Edward, entonces? ¿Al Dr. Cullen? Mi esposo es cirujano, así que dudo que lo veas más de lo que podrías ver a Edward."
"He oído hablar de él. De su esposo, quiero decir," le contesto. "Él ocasionalmente hace injertos. Pero el Dr. Richards parece hacer la mayoría de ellos. Aunque, es un hospital muy grande. Y si, he uh…. conocido a su hijo. El Dr. Cullen," balbuceo incomoda.
Dios mio. No se como puedo estar hablando aun. Como no me he desmayado al suprimir esta abrumadora urgencia de hiperventilar.
"Si, es un hospital grande," concuerda. "A veces siendo que explotan al pobre Edward algunas veces. Me gustaría que se tomara un tiempo para él, tal vez tratar de conocer a su Srita. Perfecta," dice con envidia. "Siempre ha sido muy particular respecto con quién sale, y luego siente toda la presión de parte de su padre."
De repente siento que de alguna forma estoy espiando a Edward. Como si no tuviera que estar escuchando esto. Sin saber que decir, simplemente me mantengo en silencio, y la Dra. Masen escoge ese momento para sacar el espéculo. La ausencia de vagina incómodamente estirada es un gran alivio.
"De acuerdo, creo que hemos terminado," dice felizmente. "Todo se ve bien. Deberíamos de tener tus resultados al final de una semana, y te llamaremos si hay algo anormal. Solo recuerdo que si no recibes noticias de nosotros, son buenas noticias."
"Gracias," digo con un suspiro. Casi terminamos. ¿Cuáles son las posibilidades de que no me recuerde cuando nos presenten formalmente? Y pensándolo bien, ¿Edward piensa presentármela alguna vez? Solo hemos estado juntos por dos semanas. Somos oficiales, pero las cosas aun son muy nuevas para estar segura de que tan serio será. Por todo lo que se, la persecución fue la mitad de la diversión, y ahora se esta cansando de mí. Una idea depresiva, claro, porque es completamente lo contrario para mi; cada beso, cada caricia, cada vez que me hace reír o sonreír, me encariño más y más.
"Dejare que te vistas y volveré en unos minutos, ¿de acuerdo?"
Me visto rápidamente después de que se va. Ella regresa momentos después con una prescripción para pastillas anticonceptivas y un papel que debo entregarle a la secretaria cuando me vaya. Después de señalarme la dirección correcta, se despide y cada quién toma su camino.
Ella fue muy agradable. Perfecta, en realidad. Bajo circunstancias normales mataría porque ella fuera mi doctora. Pero estas no pueden estar más lejos de ser normales, y si tengo suerte me voy a despertar y me daré cuenta que la visita completa fue un sueño. O tal vez la más agradable, elegante pesadilla que haya tenido jamás. El café era demasiado bueno para ser verdad.
Me siento un poco mejor mientras registro mi salida. Esto ya casi termina.
Y luego escucho su voz. Suave, aterciopelada, confundida. Una voz que reconocería en cualquier lugar.
"¿Bella?"
Si, las cosas definitivamente se pueden poner peor.
Levanto la mirada para encontrarlo en la puerta de una oficina. Su oficina. Y luego la Dra. Masen regresa, se detiene en el pasillo mientras su mirada va y viene entre nosotros dos. Su rostro se ilumina en una brillante sonrisa.
"¡Edward!" dice. "Pensé que llegarías aquí un poco más tarde. Que gracioso, porque justo estábamos hablando de ti. ¿Conoces a Bella? Ella trabaja en Harborview y dice que te conoce del trabajo."
Los ojos de Edward se clavan en los míos. Estoy segura que mi cara es una cuidadosa mascara compuesta de terror puro. Pero en mi defensa, me esfuerzo en parecer que no me estoy alterando.
"Si, conozco a Bella," dice finalmente, cruzando los brazos sobre su pecho. Ahora que la sorpresa se esta disolviendo, principalmente luce confundido. No puedo culpar al hombre porque yo he estado presente durante toda la penosa experiencia y aun así no puedo encontrar el sentido de este desastre.
"De acuerdo, muy bien. Creo que las presentaciones no son necesarias entonces. Edward, deberías tomarte más tiempo libre del trabajo. Bella ha estado solo un poco de tiempo aquí y ella ya ha sido flechada por su propio Sr. Perfecto. Tu has estado aquí… ¿Cuánto? ¿Veinte años?" lo regaña. Ahora que los veo, lado a lado, puedo ver las sutiles similitudes. Comparten la misma nariz recta, el mismo cabello oscuro, aunque la cabellera de la Dra. Masen están pintada por algunos mechones grises. Su rostro es en forma de corazón, sus facciones más delicadas y sutiles y su piel pintada con las finas líneas de la edad.
Edward se mueve incomodo. De acuerdo, esto puede que se esté saliendo un poco de control. Probablemente debería decir algo.
"¿De que estas hablando?" pregunta sin más, con el ceño fruncido.
"¡Estoy hablando de nietos, Edward!" lo regaña, pegándole en el brazo. "No me estoy haciendo más joven, sabes." Ella parece haber olvidado que sigo aquí. Los ojos de Edward se encuentran con los míos de nuevo, y yo solo me encojo de hombros y articulo un '¡Lo siento!'
Si soy astuta, puede que sea capaz de llegar a la puerta, correr como si mi vida dependiera de ello, y nunca volver la vista hacia atrás.
Edward arquea una ceja en mi dirección como si pueda leer mis intenciones. Empiezo a sudar, me estoy poniendo muy ansiosa, pero la Dra. Masen sigue con la conversación, completamente ajena a la situación.
"Así que el viernes, Edward… sé que amas el pay de queso que siempre hago, pero encontré esta nueva receta para chifón de limón de Barefoot Contessa que es absolutamente pecaminoso. Estaba pensando en hacerlo como postre en su lugar. ¿Qué opinas?"
Edward me mira de nuevo a mí. Estoy parada, congelada en alguna clase de pánico, sin saber como excusarme y sin embargo sintiéndome malditamente incomoda al estar solo parada ahí escuchando a su madre hablar sobre nietos y chifón de limón. Sin mencionar que hace quince minutos no paraba de hablar y hablar sobre lo genial que es su hijo y revele que somos sexualmente activos.
Matamé. Ahora.
"No lo se," responde Edward distraído, sus ojos encontrándose con los míos. "¿Te gusta el chifón de limón, Bella?"
La Dra. Masen me voltea a ver, con el ceño fruncido en confusión. Probablemente piensa que su hijo esta buscando otra opinión y no quiere ser grosera al aclarar que yo no voy a comer el pecaminoso postre, así que mi opinión en verdad no importa. ¿Y porque mi opinión importa? No me ha invitado conocer a sus padres.
Mierda, ¿esta pensando en invitarme a conocer a sus padres?
"Yo, uh…" mi voz suena tensa, así que rápidamente me aclaro la garganta. "He escuchado que es delicioso."
No es exactamente lo que pregunto, pero estoy agradecida que pude decir mínimo eso sin desmayarme. Pone una brillante sonrisa en el rostro de la Dra. Masen de todas formas.
"Si me hubieras dicho que estarías aquí, te habría traído algo para almorzar," Edward continua. "Solo vine a comer algo rápido con mi mamá."
Lanzo una mirada detrás de él y veo las bolsas de comida sobre el escritorio de la Dra. Masen.
"No seas ridículo," digo rápidamente. No podría estar más agradecida que no trajo nada para mí porque eso solo prolongaría mi estadía. "Realmente necesito irme. Día ocupado, muchas cosas que hacer. Fue un placer conocerla, Dra. Masen."
La Dra. Masen se despide a medias. "A ti también, Bella. Nos veremos en nuestra próxima cita. Buena suerte con tu hombre especial."
De acuerdo, eso probablemente sonó algo extraño para Edward, pero no hay forma en el infierno que me quede para explicar.
Estoy a cinco pasos de la salida cuando su voz me detiene.
"Aguarda, Bella. Dame un minuto… ¿que demonios esta pasando, exactamente?"
"¡Edward! ¡Lenguaje!" la Dra. Masen lo regaña. Me quedo congelada, probablemente parezco un venado alumbrado. La mirada de Edward va y viene entre nosotras dos.
"¿Entonces?" insiste.
"¿Entonces que?" la Dra. Masen repite, obviamente confundida.
Se gira hacia mí. "¿Puedo hablar contigo afuera?"
"Si," accedo rápidamente. Girándome hacia la Dra. Masen una vez más, digo, "De nuevo, un placer conocerla," y desaparezco por la puerta tan rápido como puedo sin querer verme sospechosa.
Camino enérgicamente hacía mi auto, mi corazón corriendo. Edward me detiene a medio camino al poner una mano en mi hombro. "Bella," dice, exasperado. "¿Qué esta pasando?"
Me giro para enfrentarlo, mis ojos abiertos y ligeramente frenéticos. "¡No lo se!" exclamo. "¡Un minuto la Dra. Masen esta haciendo mi examen, el siguiente minuto ella es tu madre! ¿Que diablos, Edward? Alice dijo que su nombre era Dra. Cullen. ¿Porque ustedes dos no tienen el mismo apellido?"
"Ella es Dra. Masen-Cullen," contesta, al fin entendiendo la situación.
"Bueno Dios santo, si el nombre de la persona es Dra. Masen-Cullen entonces deberían presentarse así mismo de esa manera." Si, estoy bordeando lo histérico.
"¿Cuál es el gran problema?"
"¡El problema es que ella sabe todo sobre mi historia sexual, ella y mi asunto están a la par de información, y ella es tu maldita madre!"
Alguien saliendo del edificio me ve como si hubiera perdido la cabeza. De hecho, creo que eso puede ser el caso. La modalidad histérica total ha comenzado.
Respira profundo, Bella. Imagina la cascada. Eso es.
Y luego Edward empieza a reírse. ¡Reírse!
"Eres realmente linda cuando estas exaltada, ¿lo sabias?" pregunta entre risas, y me sonrojo por el cumplido. "¿Pero no crees que estas siendo un poco dramática?" Cruza los brazos sobre su pecho mientras gradualmente terminamos de migrar hacia mi auto. "Ella es un doctor, es su trabajo saber esas cosas."
"No." Muevo la cabeza, mi voz sorprendentemente más calmada. "Es su trabajo saber estas cosas sobre todos los demás. No de mí."
"Ella probablemente se emocione cunado se entere. Parecías caerle bien."
"Le dije que estábamos teniendo sexo."
"¿Qué?"
"Bueno, no dije tu nombre, pero le dije que estaba teniendo sexo con alguien. Por eso necesitaba pastillas anticonceptivas. Pero en mi defensa, también le dije que siempre usamos condón y que realmente me gustabas, así que espero que eso me haga ver inteligente y menos zorra."
La boca de Edward se abre y se cierra. Estoy segura que nunca ha tenido que lidiar con esto. Pobre hombre.
"Bueno, no importa," dice finalmente. "Tengo 34, Bella. Con mi propia casa y todo, estoy un poco grande como para meterme en problemas por tener sexo con alguien."
"Va a odiarme."
"Te prometo que no va a odiarte."
"Creo que realmente no entiendes la severidad de la situación, Edward."
"Realmente creo que estas siendo dramática, Bella."
"¿Estas seguro?"
"Si, estoy seguro."
Me jala hacia él y envuelve sus brazos alrededor de mis hombros, besando mi frente. Siempre se siente y huele tan perfecto. ¿Y que si no le agrado a su madre?
De acuerdo, eso es una mentira. Sería un gran problema. Si su madre me odia, probablemente va a alterar su opinión sobre mí. Algunos hombres se inclinan demasiado hacia la opinión de la madre. Y si Edward me odia porque su madre me odia, entonces… eso realmente apestaría.
"¿Regresarías adentro?" pregunta. "Puedo presentarte formalmente. Y puedes comerte la mitad de mi sándwich. O todo, si tienes mucha hambre."
Siempre tan caballeroso. ¿Cómo puedo decirle que no?
"¿Estas seguro que esto es una buena idea?"
"No te lo preguntaría si creyera lo contrario."
Sus dedos se entrelazan con los míos, sosteniendo mi mano mientras caminamos de regreso por el estacionamiento, hacia el edificio.
"¿Así que soy tu Sr. Perfecto, eh?" pregunta, sonriéndome descaradamente. Gruño y entierro mi rostro en su brazo mientras estamos llegando a la puerta principal.
"Nunca vas a dejar el tema, ¿verdad?"
"De ninguna manera."
Entramos al edificio. La secretaria simplemente sonríe mientras pasamos por la recepción, a un costado de la cascada, y de regreso hacia la oficina de su madre.
Puedo sentir mi mano sudando, lo que es asqueroso, pero Edward no dice nada. Estoy casi mareada por la ansiedad mientras nos acercamos hacia su oficina. Ella esta sentada en su escritorio repasando algo de papeleo, la comida aun puesta en las bolsas enfrente de ella. Levanta la mirada, cuando alcanzamos la puerta, sus ojos inmediatamente cayendo en nuestras manos unidas.
La curiosidad esta escrita por todo su rostro. "Hola Bella," dice confundida. Ella voltea a ver a Edward. "¿Qué esta pasando?"
Edward aclara su garganta, luego libera mi mano y pone su brazo alrededor de mi hombro de nuevo, empujándome más adentro de la oficina. "Uh, mamá, creo que hubo un pequeño malentendido antes," confiesa. Él me mira, una presumida y segura sonrisa formándose. "El 'Sr. Perfecto' de Bella, como elocuentemente lo pusiste, en realidad soy yo."
Siempre tan encantadoramente modesto este hombre. Los ojos de la Dra. Masen se abren, y juro que de repente el tiempo se detiene.
Dios, por favor ten piedad.
