Bueno aqui esta el final de la historia. Fue toda una experiencia el haber traducido esta historia, y el tener la oportunidad de compartirla con ustedes. Espero que haya sido tan buena experiencia para ustedes también, a pesar de que me tomo un poco el actualizar al final de la historia. En verdad mis disculpas, es solo que todo ha sido una locura, demasiado trabajo y demasiadas cosas de la escuela.

Aqui esta el epilogo, que espero que sea lo que estaban esperando que fuera el final de la historia y lo que querían para nuestros personajes. Se que no hubo más lemmon durante los últimos capítulos, entonces se los debere, para la próxima. Creo que tomare mi oportunidad con 'Un Hombre de Apuestas' que por cierto no he abandonado, solo que pense en darle prioridad a la historia que ya tenía más tiempo.

Muchisimas gracias a todos los que dejaron su review, les juro que leerlos hacia que me apurara un poco más. Hay un par de outtakes de la historia, que si tengo tiempo posteare tmb! Bueno los dejo disfruten y MUCHISIMAS GRACIAS POR TODO!


Epilogo – Cinco Años Después…

"¿Quieres más hielo?"

"No."

"Creo que necesitas más hielo. Tu frente se está poniendo brillante."

"Dios, Alice. Déjame en paz."

"No seas tan irritable, solo estoy tratando de ayudar."

"Edward…" me quejo. "Haz que se detenga. Por favor Dios, haz que se detenga."

"Alice," la reprende con un tono de advertencia, su voz a mi derecha, y los dos empiezan una discusión por lo bajo que termina con ella bufando y viéndonos feo. Lo que está perfectamente bien conmigo, porque al menos ya no está hablando.

"Estoy segura que si Esme quisiera que comiera hielo, ellos le traerían hielo," mi madre dice de forma razonable del otro lado de la habitación. Está sentada en la pequeña silla reclinable, viéndose fuera de lugar con su bronceado, sus capris blancos y sus sandalias.

"Claro que lo harán," me padre concuerda. Está parado del lado de la pared, demasiado ansioso como para sentarse, y checando su reloj como por la milésima vez. "¿Dónde está de todas formas?" sus ojos escaneando la habitación, como si esperara que Esme saliera de entre las sombras en cualquier momento. Sus ojos se detienen en Edward. "¿No debería haber regresado ya?"

"La enfermera va a llamarla cuando Bella este lista," Edward explica.

"¿Qué pasa si no llega aquí a tiempo? ¿La enfermera sabe cómo asistir un parto?"

"Papá, todo está bajo control," digo cansada. "Deja de preocuparte."

"La esposa de mi jefe tuvo a su bebe en el asiento del auto, Bella. Saco la cosa como si fuera una olla de presión. Claro que voy a preocuparme."

"¡Charles!" mi mamá luce escandalizada, pero aparentemente no lo suficiente como para abstenerse de añadir, "Edward y Alice están aquí. Entre un doctor y una enfermera, nunca dejarían que Bella se convirtiera en una olla de presión."

"Gracias, Mamá."

"Todo lo que digo es que deberíamos estar preparados para lo peor," mi papá argumenta.

Mis padres siguen hablando y hablando, justo como en los viejos tiempos, y Alice golpea su pie contra el piso a una rápida velocidad, participando activamente en uno de sus más molestos hábitos. Edward frota su mano por mi antebrazo, evitando la IV, y dice en mi oído, "Puedo echarlos de aquí si quieres."

Ha sido así desde el inicio del embarazo, atento y considerado, siempre asegurándose que tenga lo que necesito, que nunca cargue algo muy pesado o que no este de pie por mucho tiempo. Yo quería trabajar hasta mi fecha de término, a pesar de las protestas de Edward, pero en mi tercer trimestre, Esme se puso del lado de Edward y fui revocada.

Es gracioso como siguió siendo mi doctora después de todo. Intente cambiarme a otro consultorio, pero tenía sueños fantásticos sobre su oficina – sobre la cascada, la música relajante, el café – y simplemente fui incapaz de irme después. Cuando intente hacer mi siguiente cita con el Dr. Cooper, Esme debió haber tomado mi historial para ella, porque me vi forzada a soportar otro incomodo examen bajo su escrutinio.

No he tenido el corazón para decir algo desde entonces. Especialmente desde el embarazo, lo que trajo lágrimas de felicidad a sus ojos. Ha estado emocionada con la idea de traer a nuestro bebe al mundo desde entonces.

Supongo que Alice había tenido razón sobre algunas cosas. Porque al menos ahora no tengo que escoger entre dejar que Esme o mi mamá estén en la sala de partos. Alice estaba muy feliz por este detalle cada vez que lo mencionaba, exclamando, "¡te dije que tener a Esme como tu ginecóloga tenía sus ventajas!"

La enfermera entra y hace que todos salgan de la habitación con excepción de Edward para que pueda hacer un examen interno. Él sostiene mi mano, frotando mis nudillos con su pulgar, y ella anuncia que estoy dilatada siete centímetros antes de darle un vistazo a las bolsas de intravenosa y salir de la habitación.

Carlisle entra con el resto de los demás, vestido en su uniforme azul claro con un gorro que hace juego en su cabeza.

"¿siete centímetros?" lo oigo decir. "¿Tratas de contenerlo, Bella? Tengo que hacer una reparación de válvula en una hora."

"Puedes venir cuando termines, Papá," Edward dice cansado, contestando por mí.

"¿Qué? ¿Y ser la última persona en ver a mi nieto?"

Carlisle ha asumido que es un niño desde que anunciamos el embarazo, aunque decidimos no saber el género hasta que nazca. Una vez dijo que estoy cargando al bebé de la misma forma en que Esme cargo a Edward, lo que sea que eso signifique. Esme conoce el sexo, por supuesto, pero la hice jurar sobre su amada Barefoot Contessa que no diría ni una sola palabra a su esposo.

"¿Oh, descubrieron que es un niño?" mi mamá dice emocionada.

"Claro que es un niño," Carlisle interrumpe. "¡Mira lo grande que esta!"

Un murmullo horrorizado cae sobre la habitación, y luego todos empiezan a reprenderlo al mismo tiempo. Yo solo muevo la cabeza, para nada sorprendida.

Algunas cosas nunca cambian. Carlisle y yo continuamos nuestras burlas, insultos, tratando de sacar lo mejor del otro. Edward nunca lo entendió, y sin embargo él siempre se ha encontrado a merced de los disparates de su padre, tomando los sutiles insultos de Carlisle y absorbiéndolos como un saco de boxeo. Pero ya hace tiempo que descubrí que eso hace que su actitud sea peor.

Carlisle me defendió una vez. Hace dos años, recibí el regaño de mi vida de parte de un doctor sobre una orden que estaba escrita más no completada el día anterior. El doctor culpo a las enfermeras en general por nuestra incompetencia e insistió que llamada al supervisor y explicara porque el paciente tenia todavía que esperar para recuperarse completamente. Carlisle presencio el evento, llevo al doctor a otro lugar, y un momento después recibí una breve disculpa del doctor con la garantía de que él mismo se haría cargo del problema.

Podría no parecer mucho para una persona normal, pero el breve acto de bondad de Carlisle probo que le caigo bien. Solo un poco.

Tal vez.

El sentimiento es mutuo sea lo que sea.

Unos minutos después, Esme llega para ver como estoy, luego la llaman para algo más. Carlisle le dice a la enfermera que le traiga un café, y cuando ella se niega, este desaparece hacia la cafetería. Emmet y la Dra. Hale – Rosalie – llegan media hora después, justo a tiempo para que la enfermera llegue y despeje la habitación de nuevo.

Tengo nueve centímetros de dilatación.

"En cualquier minuto," dice felizmente mientras tira los guantes.

Estoy nerviosa y mi boca está seca, pero no hay forma de que vaya a decir algo, menos dejar que Alice trate de meter más hielo por mi garganta. Pensé que estaba preparada para esto, con la clase de Parto y Nacimiento que tome en la escuela y el forzarme a ver de nuevo la sangrienta escena del nacimiento en Ligeramente Embarazada una y otra vez. Pero no, nada de horas y horas de sangrienta, brillante coronación me podrían preparar para este momento de mi vida.

Tan pronto me movieron a la sala de parto, tomé de la manga de la camisa a Edward y le dije que quería una maldita epidural lo más pronto posible y que no me importaba lo que tuviera que hacer para conseguirla. Voluntariamente me hice de la vista gorda sobre todo lo demás si detenía el dolor. Nunca paso por mi mente el pasar por todo esto sin esa milagrosa forma de manejo del dolor, especialmente mientras las contracciones me empezaron a sacudir desde lo más profundo y amenazaron con partir en dos mi espalda baja.

Ahora, apenas puedo sentir algo de la cintura para abajo y las contracciones no son nada más que una presión apagada, sin dolor, cada una yendo y viniendo con consistencia. En el pequeño monitor sobre mi cabeza está el latido del bebe, más rápido que el mío, y veo a Edward observándolo frecuentemente, sus ojos desplazándose hacia arriba y sus facciones relajándose con cada mirada.

Le dije a Edward que no tiene que presenciar todo el parto, que no me sentiré ofendida ni nada – pero todo el proceso de parto no parece molestarle. Ha estado moderadamente calmado durante toda la experiencia, incluso cuando las contracciones empezaron antes de que se rompiera la fuente. Probablemente tiene que ver que sea doctor, y tu creerías que es lo mismo conmigo al ser enfermera, pero la idea de su pene abriéndose y un bebe emergiendo hace que mis adentros empiecen a convulsionar y morir. Solo asumí que él sentiría lo mismo.

Todos entran de nuevo, pero parece que pasa solo un minuto antes de que la enfermera los esté corriendo una vez más, aparentemente actuando sobre alguna clase de instinto vaginal. Hace un examen final y anuncia que estoy completamente dilatada y que ira a llamar a Esme.

Solo la idea de lo que está por venir hace que empiece a sudar un poco. Edward viene a mi rescate, dándome hielo sin siquiera tener que pedirlo, y acariciando mi cabello con dulzura. Si se lo permitieran, y si hubiera más espacio, creo que incluso estaría sentado en la cama conmigo.

Mi mamá es la única persona que tiene permitido estar en la habitación con nosotros. Esme entra y hace otro examen interno – el cual ya no es incómodo para este punto – y a su comando, personas empiezan a desarmar la cama. Mis pies son colocados en unos estribos y una luz sobre mi cabeza, que es más grande que el maldito sol y posiblemente más brillante, es alineada directamente hacia mi vagina.

Esme aprieta mi mano de forma tranquilizadora antes de empezar. "¡Llego el momento! ¿Estas lista?" pregunta emocionada, y todo lo que puedo hacer es hacer una mueca en respuesta.

Llego el momento

Edward toma mi mano, su agarre firme, y yo me aferro a él como si mi vida dependiera de ello. Dos personas, una en cada lado – empujan mis rodillas hasta mis orejas, y se me ocurre que exactamente así fue come terminé en mi situación actual. Menos Esme y el reflector, por supuesto.

"De acuerdo Bella, ¿Estas lista? Cuando te diga, necesito que pujes lo más fuerte que puedas y el mayor tiempo que puedas."

Asiento rápidamente, concentrándome en mi respiración tal como me enseño. Adentro por la nariz, afuera por la boca. Adentro por la nariz, afuera por la –

"De acuerdo, ¡vamos a pujar muy fuerte! ¡Vamos, Bella! ¡Puuuujaaaa!"

Además de una incómoda cantidad de presión, nada duele como pensé que lo haría. La epidural fue mandada por los dioses. Una pequeña capa de sudor se forma en mi frente, pero lo atribuyo más al calor que sale del foco que al trabajo que estoy haciendo. Edward esta en todo, de inmediato, poniendo un paño mojado sobre mi frente, tratando de apoyarme mientras simultáneamente lucha por ver todo el espectáculo. A pesar de mi miedo, su emoción es contagiosa, y todo lo que puedo pensar el tiempo completo que estoy teniendo a nuestro hijo es lo afortunada que soy.

Esme me guía en cada paso, diciéndome que puje, luego que puje con más fuerza. Edward aprieta mi mano, luego mi pie, y si no estuviera tan preocupada probablemente me reiría. Mi mamá se para respetuosamente cerca de mi cabeza observando en silencio.

La presión es tremenda, y de repente desaparece en un rápido, repentino alivio que me deja jadeando. Hay un borrón de movimiento mientras todos brincan a la acción, y todo lo que puedo ver es el pequeño, sangriento bulto en los brazos de Esme.

Nadie me dice el sexo y quiero preguntar, pero hay demasiada conmoción y ruido y de repente me siento muy exhausta como para levantar la voz y que me escuchen. El bebé deja salir un llanto ahogado antes de que corten el cordón umbilical y es llevado a la mesa del otro lado de la habitación.

Unos minutos después, Esme regresa a su posición inicial, diciéndome que aún no hemos terminado. Habla rápidamente, con determinación, guiándome para la expulsión de la placenta, la cual viene con facilidad después de unos largos minutos pero distrae mi foco de todo lo demás que está ocurriendo en la habitación. Hay almohadillas – muchas almohadillas – colocadas debajo de mi por lo que parece ser la enfermera técnica. Luego la cama es armada de nuevo y mis piernas son reposicionadas, y todo lo que quiero saber es donde demonios esta Edward y porque me dejo sola en un momento tan vulnerable. Mi pecho se aprieta, y por primera vez en mi vida experimento la aplastante, abrumadora sensación que me deja sintiéndome irremediablemente sofocada con todo lo que está ocurriendo a mi alrededor.

Luego de la nada, sus labios están sobre los míos, sus pulgares limpiando el sudor de mis mejillas mientras me besa brevemente y aun así con propósito. "Es un niño, Bella," susurra, y luego Esme está a mi lado, bajando un pequeño bulto en mis brazos.

Nunca he tenido mucha experiencia con bebes, pero este se acomoda perfectamente contra mi pecho, su pequeño cuerpo cálido y suave y tan increíblemente frágil. Pelo fino y oscuro esta enredado en su cabeza, los extremos a una pulgada de sus ojos, los cuales están cerrados firmemente.

La habitación se llena de gente por una indefinida cantidad de tiempo, todos arrullando y exclamando sobre el bebé en mis brazos. Es muy ruidoso y engentado y me estoy sintiendo un poco egoísta, solo quiero que todos se vayan, para tener este perfecto momento para mi sola. Cuando la enfermera empieza a correr a todos excepto a Edward de la habitación, todo es ruido de fondo contra la acogedora pequeña existencia que nos rodea.

Edward besa mi cabeza, y cuando giro mi cabeza me besa en los labios.

Cuando solo somos nosotros y la enferma en la habitación, la realidad de mi fortuna me golpea, su presencia un afilado contraste con la ansiedad que cargaba hace unos momentos. Por primera vez desde mi boda, llore lágrimas de felicidad.

-x-x-

"Gracias a Dios su cabello no es rubio, ¿verdad Bella?" Alice murmura fuerte, inclinándose sobre mi cama para que pueda escucharla claramente. "¿Podrías imaginarte que hubiera sido parecido a Carlisle?"

Jasper ligeramente la golpea en el brazo por mí, pasmado por su comentario, pero no puedo evitar sonreír un poco. Tiene tanta razón.

Después de que la enfermera echa a todos de la habitación, me asiste con mi primera lección de lactancia, la cual lleva unos cuantos intentos. Luego nos deja a nosotros tres solos, y poco después me mueven a la sala de maternidad. Una cuna para el bebé fue puesta en la habitación con nosotros, la cual está llena de nuevo de familiares y amigos.

Emmet toma al bebe, manejándolo con cuidado, y el pequeño bebe se ve diminuto y frágil contra su gran tamaño.

"Creo que luce como un Emmet," anuncia juiciosamente. "¿No es verdad, pequeño E?" ¡Oh mierda – perdón, quiero decir – Abrió los ojos! ¡Le gusta el nombre!"

Mi papá, que probablemente es el único que no lo ha visto con los ojos abiertos, casi choca con una silla para presenciar el cambio de eventos.

Aun no nos hemos decidido por un nombre. Edward y yo hemos debatido sobre algunos que nos gustan, pero al final decidimos que esperaremos hasta ver al bebe y ver si alguno 'encaja'. Lo que puede ser ridículo, pero se siente como algo que tenemos que hacer.

Por ahora, apenas hemos tenido un momento para nosotros para ver que pensamos.

"Luce horrorizado," escucho a Edward decir.

"No, esta jodidamente emocionado. Quiero decir malditamente. Perdón."

"No puedes decir maldición tampoco," Rosalie dice

"¿Por qué no? No es una grosería."

"Es inapropiado. No quiero que lo digas enfrente de nuestros hijos."

Hace dos meses, Rosalie confeso que quiere intentar tener niños tan pronto se casen. Se comprometieron hace un año, justo después de que Emmet empezó a trabajar como practicante de enfermera en la clínica de emergencias. La fecha de su boda esta fija para Noviembre, un poco más de tres meses más.

Puedo recordar como hace años, mientras estábamos sentadas en la sala de Emmet, me dijo que nunca quería hijos. Pero de nuevo, estar con la persona correcta puede cambiar las cosas

Un golpe en la puerta hace que todos volteemos, y la Dra. Ellis – a la cual empecé a llamar por su nombre de preferencia Tori hace tres años, sorprendiéndome incluso a mí – entra a la habitación, sus ojos inmediatamente yendo al bulto en los brazos de Emmet.

"Perdón, por llegar tarde," se disculpa, rápidamente entrando para abrazarme a mí y luego a Edward. "Tuve una complicada cirugía. ¡Oh Dios mío!, ¿este es nuestro hombrecito?" exclama, moviéndose rápidamente al lado de Emmet para ver al bebé.

Las cosas fueron incomodas entre la Dra. Ellis y yo por un tiempo. A pesar de nuestro pacifico almuerzo, hacernos grandes amigas no era algo fácil – aun no confiaba completamente en ella, y creo que ella sentía mi malestar. Ella continúo manteniendo su distancia de Edward hasta que finalmente la invite a una barbacoa a la casa de Emmet. Después de que todos tomamos unos tragos y realmente tuvimos la oportunidad de hablar, la tensión pareció desaparecer, la pared entre nosotros lentamente pero con seguridad empezó a borrarse por los bordes.

Tori ha estado saliendo con alguien por un año ya, aunque aún es incierto si la relación es muy seria. Ella es vaga con los detalles, y cuando le preguntan si él es el 'indicado' ella tímidamente contesta, "Creo que tendremos que ver."

Como es de esperarse, ella tuvo un difícil momento con las cosas – con la vida en general. No es cercana a su padre, el actual Senador, a pesar de cómo Carlisle pintaba las cosas, y su madre murió cuando ella tenía catorce. Ha estado tomando antidepresivos intermitentemente desde que tiene veinticuatro, y luego me entere que las pastillas sin etiqueta que se le cayeron en el pasillo hace muchos años era Trazadone.

Sin embargo, según dice ya no está tomando las pastilla en este momento, y le ha ido muy bien sin ellas.

A través de los años, ha mantenido su cercana amistad con Carlisle, y cuando finalmente le pregunte al respecto, su respuesta fue sorprendente. "Buenos amigos son difíciles de encontrar," dice encogiéndose de hombros. "Carlisle puede ser un poco grosero, pero él se preocupa de la gente que le importa. Lo creas o no, a veces es más duro con las personas que más quiere."

Pienso en Edward y espero que tenga razón.

"¿Cómo se llama?" escucho a Tori preguntarle a Edward.

"Al bebé le gusta Emmet," Emmet responde rápidamente, como si eso fuera a cerrar el tema.

"Al bebé no le gusta Emmet."

"Siempre puedes tomar la ruta de las celebridades," Jasper bromea. "Coco, Seven, Apple…"

"Apple es un nombre de niña," Alice intercede.

"Apple es un nombre de fruta," Emmet contrarresta.

"Touché."

"Bueno, personalmente, me gusta el nombre Mango."

"Muy femenino. Me gusta Avocado (N/A: aguacate)."

"Butternut" (N/A: mantequilla de nuez)

"Bacon" (N/A: tocino)

"Filet Mignon."

"Baked Potato." (N/A: papa al horno)

"¿Estamos hablando de nombres o sobre que queremos cenar?" Mi papá intercede. "Podría ir por un filete."

Muy pronto, el bebé empieza a quejarse y la enferma entra para hacer que todos se vayan. Se está haciendo tarde, entonces todos nos dicen que descansemos y que vendrán a visitar de nuevo en la mañana.

La enfermera me asiste con otra lección de lactancia y luego quedamente deja la habitación, permitiéndome terminar por mi cuenta. Observo al bebe un momento, tocando su suave nariz con la punta de mi dedo, y él me voltea a ver con sus soñolientos ojos grises. Tan pronto Esme los vio, me aseguro que van a desvanecerse al brillante verde de los ojos de Edward en unos cuantos meses.

Edward está sentado en el sillón reclinable junto a la cama, observándonos en silencio. Le hago un gesto de que venga y él se acerca con precaución, deslizándose a mi lado lentamente para no molestar al bebe.

Cuando el bebé termina de comer, se lo paso a Edward para que le saque el aire, observando maravillada mientras Edward lo toma con facilidad y cuidado. Estoy exhausta – siento que podría dormir por semanas – pero mis ojos están pegados a la escena junto a mí, reacios a perderse aunque sea un momento.

Después de que eructa, el bebé se relaja, quedando quieto y dormido en los brazos de Edward.

"Supongo que está lleno," Edward murmura quedamente. Se gira para verme. "¿Estas cansada, Bella? Puedo ir a la silla para que puedas dormir."

Niego con la cabeza, poniéndome sobre mi costado acurrucándome contra el pecho de Edward. Mueve al bebe a su brazo derecho y pasa su izquierdo sobre mis hombros, jalándome contra sí.

Mis ojos se ponen pesados casi inmediatamente, especialmente mientras Edward empieza a frotar mi antebrazo con sus dedos. Especialmente cuando se gira y besa mi frente, sus labios quedándose ahí, su nariz rozando la línea de mi cabello mientras respira profundamente.

Conozco esa sensación. Apretándolos a ambos con fuerza, no queriendo perder ni un solo momento incluso al dormir, me aferro tanto como puedo y tan fuerte como pueda.

Esto es perfección, pienso mientras floto hacia la inconsciencia. Y estaría loca si lo dejo ir.