Había escuchado el sonido proveniente de la planta baja, que indicaba que mi hermano había llegado. Pero poco me importaba en ese momento.

Lo único que podía ver era a Li tocando la guitarra como si fuera magia. Tenía algo en sus dedos que hacía que las melodías sonaran aun más melodiosas de lo que eran. O quizás era mi mente que jugaba con migo.

Ya habían pasado dos horas sin descanso. Cuando nos quedábamos sin ideas sobre que tocar, acudíamos a mi mp3 y enseguida conseguíamos algo. Y volvíamos a empezar.

Por primera vez en años de sentarme con él, me sentí amiga de Li.

Eran las cinco de la tarde. Temprano, para variar. Cuando sentimos que nuestros dedos estaban cansados y nuestras cuerdas vocales temblaban de tanto cantar, decidimos tomar un descanso. Si, el también cantaba. Y tenía una muy bella voz.

Entre a la habitación con dos vasos de agua y galletas.

Se apresuro a tomar el vaso y vaciarlo un su garganta en menos de diez segundos.

Un refrescante "ah" salió de lo profundo de sus entrañas. –Gracias, Sakura. Lo necesitaba.- dijo refiriéndose al vaso de agua.

Sonreí instantáneamente, al percatarme de la forma en la que me llamo.

-¿Ósea que basta de formalidades? ¿Sakura y Shaoran?- pregunte.

El sonrió –Supongo.

Después de eso nos sentamos en el piso, libros en mano, y con la pequeña ayuda de la calculadora, nos pusimos a hacer el entretenido trabajo de matemáticas. O mejor dicho, yo miraba a Shaoran –se siente raro decirlo- hacer el trabajo, mientras trataba de entender un ejercicio. Hubiera captado algo más de la obra "Ilíada" escrita en griego que esto.

Dieron las seis y media de la tarde, cuando yo ya sentía mi cerebro escurriéndose por mi nariz.

-Paremos, Shaoran. Se me derritieron los sesos. –afirme con total honestidad.

Asintió. –Está bien.

-¿Y si lo dejamos para otro día? Hay que entregarlo la semana que viene, después de todo. Además, ya hicimos bastante hoy.- si llegaba a ver otro numero dentro del lapso de una hora mi cabeza iba a reventar como bombucha.

Se encogió de hombros, y yo supuse que eso era una afirmación. Al chico no le molestaba hacer los cálculos, es más, hasta le agradaban. Se podía ver un gesto de paz en su rostro mientras buscaba la incógnita.

Estaba en camino a la biblioteca, al otro día. Mientras atravesaba los pasillos, pensaba en el giro de 8650432 grados que había dado mi relación con Shaoran. Es decir, ahora mismo le estoy diciendo "Shaoran", cuando hasta ayer era Li para mí. Durante la primera hora habíamos estado charlando tranquilamente, y hasta nos habíamos reído juntos. ¡Lo sé chicos, increíble!

Llegué a destino sin siquiera reparar en el camino. Eso suele pasar cuando se viene pensando en cualquier otra cosa.

Revise la caja y tenía un sobre verde.

De repente la carta empezó a temblar en mis manos. Si, estaba nerviosa.

Pero también estaba ansiosa, y ese sentimiento le gano al anterior.

Qué linda que estás,
sos un caramelo.

Te veo en el recreo y me vuelvo loco,
todas las cosas que me gustan,
tienen tu cara.
Y espero los asaltos,
así juego a la botellita con vos,
mi bomboncito.

Los colores me invadieron al instante. ¡Este chico se desvivía en que yo me sintiera avergonzada! Pero el poema era realmente encantador. Se puede destacar que pocos son los hombres que quedan como él.

No te preocupes Flor de Cerezo, que ya me vas a conocer. Ten tus ojos bien abiertos, que voy a estar muy cerca de ti.

Tu amigo invisible.

Bien, eso no ayudaba en mucho mi idea sobre conocerlo más. ¿Cómo se supone que iba a saber quién era, de acercarse a mí?

Y después dicen que las mujeres somos las complicadas.

Qué más da. Entre al salón de clases. Mis amadas matemáticas. ¿Eran ideas mías o teníamos todos los santos días esa materia? Después me ocuparía de revisar mi horario.

Pasada la hora de matemática y haciendo un breve análisis de lo que iba del día, llegue a una conclusión: realmente no entiendo a los hombres.

Desarrollo.

Me senté en mi asiento al lado de Shaoran. Chachacha, "buenos días" y todo eso. Me conto que pronto su prima iba a venir a visitarlo, y que aunque era muy buena persona, se le iba la mano en charlatana y le gustaba fastidiarlo.

Ok, hasta ahí todo bien. Nos dieron unos ejercicios para hacer, y como era la costumbre, hubiera entendido mas si entraba a una galería de arte abstracto que los malditos jeroglíficos que estaban en mi cuaderno.

Shaoran, muy caballeroso, se ofreció a ayudarme, y con su apoyo educativo, logre comprender la primera tanda de cálculos, entre medio de varios "aja" y "¿era tan fácil?" de mi parte.

Una vez comprendidos los ejercicios, me dispuse a resolver los que me faltaban. Pero que, el profesor agrego una tanda mas, y al completar la anterior y llegar a esa, no entendía ni jota.

Solicite la ayuda de mi compañero de banco, pero al girar mi rostro no lo encontré en su lugar habitual, a mi lado. En vez de eso, comprobé que estaba al frente de la clase, escribiendo los resultados correctos en la pizarra.

Dirigí la mirada a mi hoja, convencida de que tendría que esperar a que Shaoran volviera o tratar de entender sola, y como la paciencia no estaba entre mis muchas virtudes –no confundan soberbia con autoestima- tendría que optar por la opción 2. Comencé a refunfuñar palabras inentendibles al no tener éxito en mi tarea.

¿Nunca sintieron como que alguien te mira? En ese momento eso fue lo que experimente.

Gire mi cabeza para encontrarme con la mirada azul de Hoshi, el compañero de banco de Eriol.

Sus ojos me miraban con diversión y algo de burla. Soltó unas carcajadas cuando lo mire extrañada.

Ah no, yo no voy a ser payasita de nadie.

Volví a centrar mi vista en la hoja, supongo que el gesto fue algo infantil, pero no soportaba ser el centro de entretenimiento de un joven chistosito.

-¿Necesitas ayuda con eso?- indago. Dejo ver claramente la burla en sus palabras.

Fruncí el ceño, pero no lo mire. –No. Estoy bien- conteste tajante.

El rio. -No me estoy burlando de ti, Sakura.

-No creo que lo estés haciendo, pero igual no necesito ayuda de nadie. Y no recuerdo que tengamos tanta confianza como para que me llames Sakura.- ok. Admito que eso fue un poquito brusco e infantil. Pero suelo actuar por impulso cuando estoy molesta.

El, increíblemente, continuaba con esa sonrisa boba en los labios. –Pero me gustaría llamarte así. Me gusta tu nombre. Bueno, no es lo único que me gusta de ti, obviamente- dijo, como si estuviera hablando del clima, y logrando que un color carmín atravesara mi rostro.

¿Qué les pasa a los hombres con eso de hacerme sonrojar?

-Anda, déjame ayudarte- dijo al fin, ocupando el lugar de Shaoran, mientras acercaba su lápiz a mi hoja, claramente dispuesto a ayudarme sin esperar mi aprobación.

Pero la voz más gélida que oí en mi vida nos interrumpió.

-La estaba ayudando yo.

Bien, no era un tono como "¡mama, dile a David que yo estaba en la computadora!", más bien era un tono de "o te borras de mi vista o te hago ver pajaritos de colores".

Levante la vista aterrorizada viendo a un Shaoran que a mi opinión, se veía bastante como esos hombres con un hacha que van detrás de señoritas en ropa interior de las películas.

El chico a mi lado –bastante temerario, o imbécil, según el punto de vista- solo sonrió, y dijo algo de –Estate tranquilo, bro, enseguida te la dejo.

Cabe decir que me sentía en medio de una situación bastante molesta. No se crean que soy feminista o algo así, pero el hecho de que me tratasen como una bolsa de papas que estaba siendo disputada entre medio de dos hombres, uno bastante siniestro y otro desprovisto de las neuronas suficientes como para entender una clara amenaza de muerte, se tornaba bastante machista.

Me guiño un ojo y volvió a su asiento, mientras yo trataba de comprender porque mi compañero de banco, también conocido como Li, Shaoran, señor emo, sexi en potencia, etc, etc, etc, se quedaba parado al lado de la silla, con la mandíbula fuertemente apretada.

Finalmente se sentó, sin decir ni "a".

¿No era que me iba a ayudar, o que todo eso fue simplemente por un caprichito?

Mire en su dirección. Seguía tan enfadado como hace cinco minutos.

Supuse que estaba en lo correcto, y me resigne a que no iba a entender matemáticas, al menos no en el día de hoy.

Y ahí llegamos señores, a mi conclusión anteriormente dicha. No comprendo el pensamiento masculino. Primero mi amigo invisible que me envía señales difusas, que no logro receptar chicos, enserio. Después estaba Hoshi, ese joven probablemente no pasara los 20 años si seguía ignorando las claras amenazas de muerte que se le presentaban. Y luego aparece Shaoran. Este chico si merece un verdadero análisis, o una buena paliza, una de dos. Me confunde. ¿Por qué iba a molestarle el hecho de que Hoshi me estuviera ayudando? Cabe la posibilidad de que su orgullo de profesor se viera herido al ver que yo no comprendí las cosas y que alguien más tuviera que explicármelo. ¿Pero entonces por qué no me ayudo después?

Creo que ya lo dije antes, pero es un caso raro, este Shaoran.

Jueves a la noche. Nos habiamos juntado en la casa de Rika, pasa pasar el rato. Era de noche, y despues de comer comida china del delivery, Rika apago las luces y nos pusimos a bailar. La luz prendida del televisor hacia el efecto de las luces de boliche, asi que la pasamos bien. Nada demasaido relevante.

¡Oh si! A que no se imaginan. Baile con Shaoran.

Fue extraño. Estaba yo con Rika y Chiharu, bailando, cuando lo veo venir hacia mi. Me miraba tan fijamente, que pense que su mirada podia traspasarme. O quizas fue el efecto que producia la luz del tele en sus ojos, o no se.

Llego a mi, me tomo la mano, y ante la asombrada mirada de mis amigas, me llevo al centro de la sala donde bailamos sin dejar de mirarnos en ningun momento.

Creo que nos volvimos amigos de verdad, y me agrada.

El ansiado día del amigo llego, y con este el enardecimiento y fervor del alumnado.

Feliz dia, blablablá, amigas abrazándose tanto que parecía que iban a matarse por asfixia, o las otras, las que iban cargadas de regalos para sus 800 amigas. Tanto dulce puede matar, jóvenes,

En fin. Una nueva banda iba a tocar en el concierto preparado para este día, creo que dijeron que su nombre era Lobo. Extraño nombre, pero igualmente original. Me gusta.

En el receso todos se reunieron en el patio, donde un escenario fue preparado para el espectáculo.

Mientras intentaba encontrar a Tomoyo entre la multitud, sentí una mano posarse sobre mis labios. Claramente no se trataba de un secuestro, o eso quería suponer, ya que mi captor no tendría un coeficiente mayor a 1,2 si intentaba secuestrarme en medio de una multitud.

Esta persona me arrastro hasta un lugar lejano, y cada a cada segundo la hipótesis del secuestro se iba haciendo más fuerte.

Al fin, y luego de constantes pataleos y quejas de mi parte, mi captor decidido soltarme.

Estaba preparada para utilizar mis métodos de auto-defensa –que pueden resumirse en gritar y salir corriendo-, pero me encontré con el preocupado rostro de Shaoran.

-Necesito un favor tuyo.- lo escuche decir, con un tono que destilaba inquietud.

-Acabo de tener un pre-infarto, Shaoran. Necesito estar viva para concederte ese favor, así que intenta no matarme la próxima.- conteste sarcástica.

El rodo los ojos. –Yamazaki no puede venir, y el tocaba la guitarra eléctrica. Tienes que ayudarme.- inquirió.

-Define ayuda. -esto me pintaba muy mal, amigos.

Entrecerró los ojos. –Necesito que toques la guitarra eléctrica, de que más se podría tratar.

Ok, tengo que hacer una breve reseña de los espectáculos de mi niñez para que comprendan el miedo que sentí cuando me pidió esto.

Acto en la primaria a los 7 años. Salía de caperucita roja. Apenas entre en el escenario, vi el público y le vomite todo el traje al lobo feroz.

Fin.

-Shaoran perdón, no puedo. Yo… tengo pánico escénico.- me parcia patético esto, estar confesándole mi fobia al escenario a un chico sexy, pero no encontré otra excusa para darle.

El suspiro, resignado. -Supongo que vamos a tener que cancelar el concierto. Sera para el día de la primavera…- comenzó a cavilar otras opciones, resignado.

Me pregunte por que el verlo así afligido me ponía instantáneamente de malas a mí. Después de inspeccionar en los oscuros recovecos de mi mente, no encontré ninguna respuesta convencedora.

-Está bien, te ayudo.- su rostro se ilumino. –Pero solo por esta vez. –asintió furiosamente. Parecía un niño pequeño, y me hizo reír.

-Pero no se me los acordes.- le dije.

-Antes de subir al escenario te los enseño. Ahora hay que ir o se nos va a hacer tarde.

El me tomo de la maño, y me guio por los pasillos de la escuela.

Debo decir que me sentí como en una de esas películas cursis, como High School Musical -¿o era Hannah Montana?-, en la que los protagonistas corren agarrados de la mano hacia lugares asquerosamente románticos o a cantar y bailar y cosas así.

Llegamos a la parte trasera del escenario, y él me guio más o menos de cómo iba a ser lo que tenía que tocar. Me aprendí los acordes en tiempo record.

Un segundo de ver al público basto para que inmediatamente me esconda detrás de las cortinas del escenario, con la respiración agitada.

Me pregunte que si terminaría con la reputación de Lobo si vomitaba en el escenario, o si la gente creería que es parte del espectáculo. Resolví en que las posibilidades de que eso pasara eran pocas.

Pronto sentí una mano sobre mi hombro, y me encontré con unos confiados ojos ámbar.

-Va a salir bien.

Pude ver en sus ojos que era verdad. Y ese gesto me infundio el valor suficiente.

Sobreviví, mi novia biónica
Empolva su nariz en duras tardes cotidianas.
Canta la capital, la radio anuncia las 14
Y la ciudad va recogiendo mis pedazos.

La noche avisa que se acerca en elegancia
Junta tus cosas que tenemos que salir.

Quiere que la dejen en paz
Para que se pueda acostar
Y música electrónica
Su noche no termina más
Y música electrónica
Está buscando alguna forma de escapar.

Baila sin parar
Contagia amor, delirio, insomnio y ansiedad
Y cuando quiere te hipnotiza.
Grita nada más
Consigue siempre lo que quiere y sin parar
No sabe de mis convicciones.

La noche avisa que se acerca en elegancia
Junta tus cosas que tenemos que salir.

Sueña que la dejen en paz
Para que se pueda acostar
Y música electrónica
Su noche no termina más
Y música electrónica
La pone tan biónica.

Y no me acerques al peligro
No te vayas otra vez
Ya estoy cansado de perder.

Quiere que la dejen en paz
Para que se pueda acostar
Y música electrónica,
Su noche no termina más
Soplaba como el huracán
Está buscando alguna forma de escapar.

Sueña que la dejen en paz
Para que se pueda acostar
Y música electrónica
Soplaba como el huracán
Y música electrónica
La pone tan biónica.
(Y bailando alocada
consigue su antídoto para matar)

Aplausos, ovaciones, gritos, -¿eso que voló sobre el escenario es un corpiño?-

Yo sabía perfectamente a quien iban dirigidos. Es decir, "Lobo" se había presentado hoy. Pero a quien todos recordarían, incluyéndome, es al cantante principal de esta banda. Porque se había visto como nunca antes. Alocado, cantando con pasión, su cara desfigurada del placer que le producía el furor del público.

Fue la primera vez que vi talento en Shaoran que no fueran en matemáticas o atletismo. Porque aunque fuera talentoso en esas materias, no tenía la pasión que tenia con la música. Y lo admire, lo admire profundamente.

Cuando salimos a la partre trasera del escenario, todo el mundo enloquecio, gritando y aplaudiendo el trabajo que nosotros mismos habiamos hecho.

Por mi parte, corri donde Shaoran y lo abrace. Se tenso por un momento, pero a los segundos me alzo y comenzo a girar conmigo encima.

Cuando nos separamos, ambos estabamos riendo.

-Feliz dia, Shaoran.- le dije con una sonrisa.

El seguia sonriendo, pero pude ver el cambio en sus ojos. Algo en su mirada se ensombrecio.

-Feliz dia, Sakura.

Suspiro, y se alejo de mi. No volvi a verlo por lo que restaba del dia.

Sábado por la mañana. Había sido una semana loca, realmente loca. Primero: tenía un amigo invisible-poeta-secreto. Segundo: descubrí una faceta insospechada en mi sensual compañero de banco, alias Freddy Mercury. Y tercero, y más importante, comenzaba a sentir una leve atracción hacia él. Leve.

¿Leve?

Sí señor, muy leve. Ínfima, casi inexistente.

Hombre, no es que estuviera suspirando por él, ni escribiendo su nombre con corazoncitos en mis cuadernos o mandándole cartas anónimas como cierta persona –cof cof, amigo invisible, cof cof-. Solamente me parece que es alguien que posee cierto… sex appeal. Hasta ahí llegamos.

Deje de lado cualquier pensamiento que me llevara en torno a mi Brad personal, cuando escuche el sonido de mi teléfono móvil sonando.

Conteste, y obviamente no era él.

Era Chiharu.

Luego de una breve charla, nos quedamos de acuerdo en que nos reuniríamos esta noche en su casa, para matar el aburrimiento, ya saben. Lo usual.

Pensé en dejar de papar moscas y aceptar su invitación. Ellas me agradecieron. Me refiero a las moscas.

El tiempo paso más rápido de lo que esperaba, y a la noche me encontraba en su casa. Tomábamos unas cervezas tranquilos, entre los presentes: Chiharu –duh-, Tomoyo, Yamazaki, Eriol, Rika, Shaoran –alzamiento de cejas sugestivo-, Naoko y un par de personas que no logre reconocer, aunque les veía caras conocidas.

Entre charla y charla, ya había varios picados. Por ejemplo, Yamazaki estaba parado encima de la mesa de te bailando y cantando "Like a Virgin" versión porno, Tomoyo y Eriol dando una muy buena lección de cómo intercambiar fluidos bucales de la forma más sátira posible, Naoko y Rika flirteando cada una con un chico, y yo mirando el espectáculo, al igual que Chiharu y Shaoran.

Rika, quien estaba muy acaramelada con un chico X, decidió dejarlo de lado al recordar algo.

-¡Tengo una idea! ¡Hagamos un concurso!- grito ella.

A mí me pico la curiosidad. -¿Concurso de qué?- pregunte con simpatía.

Ella me miro y negó. –No podrás participar. Es para los que tienen novio o están en pareja, lo siento.- contesto con pesar.

Oh, no. Dijo las palabras mágicas para que yo automáticamente me sienta excluida. Y a Sakura Kinomoto no le gusta sentirse excluida.

-Sí que tengo novio.- dije en un impulso.

Todos me miraron con asombro y curiosidad.

-¡No lo creo!- grito Chiharu, entusiasmada. -¡Dinos quien es!-

Sé que fue estúpido. En serio chicos, lo sé. Pero las palabras salieron de mi boca sin que las pudiera controlar. Y ahora tenía que inventarme un novio.

Mire unos ojos ámbares y sonreí.

Quizás no tendría que inventármelo…

Suspire, a sabiendas que el chico me mataría lenta y dolorosamente, y mencione el nombre de la persona que era mi novio sin siquiera saberlo.

Todos me miraron aun mas sorprendidos, y voltearon a verlo a él, en una clara interrogación.

Sus ojos solo me miraban a mí, con inquietud y asombro. Le mande una mirada de suplica.

Suspiro. –Sí, es verdad. Con Sakura estamos saliendo.

Solté el aire que había retenido en mis pulmones con alivio, mientras todos gritaban, alocados.

-¡En serio! ¿Cuándo pensaban decírnoslo? ¿Cuándo tuvieran nietos?- indago Chiharu.

Rika le tapo la boca. –Está bien, viendo que está solucionado el tema, veo que si pueden participar. Es un concurso para ganarse unos boletos a unas cabañas en Tokio por el fin de semana que viene, mis papas no van a poder ir a si que me los dio a mi. Pero me parece que sería más divertido si nos los ganamos, ¿No lo creen?- cuestiono.

Todos asintieron, mientras cuchilleaban cosas.

-Como son cuatro los boletos, ganaran dos parejas. La jueza seré yo, por supuesto.

-¿Y qué habría que hacer para ganar?- pregunto Naoko.

Ella sonrió, mientras entrecerraba los ojos.

-Van a ganar las dos parejas, que a lo largo de la semana, logren ser las más sexys.

Mire los ojos ámbares de Shaoran, y supe instantáneamente que estaba en problemas.


No estoy feliz. Quiero decir, no me quede completamente contenta con el capitulo. Siento que le falta algo. Pero después de revisarlo 145436263257654 veces sin saber todavía que es ese "noseque" que me da inseguridad, me pareció que lo mejor era que ustedes lo juzguen, después de todo eso es lo que hacen, ¿No?

De cualquier forma, este no es un capitulo muy importante. Es como un puente. Se habrán dado cuanta que ni siquiera hubo mucho SS, pero se viene lo mejor chicas, se los aseguro. Estoy inspirada, así que término de subir este capítulo y me pongo a escribir el siguiente. Que como verán, se va a poner interesante… muajajaja.

¿Adivinen como se llama la canción que tocan con Shao? ¡Chica Bionica! (Tan Bionica) Jaja, está muy copada la canción, la recomiendo ;) La canción de la carta se llama Mi Caramelito, y es de la Bersuit.

¡Casi me olvido! ¡Feliz día del amigo atrasado a todas! Esta fecha es sumamente especial para el fic, duh. De ahí salió la idea.

Ok hermosas lectoras, dejen muchos reviews así me dejan súper contenta y díganme si le gusto el capitulo porque me tiene muy inquieta.

Chica Biónica.