.:Bendición:.

Be careful of the curse that falls on Young lovers, start so soft and sweet and turns them to hunters!

El turno de Clove había terminado, ahora debía enfrentarse a los cientos de personas ahí presentes. Clove lo hizo ver muy fácil, debía seguir con la propuesta que planteó su compañera; demostrar que los miembros del distrito dos son los cazadores dentro de aquel juego de persecución. Cuando Caesar pronunció su nombre ya estaba listo para enfrentar a sus primeros enemigos; el pueblo de Panem.

La sensación de volver el estomago seguía ahí, era un milagro que no vomitara en plena entrevista, no sabía como lo hizo, pero al juzgar por las expresiones de satisfacción por parte de sus mentores, todo salió a la perfección. Ahora era el turno de su compañero. –Seguramente no tendrá ningún problema- pensó la chica de los cuchillos, en momentos así era cuando, el entrenamiento del ojiazul salía a relucir. Por la agilidad con la que respondía a las preguntas, cualquiera creería que esa entrevista estaba arreglada para favorecer al espadachín. Un par de preguntas más por parte del presentador de cabello azulado, para que Cato terminara su presentación y bajara de la tarima para poder dar paso al siguiente tributo en turno.

En la sala de entrenamientos Clove era capaz de saber quiénes vivirían más allá de un par de horas y quiénes inevitablemente sucumbirían ante el miedo. Pero frente a cientos de personas esos escuálidos y temerosos niños cambiaban totalmente. Por ejemplo la chica del doce; en los entrenamientos parecía un animal solitario, tratando de alejar incluso a su propio compañero de distrito, pero frente al público lucía como una modelo que disfrutaba el tiempo en pantalla y qué decir de su rubio compañero, definitivamente se robó la noche. Era la persona más encantadora de todo el foro, no sólo tenía al público expectante de lo que hacía o decía, también a ellos como tributos los tenía embelesados.

Independientemente de su actitud de príncipe encantador, fue su declaración lo que se llevó la noche: Él estaba enamorado de su contrincante, estaba enamorado de la persona que tal vez lo matara, estaba enamorado de la persona que tal vez él tenga que asesinar; estaba enamorado de su compañera. Rápidamente trato de recordar algún tipo de suceso parecido en los anteriores juegos, pero no lograba encontrar precedentes a lo que el chico frente a ella decía. Le gustara o no, coincidía con los murmullos de las personas ahí presentes; se habían convertido en trágicos amantes.

Ahora todo estaba arruinado, los tributos del doce tenían a los patrocinadores; instintivamente giró hacia su lado derecho donde sabía que estaría su compañero, pero él ya se había adelantado; ambos comprendieron que para sobrevivir en la arena sólo dependían de su fuerza, su habilidad y su estrategia. Todo el esfuerzo, todas las mascaras y absurdos comportamientos gentiles, sirvieron para un demonio. Con un par de palabras melosas y una cursi declaración, los mineros del doce se robaron los patrocinios.

La noche terminó, con muchos sucesos que marcaron el ritmo del día. En unas cuantas horas los juegos darían comienzo. Clove dejaba que sus pensamientos se la llevaran lejos, así como el agua caliente de la ducha se llevaba su maquillaje. El coraje le estremecía los sentidos, todo el entrenamiento de esos días fue una total pérdida de tiempo. Ahora todo dependía de una cosa; la cornucopia. Esa parte la tenían más que asegurada, su alianza sumaba la fuerza física y la estrategia de Cato, la certeza a la distancia de Marvel y ella; en cuanto a la rubia, seguía sin entender cuál era su función dentro del grupo.

La noche jamás fue tan corta, el rubio sólo pudo dormir unas pocas horas, pero fueron suficientes para estar al cien de sus capacidades. Cuando su mentor toco a su puerta, él ya estaba despierto sentado sobre su cama. El desayuno fue ligero, casi nulo. Una taza de café y un pan, fueron todo lo que pudo su garganta dejar pasar. Por otro lado su compañera llego unos minutos después, ella a diferencia de él, sólo bebió café. Quería decirle que se alimentará mejor, que pronto estaría en la arena y tendría que usar todas sus energías para apoderarse de la Cornucopia, pero sabía que eso mermaría la neutra atmosfera que se vivía en el complejo donde habitaban.

El camino era más largo que nunca, ambos jóvenes tributos se encontraban sentados uno al lado del otro en la parte trasera del vehículo, mientras que sus mentores ocupaban la zona frente a ellos. Las instrucciones por parte de su equipo fueron claras, no tendrían contacto con ningún tributo y eso incluía sus compañeros de alianza. Aunque eso ya no significaría un gran problema, ya que todo estaba resuelto; cada miembro de la alianza conocía su papel a desarrollar dentro del baño de sangre. ¿Qué palabras pueden decirse? Ellos ya se habían dicho todo, ahora sólo quedaba esperar.

No importa cual fuese el evento: para ir a un desfile, una entrevista, una fiesta o tu cita con la muerte. Nadie dentro de capitolio permitiría una falta al 'buen' estilo. Para esta importante ocasión el traje elegido sería un pantalón, botas, playera y una chamarra ligera. Debido a la nueva moda de los amantes trágicos, se decidió que las parejas de cada distrito tendrían un color, el de ellos sería el rojo; como la sangre que necesitarían derramar para convertirse en el único vencedor de los Juegos del Hambre. Todo estaba listo, serían puestos en grandes tubos, para ser lanzados a la arena. Mientras Clove y Cato se dirigían a sus respectivos tubos; las últimas palabras que escucharon de parte de sus mentores fueron: 'No importa si mueres en el intento, trae orgullo al distrito'.

La pequeña plataforma sobre la que se encontraban comenzaba su movimiento hacia la superficie. Los rayos del sol comenzaban a penetrar sus grisáceos ojos, predecía que los primeros días serían como un día de campo, los más morteros enemigos estaban de su lado: Marvel, Glimmer y Cato. Exceptuando a uno; el tributo masculino del distrito once. Era fuerte y parecía tener conocimientos de supervivencia, especialmente en el área de raíces y plantas comestibles, los mentores de los profesionales le hicieron la invitación a ser parte de la alianza, pero el agrónomo la rechazo tajantemente. Pero sólo era una amenaza lejos de su radar, ya se encargaría Cato de eliminarlo. Lo que mantenía a la morena preocupada –durante el corto pero a la vez infinito trayecto dentro de aquel tubo- era el que pasaría cuando la segunda fase de su plan se consolidara. El primer paso era acabar con los tributos más débiles, el segundo era deshacerse de sus aliados del distrito uno, el último y más difícil evitar morir a manos de Cato. ¿Qué debía hacer cuando el momento llegara? Pelear no era una opción, el rubio era diez veces más fuerte que ella, sólo podía huir lejos de él, esperando en las sobras para atacarlo.

Conforme veía los números del reloj retroceder, se recordaba que no debía poner un solo músculo fuera de aquel pedestal, que una vez que sonara el gong terminaría su sequia de sangre. Trataba con todas sus fuerzas de enfocarse en los artículos que rodeaban al imponente cuerno frente a él. Sencillamente su debilidad por la morena fue más, así que con esos celestes orbes la buscó. Ella estaba concentrada en su objetivo, al ver la seguridad de su porte, él se contagió. Retomo la mirada al frente, listo para salir al ruedo.

El reloj marcó cero, el gong sonó y sus pies corrieron como jamás lo volverían hacer, el primer tributo que topó se convirtió en su primera víctima, a la que no tardo en romperle el cuello. Por su parte los ojiverdes del uno también hacían gala de su arte mortal, quitando de su camino a cuanto se pusiera frente a ellos. Clove apostó por su velocidad y porque la confusión del momento le cubriera la espalda, mientras se centraba en buscar algunos cuchillos que le permitieran entrar de lleno al baño de sangre.

La suerte iluminaba su camino; en el primer día, en el primer ataque, se había logrado una baja de once tributos -desgraciadamente para la causa de la chica con pecas, no se logró que fueran doce las bajas, ya que milagrosamente la chica en llamas escapó ilesa de su ataque; pero definitivamente se vengaría de ella; siempre y cuando la naturaleza, los vigilantes y los demás tributos no la reclamaran primeo- Lo cual dejaba sólo a trece competidores, de los cuales cinco estaban con ella: Cato, Marvel, Glimmer y par de integrantes improvisados. El primer asalto estaba casi ganado, aseguraron exitosamente los 'premios' de aquel dorado cuerno, hubo una buena cantidad de eliminados en el primer contacto y por lo que pudo percatarse, de los siente que lograron escapar, algunos se encontraban heridos.

– ¡Lo hicimos, la fase uno está a punto de concluirse!- fueron las primeras palabras del espadachín, en un claro tono de victoria y alegría que no podía ocultar. Clove comprendía mejor que nadie a que se refería, sólo tendrían que ir a la caza de siete tributos, a los otros cuatro; los matarían de poco a poco, ahora que estaban en su rango de ataque y bajo la palabra aliados. Tanta era la euforia emanada del musculoso cuerpo del rubio, que se permitió compartirla con su compañera mediante un corto y sencillo abrazo. Un gesto que no pasó desapercibido por el instinto suspicaz de un par de miradas verdes.

Era ahora o nunca, si Marvel y Glimmer querían ganarle la partida a los 'albañiles' del dos, debían ejecutar la jugada que venían preparando; la primera en acción sería por parte de la hermosa ojiverde, ¿la víctima? El también rubio. Por su parte, el castaño haría su movimiento una vez que su compañera llevara parte del 'terreno recorrido'.

– ¿Tan buenos son los pronósticos?- Glimmer se acerco preguntando al joven atlético que tenía cerca; por su parte el tributo del dos, aún con su alegría de por medio respondió a la pregunta de su aliada.

–Más que buenos, son excelentes- contestó sin perder su sonrisa, que iba de oreja a oreja, todo iba a un paso de perfección; no morirían de hambre, frío o deshidratación. Pero lo que alimentaba la felicidad de Cato era el poder sentir correr sangre sobre sus palmas y dedos, después de una sequía de meses, al fin se sentía él mismo.

–Me alegro, que los planes marchen según lo esperado- agregó, contagiada de la misma seguridad y alegría que se sentía en el campamento –Aunque…-comentó, cambiando repentinamente su ánimo. Los cambios repentinos, eran cosa de preocupación; especialmente cuando está de por medio tu supervivencia.

– ¿Qué ocurre?- sin perder tiempo, preguntó el espadachín, como líder del equipo debía estar enterado de cualquier detalle que pudiera interponerse en su camino a la gloria. –¡Vamos no te quedes callada!- agregó furioso al ver que la ojiverde no respondía a su pregunta.

–Se cuidadoso, lo que planeas requiere de una precisión brutal.- se pausó la joven, para ver a los ojos a su interlocutor y cerciorarse que éste le prestaba atención, una vez que confirmó que el tributo mantenía su atención en las palabras que emanaban de sus labios pudo proseguir; no sin antes fijar su vista hacia un par de chicos que intercambiaban cortas miradas y palabras entre ellos. Intrigado por las palabras y acciones de Glimmer, Cato simplemente fijó su vista hacia donde la de ella apuntaba. Podía ver la extraña conexión que se daba con Marvel y Clove.

–Tú eres un arma mortal, que fue enseñada a no sentir; a no confiar. Estoy segura que una vez que se terminen las presas, los cazadores comenzarán a preocuparse por la falta de 'carne'. Sé de antemano que la alianza terminará pronto. La pregunta es quién será el primero en perder la cabeza, a quién le confías tu resguardo durante los momentos de caos- tomó un minuto de su discurso para observar a detalle la reacción del chico a su lado; él por su parte se mantenía estoico, aún con la mirada sobre la escena que protagonizaban Clove y Marvel, escuchando atento las palabras de Glimmer –A lo que quiero llegar es que no importa cuán bien soplen los vientos a nuestro favor, no importa cuán afortunados parezcamos, muchas veces nuestra maldición yace marcada en nuestra piel, camuflada de bendición. Ya que comienza suave, delicada y silenciosamente, pero sin previo aviso se convierte en nuestro verdugo y tristemente no somos capaces de reaccionar y sin más perdemos lo poco que nos pertenece.

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Disclaimer: todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins.

¿Qué puedo decir? No hay mucho que agregar, sólo que he aquí el sexto capítulo, lo cual sólo nos dice que hacen falta dos más. Con esperanzas de que pronto vean la luz y así terminar este primer fic.