Perdón, perdón, perdón por la demora en actualización pero llevo más de dos semanas sin internet. En este momento estoy en un café escribiendo como maniatica para terminar de traducir el capitulo, creo que es uno de los más largos hasta ahora. Pero aqui esta. Durante este capitulo pasan MUCHAS MUCHAS cosas emocionantes! jajaja espero que les guste :) y no olviden dejar sus REVIEWS. Espero que esta semana quede solucionado el asunto del internet si no mi cartera va a sufrir por todo el café que tendre que comprar para poder usar el internet jajaja.

Los dejo leer! Que se la pasen bien y tengan una buena seamna o bueno lo que resta de ella.


Capitulo 20 – En efecto, Santa Mierda.

La Sra. Green no pierde el brazo, pero estuvo muy cerca. Tuvieron que quitarle más de la mitad del tejido muscular y se espera que sobrelleve meses de rehabilitación. Incluso entonces, no se espera que recupere completa función de su brazo.

Un catéter es puesto en su pecho para las diálisis y es enviada a terapia intensiva después de la cirugía, donde la han estado monitoreando toda la semana. Vi a su esposo en la cafetería y me puso al corriente de su progreso, al igual de sus intenciones de demandar al Dr. Biers. Carlisle esta a salvo, sin embargo, ya que termino yendo al lugar cuando ni siquiera estaba de guardia.

Le cuento esto a Alice en un café.

"¿Podrían haberlo demandado de todas formas?" se pregunta con la boca llena de panecillo. "No estaba de guardia, entonces técnicamente no era su responsabilidad."

Muevo la cabeza. "No se ni mierda. La ley es toda escabrosa sobre nuestros deberes algunas veces. De cualquier forma, merezco un gracias," declaro indignada.

"No me quedaría esperando," Alice dice. "No después del episodio que tuvieron en la cena. Solo agradece que te defendió ante el Dr. Biers."

"Realmente no me defendió. Solo estaba poniendo en su lugar al Dr. Biers de la única forma que sabe. Fui como un… peón. Solo sucede que estaba ahí."

Ella suspira con nostalgia. "Dios, ¿porque tenía que tener libre ese día? Siempre me pierdo lo mejor."

"No lo se, pero estoy empezando a pensar que no me pagan lo suficiente por toda la mierda que soporto."

"¿Estas empezando a pensar eso?"

"Touche. Debía haber sido una… florista o algo."

Luce sorprendida. "¿Una florista? ¿En serio?"

"Claro. Solo son flores. A nadie le importa si una flor se muere. Lo esperas, de hecho. Y no te despiden o regañan por eso. Si te picas con una espina de una rosa, no tienes que hacerte análisis médicos para el VIH. ¡Oh, y siempre huele bien! Nada de hedor de heridas. ¿Puedes imaginar lo relajante que sería ese trabajo?"

"Buen punto. No es muy tarde para un cambio," dice a sabiendas.

Le lanzo una mirada seria. "No me tientes."

Un momento de silencio pasa en el que ambas bebemos nuestro café. Alice ve la ventana y golpea el lateral de su tasa con su dedo.

Dice, "¿Escuchaste que llamo a la Dra. Ellis para que hiciera la cirugía con él?"

"No," contesto, sorprendida. "Pensé que el Dr. Sanders lo haría porque ya estaba ahí."

"Bueno, aparentemente ella acepto hacerla y el Dr. Cullen confía en ella."

"Eso es raro," medito. "Toda su pequeña relación es… es rara." Muevo mi cabeza y luego me inclino cerca de Alice. Bajo mi voz aunque no hay nadie que conozca presente y los meseros no podría importarles menos nuestro cotilleo del trabajo. "¿No crees que este teniendo una aventura con ella, verdad?"

Alice arruga la nariz en disgusto. "¿Crees que insistiría en que se casara con Edward si se estuvieran acostando?"

"Cosas más raras han sucedido," le aseguro, aunque eso suena un poco enfermizo. No tiene mucho sentido. Si a Carlisle le gustara de esa forma, entonces seguramente no estaría presionando a su hijo para que se casara con ella. Y de todas formas, Carlisle es lo suficientemente grande para ser su padre. ¿Qué clase de hombre tendría que ser para acostarse con una mujer más joven y luego empeñársela a su hijo?

"Espero que no tan raras," dice Alice, moviendo la cabeza. Pero no estoy convencida. ¿Qué tal si empezaron a dormir juntos después de que ella y Edward terminaron? Eso es muy posible, por más asqueroso que sea.

Tomo un largo sorbo de mi café y trato de no dejarme llevar con estos ridículos pensamientos. No tengo prueba. Puede que no sean más que buenos amigos.

Esme no parece muy preocupada por su afinidad. Me recuerdo.

"Si, estoy segura que estas en lo correcto," finalmente concuerdo.

-x-x-

El Sr. Lowery esta de vuelta en el hospital, y he negociado con Emmet para poder ser su enfermera hoy. Sus estudios están bien, lo que significa que ha estado comiendo correctamente y estado al día con su diálisis. Sin embargo, las radiografías muestran un caso grave de neumonía de lóbulos bilaterales.

"Esta es la segunda vez que la tengo, y ni siquiera se como alguien contrae neumonía," se queja mientras estoy abriendo su medicamento. "Mi hija dice que no es contagioso."

"Puede ser contagioso. Pero alguien que la tenga tiene que toser directamente en tu cara. Puede que solo hayas tenido un pequeño resfriado que evoluciono a esto."

Apenas escucha mi explicación. "Otra cosa – mi hija la tuvo el año pasado y el doctor solo le dio antibióticos y la mando a casa. ¿Por qué Edward insistió en que me admitieran? Pude haber hecho lo mismo que ella. Va a ser Acción de Gracias en unas semanas, Bella. No necesito estar aquí."

Dios, alguien esta de mal humor esta mañana.

"Primero que nada, aun te niegas a conseguir a un doctor de cabecera," lo regaño. El Sr. Lowery frunce los labios y toma el botecito con los medicamentos. Le entrego su agua. "Segundo, la neumonía puede matarte. Especialmente mientras te haces mayor, sin mencionar tus problemas en los riñones y el corazón. Necesitas antibióticos intravenosos, y siempre es mejor estar prevenidos que lamentarse después."

"¿Me has visto Bella?" declara. "Soy tan fuerte como un toro. Si una guerra no puede conmigo, estaré maldito si un pequeño caso de neumonía lo hace."

"Si, bueno, no le des una razón para que así sea," digo. "Eres firme en tu decisión de que Edward sea tu doctor, entonces tienes que seguir sus ordenes."

"Si, si." Tiene como 12 píldoras, algunas de ellas gigantes, y se las traga todas de una. No importa cuantas veces lo vea hacerlo, siempre es impresionante. "¿Cómo están tu y Edward, de todas formas'" dice, entregándome el botecito vacío.

"Estamos bien," lo dejo así.

Enarca una ceja. "¿Eso es todo?"

"Mas o menos."

"¿Han dado algún gran paso? ¿Mudarse juntos? ¿Comprar una casa? ¿Comprometido?"

Lo miro con sorpresa fingida. "Es un poco pronto para eso, ¿no crees? Solo ha pasado un mes y medio mas o menos desde que se hizo oficial."

"Mi esposa y yo solo salimos por dos semanas antes de casarnos," argumento, su voz tomando un tono apasionado. "Fue la mejor decisión de mi vida. Estuvimos casados por treinta y cuatro años antes de que la perdiera por el cáncer." Empiezo a disculparme por su perdida, pero rápidamente me interrumpe. "Nada de eso ahora, Bella. Fue hace varios años. He encontrado mi paz. El punto es, a veces, cuando es lo correcto, es lo correcto. ¿Sabes lo que quiero decir? No deberías ponerle un límite de tiempo a algo como eso. Si esta destinado a pasar, simplemente lo sabes."

Tengo que asentir. Creo que tiene un buen punto.

Termino y me giro para dejar la habitación, pero el Sr. Lowery me llama antes de irme. "Él te ama, sabes."

Me detengo y lo miro sorprendida, ignorando el repentino revuelo de mi pecho. "¿Qué lo hace estar tan seguro?"

Se encoge de hombros. "He conocido a Edward por mucho tiempo," dice. "Ambos usan su corazón en sus mangas. Bien podrían estar cargando un letrero por ahí." Por mi confundida expresión, agrega. "A veces, Bella, si quieres saber algo, lo más fácil de hacer es preguntar."

-x-x-

Edward me hace la cena. No es comestible ni nada, pero es la intención la que cuenta.

Me manda un mensaje diciéndome que vaya para allá – para que, no tengo idea – y luego entro a su casa solo para ser asaltada por el olor de carne quemada. Las ventanas están abiertas y el humo se ha ido, pero estoy segura que el hedor penetro en las paredes. Hay una brisa en la casa por las ventanas abiertas, y entro a la cocina para encontrar a Edward tirando toda la comida, el ceño fruncido en su rostro positivamente adorable.

En verdad luce un poco culpable cuando me ve entrar. "Puedo cocinar," me dice, como si hubiera dicho lo contrario. Luego reformula su comentario y dice, "bueno… puedo cocinar espagueti. Pero el pollo no parecía tan difícil."

No puedo dejar de sonreír. Tiene una raya de harina en la parte frontal de su cabello que parece una veta rubio platinado.

"Huele bien," miento. Edward me ve como si estuviera loca, y suspiro. "De acuerdo, apesta. Dios santo, apesta. De hecho estoy un poco agradecida de que la casa aun este de pie, por que podía oler el hedor a una manzana de distancia y me preocupe."

"Dios, gracias," vuelve a seguir limpiando, tan resentido como nunca.

"¿Por qué estabas cocinando? Nunca te he visto cocinar antes."

"Para ti," dice simplemente, sin mirarme.

"Eso es dulce, pero no tienes que cocinar para mí."

"Quería hacerlo." Deja el trapo sobre la barra y suspira, luego finalmente se gira para verme. Se inclina contra la barra, sus manos descansando en la superficie de cada lado. "No nos hemos visto mucho últimamente. Excepto en las noches, cuando ambos estamos exhaustos. Solo quería… tu sabes… hacer algo agradable para ti."

Puedo darme cuenta que se siente como un total fracaso. Esta en la caída de sus hombros y el descenso de sus labios. Toda la situación seria muy graciosa si no luciera tan cabizbajo.

Me acerco a él, deteniéndome justo frente a su cuerpo. Sus piernas están ligeramente abiertas y me planto entre ellas. Estiro el brazo y quito la harina que esta en su cabello, y sus ojos se iluminan solo un poco.

Las palabras del Sr. Lowery llegan a mí.

"Amo que quisieras cocinar para mí."

Otro pequeño fruncido, pero beso su incertidumbre. Paso mi mano por su pecho, a su cuello, y me acerco más hasta que esta atrapado contra la barra de la cocina. No me alejo hasta que ambos estamos jadeando.

Su nariz toca la mía, sus labios cerca. "Podemos ir a comer a algún lado," ofrece. "¿A dónde quieres ir?"

"No ha llovido en algunos días. ¿Podemos ir a ese lugar en el parque?"

"¿El lugar con la vista?" sonríe, obviamente entusiasmado con la idea.

"Si. Y hay que llevar algo de vino esta vez. Podemos parar y comprar algo de comer en el camino. ¡Sera como un pequeño picnic!"

Sonríe por mi entusiasmo, y me alejo para ir por el vino en su pequeño estante de vinos. No hay muchos de donde escoger, ya que nunca la mantiene completamente llena, pero hay algo rojo y algo blanco. Me giro hacia él y digo, "¿Tinto o blanco?"

"Toma una de cada uno," sugiere. "Iré por una manta."

-x-x-

Me cambio de ropa y metemos todo en el carro. Después de debatir un poco sobre que comer – Edward pensó que deberíamos ir por algo de comida Italiana, pero yo no quería esperar por nuestra comida – llegamos al parque con una gran bolsa de Wendy's, dos botellas de vino, y dos vasos de plástico. Originalmente había sugerido Taco Bell, así que fue una clase de compromiso, pero realmente creo que Edward se canso de discutir al respecto. No obstante, me encanta salirme con la mía.

Caminamos el corto trayecto por el bosque con nuestras cosas y Edward extiende la manta en el suelo. Es un día inusualmente seco y la vista no esta obstruida por la niebla. Nos sentamos y yo sostengo las dos botellas de vino.

"¿Qué va mejor con Wendy's, tinto o blanco?" pregunto, sonriendo.

Edward sonríe divertido. "Pues tu vas a comer pollo, entonces diría que blanco." Su respuesta suena más como una pregunta.

"Si, pero es pollo picante. Y tu vas a comer res."

"Es una hamburguesa."

"Res es res, Edward. Ponerlo en medio de pan no cambia lo que es."

"A ti te gusta el blanco," dice, ignorando mi lógica. "Y tu vas a comer pollo. Dame, yo lo abro." Se lo entrego, agradeciendo que allá sido lo suficientemente meticuloso como para traer un quita corchos. Estábamos en el carro cuando de repente lo recordó y corriendo dentro por él.

Abre la botella rápidamente y sirve un poco en el vaso para mí. Esta oscuro afuera, así que deja la lámpara prendida y la coloca para que este alumbrando nuestra comida. No ayuda mucho, pero es difícil ver otra cosa que no sea la extraordinaria vista frente a nosotros de todas formas.

Y a Edward. Es difícil no mirar a Edward, tan apuesto abrigado en su gruesa chaqueta y jeans. Pero me doy cuenta que se ve apuesto en cualquier cosa. O nada.

Nada es mi favorito.

Brindamos con nuestros vasos. "Por este maravilloso lugar," digo.

"Por la hermosa ciudad," contrarresta.

"Por un día despejado y sin lluvia."

"Por la hermosa mujer haciéndome compañía."

Me muerdo el labio por el cumplido, pero no vacilo. "Por el sexy doctor que solo puede cocinar espagueti, pero que hace un excelente uso de los drive-thru."

"Oye, el drive-thru fue tu idea," protesta rápidamente, y me rio antes de tomar un largo trago de mi vino. Sabe diferente viniendo de un vaso de plástico.

Edward escarba en la bolsa y me entrega mi sándwich de pollo y papas. "No hay cátsup," dice después de un momento de búsqueda.

"No pediste," le recuerdo.

"No tendría por qué hacerlo. Todos comen cátsup con sus papas."

"Yo no." Meto dos papas en mi boca. "Soy una chica de comer-y-manejar. La cátsup es muy sucia."

"No deberías comer y manejar," me sermonea.

"No deberías comer cátsup."

"Eso no esta ni cerca de ser lo mismo."

"Depende de a quien le preguntes."

Entrecierra los ojos en mi dirección, después me arrebata una papa de los dedos y la mete en su boca. "No estoy preguntando, te estoy diciendo," argumenta. Le robo algunas de sus papas en venganza, molestándolo, y luego empiezo a comer mi sándwich.

Hablamos del trabajo mientras comemos – de un paciente muy difícil con el que tuvo que lidiar el otro día, sobre la Sra. Green, e incluso sobre el Sr. Lowery, quién ha estado en el hospital por cuatro días ya por su neumonía. Le pregunto a Edward si ha conocido a la nieta del Sr. Lowery, la hermosa pequeña pelirroja llamada Carla, y él dice que la conoció una vez que fue a visitarlo al hospital. Dice que fue muy tímida con él y que se escondió detrás de su mamá todo el tiempo, pero que el Sr. Lowery parece completamente encantado con ella.

Cuando terminamos de comer, tiramos la basura en la bolsa y la ponemos a un lado, al igual que nuestros vasos vacíos. Me coloco entre sus piernas y descanso mi espalda contra su pecho. Sus manos se deslizan debajo de mi chaqueta y mi camisa, descansando en mi piel, y me retuerzo y quejo de lo frías que están. Finalmente, me rindo y dejo que entren en calor contra mi piel.

Hablamos de Carlisle por un momento. "Es muy terco," dice Edward. "Sé que aprecia que lo hayas llamado el otro día, pero probablemente no diga nada al respecto. Demasiado orgullo."

Eso es algo triste, creo. No puedo imaginarme estar tan absorto en mi complejo de Dios para no poder siquiera agradecerle a alguien o ser amable con la novia de su hijo, quien, si puedo agregar, no ha sido otra cosa más que asombrosa. Tomando todo en consideración.

"¿Realmente él encontró este lugar?" pregunto incrédula. Es difícil creer que Carlisle tenga una célula de romanticismo en su cuerpo. Puedo imaginármelo perfectamente encontrando un lugar hermoso y tratando de destruirlo con su fealdad. Tal vez haciendo una petición para poner una mina aquí o algo.

"Si, realmente lo hizo," dice Edward con un suspiro. "Mi mamá me conto al respecto. Solían venir mucho aquí, pero creo que no lo han hecho en un tiempo."

"¿Por qué?"

"Ambos trabajan mucho. Además, se están hacienda mayores. Una buena noche para mi mamá es sentarse en el porche trasero mientras esta lloviendo con una taza de café y una novela romántica para adultos."

Jadeo en sorpresa. "¿Tu mamá lee novelas románticas para adultos?"

"Dios mio, es el único vicio que nunca ha podido dejar. Estaba prohibido que las tocara cuando era niño. Cuando tenía diez, le robe una y la leí a la mitad de la noche en mi closet." Se ríe y dice, "Así fue como aprendí de los pajaritos y las abejas. La plática nunca fue necesaria después de eso."

Me rio, girando mi rostro para enterrar mi fría nariz en su pecho. "Nunca hubiera pensando que te gusta leer novelas románticas para adultos, Edward."

Lo siento encogerse de hombros contra mí. "La fruta prohibida y todo eso," contesta divertido.

A petición mía, Edward me cuenta todo sobre Chicago, sobre algunas de las personas que conoció y los lugares que trabajo. Yo le cuento historias sobre cuando vivía en Florida, revelando pequeñas cosas de Alec en algunos momentos si pregunta. Se cansa de nuestra posición y eventualmente se recuesta de lado, jalándome contra él, y nos acurrucamos en la manta mientras quedamos frente a la vista de la ciudad. Su aliento es tibio en mi cuello, y busco su calidez mientras sus manos se deslizan debajo de mi chaqueta una vez más.

"¿Alguna vez lo extrañas?" pregunta, y suspiro.

"Extraño a mi mamá. Pero soy feliz aquí."

"¿Alguna vez lo extrañas a él?"

Hace una pausa, casi sorprendido por su propia pregunta. O tal vez tiene miedo de la respuesta. Aunque, no tiene por qué estarlo.

"No," le aseguro. "Fue raro al principio, acostumbrarme a estar por mi cuenta de nuevo. Solo pensar en mi misma y no en él también, ¿sabes? Pero… no, no lo extraño."

Su nariz roza mi cabello. "Bien," respira aliviado. "Sé que no debería, pero a veces me preocupo… estuviste con él por mucho tiempo…"

Tomo su mano debajo de mi chaqueta y le doy un apretón. "No tienes que preocuparte, Edward," trato de asegurarle. "Estoy contigo ahora."

"Lo sé." Su voz es baja, y me aprieta contra él un poco más.

"Y no voy a ir a ningún lado," le prometo. "Si tu no lo haces."

"No lo hare," me besa la nuca. "No sin ti."

Sonrió, mi corazón flotando al pensar en su declaración. A veces, cuando estoy con Edward, me siento tan feliz que podría explotar. Sus dulces palabras y suaves caricias hacen imposible que sea de otra manera. Su vulnerabilidad, escondida debajo de la superficie, hace que quiera envolver mis brazos a su alrededor y sujetarlo fuerte. Nunca quiero dejarlo ir.

Hace mi cabello a un lado y deja un solitario, suave beso en mi cuello. Suspiro y me apoyo en él, disfrutando de la serenidad del momento.

"¿Bella?" susurra después de unos minutos.

"¿Hmm?"

"Yo…" duda, luego dice, "Me importas mucho, sabes."

Sonrió. "Tu también me importas mucho, Edward."

"No he hecho esto en un tiempo," continua. "Fue diferente con todas las demás. Pero contigo… mierda, pienso en ti todo el tiempo. En verdad que si. Y me asusta que vaya a empujarte muy rápido o muy lejos, pero luego has sido tan buena con todo lo que paso con mis padres y otras personas creen que estoy sobre analizando las cosas y que necesito ir con la corriente. Pero las relaciones se supone que deben ser más que eso, ¿verdad? No es tan fácil como seguir la corriente, si no todos serían buenos en esto…"

Frunzo el ceño y giro mi cuerpo para quedar frente a frente, mi corazón instintivamente acelerándose por sus palabras. Tal vez el Sr. Lowery tenía razón.

Edward trata de seguir hablando, pero presiono mis labios contra los suyos suavemente, silenciando sus palabras.

"Esta bien," murmuro. "Yo tampoco tengo idea de que estoy haciendo. Pero me importas mas de lo que me ha importado alguien alguna vez, entonces… estoy contigo. Vamos a sobrellevar todo juntos."

Su sonrisa es ligeramente tensa. "Entonces… ¿te asustarías complemente si te dijera que te amo?"

Mi corazón se detiene.

Y luego empieza a latir de nuevo. Lentamente. Un rápido, fuerte latido a la vez.

¿Qué clase de pregunta es esa, en serio?

"¿Estas preguntando esto como futura referencia, o…" dejo la pregunta inconclusa, esperando que elabore. Ahora que mi corazón reinicio, esta latiendo erráticamente, tratado de hacer sentido de lo que esta diciendo exactamente mientras espero lo mejor.

Suspira profundo y se cubre la cara con una mano. "Si, lo he arruinado por completo. Lo siento," gruñe. Pero su confesión trae una brillante sonrisa a mi rostro. Una sonrisa tan grande que duele.

"No, no me asustaría," le digo suavemente. "Si es que me amaras. ¿Te asustarías si yo lo dijera?"

Su mano viaja desde su rostro hasta su cabello. Luego alcanza mi rostro y acaricia con su pulgar mi mejilla, sus ojos ablandándose, su sonrisa ancha y asombrosa.

"No, para nada." Se ríe ligeramente. "Perdón por haberlo arruinado."

"Esta bien. Pero aun no lo has dicho," le recuerdo.

Su sonrisa cae ligeramente, pero luego se inclina hacia mí para besarme, sus labios suaves y gentiles. "Creo que te amo desde la primera vez que me enfureciste," dice serio. "Has estado en mi mente desde entonces. Y estoy seguro que te amo ahora."

Sonrió, jalando sus labios a los míos de nuevo. "Estoy segura que te amo también."

"Bien," respira contra mi, y se quita un peso sobre nosotros.

Nos besamos un poco más, mis manos corriendo por su cuello y su cabello. Lo sostengo contra mi, asustada de que este perfecto momento se vaya a escapar en el segundo que lo deje ir. No puedo recordar haberme sentido tan contenta, y no puedo evitar pensar en la fragilidad de las relaciones y lo fácil que los sentimientos se desvanecen.

Me aferro a él, rogando que este sea nuestro por siempre.

Eventualmente me giro de nuevo, presionando mi espalda contra su pecho mientras él me presiona contra su cuerpo. Ambos vemos Seattle, la ciudad que esta llena de vida frente a nosotros, mientras nuestro mundo parece quedarse quieto.

Pasa el tiempo. Puede que hayamos estado recostados ahí por horas. Se sintió como solo segundos, como si ninguna cantidad de tiempo con él fuera suficiente. Me hace cosquillas en la pierna y lo ignoro al principio, pero luego lo hace de nuevo. Me muevo contra él.

"Detente," lo regaño ligeramente.

"¿Qué?" suena confundido.

Lo hace de nuevo, ahora por mi muslo. "Me estas haciendo cosquillas," me quejo. Estiro mi brazo para quitar su mano, solo para ver la araña más grande en el mundo subiendo por mi pierna, probablemente preparándose para atacar y chupar la sangre de mi rostro. Es muy oscuro para ver los detalles, pero mierda la cosa es enorme.

No pienso – es una reacción reflejo, pero inmediatamente estoy gritando y empiezo a lanzar codazos y patadas. Escucho a Edward exclamar un "¡Oof!" detrás de mí mientras me levanto de la manta, moviéndome por todas partes y tocándome por todo el cuerpo y literalmente volviéndome loca. Busco por todas partes a la bestial araña y no la encuentro por ningún lado. La empiezo a sentir en mi cabello, aun frenética.

Edward esta en el piso sujetando su estomago, en dolor.

"¡Edward! ¡Levántate del piso! ¡Hay una araña gigante! ¡Levántate, levántate!"

"¿Estas loca – "

No! ¡Levántate!"

Jalo su brazo, y eventualmente me hace caso y me deja levantarlo del piso. Se dobla ligeramente hacia el frente.

"Me sacaste todo el aire," acusa.

"¿No escuchaste lo que dije? Había una araña gigante. Era más grande que mi mano. ¡Probablemente salve tu vida!"

"Realmente lo dudo," murmura.

"Pudo haber sido venenosa, Edward. Oh Dios mio, no puedo acercarme a esa manta. Necesitamos ir a casa y tirarla en un cubo de cloro. ¿Qué pasa si aun esta ahí?"

Edward de repente toma mi rostro entre sus manos, forzándome a verlo directamente a él. Su agarre es ligeramente rudo. "Respira," demanda, su tono enérgico.

Estoy jadeando, pero asiento y batallo para respirar profundo.

Me besa en los labios. "Gracias. Vas a ser la causa de mi muerte, lo juro."

"No si la araña llega primero," digo seriamente, y se ríe.

"Tendré cuidado," promete. "Si traes la basura, yo iré por la manta."

"De acuerdo." Empiezo a recoger tímidamente la basura y las botellas de vino, aun temblando. Las arañas usualmente no me molestan tanto, pero mierda esta cosa era como un insecto con esteroides. Necesita estar en exhibición – nunca había visto algo como eso. Y me estaba tocando.

Tiemblo.

"Oye," Edward me jala hacia él, y yo felizmente me hundo contra su pecho. "¿Trata de relajarte de acuerdo? Te tiene más miedo a ti que lo que tu le tienes a ella."

Realmente lo dudo. Si me tuviera miedo, no hubiera estado haciendo un tango sobre mi muslo.

"Estoy bien," digo. "Solo me sorprendió por un segundo," eso es el eufemismo del siglo.

"¿Nunca vas a querer volver a venir aquí, verdad?" Luce un poco decepcionado.

"No, no, si quiero. ¿Tal vez solo durante el día por un tiempo? Y tal vez deberíamos empezar a traer una pistola o algo."

"¿Una pistola?" repite, sorprendido.

"Esa araña era enorme, Edward," reitero apasionadamente. "Vas a necesitar más que una pequeña bota para matar algo como eso."

Se ríe con fuerza y dice. "Te amo, Bella." Me sorprende lo natural que suenan esas palabras. Me besa apasionadamente y ni siquiera una gigante araña puede interrumpir la perfección de esta noche.

-x-x-

"¿Donde estabas?" Jessica me acosa en la entrada de la estación de enfermeras, sus manos en la cadera y una cara de regaño. "Te he estado llamando por quince minutos. La válvula en la 405 esta sonando."

Pongo los ojos en blanco y paso a su lado. Ha estado resentida desde que Edward me mando flores hace dos días. Eran una combinación de lilis y rosas rosas, y eran hermosas. Para agregar sal a la herida, Edward me ha traído café casi todos los días que trabaja e ignora a Jessica cada vez que ella trata de flirtear sutilmente con él.

Si, es bastante genial.

"Alguien mas podía haberlo arreglado," digo restándole importancia. "Estaba poniendo una intravenosa."

"Todos los demás están ocupados."

Yo solo me encojo de hombros, y esto la irrita más. Esta murmurando algo en voz baja mientras se mueve para contestar el teléfono. "El Sr. Lowery ya regreso de su diálisis," dice con veneno en la voz tan pronto como cuelga el teléfono. Dado que la unidad de diálisis esta justo al final del pasillo, es nuestro trabajo transportar a nuestros pacientes de ida y de regreso.

"Llama al técnico"

"Están ocupados."

"¿Cómo puedes saberlo si ni siquiera has llamado?"

"Créeme, lo sé."

Claro. Como si eso fuera muy reconfortante.

Voy a arreglar la alarma de la válvula. En mi camino, me topo con el técnico y le pregunto si tiene tiempo de ir por el Sr. Lowery, y si tiene. Me pongo al corriente en la entrega de medicamentos, y cuando el Sr. Lowery vuelve a su habitación, reviso su presión arterial y me aseguro que se sienta bien después de la diálisis. Todo lo que pide es su bandeja de comida y una taza con hielo.

Edward ha estado mandándome mensajes sucios mientras estamos trabajando. Supongo que ayuda a pasar el tiempo – y ciertamente sé que me da algo que esperar, aunque usualmente el tiempo pasa más lento cuando estoy excitada y ansiosa de ir a casa. Pero se ha convertido en una efectiva forma de 'foreplay', apenas podemos mantener las manos alejadas cuando nos vemos.

Justo ahora, estoy tratando de ignorar un mensaje de él. Quiero leerlo en privado, no en presencia de Emmet, o bajo el escrutinio de Jessica. Pero la privacidad es difícil de conseguir aquí a menos que me escabulla al baño por enésima vez. Sin embargo, esta ocupado ahora. Ya revise.

Emmet probablemente me va a acusar de tener un 'problema' pronto. Tal vez va a insinuar que he estado comiendo mucho en la cafetería. Eso seria desagradable y embarazoso.

Estoy apunto de tomar un descanso para ir al baño de nuevo cuando escucho la voz del Sr. Lowery en el comunicador.

"Necesito a Bella aquí. ¡Rápido!" Suena tenso y corto de aire. Altero mi curso y me dirijo a su habitación.

Cuando llego, esta recostado en su cama, su mano tomando su pecho y sus ojos abiertos y llenos de pánico.

"No me siento bien," dice inmediatamente. "Necesito llamar a mis niños. Necesito ver a mi nieta."

Me alarmo. "¿Qué quiere decir, Sr. Lowery? ¿ Le duele algo?" Tomo la maquina para tomar su presión arterial. Mueve la cabeza cuando me acerco, pero no lucha conmigo cuando tomo su brazo.

"¡No, no, no, no! Necesito ver a mis hijos, Bella. Estoy a punto de morir. Necesito ver a mis hijos." Esta moviendo sus piernas por todas partes en la cama, inquieto. La banda de la presión arterial se esta inflando cuando me empuja a un lado y trata de levantarse de la cama, obviamente angustiado. Nunca lo he visto actuar así antes, y su errático comportamiento tiene a mi corazón acelerado.

Lo empujo de regreso a la cama. "Necesito que me diga que es lo que pasa, Sr. Lowery. ¿Tiene dolor en el pecho? ¿Le duele algo más?"

"No puedo respirar. Necesito ver a mis hijos. Necesito ver a Carla."

"Tome, déjeme checar su nivel de oxigeno. Puede que necesite algo de oxigeno."

"¡Necesito llamar a mis niños, Bella!" Su voz es más un ruego que una demanda. Lucho un poco con él hasta que me deja poner el sensor de oxigeno en su dedo y luego presiono el botón de llamada. Su nivel de oxigeno es del 100% - probablemente mejor que el mio.

La aburrida voz de Jessica sale del intercomunicador. "¿Puedo ayudarlo?"

"Oye, necesito que llames al Dr. Cullen," contesto rápido.

"¿Para que?" responde sospechosa.

"¡Solo hazlo, Jessica!" exploto.

No escucho nada de ella de nuevo. El Sr. Lowery esta tratando de salir de la cama de nuevo, aun argumentando que va a morir. Su presión arterial es estable y su ritmo cardiaco es un poco elevado, pero atribuyo esto a su obvia ansiedad más que a su supuesta sentencia de muerte. Después de unos minutos de tratar de calmarlo, Ángela asoma la cabeza en la puerta.

"El Dr. Cullen esta al teléfono. ¿Hay algo que pueda hacer?" pregunta con aprehensión en los ojos.

"Si, ¿puedes quedarte con él mientras voy a hablar con Ed – Dr. Cullen?"

"Claro," entra a la habitación para tomar mi lugar.

"¡Llama a mis hijos, Bella!" El Sr. Lowery grita detrás de mí.

La Dr. Ellis esta en la estación de enfermeras cuando llego. Me da una tímida sonrisa – una que no regreso – antes de levantar rápidamente el teléfono y contarle todo lo que se a Edward, sin siquiera molestarme con un amigable saludo. Me hace una rápida ronda de preguntas, ¿tiene dolor en el pecho? ¿Cuál es su nivel de oxigeno? ¿Ritmo cardiaco? ¿Esta tosiendo? Finalmente duda, como considerando algo, luego me ordena que pida rápidamente un V/Q scan con algunos otros análisis y un Electrocardiograma. Promete llegar aquí rápido. Los ordeno yo misma, no estando dispuesta a poner cualquier aspecto de la vida del Sr. Lowery en las manos de Jessica, luego llamo al departamento para asegurarme que estén listos para él para poder llevarlo para el scan yo misma. Usualmente tenemos gente que transporta a los pacientes, pero esto se siente como una situación urgente y no tengo la paciencia para esperar.

Ángela luce positivamente afectada cuando regreso a la habitación.

"Me sigue diciendo que va a morir," dice preocupada. Como si yo no supiera ya todo esto.

"Lo se. ¿Podrías ir a buscar a Kate por mí, por favor? Y necesito que alguien me ayude a llevarlo para hacerle un V/Q scan."

El Sr. Lowery voltea al sonido de mi voz. "¡Bella! ¿Llamaste a mis hijos? ¿Ya vienen en camino?"

Mierda, lo olvide.

"¿Cual es su numero, Sr. Lowery? Voy a llamarlos ahora." Levanto el teléfono de su habitación y lentamente me dicta los números, volviendo al principio varias veces, como si estuviera tan corto de aliento como para completarlo de un solo respiro. El sensor dice que su nivel de oxigeno es 100%, su ritmo cardiaco en 120. Nadie contesta la llamada, así que dejo un mensaje diciendo que el Sr. Lowery quiere que lo visiten hoy – tratando de no alarmarlos, ya que no tengo la mínima idea de que esta pasando – pero él grita detrás de mí que es urgente que vengan inmediatamente y que traigan a Carla. Todo el tiempo hay algo que me molesta de todo esto.

¿Qué fue lo que aprendimos sobre tener la sensación de un 'fin inminente'? No puedo recordarlo ahora, pero nunca había tenido un paciente que me dijera que iba a morir. Me preocupa mucho que no pueda recordarlo.

Seguramente Edward sabe que diablos esta pasando. ¿Dónde putas esta?

"Muy bien, ya los llame," digo calmada, regresando el teléfono a la base. "Vamos a ir a hacerte una prueba muy rápida, ¿de acuerdo? ¿Necesitas algo para el dolor antes de irnos?" Me imagino que podemos darle algo mientras lo trasladamos por el pasillo si tengo que hacerlo. Tal vez ayudaría a calmarlo.

Mueve la cabeza, de lado a lado, pero luego dice, "Mi pecho… mi pecho me aprieta. Duele."

Ángela regresa unos segundos después con Kate, y yo me tengo que ir rápidamente por medicina para el dolor. Decidimos ponerle oxigeno para el viaje, a pasar de su perfecta saturación de oxigeno, y Ángela se ofrece a ayudarme a llevarlo. Levanto los barandales laterales de la cama y Ángela desenchufa la cama mientras nos preparamos para irnos. Kate esta hablando con el Sr. Lowery, tratando de entender lo que dice. Esta repitiendo, "quiero ver a mi nieta," y "Dios me ayude, voy a morir," una y otra vez en una tensa y cansada voz. Finalmente confiesa que siente que alguien esta sentado en su pecho y que no puede respirar. Kate propone que parece que esta teniendo un infarto. Algo en mi interior me dice que no es el caso, pero no la cuestiono.

Asomo mi cabeza por la puerta, esperando desesperadamente ver a Edward antes de dejar el piso. Parece que ha pasado una eternidad desde que lo llame, pero en realidad solo han pasado unos minutos. Pero al menos puedo confiar con que realmente venga.

Tomo el lado opuesto de la cama y empiezo a maniobrarla fuera de la habitación mientras Ángela empuja. Estoy viendo al pasillo, jalando el equipo detrás de mí, cuando Ángela deja salir un inusual "¡Mierda!"

Me giro para ver al Sr. Lowery recostado en su espalda sobre la cama, su boca abierta y sus ojos en blanco. Esta perfectamente quieto, sin el menor atisbo de movimiento en su pecho que indique que aun respira.

En efecto, santa mierda.

No le doy a Ángela ningún tipo de advertencia, grito en el pasillo que necesitamos el carro de paro, luego empujo la cama de regreso a la habitación con todas mis fuerzas y casi la arroyo. Ella brinca fuera del camino justo a tiempo, y tan pronto la cama no esta en el camino bloqueando la puerta, presiono el botón de código y checo al Sr. Lowery para buscar su pulso. No tiene uno. Edward entra a al habitación justo en el momento que empiezo a hacer RCP, sus ojos se abren por la visión del cuerpo sin vida del Sr. Lowery, y Kate viene corriendo con un carro de paro inmediatamente después.

Todo el que dice que el tiempo se detiene durante una crisis esta equivocado. Se acelera. Va tan rápido que casi te deja atrás, y el caos que crea es suficiente para abrumar y asustar. Hago compresiones en el pecho, concentrándome en solo esa tarea, contando en mi cabeza para mantenerme enfocada, y Edward grita órdenes a diestra y siniestra. Luce confiado, pero una mirada a sus ojos revela un trazo de aprehensión que nadie más puede ver. Porque al final, nadie quiere un doctor que no este completamente seguro de todo lo que hace. Sin embargo al final, es el mismo miedo por tu paciente el que te lleva a dudar de ti mismo y hacer educadas, realistas decisiones. Decisiones que pueden salvar la vida de tu paciente.

Al final, todos somos humanos. Algunos somos mejores que otros. Para algunos, trabajar en el ámbito de la salud es un estilo de vida, para otros, es una obligación, solo un trabajo del cual no obtienen ninguna clase de satisfacción.

Edward es de los primeros. Y esto es por lo que, al final, el Sr. Lowery recupera el pulso. Es por eso que lo conserva, fuerte y estable, durante todo el trayecto a la UCI. Es por eso que su corazón sigue latiendo cuando es transferido a otra cama y es conectado a varias líneas y un ventilador.

Me quedo y ayudo hasta que las enfermeras de cuidados intensivos me dejan claro que me estoy metiendo en su camino. Llamo a los hijos del Sr. Lowery de nuevo, esta vez alguien contesta y me informa que ya están en camino al hospital. Les digo a donde ir cuando lleguen y les aseguro que tendrán una actualización de su estado en cuanto lleguen.

Edward se queda también escribiendo ordenes, y tímidamente me acerco a él.

"¿Necesitas algo de mi parte?" le pregunto suavemente. Levanta la mirada, sus ojos cansados y tristes, y pienso en la relación que tenía con el Sr. Lowery y no puedo esperar otra cosa.

"Estoy bien," Su tono es corto, e inmediatamente regresa su atención al historial. Sintiéndome despedida, me alejo lentamente, tratando de que su tono no me moleste. Regreso la mirada una última vez antes de irme, pero aun esta cabizbajo, su mano jalando la raíz de su cabello de forma ansiosa mientras escribe algo en una página.

El resto de la tarde pasa lento. Nunca leo el mensaje de Edward – no quiero que este manchado de la brusquedad de nuestro ultimo encuentro, aunque su humor no tuviera nada que ver conmigo. En cambio, paso el tiempo poniéndome al corriente en mis historiales y cuidando a mis otros pacientes, lamentándome sobre el hecho que parece ser otro impredecible, ocupado día en el trabajo. Excepto que esta vez, todo se siente deprimente.

Esta vez, antes del cambio de turno, Kate me llama a su oficina. Jasper estar con ella, su presencia extraña, su sonrisa tensa y apologética. Me siento en la silla y ambos permanecen sentados frente al escritorio.

Su presencia no presagia nada bueno mientras se quedan frente a mi, cada uno alto y amenazante.

Kate ve a Jasper, claramente esperando que él empiece. Este suspira.

"Bella… voy a tener que hacerte unas preguntas." Su ligero acento no es tan tranquilizador como una vez lo fue. Hay un borde en el, algo que aun no puedo descifrar. "De acuerdo a nuestros archivos, a las dos cincuenta y tres esta tarde, accediste al cajón de narcóticos por Demerol en el Pyxis. ¿Sacaste algo de Demerol?" Su comportamiento es atípicamente profesional.

Pienso por un momento. "Si… tome algo para el Sr. Lowery. Kate, tu estabas ahí cuando se lo di." La veo, preguntándome a donde diablos quiere llegar. Pero su rostro es una mascara, incluso baja la mirada al piso evadiendo el contacto visual a propósito.

"Bueno," Jasper finalmente continua, "aquí dice que doce minutos después accediste al cajón por MS Contin y Vicodin, y ambos cajones fueron vaciados. Hay un total de cincuenta y dos pastillas perdidas." Mi mente le da vueltas a la información – la única forma de que puedan acceder al Pyxis bajo mi nombre es poner mi código y presionar mi dedo en un sensor de identificación de huella digital. La mitad del tiempo, la maldita cosa no lee mi huella digital, mucho menos la de otra persona.

¿Entonces como paso esto?

Jasper se muerde el labio y baja la mirada, pero cuando levanta la cabeza de nuevo, su mirada es firme. "Lo que necesito saber es si tu tomaste las pastillas, Bella." Su voz es fuerte y firme. Una parte de mi se pregunta si realmente sospecha que yo hice esto. Si hay una acusación bajo la superficie de su tono. "Si lo admites ahora, las repercusiones serán menos severas. De otra forma, tendremos que empezar una investigación hasta que averigüemos que sucedió."

Fui fuerte durante al código. Fui fuerte durante el breve momento de indiferencia por parte de Edward después.

Pero ahora, por primera vez durante este increíble día de mierda, siento ganas de llorar.