Sí, lo sé, ha pasado más tiempo de lo que dije, pero es que por unos asuntos tuve que volver a irme y no tuve Internet casi, y no pude escribir, y bueno, que estas son excusas de mal pagador.
Pero vuelvo ahora a actualizar y edito un poco el capítulo anterior. Así que os dejo el nuevo capítulo esperando que os guste y que me disculpeis por la tardanza. En este capítulo me centro en Fubuki.
Disclaimer: Inazuma Eleven y sus personajes no me pertencen, yo solamente los uso a mi antojo.
Lo que está en cursiva son fragmentos en Flashback.
Repito que el personaje de Haruna es un poco (bastante) OoC, mis disculpas.
Disfrutad!
"Si no te quieren como tú quieres que te quieran, ¿qué importa que te quieran?"
Amado Nervo (1870-1919) Poeta, novelista y ensayista mexicano
Para Fubuki existían momentos en la vida que te dejan marcado y crean en ti una especie de inquietud. Como cuando te das cuenta de que ya no tienen los mismos sentimientos hacia ti y empiezas a preguntarte si realmente alguna vez pensaron en ti. Aunque mucho peor es que te lo digan a la cara y que tu ni te hayas dado cuenta de nada. Una simple frase como: "Te quiero, pero no como te quise una vez." se te queda clavada en tu interior como una pequeña estaca que cada día hace la herida más y más profunda. Una herida que le recordaba a Fubuki lo que le había pasado y que le hacía desconfiar de todo el mundo.
Fubuki no quería creerlo, no podía creerlo. Se suele decir que en las rupturas se pasa por una serie de fases. Él en ese momento se encontraba en la fase de negación, y creía que nunca iba a pasar a la de aceptación. ¿Y como podría pasar página si la única persona que había querido más que a nadie lo había engañado y lo había dejado tirado? Eso no se puede aceptar, o al menos en esos momentos Fubuki no podía ver el modo de aceptar semejante hecho. Él la había querido y la seguía queriendo con todo su corazón, habría dado incluso su vida por ella. Pero al parecer su caso se resumía en algo tan simple como que los sentimientos entre dos personas no siempre tienen que ser los mismos ni tener la misma intensidad. Se sentía tan humillado, tan desechado, tan… traicionado, y por la persona de la que menos se lo esperaba.
Se sentía perdido también, tras años planeando todos sus movimientos con Fuyuka, tras convivir con ella, despertar a su lado, verla, abrazarla, hablarle, besarla. Y ahora Fuyuka ya no estaba, así que no podía hacer mucho. No es que se sintiese perdido, era mas bien como si hubiese su propia forma de ser, como si se hubiese perdido parte de si mismo.
Se había pasado casi una semana sin querer salir de casa, sin querer siquiera dejar la cama o el sofá, sin fuerzas para nada. El único que lo conseguía, digamos animar a falta de otra palabra, era su hermano. Aunque cualquiera se "animaría" si su hermano le amenazase con tirarle un cubo de agua helada si no se movía. Pero aun con sus amenazas que fácilmente podría cumplir y con sus muecas al verle aparecer totalmente dormido, sin ganas de nada, Atsuya había estado escuchándole. No le había hablado mucho, pues no era la mejor persona para dar consejos de tipo amoroso, pero había estado ahí. Y Fubuki le había hablado de sus sentimientos, sus pensamientos… de lo desalmada que le parecía Fuyuka, y de lo adorable que en realidad era. Miles de teorías y de pensamientos había salido de su boca durante esos apenas 7 días.
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— Atsuya, ha sido todo por mi culpa.
— Lo que tú digas hermano.
— No soy lo que ella necesita, no le he dado lo que quería. Tiene razón cuando me deja tirado.
— Claro Shiro.
— No la culpo por haberme engañado con Fudo. Él seguro que la trataba bien.
— Sí, Shiro, y el sol sale por el oeste.
— Atsuya ¿y si es por que soy "poco hombre"? Puede que a Fuyuka no le guste eso.
— Define "poco hombre".
—Ya sabes, siempre dices que soy demasiado sensible, y dulce, que soy amable, escucho a la gente, intento comprenderla, animarla…
— Cuando te conoció eras igual de nenaza.
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— Estoy bien, Atsuya, de verdad. No siento nada, porque en realidad no ha pasado nada, solo una chica que me ha dejado, era mi novia de toda la vida pero eso no importa.
— La única chica con la que has estado, y además 6 años.
— Podrían haber sido 50 que reaccionaría igual.
— Y estarías más viejo.
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— Volverá, sé que volverá. No me puede dejar. Porque volverá ¿verdad?
— Sí, ¿por qué no?
— Y lo de Fudo no significará nada. Si lo que necesita son más atenciones en ese tema las tendrá.
— ¡Claro que si campeón!
— Yo la trato bien, y la quiero. Fudo en cambio, solo piensa en acostarse con todo lo que se mueva.
— Y el sol sale por el este.
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Esos y muchos más pensamientos había pasado y seguían pasando por su mente. No podía evitarlo, porque de verdad la seguía queriendo tanto. Sí, ella le había engañado, sí, ella lo había dejado pero el amor no se podía ir de un día para otro, pensaba Shiro. Así como él la seguía queriendo, ella también lo debía de seguir queriendo. Ella misma había dicho que lo quería, aunque ya no fuese de a misma manera. Además, ¿quién decía que él no podía hacerle sentir de nuevo el mismo amor de hacia unos años? Se negaba a creer que Fuyuka, su Fuyuka lo hubiera dejado.
— O te levantas de una vez y atiendes a esos amigos raros tuyos o te juro que esta vez te tiro de verdad el cubo de agua. — oyó de repente la voz de Atsuya profiriendo esa amenaza.
— Diles que se vayan— respondió Fubuki dándose la vuelta para evitar mirar a su hermano. No le apetecía nada hablar con nadie.
— El imitador pobre de Son Goku y el pirado de la banda son amigos TUYOS— recalcó Atsuya— Habla tú con ellos. Llorón.
— Gracias por tu amabilidad— respondió Shiro mientras se levantaba perezosamente y se dirigía a la sala donde estaban sus amigos.
Endo y Goenji estaban sentados aguardando pacientemente a que su amigo se presentase. Realmente se sentían un poco mal, porque habían sido medio cómplices de Fuyuka. No podían darle la espalda a ella, pero tampoco podían dársela a Fubuki. Y sentían como si lo hubieran hecho de verdad. Eso unido a la total inactividad de Shiro durante esa semana los había alertado, por tanto habían decidido ir y explicarle todo a Fubuki. Aun teniendo a Atsuya mirándoles amenazadoramente desde la barra separadora de la cocina.
— Hola.
— Hola Fubuki. ¿Qué tal? — preguntó Endo intentando poner su sonrisa de siempre mientras Goenji seguía serio y callado.
— Bien. Bueno, Fuyuka me ha estado engañando y se ha ido, aunque no importa mucho. Pero vosotros todo eso lo debíais saber ya ¿no?—dijo Fubuki con intención. Sabía perfectamente de que iban esas dos personas que tenía delante, supuestamente sus amigos.
Endo y Goenji cruzaron una mirada con miedo. Al parecer su amigo sabía algo. Si Goenji se hubiera callado la boca.
— No hace falta que os miréis así. Lo sé, sé que sois digamos "cómplices". Haruna es muy buena informante. — comentó Fubuki como si nada.
— Lo sentimos— dijo Goenji.
— Lo supongo. Aunque hay una pregunta que os quiero hacer ¿por qué? Pensé que éramos amigos. Pero unos amigos no hacen esto, como mínimo me podrías haber avisado. ¿Pensabais acaso que me enfadaría con ella? ¿Qué la dejaría?
— No pensamos ninguna de esas cosas. Estamos hablando de ti, no eres muy capaz de hacer algo malo— respondió Goenji
— Sin embargo no sabíamos bien que hacer.
— ¿Admitís entonces que me podrías haber avisado como amigos míos que sois, o erais?
— Fuyuka también es nuestra amiga, Fubuki— exclamó Endo— Y solo nos lo contó cuando no le quedó más opción. Habíamos sospechado de su comportamiento.
— No era normal que se marchase a veces tan apresurada, y hasta sigilosa del hospital— continuó hablando Goenji— Eso y otras cosas hicieron que sospechásemos algo y entonces nos lo contó. Hace apenas dos semanas, lo sabemos desde hace casi tanto como tú.
— ¡Pero lo sabíais! ¡Lo sabíais, aunque solo fuese una semana antes, y no me dijisteis nada!— gritó Fubuki— ¡¿Qué clase de amigos sois?— siguió gritando mientras su hermano lo sujetaba.
— ¿Y que clase de amigos habríamos sido si la hubiéramos descubierto?— exclamó en respuesta Endo— No ha sido fácil, no sabíamos que hacer.
— Entonces haber hablado con Fudo y con Fuyuka— gruñó Atsuya en lugar de su hermano. — A ver preguntado que se creía esa que estaba haciendo, comportándose como una vulgar…
— ¡Atsuya!— interrumpió Goenji mientras este le miraba con furia. — Si la hubiéramos descubierto ¿en que posición la dejaríamos?
— ¿Y en que posición ha quedado mi hermano? ¿Eh?— replicó Atsuya a su vez— Como una cornudo, así que tranquilos, la reputación de Fuyuka ha sido la misma que si la hubieses descubierto. Hablar con los implicados habría sido la solución.
— Atsuya, Shiro, nosotros sabemos cosas que vosotros no— dijo Endo.
— Lo sabemos todo
— Haruna me llamó, Endo— explicó Shiro— Me dijo todo. Fudo se acostaba con Fuyuka. Es decir, Haruna como yo estábamos siendo engañados. A Haruna no le importa tanto, pero a mí sí.
— Haruna no os ha contado todo. — aseguró Goenji.
— ¿Por que no me sorprende?— soltó Atsuya— No me esperaba menos de alguien como ella, tan…
— ¡Cállate!— explotó Goenji aproximándose a Atsuya— Ni te atrevas a decir una mala palabra sobre ella.
— Oh, claro, me olvidaba de que tú estas aquí— dijo Atsuya con una sonrisa burlona— Te diré algo: hasta yo la conseguí.
Lo siguiente que Endo vio fue como Goenji se abalanzaba sobre Atsuya e intentaba pegarle mientras Atsuya trataba de sujetar los brazos y protegerse a sí mismo. Shiro reaccionó rápido y se levantó para ayudar a su hermano separándolos como pudo. Al mismo tiempo Endo tiraba de Goenji y lo sujetaba para que no volviese a arrojarse sobre Atsuya.
— Suéltame, Endo
— ¿Para que vuelvas a saltar sobre él? Ni loco.
— No lo haré— aseguró Goenji. Endo lo soltó con cuidado quedándose cerca por si acaso— Me marcho de aquí, he tenido suficiente— continuó mientras se dirigía hacia la puerta— Vinimos para decirte que lo dejes ya, Shiro. Por amor se cometen muchas tonterías, pero Fuyuka en tu caso no las ha cometido. Fudo ha ido a por ella, mientras tú te has quedado aquí. Dime ¿quién crees que la quiere de verdad?— concluyó saliendo de la casa.
Un silencio incómodo se instaló entre las tres personas que quedaban en la habitación. Atsuya respirando aún entrecortadamente tras soportar la violenta reacción de Goenji tras su muy acertado comentario que no tenía ni una sola palabra de falso. Endo impresionado por las palabras de su amigo. Y Shiro intentando digerir estas.
— ¿Es eso cierto, Endo?— dijo con voz rota.
Endo se mordió el labio.
— Sí.
— Entonces no solo le interesaba acostarse con ella— dijo en voz baja.
Fudo había ido a por ella. Fudo había ido mientras él lo único que hacía era negar una y otra vez que Fuyuka ya no lo quisiera. Ni se le había pasado por la cabeza tan siquiera tratar de averiguar dónde estaba ella. ¿Y era él el que decía que la quería?
— Te digo esto para que al menos no lo sigas pasando tan mal— alegó Endo— Fuyuka te quiere, te lo aseguro. Pero, bueno, no sé bien como explicártelo yo, creo que no siente lo que se supone que sientes cuando estás saliendo con alguien. Eso no significa que no te quiera. Lo hace pero de forma diferente a como lo haces tú. Tal vez deberías olvidarla.
— Me cuesta decirlo, pero coincido con él— consideró Atsuya— ¿Qué importa ya que la quieras?
— No hay que ser tan drástico, Atsuya. Solo aconsejo a Shiro como mejor creo. No la dejes de querer si no puedes o no quieres, pero intenta no seguir así, atormentándote sobre que hiciste o no para que te dejara. De esta forma no consigues nada. Considérala una amiga, pasará tiempo hasta que lo consigas, pero lo harás.
— Ella me dijo que no la odiase mucho.
— Exactamente. Quiérela de otra manera— aconsejó Atsuya.
Endo se levantó para irse, una vez dicho su consejo no hacía nada ahí. Tan solo recodarle a Fubuki que sus amigos no le había dicho nada, y así se sentiría peor.
— Antes de que te vayas Endo— comenzó a decir Shiro— dime una cosa ¿se quieren?— preguntó refiriéndose a Fudo y a Fuyuka.
— Sí— contestó Endo con firmeza— Ella se enamoró de él, y él de ella. Fudo aun tiene mucho que explicar, pero estoy seguro de que la quiere. Casi nos tortura para saber donde estaba. Quería llegar hasta ella.
— Entiendo
Fubuki escuchó como la puerta se cerraba. Suspiró y se estiró sobre el sofá. ¿Sería posible olvidarla?
— La quiero tanto, Atsuya— dijo Shiro
— Deberías decir: "La quería tanto."
Shiro se incorporó y miró a su hermano a los ojos. Lo hacía por su bien. Debía hacerlo, para poder seguir viviendo feliz, o al menos para intentarlo. Él la quería de una forma que ella no correspondía, así que ¿qué importaba decir eso?
—Tienes razón. — dijo en un suspiró— La quería tanto.
Espero que os haya gustado y prometo que la próxima actualización será lo antes posible, no mañana pero espero que pronto si todo va bien.
Matta ne!
