Disclaimer: Harry Potter y su mundo pertenecen a J.K. Rowling y Warner Brothers. No se infligen los derechos de copyright de forma intencionada.

Título: Verdad

Pairing: Albus Severus Potter/ Hugo Weasley

Rating: T

Palabras: ~500~

Resumen: Hay momentos en los que es necesario enfrentarse a la verdad, para Albus, ese instante llega una tarde cualquiera de verano.

Advertencias: Texto con relación slash, la pareja tiene parentesco familiar, si no te sientes cómodo con esta situación, no sigas adelante. Rating T porque aunque se exponen sentimientos no hay escenas sexuales explícitas.

Para Lucy, que necesita su dosis de azúcar, gracias por esas fotos tan inspiradoras, besos.

Texto sin betear, los errores como siempre, son sólo míos.


Verdad

"Hay cosas que son ciertas, no importa si las crees o no."

La luz anaranjada del atardecer se derrama sobre nosotros. El viento trae retazos de conversaciones de la casa a nuestra espalda, nos llega el aroma a canela y calabaza del pastel de la abuela. Inspiro hondo y me desperezo, dejando el libro sobre la madera del banco donde estoy sentado a horcajadas mientras tú dormitas. Levanto los brazos y me paso los dedos por el cabello, te miro de reojo. Desde hace meses no soy capaz de evitar ese leve cosquilleo en la boca del estómago cuando te tengo cerca. Lo he intentado todo, desde ignorarlo a romperme la cabeza pensando en qué es eso que me provocas. Tan sólo eres tú, el mismo de siempre.

Me muerdo el labio y dejo vagar mis ojos por tu cuerpo, los tuyos están cerrados, una mano tras la nuca y la otra en el vientre, allí donde los frescos pantalones de algodón acaban, revelando una cremosa porción de piel. A través de los dedos relajados distingo esa línea de vello rojizo que me ha obsesionado desde que la descubrí hace tiempo. El ceñido tejido es liviano, ciñe tus caderas y enmarca el incitante bulto de la entrepierna, la forma elástica de los muslos pálidos y las pantorrillas cubiertas de crespo vello cobrizo. Estás descalzo y hasta eso me provoca en nuevo aleteo en el pecho.

Mis pupilas regresan de nuevo por donde han venido, ansío más. La insana urgencia de inclinarme y apartar el estorbo de la vieja camiseta de los Cannons es dolorosa, es como intentar resistirse a un imperio, como luchar contra la necesidad de respirar, es irresistible, me tiemblan las manos, que aprieto crispadas en torno al libro, el viejo pergamino cruje bajo mis dedos. Me agito un instante, jadeando con fuerza, a medio camino entre el pánico y ese instante de claridad que al fin me hace aceptarlo todo.

Quiero apartarme, la vergüenza se entremezcla con el anhelo, con la más pura de las angustias. Eres tú, soy yo, el aire arde en mis pulmones. Te tengo tan cerca, no puedo seguir negándolo, engañarme ha dejado de ser una opción. Somos nosotros, pero ya nada es igual. Abres los párpados y me observas en silencio, tu nuez oscila, arriba y abajo, suspiras y me hipnotizas. La luz del ocaso resbala tiñendo de fuego tu piel transparente salpicada de pecas. Deseo tanto acercarme, que en mi mente recreo el momento como si lo estuviese viviendo. Los latidos duelen, duelen, mientras me quedo estático y espero.

Alzas una mano y tus dedos me rozan, crean círculos, reptan por mi brazo, gimo bajito, tiemblo y noto el modo en que tu calor me arrulla, me haces preso de la inmensidad cristalina de tus ojos. Me hablas en silencio. Tú siempre lo has sabido, ahora lo comprendo. Sonríes, lento, paciente, me llamas y como siempre sucede contigo, cedo. Tu boca está tibia, sabes a verano, a viento, eres caos y paz, ni siquiera era consciente pero siempre te he llevado muy adentro.


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