PECADOS EN LA SANGRE
Capítulo XIV
"Rostro desnudo"
—Listo —Terminó con el brazo faltante y ambas extremidades estuvieron vendadas de nuevo.
Pan no había hablado en lo absoluto mientras lo vendaba, cosa que puso más que triste a Trunks, pero...
"Es su forma de ser, no debo presionarla...".
—Gracias, Pan... —le dijo en voz baja.
—No hay de qué —la muchachita se mostró orgullosa y se fue del baño—. Volveré al laboratorio.
Trunks la siguió hasta el cuarto principal, observándola detenidamente, justo cuando la puerta de su habitación fue golpeada con fuerza.
Pan se paralizó por completo y lo observó en silencio.
—¿Quién es? —preguntó Trunks mientras se acomodaba las mangas de su traje, las cuales había arremangado para que Pan lo vendara.
—¡No quiero quejas! —lo escuchó gritar a su padre—. Sal YA MISMO de ahí... ¡Es urgente! Si tu raza te importa deja de llorar como niña y sígueme, Tark quiere hablar con nosotros.
Pan lo miró envuelta en un halo de confusión y él, finalmente, fue capaz de recordar...
Había una misión MUY importante por cumplir y toda la situación de la noche anterior lo había distraído más de lo debido... Algo en su cabeza estaba demasiado desacomodado.
Demasiado desequilibrado...
—Saldré en un instante, padre —musitó descortésmente—. Deja que termine de vestirme —mintió para ganar tiempo.
Pan no había llegado a reaccionar cuando notó que Trunks, repentinamente, la estaba abrazando.
—Debo irme... —le susurró al oído—. Ayer pasaron muchas cosas, estamos cerca de la verdad...
La muchacha abrió los ojos enormemente, sorprendida por las nuevas noticias.
—Trunks… —suspiró.
—Lucharé por ti, lo prometo... —y él le indicó con una mano que se encerrara en el laboratorio.
Pan no pudo sentirse más mareada... ¡Habían sucedido cosas y él no se lo había dicho!
"Tal vez alguna de esas cosas hicieron que tuviera ese ataque anoche...".
Él todavía no se había ido y ella ya deseaba que regresara para saber todo...
Lo miró por última vez y cerró la puerta.
Trunks, una vez solo, suspiró en una mezcla total de sensaciones, para salir luego de su cuarto. Ya no había tiempo para sentimientos y debilidades: había que pensar. Abrió su puerta, la cerró con llave una vez fuera y ahí si, se atrevió a observar a su padre.
—Vamos... —ordenó él con una mirada indescifrable; enfadada pero conmovida, confundida pero decidida...
—Padre... —susurró, y ambos salieron volando –literalmente– del Palacio.
—¡¿Por qué mierda tardan tanto? —espetó Bardock.
El Líder de Clase Baja estaba hecho un manojo de nervios: deseaba hablar con el Rey lo más pronto posible, no podía esperar, demasiadas cosas por decir y por averiguar... ¡El Rey debía ser honesto! Debía hacer algo por la tensa situación...
—Ya llegan —aseguró Tark mirando atentamente su Scouter—. En unos cinco minutos estarán aquí.
Bardock refunfuñó y ambos líderes de clase esperaron en total silencio el esperado arribo. La puerta se abrió abruptamente y Vegeta mostró su más terrorífica e impaciente cara; Trunks, quien entró tras él, cerró la puerta con educación y fue hacia los presentes.
No esperaba en absoluto ver a Bardock allí... Se impresionó sin poder evitarlo.
Pero…
Eso sólo podía indicar una cosa: habían hablado con Tirm y algo había sido descubierto.
¡Respuestas! Había respuestas... Sintió el aroma de éstas en el aire.
—¡TARK! Te ordeno hablar YA... ¡Habla! ¡¿Qué mierda esperas? —El Rey no pudo ocultar su nerviosismo, haciendo que Bardock percibiera ciertas cosas...
"Su secreto está a punto de ser develado... debe ser algo grande, sino no se pondría tan tenso...".
Si, era un hecho: pero pensar en los trapos sucios de Vegeta no era prioridad en aquel instante en el tiempo.
—Siéntense... —Tark invitó a los dos miembros de la Realeza a acomodarse en torno a la enorme mesa de su laboratorio.
Trunks se sentó y Vegeta, luego de mirar a todos los presentes con fastidio, hizo lo propio.
—Habla —le ordenó a Tark.
—Más bien es Bardock quien debe hablar... —el Líder de Clase Media señaló a su viejo conocido—. Si tenemos respuestas son todas gracias a él.
—Vaya... —Vegeta miró a Bardock despectivamente—. La basura piensa, ¡eso si que me sorprende!
—Más te sorprenderás cuando sepas quién es el traidor... —y Bardock lo miró de forma aún más despectiva.
—¿Bardock? —Trunks habló débilmente, parecía sensibilizado por algún motivo... No veían su rostro, pero el muchacho era terriblemente transparente—. ¿Qué ha sucedido? Por favor, dinos... No es momento de provocaciones inútiles —afirmó girando su cabeza hacia Vegeta.
El Rey sintió la penetrante mirada de su hijo sobre él y se irritó más todavía, pero no debía refutarlo.
No en ese momento…
—Bien, hablaré... —Bardock se puso de pie y caminó alrededor de la mesa—. Príncipe Trunks, ya no tiene caso esconder la verdad... El Rey debe saber.
—¡¿Qué cosa? —Vegeta fulminó a su hijo con la mirada—. ¿Acaso sabías algo y me lo ocultaste todo este tiempo?
—Si, papá... —Trunks contestó luego de una larga pausa—. Hace días que sé que hay traidores entre los saiyans... Bardock, Tark y yo nos aliamos para investigar y por sus miradas parece que, en mi ausencia, descubrieron muchas cosas.
—Así fue —Bardock tomó la palabra—. Ayer, como ya saben, dos Clase Alta asignados por Nappa fueron de misión con un escuadrón de Clase Baja como "guardianes" —Aquella palabra fue dicha con cierto dejo de ironía—. Uno de ellos, Zarkio, fue asesinado por los "terrícolas" —se permitió reír ante tal afirmación—. Tirm, el Clase Alta sobreviviente, habló conmigo y con Tark anoche... Lo que nos dijo, agregado a lo que mi hijo Raditz investigó, nos llevó a la verdad...
—¿Raditz? —Vegeta miró a Bardock con confusión—. ¿Él también está "aliado" con ustedes?
—Si —le hizo saber Trunks—. Raditz es un guerrero de confianza, por eso lo mandamos a espiar al principal sospechoso...
—No, Príncipe... —Bardock sonrió con orgullo—. Ya no es un sospechoso, ahora tenemos certezas: es el traidor.
Trunks arrojó un grito ahogado al escuchar aquello.
—¿De... de verdad? —inquirió desconcertado.
—Si... —Bardock siguió sonriéndose con soberbia—. Raditz lo escuchó todo anoche.
—¡Bah! —Vegeta interrumpió la charla, golpeando la mesa con su puño—. Basta de tanto misterio... ¡Vayan al maldito grano!
Bardock volvió a la seriedad... No le gustaba mostrarse serio, pero su clase primero.
Ya había dado demasiadas vueltas...
—Los "terrícolas" eran soldados de elite —dijo finalmente—. Fieles perros del cerdo... De Nappa.
Vegeta contuvo los deseos de reír.
—¡¿Nappa? Debes estar bromeando, insecto...
—No, no bromeo —El padre de Kakarotto lo miró de forma amenazante—. Anoche, Nappa se reunió con ellos en las afueras... Raditz lo siguió y allí escuchó todo... —Tragó saliva, lo siguiente era demasiado asqueroso—. Nappa fue quien mandó a matar a los escuadrones de Clase Baja —comenzó a enfurecerse—. Fue quien formó un grupito de imbéciles que se oponen a Usted, al Príncipe, a la Clase Baja y a toda nuestra raza saiyan... ¡Formó un ejército que se opone a nuestra sangre! —golpeó la mesa con la palma de su mano y fijó su vista en el Rey, más furioso que nunca...—. ¡Quiere destronarlo!
Vegeta se quedó más que sorprendido...
"¡¿Nappa? Nappa es demasiado idiota como para tener tan brillante idea".
—¿Y cómo piensa destronarme? —rió de nuevo y se mostró despreocupado.
Tark se metió en la conversación.
—Al parecer —dijo—, sabe un secreto de Usted... Un secreto relacionado con el planeta Tierra. —Quiso detenerse al ver la inesperada reacción del Rey, pero supo que debía seguir—. Todo indica que este secreto es demasiado grande... Él planea decir el secreto a todo saiyan que habite este planeta para que todo el pueblo se ponga contra Usted y lo mate...
Tembló, abrió la boca, cerró los ojos y desapareció de allí.
Su cuerpo seguía presente; mas su mente no, su mente se bloqueó por completo.
Secreto... Obviamente se trataba del origen pecador de Trunks...
¿Se trataría de "lo demás" también?
Poco probable… O por lo menos eso creía.
Secreto... ¿Cómo es que Nappa lo sabía?
Nappa lo sabía...
¡¿Cómo?
Y el haz de luz lo anuló por completo...
—¡Ese niño es un híbrido! ¡UN HÍBRIDO! ¡¿Acaso tienes idea de lo que un híbrido significa para los saiyans? —Vaugun perdió el control y se abalanzó sobre él—. ¡No puede seguir con vida! Deshonrará a nuestra sangre... —Señaló al pequeño bebé que se encontraba sobre la cama cubierto de telas—. ¡Mira sus ojos! Mira su cabello... ¡Me da asco! ¡ASCO!
—No te metas, basura... —Vegeta esquivó su mirada—. Si lo mantengo vivo mis razones tengo... ¡NO TE METAS!
—No lo voy a permitir, Príncipe Vegeta...
—¡SOY EL REY AHORA! "¡REY VEGETA!": Dilo, insecto... ¡Soy el Rey!
—Eres mierda, tú no eres nuestro Rey... ¡Jamás lo aceptaré!
Vaugun, en un ágil movimiento, se acercó a la cama y tomó al bebé con una de sus manos.
Su mano libre apuntó hacia él: un energy-ha estaba listo para salir.
—¡No merece vivir! ¡MORIRÁ!
Vegeta no tardó ni un segundo en reaccionar, yendo hacia Vaugun e hiriéndolo con un poderoso rayo de energía.
Trunks cayó pero, para su suerte, Vegeta lo tomó entre sus brazos antes de que diera contra el suelo.
—¡Ahora soy el Rey! Y quien se me oponga morirá... ¡Tú morirás! —y rió lo más fuerte que pudo.
Vaugun era el tío de Nappa y anterior Líder de Clase Alta. Era el más fiel servidor de su padre. En el único descuido que Vegeta había tenido desde que Trunks había nacido, ese sujeto había logrado entrar a su habitación, descubriendo al híbrido, al pecado...
A su hijo.
Vegeta no había tenido más opción que matarlo... ¡Nadie debía saber la verdad!
Pero... ¿Acaso Vaugun se lo habría dicho a Nappa?
Lo recordaba perfectamente... ¡Vaugun había entrado al cuarto de su hijo inesperadamente para decirle cualquier cosa! Había entrado para hablar con él sobre una nueva misión para la elite... ¡Y no le había dado tiempo a esconder al mocoso!
¿Pero cómo sabía Nappa sobre el planeta Tierra? Vaugun no sabía eso…
¿O si?
No le alcanzaba el cerebro para pensar en teorías…
—Padre... —Escuchó susurrar a Trunks, aún así no hizo caso alguno, continuando con su análisis:
Vaugun había observado a Trunks durante largos minutos sin que Vegeta pudiera evitarlo... ¡Cuando entró firmó su sentencia de muerte! Sólo estaba esperando a que se alejara de su hijo...
¿Y si ya lo había descubierto con anterioridad? ¿Y si el más tonto allí había sido él y no el tío de Nappa?
¿Y si Vaugun había dejado su secreto con su sobrino en caso de que muriera?
—Papá... —volvió a susurrar su hijo.
La voz sonaba tan triste...
—Vegeta —el doctor Brief lo siguió hasta su nave, la cual el ahora Rey se disponía a abordar con su hijo—. Deja a Trunks aquí... Mi esposa y yo lo cuidaremos, le extirparemos la cola y vivirá aquí, como un humano, como un terrícola... ¡Será feliz aquí! Lo cuidaremos muy bien, te lo prometo.
—No, viejo —respondió Vegeta secamente—. Es demasiado fuerte para este planeta; me lo llevaré a Vegetasei y será un guerrero saiyan.
—Ese no es tu único motivo... —Brief le sonrió con cierta nostalgia.
—No. —admitió. El padre de Bulma lo conocía demasiado bien—. Pero me alcanza con esa excusa: me lo llevaré.
Subió a la esférica nave y Brief lo observó en silencio. Instantes después, la madre de Bulma también apareció en escena.
—Vegeta, deja a Trunks aquí... —le pidió Brief por última vez, sin alejarse de la amabilidad que era insignia en él—. En tu planeta deberá esconderse, físicamente hablando es distinto a tu raza... ¡En tu raza no es común que la gente tenga ojos y cabello claro! Lo matarán...
—¡Déjanos a Trunks, Vegeta! —suplicó la madre de Bulma, mostrándose triste por primera vez desde que la conocía: siendo ella siempre tan alegre y despreocupada era raro verla así—. ¡Será como un hijo para nosotros! Lo haremos feliz... No le faltará nada, ¡Somos ricos! Vivirá una vida ejemplar, seguirá los pasos de su madre en la Corporación Cápsula... ¡Déjalo aquí!
—Es nuestro nieto... —y Brief se lamentó junto a su mujer.
—Si, pero es mi hijo... Lo siento.
Iba a apretar el botón de la nave para que la puerta se cerrara, pero Brief no se lo permitió:
—¿No te despedirás de ella?
—No... Ella es débil, así será mejor.
Su corazón dio un vuelco... Uno muy doloroso.
Quería despedirse de ella... Pero no tenía fuerzas.
Si iba a despedirse, también iba a querer llevársela... Y a ella si que no habría forma de esconderla...
Finalmente, Vegeta se marchó de allí... Dejando un tercio de su corazón, para siempre, en la Tierra.
La voz de su hijo sonaba tan humana...
Vegeta debería de haber dejado a Trunks en la Tierra, lo sabía. Si lo hubiera hecho, hubiera tomado cualquier mujer, se hubiera unido a ella y habrían tenido muchísimos hijos de cabellos y ojos oscuros...
Pero no, había dejado a Trunks con vida, lo había traído a Vegetasei y había censurado su rostro para siempre con un casco!
Lo había confinado a la eterna infelicidad...
¿Por qué regaba su culpa sobre su hijo?
¿Por qué realmente lo había llevado con él?
"Para que sus ojos y su cabello, insignia ineludible de Bulma, me torturen para siempre...".
Esa era la verdad, ¡Y funcionaba!
Cada vez que lo veía, que lo escuchaba, que lo tenía cerca... ¡Bulma siempre aparecía frente a él!
Siempre...
El recuerdo de Bulma que jamás fallaba, el recuerdo más sincero de ella que hubiera podido arrancar de la Tierra…
—Habla, papá... —Trunks siguió suplicando.
Y Bulma siempre aparecería para recordarle que él, Vegeta, tenía la culpa de todo...
De absolutamente todo...
—¡PAPÁ! —y su hijo lo tomó del cuello envuelto en una furia sin límites—. ¡Habla, miserable! ¡HABLA!
Su mente finalmente regresó a aquel laboratorio, mostrándole los últimos acontecimientos: Trunks lo había tirado al suelo y estaba ahorcándolo con sus manos. Hasta ese momento se había mostrado ausente, como catatónico... Pero ya no, ahora su sonrisa relucía hasta los más lejanos confines del universo.
—Si sigues apretándome, las heridas de tu brazo volverán a abrirse por la fuerza innecesaria que estás usando sobre mí ahora... —aseguró con pura soberbia—. Suéltame.
Empujó a Trunks con todas sus fuerzas, haciendo que el muchacho chocara contra la pared de la habitación y se desplomara en el suelo.
Bardock quedó paralizado mientras Tark se dirigía hacia el Príncipe.
—¿Está bien? —le preguntó a Trunks, tomándolo entre sus brazos.
—No... —se tocó las muñecas y supo que estaba sangrando de nuevo... ¡Había perdido completamente el control!
Gimió de dolor y Tark no pudo preocuparse más, llevándolo delicadamente hasta la silla que ocupaba hacía tan sólo instantes atrás.
Vegeta también se sentó, haciendo oídos sordos a todo lo que lfotaba en el aire, mirando despectivamente a Bardock.
—¿Y tú qué me ves? —lo indagó.
El Líder de Clase Baja estaba por demás sorprendido... ¡Vegeta se había bloqueado por completo de un instante al otro y, luego, había "regresado" como si nada!
¿Qué tan grande era el secreto?
¿Le importaba?
"Me importa... ¡Pero ahora me importa más mi clase! ¡La Clase Baja!".
—Nappa develará el secreto en nueve días —le comunicó al Rey, ignorando la tensa situación entre él y su hijo—. Debemos prepararnos para la batalla... 30 soldados de elite están de su parte y quieren "purificar" la raza matando a todos los Clase Baja; además, quieren esclavizar a los Clase Media y destronarlos y matarlos a Usted y a su hijo. —hizo una necesaria pausa para tomar aire— ¿Qué hacemos?
Le molestó preguntarle a Vegeta semejante cosa; mas tenerlo en contra no era recomendable en tan desesperante situación.
Vegeta sonrió con orgullo.
—Mataremos a todos los traidores —le contestó a Bardock con total seguridad.
El Clase Baja también se permitió sonreír.
—Así será...
Y se estrecharon las manos.
—Tark organizará a los Clase Media y tú, sabandija, organizarás a tu clase... No meteremos a ningún Clase Alta en esto, no es conveniente ya que no sabemos quién está con Nappa y quién no.
—Estoy de acuerdo... —asintió Bardock. Luego, observó por un breve momento a Trunks y Tark: ambos estaban completamente ausentes, especialmente Tark; él miraba al Príncipe fijamente...
Se veía pensativo, demasiado.
—Nadie débil o cobarde se enredará en la batalla... ¡espero tu clase esté al nivel de tan importante misión! —agregó el Rey.
Bardock rió a carcajadas.
—Hace días que los organicé —le contó, desparramando soberbia sobre la mesa—. Entrenan día y noche para esto.
—Tark, haz lo mismo con tu clase: es una orden —sentenció el saiyan más poderoso.
El Líder de Clase Media miró brevemente a Vegeta y asintió, volviendo su vista al silencioso y bloqueado Trunks.
—Príncipe... —Bardock, por algún motivo, no sabía bien cómo hablarle—. ¿Y Pan?
Trunks tembló ante la mención de su bisnieta.
De tan sólo recordar todo lo sucedido la noche anterior...
—Pan seguirá escondida hasta el día de la batalla, no quiero que corra peligro —afirmó.
—¿Pan? —inquirió Vegeta—. ¿Quién es? Dímelo, mocoso.
Trunks no le respondió, girando su cabeza a un lado para no ver a su padre.
—Muchacho... —Tark puso una mano en su hombro—. Será mejor que le contemos a su padre, podemos confiar en él...
—No, confía y cuéntale tú si quieres —Trunks se apartó de Tark y se paró de su silla, girando por la habitación—. Sólo te aclaro que no la dejaré salir; ella seguirá escondida, se los ordeno... ¡Y es mi última palabra!
Tark abrió los ojos enormes en gesto de total sorpresa: el Príncipe jamás se había dirigido a él de tan autoritaria forma.
Estaba completamente fuera de sus cabales...
—¡¿Quién mierda es Pan? —volvió a preguntar Vegeta, perdiendo por completo la paciencia.
—Es mi bisnieta —contestó Bardock cruzándose de brazos—. La única sobreviviente a la masacre de Tramat... El Príncipe Trunks la salvó.
Vegeta se sorprendió y giró a mirar a su hijo.
—¿Dónde está?
—En mi cuarto —admitió finalmente Trunks, dándole a su voz un atisbo de crueldad que no podría pasarse por alto.
Ya no tenía caso ocultarlo...
"No importa lo que pase, no se la llevarán...".
—¡¿Qué?
¡Con razón él olía a mujer desde hacía días! Todo encajaba...
¿Y si su hijo y ella...?
Enloquecido de sólo pensarlo, se puso de pie y fue hacia su hijo con convicción. Lo tomó del cuello y lo encerró contra la pared:
—¡¿Te uniste a ella? ¡Está prohibido para ti acercarte a una mujer! ¡¿Acaso lo olvidaste?
Trunks apretó las manos de su padre con las de él.
—¡Mi cuarto es el lugar más seguro del planeta! —contestó desafiante—. ¡No podía permitir que ella muriera! Protegí a una hermana de sangre, padre... ¡A una saiyan! Y no me aproveché de ella, los malditos enfermos que mataron a ese escuadrón en Tramat CASI LA VIOLAN... ¿Acaso me ves capaz de aprovecharme de una mujer con lo vergonzoso e idiota que soy? ¡¿Eh? —Empujó a su padre lejos de él—. ¡No me conoces! No sabes nada de mí... NADA.
¡Por supuesto que no se había aprovechado de Pan! Se sentía atraído a ella, si... Pero jamás aceleraría nada... ¡Si algún día él tenía la dicha de unirse a ella, sería porque ella estaba de acuerdo! No la obligaría como tantos saiyans obligaban a mujeres a unirse a ellos, cosa común en su raza...
Trunks no era esa clase de hombre...
—Pan está a salvo en mi cuarto y no me la quitarás... —Sentenció frente a todos los presentes, sorprendiendo a más de uno—. Ella seguirá en mi cuarto hasta el día de la batalla, hasta dentro de nueve días... Ella entrenará conmigo y saldrá cuando la batalla dé comienzo...
—Nappa la está buscando, Rey Vegeta —Tark intentó bajar los humos del aire—. La ha dado por muerta, pero no sabemos qué tanto se ha resignado a encontrarla puesto que es la única "testigo" para él... Ella está más segura ahí que en ningún otro lugar.
—Yo mismo se la confié al Príncipe... —agregó Bardock—. Lo hice porque él está comprometido como nadie con esta causa... ¡Él es el más noble de nosotros! No le hará nada a mi bisnieta, yo lo sé...
Y miró a Trunks con confianza, una que el muchacho no pudo más que agradecer.
Vegeta estuvo, de pronto, rodeado de cuestiones que tenían sustento suficiente, pero aún así...
—¿Te ha visto?
—No, padre... Ella está casi todo el día encerrada en el laboratorio... Casi ni hablamos —comentó su hijo aunque, bien sabía él, no con toda la verdad.
Vegeta lo miró seriamente.
—Mejor así... Luego hablaremos del asunto... —no quería darle más comida en bandeja en Bardock y Tark; era mejor finalizar la reunión lo más pronto posible.
Tenía un viaje muy importante que hacer...
—Mocoso, quedas a cargo —avisó a su hijo—. Yo me largo... Entrenaré a lo largo y ancho del universo; vuelvo dos días antes de la batalla. Cuando vuelvas al Palacio, hablaremos y me marcharé.
Trunks lo observó entre desafiante y confundido.
—No entres a mi cuarto —pidió con la voz quebrada y superada.
—No me interesa hacerlo y bien sabes que no tengo la llave... Pero hablaré contigo antes de irme, en el Palacio te espero.
Y se fue como si nada...
¡Que locura esa reunión!
Los que quedaron en el laboratorio se sumergieron en un sepulcral silencio. Bardock, por su parte, pensó un poco en las últimas frases y una destacó más que ninguna:
—Pan está a salvo en mi cuarto y no me la quitarás...
"No me la quitarás" había sonado un poco posesivo... Demasiado para su gusto.
Todo el discurso de Trunks había tenido ese tinte...
—Príncipe —cortó el silencio con su voz—. Yo confío en Usted como guardián de mi bisnieta... De todas formas, me gustaría que me jurara que realmente no le ha hecho nada.
Trunks se encogió de hombros y se acercó lentamente a él.
—Ella está bien... —aseguró—. No me ha visto y hoy empezaremos a entrenar, ella misma me lo ha pedido.
—¿No ha habido ningún tipo de ritual? —inquirió el Líder de Clase Baja, mirándolo de reojo, atento a la respuesta que estaba por llegar.
—No... —contestó débilmente el muchacho—. Ella perdió al chico que le gustaba en Tramat, no lo olvide... No se unirá a nadie hasta hacer bien su luto.
Esa daga le dolía en demasía al Príncipe... La daga se llamaba Trec y estaba clavada en el medio de su corazón.
Y en el de Pan...
Bardock lo miró sorprendido.
—¿Acaso hablas de Trec? —preguntó casi con asco—. ¡Ese muchacho era débil! Era un idiota... Me sorprende que mi nieta tenga tan mal gusto... —Se sintió celoso y no lo pudo evitar... Sabía de las miradas cómplices entre ese muchachito y su bisnieta, pero...—. ¡La eduqué para que se uniera al mejor guerrero del universo! Tendré una charla muy seria con ella cuando todo esto termine...
Tark rió brevemente ante la confusión del Príncipe, quien se quedó más que callado.
—Bardock, no debes meterte tanto en la elección de la muchacha... Si a ella le gustaba, motivos debían sobrarle...
—De todas formas ya no tiene caso... El tipo ya se murió. —Y sacudió su cabeza con irritación, ¡que frío era a veces! pero su bisnieta era su tesoro más grande; el hombre que osara meterse con ella y hacerla su mujer debía ser el más fuerte del universo...
—Quédese tranquilo, ella jamás se unirá a mí —admitió el Príncipe con tristeza, una demasiado notoria y poco medida por el desmoralizado joven—. Para hacerlo debería ver mi rostro y eso jamás sucederá...
Era la pura realidad.
Y dolía tanto... Pero debía salir del encantamiento, ¡esa era la verdad! Él no merecía a Pan...
No merecía nada maravilloso siendo tal aberración...
No merecía ser feliz...
Era medio saiyan y medio terrícola... El precio por ser un híbrido era demasiado alto.
Demasiado cruel...
Cerró los ojos con tristeza y más pareció una estatua que un ser vivo: estaba quieto, ni siquiera su respiración se notaba...
Ya no podía más... Estaba sobrepasado.
Bardock lo miró extrañado y Tark con preocupación.
—Cuídela... Se lo encargo. Sino Usted conocerá la ira de mi clase —Bardock intentó sonar desafiante pero más bien sonó perturbado e irritado.
—Así será... —Trunks se sentó y respiró hondo.
Tocó sus muñecas y sangraban de nuevo; debía cambiarse las vendas lo más rápido posible...
—Ya me voy —dijo acercándose a la puerta después, cosa que no logró puesto que Tark lo detuvo agarrándolo del brazo.
—Hay algo que debo hablar con Usted, Príncipe... —le comunicó con amabilidad—. Bardock, ya tienes una misión, un enemigo y un objetivo claro... Vete, por favor.
Tark lo miró pacientemente y Bardock supo que la charla que él quería tener con Trunks era importante y privada.
Sobraba, ya tenía lo que quería...
Rió brevemente:
—Me voy... Entrena con tu clase, Tark. Te enviaré a Gohan lo más pronto posible.
—Él será de ayuda, gracias —le contestó.
Y Bardock se fue...
Tark fue hacia la puerta de su laboratorio y la cerró con llave. Luego giró hacia Trunks, quien había vuelto a sentarse en la silla, a lo mejor presintiendo la importancia de las palabras que seguían.
—Muchacho... —se acercó a él y puso una silla frente a la otra. Después se sentó y lo miró con atención.
Trunks respiró con dificultad y levantó la mirada hacia el mayor de ambos.
—Lo siento... —musitó—. Siento que hayas presenciado tan nefasta escena... Mi padre y yo estamos pasando por un pésimo momento, cada día nos llevamos peor... —se sinceró.
No era la primera vez que lo hacía frente a Tark: Ese hombre siempre había sido su segundo padre, el que lo escuchaba y aconsejaba, el que se preocupaba por él. Trunks le tenía especial afecto y no le daba vergüenza desnudar sus pensamientos frente a él, no luego de tantos años de amistad y confianza...
—Príncipe, no se preocupe... —Tark tomó sus manos en un gesto protector y le sonrió como sólo él sabía hacerlo—. Sé que no se llevan bien y se nota... —El rostro del Clase Media adoptó un semblante más que serio—. Lo que quiero decirle es que estoy preocupado: todo lo que hemos averiguado, agregado a ciertas "coincidencias," lleva a un mismo lugar...
Trunks lo vislumbró a través del casco y el miedo se apoderó de él.
"Sospecha...".
—Todo conduce a mí... —admitió derrotado.
—Exacto. —Tark era muy inteligente y volvía a demostrarlo—. La misteriosa muerte del Rey anterior; la muerte o desaparición jamás esclarecida de Broly; el asesinato de Vaugun; los continuos viajes de Vegeta; la veda al planeta Tierra; el comienzo de las malas acciones de Nappa; y, finalmente, su nacimiento... Todo pasó en la misma época.
Trunks se asombró.
—¿Tantas cosas pasaron cuando yo nací? —preguntó casi con inocencia.
—Si...
—¿Viajes de mi padre? —Trunks reparó en ese hecho—. ¿A qué te refieres?
Tark sonrió.
—Kakarotto, el hijo menor de Bardock, no conquistó el planeta Tierra y éste quedó en "veremos" durante muchos años... Mi clase descubrió que allí había excelente tecnología, una muy avanzada aunque distinta a la nuestra... —El Príncipe asintió con suma atención y el Líder de Clase Media continuó—. Vegeta andaba entrenando por la Galaxia del Norte en ese momento y fue enviado a investigar. Allí comenzó todo: Vegeta comenzó a irse durante tiempos más o menos prolongados y con rumbo desconocido, así fue durante cuatro años...
—¿Qué? —Trunks ya no pudo evitar la emoción, empezando a desmoronarse todavía más.
La certeza en su corazón era cada vez más grande…
Tark volvió a sonreírle.
—Vegeta tiene un secreto y todo pareció comenzar cuando tú naciste —Tark lo tuteó por primera vez en mucho tiempo y eso lo hizo sonreír levemente—. Ya no tiene caso ocultarte... Tu casco es el símbolo de que ustedes están escondiendo algo.
—Yo no... —aclaró—. Hasta anoche no tuve la certeza de por qué debía esconder mi rostro. —Estaba hablando de más y lo sabía, pero ¿le importaba? No, ya no a tremendas alturas...—. Hasta anoche no supe la verdad... Bueno, no la supe claramente, mi padre únicamente la dio a entender, tú sabes cómo es.
—Si, lo sé —Tark asintió—. Es por eso que quiero tener la certeza... Yo guardaré tu secreto, te lo juro.
¿Le estaba pidiendo que se sacara el casco?
—Tark, tú... —se sonrojó por la vergüenza y el mayor pareció intentar convencerlo con la mirada.
—A mí no me importa qué tan saiyan seas: tú eres el guerrero más fuerte y valeroso que he conocido —le dijo con honestidad—. Tú eres el Príncipe que yo quiero como Rey algún día y NADA me sacará eso de la cabeza ni del pecho... Yo te respeto, Trunks.
Se quedó callado y su respiración se agitó.
¿Quitarse el casco?
Agachó la cabeza.
—No puedo...
—Trunks... —Tark apretó su mano con fuerza —. Me preocupa tu salud mental: te noto ciclotímico e inestable, mucho más que en otras épocas... —En un arrebato, Tark tomó fuertemente uno de sus brazos y subió la manga de su traje, dejando a la vista las vendas levemente ensangrentadas—. Y te sigues cortando... ¡Te has cortado por lo menos los últimos diez años! Si sigues así terminarás volviéndote loco y matándote; no deseo eso... No quiero eso para ti.
—Tark... —se sintió pequeño e inútil, como un niño sorprendido en plena travesura—. Lo siento, lo siento en verdad... Ya no lo haré, te lo prometo.
El hombre los observó con una severidad que no mostraba muy seguido.
—Sabes que si lo harás, ¿Cuántas veces lo has prometido? —Tark sabía lo de sus brazos, lo había descubierto hacía unos cinco años. En esa ocasión se vio obligado a contarle la verdad, pero jamás pudo cumplir su promesa... Siempre terminaba cortándose, siempre—. Volverás a cortarte tarde o temprano, a menos que aprendas a mirarte. Es la única solución a todos tus problemas: debes aceptar tu imagen, tu rostro, tus rasgos...
Esa fue la gota que rebalsó el vaso, Trunks perdió el control por completo.
—¡NO PUEDO! Siento asco de mí... —apretó sus puños con todas sus fuerzas—. Tú no entiendes, eres igual a todos… ¡Eres un saiyan completo!
Tark se sorprendió y Trunks supo que ya no debía esconderse... No frente a él, ya había hablado demasiado.
—Tú eres el secreto... —aseguró sin miedo el Clase Media—. Está bien, no debes avergonzarte... Yo nunca le hice mucho caso a esa regla de "no te unirás con una mujer de otra raza"... No le veo el sentido: puede que el híbrido nazca débil, sí... Pero no está comprobado que realmente vaya a ser así... Tú eres la prueba contundente de que no es así.
—Pero yo… —balbuceó el joven, más confundido y contrariado que nunca.
Lloró y Tark le dio unas palmadas en su brazo.
—Te necesitamos entero y para estarlo necesitas sacarte un peso de encima... Sácatelo conmigo, Trunks. Yo no te juzgaré... Jamás lo haré.
Tark lo miró con un gesto poco común en los saiyans: un gesto paternal y cariñoso.
Sí... Tark y los Clase Media eran así: bondadosos, humildes, ¡afectivos! Y todo gracias a ese hombre: Tark había perdido a su hijo y su esposa en la batalla contra Freezer, comportándose desde entonces con una humildad nada común entre los saiyans. Inculcó esa calma y educación a todos los pequeños Clase Media nacidos a partir de ese acontecimiento; no dejó que la soberbia los dominara como lo había dominado a él en aquella batalla... La batalla donde lo perdió todo.
La historia era larga…
Él le dio una identidad a los Clase Media; Trunks adoraba esa identidad: le parecía genuina y admirable.
Sonrió entre sus lágrimas.
—Tark... —llevó sus manos detrás de su cabeza y quitó el seguro de su casco.
—Hazlo, juro que no te juzgaré ni me reiré de ti... No vomitaré ni desviaré mi mirada... ¡Confía! Sácate ese enorme peso de la espalda, muchacho... Eres muy joven, no mereces tanta carga, eres demasiado sensible para aguantarla.
Respiró hondo y el suelo tembló bajo sus pies.
"¿Debo hacerlo? ¿De verdad?".
Todo pareció nublarse, sintió que iba a desmayarse y...
"No quiero que Tark cambie su percepción de mí, pero...".
Cerró los ojos y tragó saliva.
"Ya me he ocultado demasiado, ya he cedido demasiado ante los deseos de mi padre...".
Parpadeó y miró a Tark por última vez, cerrando los ojos nuevamente.
"Es hora de revelarme... Y si hay alguien a quien siempre le he querido mostrar mi rostro... es a Tark".
Se quitó el casco, yendo éste a parar al suelo dada la debilidad de sus manos.
"Porque Tark jamás me juzgó, jamás me criticó... Siempre me incentivó".
Dejó sus ojos cerrados un par de segundos, temeroso de mostrarlos... Y finalmente lo hizo.
"Lo siento, padre... Pero debía hacerlo, lo necesito...".
Desnudó su rostro frente a su buen amigo...
"Quiero ser mirado con respeto por primera vez... ¡Quiero que él me mire como tú jamás me miraste…!".
Y Tark no se inmutó, lo miró casi con alegría.
"Tantos años hablando con una persona sin cara... Este es nuestro Príncipe, ¡al fin puedo mirarlo a los ojos!".
Se sintió orgulloso de ser el primer saiyan en ver aquel rostro... ¡Y sólo era un muchachito! Uno muy joven… A la legua se notaba la sensibilidad, era asombroso.
Los ojos eran azules, el cabello era corto, lila y lacio. El rostro era severo, la mirada dejaba ver historias interminables de sufrimiento...
Pero su mirada también mostraba fuerza, ira...
La sensibilidad y el carácter se mesclaban como dos líquidos en esos ojos... La dualidad de su Príncipe, el terrícola y el guerrero... ¡Era tan claro! Tan evidente...
¡Era un guerrero! Era un saiyan y solamente eso importaba.
—Jamás pensé que fueras tan parecido a tu padre... —dijo al fin, observándolo con toda la atención del mundo—. Eres idéntico a él.
Trunks se sonrojó. Sabía que se parecía a su padre, los rasgos eran casi idénticos, pero...
"Jamás nadie había podido decírmelo... ¡Cuántas veces me he preguntado si era imaginación mía ese parecido!".
Aún así, no era completamente igual a su padre...
—Solamente el rostro, los colores son distintos... —afirmó con tristeza.
Tark puso una mano en su cabeza y sacudió su cabello lila con simpatía.
—Los colores no hacen a la esencia de un saiyan... Grábate eso en la cabeza —le dijo tranquilamente—. Tú eres saiyan, te criaste como tal... Eres tan saiyan como tu padre o yo... ¡Un saiyan es un ser poderoso! Y tú lo eres...
Trunks no pudo contener más los deseos de llorar, desmoronándose por completo en el suelo; lloró frente a Tark, apoyando sus brazos en las rodillas de él.
Lloró durante una eternidad, sin parar, sin dejar de hacerlo...
Lloró 28 años de sufrimiento...
Y Tark, por supuesto, no hizo nada; lo dejó descargarse... Al ver ese rostro tan triste, el hombre maduro Líder de la Clase Media finalmente había comprendido cuánto se habían necesitado ese afecto y esas lágrimas en el pecho del muchacho.
Ese era Trunks, el Príncipe saiyan.
Nadie jamás le quitaría ese título... Quien lo intentara tendría que pasar primero por él.
Luego de algunos minutos, Trunks paró un poco su llanto y observó a su amigo, al padre que no era su padre.
—Gracias... —susurró poniéndose de pie.
—No tiene nada que agradecer —contestó Tark volviendo a la formalidad del trato para con él—. Usted lo necesitaba... Necesita que alguien le haga ver que no es una aberración...
Trunks le sonrió.
—Me siento raro... Perdón —y tomó su casco del suelo, poniéndoselo—. Me da mucha vergüenza... —se sinceró una vez más.
—Príncipe, será mejor que empiece a acostumbrarse... —agregó el anciano—. Cuando todo esto termine debe plantearse la posibilidad de mostrar su rostro...
—¿Eh? —Trunks lo miró sin comprender.
—Si sigue ocultándose se volverá loco.
—Ya estoy loco... —dijo el muchacho entre risas.
Tark permaneció serio.
—Esto no es nada... Podría ser peor y no quiero que eso lo conduzca a la tragedia.
Trunks se puso ciertamente melancólico.
—Antes de mostrar mi rostro debo saber quién es mi madre... —le dijo—. Cuando la batalla termine yo iré a la Tierra —sentenció—. Iré a averiguar quién demonios soy...
Si, eso debía hacer: no podía dar más vueltas... ¡Ahora sabía parte de la verdad! En la Tierra iba a averiguar todo lo que su padre no quería decirle...
¿Su madre viviría? No lo sabía, pero iba a averiguarlo costara lo que le costase.
Sonrió levemente dentro de su prisión esférica.
"No es momento de pensar en eso... Es momento de entrenar".
—Iré al Palacio —dijo—. Entrenaré con Pan.
Tark lo miró atentamente.
—¿Ella le atrae? —le preguntó sin rodeos.
Trunks no contestó...
—Debo pelear con ella...
Se miraron y Tark le sonrió por última vez.
—Hasta dentro de nueve días... —y le dio una palmada en la espalda—. Todos estaremos ocupados entrenando.
—Así será... —y, sin más, Trunks se fue hacia el Palacio.
—¡Gohan! —Bardock observó como su nieto mayor entrenaba con Goten y Kakarotto frente a su casa.
El padre de Pan fue hacia él.
—¿Qué sucede? —le preguntó educadamente.
—Estoy de pésimo humor... —sentenció con voz ronca—. Ve con Tark y entrena hasta el hartazgo con él y tu clase... ¡No quiero verte por un par de días! Entrena día y noche; tanta tecnología los ha vuelto débiles y no quiero más muertes.
Gohan asintió: su abuelo era soberbio y autoritario, pero su gran determinación era algo para admirar.
—Nos vemos... —Corrió unos metros lejos de Bardock pero se detuvo en seco y volvió hacia él—. ¿Mi hija está bien? —preguntó discretamente.
—La chiquilla entrenará con el Príncipe —le contestó—. Y no me la nombres más.
—Pan está a salvo en mi cuarto y no me la quitarás...
La posesiva frase del Príncipe seguía rondando por su mente y había logrado irritarlo más de lo indicado.
Él también era posesivo... Con su familia más que con nadie. ¡Con su bisnieta nadie se comportaba posesivo! Ni siquiera Trunks...
Había tardado en reaccionar y se sentía un idiota por ello, pero...
"Fue mejor así, armar un berrinche por semejante tontería no es lo adecuado ahora... ¡Ya se las verá conmigo si vuelve a referirse a ella de forma tan posesiva!".
Gohan lo miró extrañado y se marchó con tranquilidad... Aunque no absoluta.
Si algo malo había ocurrido lo sabría... Su abuelo Bardock jamás se lo ocultaría... De todas formas, ¿por qué su abuelo no quería que se la nombraran?
Tal vez su humor estaba peor que pésimo...
Bardock miró a su nieto volar lejos de la casa y, entre los guerreros que entrenaban por las calles, vislumbró a Toma y Serippa en el cielo, sumidos en un combate aéreo.
—¡Oigan! —los llamó—. ¡Vengan AHORA para acá, tengo que hablar con ustedes...!
Sus dos viejos compañeros de escuadrón lo siguieron hasta el interior de su casa.
Bardock cerró la puerta luego de que ellos entraran y se sentó sobre la mesa, mirándolos amenazadoramente.
—¿Qué pasa, Bardock? —Serippa lo miró de arriba a abajo con un tinte sobrador.
—Nappa es el traidor —anunció sin rodeos, logrando impresionar enormemente a sus amigos—. ¡En nueve días nos enfrentaremos a él y a su ejército de elite... ¡No vamos a dormir! Sólo pararemos para comer... ¡Nada de sexo ni de tonterías! Entrenar: eso será lo único que hará la Clase Baja... ¡¿Soy claro? —Se levantó y los miró con la mayor de las furias.
Toma se permitió reír.
—¿Nada de sexo? Que aburrido... —lo provocó con uno de sus comentarios ácidos—. En nueve días estaremos intratables.
Bardock mostró los dientes al sonreír.
—A eso me refiero...
Serippa rió despectivamente.
—Nueve días... ¡Y qué mierda hacemos aquí! —Fue hacia Bardock y fijó su vista en él de una forma más que incitadora... Eran amigos, había confianza como para mirarlo así—. Estás débil, vamos a entrenar...
Y Bardock se descostilló de la risa:
—Si, tanta reunión y demás me cansó... ¡Yo no nací para hablar! Nací para pelear...
Los tres se miraron y salieron de la casa riendo...
¡Entrenar! Eso harían ellos... ¡Y cómo!
Entró al Palacio justo cuando su padre iba de salida.
Vegeta llevaba algunas pertenencias envueltas en una manta sobre su hombro. Su rostro se veía irritado...
Se detuvieron uno al lado del otro, Vegeta mirando hacia la puerta y Trunks hacia el hall.
—Tardaste, casi me voy —musitó su padre.
El Príncipe estaba liviano: mostrarse ante Tark por primera vez y no ser juzgado por él había levantado enormemente su ánimo... No permitiría que su padre se lo bajara de nuevo.
—No te incumbe —le respondió fríamente.
Vegeta refunfuñó.
—¿No eres lo suficientemente hombre?
Trunks refunfuñó igualito a su padre ante la pregunta.
—¿Qué dices?
—Seguro que te mueres de ganas de poseer a esa niñita... —aseguró el Rey.
—Eso no es asunto tuyo, soy lo suficientemente hombre como para respetarla.
—¡Bah! Tonterías... Eres débil.
Y terrícola... Trunks era más terrícola que la propia Bulma.
Aquello sí que lo irritaba...
—No me provoques más, padre —pidió el joven.
"Ya no soporto tu ego...".
—No la toques, si lo haces la mataré.
Trunks, entonces, recordó como una vez, hacía unos siete años, una esclava había visto su rostro por accidente...
Vegeta la mató sin piedad alguna.
Apretó sus ojos con resignación.
—No tienes por qué preocuparte —le contestó.
Silencio fue lo que se produjo, pero Trunks no permitió que éste se extendiera de más:
—Te lo voy a preguntar una sola vez —susurró—. ¿Soy yo el secreto?
Hirvió de rabia al escuchar la risa orgullosa de su padre.
—El secreto es demasiado grande, demasiado rojo... ¡¿Acaso crees que eres el mayor secreto de esta raza? No me subestimes... Soy más polémico que tú y me encanta serlo.
Trunks abrió los ojos enormes.
—¿A qué te refieres?
Vegeta volvió a reír.
—Cuando dejes de ser una niña llorona lo sabrás... —y su padre se marchó.
Ya solo, Trunks apretó sus puños hecho una ira y fue hacia su cuarto. Mientras caminaba hacia éste, no pudo evitar pensar en los dichos de su padre...
"Dijo que el secreto es demasiado grande...".
Recordó lo que Tark le había contado y se paró en seco delante de su puerta.
"La muerte de mi abuelo, la de Broly, la de Vaugun...".
¡Eso no era posible!
Giró sobre su eje para observar la puerta del Palacio, por la que Vegeta acababa de marcharse.
"El secreto es demasiado rojo...".
—Demasiado rojo... —susurró.
Pensó en Tark y en la ausencia de juicio, no pudiendo evitar sonreír.
"Mejor dejo de pensar en mi padre...".
Fue hacia la Central Espacial y tomó la primera nave que se le cruzó. Apretó unos botones para salir volando bien lejos, cuando Nappa apareció, sorpresivamente, frente a él.
—¡Rey! —le gritó—. ¿Se va?
—Por varios días —anunció cruzándose de brazos y cerrando los ojos.
Nappa se impresionó.
—¿Cuándo vuelve?
—En siete días... —le contestó con fastidio. Finalmente lo miró y se sintió asqueado de él.
Ambos guerreros se miraron por largos instantes.
"¿Siete días? Quiero que esté presente el día en que daré a conocer todo... Será perfecto".
No pudo evitar sonreír orgullosamente y Vegeta hizo lo mismo.
—Volveré, lo prometo —le dijo con ironía.
Nappa no entendió muy bien esas palabras, mirándolo con incredulidad.
"¿Qué intentó decirme?".
—Lo esperamos, Rey Vegeta... —aseguró con fingido respeto.
"Y cuando vuelvas morirás...".
Vegeta volvió a cerrar los ojos.
—No vayas al Palacio, le dejé tres esclavas a Trunks para que se entretenga en mi ausencia...
Casi largó una carcajada ante su mentira, pero debía exagerar con una tontería de ese tipo para que Nappa no sospechara.
Debía persuadirlo...
Nappa tragó saliva.
"Maldita aberración, él sí que la pasa bien...".
—De acuerdo —asintió el Líder de Clase Alta.
Vegeta cerró la nave y despegó.
"No importa...", pensó Nappa al ver como la nave se alejaba, "que se divierta con todas las esclavas que él quiera... No vivirá para contarlo".
Sin más, Nappa se marchó.
Abrió su puerta, la cerró con llave y Pan apareció frente a él.
—¿Qué sucedió? —le preguntó mirándolo con una enorme curiosidad.
Trunks suspiró al verla y se acercó a ella, abrazándola con un solo brazo.
—Cuando llegue la noche entrenaremos... ¡Tenemos el Palacio para nosotros solos! —anunció frente a ella con una alegría nada común en él.
Pan se impresionó y puso cara de pocos amigos.
—¿Y tu papá?
—Se fue —dijo radiante. La soltó y la miró con atención.
—¿Me dirás qué fue lo que sucedió ayer? —pidió saber la muchachita, enfadada e impaciente.
Trunks asintió con la cabeza.
—Vamos a comer... ¡Tengo hambre! —Pan casi perdió el equilibrio al escuchar la graciosa voz del Príncipe—. Te contaré todo mientras comemos...
—Bueno —contestó con seriedad.
"Y pensar que anoche estaba llorando como niña y cortándose sus propios brazos... ¡¿Quién mierda lo entiende? Está loco...".
—Pero antes... —Trunks se arremangó su traje—. Mis vendas se mancharon, ¿podrías cambiármelas? Por favor... —pidió con dulzura.
Le gustaba que ella fuera atenta con él, no podía dejar de hacer tan egoísta pedido...
No a ella...
Pan lo miró entre risas.
—De acuerdo...
Y ambos caminaron hacia el baño.
Trunks seguía sintiéndose como una aberración, seguía odiando sus rasgos y no dejaba de pensar en su madre...
Pero, tal vez, no todo estaba perdido...
"A lo mejor Pan, algún día, verá mi rostro... Y, si tengo suerte, no me juzgará...".
Peor era nada, y Trunks supo que debía arriesgarse...
¿Cómo lo haría? La respuesta era sencilla para un saiyan como él:
"Entrenando...".
Así sería capaz de entender todos sus sentimientos...
Pasaron largas e interminables horas, pero finalmente estaba allí.
Aterrizó en la Tierra y tembló al salir: el cielo estaba tan azul como los ojos de Bulma. Sus ojos... Inolvidables orbes azules que sólo a él lo miraban de ESA forma...
Tantos años pisando silenciosamente ese planeta, simulando ser una sombra... ¡Tantos años! Años de ser una sombra realmente, la del hombre que había sido antes de la aparición de la impertinente terrícola en su vida…
Pero tenía una misión allí, no podría entrenar tranquilo hasta cumplirla.
La personita a la que había abandonado allí, de la que no se había despedido para evitar la tentación de llevársela...
La débil... La inocultable...
—Debo saber si ella está bien.
Y voló hacia la Capital del Oeste a toda velocidad...
Nota Final del Capítulo XIV
El capi más largo hasta la fecha XD
(?)
Entrenar... Ya hubo mucha charla en este fic (pero la charla es necesaria... ¡no todo puede ser piña-patada-piña en la vida de un saiyan! XD), así que se vienen capis con tintes de acción y reflexión...
Di muchas pistas en los últimos dos capis... La bomba está a punto de explotar y ojalá nadie me mire torcido cuando suceda... XD
Y nótese que Tark no dio completamente por muerto a Broly... n.n
Besos a todos, cualquier cosa pueden dejarme un review, se los respondo n.n
¡Y mil gracias por el apoyo! Me hacen muy feliz...
Bye n.n
Dragon Ball (c) Akira Toriyama, Bird Studio, Shueisha, Toei Animation.
