.:Encubrimiento:.

A man, who's pure of heart and says his prayers by night, may still become a wolf when the autumn moon is bright!

Las palabras calan en una mente débil como un filoso cuchillo sobre mantequilla. Y las palabras de Glimmer perforaban en lo más profundo de la mente de Cato, él era consciente de que tarde o temprano tendría que enfrentarse contra todo lo que implicaba la figura que representaba su morena compañera. Pero jamás imagino que ese momento llegara el primer día de competencia y todo gracias a la chica del distrito uno.

¿Qué haría cuando sólo quedaran ellos? El rubio estaba seguro que con sólo girar sus manos sobre el delicado cuello de Clove, bastaría para arrancarle la vida, pero la simple idea le repudiaba, lo único que podría evitar que él fuese el verdugo de la morocha sería otro tributo. Aquella idea tampoco le resultaba una solución, al contrario, se convertía en un problema; en un miedo. Por más contraproducente que resultara, no dejaría que nada terminara con la vida de la ojigris, no en ese lugar y no en esas circunstancias.

– ¿Cuánto tiempo crees que seguiremos en el mismo bando?- fue la siguiente pregunta que lanzo el castaño. Su conversación se torno fluida y simple, no supo en qué momento o cómo pasó, sólo pasó. Una parte de ella le agradaba poder tener comunicación con alguien diferente a Cato, le daba la certeza que podía ser una parte indispensable del equipo.

–No lo sé- fue una respuesta sincera por parte de Clove y Marvel lo sabía –Tal vez hoy, tal vez en una semana. No lo sé, pero no deberías preocuparte por eso, mejor enfócate en como enfrentarás a los tributos que sobreviven, como por ejemplo el chico del once y los mineros del doce- no pudo evitar que la molestia embriagara sus palabras, al sólo mencionar a los tributos del doce.

–Creo que los del doce no serán mis presas, al parecer alguien tiene más deseos de terminar con ellos- una vez terminado su comentario figo sus verdes ojos sobre los de su interlocutora, deseaba saber la reacción de ella. Fatídicamente para sus propósitos, no recibió ni una pisca de emoción de esos singulares ojos. –Aunque he de confesarte que su táctica fue muy buena, el revelar su amor ante todo Panem, fue astuto y al mismo tiempo estúpido.

– ¿Por qué lo dices?- la chica de las pecas se apresuro a contestar; al fin y al cabo el ojiverde logró su objetivo, ya que en esos instantes, lo único que Clove podía mirar era a Marvel y sus palabras.

–Fácil, al convertirse en una trágica historia digna de novela ganas un gran aliado: a los ciudadanos del Capitolio; los cuales están ansiosos por cosas nuevas y revolucionarias dentro de los monótonos Juegos del Hambre y a la vez ganas al más grande enemigo: al Presidente y a los vigilantes- el chico hizo una pequeña pausa para retomar el aire y el sentido de su discurso –Técnicamente les dieron una bofetada al atreverse a romper los protocolos 'sagrados' que rigen a los juegos, pero no son tan idiotas para eliminarlos tan rápido, son un gran espectáculo y si la arena no los mata, entonces los vigilantes se pondrán a actuar.

–Bastante sorprendente tu análisis- agregó la chica después de un tiempo –Has pensado en esto durante un tiempo, ¿no? De cualquier forma, lo que hagan o dejen de hacer nos tiene sin cuidado, sólo debemos apegarnos al plan- agregó mientras comenzaba alejarse en sentido contrario de su compañero.

–Muy cierto, sólo los tomo como ejemplo- Clove no pudo evitar detenerse en seco y girar hacia él –Ellos nos mostrarán que es lo que puede más dentro de este lugar; si el amor puro o el básico instinto de supervivencia- y así terminó su discurso, con su ya clásica sonrisa.

El día seguía su curso, mientras los tributos recién anexados a la alianza comenzaban a explotar sus habilidades, como era el caso del chico del distrito tres, el cual comentaba a Cato y Marvel como asegurar los alimentos y armamentos; por lo que la morena entendió era necesario sacar algún artefacto debajo de los pedestales, donde horas antes se encontraban. Ese era un tema que no preocupaba, ni interesaba a la chica; hasta el momento no era capaz de evitar que las palabras del ojiverde la dejaran, se había convertido en una característica del chico, ya siempre encontraba la forma de mantenerla pensando en sus conversaciones, simplemente no lograba concentrarse en nada.

– ¡Esos desgraciados!- bramo repentinamente. Después de días de estar dentro de lo que tanto evitó, después de tantas charlas con Cato para intentar descubrir cuál era el plan de los tributos del uno. No estaba segura de que su idea fuera la correcta, pero hasta el momento todo encajaba: la alianza, las insistentes invitaciones a ser 'amigos' y su necesidad de permanecer siempre juntos.

– ¡Se creen muy listos!- dijo en un leve susurro, sólo perceptible para ella y los árboles cercanos. La emoción y desesperación de correr hacia Cato y contarle su descubrimiento comenzaban a calarle el alma, pero sabía que debía esperar a que estuvieran solos, ya que era necesario actuar como si aún siguiera bajo los efectos de las envolventes palabras del castaño. Así que simplemente se sentó sobre una roca, bajo la refrescante sobra de un escuálido árbol, observando lo que sus compañeros hacían alrededor de sus víveres. Todo indicaba que la colocación de las trampas no sobrepasaría aquel primer día. La noche comenzaba a invadirlos -muy seguramente, gracias a las manos de los vigilantes - la enorme arena y aquel místico velo negro no sólo trajo un ligero olor húmedo, sino también un olor a fuego y carbón.

– ¡Miren lo que los vigilantes trajeron!- comentó una burlona Glimmer- ¿será que tu chica te rechazó y decidiste que la vida no vale nada?

– ¡Cállate Glimmer!- gritó un molesto Cato, el que el tal Peeta viniera de la nada y sin ser detectado por ninguno de los profesionales, no era buena señal; ya que podía significar una emboscada, por una improvisada nueva 'alianza' o una trampa por parte de los vigilantes – ¿qué es lo que vienes a buscar aquí doce?- preguntó el rubio, con espada en mano y en posición de ataque.

–Quiero unírmeles, quiero formar parte de esta alianza- dijo con seguridad el otro rubio –Sé que puedo serles de ayuda, soy extremadamente fuerte, sé algunas técnicas de supervivencia, además mientras más tributos dentro de su área de caza tengan, más fácil será asesinarnos ¿no?

¿Se había vuelto loco? Llegar como un viejo amigo y decir esa sarta de estupideces, en especial a un grupo de profesionales; era algo que Clove jamás había visto en unos juegos, pero sí de romper protocolos y reglas, el tributo del doce era un experto. Era obvio que su travesía en los juegos del hambre terminaría, esa noche y justo en ese lugar, pero la morena se equivocó. Con sólo mirar a su ojiazul compañero lo supo, ya que en esos profundos ojos celestes notó la duda e instantes después notó la victoria. Para un buen conocedor de los instintos de Cato, como lo era ella; el que el minero del doce no tuviera ya una espada atravesándole el pecho sólo podía significar que ya era miembro del grupo. Ahora la chica de los cuchillos, se preguntaba en qué les podía ser útil un minero con una fuerza sobre humana; sería ¿carnada?, ¿escudo? o ¿mera diversión?

–Está bien, puedes unírtenos; la caza empieza en una hora- sonrió el espadachín, dejando a su paso a un sorprendido Marvel, una incrédula Glimmer, un Peeta desconcentrado y una pensativa Clove. La pecosa no tardo en alcanzar a su compañero, deseaba saber que planeó cuando el otro ojiazul le propuso unírseles.

– ¿Qué planeas Cato?, ¿por qué aceptaste que ese tal Peeta se nos uniera?- dijo la morena, posándose frente a su compañero para cortar su avance. –Fácil, si lo tenemos con nosotros seguro nos guiará con la chica en llamas; recuerda que ella, el chico enamorado, el tributo del once, Glimmer y Marvel son los únicos que se interponen en nuestra victoria. Así que lo único que debemos hacer es esperar, a que un error suyo nos conduzca hacia su amada y entonces podremos acabar con ambos.

–Y si es una trampa, ¿y si lo que quiere es alejarnos de nuestro campamento?, así podría emboscarnos y quedarse con los suministros- replicó una nerviosa Clove.

–No tienes por qué preocuparte, aun sea una trampa ten por seguro que estaremos listos para su traición y morirá antes de poner en movimiento uno sólo de sus músculos- terminó burlonamente, ya que no creía que su letal compañera se preocupará por alguien como el minero, él era consciente de la fuerza sobre humana que poseía aquel chico de baja estatura, pero en ningún momento llego a preocuparle; al igual que con la chica en llamas, al parecer debió hacer algo realmente extraordinario para recibir la más alta calificación de la demostración de habilidades, no significaba absolutamente nada. Era como tener esas extrañas armas de fuego -que algunos agentes de paz solían portar en su distrito, claro que nunca las vio en acción- si le propusieran obtener una de ellas a cambio, él no tendría la mínima idea de cómo usarla a su favor, ya que jamás fue entrenado para manipularlas.

Lo mismo ocurría con muchos de los tributos en la arena, poseían habilidades sorprendentes e incluso algunas de ellas rebasaban las suyas propias, pero de nada servía tener el don, sino tenías el entrenamiento para usarlo, por esa razón no le preocupaba ningún tributo, excepto por los de distrito uno, los cuales al igual que él y la ojigris, habían crecido entrenándose para los juegos, no importa si carecían de habilidades físicas, ellos tenían la estrategia de su lado, lo cual los convertía en peligrosas armas mortales. Aunque existiera dicha emboscada, el ojiazul estaba seguro que en las pocas horas de estar juntos, no podrían haber maquilado algo tan bueno como para aniquilarlos. Fuera de los profesionales, los tributos que se atrevían a plantear alianzas eran como bestias salvajes en el ámbito.

–Así que si tienes miedo, yo te protegeré- agregó con una sonrisa en su rostro, una sonrisa de incredulidad ante el 'miedo' expuesto por su compañera y a la vez una cierta ternura, al saber que la perspicaz chica de los cuchillos podía ser tan inocente al creer que caerían en una trampa.

– ¡Jamás se te vuelva a ocurrir llamarme cobarde!- gritó Clove, tal fue la fuerza impregnada en sus palabras que todos los demás presentes (que hasta aquel momento habían pasado de largo a la conversación) volcaron sus miradas aquel par de jóvenes – ¡que te quede muy claro Cato, que ésta es la primera y última vez que osas, siquiera a insinuar que yo le temo a unos insignificantes seres como los tributos del doce!-concluyó.

El espadachín no ocultó su sorpresa ante tal reacción, en los largos años de entrenamiento que pasaron juntos, jamás vio a Clove tan molesta, era tal la rabia que emanaba de aquel pequeño cuerpo, que el rubio podría jurar, que el carmín de los ojos de la chica, había cambiado su tonalidad a una mucho más intensa, parecía fuego; un fuego que amenazaba con envolver el resto de la oscura pupila. No estaba seguro de haber hecho lo correcto, al finalmente hacer explotar a la bestia que ya hacía dormida, en lo más profundo de la morocha. Sólo sabía que no había vuelta atrás, ahora no le quedaba opción más que tratar de enfocar todo ese odio, debía evitar que el fuego de su ira los consumiera.

–Lo siento- pronunció el ojiazul tranquila y casi imperceptiblemente, pero su disculpa fue hacia el aire, porque para el momento en que terminó de pronunciar esas palabras, Clove caminaba con paso firme hacia el campamento.

La hora de salir de caza se acercaba y la tensión no podría ser más, después de la escena protagonizada por la pareja de profesionales, todos estaban listos para partir en cualquier momento, los elegidos para salir y matar serían los cuatro profesionales, la chica del distrito cuatro y el tributo del doce; esta sería su prueba. Los encargados de vigilarle serían el castaño y la morena, Clove agradecía internamente, por primera vez, que la gran boca de Marvel sirviera de algo; ya que de él fue la grandiosa idea de separarse por parejas y vigilar durante el trayecto y también debió agradecer que la rubia fuera la primera en elegir compañero, el cual irremediablemente fue Cato. Una parte de la diestra de las navajas, no pudo evitar querer golpear a Glimmer por su atrevimiento, pero el resto de ella –un noventa por ciento de su ser- le agradecía a la ojiverde por alejar a su ojiazul compañero de ella, porque estaba segura que si compartía la misma área con él, no resistiría a arrojarle uno de sus filosos amigos.

La hora pacta finalmente llegó, a la cabeza se encontraba Cato, seguido de una pareja de rubios; Glimmer iba del lado derecho, mientras que Peeta se encontraba a la izquierda de la chica y un poco rezagados se encontraban un par de delgados jóvenes, él mucho más alto que ella, silenciosos en su andar, pero sin despegar sus miradas de su misión. Como era ya costumbre del castaño y su incontrolable ímpetu por hablar, desconcentraron a la ojigris.

–Pues mi pregunta fue respondida mucho antes de lo pensado, ¿no lo crees?- sonrió y miró a la Clove.

–De qué demonios hablas- respondió la chica, en un tono bastante neutral, a pesar de sus palabras.

–Digo, que nada puede más que nuestros instintos, por un momento ese minero me llegó a engañar- bufó, sus palabras sonaban decepcionantes, claro reflejo de su rostro.

–Panadero- dijo la ojigris, antes de que terminara su compañero.

– ¿De qué hablas?- respondió Marvel, sin poder ocultar su gran sorpresa ante las palabras de la profesional.

–Del tributo del doce, dijo que era panadero, no minero- ¿por qué había dicho aquello? , ni ella lo sabía, sólo deseaba que su intriga no se notara, ante cada palabra que emanaba de la boca del chico.

– ¡Ah! Lo siento, no lo recordaba- comentó sin darle importancia a la corrección por parte de la morocha –El punto de esto es que por un segundo llegué a creerle, en la entrevista cuando hizo su confesión, juraría haber visto en sus ojos ese profundo deseo de proteger a su chica, incluso sobre su vida misma. Evidentemente me equivoque, es normal. Supongo que si un par de personas 'comunes' como ellos, no pudieron materializar su historia de amor, que podemos esperar nosotros, los que fuimos criados como armas mortales.

Ella sabía todo eso de antemano, tenía presente que en el distrito dos, si te dedicabas a ser un profesional, era imposible si quiera imaginar tener una familia y ese tipo de cosas que las personas con oficios comunes consiguen a lo largo de su vida; entonces ¿por qué le dolía?, por qué le desanimaba el que alguien más le restregara en el rostro, el hecho de que le fuera quitado el derecho a soñar; soñar con una libertad de poder compartir su vida junto a otra persona o el simple derecho de vivir. Era tarde para arrepentirse del camino que eligió; aún hubiera decidido seguir por otro camino, lo más probable es que su destino terminara como el de los 'trágicos amantes'. Aquel par de jóvenes, de un distrito en donde no es necesario renunciar a tu vida y tus sueños por una pasión de poder, veían destrozada su visión de consolidar un futuro juntos y todo gracias a los deseos de otros.

–'Así que en ese mundo no importa que tan buena persona seas o pretendas serlo, simplemente tu ya no dependes de ti mismo, dependerás de los deseos de otros'- fue el pensamiento que inundó a Clove. Con aquella idea en su cabeza, la morena se convenció de que no desperdiciaría la oportunidad que los Juegos del Hambre le brindaban, ya que estando en esa arena, ella podía jactarse el derecho a escribir su destino dentro del estadio de la muerte.

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Disclaimer: todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins.

He de pedir una enorme disculpa, ya que a pasado demasiado tiempo, les confesaré que caí en un bloqueo y eso evitó que pudiera terminar la historia, hasta antes y mediados de escribir este capítulo tenía la intensión de que se extendiera por dos capítulos más. Una vez terminado este cap, quise continuar con el que sería el último. Pero simplemente no pude, las ideas no venían a mí. Así estuve un tiempo, hasta que para volver a tomar inspiración volví a leer fics. No fueron fics sobre THG sino de Harry Potter, más específicamente Harry/Hermione (soy una gran fan)

Y hubo uno que me enamoro completamente, les puedo decir sin miedo a equivocarme que al día de hoy es el mejor Fic HHr que jamás haya leído. Pero en general es un fic excelente, desde su redacción hasta su historia, en cada capítulo te deja con ganas de más, hubo momentos de la historia en que gritaba y me angustiaba por no saber que les pasaría a los personajes, además de que te permite leer un poco de las historias de los demás personajes. Para aquellas personas que les guste Harry/Hermione o Ron/Luna o Ginny/Draco es de ley que deben leerlo (aunque de las últimas dos parejas no se profundice tanto) encontraran bastante material. Para los interesados el fic se llama: 'Sin Daños a Terceros'

El punto es que el fic le llevó a la autora casi 5 años en terminarlo y yo así de: wow. Y comprendí que aveces es necesario tomarte el tiempo que debas, para que tú como autor lo reflejes en cada palabra. Y con nuevas energías, continué con lo que se supondría en capítulo final. Total, tan nuevas fueron mis energías que se extendió por otros 3 más :P Pero les digo estoy a la mitad del capi final, sólo esperen los que vienen. A más tardar el último capítulo estará en FanFiction el viernes o miércoles de la próxima semana, quiero dar ese último capítulo en un buen día.

Quizá ésta, junto con las notas del capítulo final serán las más largas, pero tenía que hacerlo. Y deseo con todo corazón que la larga espera valga la pena y este fic aún sea de su agrado. Para comentarios, dudas, quejas o sugerencias. Pueden usar los reviews