Después de una larga ausencia de 3 semanas, al fin aqui esta otro capitulo y espero ahora si tener las actualizaciones cada semana! Ya vamos en el capitulo 19 por lo que quedan alrededor de otros 9 o 10 capitulos más, en este momento no lo recuerdo. También espero hoy en la noche actualizar UN HOMBRE DE APUESTAS que también esta muy buena, aunque ahorita esta un poco lenta pero les prometo que se pone MUY bien más adelante. Bueno los dejo para que disfruten el capitulo, recuerden, dejen su REVIEW! :D y nos estamos leyendo!

Disclaimer: La historia le pertecene a mybluesky y los personajes a SM.


Capitulo 19 – Perdone, Dr., pero el Brazo de su Paciente se acaba de caer.

Estoy exhausta.

Han pasado solo ocho horas de mi día después de una noche sin poder dormir y una taza de patético café. Uno de mis pacientes ha estado gritando su propio nombre una y otra vez desde que llegue al piso. Nada, ni siquiera soborno o una saludable dosis de Ativan, puede calmarla. Tengo otro paciente que esta confundido y bajo amarras después de haberse quitado la intravenosa tres veces, y finalmente otro que continua quejándose de un dolor en su injerto Arteriovenoso (Injerto AV). Fue descoagulado el día de ayer, y ahora se esta poniendo rojo y presenta dolor. La hidrocodona no esta ayudando, y el Dr. Psicópata-lanzador-de-historiales – quiero decir, Dr. Biers – esta de guardia y no me regresa la alerta. Claro.

Llamo a su nefrólogo. "Puedes darle 0.5 de Dilaudid, pero si luce infectado tienes que llamar a su cirujano." Como si no hubiera intentado eso ya, idiota. Cuelga antes de que pueda explicarle esto.

El Dilaudid ayuda un poco, pero no dura mucho. El Dr. Biers me regresa la alerta dos horas después.

"Algo de dolor después del descoagulado es normal," dice impaciente. "Puedes darle otros 0.5 de Dilaudid."

"Pero la primera dosis no ayudo."

"Por eso es que vas a darle más." Le pica colgar el teléfono, puedo darme cuenta por la moderación en su voz. Es impresionante que no lo haya hecho ya.

"La incisión luce roja e inflamada," discuto. "No creo que sea normal. Alguien necesita venir a verla."

"Empieza con un gramo de Ceftriaxona intravenosa diario y saca un conteo de células blancas. Si empeora, llámame." Esta vez si cuelga.

Hago lo que me dice, pero hago que Emmet venga a ver la incisión conmigo. Juro que se ve peor de lo que se veía hace una hora. Esta roja y cálida y dura por toda esa parte. Emmet la observa callado mientras estamos frente al paciente, no queriendo alarmarla, pero en el pasillo dice, "Eso definitivamente esta infectado. ¿Quién putas es su cirujano?"

"El Dr. Biers esta de guardia. El Dr. Cullen hizo la cirugía ayer." Me he acostumbrado a la idea de que Carlisle es un imbécil que ahora puedo decir su nombre con confianza sin miedo o sin el tambaleo de mi voz. Edward y yo estamos bien a pesar de su comportamiento, y eso es lo que realmente importa. He tratado con imbéciles antes. Carlisle no es diferente del resto, en realidad, y es prácticamente un santo cuando lo comparas con el Dr. Biers.

Es algo triste, la verdad.

"¿Lo has llamado?" Se refiere al Dr. Biers.

"Claro que si. Se niega a venir a verla."

"Llama a Edward y consigue el celular de Papi C entonces," sugiere, como si no fuera la gran cosa. Estoy algo horrorizada por la sugerencia.

"No puedo hacer esto," rápidamente contrarresto, "No es el médico de guardia."

"Aun es su maldito paciente."

"¿Tienes un deseo de muerte para mi? ¿Te dije lo imbécil que fue esa noche, cierto? Si le llamo a su celular probablemente venga a cortarme la cabeza con un bisturí o algo. Y es un cirujano, así que apuesto que iría directo por la yugular."

"Mejor acostúmbrate a esa mierda, Pockets. Ese imbécil va a ser tu suegro algún día." Claramente no estoy obteniendo ni una pizca de simpatía de su parte. Pongo los ojos en blanco y voy a ver a otro paciente. Dado que ya se le administro el antibiótico, voy a esperar y llamar al Dr. Biers si se pone peor, lo que planeo hacer a menos de que el área mejore. Si ese plan falla, entonces…bueno, cruzaremos ese puente cuando sea necesario.

Para el transcurso de una hora, el efecto de la segunda dosis de Diladiud ha pasado y ella esta llorando y rogándome que haga algo. Su brazo realmente luce peor. Nunca había visto una infección propagarse tan rápido. Más de la mitad del miembro presenta dolor, esta duro e inflamado.

Llamo al Dr. Biers.

Él no me devuelve la alerta.

Lo llamo de nuevo.

La paciente llora con más fuerza. Me dice que corte su brazo y termine con su miseria, por favor.

Llamo a Edward, pero él tampoco me contesta. No me sorprende, en realidad, considerando que esta trabajando y probablemente tenga su teléfono en silencio. Le mando una alerta a su localizador, y regresa la llamada rápidamente.

Dios bendiga a los doctores que regresan la llamada.

"Oye Edward," digo precipitadamente. "Yo fui la que te llamo de hecho. Necesito el numero de celular de tu papá."

Extraña petición, lo se. Hay un prolongado, incomodo silencio de su lado. "¿Su numero?" finalmente dice.

"Si. Es una larga historia, pero realmente necesito que venga a ver a su paciente."

"¿No puedes mandarle una alerta?"

"No esta de guardia."

"¿Quién lo esta?"

"¿Por qué no quieres darme su numero?" pregunto a la defensiva. Es el padre de mi novio, después de todo. Si fuera cualquier otra persona no sería la gran cosa.

"Porque no tengo ganas de que me pateen el trasero, por eso," contesta rápidamente. "Él solo te dirá que no esta de guardia."

"Es muy, muy importante, Edward. Lo prometo."

Duda un momento, pero finalmente suspira. "De acuerdo." Me dicta el numero. Lo anoto, le agradezco y cuelgo. Llamo al Dr. Biers una última vez, luego voy a ver al paciente de nuevo. Dice que el dolor es peor. Trato de no pensar en lo que estoy haciendo mientras levanto el teléfono y marco el número de Carlisle. Mis calzones imaginarios de niña grande están en su lugar. No voy a dejar que me intimide – no cuando es por el mejor interés de su paciente.

"¿Hola?" El saludo inicial de Carlisle suena corto e irritado. Me enderezo en mi asiento y suspiro.

"Hola, Dr. Cullen," estoy siendo agradable. Al final, al menos puedo decir que intente ser amable. "Esta es Bella de Harborview. Sé que no esta de guardia, pero estoy – "

"¿Si sabes que no estoy de guardia porque estas llamándome?" interrumpe. No creo que siquiera recuerde que soy la chica que Edward llevo a cenar a su casa. Es probablemente mejor de esta forma. "¿Cómo obtuviste este numero?" se pregunta.

"Esto es importante," digo rápidamente, evadiendo sus preguntas. "Estoy a cargo del cuidado de su paciente, la Sra. Green, a quien le hicieron un des coagulación ayer, y su brazo presenta mucho dolor y esta hinchado y no puedo conseguir que el Dr. Biers me regrese la llamada – "

"¿Esta es la Bella de Edward?" interrumpe de nuevo. ¿Esta acaso escuchando algo de lo que digo?

Dudo. Pienso en mentir. "Si," finalmente contesto.

"Bella, solo porque estas saliendo con mi hijo no significa que me puedes llamar por pacientes cuando no estoy de guardia." Su tono es de regaño, como si le estuviera hablando a un niño de cinco años. Me trago mi enojo.

"Dr. Cullen, trato de decirle que esto es importante," presiono. "El brazo de la Sra. Green presenta dolor inusual y la hinchazón esta progresando rápidamente –"

"Todos piensan que sus problemas son importantes, Bella," interrumpe de nuevo. "Desafortunadamente, no estoy en casa y en ninguna posición para ayudarte. Te sugiero que llames al Dr. Biers de nuevo porque es su trabajo el estar disponible este fin de semana."

"Pero –"

"Buenas noches, Bella." Me cuelga. Me quedo viendo el silencioso recibidor, mi boca abierta como un pez fuera del agua. Emmet mueve la cabeza a mi lado y me palmea en la espalda.

"Valió la pena intentarlo, Pockets," dice con simpatía. "Documenta esa mierda. ¿Quieres que llame al supervisor?"

Me giro para ver a Emmet, furiosa. "Supongo," contesto enojada. "Prácticamente me acuso de tratar de tener… no lo se… trato especial porque salgo con Edward."

"Si, bueno, no me sorprende," dice. "Cualquier otra chica probablemente hubiera tratado."

Incorrecto – cualquier otra chica se hubiera cortado las muñecas después de pasar una noche en su compañía. Que idiota. Emmet obviamente no lo es lo suficientemente inteligente para comprender. Bufó y me giro, mi mano inmediatamente volando al teléfono de nuevo. No dudo antes de ponerlo en mi oreja y presionar el botón de 'redial'.

Suena un par de veces antes de ir directamente a buzón de voz. Cuelgo y marco de nuevo, pero sin éxito. Emmet, quién es el enfermero encargado este fin de semana, esta al teléfono con el supervisor de enfermería. Cuelgo y toco su hombro, para decirle que vuelvo rápido, y me deslizo por las escaleras. Llego de manera rápida al ER y veo a Edward, sentado en el escritorio, su mano enterrada en su cabello mientras escribe algo en un historial.

Toco su hombro y levanta la mirada, sorprendido.

"Hola, ¿Qué estas haciendo aquí?"

"Quería saber si me podías prestar tu celular," le digo.

"¿Para qué?"

"Necesito hablar con tu papá," digo, agregando rápidamente. "No contesta ninguna llamada del hospital y es muy importante. Sabes que nunca querría hablar con él si no lo fuera." Enarco una ceja, retándolo a que discuta mi lógica. Se ve poco convencido, pero finalmente saca el celular de su bolsillo y me lo entrega con un suspiro. No lo suelta cuando trato de tomarlo.

"¿Vas a decirme que es lo que esta pasando?" pregunta.

"Estoy muy preocupada por su paciente y no puedo lograr que el cirujano de guardia venga a verla. Ni siquiera responde mis llamadas."

"¿Qué le sucede?"

Respiro profundo, luego empiezo a enlistar los problemas con mis dedos. "Primero, esta prácticamente arrancándose los ojos por una cirugía que normalmente solo causa un poco de dolor y ni siquiera el medicamento más fuerte contra el dolor que tenemos le ofrece algo de alivio. Segundo, solo han pasado un par de horas desde que esto comenzó y casi todo su brazo esta duro, rojo y edematoso. Y tercero, todo lo que hizo el Dr. Biers fue ordenar un gramo de Ceftriaxona, lo cual probablemente no sea muy efectivo contra quien diablos sepa el tipo de bacteria que tiene en su brazo, y obviamente no la ha ayudado.

Edward exhala profundo y suelta el teléfono. "¿La piel se esta volviendo morada o negra? ¿Tal vez como un morete?" pregunta.

"No, no lo creo. ¿Por qué?"

"Realmente nunca lo he visto antes, pero si esta progresando tan rápido, suena como si fuera fascitis necrotizante." Lo miro horrorizada con esta información. ¿Bacteria carnívora? "Definitivamente necesitara cirugía si es el caso. Llama a mi papá de nuevo y yo llamare al supervisor y veré que puedo hacer."

"Gracias." Me alejo, pasando mi mano por sus hombros mientras paso. Me abro paso por el ER en busca de una habitación vacía y eventualmente encuentro una en la parte de atrás. Me encierro e inmediatamente empiezo a buscar entre los contactos del celular de Edward, buscando el nombre de su padre. Esta guardado bajo el nombre de 'Papá' y presiono el botón de llamar rápidamente, sin permitirme pensar dos veces lo que estoy haciendo.

Suena y suena, y me enojo cada vez más bajo la idea de que este ignorando a su propio hijo.

Justo antes de mandarme a buzón de voz, contesta.

"Si me estas llamando por tu novia, Edward, solo quiero que sepas que ya hable con ella y le explique que ya hice todo – "

"Este no es Edward," interrumpo. "Es Bella." No le doy tiempo de hablar, pero apuro mis palabras por el miedo a que vaya a colgarme de nuevo. "No tengo porque caerle bien, Dr. Cullen – Dios sabe que usted no me cae bien – pero es su deber ético el cuidar a su paciente. El Dr. Biers no contesta las alertas y le estoy diciendo, como alguien con un poco de sentido común, que la Sra. Green necesita atención médica. Esto bien podría ser fascitis necrotizante, ¿Qué podría haber hecho? ¿Dejarla morir? ¿Perder su brazo? Puede que piense que no es su responsabilidad porque no esta de guardia, pero esta equivocado. Es su responsabilidad como ser humano el asegurarse que alguien al que usted abrió ayer reciba el cuidado médico apropiado. Llame al supervisor y voy a hacer que todos se enteren que trate de contactarlo dos veces, y espero que la Sra. Green los demande a usted y al Dr. Biers por negligencia. Usted, Dr. Cullen es una pobre excusa de doctor si no viene a ver a su paciente. Obviamente esta en la profesión por las razones incorrectas, y cada día me sorprende que Edward este relacionado con usted. Que lo haya soportado todos estos años y aun así se haya convertido en el maravilloso hombre que es."

Hago una pausa para tomar un respiro, mi corazón acelerado por la adrenalina. Trato de no respirar tan pesadamente en el teléfono, pero estoy agitada y molesta mientras mi respiración sale en pesados suspiros. Mis pensamientos corren esporádicamente mientras trato de recordar que otra cosa quiero decirle.

Me toma un momento el darme cuenta que el teléfono esta muerto.

Me colgó. De nuevo.

Maldita sea.

Echando humo, le regreso su teléfono a Edward, que frunce el ceño preocupado. "¿No pudiste contactarlo?"

"Si, si lo contacte," contesto dolida. "Mucho bien me hizo. Pero gracias por dejarme intentarlo." Dejo fuera la parte donde di la cara y le dije lo que pensaba. Probablemente lo oirá después, pero ahora simplemente no tengo la energía o el tiempo de ponerlo al corriente.

"Hable con el supervisor," dice. "Dijo que hará que alguien de seguridad vaya a la casa del Dr. Biers y que el Jefe de Cirugía ha sido notificado. Un cirujano debe de estar ahí muy pronto." Su sonrisa es forzada pero empática.

"Gracias," digo sinceramente. Él asiente y se va con un breve adiós. Tomo el elevador de regreso a mi piso y encuentro al supervisor sentado detrás del escritorio de la estación de enfermeras. Es un hombre alto con mucho y loco, cabello oscuro. Tiene cierto parecido a 'Grizzly Adams', creo, si solo tuviera la poblada barba para completar el look.

Emmet sale de la habitación de un paciente y me ve. "Oye Pockets, su brazo se ve peor," me informa. "Collin esta aun tratando de contactar al Dr. Biers o al Dr. Cullen. Hizo que seguridad fuera a casa del Dr. Biers para asegurarse que esta bien y para traerlo."

Solo asiento y paso de largo a la habitación de la Dra. Green. Puedo escucharla sollozar desde el pasillo. Mientras he tenido problemas con doctores en el pasado, nunca he tenido uno que m ignore sin más cuando insisto que hay un serio problema con sus pacientes. Pueden ser unos idiotas, pero la mayor parte del tiempo escuchan lo que tengo que decir.

Emmet tiene razón – su brazo luce peor. Esta más inflamado, y la incisión esta soltando el doble de pus y esta tornándose un color morado oscuro. Mi mente corre a lo que Edward dijo de fascitis necrotizante. La Sra. Green luce pálida y diaforética. Toco su frente con mi mano y me doy cuenta que esta ardiendo en fiebre. Grita cuando toco su brazo.

Si, definitivamente esto no es bueno.

Tomo sus signos vitales y salgo al pasillo, tirando mis guantes. Todo esta estable menos su temperatura, la cual es 39.2 C. "Collin, creo que necesitaremos una 'respuesta rápida'," digo. "Algo esta realmente mal…"

Trato de mantenerme calmada, pero internamente, soy presa del pánico. Una 'respuesta rápida' será esencialmente inútil, pero sería bueno estar rodeada de doctores hasta que un cirujano llegue. Me pregunto si Collin podría llamar al cirujano ortopédico, o diablos, incluso un cirujano general. Dios, incluso aceptaría a la Dra. Ellis en este momento.

Respira profundo, Bella. Claramente estas teniendo un colapso mental.

Como si leyera mi mente, Collin cuelga el teléfono y dice, "La policía esta en la casa de Dr. Biers para checar si esta ahí. Me puse en contacto con el Dr. Sanders y dice que estará aquí tan pronto como le sea posible para ver que esta pasando, con suerte en los próximos 10 minutos. Pero si, adelante y haz la 'respuesta rápida'.

Dr. Sanders es un cirujano ortopédico, y estoy aliviada. Levanto el teléfono para hacer la 'respuesta rápida' pero me congelo cuando veo al Dr. Biers pasarse por la estación de enfermeras, su paso sin prisa y apesumbrado.

Golpeo el teléfono de regreso a su plataforma. "Dr. Biers, lo llame," digo rápidamente. "Realmente necesito que venga a ver a la Sra. Green – "

"Te dije que ya venía," interrumpe sin prestarme atención. "¿Dónde esta su historial?"

Collin se levanta, tomando el historial de debajo de su brazo. "Yo lo tengo, Dr. Biers. Necesitamos que venga a ver a la Sra. Green primero." Su tono es final, no deja lugar para discusiones.

El Dr. Biers mira a Collin, sus cejas levantadas, pero milagrosamente no discute. Creo que funciona el estar en una posición de autoridad. No sigue a la habitación de la Sra. Green y examina su brazo, sin molestarse en ponerse guantes o poner alcohol mientras toca alrededor de la pus. Ella se queja del dolor y él se gira hacia mí, sus ojos enojados.

"No me dijiste que su brazo se estaba tornando negro."

"Acaba de empezar a tornarse de ese color y lo llame como cincuenta veces," sostengo con altivez. La mirada que me da después de decir esto es casi letal.

Oops - ¿Se suponía que no debía revelar su negligencia enfrente del paciente? ¿Quería que todo cayera sobre mi, dices?

Perdón, idiota.

Empieza a explicarle cosas a la paciente, que solo esta medio escuchando por el dolor. Afortunadamente, su horrorizado esposo esta ahora presente. El Dr. Biers le explica que parece que tiene una bacteria presente en su brazo que esta liberando toxinas y destruyendo su musculo, y que necesita intervenir quirúrgicamente en este instante para remover la infección. Termina la discusión demandando que consiga la autorización del esposo y diciéndole a Collin que necesita un quirófano inmediatamente.

Casi choca con alguien al salir por la puerta, y me sorprende ver al Dr. Cullen.

Como, casi-me-cago-en-los-pantalones, sorprendida.

"¿Qué esta pasando?" Pregunta el Dr. Cullen, claramente molesto. Ve al Dr. Biers, quién le explica la situación y en como que 'no fue informado' de la severidad de la infección de la Sra. Green. Collin trata de moverlos al pasillo, pero el Dr. Cullen se niega a ir, en su lugar va a ver a la Sra. Green primero. El Dr. Sanders aparece, y de repente todo es caos. El Dr. Biers esta quejándose y Collin trata de explicarle la situación al Dr. Sanders, quien luce como si no quisiera otra cosa más que irse de ahí. Consigo la autorización y otra dosis de Dilaudid para la Sra. Green, y para cuando termino, el Dr. Cullen y el Dr. Biers están discutiendo acaloradamente en la estación de enfermeras.

"No es aceptable de tu parte ignorar a mi paciente cuando estas de guardia." El Dr. Cullen esta más que lívido.

"Les dije que vendría aquí pronto," el Dr. Biers argumenta. "Simplemente me dijeron que la incisión estaba roja y presentaba dolor, lo que es perfectamente normal con una pequeña infección y ordene Ceftriaxona y un conteo de células –"

"¿No se le aconsejo que viniera a ver al paciente? Dr. Biers, no es tan apuesto, las enfermeras no insisten que venga para acá solo para poder su hermoso rostro –"

Jesucristo resucitado, ¿el Dr. Cullen realmente me esta defendiendo?

"Estoy consiente de eso, Doctor Cullen –"

Collin se mete y los interrumpe, insistiendo que el paciente necesita de su atención ahora y prácticamente demandado que dejen de discutir. El Dr. Cullen le dice al Dr. Biers que él va a operar, y que por ningún motivo, bajo ninguna circunstancia el Dr. Biers tocara su paciente en esta vida. El rostro del Dr. Biers se esta tornado del color del brazo de la Sra. Green – rojo oscuro y morado en algunos lugares, y por un momento me preocupa que vaya a explotar y empezar a lanzar historiales de nuevo. Pero eventualmente se marcha sin recurrir a la violencia física, con solo una que otra maldición en su camino.

Un cirujano técnico viene por la Sra. Green un par de minutos después. El Dr. Cullen se va sin dirigirme la palabra. No esperaba que se arrastrara agradecido por lo que hice, pero un breve 'gracias' hubiera sido maravilloso. De nuevo, el infierno no se ha congelado aun.

Collin dice algo sobre escribir un reporte del incidente. Me pregunto que es lo que un doctor debe de hacer para que lo despidan, dado que el comportamiento del Dr. Biers parece consistir de nada excepto metidas de pata. Y sin embargo sigue aquí.

Es casi hora del cambio de turno. Trato de ponerme al corriente con el resto de mi trabajo, además que tengo toneladas de documentación que hacer. Edward viene minutos después y me pregunta por el paciente, para lo que contesto que su padre al final se presento y la llevo a una cirugía de emergencia. Le cuento brevemente lo sucedido en la estación de enfermeras. Edward no esta sorprendido, pero su alivio es palpable.

-x-x-

Esta noche no pudo haber sido mejor para ir por unos tragos.

La Sra. Green aun esta en cirugía cuando salgo del trabajo. Le hago saber a Edward que me voy, luego voy a mi apartamento para tomar una rápida ducha y cambiarme. Me reúno con la Dra. Hale e Irina en el bar, y nos sentamos en una mesa en la parte de atrás. Irina rápidamente ordena una jarra de margaritas y algunos aperitivos mientras se queja que necesitaba esta noche durante toda la semana. Aparentemente, también tuvo un mal día. La Dra. Hale salió esta mañana y hace notar que podría vivir en un gabinete de licor por todo lo que el trabajo le hace beber.

"¿Deberíamos tomarnos unos shots?" Irina nos pregunta. Sus ojos están esperanzados de que todos accedamos.

"Maldición si," la Dra. Hale dice. "No sería una fiesta sin shots."

"No he tomado shots en un tempo," les advierto. Normalmente puedo manejar el licor bastante bien, pero los shots son mi desafortunada debilidad. No siempre puedo recordar que sucedió, pero las historias – especialmente esas donde participa el vomito – suenan horripilantes. La amnesia es probablemente un acto de bondad de Dios.

"Bueno eso esta por cambiar," la Dra. Hale dice. "Esta noche se trata de celebraciones."

"¿Celebrar que?"

"Estar fuera del maldito trabajo."

Ella es muy parecida a Emmet. Una inquietante versión femenina. Tomo mi shot con gracia cuando me lo entregan y todas lo tragamos con nuestras margaritas. Proponen tomar otro, pero sé que necesito controlarme y no acepto.

La Dra. Hale de hecho es muy divertida fuera del trabajo. Dale un poco de alcohol y nunca va a dejar de hablar. El tema de Emmet surge en algún punto y ella se va por la tangente diciendo lo estúpidos que son los hombres. Sintiéndome valiente – o ebria, misma diferencia – le pregunto si realmente tuvo sexo con él el día que discutieron en la estación de enfermeras.

"Mierda, claro que si," dice sin reparo. "Puede que sea malditamente estúpido, pero es un buen revolcón. Al menos es útil en un área."

"Pregúntale que tan largo es," Irina pide diabólicamente.

Los ojos de la Dra. Hale se iluminan mientras empieza a medir con sus manos. Cierro mis ojos y cubro mis oídos y digo. "No quiero saber, no quiero saber no quiero saber – "Lo último que necesito es una imagen mental del 'amigo' de Emmet quemada en mi memoria para siempre. Ya tuve la desgracia de ver su sobrenatural trasero pálido.

"Por favor, Bella. No hay nada malo con un hombre bien dotado. Siempre he tenido la curiosidad - ¿Qué tan grande es Edward?" Las cejas de Irina danzan con emoción. Me ahogo con mi trago.

"No te voy a decir eso," finalmente contesto.

"Oh por favor, no seas una mojigata. Las mentes inquisitivas necesitan saber."

"¿Qué tan grande es Brady?" la reto.

"Ocho pulgadas (20 centímetros)" contesta inmediatamente.

"¿Lo mediste?"

"Claro que lo medí, Bella. Es bueno tener esa información."

¿Es bueno tener esa información para que? ¿Una audición de penes? ¿Un concurso? ¿Debería comprar una bascula digital y pesarlo ya que estoy en eso?

"Bueno, no lo he medido," le informo.

"Puedes estimar. ¿Es más largo o más corto que esta barra de pan?" Levanta dicha barra que colocaron en el centro de la mesa y mis ojos se abren. Su expresión es sería mientras espera mi respuesta.

"No puedo… es ummm…" empiezo a tartamudear. No me siento realmente cómoda hablando de esto con ellas – con nadie. Lo que es extraño, porque Lauren y yo podíamos pasar una noche compartiendo medidas como si estuviéramos intercambiando receptas. Pero eso era diferente. Eso era cuando estaba con Alec.

Pero este es Edward, y no quiero compartir su pene con nadie ni siquiera en una conversación. No quiero que otra mujer se imagine como luce, y ciertamente estaría molesta si él le describiera el tamaño de mis senos a sus amigos y bromeara sobre si son o no lo suficientemente grandes.

Rápidamente ordeno otro shot y les pregunto a las chicas si quieren uno, claro que sí. Irina siente mi vacilación y gracias al cielo deja el tema.

Aunque estamos felices de estar fuera del trabajo, eventualmente es sobre lo que hablamos. Les cuento de mi noche y como el Dr. Biers no iba a ver a su paciente, y como parecía que tenia fascitis necrotizante. Es una rara y temida enfermedad que inmediatamente se convirtió en un tema fascinante.

"¿Crees que serán capaces de salvar su brazo?" pregunta Irina.

"No tengo idea. Probablemente siguen en cirugía ahora."

"Dudo que lo salven," la Dra. Hale ofrece. "Tienen que deshacerse de todo el tejido infectado. Si se esparció demasiado tendrán que terminar amputándole todo el brazo."

"Eso es espeluznante," dice Irina. "¿Puedes imaginar que te cortas el dedo con papel y luego tienen que cortarte todo el brazo? Vi algo en Opera, creo, donde esta mujer se corto el dedo mientras cortaba unas verduras y contrajo la infección y tuvieron que cortarle prácticamente todo un lado de su cuerpo." Me mira preocupada, y luego a la Dra. Hale. "¿No es contagioso, o si?"

Estiro mis brazos. Están borrosos por el alcohol. "Nada se esta pudriendo por aquí," digo. "Aun tengo diez dedos." Los muevo como prueba.

"Puede ser contagioso. ¿Usaste guantes no es así?" la Dra. Hale pregunta.

"Si, pero el Dr. Biers no. Le sería bien merecido si se contagia."

"Más le vale no tener ninguna cortada," Irina dice sería, luciendo temerosa.

Hablamos y bebemos más. La Dra. Hale insiste en que la llame Rosalie y declara en su estado de ebriedad que las mejoras amigas no son tan formales una con la otra. También coquetea con el barman y consigue su número, luego lo agita y exclama que nunca pasara su tiempo obsesionándose por un hombre cuando puede tener prácticamente al que quiera. Irina y yo nos miramos, porque incluso ebrias, no creemos ni una sola palabra que dice.

En un breve momento de seriedad – o tan serio como puede ser mientras estas lo suficientemente intoxicada – Irina me pregunta como van las cosas con Edward.

"¿Las cosas van bien? Quiero decir, crees que él es…tu sabes… ¿el indicado?"

Incluso ebria, las mariposas de mi estomago hacen su aparición con la sola mención de su nombre. Desearía ir a su casa esta noche en lugar de mi frio, solo apartamento.

"Las cosas están geniales," digo. Sorprendiéndome incluso a mi misma, agrego. "Y realmente espero que sí."

Hace un mes hubiera estado asustada por el prospecto.

Hoy, estoy asustada de que sea de otra manera.

Un shot de tequila después, tenemos que hacer una intervención cuando Rosalie empieza a marcar el número de Emmet. Al principio dice que quiere decirle algo de lo que piensa, luego admite que esta caliente, y finalmente, dice que lo extraña.

"¡Nada de llamadas para sexo!" Irina grita. Tiene el celular de Rosalie como rehén. "No hasta que madure."

"No puedo evitarlo." La frente de Rosalie golpea la mesa y gruñe. "Soy patética."

"Si, si lo eres. Pero por eso nos tienes aquí."

Rosalie levanta el dedo medio a Irina sin siquiera levantar su cabeza de la mesa.

-x-x-

"¿Has visto mi gafete?"

"Si, lo robe para poder escabullirme en la Sala de Doctores y robar millones de dólares en café todos los días."

"En serio, Bella." Edward esta suspendido sobre mi mientras trato de terminar unos historiales, sus brazos cruzados obstinadamente mientras espera una confesión.

"Hablo en serio."

"Tengo que pagar cinco dólares por una nueva si no puedo encontrarla…"

"Bien, esta en mi bolso. Lo dejaste en mi tocador. ¿Has visto mi estetoscopio? He tenido que usar el de Emmet todo el día y creo que sus gérmenes me están ocasionando una infección en el odio."

"Creo que lo vi debajo de la cama."

"¿Debajo de la cama? ¿Qué esta haciendo ahí abajo? ¿Y porque no lo trajiste al trabajo contigo por mí? Yo traje tu gafete, Edward." Mi tono es de regaño.

"No sabia que estaba a cargo del paradero de tu estetoscopio. Y pensé que lo trajiste contigo. No checo debajo de mi cama todos los días."

"¿Ves? Me preocupo lo suficiente por ti como para traer tus cosas al trabajo, pero tu dejas que mis estetoscopio se pudra en tu piso empolvado de madera por el próximo siglo."

"Solo trajiste mi gafete por que estabas pensando en robar café," afirma.

"No puedes probarlo."

"No hay necesidad – ambos sabemos que es cierto, que es lo que importa."

"No, lo que importa es que tu gafete esta guardado en un lugar seguro en mi locker. Creo que un poco de reflexión sobre como tengo razón es lo que necesitas si quieres verla de nuevo."

"¿Estas tomando a mi gafete como rehén?"

"Claro que sí."

"Entonces yo voy a tomar de rehén tu estetoscopio."

"Puedes intentarlo."

Entrecierra los ojos en mi dirección. "Además, ¿algunas de mis batas están en tu casa? Solo pude encontrar una."

"Puede que también las tome como rehén."

"En serio, Bella." Luce como si se hubiera cansado de este juego. Suspiro.

"Si, dejaste una así que la lave el otro día."

Asiente. "Entonces, ¿me das mi gafete?"

Bufó y pretendo no estar convencida, pero voy a la sala de descanso y lo recupero de mi locker. Lo engancho descuidadamente en el collar de su camisa cuando regreso y el me agradece con una linda sonrisa.

"¿Vas a venir esta noche?" pregunta. Venir es código para pasar la noche, lo cual he hecho más seguido la pasada semana. Me gusta tener mi propio espacio, pero si fuera por mi dormiría en su cama cada noche.

"Tengo que ir a casa y llevar ropa limpia. Toda mi ropa del trabajo esta sucia también. ¿Puedo lavar en tu casa esta noche?"

"No tienes que preguntar, Bella," me asegura. "Y deberías de dejar un par de ropa extra en mi casa para que no tengas que ir a casa primero siempre." Dice esto como si no fuera la gran cosa, pero por todas las implicaciones que carga bien pudo haberse hincado y propuesto matrimonio.

De acuerdo, quizá eso fue un poco dramático. Decirte que dejes ropa en su casa esta lejos, lejos de una propuesta de matrimonio.

Pero aun es algo. Aun es algo que nos define como pareja. Mi ropa interior estará en su casa, una bandera de lencería de advertencia para cualquier zorra que trate de meterse en su cama. No que lleve a casa a alguna zorra, por supuesto pero al menos ahora sé que nunca piensa hacerlo.

Me muerdo el labio mientras trato de ocultar lo mucho que esto significa par mí. Probablemente él no pensó nada del comentario. Para el, solo es cuestión de conveniencia.

Pero para mí, es mucho, mucho más.