Renuncia: Los personajes de Kuroko no Basuke no son míos son únicamente usados para realizar estos fics. La historia por su parte sí es mía.
Advertencias: la Mayoría de la clasificación M, sugestión, tensión física. Desesperación. Con la poca información de Akashi, intento que estén, tanto él como kuroko, OC.
Misceláneos
Capítulo I. Preliminares.
Una de las cosas que adoraba Seijuurou, mínimo en sus fantasías, era tener a Tetsuya a su merced. No podía aprisionarlo como gustaría, pero que accediese a vendarse los ojos, simplemente era suculento.
Tetsuya tenía su carácter, por muy amable y educado que fuese, no se podía traspasar esa línea. El hecho de que se sacrificase por los demás, no lo hacía débil y quien viera lo contrario podía sufrir las consecuencias. Seijuurou lo sabía, tenía que tentar por ese campo si deseaba que Tetsuya le siguiera.
El pelirrojo dejó a su presa en el marco de la puerta de su habitación. Era lo suficientemente espaciosa para jugar. En medio del cuarto se vislumbraba una cama matrimonial con sábanas blancas con encaje sobrio y los cojines envueltos en fundas del mismo color; a los lados, unos buró de caoba marrón que contrastaba con la nívea cama, sobre ellos estaban unas lámparas que tenúe luz desbordaban alrededor. La ventana dejaba ondear las cortinas y permitía el acceso a la brisa gélida de la noche. El closet estaba cerrado e impedía su apertura un sillón de buen tamaño y estilo. Ahí podían comenzar.
—Ven, Tetsuya.
Después de un rato, Tetsuya se las ingenió para llegar hasta el sillón donde él estaba sentado, sin necesidad de usar sus manos para tentar por donde caminaba. Siempre lo sorprendía.
Seijuurou jaló a su presa, dejándolo que se acomodase en su regazo. Tenían toda la noche, así que lentamente podían emprender el juego—. Por quién quieres empezar, Akashi.
Él sonrió, no se le estaba pasando por alto, el como ahora le hablaba. Antes de contestar, deslizó una mano debajo de la camisa para palpar la piel nívea del más bajito, él respondió acomodando su frente en contacto con la suya. Tetsuya, ni siquiera necesitaba sus ojos, fijo. Tetsuya era de temer.
—Primero con Daiki. Fue con quien primero entablaste una amistad.
El chico cabeceo, tomó una bocanada de aire y:
"Te contaré desde el momento en que le pedí a Aomine que me ayudase a mejorar mis tiros. De ahí empieza el juego, Akashi.
Aomine había ido un día a entrenarme en las canchas cerca de Torneo, me percaté de que ese día en especial, Momoi no estaba. Raro, porque Momoi no perdería la oportunidad de verme. Sí, lo sé, me quería. Ese día fue la primera vez que encesté una canasta. Aomine comentó que debía cambiar mi postura y tirar de otra forma, al principio no entendía, porque así no se debían hacer los tiros, sin embargo funcionó. En mi arrebato de emoción, el cuál como siempre no se mostraba al exterior, me acerqué trotando a donde estaba Aomine. Estaba feliz. Posiblemente él se dio cuenta, y sacó de los bolsillos de la chaqueta sus manos. No sé en qué momento, pero me aprisionó en la pared. Me sorprendió por lo que no pude reaccionar fácilmente. Su mirada era la de un animal salvaje, por un momento creí que estaba en la zona, al final, no era que creí, estaba en la zona.
—Aomine. Sabes que desteto que me quiten espacio.
—Lo sé—me respondió. Su voz estaba ronca y en cierto modo sensual—. Pero esta vez te quitaré el espacio, para que no vuelvas a marcharte, Tetsu.
Fin"
—¿Eso es todo? —Seijuuro preguntó, ya que ese final abrupto hizo que interrumpiera su actividad mordisqueando el cuello de Tetsuya—. No me decepciones, sé que puedes hacerlo mejor.
—No lo haré, Akashi. Apenas lo conseguí teniéndote de molestia en mi cuello. Además, aprecio a Aomine, no puedo verlo como alguien que quiere cortejarme—. Tetsuya fue tajante en ese punto, y más, al desabrochar un botón de la camisa de Seijuuro.
—Me imagino. A él no se le da bien conquistar. Simplemente, Daiki va a lo que va. Punto.
—¿Tú no haces lo mismo, Akashi?
—Haizaki. Es un degenerado ya desde la Secundaria —Tetsuya susurró un "ni lo sueñes"—. Él pudo haberte abordado. Tu, él, en los vestidores. No, mejor dicho en la bodega de Educación Física. Como él día que te lastimaste la mano. Él quería una venganza en contra de Ryota, porque fue elegido titular y él expulsado… —su presa intentó llamarle la atención, sin embargo, Seijuurou se distrajo un rato degustando de la carne rojiza de sus labios. Podía sentir el aliento que emanaba recortadamente mientras los movían.
—Estás muy conversador, Akashi.
La camisa de Tetsuya estaba completamente desabrochada. Claro que imaginaba a su compañero así con los demás. No porque desease compartir, sino que le resultaba erótico ver una situación en la que la tensión sensual se desbordaba, un acto hermoso. Sabiendo manejar las herramientas, se pueden despertar sensaciones que recorrerían cada vestigio de puntos débiles en el cuerpo humano. Una lengua que palpaba la piel, sintiendo la carnosidad agitada, acalorada y esta a su vez, percibiendo la rugosidad y el líquido arremetiendo entre los poros.
Seijuurou se encendía con escuchar las palabras de Tetsuya, cada palabra que constaba del hilo de una historia inverosímil. Tetsuya siendo de todos. Una realidad. Siendo de él.
Obviamente tampoco pensaría que pudiese haber pasado algo con Haizaki, porque el inútil haría lo que menos le gustaría a su compañero. Podría ser que en unos años después de Teiko, cuando se graduaron de la Secundaria, en algún oscuro callejón, mientras que el fantasma caminaba apaciblemente fuera tentando por el íncubo, destrozando sus fuerzas y terminado en algún basurero. Seijuuro podía ver los encabezados de periódicos.
Lamió el pecho de su presa, la camisa todavía tenía un fin, así que la dejó estar únicamente baja hasta los codos. Su mano seguía desde el principio en la espalda de Tetsuya, ahora, más cerca de sus omóplatos. Tetsuya desabrochó otro de los botones de su camisa y el pelirrojo con su mano libre tomó el mentón para dejar al descubierto aquel cuello que comenzaba a brillar por la exaltación.
—Sigue narrando, Tetsuya. Ahora con Shintarō. Cuéntame más —el aludido bajó su cabeza, rozando con sus labios a Seijuurou —. Todavía no. En este momento, soy quien tiene el control.
La camisa había aprisionado sus manos, atrás de la espalda del Sexto Jugador Fantasma. En ese momento se habían acabado las preliminares.
Continuará…
Guest. Me alegra que te guste la historia. Hay muchas parejas que no son muy conocidas o que no se escriben, luego es triste ver que no hay para leer.
