Nota autora: Por ahí leí un comentario que me abrió lo ojos. Y más o menos decía que no pusieran los pensamientos de todos los personajes porque era realmente confuso y que el autor hiciera más de narrador interno. Se preguntaran porque abrí los ojos, bueno porque se supone que este fic trata precisamente de esto, de cómo se siente cada personaje individualmente para llegar en un punto en que las historias se cruzan, por eso el nombre del título. Ya en fin, únicamente quería establecer clarito el punto de que los capítulos va ser contados por diferente personajes, que a su vez recordaran cosas de su propia vida y sus relaciones con los demás. Además que las parejas favoritas, o al menos las mías va a tardar en salir pero saldrán, es que antes quiero armar un dramón tipo dorama coreano o japonés, ya saben de esos que todos chillan por el amor jajajajajaja
Capitulo 3 fantasmas del pasado
Sakura estaba poseída por un raro pensamiento, tenía que hacerlo, porque cuando se veía frente al espejo solamente le daban nauseas, aborrecía lo que se reflejaba en el pulido cristal. Las vacaciones de verano habían comenzado para los que aun se encontraban en el instituto, por un lado era muy afortunada en haber sido aceptada en la facultad de medicina, por otro se perdería las vacaciones de verano en el curso de inducción… sin embargo eso le ayudaría a olvidar que alguna vez el roce frio de su piel la hizo feliz. Él era una maldita serpiente de escamas blancas, que la hipnotizo con sus ojos para darle un golpe mortal, odiaba a Sasuke tanto como lo amaba, una completa incongruencia.
Dos semanas habían pasado desde la partida del Uchina, comía poco y ni se digno a ducharse en todos esos días, las horas en las que no estaba completamente dormida, las pasaba torturándose mirando los álbumes del instituto: los festivales deportivos, fogatas, excursiones, en ninguna de ellas su exnovio sonreía parecía ausente, siguiente tomaba el álbum intentando romper algunas fotos donde aparecían juntos, nunca lo lograba y al final terminaba aventándolo lejos de ella. Un comportamiento enfermizo, lo sabía, esperaba que sus padres la reconfortaran o mínimo notaran su melancolía, aunque eso era estúpido, esas personas eran unos desconocidos, una familia por pura apariencia.
Y a ella no le interesaba en lo mas mínimo acercarse a ellos, su mama se pasaba la mayor parte de la semana en casa de su amante, solamente jugaba a la familia feliz cuando el señor Haruno la necesitaba en sus importantísimas reuniones de trabajo, mientras que su Padre vivía prácticamente en su oficina, contadas veces en el año cenaba o desayunaba con su hija. Sakura muchas veces a lo largo de su infancia intento crear esa relación padre-hija pero su recompensa siempre era un aumento en su mesada, nueva ropa, perfumes u alguna otra chuchería banal, algunas palabras de esfuerza en el colegio y ya. Su posición económica no era mala, era una jovencita a la moda, con un bonito celular, un maquillaje perfecto, con muy buenas notas que asistía a una preparatoria pública de alta calidad, hermosa, para cualquiera ella lo tenía todo para ser feliz. Por eso estaba consciente de que las apariencias son muy engañosas, la pelirosa creyó que había aprendido bien esa lección, hasta que el veneno de ese bella serpiente la dejo casi muerta.
Llorar, dormir, medio comer, eran un estado de derrotismo total que jamás la había definido, estuvo completamente aislada. Por eso decidió salir a empezar esa nueva vida de futura doctora, pero antes haría un pequeño acto simbólico, se cortaría ese largo cabello rosa que tanto alababa Sasuke, ya no tenía caso darle gusto a un hombre que la abandono; cada cosa que le recordaba a él fue guardaba lejos de su vista, la cabellera era el ultimo paso. Decidida entro a una estética cercana a la universidad, era práctico, ese día comenzaría diciéndole adiós al dolor. Saliendo de la jornada estudiantil iría al centro comercial a comprarse un nuevo celular, era el momento de contactar a Naruto e Ino, seguro estaban preocupadísimos, realmente se comporto como una perra.
El cabello rosa se quedo botado en el suelo del establecimiento, mientras la chica se dirigía con paso firme a comenzar la vida de universitaria, vestía un falda negra y blusa roja. Pensando en tantas cosas a la vez no se fijo de la chica que visiblemente se estrellaría con ella, sino se movía medio metro a la derecha.
- Lo siento… - a Sakura le parecieron raros ese par de ojos tan claros, de color de una perla como su piel y un contrastante cabello azulmarino. Rosa y azulmarino, extraño encontrar a personas que se salieran de lo colores habituales: negro, castaño, rubio.
- No te preocupes – La chica estaba roja, parecía demasiado avergonzada – venia muy distraída, fue mi culpa también. Lo siento – e hizo una pequeña inclinación de cabeza, la otra chica la imito.
- Hola soy Sakura Haruno, es mi primer día en la facultad de medicina - el percance le dio la oportunidad de conocer a alguien nuevo, no lo desperdiciaría.
- Mucho gusto. Soy Hinata Hyuga. Asisto a la facultad de música, es el tercer edificio – se dieron un apretón de manos, tal vez el inicio de una amistad – nos vemos por ahí, es que ya voy tarde a una asesoría -
- Claro, por la cafetería o tal vez en las jardineras – una gran sonrisa se dibujo en rostro.
- Por supuesto – Hinata continuo caminando deprisa, todos sus maestros eran una lata, pero nadie le ganaba a su asesor personal, Kaori-sensei.
"Un momento ¿podrá ser esa la misma chica de la que Naruto está enamorado? No, sería una broma de mal gusto." se dijo así misma para tranquilizarse, pero afrontando la verdad ¿cuál era la posibilidad de encontrarse a otra chica de cabello rosa llamada Sakura? Se volvió para mirar a la esbelta chica caminar a una oficina, donde una chica rubia, muy bonita por cierto, saltaba de alegría abrazándola y dando gritos de júbilo. Bueno, si esa persona con la que tropezó antes tenía tan buenas amigas ya, no le haría caso a una tímida como ella para salir, evitándose una drama innecesario.
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Las cosas en la escuela de música eran como de otro mundo dentro del campus universitario, los alumnos que asistían a esta se conocían desde muy pequeños pues era un requisito tener al menos 5 años tocando cierto instrumento para poder ingresar a esta, la mayoría de estos chicos fueron a institutos artísticos obviamente. Hinata conocía de vista a cantantes, pianistas, ect, pero también había hecho algunas amigas en danza, de hecho una de ella venia en su dirección con alegría.
- Hinata-chan, que gusto verte. ¿Dónde te metiste en la semana de vacaciones que nos dieron? - era un sarcasmo total, como artistas que pretendían ser, no tenían tiempo de andar divirtiéndose como otras personas de su edad.
- ya sabes me fui a recorrer Europa, me compre mucha ropa bonita, el jet me llevo a Broadway ….. jajajajaja – la risa estallo en la Hyuga, aunque por su posición económica podría hacer esas cosas, no le interesaban y siempre que veía a su amiga de chongitos se hacían esas bromas.
- Ja chócalas hicimos lo mismo – más risas y abrazos. A veces era difícil salir con las amistades, mantenerse al tanto, mucho más si no pertenecían al mismo circulo de enseñanza. Comenzaron a ponerse al día rápidamente, más risas, mas promesas de salir a la playa en algún punto del verano.
Hinata dirigió la mirada a otro punto – Buenos días Gaara-Kun, ¿recuerdas a mi amiga Tenten de danza? – La peliazul miro ambos, era evidente que a la castaña no le agradaba mucho el pelirrojo.
El asintió continuando con un saludo correcto. - Buen día Hinata- san, Tenten-san, con su permiso – y así como apareció el pelirrojo, se fue, siempre cordial, siempre serio y con las palabras medidas, con esa mirada inexpresiva.
- Hina-san ¿ahora me vas a decir que eres amiga de ese? – le irritaba su semblante siempre apacible.
- Tanto como llevarnos bien y ser amigos no, el es el hijo menor del socio de mi padre, lo conozco desde hace bastante tiempo – un aire de tristeza se dejo entre ver en su tono de voz – pero nunca me he podido acercar mucho que digamos…. – un suspiro escapo de su boca.
- Y ¿ahora estas enamorada del chico taciturno y sombrío? Por favor Hinata parece que ese nunca ha sonreído antes – bufo molesta despeinado un poco su fleco y moviendo de un lado a otro sus enormes ojos color chocolate.
- Que mala eres Tenten, el siempre es muy amable, jamás me ha hecho una grosería ni levantado la voz - tenía que defenderlo, desde que eran niños siempre noto cierta melancolía en sus ojos, era injusto que todos lo rechazaran por ser tan serio.
- Ah pues si te parece tan bueno deberías ser su novia - claro que lo dijo sarcásticamente, porque no lo conocía bien, era verdad, pero no soportaba su aire de superioridad y esa mirada de burla. Sus palabras serian proféticas.
- Pues creo que cualquier chica que este con él será afortunada – En este punto la peliazul se había enojado bastante. No le gustaba andar hablando mal a la espalda de alguien, simplemente no estaba en su naturaleza.
- Perdón Hinata, no quiero pelear. Olvidemos el asunto - Por el momento pensó Tenten, suponía que la careta de Gaara se caería sola, no tenia caso acosar a su amiga con indirectas del horrible carácter del pelirrojo.
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Las dos voces femeninas se alejaban impidiendo escuchar que más decían, realmente no era nada nuevo, ya sabía que su carácter era bastante peculiar, ahora mucho menos difícil pero cuando apenas estaba entrando a la adolescencia era un total desequilibrado. Tal vez esa chica fue testigo de uno de sus ataques de ira, no le culpaba por repudiarlo, cuando era poseído por ese sentimiento se convertía en un monstruo. Siguió caminando hacia la cafetería pues su clase se había suspendido, como habitualmente ocurría, él era el único asesor que no tenia inscrito ningún alumno.
Un asesor de música, ayudaba a adolescentes a alcanzar su máximo potencial antes de presentar su examen para ingreso a esa academia, de forma gratuita por algunos créditos extras. Su padre le dijo que era una pérdida de tiempo, de dinero y esfuerzo, pero a Gaara le encantaba desafiarlo, más si se ponía a gritar furioso; única razón de que se ofreciera voluntario.
Sin embargo había resultado de lo más fastidioso, los alumnos eran mucho menos que mediocres, además que si les señalaba sus errores algunos se molestaban o si los regañaba por hacerlo terrible la mayoría se echaba a llorar. Algunos maestros le habían dicho que su método era muy duro, que exigía demasiado y jamás daba buenas opiniones ni alentaba a los alumnos, razón por la que nadie aguantaba el semestre con él.
Sin embargo los otros chicos que asesoraban les parecía bien que nadie fuera su alumno, porque ya sería demasiado, Gaara era un heredero de la empresa Sungakure, por tanto muy rico, bien parecido, muy inteligente pues estaba adelantado un dos años respecto a su edad, su vida parecía demasiado fácil. Y para rematar, si les transmitía sus conocimientos a un chiquillo con éxito tendría más puntos para ganarse una beca al extranjero, que ni necesitaba. El pelirrojo era una lata, había otros genios como él, pero el fácilmente les ganaba en antipatía a todos, cosa que no estaba tan sencilla, se podría decir que era el presidente del club higaditos.
Para Gaara ya no tenía caso pensar en que sus torpes alumnos del semestre pasado, probablemente corrieron la voz de que sólo un loco se inscribiría con él. Mejor disfrutaría de buen Café expreso mientras leía el periódico matutino, serian unas buenas horas de descanso.
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- SAKURAAAAA Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaa – corrió la rubia para abrazar a su desaparecida amiga – me da tanto gusto verte. Pensé…. Bueno muchas cosas – su mirada estaba bastante triste, por no poder ayudar.
- Ya, ya, no es para tanto, ahora tendré que soportarte otros 5 años Ino-puerca –
La rubia se quedo perpleja, Sakura acaba de hacerle una broma pesada, de esas que siempre se gastaban cuando el buen humor las invadía. Pero algo estaba mal, era demasiado pronto para comenzar así.
- ¿Sakura estas bien? No quieres hablar de Sasuke-kun… tienes que dejarlo salir y….
- ¿Quién? No me acuerdo de nadie llamado así. -
- Sakura por favor. Naruto y yo estábamos tan preocupados por lo que te dijo Sasuke….. y… -
- No sé de qué me hablas – No quería hablar de eso, era tan difícil, pero no deseaba que nadie más lo oyera, aunque fuera sencillo de verlo en su mirada.
- Sakura, por favor – suplicaba la rubia.
-Ino, por favor deja ese tema ya. No quiero hablar de "ese" ni nada que tenga que ver con él. Si aprecias nuestra amistad cortaras el sermón, pues verdaderamente no me hace falta – Los ojos color esmeralda podrían cortarla a la mitad si tuvieran la capacidad, no era una broma, la seriedad con la que dijo esa frase, ya nada se podía replicar, su amiga era necia como una mula sólo comparable tal vez con su propia necedad. La rubia lo acepto con un apenas perceptible movimiento de cabeza, esperaba que fuera la forma correcta de olvidar al Uchiha sin que su amiga perdiera la cordura en el proceso.
- Está bien… Sakura frentuda jajajajajaja – se abrazaron en esa complicidad que únicamente comparten las amigas del alma.
- hey quieres ir a la cafetería. No tendremos clases hasta las 11 – la pelirrosa la miro extrañada – estamos en el mismo grupo, aquí está el horario –Al decir esto la ojiazul le mostro el papel con las materias, salones y maestros; también le entrego el suyo que recogió con anticipación, pues pensó que no se aparecería el primer día.
- Es una idea genial, se me olvido desayunar –
- Debería invitar por hacerte la desaparecida huhuhu – La rubia la jalo del brazo conduciéndola rápidamente a su destino, tenían que ponerse al corriente de todos los chismes de sus antiguos compañeros de instituto.
- OK pero no pidas como una cerda –
-Baka – Una última risilla escapo de las dos.
Sin duda los siguientes días y meses serian difíciles, tendría que acostumbrarse al vacio helado que amenazaba quedarse en su corazón, lucharía para no dejarse invadir por ese sentimiento. Claro que todo sería más sencillo con el apoyo de sus amigos, que a pesar de las circunstancias estarían a su lado y le ayudarían, Ino con su gran determinación, Naruto con su buen humor. Tal vez no tenía una familia consanguínea que se preocupara por ella, sin embargo, esos dos amigos valían mil veces más que sus padres.
Pronto llegaron a la cafetería, que a esa hora estaba medio llena pues todo el grupo de nuevos médicos se amontonaron allí, algunos por falta de amigos nuevos, otros porque veían la oportunidad de socializar y otros tantos de verdad aprovecharían ese descanso para romper el ayuno. Se sentaron en una mesita para dos cerca de la ventana, Ino se ofreció para ir por dos cafés negros y un par de croissants, al final ella pagaría porque estaba tan feliz de ver a su amiga que ya no le importaba que le invitaran el desayuno.
Sakura se dispuso a inspeccionar a todos los comensales del lugar para matar el tiempo. Posando su mirada en un muchacho en particular, de pantalón de vestir azul marino, camisa blanca, no llevaba puesta corbata pero no le hacía falta, su rostro era de facciones finas, piel blanca, él poso por un momento la mirada hacia su lugar, así quedaron al descubierto sus perfectos ojos aguamarina. Realmente un hombre muy guapo, fue su conclusión.
- hey Sakura aquí está tu café y un pequeño acompañamiento – señalo el pequeño pan envuelto en papel. - ¿me estas escuchando?
- ah lo siento… estaba algo distraída –
- Claro viendo a ese bombón de allá… te lo dejo, a mi no me gustan los pelirrojos –
Ciertamente a Sakura tampoco, no era un color de cabello que considerara hermoso y menos en un hombre, en su opinión los hacía muy afeminados, aunque no era el caso del elegante espécimen que capto su atención.
- Pues por ahora no me gusta… ningún tipo de hombre…. – otra vez la sombra de aquello.
- Lo sé – Si, la rubia sabía que no eran el mejor momento de buscase otro novio.
Otras chicas se detuvieron exactamente a dos pasos de su mesa para chacharear, no dejaban de mirar al pelirrojo.
- ¿Estás segura Li-chan? Sabes que a Gaara sempai, no le gusta que le regalen cosas.
- Pero, si no lo hago ahora no tendré oportunidad el resto del semestre, él estará muy ocupado…-
- Ya se. En serio te entiendo, pero no creo que lo tome bien. Seguramente te va a rechazar-
–No importa al menos no seré la primera….
Después de darse valor la chica de cabello negro se acerco a la mesa del pelirrojo.
- Gaara sempai, tome esto como un regalo de bienvenida a clases - al mismo tiempo realizo una reverencia dejando ver el presente en una de sus manos: una cajita que contenía dulces.
- No me gustan las cosas dulces. Arigatou pero no puedo aceptarlo – dijo de manera cortante y directa. Las rechazaba de la misma manera para no crear confusiones, verdaderamente salir con alguien no era su meta, ni siquiera le gustaba ninguna mujer en particular y tampoco quería que se inscribieran con él sólo por un estúpido enamoramiento infantil, no quería más problemas de los que ya tenía.
La chica contuvo el nudo en la garganta, la frialdad de ese sempai ya era una leyenda, al igual que el número de deseosas jóvenes que intentaron romper ese caparazón de indiferencia y seriedad propias de él. Hasta la fecha nadie lo había logrado y ya se empezaba a dudar de las preferencias sexuales del pelirrojo. La otra amiga saco a la chica de allí, mientras le repetía "te lo dije, ese no siente nada por nadie", por un momento la cafetería se quedo en silencio, porque para la mayoría era la primera vez que presenciaban una escena tan seca y cortante desde primera fila.
Un chico de cabello negro, corto y lacio se acerco a la mesa - Luego no te preguntes porque nadie te quiere como asesor – Una sonrisa totalmente forzada salió de su rostro – aunque no era una chica bonita, para nada -
El pelirrojo bufo – Nunca me lo pregunto. ¿Me vas a dar un sermón? Al menos no soy tan grosero como tu Sai - una razón por la que se llevaban bien era porque no expresaban sus sentimientos de la misma manera que los demás, habían sido compañeros en el instituto, Sai era alumno de arte plásticas y al igual que Gaara, comenzaba su tercer año después del verano, un par de geniecitos.
- Decir la verdad no es una grosería –
- Pues parece que los demás no piensan lo mismo – Y así era, todas las chicas les lanzaron unas miradas de desprecio mezclado con ira. Sakura e Ino se les unieron, porque no comprendían como dos chicos tan bien parecidos podían ser tan detestables, groseros, antipáticos y… encantadores.
El pelirrojo se disculpo con su amigo e inmediatamente salió por la puerta del local, tenía un rato observando por la ventana algo que llamo mucho su atención, como si de pronto frente a él se hubiera aparecido un fantasma, alguien de su pasado que tenía muy grabado en su memoria.
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La rubia se dio un golpecito en la cabeza - Ah se me olvidaba. Naruto no ha llegado quede de hablarle para que no se quedara dormido… hace dos horas – Yamanaka tomo su móvil rápidamente para cumplir con lo prometido.
Era de esperarse que Uzumaki Naruto se quedara dormido, un mal habito, muy arraigado, su celular sonó unas 20 veces antes de que estuviera lo suficientemente consciente, balbuceo – ¿Bueno?
- Estúpido como te quedas dormido el primer día de inducción. ¿Ni siquiera puede agradecerles a los dioses que te permitieron entrar en el último minuto a la universidad? – el corrimiento le permitió al rubio comenzar la universidad al mismo tiempo que la mayoría de sus amigos.
- Ah pero que dices, se suponía que pasarías por mi antes…. No se puede confiar en ti Ino – Naruto hizo mueca hacia un lado, normalmente le hubiera pedido a Sasuke y Sakura que pasaran por él, pero en vista de la situación no le quedo de otra que decirle a la despreocupada rubia el favor.
- Tarde pero seguro, si te apuras llegaras a la mitad de la inducción. Por cierto Sakura está aquí – siguiente paso le da el celular.
- Hola Naruto. Estoy bien. Si no te preocupes…. – un silencio incomodo – No quiero hablar de eso ni hoy ni nunca – le dijo alterada a su amigo mientras le devolvía el teléfono a su dueña.
- hey Ino ¿Qué le pasa a Sakura?-
- Mira es mejor olvidar lo que paso ese día, ella no quiere hablar de ello y debemos respetar su decisión –
-Pero Ino.. Yo… no puedo…es que –
- Vas a llegar más tarde si sigues perdiendo el tiempo- acto siguiente colgó, no podía ser más clara que eso.
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La casa donde vivía era del tipo normal, con un pequeño patio con alagunas macetas, de bonito aspecto, en fin la típica casa familiar que toda la clase media desea adquirir y adentro tres personas comenzarían el día como cualquier otra, supuestamente. Matsuri era una chica de estatura media, ojos grandes negros, cabello cortó castaño, siempre había aparentado menos edad, una ventaja en muchos sentidos y que apreciaba verdaderamente el líder.
Siempre debía estar lista temprano por cualquier eventualidad, bajo a la cocina y saludo cordialmente a sus padres, ellos eran amables y de verdad se esforzaban por hacer su vida lo más normal y feliz que podían. Konan y Nagato, sus custodios, vivían en unión libre, no creían en las imposiciones, nunca les decía mama o papa, siempre se dirigía a ellos por sus nombres porque para ella eran sus hermanos, además por los jóvenes que eran nadie le crearía si les dijese así en público. Tendría ese día, que hacer algo estúpido porque no le quedaba otra opción, no podía negarse a las órdenes que le daban.
Un curso de verano para aspirantes universitarios, era para chicos que deseaban ser universitario, una redundancia claro está, pero ella no tenía esos planes para el futuro. El punto era que ella no asistiría para convertirse en alumna de la institución, más bien seria una invitada, no era algo que particularmente le gustara hacer, aunque tampoco hizo otros planes para ese verano, entre tantas cavilaciones el claxon la apresuraba a salir. El automóvil negro recorría las espaciosas calles de la ciudad aprisa, podía hacer el camino en autobús, bicicleta o hasta caminando, por el momento lo tenía prohibido por la ultima "travesura" que hizo, así que esas dos o tres semanas estaría constantemente vigilada por su guardaespaldas. Le molestaba mucho los vidrios polarizados, nadie de afuera podría verla, si les sonreía o sacaba la lengua, eso hacia aun mas tedioso el trayecto.
-Hemos llegado mocosa – la voz grave la saco del trance.
La chica permaneció en silencio, ese hombre la sacaba de sus casillas siempre le daba largos sermones sobre religión, fanatismo, dios, lo cual era irónico porque no respetaba en ningún sentido a las otras personas, era frio y despiadado, además que probablemente tendría aficiones sádicas en la cama, era algo que Matsuri inducia por su comportamiento. Lo detestaba, la mayoría de las veces intentaba no dirigirle la palabra, pero eso traía consecuencias que no deseaba en esos momentos.
- Ok. Gracias Hidan-sama - tenía que ser educada con él a pesar de que lo detestara con cada fibra de su ser.
- ah no intentes saltarte las clases. Porque ya sabes que lo averiguaremos –
- Claro que no Hidan-sama – las palabras mecánicamente salían de sus labios.
Sabía que salir de un auto negro, con vidrios polarizados, blindado aunque suponía que los demás no se darían cuenta de ese detalle, causaría expectación de que importante persona vendría adentro. Tremenda decepción se darían los estudiantes cercanos a la entrada, al ver a salir una chica castaña que no aparenta más de 16 años, vestida con un top blanco que cubre una blusa negra de manga larga holgada, una minifalda de mezclilla y unas botas a juego. No era para nada la imagen elegante que aguardaban los chicos de los alrededores y mucho menos el sentón del que salió del auto.
Se levanto molesta, todo eso era una estupidez, ¿ella para que quería mejorar su técnica? La realidad era que apestaba mucho en música, mucho más en tocar el piano, debía haber algo más interesante que eso. Mejor tomaría clases de ballet o danza tradicional en eso si que era buena, un pensamiento que le ayudo a darse ánimo, el brazo le dolía demasiado probablemente le saldría otro moretón donde ese desgraciado aplico la presión de sus dedos. Llorar no estaba en sus planes, no le daría el placer al estúpido de Hidan "porque no te marchas ya" la castaña rogaba, pero sabía que se esperaría lo suficiente para irritarla más.
De su bolsa saco un cigarrillo, sus manos temblaban levemente, le dio una gran calada cuando por fin lo encendió, para esos momentos su guardaespaldas se había retirado y ella respiraba tranquila esa paz que la nicotina le daba, lo termino mucho más rápido de lo que pensaba así que encendió inmediatamente otro dejando un camino de humo a su alrededor. Tenía muchas cosas que pensar, la vida no era lo que se imaginaba de pequeña, el plan que se había trazado en sus sueños se convirtieron en un pesadilla y ella vivía para encontrar al culpable de su desgracia. Unos cuantos trabajos más y pagarían su deuda con el hospital, una esperanza que le daba la fuerza para continuar día a día.
De repente sintió que alguien la miraba insistentemente, no podía explicar cómo se saben esas cosas, pero tenía la certeza, se preguntaba cuando el extraño se acercaría a preguntarle lo que estuviera en su mente, por fin sonó su voz - oye tu….. – toco su hombro lo que la obligo a darse la vuelta. Ella miro a ese hombre con cara de fastidio, parpadeo un par de veces para seguido expulsar el humo de sus pulmones – ¿Si? ¿Se te ofrece algo? – el cigarro se poso en su mano derecha mientras se cruzaba de brazos, esperando una rápida respuesta.
- No, yo... Solo te confundí con alguien. Disculpa – ese chico la miro con marcada tristeza como si fuera una decepción lo que encontró delante. Examino de pies a cabeza al tipo e inmediatamente dedujo algunas cosas interesantes de él, un niño rico mimado que esconde algo detrás de esa aura de "tranquilidad".
- Bueno no hay problema, espero que la persona que esperas llegue pronto – y ahí se dio la media vuelta, no le gustaba ese chico, por el hecho del ser pelirrojo, obviamente no tenía nada en su contra simplemente le recordaba a alguien tanto que su corazón dolía. Aunque esa pena era su culpa por enamorarse de un hombre de 32 años, es bien sabido que la diferencia de edad es importante y lo aprendió de una mala manera.
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La vida da muchas vueltas, ninguna de esa personas congregadas allí sabían cómo sus destinos se iban a entrelazar de una manera dura y fatídica, como el amor y la traición se iban a conjuntar en el único camino de la vida, como la verdad no te hace libre si no te llena de dolor.
Gaara, Sakura, Naruto y Hinata, unirían sus caminos desagradablemente.
Fin capitulo
Nota autora: Pues aquí está la tan esperada tercera parte del fic. Me tarde bastante en darme ideas para continuarlo y en escribirlo, así que estoy confiada en los errores de redacción sean pocos pero si ustedes notan algún desliz de mi parte háganmelo saber para corregirlo. También si piensan que no estoy tomando bien en cuenta las personalidades de los personajes principales pueden darme un piedrazo para que siga en el camino correcto. Quiero agradecer a todas las personas que leen y comentan sobre el fic. La verdad a mí se me ocurrió porque me choca el GaaHina y NaruSaku, el primero de verdad lo detesto al punto que no puedo leer historias que contengan esta pareja (puedo leer de otras, a veces) y el segundo bueno se me hace forzado.
Algo gracioso es que tengo el capitulo terminado desde hace como un mes pero según yo quería dar la super sorpresa de actualizar en todos mis fics el mismo día, 2 de noviembre 2012 pero no se pudo, aunque a lo largo del mes pondré continuaciones de la mayoría de mis historias y por ahí tengo una nueva. De nuevo agradezco a todas las personas que leen, comentan el fic porque me hacen feliz, dándome más ganas de seguirlo. Una cosita mas cada capítulo nuevo saldrá cada mes, porque es muy difícil para mí hacerlos semanal porque son muy largos, aunque a veces me tarde mas no dejare la historia abandonada.
