Este probablemente sea el último capitulo que suba en unas tres semanas. Las cosas estan por ponerse buenas en el trabajo y en la escuela, entonces no voy a tener tiempo de traducir otro capitulo. Espero para en la noche tener ya otro capitulo de 'Un Hombre de Apuestas', para que también lo chequen! Muchas gracias a todos por sus reviews! en verdad me da mucho gusto ver que les esta gustando el fic!

Bueno los dejo, y no se olviden de dejar sus reviews! :D


Capitulo 18 – Tan Perfecto

"Sabes, realmente le gustas."

La Dra. Hale se detiene abruptamente, sus ojos gélidos caen en los míos. Están entrecerrados en sospecha, y, si tuviera que apostar, apostaría que es exactamente como se veía los ojos de Ted Bundy inmediatamente antes de matar a sus victimas. Probablemente no fue la mejor jugada de mi parte.

"¿Qué acabas de decir?" pregunta, su mirada fría.

Nota para mí: nunca le recuerdes a la Dra. Hale de su relación – o falta de – con Emmet cuando se esta quejando de como él no es capaz de hacer su trabajo. Pero en mi defensa, estaba siendo un poco dura. Ella no estaría tan enojada si no estuviera cargando este enorme rencor por la inhabilidad de Emmet de crecerse un par y tratarla como se merece. Ella podría no tener idea de como se siente realmente.

¿Y porque es de mi incumbencia?

"Solo estaba diciendo que le gustas," repito con precaución. Tengo la urgencia de correr como alma que lleva el diablo, nunca mirando atrás, pero mi trasero bien podría estar pegado a la silla por todo el progreso que estoy logrando en este esfuerzo.

No hay nadie en la estación de enfermeras más que nosotros. No es necesariamente un día tranquilo – las otras enfermeras están ocupadas con sus paciones y Jessica ha huido a hacer sabrá Dios. Nunca esta cerca cuando se le necesita, ni cuando la estación esta corta de doctores guapos. Es lo único que la saca de su hoyo de serpientes y la tienta a regresar a donde pertenece. Kate esta en una junta, creo, y es solo un raro momento donde nadie esta cerca. La Dra. Hale me detuvo mientras iba pasando, para ayudarla a averiguar si un medicamento ya fue suministrado.

"Oh claro," dice en pocas palabras. Empieza a cambiar de páginas del historial de su paciente con fuerza. "Bueno, si le gusto tanto, dile que mantenga mis pacientes con vida y les de sus antibióticos en este maldito siglo."

"De acuerdo. ¿Quieres que le diga algo más?"

"No, eso es todo."

"¿Estas segura? Puedo darle un mensaje personal si gustas."

"Esta bien. Dile que deje de actuar como un niño y que hable conmigo si tiene algo que decir. Y no te envié para que me pases sus mensajes."

"Oh no, él no me envió," le aseguro. "Probablemente se va a enojar, de hecho. Claramente he metido mi nariz donde no pertenece."

La Dra. Hale me mira, aun con sospecha. "¿Y porque estas haciendo eso?"

"No lo sé…" ¿La pregunta del año, tal vez? ¿Por qué demonios me importa? Emmet es peor que yo en lo que a relaciones respecta. Posiblemente sin esperanzas, pero darle un pequeño empujoncito para ayudarlo no podría hacer daño. "Parece un poco despistado," digo finalmente.

"¡Gracias!" Golpea su mano contra la mesa. Su arranque es casi sorpresivo.

"Solo quería ayudar. Realmente no es de mi incumbencia," continuo. Si, al menos tengo la decencia de sentirme un poco avergonzada por meterme en sus problemas.

"No, estas bien." Ella despide con la mano mi media disculpa. "Necesita a alguien que pueda hacerlo entrar en razón. ¿Entonces que te dijo el sobre mí?"

"Oh, um… nada. Solo me pude dar cuenta que realmente le gustas."

"¿Eso fue todo?"

"Si."

"¿Bueno entonces cual es su problema? ¿Puedes decirme eso?"

"Uhh…no. Emmet sigue siendo un enigma para cada profesional de la salud existente." Si, eso es una mentira… bueno, la primera parte, al menos. Pero definitivamente no es mi lugar el decirle todo lo que Emmet me ha dicho. Hablando de abusar de la confianza. Y siempre es mejor quedarse en el lado bueno de Emmet, porque si no es malo y un poco molesto por otra parte.

"No me digas," concordó, suspirando. Sacudió la cabeza con desaliento. "Sabes, deberíamos ir a tomar unos tragos o algo algún día."

"¿Tragos?" No voy a mentir, estoy sorprendida.

"Claro. Quiero decir, Edward y yo somos amigos y realmente le gustas. Y pareces ser muy buena amiga de Emmet e Irina habló de ti hace tiempo, también. Parece que nos cae bien mucha de la misma gente, así que nunca se sabe… podría ser divertido."

"¿Eres amiga de Irina?"

"Oh si, Irina es la mejor. Puedo decirle que venga, también."

"Si, sería genial. No la he visto en un tiempo."

Emmet camina a la estación de enfermeras y nuestra conversación se detiene de repente. Él nos evita a propósito, ni siquiera volteando a nuestra dirección, y después de un momento la Dra. Hale se aclara la garganta. Cuando él no responde dice groseramente, "Perdone, Sr. McCarthy, pero necesito cinco de sus preciosos segundos."

Eso atrapa su atención. Camina hacía nosotros, claramente molesto, y se detiene frente a la mesa con los brazos cruzados. "¿Si, Dra. Hale?" dice con dulzura fingida.

"¿Por qué no le has dado al Sr. Varner el antibiótico que ordene hace dos horas?" demanda.

"Fue llevado a que le hicieran una tomografía que tu ordenaste."

"Pues obviamente esta de regreso viendo que tengo su historial en mi mano."

"Entonces obviamente voy a darle su antibiótico."

"No es obvio, porque estas parado frente a mí en lugar de estar haciéndolo."

"¿Qué mierdas soy, Cujo?" Sus ojos están en llamas por la irritación. "Lo único obvio aquí es que estas siendo una loca narcisista y necesitas bajarte de tu maldito tren del poder."

La luz de atención al paciente suena. Me levanto para hacer la llamada, dejando a estos dos en su pelea de amantes. Es algo entretenido observar, pero alguien tiene que trabajar aquí. El teléfono suena mientras estoy contestando la llamada, y para el cuando termino la llamada, me giro para encontrar la estación de enfermeras vacía, salvo por Jessica que esta regresando con una bolsa de Bugles en una mano, las papas atrapadas entre la punta de sus dedos como un maldito Freddy Krueger. Ella también se parece un poco a él, si tuviera cabello blanco con friz y entrecerraras mucho los ojos.

"¿A dónde se fue Emmet?" le pregunto. No me sorprendería si me ignorara porque normalmente se molesta por cualquier cosa que pregunte, sin importar la relevancia que la pregunta pueda tener. Pero me sorprende al encogerse de hombros y comerse un Bugler de sus dedos.

"Iba caminando por el pasillo con la Dra. Hale. Probablemente van a ver un paciente."

Mis ojos casi se salen de su cavidad mientras me inclino sobre el mostrador, tratado de verlos. No se ven por ningún lado. La puerta del conserje esta completamente cerrada.

Dios Santo, alguien apuñale mis ojos con un bisturí oxidado. Creo que acabo de presenciar foreplay.

-x-x-

Empujo a Edward contra la ropa de cama, prácticamente atacando su cuello con mi boca. Esta ligeramente tenso, pero eso no detiene el gemido que escapa o el bulto que se forma. Deslizo mis dedos bajo su playera y acaricio la suave piel de su estomago, deleitándome en la forma que se siente bajo mis manos.

"Alguien podría entrar," respira, un ligero corte en su voz. Pero él se inclina hacía adelante justo después y atrapa mis labios con los suyos, inclinando su cabeza para profundizar el beso.

"Vamos a escucharlos," prometo. Hay otra puerta que tiene que ser abierta antes de llegar a la puerta de la habitación de la ropa de cama, así que deberíamos tener al menos una advertencia de dos segundos si alguien viene. ¿Es suficiente tiempo para hacer algo? Probablemente no. ¿Realmente me importa? Definitivamente no.

Edward llega al trabajo poco tiempo antes que yo, pero ninguno de los dos tiene tiempo de ir a la sala de guardia como había sugerido. Y es doloroso, estar sin él. Se negó a besarme en los labios los cuatro días completos que estuvo enfermo, y la última noche fue a la casa de sus padres a ayudar a Esme a desempacar unas cosas del ático y decidí no ir. Él realmente no trato de persuadirme. Entendió.

Pero ahora mi deseo por él es casi doloroso, razón por la que me topé con él en el pasillo y lo jale hacía al cuarto de ropa de cama. Él no se resistió, pero simplemente me siguió con una expresión de desconcierto. No creo que esperara que lo atacara como una animal depravado. Estoy claramente fuera de control

Pero él no se esta quejando ahora – o al menos su cuerpo no. Me besa con igual fervor, sus manos pasando por mis senos a través de la tela del uniforme. Deslizo mi mano dentro de sus pantalones y enredo mis dedos alrededor de su polla, el elástico del pantalón de su uniforme dando suficiente espacio para moverme. Él gime y nos gira, empujándome contra la ropa de cama, y los tubos de metal contra mi espalda son incomodos pero no mal acogidos. Sus labios se mueven de mi boca a mi cuello y yo inclino mi rostro hacia un lado para darle un mejor acceso. La tensión sexual esta amontonándose en épicas proporciones.

De repente escuchamos la primera puerta abrirse, y ambos nos congelamos. Luego nos ponemos en acción, maldiciendo y alejándonos del otro a una gran velocidad.

"¡Ponte detrás del carro!" siseo y tomo los lados y lo alejo de la pared. Tiene más sentido – él no tiene razón de estar aquí. Yo, por otro lado, vengo por ropa de cama todo el tiempo.

Él sigue mis instrucciones sin vacilación. Realmente no hay tiempo de vacilación. Un segundo después, la puerta se abre y alguien empieza a meter un carrito de metal. Es el carro que se deja en la pasillo, uno que esta lleno de ropa de cama para no tener que caminar tanto a esta habitación desde el otro lado del piso. Me arreglo mi cabello antes de moverme para sostener la puerta, casi gruñendo cuando veo a Jessica empujando el carrito dentro. Ella no me agradece por la ayuda, pero mastica su goma de mascar de forma molesta y me mira brevemente. Me sorprende que no escuchamos como mastica la goma de mascar al final del pasillo.

"¿Qué estas haciendo?" pregunto con algo de alarma, horrorizada que ella esta justo este momento, de todo el tiempo disponible, para venir aquí.

"Estoy llenado el carrito de ropa de cama, ¿Qué parece que estoy haciendo?" entorna los ojos.

"Yo lo hare," me ofrezco rápidamente. Muy rápido, me doy cuenta, porque entrecierra los ojos con sospecha.

"Puedo hacerlo yo misma."

Me pregunto si me vio entrar aquí con Edward y esta interviniendo a propósito. El carrito esta puesto muy lejos de la pared que por si solo se ve sospechoso, y lo ve con interés.

"Necesitas ir a contestar el teléfono," argumento.

"Kate esta allá afuera."

"No es el trabajo de Kate."

"Ella dijo que no había problema."

"Estoy tratando de hacer una llamada privada." Mis mentiras suenan desesperadas.

"¿Le preguntaste a Kate? Porque eso no esta permitido." Su voz es presumida, casi burlándose. Ella abre el cajón y empieza a tomar ropa de cama de los estantes, colocándolos pulcramente en el carrito.

"Si, le pregunte a Kate," miento con una rabieta. Empiezo a tomar sabanas, mantas, y toallas y literalmente arrojarlas en el carrito. ¿Qué más puedo hacer? No puedo dejar a Edward aquí solo. Quién sabe cuantas personas van a morir esperando que el lento trasero de Jessica llene este carrito. Ella luce como si fuera a quejarse por mi descuidada prisa, pero sorprendentemente no lo hace. Ella bufa y mastica el chicle con más entusiasmo.

Luego un buscapersonas empieza a pitar. No me jodas. Odio su maldito buscapersonas. Jessica me mira, sorprendida al principio, luego sacude la cabeza incrédula. Me lanza una mirada que claramente dice que no es estúpida, pero aun creo que eso es debatible. Me preocupo por un momento que vaya a mover el carro y revelar a Edward. Sé que el secreto esta descubierto, pero esta portando una erección digna de Playgirl que es aun mas pronunciada en su delgado uniforme y, hay que admitirlo, es claramente un punto de atracción. Imagino que no puede estar completamente duro, pero si atrapo a Jessica comiéndose con los ojos su polla podría sacarle los ojos. Es mejor salvar su visión y sacarla de aquí.

Me toma un total de quince segundo el poner tanta ropa de cama en el carrito que los cajones están desbordando. Entorna los ojos de nuevo, molesta, pero empieza a empujar el carrito fuera de la habitación. Sostengo la puerta y la incito a irse.

"Gracias por tu ayuda," dice sarcásticamente. Luego, viéndome directamente, grita, "Adiós, Dr. Cullen. O al menos, esperaría que fuera el Dr. Cullen." Enarca la ceja de forma cuestionante hacia mi, ignorando mi mirada asesina y desaparece por la puerta.

Suspiro irritada antes de caminar a un lado del carrito para ver a Edward. Esta atrapado entre la pared y el carro, checando su buscapersonas. Luce igual de molesto.

"Bueno eso salió muy bien," dice irritado.

"Lo hizo a propósito," argumento. "Ella sabia que estabas aquí. Esta celosa, también. Quiere algo que no puede tener." Me cruzo de brazos y Edward enarca la ceja curioso.

"¿Con que sí?" Coloca el buscapersonas de regreso en su bolsillo.

Me meto en el estrecho espacio, presionando mi cuerpo contra el suyo y deslizando mi mano por su cuello. Me levanto en la punta de los dedos de mis pies y lo atraigo hacia mi, besándolo profundamente, y siento su irritación disiparse mientras gime y se derrite bajo mis caricias. Su mano se desliza detrás de mí y en mi pantalón mientras aprieta mi desnudo trasero, atrayéndome más cerca hacía él mientras lo hace. Puedo sentirlo ponerse duro de nuevo. Se aleja con un suspiro sin aliento.

"Tengo que irme," dice, besándome de nuevo rápidamente.

"No quiero que te vayas," pongo mala cara.

"Tengo que hacerlo. Necesito contestar esto." Hace un gesto hacia su buscapersonas. Suspiro y me muevo de detrás del carro, poniendo espacio entre ellos. Es lo mejor, porque ambos necesitamos trabajar y Kate podría venir en cualquier momento a investigar. Soy una adulta, puedo controlar mis hormonas.

Creo.

"De acuerdo," murmuro. Estoy claramente disgustada. Edward empuja el carro contra la pared de nuevo y luego toma mi mano, jalándome hacía él y besándome una última vez. Es insistente, su lengua abriéndose paso en mi boca casi con fuerza, y puedo sentirme excitada de nuevo. Cuando finalmente se aleja, estoy jadeando.

"Quédate conmigo esta noche." Murmura.

"Esta bien." Dios, estoy desesperada.

Él sonríe y besa mi frente, luego mete la mano en sus pantalones y se reajusta. Su erección ya no es obvia y diablos, eso fue ardiente.

"Tengo que irme," dice de nuevo. "Ya te extraño." No me da la oportunidad de responder, porque se desliza por la puerta y me deja ahí sola. Estoy gravemente decepcionada. No sé que esperaba que pasara aquí, pero todo lo que logre fue excitarnos a los dos hasta el punto de tortura. Nadie tendría que trabajar de esta forma.

Tomo unas sabanas para no ser completamente obvia y, después de esperar los dos minutos estándar o más o menos, salgo del cuarto. No hay nadie en la pasillo que pueda ver. Edward esta sentado en la estación de enfermeras en el teléfono, probablemente regresando la llamada, y su cabello esta en obvio desorden por mis travesuras. Me mira cuando paso y si, se ve un poco sexualmente frustrado. Me alegra no ser la única.

Checo mi reloj. Seis horas más para terminar.

Genial

Edward se supone que sale en una hora, pero parece ocupado y probablemente se quede más tiempo. Usualmente lo hace, de todas formas. Voy a la habitación de un paciente y cuando salgo, ya no esta. Estoy decepcionada, pero tal vez simplemente no tenía tiempo de esperar a que regresara.

Como tres horas pasan y no se nada de él. Sin embargo, aun estoy excitada, literalmente contando los minutos hasta que pueda salir de este lugar. Me imagino diferentes escenarios en como planeo asaltarlo cuando entre a su casa, cada uno más tentador que el último.

Luego recibo un mensaje.

¿Te veo en la sala de guardia?

Santo Dios de las salas de guardia.

Estaré ahí en cinco minutos.

Ni siquiera dudo antes de caminar hacía Alice. "Necesito que cuides mi equipo," le digo. Me ve con curiosidad.

"¿Por qué?"

"Voy abajo por unos minutos."

Parece que quiere decir algo, pero eventualmente solo sonríe y asiente. No es como si ella no se hubiera escapado antes para estar con Jasper. Esos dos son insaciables y claramente no son quienes para juzgar.

Le doy el peor reporte de la historia y camino rápido hacía la escalera, luego estúpidamente trato de correr los cuatro pisos hasta arriba. Fui demasiado impaciente para esperar el elevador, y ahora estoy jadeando y silbando como si tuviera un ataque de asma. Cualquier ejercicio que hago es obviamente inútil si no puedo subir un par de escaleras sin querer desmayarme. Cuando llego a la puerta me inclino hacia adelante tratando de recuperar el aliento, preguntándome si debería tocar o llamar a su celular. ¿Qué pasa si hay otro doctor ahí?

Edward debió haberme escuchado – mis pasos, espero, y no solo mi silbido – porque la puerta se abre de repente. Me mira brevemente, confundido, y me jala dentro.

"¿Corriste todo el camino hacía acá?" pregunta, obviamente divertido.

"Tal vez," jadeo. "No creí que estuviera tan fuera de-" no termino mi oración, por que los labios de Edward están de repente en los míos y me empuja con algo de rudeza contra la puerta. Si, alguien definitivamente estaba sexualmente frustrado. Estoy aturdida, aun tratando de recuperar el aliento mientras Edward jala mis pantalones hacia abajo y se arrodilla frente a mí. Me quita mi zapato y saca una pierna del pantalón por mi pie antes de apoyar mi pie en su hombro, abriendo mis labios y lamiendo lentamente entre mis piernas. Mis ojos ruedan hacía atrás y mi cabeza golpea la puerta con un golpe seco. Tomo su cabello con una mano como apoyo, porque es lo único que puedo alcanzar con facilidad, mientras mi otro brazo se estira contra la pared detrás de mí.

"Dios;" murmuro audiblemente. Estoy tensa por estar excitada todo el día y muy sensible a sus caricias. Casi pierdo la razón cuando desliza un dedo de mí, y me acaricia lentamente mientras su pulgar masajea mi clítoris.

Eventualmente aleja su mano y me ayuda a quitarme los pantalones. Me los quito mientras él se levanta, sus manos viajando por mi cuerpo, sus labios encontrando la piel de mi cuello.

"¿Tienes idea de lo que me hiciste hoy?" pregunta. Mordisquea mi piel ligeramente con sus dientes, causando que jadee. "No podía dejar de pensar en ti. En esto." Sus dedos se deslizan entre mis piernas de nuevo y yo gimo, empujando sus pantalones solo lo suficiente para liberar su polla. La tomo inmediatamente, aplicando presión y deslizando mi mano por su largo.

Toma mis caderas con fuerza y me levanta del piso. Enredo mis piernas alrededor de su cadera y me sostengo de sus hombros, besándolo profundamente mientras él camina hacía el sofá y se sienta conmigo sobre su regazo. Posiciono su polla debajo de mí y me hundo en él inmediatamente, agradeciéndoles a los dioses de la pequeña pastilla que ya no tenemos que usar condón. Él posiciona sus manos en mis caderas pero me permite llevar el ritmo, sus caderas embistiendo ligeramente hacia arriba para igualar mis movimientos. Su cabeza cae hacia tras y cierra los ojos, y beso su cuello, saboreando el sabor de su piel, la sensación de su cuerpo debajo del mio mientras me muevo contra él una y otra vez.

"Dios, te sientes increíble," murmura, y cierro mis labios sobre los suyos, gimiendo en su boca como respuesta.

"Tan increíble," concuerdo. "No podía dejar de pensar en ti. En cosas que quería hacerte. Me alegra que no me hicieras esperar…"

"Mierda, Bella." Se mueve contra mi, sus caderas golpeando fuerte las mías, su polla llenándome completamente. Envuelve sus brazos alrededor de mi y entierra su rostro en mi hombro mientras embiste hacía arriba, igualando mis movimientos y empujando más dentro de mí. Grito cuando su pulgar acaricia mi clítoris, ya tan cerca del borde por las horas de tensión, y siento que estoy perdiendo el control en cuestión de nada. Edward me sostiene contra él mientras el orgasmo me deja temblorosa y ardiente, nunca deteniéndose ni alterando sus embestidas, y atrae mi boca a la suya y me besa apasionadamente mientras su cuerpo se tensa y estalla dentro de mi.

Eventualmente se detiene y yo descanso sobre él, ambos tratando de recuperar el aliento. Su agarre no ha disminuido. Finalmente le alejo, lentamente levantándome de sobre de él.

"Tengo que volver al trabajo," digo con pesar. También estoy un poco paranoica de que alguien pueda encontrarnos. No lo suficiente como para dejar de actuar como una zorra en celo, obviamente, pero aun así.

Edward asiente y me besa. Voy al baño para limpiarme, y cunado salgo él me esta esperando como si fuera a acompañarme a salir.

"¿Ya te vas?" le pregunto, y él asiente.

"Si. Termine finalmente."

"Ya lo creo."

Él sonríe. "¿Aun vas a venir esta noche?"

"¿Aun quieres que vaya?"

Besa mi frente, luego toma mi mano y me guía fuera de la sala de guardia.

"Claro que sí, Bella."

-x-x-

Son las seis cuarenta de la mañana, pero mi celular esta sonando. Nadie me llama tan temprano a menos que se estén desangrando o muriendo. Nunca estoy despierta tan temprano si no tengo que ir a trabajar; una de las cosas menos favoritas de mi trabajo es tener que levantarme a una hora nada piadosa para nadie, y disfruto cada minuto de sueño que pueda obtener durante mis días libres.

Edward gruñe a mi lado, obviamente perturbado por el ruido. Me deslizo lejos de su calidez y fuera de la cama y saco mi celular de mi bolso. Deja de sonar tan pronto lo tomo, por supuesto.

Luego veo que es mi amiga Lauren de Florida. La conocí a través de Alec, mientras ella estaba en el programa de residencia con él, y todos salíamos ocasionalmente. Ella siempre fue divertida y sociable y ambos disfrutábamos su compañía. Me doy cuenta que no he hablado con ella en semanas.

Me arrastro hasta la sala y escucho su mensaje. Es estándar, solo preguntándome como estoy porque no hemos hablado en mucho tiempo. Acurrucándome en el sofá de Edward, echo la manta sobre mi y le regreso la llamada.

"¡Bella!" contesta entusiasmada. "¿Cómo estas?"

"Soñolienta," contesto, bostezando involuntariamente. "¿Cómo estas?"

"¡Oh Dios mio, ¿aun estas durmiendo? No sabía si lo estarías dado que son casi las diez. Usualmente estas despierta a esta hora, me imagine que solo dejaría un mensaje si no estabas…"

"Ummm…" hago una pausa. ¿Habla en serio? "Son casi las siete aquí, Lauren."

"¿Qué? Oh Dios, ¡el cambio de horario!" jadea. "¡Tienes razón! Me siento como una idiota. No fue mi intención despertarte, podemos hablar después…"

Damas y caballeros, conozcan a la Dra. Mallory. Sus vidas van a estar en sus manos hoy.

Tengan miedo. Mucho, mucho miedo.

"No, esta bien. Estoy despierta ahora," miento. Aun estoy cansada, pero honestamente no creo que sea capaz de volverme a dormir ahora que estoy levantada.

"Oh, esta bien entonces. Solo llamaba para ver como estas, como te esta tratando la vida en la costa oeste. Te extrañamos.

"También los extraño. Y estoy bien. Me gusta mucho mi nuevo trabajo."

"¿En verdad llueve todos los días en Seattle?"

"Um, no, no todos los días."

"¿En serio? Me pregunto porque la gente dirá eso entonces…"

"No es soleado aquí," explico. "No es como Florida. Es mucho más frio y mucho más… gris. Esta nublado la mayor parte del tiempo."

"Oh Dios, eso suena deprimente."

"Es una hermosa ciudad. Me gusta."

"¿Más que Florida?"

Pienso su pregunta. Extraño Florida – extraño las playas blancas, el clima cálido, y el sol. Extraño las palmeras y el poder usar sandalias casi todo el año. Extraño vivir cerca de mi mamá.

Pero algo le faltaba. Alguien. Un alguien especial único de esta ciudad, y no puedo imaginar estar en cualquier lugar que no este.

Solo hemos estado juntos tres semanas, y ya no puedo imaginar mi vida sin él. Él es lo que he esperado – una razón para levantarte en las mañanas, una razón para ir al trabajo e ir a casa en las tardes. Una razón para sonreír, una razón para arreglarme, una razón para trabajar duro.

Aun no he reunido el coraje para decirle que lo amo. Siento que hemos estado juntos por más tiempo dado que salimos por un tiempo, pero tres semanas parecen una aterradoramente poca cantidad de tiempo. Y es un hombre, así que quien sabe que piensa de este tema. Le gusto, eso es muy obvio, pero revelar que lo amo puede poner presión no deseada sobre él. Puede sentirse obligado a decirlo también simplemente porque yo lo dije, o peor, puede que no diga nada al respecto. Puede que se aleje de mi con la noción de que mis sentimientos se están desarrollando demasiado rápido para su gusto.

Los hombres son simples. Si él me amara, me lo diría. ¿Cierto?

"Si, creo que me gusta más que Florida." Finalmente contesto.

Hablamos un poco más, simplemente poniéndonos al corriente. Me cuenta de su residencia y yo le cuento de mi trabajo y de las personas que he conocido aquí. Me pregunta si he conocido algún hombre que valga la pena y le cuento de Edward, manteniendo los detalles de nuestra relación vagos. No se sorprende cuando se entera que es un doctor.

"Siempre te gustaron los doctores," dice con confianza, y yo frunzo el ceño.

"¿Qué? Claro que no," no me gusta esa etiqueta subyacente – como si hubiera salido y buscara un doctor específicamente, especialmente considerando que había evitado a Edward por esa misma razón.

"Estuviste con Alec por mucho tiempo," argumenta.

"Estaba en la escuela cuando empezamos a salir."

"¿Y? Sabias que sería un doctor algún día."

"Eso no tenía nada que ver, Lauren." Mi tono es un poco impaciente.

"¿Has hablado con él últimamente?"

"¿Con quien?" pregunto confundida. "¿Alec?"

"Si. Él y Dee terminaron, sabes. Se embriago hace una semana, y estuvo hablando de ti – sabes lo autocompasivo que puede ser cuando esta ebrio. Seguía diciendo que jodio todo lo bueno en su vida, que ni siquiera sabia si quería seguir siendo un doctor. Me sorprende que no haya tratado de llamarte o algo.

"Oh," estoy más aliviada que sorprendida. No tengo remordimientos por haberme ido, especialmente ahora que estoy con Edward, y no dudaría en cambiar mi número si alguna vez decide intentar compensar lo que hizo. "Es un hombre listo," digo distraída. "Sabe que terminamos para bien."

"Si," concuerda. "Y contigo viviendo del otro lado del país no le pone fácil el arrastrarse a tus pies ni nada."

"Si, gracias al cielo." No puedo mentir – tengo una pequeña sensación de satisfacción al saber que Alec pueda estar arrepentido de lo que hizo. Fue una situación bastante jodida y el karma es una perra.

Pero no puedo encontrar en mi el lamentarme de todo. Si Alec no hubiera arruinado todo, probablemente aun seguiría viviendo con él – seguiría viviendo en una vida platónica e infeliz con él en Florida – en lugar de haber volado al otro lado del país en busca de un cambio. Nunca hubiera conocido a Edward, y estaríamos viviendo dos vidas completamente separadas. Seria ajena al echo de que un gran hombre existía, y que las cosas podrían ser mucho mejor.

Es gracioso como las cosas funcionan por si solas.

Lauren y yo hablamos un poco más, y luego dice que tiene que irse. Me quedo sentada en el sofá un rato más, empapándome en el silencio de la oscura casa. Todo lo que puedo oír es el murmullo del refrigerador en la cocina. Pienso en tomar una ducha – tal vez empezar mi día temprano – pero no quiero despertar a Edward. Además, se ve demasiado tentador dormido en su gran, cómoda cama completamente solo.

Me acurruco a su lado, empujando mi espalda contra su frente y forzándolo a acurrucarse conmigo. Envuelve su brazo alrededor de mí y me jala con fuerza contra su pecho.

"¿Quién era?" murmura, refiriéndose a la llamada.

"Una amiga de Florida. Se olvido del cambio de horario. Es una doctora, sabes, así que no puedes esperar mucho de ella."

"Hmmm." Me aprieta más contra él, besando detrás de mi oreja, pero no responde. Tal vez es muy temprano para pensar en buenas respuestas. O tal vez ni siquiera estaba escuchando.

Algo duro se presiona contra mi trasero. Si, definitivamente no estaba escuchando.

¿Qué estaba diciendo?

Me arqueo hacía atrás un poco, frotando mi trasero contra su largo. Él inmediatamente presiona de regreso, gimiendo leventemente, y mientras nos frotamos el uno contra le otro, él pone mi cabello a un lado y besa mi cuello.

"Dios, lo que me haces," murmura.

"Puedes mostrarme," lo tiento. ¿Alguna vez me cansare de este hombre? Nunca nada se ha sentido así antes. Nunca había experimentado tal pasión, tal anhelo por alguien todas las horas del día. Me recorre un escalofrió de anticipación cuando se hace hacia atrás y jala mi ropa interior por mis caderas, jalándola hasta mis muslos hasta que están fuera del camino. Lo siento moverse detrás de mí brevemente antes de que su polla frote contra mi entrada, la cabeza deslizándose por mis pliegues y esparciendo la humedad. Empujo contra él de nuevo, ansiosa y deseosa. Él jala mi espalda contra su pecho antes de empujar dentro de mí, sus labios besando mi cabeza y mi nuca con dulzura. Empuja tan profundo como puede y suspira contento.

"Tan perfecto," murmura. Giro mi cuello y lo beso. Sus caricias son tiernas, sus movimientos lentos. Luz del nuevo día entra por las cortinas de su habitación, bañándola en un suave resplandor mientras nuestros cuerpos se mueven juntos como uno solo.

Estiro mi brazo detrás de mi para tomar su cabello y el besa mi cuello, gimiendo suavemente contra mi piel.

"Tan perfecto," concuerdo.