PECADOS EN LA SANGRE


Capítulo XV

"Perfecta y humillada"

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Se sorprendió enormemente al escuchar las palabras del Príncipe... ¡Nappa era el traidor! Nappa, el asqueroso cerdo y Líder de la Clase Alta... ¡Él, y no otro, había mandado a matar a los escuadrones de Clase Baja! Él había mandado a sus malditos súbditos a violarla a ella y a las demás muchachas...

¡Tenía la culpa de todo!

Y ahí no terminaban los hechos...

Trec estaba muerto por su culpa... ¡Habían matado a Trec por un odio estúpido y sin sentido!

Su sangre hirvió y agradeció que aquella tiara estuviera escondiendo su poder de pelea, éste estaba en su máximo esplendor... ¡Quería ir a matarlo en ese preciso instante!

Trunks la observó en silencio y, aunque su poder no podía ser leído por ningún Scouter, estaba clarísimo que estaba elevado... ¡Se sentía en el aire! Ella estaba enfadada, muy enfadada...

—¡Voy a matar a ese canalla! —Gritó y poco le importó a la muchachita ser escuchada o aturdir a su Príncipe...

—Tranquila, Pan... —Trunks intentó bajarle los humos inútil pero amablemente—. Lo mejor que puedes hacer en este momento es descargarte... Entrenando lograrás liberar tu ira y prepararte para la batalla.

Nueve días... Sólo eso faltaba para salir de su escondite y pelear, sólo eso faltaba para regar su odio sobre esos asesinos y traidores...

¡Si! Disfrutaría ver correr esa sangre, lo haría hasta límites morbosos...

Ambos lo disfrutarían...

En aquella mesa del laboratorio y frente a un enorme banquete traído minutos antes por Trunks, Pan no pudo evitar apretar sus dientes y puños.

—Comamos rápido —Casi ordenó—. No soporto esta pelota clavada en mi pecho...

Demasiado por descargar...

Trunks sonrió tiernamente.

Pan le encantaba... La furia que ella sentía era como la brisa prohibida golpeando su asqueroso rostro. Le encantaba su furia, sentimiento negativo derivado de la detestable situación, de los asquerosos traidores... No era momento de pensar en cosas bonitas, era obvio, pero él no podía evitar sentirse atraído hacia esa mujer que demostraba tremendo carácter.

No podía evitar encandilarse con una saiyan hecha y derecha...

—Entrenaremos más en la noche —Le dijo—. No te preocupes, yo también deseo entrenar...

Sus intenciones al pelear con ella eran varias: quería entrenar con ella, en primer lugar, porque él también necesitaba descargarse… Los últimos días habían sido de extrema tensión y su cerebro estaba cansado y superado, necesitaba una buena sesión de golpes; el otro motivo era más egoísta, incluso así... ¿Podía evitar desear eso? Tal vez no lo merecía, a lo mejor sí... Pero jamás se había comportado de forma tan inmoderada y aborrecible...

Quería pelear con ella para medir su fuerza, era la verdad.

¿Para qué quería medir su fuerza? Para saber si ella era digna o no...

Claro que si era digna, lo demostraba con actitudes... De todas formas, él quería saber qué tan fuerte y hábil era ella, que tan buena estratega era. Quería ver sus movimientos y su tenacidad, su resistencia...

Él era Clase Alta y obviamente más fuerte que ella, pero era en la perseverancia donde la balanza se movería hacia esa inevitable respuesta.

La respuesta que él sabía a medias y quería conocer en plenitud.

—No tengas piedad por ser más fuerte que yo —Balbuceó Pan entre bocados—. Pelea con todas tus fuerzas desde el principio... ¡Si no lo haces me sentiré la peor mierda de este universo!

Que valiente, que decidida... Trunks empezaba a perder la razón bajo su capucha.

—No tendré ninguna piedad —Dijo, intentando demostrar confianza pero únicamente demostrando deseo, ganas de combatir y algo más...—. Será la batalla más difícil de tu vida.

Pan lo miró de reojo, mostrándose seria pero satisfecha de alguna forma.

—No espero menos...


—Tío... —Goten finalmente encontró a Raditz luego de varios minutos de buscarlo por los alrededores de la casa.

Ya era de noche y acababan de comer cuando Raditz había salido del seno familiar con una enigmática cara.

Goten tenía una idea de su seriedad y silencio, por lo cual pensó que la mejor forma de ayudarlo era ofreciéndole su atolondrado pero honesto oído.

Estaban sobre el techo de la enorme casa, esa en la que toda la familia de Bardock vivía, mirando el cielo nocturno con suma atención...

—Me conoces bien, mocoso —Murmuró Raditz luego de que su sobrino se sentara a su lado.

Goten sonrió con satisfacción.

—Si... —Le susurró—. ¿Es por Zuzik, verdad? —Fue directo al grano, no había por qué dar demasiadas vueltas sobre el asunto...

No con su tío.

—Goten... —Raditz lo miró brevemente para volver su vista al infinito y apagado cielo—. Ya estás en edad de unirte a una hembra —Le dijo—. Debes buscar a una saiyan fuerte y valiente... A una a la que no le importe nada más que pelear, una que no se deje intimidar por estupideces.

El mensaje fue difuso pero claro para el hijo menor de Kakarotto.

—Zuzik no merece tu preocupación si es que no cumplió alguno de esos requisitos —Le dijo el muchachito con una sonrisa orgullosa no muy común en él.

¡Ya era un hombre! Debía comportarte como tal...

—Exacto —Y Raditz rió brevemente—. El problema es que, cuando te unes a una mujer saiyan, separarte de ella trae consecuencias... Nuestros rituales son más que simbólicos.

Obviamente hablaba del ritual de unión... De la mordida y del intercambio de sangre... Del primer acto más que carnal, del acto corporal y espiritual entre dos saiyans.

Del nacimiento de un lazo verdadero.

Goten se lamentó al pensar mejor las palabras de su tío: Raditz se había unido a Zuzik pero fue Nappa quien se metió en medio de ellos, aún y con unión consumada de por medio.

El cerdo se la había arrebatado... ¡Y Raditz nada había podido hacer! En casos de ese tipo, dos hombres debían disputarse a la mujer en una cruel batalla, pero en esa circunstancia era imposible para Raditz ganar.

Claro que lo había intentado, pero...

—Cuando eres de Clase Baja todos te pasan por arriba, es como si sólo fueras basura —Musitó su tío—. No permitas que algún imbécil de esa índole te quite lo que te pertenece. No dejes que ignoren tus derechos.

Claro, Zuzik le pertenecía a Raditz... Y Raditz a ella.

Por eso jamás había habido una mujer nueva en su vida, ninguna había remplazado a esa Clase Baja en la vida del robusto guerrero.

No era justo, eso sentía Goten...

¡Y encima el enemigo a vencer era Nappa!

—El cerdo morirá —Le aseguró Goten lleno de ánimo—. Cuando eso pase...

—NO —Raditz interrumpió seca y descortésmente a su sobrino—. Ella ya no volverá a mi lado, y no porque yo no quiera... Más bien porque ella no lo merece. Fue débil y no quiero una hembra así a mi lado.

Hablaba de Zuzik en un tono que oscilaba entre lo posesivo y lo despectivo... Raditz siempre hablaba así de ella, pero ahora todo se inclinaba un poco más hacia un costado hasta ahora desconocido... La decepción.

Haber escuchado como Nappa la golpeaba, haberla escuchado llorar... ¡No era justo! SU mujer no merecía semejante trato...

Pero ella fue quien se alejó de él, en medio de una historia que no deseaba volver a repasar.

"Es su culpa... Ella no respetó los designios de nuestra sangre, no respetó ningún ritual...".

—Fue peor que Nappa —Dijo al aire.

Goten observó a su tío en silencio.

—Si fue así —Le dijo—, entonces no vale la pena sufrir o lamentarse por ella.

Raditz miró a los ojos a su sobrino.

—Tienes razón... —Y se puso de pie—. ¿Entrenamos? No tengo sueño...

Goten se paró también.

—Yo tampoco...

¡A pelear!


Voló lentamente, debía apurarse pero al mismo tiempo no podía...

Habían pasado 28 años desde la última vez, esa en la cual se había llevado a Trunks hasta la otra punta del universo, alejándolo del planeta en el cual nació, alejándolo de sus abuelos...

Alejándolo de la mitad de su alma...

Sobrevoló la Capital del Oeste admirando sin perder detalle de lo renovada que se veía la tecnología de los terrícolas, quienes eran débiles pero indudablemente inteligentes...

Finalmente estuvo sobre ESE lugar y todo era igual pero distinto: algo le faltaba a la Corporación Cápsula, Vegeta así lo sintió al observarla.

Parpadeó y apretó el botón de su Scouter, el cual le mostró los poderes de pelea bajísimos de tres personas...

—¿Brief y su esposa todavía viven? Eso si me sorprende...

Los terrícolas no vivían tanto como los saiyan y Vegeta había pensado que los padres de Bulma ya habrían muerto, no pudiendo evitar sorprenderse al descubrir que no. Seguían siendo aquellos debiluchos del pasado.

Y la tercera persona...

Mejor ni pensar en ella.

Estaba anocheciendo lentamente en la Tierra, haciendo que el Rey sintiera una especie de nostalgia que no se atrevía a reconocer.

En un atardecer como ese había conocido a Bulma...

Aterrizó a varios metros de la enorme casa y se escondió entre los árboles del patio, mirando con suma atención la ventana de la habitación que solía ser de ella...

De SU mujer...

Vio salir a alguien repentinamente por esa ventana, haciendo que el Rey saiyan perdiera el aliento.

Que perdiera la capacidad de razonar…

El reloj del universo dejó de correr y todo pareció más lento, más pausado...

¡Era ella! La débil, de la que no había tenido valor de despedirse...

El tercio menos conocido de su existente aunque escondido corazón...

Ella bostezó y miró el cielo del atardecer durante varios minutos. Parecía pensativa... ¿Qué pensaba? ¿Qué sentía? Ningún Scouter podía darle la respuesta a Vegeta.

Nada podía...

"Está viva y parece feliz...".

Era hermosa… ¡Perfecta! Si la seguía mirando la tomaría del brazo y la arrastraría al Reino que le correspondía.

Después de todo, ella era parte de la Realeza.

Demasiados años sin ver, sin conocer tanta belleza… ¡Ella moriría sin saber que era la debilidad del Rey de la raza más fuerte del universo!

"Pero es mejor así, es débil y no pertenece a tan violento planeta…".

Inhaló todo el aire posible y lo largó de sus pulmones: ahora tenía un problema menos… Ella estaba bien…

—Debo irme —Murmuró entre los árboles.

Ella volvió a meterse a la habitación (cosa que él agradeció) y tuvo la certeza de que no quedaba mucho más por hacer allí.

"Es probable que Vaugun haya descubierto lo de Trunks mucho antes de que yo me diera cuenta... Seguramente lo supo por mi padre, ¡no es posible que haya sido por alguien más!".

Recordó a su rival, al más poderoso saiyan... A la persona que más odiaba en el universo...

"A Broly no le interesa nuestra sangre ni nuestra cultura... Imposible que él haya tenido algo que ver".

Si, seguramente Nappa estaba siguiendo con los planes de su tío Vaugun.

Seguramente su padre, el anterior Rey Vegeta, le había comunicado sobre la Tierra a Vaugun...

Aún así, nadie había atacado... Era una suerte que se hubieran guardado a la Tierra para el final.

"Luego de lo de hizo papá ya no quedaba mucho por hacer aquí... Eso debe pensar Nappa".

Sonrió con pura soberbia.

"No saben de ella... ¡No tienen idea!".

Ella corría todavía más peligro que Trunks debido a su debilidad, era un pecado muchísimo más grande, ese había sido uno de los motivos de Vegeta para dejarla en la Tierra.

Y, al verla sonreír y mirar el cielo de esa forma soñadora y esperanzada, Vegeta supo que había tomado una buena decisión.

"Trunks es el hombre, que él sufra y ella sea feliz parece injusto, pero en mi cultura cuidamos a las mujeres...".

No le interesaba tanto la cultura saiyan, pero Vegeta sentía amor y respeto por su sangre, por ésta mucho más que por cualquier saiyan existente. Por su sangre luchaba y a su sangre protegía...

A ella la protegía...

—Vegeta... —Su corazón casi se detuvo al escuchar su nombre.

¡Se había metido tanto en sus pensamientos que había cometido un gravísimo error!

Había sido descubierto...

Vio a la persona que lo acompañaba, sorprendiéndose de que estuviera en una silla de ruedas.

—No te ilusiones, Brief —Le contestó al ya muy avejentado padre de Bulma, quien lo observaba en medio de aquel enorme patio—. Sólo quería saber si ella estaba bien, hubo problemas en Vegetasei y temí por su cabeza.

Ella era su debilidad, nunca supo bien el motivo... Pero lo era, aún más que Trunks. Con ella, en tan sólo un instante, sintió una conexión demasiado profunda, la conexión más grande que sintió con alguien alguna vez...

—Ella está muy bien... —Brief se adentró entre los árboles moviendo la palanca de su silla y se acercó a Vegeta, quien evitó su mirada magistralmente—. Es inteligente y feliz, vive una vida ejemplar.

—Por eso la dejé aquí —Musitó el Rey.

—¿Trunks está bien? —Finalmente observó a Brief y vio la emoción en sus ojos, esos que en el pasado siempre estaban tranquilos y despreocupados, distraídos... Ahora tenían un gran sufrimiento y se lamentó sorpresivamente por ello.

"Bulma debe estar muy enfadada conmigo... ¡Sus gritos deben oírse hasta en los confines más remotos del universo!".

—Trunks está bien —Contestó sin la verdad—. Es el guerrero más fuerte de mi planeta… Claro, sin contarme a mí.

El doctor Brief lo miró con asombro.

—¿Sabe sobre ella? —Preguntó.

—No... —Contestó, ahora sí, con la verdad—. Ni siquiera sospecha de su existencia.

—Eso es muy triste, Vegeta...

Ya sin más deseos de soportar la incómoda situación, Vegeta le dio la espalda al padre de Bulma.

—Cuídela.

—Lo haré... Tú cuida a Trunks, te lo encargo —Contestó el anciano con debilidad, mostrándose más emocionado que nunca.

Entonces, Vegeta finalmente se marchó...

"Si hay algo que no he hecho en todo este tiempo y a pesar de todo, es cuidar a Trunks...".

Nada quedaba por hacer en la Tierra…


—¿Estás lista? —Vio a Pan salir por la puerta del laboratorio y sonrió ampliamente al verla vestir una típica armadura saiyan, la cual era muy parecida (por lo menos en colores) a la de Bardock.

Pan ya no usaba mucho ese traje: los últimos días se había mostrado con túnicas de ella o de él… ¡Si, incluso de él! Ella finalmente había aceptado algunas prendas de él…

Era lindo verla vestida así, como una saiyan.

La tiara decoraba su frente y su cola estaba enredada, como de costumbre, en su cintura.

La ropa era escasa... Su uniforme de pelea era por demás sugestivo.

Respiró hondo al verla y le hizo una seña con su mano:

—Salgamos de aquí, entrenemos en el hall del Palacio... nadie nos molestará.

Pan sintió temblar el suelo.

"Voy a salir de este cuarto...".

Pero antes debía preguntar algo:

—¿Te has puesto una tiara para que oculte tu poder?

Pregunta fundamental: No quería que nadie se acercara al Palacio al sentir el poder del Príncipe subir y bajar constantemente, cosa común durante cualquier batalla.

—No —Contestó el Príncipe con toda la tranquilidad del mundo—. Si me pongo esa tiara sería demasiado sospechoso... He estado pensando y me di cuenta de que si no sienten mi poder se acercarán con aún más razón. No sólo Nappa, sino los guardias que están bajo mi ventana.

Pan parpadeó confundida.

Eso tenía sentido, pero...

—Se darán cuenta de las fluctuaciones de tu poder...

Trunks emitió un gemido que casi pareció una risa, bastante irónica a decir verdad.

—Pensarán que estoy con alguna esclava... —Dijo en voz baja, sin estar demasiado seguro de decir tremenda cosa frente a Pan... Con todo lo que había pasado respecto a ese tema nada era seguro—. Cuando mi padre sale de viaje suele dejarme una para que "no me aburra".

Pan se disgustó frente a esa afirmación.

—Que asco... —Murmuró la muchachita entre dientes.

No le había gustado ni un poco escuchar eso, pero ya no tenía sentido pensar en eso...

"Él prometió que las liberaría y estoy segura de que no ha tocado a ninguna desde que estoy aquí... No debo preocuparme por eso".

Si, algo de confianza tenía en él.

Trunks se dio cuenta de que cambiar de tema era la mejor solución:

—No perdamos más tiempo, entrenemos...

Ella quiso sonreír pero su orgullo no se lo permitió.

—Bueno, como quieras...

Trunks abrió la puerta de su habitación y ambos salieron de ésta. Pan tomó aire y corrió por el Palacio, envuelta en una indescriptible sensación de libertad.

¡Libre! Se sentía más libre que nunca...

Trunks sonrió dentro de su casco al verla correr, esa imagen era casi adorable...

—¿Lista? —Ya no podía esperar, deseaba pelear lo más pronto posible.

—Si... —Pan se paró justo frente a él con un semblante por demás serio, poniéndose en posición de combate—. Atácame.

Trunks dejó salir al orgullo desde lo más profundo de su ser y fue hacia ella a una velocidad abismal, sin espera alguna, golpeándola de tal forma que una columna del hall fuera su destino.

Pan se quedó en el suelo unos instantes y reaccionó luego, mirando detenidamente al oscuro casco.

—Muy lenta, niña —Trunks la retó y provocó—. Ni siquiera te diste cuenta de que fui hacia ti.

Pan se puso de pie.

—No me provoques, principito...

Y ella fue hacia él: corrió a una gran velocidad y el combate cuerpo a cuerpo se desató por fin.

Ella lo golpeaba con furia, sin razón alguna... Se permitió imaginar que él era Nappa y sacó toda su ira de su corazón, transformándola en golpes... Pero no, no lograba golpearlo, Trunks esquivaba todos y cada uno de sus ataques.

—¡Muy lenta! —Trunks la barrió con una pierna y ella cayó al suelo sin poder evitarlo... Mas allí no terminó todo, puesto que el Príncipe la tomó por la ropa y la levantó, propinándole un fuerte puñetazo en el rostro, el cual la lanzó al suelo de nuevo.

Pan volvió a levantarse con dificultad, limpiando su sangre de la boca.

Miró su mano ensangrentada y se enfureció más aún.

"Yo no soy así...".

—Que decepción, Pan... —Trunks caminó altivo a su alrededor, con la única intención de provocarla: ella estaba desconcentrada y fastidiarla parecía la única forma de despertar sus sentimientos—. Me esperaba más pasión en ti.

Pasión...

¡Pero claro!

Pan no le estaba poniendo pasión a sus golpes, estaba golpeando sin juicio y superada por su odio... Eso no era digno de ella.

Entonces, la muchacha se permitió recordar a su bisabuelo Bardock...

Chiquilla —Le dijo pisándole la espalda luego de perder una batalla, perdidos en algún lejano y deshabitado planeta—. Si atacas con tanta imprudencia nunca me ganarás. Debes mantener tu mente fija en mí, fija en mis movimientos... Jamás debes enceguecerte por NADA en una batalla. Lo más importante ahora para ti soy yo y nadie más que yo.

—Tú y nadie más que tú... —Susurró con dificultad luego del recuerdo.

Trunks se paró en seco y la observó.

—¿Qué dices? —Le preguntó no con su típico tono amable sino con uno más riguroso.

Pan, entonces, lo volvió a atacar y logró golpear su pecho.

—¡Tú y nadie más que tú! —Se repitió.

Trunks retrocedió unos pocos pasos por el golpe que fue fuerte pero no lo suficiente, perdiendo todo control de su cuerpo y su mente al ver lo que menos esperó que sucediera aquella noche de entrenamiento...

La sonrisa de Pan.

Pan estaba sonriendo, y no era una sonrisa presumida u orgullosa... ¡Era una sonrisa sincera! Una sonrisa radiante...

Ella gritó y fue hacia él de nuevo, reanudándose así el combate.

El Príncipe la esquivaba pero ya no tan fácilmente, ¡la risa desaforada de Pan lo distraía! Ella reía y reía, gritaba y casi hasta lloraba de felicidad...

"¡Esta sí soy yo!".

Bardock odiaba la risa exagerada de Pan al pelear, pero ésta era su marca registrada... ¡Ella siempre reía como loca al pelear! Esa era Pan, esa y ninguna más.

Al fin... ¡Al fin! Finalmente había logrado que su corazón diera un vuelco, ahora sí se sentía mejor consigo misma...

DE VERDAD.

Finalmente logró golpear el casco y derribó al distraído Príncipe.

—¡Débil! —Le gritó—. Te dejas vencer por una niñita de Clase Baja... ¡Eres insignificante!

Trunks se levantó y la miró fijamente... Ella seguía sonriendo.

—Vamos... —Siguió provocándolo ella—. ¡Atácame, basura! Atácame y verás lo que te deparará...

Y esa sonrisa fue su perdición...

Ella volvió a atacarlo, depositando sobre su cuerpo no sólo golpes sino además palabrotas, provocaciones, comentarios por demás engreídos y egocéntricos...

Y la risa decorando todo, cual velo envolvente, cual toque final...

Se excitó y allí perdió la razón, únicamente siendo capaz de golpearla una y otra vez, fallando todos sus golpes.

Ella estaba ganando... Le había ganado en verdad.

Pan sintió orgullo por tener la victoria más cercana que él, pero algo no andaba bien...

"No está peleando con todas sus fuerzas...".

¡Eso no era justo!

"¿Qué más puedo desear que toda su fuerza?... ¡¿Acaso piensa que no merezco su esfuerzo?!".

Se sintió tremendamente frustrada, subestimada...

"¡¿Por qué no pelea bien?!".

Cada vez era más fácil...

"¡Pelea, Trunks!".

La sonrisa la abandonó y puso la peor cara que tenía... ¡No soportaba que él la subestimara!

"No pienso tolerar esta humillación...".

Ella seguía con sus habilidosos ataques y él ya no estaba allí... Estaba perdido en una dimensión lejana y desconocida, en algo que no lograba entender.

En la sonrisa... La que, notó repentinamente, había desaparecido.

Aquello lo desesperó, perdiendo la poca concentración que aún conservaba en el combate.

—¡¿Qué mierda te pasa, principito?! —Que impertinente y sensual era esa particular forma de referirse a él...—. ¡¿Dónde está el "mejor guerrero del planeta", eh?! ¡No lo veo!

Le dio un rodillazo en el estómago, derribándolo una vez más.

—Pan... —La observó y ella ya no sonreía... ¡Quería que esa sonrisa volviera! Porque ésta le decía todo, le expresaba eso que él quería mirar y saber, conocer...

¡Pasión! Pura y maldita pasión...

Abrió los ojos y se mantuvo sin parpadear por eternos instantes, siendo alumbrado por el destello más impresionante del universo… ¡Esa era la respuesta!

No quería a otra, la quería a ella.

¡Si!

Realmente...

¡Convicción! La quería a ella, quería desgarrar su ropa y poseerla, quería probar su sangre, toda su sangre... ¡Quería matarla! Quería tocarla, saborearla, lastimarla...

¡Quería todo! Todo lo que ella pudiera ofrecerle como guerrera y como mujer.

¿Había sentido tremendo deseo alguna vez? Era improbable... Siempre había estado con mujeres débiles y de otras razas, nunca una saiyan, jamás una mujer fuerte...

Realmente la quería y sólo para él... Únicamente para él.

Mirarla, golpearla, hacerla suya... Pelear hasta morir, hasta acabar todas las energías de su cuerpo...

Morir peleando, desangrarse ante ella...

¡La deseaba con toda su alma! ¡Y de qué forma!

"La quiero ahora, en este preciso instante...".

Apretó sus párpados con frustración.

"Pero no puedo...".

A lo mejor era su parte terrícola la que no le permitía tremendo acto de locura.

"Ya no puedo más...".

Fue hacia Pan y la atacó con todas sus fuerzas, depositando en el pequeño y fuerte cuerpo una serie mortífera de golpes, los cuales emocionaron a la muchachita, la cual, repentinamente, recuperó la sonrisa.

"¡Era hora! Maldita sea... ¡Pelea!".

Pan rió con todas sus fuerzas.

Ella le dio todo el combate que pudo... ¡Ambos peleaban con todas sus fuerzas! Y todo se inclinó hacia Trunks, hacia el Clase Alta, hacia quien tenía definidos sus sentimientos.

Lo hacía feliz aquella violenta danza de dos saiyans, lo hacía sonreír como nunca lo había hecho.

—¡No te rindas! —Le gritó con desesperación—. Sigue, Pan...

Ella gimió envuelta en pura adrenalina y continuó combatiendo con él. Danzando, uno alrededor del otro...

Él sólo la veía ella, y ella solamente a él... La locura nunca había estado tan cercana.

Ese entrenamiento la estaba volviendo loca, ¡poco podía hacer contra él! Odiaba sentirse derrotada, pero un rival poderoso la sensibilizaba demasiado, la llenaba de un sentimiento desgarrador e insoportable...

"Esta pelea es justo como me gusta... ¡Es lo que necesitaba!".

Tanto por descargar… ahora era Trunks quien recibía todos sus sentimientos en forma de puños.

El Príncipe empezó a ganar de forma más notoria, dejando más que debilitada a Pan, quien mucho se esforzaba pero poco podía hacer frente al mejor guerrero del planeta.

Y lo era de verdad... Tenía esa certeza más que ninguna otra.

Se movieron a lo largo y ancho del Palacio, chocándose el uno al otro contra el suelo, el techo, las varias columnas... Todo era grito, todo era una ensalada de sentimientos indefinibles y placenteros.

Trunks apretó sus dientes alterado, golpeando a Pan en medio del aire, dándole un enorme puñetazo en la espalda...

Ella cayó al suelo y él se lanzó sobre Pan.

Se veía herida y poco le importó, estaba ciego.

Completamente ciego...

—Sigue... —Suplicó con la respiración agitada.

Pan lo miró más que satisfecha, aunque débil.

A los ojos de Trunks ella no parecía comprender...

—Eres fuerte... —Y Pan sonrió más todavía.

"Deja de provocarme, chiquilla...".

Trunks pareció desbloquearse y bloquearse a la vez, notando por primera vez como ciertas partes de su cuerpo se sensibilizaban de más ante tan hermosa y poderosa presencia...

Pan lo empujó e invirtió roles, dominando la situación.

La muchacha apretó su cuello con fuerza, cosa que provocó aún más movimiento en cierta zona del cuerpo del Príncipe... Se estaba excitando demasiado, ¡En cualquier momento sería incapaz de contenerse!

—Suéltame —Y así la empujó lejos, reanudándose la llamarada de golpes.

Tan sólo bastó tomarla del cabello entre puño y puño para chocar el hermoso rostro de la guerrera contra la columna más próxima.

¡Ya no podía más!

El aroma del cabello, de la piel, de la sangre...

El cuerpo hermoso y poderoso.

La sonrisa orgullosa de una guerrera...

"Debo irme, debo irme ahora...".

Golpeó el rostro de Pan reiteradas veces contra esa columna, cegado por el deseo que empezaba a matarlo.

Ella quedó por demás atontada, colgando del agarre de Trunks. Volteó su rostro ensangrentado hacia él y lo observó con una sonrisa que parecía imborrable.

"Es demasiado fuerte... Es como si no le costara ni un poco ganarme...".

—Sigamos peleando, principito... —Lo provocó dificultosamente, de forma agitada y resignada.

Estar al borde de la muerte era mejor que rendirse para un saiyan.

"Y mañana seré un poco más fuerte...", pensó Pan al recordar el maravilloso Zenkai Power.

Trunks vio la tenacidad, la pasión, la necesidad de jamás dejar de combatir...

"Si no me voy la terminaré violando...".

Le dolía la enorme excitación que su cuerpo sentía, personificada en la vergonzosa e ineludible rigidez que empezaba a manifestarse entre sus piernas...

No era herirla lo que encendía aquel insoportable fuego en su alma: era la sonrisa, la sed...

El hambre de pelea, el deseo de ver sangre...

Ella era una guerrera, una muy fuerte contrario a lo que cualquier idiota pudiera pensar sobre una "insignificante Clase Baja".

Era digna, era perfecta...

Y era una saiyan.

Le dio un último golpe contra la columna antes de huir despavorido a su cuarto, sorprendiendo a Pan por tan incomprensible abandono.

—¡Pelea, cobarde! —Le gritó ella al verlo alejarse, cayendo al suelo inevitablemente—. ¡PELEA!

Pero nada... Él ya se había marchado.

Se levantó como pudo y sintiendo su cuerpo más pesado que nunca... ¡Le había destrozado la cara! Toda ella estaba adolorida...

Dio paso por paso después de apoyarse en la columna durante largo rato para equilibrarse, yendo hacia el cuarto de Trunks hecha una furia y sin sonrisa que valiera.

"No se lo pienso perdonar...".

Abrió la enorme puerta con dificultad, escuchando como corría agua en el baño.

Con decisión fue hacia esa puerta, pegándose a ella sin ya poder evitarlo, abrazando su cuerpo con sus brazos...

—¡COBARDE! —Le gritó con todas sus fuerzas, sintiendo en cada golpe que él le había dado el dolor al hacerlo—. Huiste como un gran cobarde...

La respuesta no se hizo esperar:

—¡Déjame en paz! —Le gritó él, cargando en la frase una clara frustración—. Vete, Pan... Ve a dormir, descansa... Mañana tenemos que volver a entrenar, no quiero que mueras tan pronto...

La muchacha abrió sus ojos lo más que pudo y completamente sorprendida.

"¡¿Y a este qué demonios le sucede?!".

¿Cómo se atrevía a hablarle así?

¡¿Cómo?!

Cerró los ojos con fastidio.

—Vete al diablo, me hartaste... —Y se arrastró, literalmente, al laboratorio.

Al otro lado de la puerta, Trunks se hundió por completo en el agua de la bañera.

"Lo siento... Pero si no te trato así no te irás... Si te trato bien querré dormir contigo esta noche...".

Sintió que el aire le faltaba y eso pareció animarlo... Siempre lo animaba provocarse algún tipo de sufrimiento.

"Querré dormir contigo para siempre...".

Sacó la cabeza del agua y miró el techo, sumido en una fuerte tristeza.

—Perdón... —Y lloró sin ya poder evitarlo.

Si él hubiera sido un saiyan completo, seguramente no habría podido contenerse de esa forma tan caballerosa...

"Tal vez el control vino de mi lado terrícola...".

Bizarra pero tal vez acertada teoría.

Cuánto de su naturaleza que todavía no conocía...


Derrotada, herida, frustrada... Pan se tiró al suelo sin importarle qué tanto dolor podría causarle el impacto de su cuerpo sobre éste.

Se arrastró hacia abajo de la mesa del laboratorio y depositó su cansado cuerpo sobre las cobijas propias y de él...

Todo olía a él, provocando en la joven una llamarada de sensaciones indefinibles.

—Te odio... —Susurró, poniéndose a llorar al instante—. No puedes subestimarme así, no puedes herir mi orgullo así...

Odiaba la lástima... Odiaba ser subestimada.

¡Odiaba que la hicieran sentir débil!

Y eso, justamente, era lo que Trunks había hecho.

El aroma del Príncipe de los saiyans abundaba en el ambiente, especialmente en las cobijas y en su propio cuerpo...

Abrazó las cobijas, poniéndose boca abajo y llorando y gritando con todas sus fuerzas.

"¡¿Cómo te atreviste a abandonar un combate así a la mitad?!".

Era demasiado frustrante... Demasiado.

Su orgullo una vez más herido, su autoestima nuevamente deshecha...

—... ¿Acaso no te merezco?

Pero las cobijas no le contestaron, tampoco ese aroma...

Tampoco ese poderoso guerrero que había logrado lo que nadie hasta aquel desafortunado momento:

Humillarla en cuerpo y alma.


Nota Final del Capítulo XV

Upa, la frase final de Pan... o.o

El otro día estaba mirando algunos capis de la saga de Boo y me di cuenta de que el casco de Trunks está ASQUEROSAMENTE basado (aunque de manera inconsciente, lo juro) en el del Great Saiyaman XDDD... de todas formas no son iguales... El de Trunks tiene la boca tapada también y es negro y blanco, sobrio... El de Gohan es ridículo y así lo amamos XD

Yendo hacia otros asuntos...

El ritual de la mordida es, lejos, el más grande cliché en la historia de los fanfictions de Dragon Ball.

Yo no soy fanática de usar en mis fics ideas muy "quemadas" (bueno, a veces es inevitable y qué placer cuando nos dejamos llevar... XD), pero con el ritual de la mordida no lo puedo evitar...

Jamás escuché algo más saiyan que el hecho de que se "casen" con una mordida, quien haya tenido esa idea es mi héroe.

(?)

Desde que el ritual y yo nos conocimos (?!) hace años, cuando leí el ensayo de Isabel Ameban sobre los fanfictions de Dragon Ball (tremendamente recomendable, como autora de fics y fan de la serie puedo decir que hubo un antes y un después en mí al leerlo), que lo amo... Amo ese ritual... ¡Y juro que intenté superarlo con ideas propias! Pero nada que yo me haya imaginado alguna vez al escuchar música en mis idas y vueltas de la universidad (el momento máximo de inspiración de esta humilde servidora) pudo superar lo atractivo de este mito/rumor/invento.

No es un hecho oficial y lo sé.

No se sabe quién tuvo esa idea, lo sé.

Pero no puedo evitar usar este ritual en este fic... Perdón

De todas formas no quiero exagerarlo ni abusarme... Además si se me ocurrió una forma de darle un giro un poquito distinto al que leo habitualmente: quería darle mi toque personal (?!!!) y algo más o menos decente se me ocurrió para hacerlo. ¡Espero sorprenderlos! o.o

En fin, nada... Cualquier duda cuenten conmigo que les respondo.

Capi dedicado a Caro, la chica del Facebook que lee este fic y que cumplió años hace unos días... ¡Acá está el capi 15, como lo prometí! Ojalá te guste n.n

Y gracias por la buena onda de sus reviews, me inspiran infinitamente n.n

Bye!


Dragon Ball (c) Akira Toriyama, Bird Studio, Shueisha, Toei Animation.