PERDON, PERDON y MIL VECES PERDON! se que los deje esperando mucho tiempo y en un capitulo muy estresante. Bueno aqui esta por fin el capitulo, como se podran haber dado cuenta aun no tengo internet, nose cuando vaya a tener pero en verdad hago lo que puedo para actualizar lo más pronto posible. Entre otros avisos, solo quedan 6 CAPITULOS! asi que no falta tanto para el final! espero que esten disfrutando la historia como yo estoy disfrutando traduciendola.
Muchiisimas gracias por todos sus reviews, en verdad cuando veo que han puesto tantos hago lo que puedo para apurarme, pero como habran visto en mi perfil, lo que sea que adelante, murio con mi lap porque tuvieron que cambiarle el disco duro :(
Bueno ya los dejo leer, espero les guste!
Capítulo 22 – Lo importante
"¿Estas bromeando? ¿Quién putas robaría narcóticos? Un montón de drogadictos trabajan aquí, lo juro. Apuesto que fue Aro. Quiero decir, mierda, ¿lo has visto últimamente?"
Emmet siempre logra levantarme el ánimo. Más o menos.
"¿Qué tiene Aro?" pregunto curiosa. Ambos estamos limpiando a una paciente que tiene problemas motrices; Emmet está encargándose del cambio de su bata y yo lo ayudo a sostenerla. Es el día después del segundo peor día de mi vida, y no he hablado con Edward. Pero ambos estamos trabajando hoy y ayer fue cuando le pedí espacio, así que no es de sorprenderse.
También, mi celular sigue roto.
"Cualquier hombre de su edad debe de estar consumiendo drogas para comportarse como él. No es natural." Empieza a remojar un pedazo de gaza en agua salina y empieza a pasarla por la piel. Aguanto la respiración para no aspirar todo el hedor. Mi espalda me está empezando a doler por estarla sosteniendo.
"No creo que haya sido Aro," digo.
"¿Quién crees que fue?"
"No lo sé."
"¿No sospechas de nadie?"
"Oh, sospecho de alguien," le aseguro. "Pero es injustificado, aparentemente, y decirlo en voz alta me hace ver como una imbécil o algo. O eso me han dicho."
He pensado mucho desde que hice que Edward se fuera. Al final, tiene razón – no tengo una razón sólida para sospechar de la Dra. Ellis, así que realmente no puedo culparlo por no estar de acuerdo conmigo. Aún estoy algo molesta de que estuviera con ella toda la noche, pero el resentimiento se ha disuelto. Me siento confiada de que puedo tener una conversación adulta con él sin actuar todo Russel Crowe y romper más celulares. Diablos, incluso si tengo suerte, puede que haya buen sexo de reconciliación.
Todos mis dedos están cruzados.
"Bueno ambos sabemos que eres una imbécil, entonces escúpelo," dice Emmet. "De un imbécil a otro."
"Bien. Creo que fue la Dra. Ellis."
"¿En serio?" Su reacción me recuerda a la que tuvo Edward, pero realmente no me importa si Emmet no está de acuerdo conmigo. "¿Por qué?"
"Solo una corazonada," digo vagamente. Esto es cierto. Sin embargo, no pienso meterme en el relato de todos los detalles que causaron este sentimiento. De todas formas, no creo que me crea.
"Hmmm. Sí, puedo imaginarlo ahora," empieza a cortar un gran pedazo de cinta quirúrgica y a pegarla en la gaza limpia. "Quiero decir, le robaste a su hombre. Las mujeres se vuelven locas con esa mierda."
Pongo los ojos en blanco. "Estoy hablando en serio, Emmet."
"Yo también. ¿No recuerdas esa mujer que manejo por todo el país usando un pañal? Y yo aquí pensé que era algo patético como Aro tomándose las pastillas. Pero tu teoría es mucho más dramática – una mujer resentida planeando una venganza al tratar de sabotear tu carrera médica. Es muy General Hospital de tu parte." Escribe las iniciales y la fecha del cambio en el historial.
"La Dra. Ellis no está resentida," argumento. "Ellos habían terminado su relación mucho antes de que yo llegara." Acomodamos a la paciente sobre su espalda y empezamos a cubrirla con la sabana. Esta encogida, sus rodillas un poco pegadas a su pecho, así que tenemos que colocar una almohada entre sus piernas. Emmet y yo tomamos un lado del cubrecama debajo de ella y jalamos a la cama. Es casi como un baile sincronizado.
"No tanto tiempo. Solo un par de meses," me corrige.
"¿De qué lado estas?"
"Estoy de tu lado, Pockets. Creo que es absolutamente atroz que este tratado de robar medicina bajo tu nombre y saboteando tu carrera." Su burla es tal vez un poco afectiva.
"Si es atroz," concuerdo.
"¿Has hablado con Edward?"
"No, no desde ayer. ¿Por qué? ¿Tú sí?"
"Si, lo vi esta mañana."
"Oh," hago una pausa. La confirmación de que Edward está en el hospital en este momento es igual de emocionante como inquietante. Lo extraño demasiado.
"Dice que no estas contestando sus llamadas."
"Mi celular está roto," rápidamente explico.
"Si, bueno… me dijo como lo arruino con todo lo de la Dra. Ellis," Emmet continua. "Pero solo para que sepas, ella no estaba en el bar cuando yo estaba ahí. Edward no sabía que ella iba ir, y había mucha gente del trabajo ahí… no solo ella. Ellos son solo amigos, ¿sabes? Sé que la odias, pero ellos eran amigos antes de siquiera empezar a salir. Y él estaba muy afectado por todo lo que paso con ese paciente la otra noche, así que tal vez no deberías ser tan ruda con él."
La repentina sabiduría de Emmet es sorpresiva.
"No me importa que ella haya estado ahí," argumento. "Pero ella lo trajo a mi apartamento a la mitad de la noche y luego, la siguiente mañana, él la defendió cuando mencione que ella pudo haber tomado los narcóticos."
"Pero no tienes prueba de que ella tomo los narcóticos, "señala. "Sabes que te quiero, Pockets. Pero de un imbécil a otro, eso es una acusación muy seria."
"Tu acabas de acusar a Aro," le recuerdo exasperada.
"No, sospeche de Aro. Pero no tengo pruebas, entonces no lo voy a acusar."
"No es como que lo lleve a la administración. Solo le estaba diciendo algo a Edward, por todos los cielos." Empiezo a limpiar la habitación, tirando todos los papeles y los restos de gasa con lo que limpiamos. Emmet pulveriza unas pastillas y empieza a mezclarlas en un puré de manzana.
"¿Estas enojada porque él no estuvo de acuerdo contigo? Ves, por eso no entiendo a las mujeres. Quieren que tengamos nuestra propia opinión, y aun así se molestan cuando decimos lo que pensamos o algo."
"Estas loco, Emmet. Y no vez el punto. Nunca dije que él tenía que estar de acuerdo conmigo."
"Si no tenía que estar de acuerdo contigo, entonces ¿por qué estas molesta que no lo estuvo?"
"Mira, no me juzgues," le advierto. "No estabas ahí. Era un momento muy emocional en mi vida. Y tú no contestaste el teléfono la noche antes, idiota. Para eso son los amigos."
"A mí no me necesitabas," me acusa. "Querías a Edward."
"Te hable a ti como último recurso. Edward no fue el único que tuvo una mala noche."
"Perdón por eso," dice, pero no noto ni un dejo de arrepentimiento. "Deberías estar hablando con Edward. A veces es muy duro consigo mismo, sabes. Aparentemente, le hicieron un doppler al Sr. Lowery y tuvo un DVT en su pierna derecha que nadie vio. Edward piensa que es su culpa por no diagnosticarlo a tiempo."
Hago una pausa, mientras digiero la información. ¿Un DVT? Pero no había indicios de…
"¿Qué? No tenía ningún indicio de un DVT," protesto, como si Emmet estuviera mintiendo. Pero sé que no.
"Si, muchas personas no los tienen. Y de todas formas, deberías decirle eso a Edward. Estoy seguro que apreciara oír eso más que yo."
Tiro lo último de la basura, y luego hago un nudo en la bolsa gigante que tiene toda la ropa sucia. Tiro mis guantes y lavo mis manos con anti-bacterial.
"¿Puedes con todo?" pregunto antes de irme. Emmet tiene una cuchara llena de puré de manzana en su mano mientras su gigante marco esta frente a la pequeña mujer en la cama. Él asiente.
"Sip."
Pauso en el camino a la puerta. "¿Oye, Emmet?"
Se gira para mirarme. "¿Si?"
"Gracias."
-x-x-
En mi descanso para almorzar, me escapo a la unidad de cuidado intensivo para ver al Sr. Lowery. No son horas de visita, así que su familia no está en su habitación. Esta oscuro y callado, el único sonido viene del firme, y consistente murmullo del ventilador. El tubo en su garganta parece doloroso. Está usando un paladar para evitar que se muerda la lengua, y puedo ver un poco de sangre seca en la comisura de sus labios porque seguro se la mordió ya.
Pobre hombre.
Tomo un pañuelo húmedo de la caja que está en su mesa y limpio su boca con ella. "Esto va a estar frio," le advierto. Él no responde y la temperatura no tiene ningún efecto. Pero yo creo, profundamente, que las personas que están sedadas algunas veces pueden oírte.
Jalo la vieja silla de madera que está cerca de su cama y me siento. Por un rato solo me siento ahí, pensativa, mientras disfruto la tranquilidad de su silenciosa habitación.
"Me enoje mucho con Edward anoche," digo eventualmente. "Salió a tomar y no podía contactarlo. Luego me entere que su ex novia estaba con él, pero él solo se la encontró en el bar. No planearon salir ni nada, no lo creo. Pero me puse celosa, y luego empezamos a discutir y él la defendió entonces yo hice que se fuera."
Hago una pausa para acomodar mis ideas. Parece tonto, como si hablara conmigo misma, pero es liberador al mismo tiempo. Si el Sr. Lowery estuviera despierto, probablemente diría algo sabio y opinaría que necesito abrir mis ojos y dejar de ser una tonta. Me diría que la vida es muy corta para estar sentada enojada o celosa por cosas que no puedo cambiar, que cada segundo que paso molesta con Edward es un segundo desperdiciado.
Seria exactamente lo que necesito escuchar.
"Fue un mal día para ambos, ¿sabes?" continuo. De repente me siento emocional, como si estuviera reviviendo esa noche. No estoy segura porque pasa eso, pero necesito tomar un momento para controlarme antes de poder continuar.
"Solamente me siento de la mierda," finalmente continuo. "Cuando termine con Alec, sentí que al fin estaba ganando un poco de mi independencia. Que estaba recuperando una parte de mí – la parte que podía funcionar sin un hombre. Pero después de todo lo que paso ayer, me pregunto si eso es cierto. Todo duele y siento que estoy loca y odio sentirme así. Como si mi felicidad dependiera de él. ¿No debería yo definir mi felicidad?"
Pongo mi mano sobre la suya. Su piel está ceniza, sus nudillos resecos, y eventualmente logro reunir la fuerza para tomar la botella de loción en su mesa de noche y la unto en sus manos. Los pacientes de diálisis tienen la piel seca, él estaría haciendo esto si pudiera.
"Probablemente estoy siendo dramática," digo suspirando. "Es solo que… nunca sentí esto por alguien. Estaba con mi último novio por conveniencia… ¿eso tiene sentido? Él estaba ahí y era más fácil estar con él que estar sola."
"Siento mucho lo de tu DVT, también. Solo… lo siento." No hay palabras suficientes para expresar el remordimiento que siento.
"En todo caso, creo que debería irme." Suspiro de nuevo. La idea de volver al trabajo es deprimente. Hay otras personas - una persona en particular – con las que preferiría estar hablando, y mi atención está dividida. "Gracias por escuchar, Sr. Lowery. Vendré a verlo de nuevo muy pronto."
Acomodo sus cobijas, luego me giro para dejar la habitación. La cortina está parcialmente corrida, lo que me da una falsa sensación de privacidad, y cuando salgo, me sorprende ver a Carlisle parado del otro lado. Hay una pequeña mesa, casi como un pódium, que ha sido levantado hasta justo debajo de su pecho. Está usando la mesa como apoyo para un historial, en el cual está escribiendo sin levantar la mirada. Casi creo que seré capaz de escabullirme sin que note mi presencia.
Claro, eso sería tener muy buena suerte.
"¿Bella?" me llama. Abruptamente me detengo y me giro para enfrentarlo. Esta vestido en uniforme quirúrgico y una bata, sus tenis cubiertos con una cubierta azul claro. Nunca he entendido porque los cirujanos van por todo el maldito hospital usando esas cosas. ¿Es una extraña moda de la cual nunca me entere? ¿Y eso no va en contra de su propósito?
"¿Si?" digo amable. No lo he visto desde el incidente con la Sra. Green, pero me niego a esperar tontamente algún tipo de gratitud para este punto. Por la forma en que mi mala suerte ha estado últimamente, probablemente está juntando el coraje para gritarme o acuchillarme en la garganta con su pluma azul. ¿Y no sabe que se supone que no debemos hacer los historiales con tinta azul? Apuesto que lo está haciendo apropósito. Parece el tipo de persona que pensaría que está por encima de esas reglas.
"No sabía que eras allegada al Sr. Lowery." Su voz es casi conversacional. Me pregunto si escucho algo de lo que le dije al Sr. Lowery mientras estaba en la habitación.
"No sabía que usted lo conocía."
"Ha sido mi paciente por años. Yo le puse su fistula e hice su embolectomía el miércoles."
"Oh." Nunca se me ocurrió que Carlisle era su doctor también. "Bueno… supongo que ambos aprendimos algo hoy."
"¿Estás trabajando hoy?"
"Sí." Me pregunto que me delato. ¿El uniforme, el estetoscopio, la maldita placa con mi nombre?
Se amable, Bella. Eres mejor que él.
Él también está siendo extrañamente agradable en este momento. Es raro y no es natural, como ver un pez en tierra firme. Quiero patearlo de regreso al agua y pretender que esto nunca pasó.
"¿Tu y Edward están bien?" continua escribiendo mientras me habla, sin darme el beneficio de su total atención. Pero entiendo – su tiempo es obviamente más importante que yo, después de todo. Yo no tengo nada mejor que hacer que quedarme aquí platicando con el grosero padre de mi novio.
"Estamos bien," contesto rápidamente. Me pregunto si él sabe algo que yo no. "¿Por qué?"
"No se veía muy bien esta mañana. Siempre puedo notar cuando algo le pasa."
"Oh…"
"Mira, Bella. Sé que no piensas lo mejor de mí. Y para ser honesto, estaba un poco vacilante sobre conocerte al principio. Pero veo que Edward va en serio contigo y prometo intentar hacerlo mejor."
En verdad no tengo idea de cómo tomar esa oferta. ¿Él promete intentarlo?
Veo a mi alrededor para asegurare que nadie pueda escucharme. La enfermera del Sr. Lowery está en la habitación con otro paciente, y no hay nadie más en esta parte del pasillo.
Me enderezo y me acerco un poco más para que me escuche sin necesidad de alzar la voz, la cual tiene una falsa simpatía. "Aunque eso sea tan halagador y todo, Dr. Cullen, debería evitarse la molestia. Realmente no me importa lo que piense de mí." Me giro para irme y él se ríe sonoramente.
"Cada encuentro contigo está lleno de sorpresas," comenta.
"Probablemente podría decir lo mismo," contrarresto, pausando una vez más para verlo.
Me mira por un momento, pensativo. "Serás buena para Edward," dice finalmente. Mueve la cabeza y vuelve su atención al historial. No elabora, pero no tiene por qué hacerlo.
Ese es probablemente uno de los mejores cumplidos que me pudo haber dado.
-x-x-
"Apuesto a que si coqueteas un poco con él te dará el código para el vestidor," dice Alice sugestivamente. Dirige los ojos en dirección al Dr. Black, quien está escribiendo en un historial con la cabeza baja, completamente inconsciente de lo que estamos hablando a unos cuantos metros de él.
Ya le conté todo lo que paso a Alice. A diferencia de Edward y Emmet, ella piensa que es totalmente posible que la Dra. Ellis haya robado las medicinas. Todos son culpables hasta que se demuestre lo contrario, dice. También sugiere que haga un poco de investigación por mi cuenta y trate de averiguar quién es el maldito, porque algunas cosas es mejor hacerlas nosotros mismos.
"¿Para que querría el código del vestidor de cirujanos?" le pregunto, asegurándome de mantener la voz baja.
"Puedes encontrar su bolso o algo y ver si las píldoras están ahí."
"Estas loca. Nadie en su sano juicio cargaría cincuenta pastillas por ahí en su bolso."
"¿Quién dijo que la persona está en su sano juicio? Ahora tenemos que encontrar la forma de entrar a ver los vestidores en nuestro descanso. Luego puedes checar los bolsos de Ángela y Shelly cuando no estén por ahí."
"¿Qué hay de Aro?"
"Él no tiene un locker. Solo deja sus cosas en el piso. Sera más fácil registrar sus cosas…"
Me asusto cuando un historial es puesto frente a mí de repente. "Necesitamos ponerle una línea central al Sr. Sheridan porque no podemos ponerle una intravenosa. ¿Te importaría hablarle al doctor general? Ya escribí la orden." El Dr. Black termina sus instrucciones con una amigable sonrisa.
"Claro, Dr. Black." Mantengo una expresión neutral y tomo el historial y lo abro en la parte de las órdenes. Una vez que el Dr. Black está lejos para oírme, rápidamente me giro hacía Alice en alarma.
"Tienes que llamarlo," le digo.
"¿Qué?"
"Tienes que llamar a Edward y pedirle que haga la línea central."
"¿Por qué tengo que llamar yo?"
"No he hablado con él desde que lo eche del apartamento. No puedo llamarlo ahora y pedirle que venga a meter un catéter en el cuello de mi paciente como si nada hubiera pasado."
"Bueno tal vez deberías hablar con él," ella bufa. "Vas a tener que verlo."
"Lo sé. Voy a hablar con él esta noche."
"¿Qué hay de cuando suba a poner la línea?" Me ve escéptica. Si, ambas sabemos que estoy jodida.
"Voy a arreglármelas cuando llegue, ¿de acuerdo? ¿Podrías llamarlo?"
Eventualmente levanta el teléfono y le manda una alerta. Yo me escabullo para ver a mis pacientes mientras espero. No puedo evitar sentir una mezcla de nervios y emoción – mis manos están sudando, mi corazón esta acelerado y estoy tan ansiosa y aterrada. ¿Por qué me siento de esta forma? Claramente, las cosas van a estar bien, pero las cosas terminaron ayer con una nota tan amarga que no estoy completamente segura.
Desearía que pudiera hablar con él. ¿Por qué tenía que romper mi celular?
Le toma casi una hora subir, lo que me da el tiempo suficiente para poner mis sentimientos en orden. Me pregunto si él se siente igual al saber que está a punto de verme. Me pregunto si solo hizo un poco de tiempo o si en verdad estaba ocupado.
Está parado en la estación de enfermeras. Alice le entrega el kit para la línea central y levanta la mirada para ver el nombre del paciente en el pizarrón, probablemente confirmando que yo soy la enfermera del paciente. Pero Alice no me ha mencionado, y su decepción es obvia. ¿Piensa que lo estoy evitando? Supongo que tendría sentido, dado que no he sido capaz de contestar mi celular e hice que Alice lo llamara.
Respiro profundo y camino a la estación, detrás de él. Alice se excusa para ir por algo de Lidocaína al cuarto de medicinas. Me lanza una mirada acusatoria mientras pasa.
Edward da un paso al frente para tomar el historial del paciente del archivero. Se gira rápidamente, sin darme tiempo para reaccionar, y se congela cuando me ve. Por un par de segundos, nos quedamos ahí parados viéndonos el uno al otro. Su expresión es cuidadosa, sus ojos escondidos detrás de los lentes que usa con poca regularidad. No puedo alejar la mirada.
Su guardia está cediendo. Su vacilación e inseguridad se están deslizando por las grietas como agua. Se mueve incomodo, aun inseguro de que decir, inseguro de nuestro situación.
"Hola… ¿Cómo estás? ¿Estás bien?" suena tan inseguro. Odio las circunstancias que nos trajeron a este punto. Asiento rápidamente.
"Estoy bien. ¿Tu estas bien?"
"Estoy bien. Trate de llamarte…"
"Mi celular está roto," rápidamente explico. "No estoy tratando de evitarte."
Su alivio es casi palpable. "¿No?"
Muevo la cabeza. Alice aparece de nuevo con la Lidocaína y un montón de tubos "Aquí tienes," dice mientras los pone en mis manos. El plástico envolviendo los tubos hace ruido. Edward desvía la mirada a otro lado con la interrupción de Alice y deja el historial en el mostrador.
"De acuerdo, solo necesito ver la orden muy rápido," dice. "Puedo verte ahí si quieres."
Asiento. No es lo que quiero, pero no dejo que me decepcione. Ahora no es el momento de hablar de nuestros problemas – el desencadenar emociones que nos podrían tener distraídos por el resto del día.
Esto es probablemente la razón por la que es mala idea salir con compañeros de trabajo.
Voy a la habitación del Sr. Sheridan y le digo que Edward está aquí para colocar una línea central. Levanto la cama, recuesto al Sr. Sheridan, y prendo la luz brillante sobre él. Edward entra un momento después con una máquina de ultrasonido. Hacemos contacto visual brevemente, luego se gira hacia el Sr. Sheridan y empieza a explicarle que es lo que va a hacer. Yo espero pacientemente mientras prepara el pecho del Sr. Sheridan. No puedo evitar verlo mientras trabaja – la forma en que sus manos se mueven para tomar lo que necesita, como sus pestañas parecen abanicar sus mejillas cuando está viendo hacia abajo. Hay notables círculos oscuros bajo sus ojos, y me doy cuenta que luce un poco cansado.
Cuando levanta la mirada y me atrapa mirándolo, me sonrojo y desvió la mirada. Es difícil descifrar la reacción de Edward cuando la mitad de su rostro está oculto por la máscara quirúrgica. Me mira de nuevo, y muy pronto estamos robándonos miradas el uno al otro cuando pensamos que el otro no está viendo.
Es tan torpe y obvio que es casi cómico.
"¿Podrías abrir la lidocaína por mí?" pregunta. Hago lo que me pide, luchando con el envoltorio de metal en la tapadera. Edward espera pacientemente hasta que finalmente la quito, y el silencio es casi sofocante. Extraño las bromas.
Sostengo el vial en su dirección mientras el inserta una aguja. Saca una jeringa llena del fluido antes de girarse de nuevo hacia el Sr. Sheridan. Continúo observándolo. El ancho de la cama nos separa y la distancia parece kilométrica. Muero por estirarme y tocarlo, pasar mis manos por su cabello y sentir sus labios en los míos de nuevo.
Nuestra comunicación se limita a su trabajo – me pide que le pase los tubos, y lo hago sin decir una palabra. Cuando termina, me pide que ordene una radiografía para confirmar la colocación de la línea. Le agradezco y le digo que yo limpiare la habitación para que pueda irse, pero él se queda y me ayuda de todas formas.
Me detiene en el pasillo. "¿Crees que podamos hablar esta noche?" pregunta esperanzado.
"Eso me gustaría," contesto, sonriendo, tratando de aliviar su ansiedad. Su sonrisa de respuesta es genuina, y finalmente siento que vamos a estar bien.
Ordeno la radiografía y Edward ve a sus propios pacientes mientras esta aquí. Eventualmente desaparece en la sala de dictado. La urgencia de seguirlo es fuerte, pero no tengo idea de que decir en este momento. No hay tiempo suficiente para hablar de lo que paso ayer, y parece tonto el hablar de otro cosa hasta que el aire este despejado.
Emmet abre la puerta y habla con él después de un momento. Estoy celosa, ver su relación fluir tan natural mientras yo no puedo hablarle a Edward o tocarlo de la forma que quiero. Cuando Emmet se va, mis pies me llevan hacia allá por su propia voluntad. Entro a la habitación, y jalo el pequeño banco, y me dejo caer en él detrás de Edward. Él inmediatamente mira hacia atrás, sorprendido.
"Hey," respira. Se gira para quedar más de frente, y puedo notar que se alegra que haya venido. "Bella, yo-"
"Te extraño," interrumpo, no dejándolo terminar. Su sonrisa de respuesta me quita el aliento.
"¿Si?" confirma. "Porque yo te extraño demasiado…"
Sonrió tímidamente, feliz, y luego estiro mi brazo para tocar su rostro. Solo quiero sentir su piel contra la mía de nuevo. Su respiración se corta y sus ojos se cierran, pero se inclina hacía mi mano.
"Aún estoy molesta contigo," le digo. Sus ojos se abren y puedo ver claramente la culpa en ellos.
"Lo siento," dice rápidamente. "Sé que lo arruine. Yo-"
"Hablemos después, ¿de acuerdo?"
"¿Puedo ir a tu apartamento esta noche?" ese tono esperanzado de nuevo.
"De acuerdo. ¿A qué hora sales?"
"Pronto, espero." Mira su reloj. "Debería salir antes que tú."
"Puedo ir a tu casa cuando salga," ofrezco.
"Seguro, no importa."
Mi mano aún está en su rostro. No puedo reunir las fuerzas para alejarla, el perder esta conexión con él. Solo ha pasado un día, pero se siente como si nuestra pelea ha durado un siglo.
Deslizo mis dedos por su mejilla, hasta su cuello. Tomo el cuello de su camisa y lo jalo ligeramente. Él se inclina hacia adelante por mi agarre, dudando por un momento antes de presionar ligeramente sus labios con los míos. Sus movimientos son suaves y tímidos, pero tan pronto incremento la presión abre su boca para mí y clama mis labios con una desesperada anhelo. Suspiro contra él, y por primera vez en el día siento que ya no duele respirar.
-x-x-
"Tu examen antidoping fue negativo," Kate me informa en su oficina.
"¿Si?" mantengo mi rostro pasivo. Ya sabía cuál iba a ser el resultado, pero aun así es un gran alivio escucharlo.
"Si, pero supongo que ya lo sabías, ¿verdad?" Ella sonríe solidariamente. Yo asiento.
"Así es."
"Esto deberá arreglarse pronto, Bella. Alguien robándose esa cantidad de medicamentos no será capaz de mantenerlo en secreto por mucho tiempo."
"Supongo."
"Van a cambiar el tiempo de cierre de sesión en el Pryxis, también. Va dejarte estar en sesión por un minuto sin actividad ahora."
"Oh, bueno eso está muy bien," Unos días tarde, pero es bueno al final. Sonrió para hacerle saber que aprecio todo y ella promete mantenerme al tanto si escucha algo nuevo. En mi salida, me detengo para preguntarles a Emmet y Alice si necesitan algo, ambos se van a quedar para ponerse al corriente con historiales. Dicen que no. Mi estómago se retuerce de los nervios mientras salgo del hospital, y pienso en lo que voy a decirle a Edward.
No voy a acusar a la Dra. Ellis de nuevo – no sin evidencia. Por mucho que quiero que sea ella, el tener algún tipo de justificación por cómo me siento, creo que mi ataque surgió de una desafortunada mezcla de cansancio y celos. Se sintió bien tener alguien a quien culpar por la forma en que me sentía, aunque fuera injustificado.
Ya no estoy molesta con Edward. No en realidad. Desearía que no se hubiera puesto tan ebrio como lo hizo, pero en la gran escala de las cosas, el si me invito a ir. La presencia de la Dra. Ellis es más como un desafortunado efecto secundario de su existencia. Mientras que estoy agradecida por que cuido de él sin tomar ventaja de la situación, estoy casi segura que él no le pidió su ayuda.
Además, él no es el único equivocado. Yo ocasione una pelea mientras ambos estábamos cansados y él estaba con resaca. Lo corrí, esencialmente cerrándole la puerta en su cara en el proceso. Y mientras estoy agradecida por el espacio – por todo el tiempo de reflexión que me fue dado mientras se me negó la oportunidad de decir cosas de las cuales me arrepentiría – ahora estoy lista para hablar. He tenido un día completo para pensar, de ponderar todo lo que paso, y ahora estoy lista para que las cosas estén bien de nuevo.
Me estaciono detrás del auto de Edward en la entrada y lentamente camino al porche. La puerta se abre antes de siquiera tener la oportunidad de tocar. Edward está parado ahí solo en una playera y pantalones de franela, su cabello ligeramente húmedo resultado de una ducha. Se muerde el labio para ocultar una sonrisa, luego rápidamente se hace a un lado y me aleja del frio.
Cierra la puerta detrás de mí. "Está congelado afuera," comenta. Puedo ver la piel de gallina en sus brazos. Tengo la urgencia de tocarlo y hacer que se vayan, pero me detengo.
"Si," concuerdo, pero no me siento con ánimos de hablar del clima. Quedo frente a Edward en su pequeña entrada y por un momento solo nos sostenemos la mirada. Sus ojos bajan a mis labios, y luego desvía la mirada y pasa su mano por su cabello húmedo.
El momento se rompe. Suspiro y empiezo a quitarme mi chaqueta.
"Gracias por venir," dice incómodo. Suena formal y lo odio.
"Quería venir." Él toma mi chaqueta y nos guía hacia su sala. Coloca la chaqueta sobre una silla.
"Llegaron los resultados de mi examen," le digo.
"Oh. Eso es bueno, ¿cierto?"
"Si, lo es."
"¿No hay noticias?"
"No."
Nos quedamos parados cerca del sofá y nos vemos el uno al otro. Me siento rara, insegura de cómo empezar, y el silencio es insoportable.
"Lo siento," dice él finalmente.
Estoy aliviada, aunque ya lo haya dicho mucho antes. "Yo también."
"No debí haber salido la otra noche. Nunca lo hubiera hecho si hubiera sabido que ocasionaría todo esto."
"Está bien," le aseguro. "No es un crimen salir."
"No sabía que Tori iba a estar ahí," me promete. "No planeaba verla. Y definitivamente no planee que me llevara a tu apartamento…"
Cada vez que escucho el sobrenombre de esa tipa, vomito un poco en mi boca. Pero le pregunte a Emmet y aparentemente así le gusta que le digan. Probablemente no sería tan extraño ni enfermizamente lindo si no me refiriera a ella tan formalmente en mi cabeza.
"Me molesto un poco," admito. "Pero aún me alegra que hubieras ido."
"Lo siento, Bella. Lo último que quiero es que te sientas incomoda… realmente lo arruine." Se frota los ojos con sus dejos, cansado. Me siento en el sofá, abrazándome con mis brazos, y el sigue mi ejemplo y se sienta a mi lado. Esta tan cerca que nuestras rodillas se tocan.
"No debía haberme desquitado contigo," digo. "O acusado a la Dra. Ellis… porque tienes razón, no tengo pruebas. Lo que pasa es que estaba enojada por todo. La primera vez que hable con ella, ella como que dio a entender que aun sentía algo por ti y eso… no lo sé, me hace sentir incomoda a veces."
Edward luce sorprendido. "¿Estas segura? Ella nunca ha dicho nada…"
"Ella piensa que no estas interesado. Claro que no va a decir nada."
"Incluso si lo hace, no importa. Yo te amo a ti, Bella." Pone su mano en mi mejilla, girando gentilmente mi rostro para que lo vea directamente. "Por favor créeme. Ella nunca podría compararse contigo, ¿de acuerdo? Nadie podría."
Bajo la mirada y asiento. Tiene razón, por supuesto; si quisiera estar con la Dra. Ellis, podría estarlo. No hay nada que lo detenga. De hecho, hay varias cosas a su favor.
Tal vez, simplemente, estoy siendo muy insegura.
"Te amo," dice de nuevo suavemente. Levanto la mirada para encontrarme con la suya.
"Yo también te amo."
Su mano se mueve de mi rostro a mi brazo, luego gentilmente tira de la manga de mi blusa, urgiéndome a acercarme a él. "Ven aquí."
Me acerco un poco más – ya casi estamos tocándonos – y sus dedos se deslizar por mi cabello, anidando mi cabeza. Sus caricias son suaves y gentiles y su beso es tierno, recordándome todas las razones por las que me enamore de él en un principio. Deslizo mis manos por debajo de su playera, pasando mis uñas por su cálida piel, y el inclina la cabeza y me besa con más pasión mientras mis caricias lo incitan. Tiro de su playera, jalando y levantando hasta que me ayuda a quitarla del camino, y luego me quito yo la mía antes de pararme frente a él. Él besa la piel de mi estómago mientras jala hacia abajo mis pantalones, por mis piernas, y yo me detengo sosteniéndome de sus hombros mientras me ayuda a quitarme el resto de la ropa.
Sus labios se presionan contra los míos con fuerza mientras me siento en su regazo. Él levanta sus caderas para que pueda bajar sus pantalones, liberando su largo. Se siente como si hubiera sufrido una eternidad sin él. Mientras me hundo sobre él – mientras el mueve las caderas para encontrarse con las mías, y nuestros cuerpos se mueven juntos – parece el final de una era. Como si todo estuviera como debe de ser.
Podría sobrevivir sin Edward. Sería difícil, pero me doy cuenta que sería capaz de hacerlo.
Lo importante es que no quiero hacerlo.
