TERMINE DE EDITARLO! lo siento por la demora! Sigo sin internet, ya van tres semanas de esto y no ha mejorado pero estoy haciendo mi mejor esfuerzo para que puedan tener un capitulo cada vez que lo termine. Sin más los dejo, y espero que para la proxima semana ya pueda actualizar con más regularidad ahora si cada semana como antes. DEJEN SUS REVIEWS!

QUE TENGAN UN BUEN FIN!


Capitulo 21 – No Estoy Nada Bien

Orine en una vasito, y el técnico del laboratorio me dice que tenga una linda noche mientras salgo del hospital.

No creo que pudiera sentirme peor sobre la situación. Me tuve que quedar una hora más tarde mientras Kate y Jasper interrogaban a Ángela, Aro, Jessica y Shelly, cada uno por separado tras puerta cerrada en la oficina. Insistí que yo no tome el medicamento y Jasper dice que me cree, pero eso no cambia el hecho de que fueron robados bajo mi nombre. Pienso una y otra vez sobre que podría haber pasado, y lo único que hace sentido es que olvide cerrar sesión cuando fui por el Demerol del Sr. Lowery.

Otras enfermeras han olvidado cerrar sesión. Emmet lo olvida todo el tiempo, pero yo siempre limpio su historial si la veo abierta en la computadora…no que él sea el mejor ejemplo. Es tonto, y alguien obviamente olvido extender la misma cortesía a mí.

Me deslizó dentro de mi auto y prendo la calefacción lo más alto que se puede. Tengo un mensaje de Edward.

Tomándome un trago con Emmet - ¿puedo ir esta noche? Puedes venir con nosotros si quieres. Te amo

Balanceo el teléfono en mi mano y veo la pequeña pantalla. Brilla mucho e ilumina el oscuro interior de mi auto.

Por más maravilloso que suena embriagarse en este momento, no estoy de humor de convivir con la gente. Diviértete, le contesto. Te veo en un rato.

Quiero a Edward conmigo – necesito un fuerte hombro donde llorar – pero él también tuvo una mala noche, y no es muy justo de mi parte el insistir que no salga y luego preocuparlo toda la noche con mi drama. Merece relajarse, divertirse un poco. Mi festival del llanto puede esperar unas horas. Además, probablemente él necesite un par de tragos en su sistema para poder lidiar con esta mierda. Dios sabe que me hubiera ayudado a mí.

Salgo del estacionamiento y conduzco lento a casa. Camino directamente a mi cocina y abro el congelador. Todo lo que tengo es tequila, me tomo un shot, luego otro, antes de arreglarme para ir a la cama y obligarme a dormirme. Pero solo me muevo de lado a lado por una hora, imágenes de mi día reproduciéndose en mi mente y negándose a dejarme descansar. El arrepentimiento es enorme mientras se abraza a mí, su agarre incomodo y firme. Me arrepiento de no haber llevado a Edward antes a la habitación del Sr. Lowery, no haber llamado a su familia a tiempo, y no haberle dicho nada reconfortante al hombre antes de morir. No se si va a despertar, las segundas oportunidades en la vida no están garantizadas. También me arrepiento de no haber cerrado sesión en el Pyxis cuando fui por el Demerol. Me arrepiento de haber ofrecido la medicina para el dolor para empezar. ¿Qué tal si ese fue el ultimo empujón? ¿Qué tal si la dosis de Demerol fue lo que lo empujo al borde de la muerte?

En el momento, pensé que el Sr. Lowery estaba ansioso. Algo estaba mal, lo sabía, pero no creía que realmente fuera a morir. Me arrepiento de no haberle creído.

Me tomo otro shot de tequila, luego me recuesto en el sofá y veo un viejo programa de televisión. No me hace sentir mejor. Muero por ver a Edward; la necesidad seria vergonzosa si no estuviera tan sola y con el espíritu golpeado.

Dormito alrededor de las once treinta. A la una cuarenta, me despierto de nuevo, sintiéndome cansada. Mi apartamento esta vacío y solo me toma un momento darme cuenta que Edward aun no ha llegado a casa.

Checo mi celular por si acaso hay alguna llamada perdida, pero no hay ninguna. Cuando marco el número de Edward, suena y suena hasta que sospecho que me mandara a buzón. Luego alguien contesta. Al principio, todo lo que puedo oír es música muy fuerte cortada en el fondo. Y luego una voz, pero es toda incorrecta – el tono, la femineidad.

"¿Hola?" dice. Alza la voz mientras compite contra la música. Cuando no respondo de inmediato, repite. "¿Hola?"

"¿Quién habla?" finalmente logro decir. Estoy sorprendida, desagradablemente, y mi tono traiciona la repentina confusión que aprieta mi pecho.

"¿Qué? No puedo escucharte," grita.

"¿Donde esta Edward?" pregunto, levantando mi voz para que me escuche. No puedo estar segura, pero la mujer suena sospechosamente igual que la Dra. Ellis. Ruego por estar equivocada, pero de nuevo, no puedo imaginar ni una alternativa que ofrezca mucho consuelo.

"Espera. No puedo – afuera – Bella – "Sus palabras suenan cortadas, probablemente el efecto de la mala recepción. Pero sabe mi nombre, entonces puede que haya salido mi nombre en su teléfono cuando llame o reconoce mi voz. La semana pasada, me robe el celular de Edward cuando no estaba viendo y me programe a mi misma como la Sucia Enfermera, junto con una caricatura de una enfermera con medias de red y un liguero, pero es muy posible que ya haya cambiado esa configuración.

Trato de esperar pacientemente, asumiendo que va hacía afuera donde hay menos ruido, pero de repente la línea se corta. Cuando llamo de nuevo, me manda directo a buzón.

Llamó a Emmet, pero me manda a buzón también. ¿Nadie sabe como usar un celular por aquí? Le dejo un mensaje muy mordaz, regañándolo por no contestar su celular durante este obvio crítico momento de mi vida, luego llamo a Edward de nuevo, muriéndome de coraje cuando no obtengo respuesta.

Este es oficialmente el peor día de la historia. Pero es técnicamente el día siguiente, entonces ¿tal vez es la peor semana? Bueno, excepto por Edward diciéndome que me ama. Ese probablemente fue uno de los mejores momentos de mi vida.

Lo que sea. En este momento, realmente apesta.

Me levanto por más tequila, pero hay apenas medio shot en la botella.

Peor. Día. En. La. Historia.

De regreso a la sala, me golpeo el dedo con la base de la barra de la cocina. Duele mucho y trae lágrimas no bienvenidas a mis ojos, pero sospecho que este es el efecto residual de una noche llena de emociones.

Estúpida, noche de mierda.

No hay nada en la TV excepto infomerciales y un terrible show de marionetas en el canal para adultos. Es horriblemente distractor por unos quince segundos, pero luego me obliga a reflexionar sobre la corrupta naturaleza de la humanidad por ser capaces de crear este tipo de programas, lo que a cambio, me lleva a pensar en la Dra. Ellis.

Oh como odio a la Dra. Ellis en este momento, con sus grandes, perfectos senos y su perfecto glamoroso, estúpido cabello rojo. Ella estuvo ahí durante el código. La vi sentada en la estación de enfermeras, luciendo presumida y perfecta. Probablemente quiere sabotearme, hacer que pierda mi trabajo y licencia para ya no poder trabajar con Edward. No es un secreto que todavía le gusta. Ella incluso lo dijo.

¿Que pasa si ella fue la que se metió a la sala de medicamentos y robo todos esos narcóticos?

Cualquier lamentar que cargaba se transforma en ira, y estoy muy molesta por todo. Todo se relaciona con una sola persona desconocida: los narcóticos, Edward que no esta aquí, el dedo del pie. Si, incluso mi doloroso dedo, por que sea quien sea si no hubiera robado todos los narcóticos, hubiera estado dormida esta noche y no me hubiera tropezado con la cosa esa para empezar.

Puede que no sea racional y puede que no tenga pruebas, pero en este momento, me siento mejor sabiendo que tengo alguien a quien culpar.

Empiezo a caminar de lado a lado por unos minutos, mi mente corriendo entre las posibilidades mientras trata de poner lógica detrás de mi acusación. Cuando mi celular suena, no dudo ni un momento para tomarlo, ni siquiera molestándome en ver que es un numero que no conozco. Aun puede que sea Edward llamando de un número diferente o, Dios lo prohíba, la Dra. Ellis llamándome de su teléfono.

La familiaridad del código de área no me llama la atención hasta que contesto.

"¿Hola?"

"¿Bella?" Reconozco la voz inmediatamente. Una oleada de emoción casi me da un vuelco, y me siento para poder lidiar con… lo que sea que sea esto.

La única persona a la que no estoy preparada enfrentar. No ahora. Él es la única persona de la que no he escuchado nada desde hace meses, desde que me despidió en su apartamento con una mirada de lastima y una promesa vacía de ser amigos algún día.

"¿Alec?" Escupo su nombre con más incredulidad de la esperada.

"¡Hoooola! ¿Cómo estas?" dice arrastrando las palabras, e inmediatamente me puedo dar cuenta que esta ebrio. ¿Y porque no lo estaría? Son casi las cinco de la mañana en Florida.

"Umm… bien." No elaboro. Tampoco le pregunto como esta él porque, francamente, no hay nada menos interesante para mí que su bienestar en este momento.

"¿Qué tal Seattle?" continua. Aparentemente, quiere platicar un poco. Son las dos de la mañana. Estoy estresada y paranoica y he recurrido a hacer irracionales, injustificadas acusaciones contra gente que en realidad no conozco, sin embargo no tengo intenciones de detener este lascivo comportamiento. Esto es claramente una prueba a mi cordura y francamente, el resultado no se ve muy prometedor.

Y él quiere saber que tal esta Seattle…

"¿Qué es lo que quieres?" le pregunto francamente.

"Ouch," suena un poco ofendido. "Han pasado meses desde que hablamos. Te extrañoooo." Más arrastre de palabras. Quiero vomitar.

"Estas ebrio y son las cinco de la mañana allá. ¿Por qué crees que estaría bien hablarme a las cinco de la mañana?"

"Te levantas a las cinco para ir a trabajar," dice simplemente, pongo los ojos en blanco inminentemente. Madre santa de las zonas horarias, ¿nadie en Florida entiende que hay una diferencia de tres horas entre nosotros ahora? Esto se esta volviendo ridículo.

"No son las cinco aquí, son las dos. Y estoy durmiendo. Si tu llamada no tienen ningún propósito, voy a volver a la cama."

"Dios, Bella. No era mi intención hacerte enojar."

"Entonces no me llames a las dos de la mañana," estoy siendo inusualmente una perra, y puede que lo lamente después, pero ni una sola fibra de mi ser le importa en este momento.

"¿Entonces así va a ser?" Suena molesto. "Sabes, había pensando que al menos podríamos ser amigos algún día."

"¿Por qué?" le pregunto incrédula. "¿Por qué podríamos ser amigos algún día?"

"Solíamos ser mejores amigos."

"No, no lo éramos. Nunca fuimos mejores amigos, por eso nuestra relación no duro," le informo enojada. "Eso y el complejo de Dios que estabas empezando a alimentar. Nadie toma en serio a los internos de todas formas, Alec. ¿Nunca has visto Grey's Anatomy? Corren por análisis todo el día y no saben ni mierda, entonces si tenias un complejo de Dios entonces, apuesto que se pondrá un millón de veces peor en unos años. El que me hayas engañado pudo haber sido lo mejor que me pudo haber pasado, porque me hubiera vuelto loca al lidiar con tu creciente ego."

Alec empieza a decir algo. Esta gritando, creo, y claramente molesto por mi golpe a los internos, pero no me importa. Corto la llamada y suelto un suspiro frustrado. Cuando me llama de nuevo de inmediato, tiro mi celular a mi mueble de televisión, golpeando la madera y causando que el celular se rompa en docenas de piezas.

Nunca he sido del tipo que rompe cosas, pero mierda, eso se sintió bastante genial.

Pero luego no, igual de rápido. El júbilo que obtengo de haber roto mi celular rápidamente se disuelve en desesperación. Edward aun no ha llegado. Aparentemente esta con ella, la mujer que bien podría estar planeando mi muerte. No puedo recibir sus llamadas ahora – asumiendo que finalmente trate de llamarme, eso es – pero no hago un esfuerzo por tratar de juntar mi celular por que, me doy cuenta, que no quiero escuchar lo que tiene que decirme ya.

Me deprimo un rato más en el sofá mientras trato de no llorar. Me haría sentir mucho mejor, llorar, pero una vez que empiece, puede que nunca me detenga. Me sorprendo cuando alguien llama a la puerta, mi reacción inmediata, por todo el resentimiento que he estado guardando, no impide ningún progreso mientras me levanto del sofá y me apuro a abrir. Porque se quien tiene que ser – la única persona que he estado esperando esta noche.

Estoy dividida entre querer gritarle a Edward, darle una cachetada a la Scarlet O 'Hará, o romperme en llanto contra su pecho.

Pero no esta solo. La Dra. Ellis esta a su lado, y él esta ebrio, mas que ebrio de lo que he visto alguna vez. Sus ojos están cansados y desenfocados y sus mejillas sonrojadas; se esta recargando contra el marco de la puerta, soportando su peso con una mano para no venirse de bruces. El usualmente rizado cabello de la Dra. Ellis esta alisado y luce incomoda, pero bastante sobria.

"Hola hermosa," Edward arrastra las palabras tan pronto me ve. Camina hacia mí y planta un baboso beso en mi mejilla, casi tirándome bajo su inestable peso. "Dios, te extrañe."

Mis ojos encuentran los de la Dra. Ellis y sonríe, pero es ligeramente dolorosa, como una mueca. "Me quería asegurar de que llegara a casa a salvo. Y, él uhh… él dijo que quería venir aquí." Suena casi como si estuviera pidiendo permiso, así que puede que no este consciente que lo he estado esperando por horas. ¿Y que demonios esta haciendo ella llevándolo a casa?

"¿Dónde esta Emmet?" pregunto.

"No lo sé. Nunca lo vi." Luce confundida.

Quiero interrogarla – amarrarla a una silla, amenazarla con alfileres hasta que me diga todo – pero Edward se esta hundiendo contra mi tratando patéticamente de asaltar mi cuello con su boca. Debió de haber olvidado nuestra audiencia, o tal vez solo es de gustos sexuales pervertidos cuando esta ebrio. En todo caso, estoy un poco emocionada, que incluso ebrio, decida besarme a mí en lugar de ella. Que me haya extrañado a mí.

Pero cuando trata de acariciar mi seno, tengo que intervenir. Tomo su mano y forzó una sonrisa hacia la Dra. Ellis.

"Oh. Bueno, umm… gracias por traerlo a casa." Ella asiente, viendo a cualquier lugar menos a nosotros. "¿Podrías esperar un segundo? Quiero preguntarte algo."

"Oh…claro."

Guio a Edward a mi habitación y él me sigue obediente, tropezándose una o dos veces y tambaleándose. Lo deposito en mi cama y trato de irme, pero me lleva con él, quejándose y rogando que me quede. Aun estoy un poco irritada, pero no puedo evitar ceder un poco cuando presiona sus labios a los míos y desliza su lengua en mi boca. Sabe a whiskey y confort. Gime contra mis labios, sus movimientos urgentes, pero tan pronto trata de girarnos para quedar sobre mi, me alejo.

"Volveré," prometo. Con mis manos en sus hombros, lo empujo hacia la cama, alentándolo a que se recueste. Él asiente y tomo la oportunidad para escaparme y regresar a la sala. La Dra. Ellis aun espera en la entrada. Se mueve incomoda, como si quisiera estar en cualquier lugar menos aquí. Me doy cuenta que olvide invitarla a pasar.

"Gracias por esperar," le digo amablemente, sonriendo a través de mi cansancio. No me cae bien, pero puedo ser agradable cuando se necesita. Me paro unos pasos lejos de ella, "¿Escuchaste algo de lo que me paso hoy? ¿Sobre los narcóticos?"

La miro con cuidado. Frunce el ceño en confusión antes de finalmente negar con la cabeza. "No."

"Muchos narcóticos están desaparecidos del Pyxis bajo mi nombre," rápidamente explico. "Creo que olvide cerrar sesión o algo. Y sé que tu estabas ahí alrededor del tiempo que paso, durante el código, así que me esta preguntado si viste algo."

"Oh." Se muerde el labio pensativa. Una vez leí en Cosmo que las personas se muerden el labio cuando están tratando de ocultar algo. Dice lo mismo del contacto visual, y ella definitivamente no me esta viendo a mi en este momento. Sé que Cosmo no es la fuente mas confiable que hay para el entrenamiento de detectives, pero también tiene sentido cuando lo piensas. Y además, es lo suficiente buena para ayudarte a atrapar a un hombre que te esta siendo infiel, debe de ser lo suficientemente buena para ayudarme a atrapar un ladrón de drogas.

¿Podría estar mintiendo en este momento?

"No, no vi a nadie," dice finalmente. "Lo siento, eso apesta. ¿Pero vas a pasar el examen de drogas, verdad?"

¿Quiere ella que pase el examen de drogas? Entrecierro los ojos en su dirección, buscando pistas. Se ve algo borrosa, y cuando los entrecierro más, su gran, roja cabeza se desvanece hasta que su cabeza luce como una linterna gigante. Creo que estoy delirando o muy, muy cansada.

"Si, claro. Me hicieron uno esta noche, de hecho," digo. "Supongo que los resultados llegaran en unos días."

Ella asiente. "Bien."

Nos quedamos paradas ahí un momento, ninguna de las dos hablando. Incluso después de unos segundos se siente como el peor tipo de tortura.

"Bueno, uh… gracias por asegurarte que Edward llegara seguro a casa," digo de nuevo.

"Oh, no hay problema. Perdón por la llamada hace rato. Te iba a preguntar si podías venir por él, de hecho, pero luego su batería murió y no pude sacar tu número. Parecía algo molesto esta noche…"

Sospecho que su comportamiento tiene mucho que ver con el Dr. Lowery. Pero no es secreto que estaba molesto. Estaba escrito por todo su rostro, después del código.

"Supongo que fue un día difícil para ambos."

Otra dolorosa sonrisa. Copio su expresión, guiándola la pequeña distancia fuera de la puerta. Despidiéndola.

"Entonces, gracias por esperar. Que tengas una buena noche, Victoria."

"Tu también."

Cuando se va, cierro la puerta detrás de ella, dudando ahí solo un momento. Luego apago la TV antes de abrirme camino a la habitación. Edward esta sobre su espalda, su cabeza a un lado y su pecho bajando y subiendo de forma estable. Sus respiraciones profundas y pesadas. Esta más que fuera de juego.

Le quito los zapatos, luego sus pantalones. Su camisa se queda porque no tengo al energía para luchar con su peso muerto. Gateo hacia la cama, junto a él pero dándole la espalda. Aun no estoy cómoda con las emociones luchando en mi mente – una parte de mi quiere sujetarse de Edward, inconsciente o no, mientras que otra parte de mi solo quiere espacio. Cedo a lo último, abrazando mi almohada buscando confort.

Pero mi lado de la cama esta frio, y el sueño no viene fácil.

-x-x-

Edward no se levanta de la cama hasta casi el medio día. He estado despierta desde las ocho, acomodando la casa y limpiando cosas que ni siquiera están sucias. Hago lo que sea para entretenerme, para alejar mi mente de todo. Ya estoy empezando mi tercera taza de café cuando Edward llega tambaleándose a la cocina. Tiene los ojos rojos, cabello para todas partes, y la ropa arrugada. Gruñe patéticamente mientras se frota los ojos y los entrecierra por la luz.

"Buenos días," murmuro. Apenas me giro para verlo, pero su resaca es tanta que apenas lo nota.

"Buenos días. ¿Hay más café?"

Hago un gesto hacia la máquina de café. Tengo una tetera calentándose ahí desde hace rato. Edward se sirve.

"¿Qué paso anoche?" Toma su café negro y se sienta en la mesa de mi cocina. Mi limpieza no se detiene mientras contesto.

"Bueno, saliste con Emmet, supuestamente, luego no contestaste tu celular por varias horas hasta que finalmente fuiste escoltado aquí, borracho, por tu exnovia." Mantengo mi voz casual, ocultando mi obvio enfado durante todo el intercambio.

Edward gruñe de nuevo y se frota los ojos con sus dedos. "Me siento de la mierda," finalmente responde. No digo nada. También se ve un poco hecho mierda, creo, pero señalar eso no me hará sentir mejor. Al menos no al largo plazo. Continúo trabajando en la cocina, limpiando los estantes, la puerta del horno.

"¿Estas bien?" pregunta después de un momento.

"Estoy bien." No estoy nada bien.

"¿Que sucede?" me conoce muy bien, incluso con resaca. Suspiro y tiro la toalla.

"Bueno primero, cuando me preguntaste si podías venir, asumí que significaba la misma noche. No a las dos y media de la madrugada. Además, no me cae bien que cuando llamo al teléfono de mi novio, su ex novia conteste."

"¿Qué? ¿Quién contesto mi celular?" Suena sorprendido. ¿Me estaba siquiera escuchando antes? Realmente debió estar fuera de si anoche… y esta mañana, al parecer.

"Dra. Ellis."

"¿Tori?"

"Si. Tori contesto tu celular. Y te trajo aquí. Ella cuido de ti." Digo su nombre con más veneno del que tenía pensado, pero la última cosa que quiero escuchar es a él refiriéndose a ella en un lindo, asqueroso pequeño sobrenombre. No cuando estuvo con ella toda la noche en lugar de conmigo.

"Dios, lo siento. Bella. No lo sabía. Creo que tome más de lo que debía…" Su lamento no hace nada para abatir mi amargura.

"¿Dónde estaba Emmet de todas formas?"

"Rosalie estaba ahí y se fueron juntos," explica. Se levanta y se acerca a mí. Lo ignoro, manteniendo mis ojos en el piso y mi cuerpo se aleja de él mientras limpio. "Mierda, Bella. Realmente lo siento. No me di cuenta que me había quedado tan tarde. Estaba… ayer fue una mierda, ¿sabes?"

Lo miro y veo el dolor en sus ojos. Inmediatamente cedo. Si, ayer fue un día de mierda. Y en lugar de reconfortarlo y buscar confort en la persona que amo, estoy sacando mi enojo con él. Nos estoy lastimando a ambos.

Bajo la toalla de nuevo. "Lo se, tienes razón," concuerdo, suspirando. "¿Estas bien?"

Parece aliviado mientras me jala hacía él y envuelve sus brazos alrededor de mi cintura. Es cálido y reconfortante y se siente como un dulce alivio. "Lo estaré," dice quedamente.

"¿Crees que el Sr. Lowery estará bien? ¿Sabes que fue lo que paso?"

"Tuvo un derrame del pericardio" contesta. "Salió en el escan VQ. Tuvo une embolectomía de emergencia y están usando diluyentes de la sangre, así que todo lo que podemos hacer es cruzar los dedos…"

"La forma en la que actuó fue terrorífica," murmuro. Edward me abraza más fuerte y besa mi frente.

"Lo sé." Nos quedamos así un momento, abrazándonos y apoyándonos. Finalmente besa mi frente de nuevo, luego mis labios, sus caricias suaves, y dice. "Te amo, Bella. Lo siento mucho."

No puedo contener la pequeña sonrisa que se forma. "Yo también te amo."

-x-x-

Después de su café, Edward se da una ducha. Yo ya me duche cuando me desperté, así que termino de limpiar el apartamento mientras lo espero. Aun no le he dicho nada sobre los narcóticos, no queriendo interrumpir mi sorprendente buen, breve, humor. Pero se tiene que hacer.

Llamo ligeramente a la puerta del baño, luego me abro camino y me siento en la barra del lavabo. Edward aun no me ha oído. El agua cae en grandes cantidades contra el piso de la tina, pero fuera de eso, se mantiene en silencio mientras se baña.

"¿Oye, Edward?" lo llamo.

Hay una breve pausa. "¿Si?"

Es ahora o nunca. "Después de todo lo del Sr. Lowery ayer, me llevaron a la oficina de Kate y me dijeron que faltan un montón de narcóticos bajo mi nombre del Pyxis."

Edward asoma la cabeza alrededor de la cortina de baño. El ceño fruncido, en confusión. Su cabello esta oscuro y mojado y pegado a su pálida piel. "¿Qué? ¿Cómo diablos sucedió eso?"

"No lo sé." Me encojo de hombros. "Puede que haya olvidado cerrar sesión o algo así. No se me ocurre otra forma de como pudo suceder."

"¿Qué están haciendo al respecto?"

"Tuvieron que hacerme un examen de drogas. Va a haber una investigación, lo que sea que eso signifique."

"¿No hay cámaras en esa habitación o algo?"

"No lo creo." Nunca las he visto antes ahí.

"Pues mierda, Bella. Lo siento." Cierra el agua y abre la cortina, luego toma una toalla y la envuelve alrededor de su cintura antes de caminar hacia mí. "No conteste tu llamada anoche," dice de repente, como si fuera una revelación. Se ve increíblemente culpable.

"Estabas ebrio. No es como que supieras," ofrezco.

"No debí haberme puesto ebrio…"

"No tiene nada de malo embriagarse, Edward. Dios, no se como puedes evitarlo en esta profesión. Todos nos volveríamos locos de lo contrario."

"Supongo" dice quedamente. Esta pensativo.

"Paso alrededor del tiempo del código de todas formas. Estaba en la habitación ayudando y deje el piso para llevar al Sr. Lowery a la unidad de cuidados, entonces Kate intercedió por mi. Con suerte lo van a averiguar."

"Estoy seguro que lo harán." Se inclina en la barra a mi lado, su mojado brazo tocando el mio. Mira al frente por un momento y parece que esta pensando.

"Las únicas personas trabajando eran Aro, Shelly, Ángela, yo, Kate y Jessica," digo. "No creo que Jessica sea lo suficiente inteligente para saber como sacar medicinas de esa cosa. Kate y Ángela me estaban ayudando, y no puedo imaginarme a Shelly robando narcóticos. No se sobre Aro…"

"Ángela no estaba ahí durante el código." Interrumpe.

"Si lo estaba," argumento. "Me ayudo la mayoría del tiempo."

"¿Estas segura, Bella? Había muchas personas en la habitación."

"Si, estoy segura. Y de todas formas, la Dra. Ellis estaba ahí también."

Luce confundido. "¿La Dra. Ellis?"

"Si. Ella estaba e la estación de enfermeras durante el código. Nadie estaba ahí como para verla… ¿Qué tal si ella las tomo?"

"¿Por qué las tomaría?" suena incrédulo, y estoy irracionalmente enojada de que la esté defendiendo.

"Me odia," explico. "O tal vez es una drogadicta. No lo sé. Me miro raro."

"¿Raro?" Ahora me ve incrédulo.

"Si, me miro raro. No puedo explicarlo. Tendrías que haberlo visto." Dios, sueno estúpida. "Solo tengo una corazonada, Edward," persisto.

"Solo porque te vio raro no significa que ella haya robado los narcóticos. Podría perder su licencia medica por eso."

"Bueno todos podríamos perder nuestra licencias de enfermería. Alguien tomo las drogas."

"Toma alrededor de diez años el ser un cirujano, Bella. La mayoría de los cirujanos no van a tirar eso a la basura por un puñado de drogas…"

Me bajo de la barra y lo mio. "¿Qué? ¿Entonces su licencia es más valiosa que la de una enfermera? He leído sobre muchos doctores que tienen que ir a rehabilitación por meterse con drogas," digo molesta. "Y las enfermeras se preocupan por sus licencias también. Puede que no tardemos tanto para obtenerla, Edward, pero no puedes trabajar nunca más como enfermera si la pierdes. A algunos nos gusta nuestro trabajo." Abro la puerta del baño y salgo de ahí, Edward rápidamente pisándome los talones. Toma su ropa del suelo mientras me sigue por el apartamento.

"Eso no fue lo que quise decir, Bella," se disculpa, su voz sincera. Empieza a ponerse su ropa justo en medio de la sala.

"¿Entonces que quisiste decir?"

"Es solo que no entiendo porque la estas acusando. ¿Por qué estaba ahí haciendo la ronda a sus pacientes?"

"No entiendo porque la defiendes."

"No la estoy defendiendo, solo no estoy de acuerdo – "

"Si la estas defendiendo," lo interrumpo. "No trates de arreglarlo."

"¿Y que si lo hago?" Esta molesto ahora, también. "Es una acusación injusta. Si no hubiéramos salido, ni siquiera la considerarías."

"Probablemente no, porque entonces no hubieran robado los narcóticos." Un argumento infantil de mi parte. Me arrepiento de mis palabras – el incrédulo gesto en su rostro – pero no puedo regresar el tiempo.

"¿Entonces piensas que esta tratando de inculparte?" pregunta incrédulo.

"Si, ¿Por qué no? ¿Quién demonios pudo haberlas tomado entonces? ¿La dulce Shelly? Todos los demás estaban en el código. Y aun le gustas, Edward. Te lo dije antes."

Tiene sus boxers y pantalón puesto. Su playera ni siquiera esta en la habitación, pero estoy muy molesta para disfrutar la vista. "Tu también le caes bien, Bella," argumenta. "Sé que ella no las robo. Sé que ella no es tan mala."

De repente me siento abrumada. Estoy furiosa. Estoy molesta porque la esta defendiendo en lugar de intentar ver mi lógica. Estoy molesta porque no contesto mi llamada anoche, y estoy molesta de que haya estado con ella en lugar de conmigo. Yo lo necesitaba. En lugar de sentirme reconfortada, tuve que lidiar con la repentina molesta persistencia de Alec, lo que me hizo sentir mucho peor cuando ya estaba sola y estresada. Y él estaba con ella.

Es exasperante.

Lagrimas se forman en mis ojos, pero no son lagrimas de tristeza. Son lágrimas alimentadas de exasperación, lagrimas de coraje.

Mi mandíbula se tensa, y hay mucho que quiero decirle. Cosas que lamento. Cosas que no son sinceras. Finalmente me las arreglo para decir las palabras correctas. "Solo vete a casa."

Los ojos de Edward se abren por la sorpresa. Luce casi asustado. "¿Por qué?"

"Necesito algo de espacio. Apenas pude dormir anoche y solo necesito algo de maldito espacio en este momento."

Enojo ensombrece sus facciones, ocultando su subyacente emoción: pánico. "¿No estoy de acuerdo con una cosa y me corres?"

"No tienes ni idea de lo que pasa en este momento, Edward." Escupo enojada. Paso a su lado, caminando hacia mi habitación, y empiezo a buscar su playera. La encuentro en el piso y la arrojo a su pecho. "¿Por qué no vas a su casa? Pasaste toda la noche con ella, bien podrían seguir con algo de abrazos y mierda hoy." Las palabras están volando de mi boca sin pensar y sin permiso, pero no tengo la energía para detenerlas.

"No fue mi intención que eso pasara," Edward trata de explicar. "Nada paso con ella. Tú lo sabes. Ella solo estaba en el bar…"

"No me importa en este momento," exploto. "Solo vete."

"No," discute vehementemente. "No me voy a ir y dejar que me alejes…"

"¡No te quiero aquí!" le grito. "¿No lo entiendes? No te quiero aquí. Necesito espacio en este momento. Vete, o me iré yo."

"Bella-" empieza, pero lo dejo en la sala, estupefacto, y marcho de regreso a mi habitación y cierro la puerta de golpe. La habitación esta bañada en un horrible tono oscuro por la luz gris de afuera, reflejando mi humor. Un agudo dolor se forma en mi pecho mientras amenaza con romperse.

Muerdo mi labio fuerte. Silenciosas lagrimas corriendo por mi rostro, pero no hago ningún sonido. Quiero que se vaya. Quiero que golpee la puerta y venga por mí.

Odio la forma en que me hace sentir. Tan insegura. Tan dependiente. Tan celosa.

Me tiro a la cama y sollozo sin remedio en la almohada. Quiero volver al día anterior, cuando todo estaba bien y no tenía estos sentimientos y mi carrera no estaba en la cuerda floja. Quiero que la Dra. Ellis se largue de aquí y quiero que nada de estoy hubiera pasado.

La habitación se ilumina poco a poco mientras el día va progresando. Mis ojos eventualmente se secan y mis pensamientos se adormecen, tanto que moverse requiere un esfuerzo consciente. Pero Edward nunca viene.