PECADOS EN LA SANGRE


Capítulo XVII

"Triste pasado, incierto futuro"

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No... —Susurró, sin ya desear ni lograr contener las lágrimas.

Estos miserables... —Dijo con dificultad pero con odio, mucho odio—. Huye, Pan... Ve hacia Bardock, ve hacia el Rey... Pero no pares hasta que ellos paguen por esto, por favor... —Le suplicó.

No... —Siguió susurrando ella.

Tú si sirves... —Se sinceró con ella—. Si no fuera por esto, si no hubiera pasado esto... no habría dudado en unirme a ti... —Y él le dedicó una hermosa y sentida sonrisa.

¡No me digas eso, idiota! —Y lo abrazó más fuerte.

Linda... Huye... No quiero que mueras... —Trec la acarició brevemente, caricia que a Pan se le hizo eterna… pero el último suspiro llegó.

Trec... ¡TREC!

—Trec... —Suspiró la muchacha, acostada bajo la mesa del laboratorio, al rememorar por primera vez tan nefasta escena, la que había cambiado su vida por completo.

La muerte de Trec era el punto de inflexión en su vida, el doloroso instante del fin y del comienzo, del jamás poder volver atrás...

No se había atrevido a recordar aquello hasta ese instante... Bueno, si había recordado un poco, pero no con tanto detalle... Recordar era demasiado doloroso para ella.

Sentía que era una traidora, ¡había pasado muy poco tiempo desde la muerte de Trec...!

"Y ya elegí a otra persona...".

Era la pura verdad, la odiaba pero no podía negarla... Trunks le agradaba y no de un modo convencional.

"Me hubiera gustado tanto unirme a Trec...".

Y eso era en lo único en lo que podía pensar.

Pero no había podido ser, Trec había muerto y eso era irreversible: lo había perdido para siempre.

Aún así...

"Trunks me salvó ese día, me dio una nueva oportunidad".

Estaba agradecida, pero no del todo...

"Tal vez mi destino era morir ese día... Morir junto a Trec...".

Linda... Huye... No quiero que mueras...

"Pero él no quería que yo muriera...".

A lo mejor todo lo que había pasado debía pasar, todo lo que había pasado estaba escrito en su destino...

"Si no hubiera sido por perder a Trec y a mi escuadrón, no habría conocido a Trunks...".

¡¿Pero por qué todo había sido tan difícil?!

"Debo aceptarlo... Debo dejarme llevar y no pensar más en Trec...".

No le gustaba perder el tiempo y al pensar en él eso estaba haciendo...

"Basta de ser débil, Pan... Demuéstrale al Príncipe Feo de lo que eres capaz como guerrera...".

—Y como mujer...

Dejarse llevar y no sentir culpa...

Ninguna culpa por superar la muerte del primer hombre al que había escogido.

"Tal vez Trec así lo querría...".

¡Debía ser fuerte! Más fuerte que nunca.


Ya empezaba a amanecer y poco y nada había dormido... No podía dejar de sentir calor al pensar en ella, al imaginársela en la cama junto a él, al desear con todas sus fuerzas tocar ese cuerpo y oler ese hermoso cabello...

A mirar esos ojos negros durante siglos y de forma ininterrumpida...

Otra vez había soñado con ella y su piel, cosa que había vuelto a calentarlo al máximo.

"Ya no soporto esta pared, ¡la derribaría yo mismo si tuviera un poco más de valor!".

Pero no, no tenía ningún valor...

"¡¿Cómo fui capaz de decirle lo que le dije anoche?! Debe pensar que soy un monstruo...".

—Me odio tanto...

Volvió a dormirse entre bizarros sueños de ellos dos, despertando un par de horas después y con los rayos del brillante cielo rosado entrando por su ventana, esa que mantenía tapada casi por completo por una tela negra, siempre dejando una pequeña línea destapada para dejar entrar a la luz...

Esa que jamás vería con claridad debido a su condición, a su diferencia con respecto a los demás habitantes de Vegetasei.

Luego de darse otro buen baño de agua helada y ya vestido con sus prendas informales, Trunks se acercó a la ventana y observó el cielo por ésta.

"Como me gustaría poder mirarlo de más cerca y sin el casco tapándome...".

Cada día tenía más ganas de dar a conocer su diferencia, pero el miedo a ser rechazado lo detenía con cada vez más fuerza.

"Es inútil, nadie lo va a entender y me matarán... No me da miedo que me maten, pero sí me da miedo el asco en sus rostros".

Mucho miedo...

Y Pan... El asco en el rostro de Pan lo mataría.

Cerró los ojos y se tapó, finalmente, con su acostumbrada capucha, sintiendo justo cuando lo hacía unos golpecitos en la puerta del laboratorio.

Tragó saliva al saber que era ella.

"No me atrevo a mirarla... ¡No soy capaz!".

—Pasa... —Le dijo.

Pan abrió la puerta al instante.

—Hola... —Lo saludó ella de forma indescifrable, mas Trunks no volteó, fijando su vista en el cielo lo más posible y evitando mirarla con todo el dolor del mundo.

Que complicado era para él contenerse a tanta belleza...

—Buenos días —Contestó él con seriedad pero de forma sentida, sin poder evitar emocionarse al sentir su aroma más fuerte y más cercano que nunca, ya sin pared alguna de por medio.

¿Acaso ella podría responderle luego de la tan vergonzosa escena de la noche anterior?

—Me bañaré y entrenaremos —Le contestó ella fríamente para después encerrarse en el baño.

Trunks volteó y miró con atención la puerta de éste, sumido en una total incomprensión.

"¡¿Qué fue eso?!".

Se sentó en su cama y se puso el casco, esperando impacientemente a que ella saliera.

Luego de interminables minutos eso hizo ella...

La puerta se abrió y el hermoso aroma inundó una vez más su habitación.

Se relajó al sentirlo pero no al verla... ¡Pasó por al lado de él con sólo una toalla tapándola!

Apretó los extremos de la cama con sus manos al ver tan inmaculada imagen.

"Me estoy volviendo loco...".

—Me vestiré rápido —Le susurró ella al pararse al lado de él—. Y no aprietes tanto esa cama, la romperás...

Y se fue al laboratorio a cambiarse.

Trunks no pudo hacer otra cosa más que abrir sus ojos enormes y emitir un gemido ahogado.

"¿Fue impresión mía o me estaba provocando?".

Sintió que el suelo temblaba bajo él y se paralizó, apretando los extremos de su cama más fuerte.

"Ya no entiendo nada de lo que está sucediendo...".


—¿A dónde fuiste anoche? —Le preguntó sin rodeos a su hijo mayor—. Busqué tu poder con el Scouter y no lo encontré, ¡no te vayas sin avisar! No es momento para andar escondiéndose...

Bardock miró ofendido a Raditz.

—Padre... —El Líder de Clase Baja estaba sentado en la sala y comiendo solo cuando Raditz apareció frente a él—. Soy lo bastante grande y fuerte como para que te preocupes así... Fui a investigar y no creerás lo que descubrí —Le dijo, restándole importancia a la horrorosa mirada de su padre.

—Ajá —Bardock lo miró peor aún justo cuando su hijo se sentaba frente a él en la mesa—. Así que ahora haces las cosas sin consultar primero...

—Sabes como soy —Raditz le sonrió.

Bardock también lo hizo.

—¿Qué descubriste? —Le preguntó sin mirarlo, concentrándose en la fruta que comía con tantas ganas.

—Nappa volvió a reunirse con sus dos cachorros anoche —Le contó con seriedad—. Estaban hablando del ataque que será dentro de cuatro días...

Raditz ahora sí había sido capaz de llamar la atención de su padre.

—Continúa.

—Según lo que dijeron, Nappa planea hablar con el Rey, contigo y Tark por la mañana, pidiéndoles reunirse en la Plaza Principal de Reuniones hacia el mediodía...

Bardock se atragantó con la fruta.

—¡¿Y eso para qué?! —Le gritó a su hijo luego de toser por unos instantes.

Raditz rió brevemente y con mucha soberbia de por medio.

—Quiere reunir a TODOS los habitantes de Vegetasei, de todas las edades y clases... Todo eso bajo la excusa de hacer un anuncio muy importante y especial para la raza.

Y Bardock no lo soportó más, estallando en carcajadas.

—¡¿Y ahí planea decir lo de Vegeta?! Demasiado ostentoso, no me sorprende de Nappa.

Raditz rió con él.

—A mí tampoco... —Y el hijo mayor de Bardock se puso serio—. No debemos permitir que diga ese secreto.

—¿Y por qué no? Si Vegeta merece un castigo debemos dárselo... —Contestó fríamente.

—No, papá... La prioridad es matar a los traidores, si el secreto llegara a ser INMENSO nos vamos a distraer, y yo no pienso unirme a los traidores para matar al Rey.

Bardock lo miró despectivamente.

—Es cierto, pero no me importaría saber ese secreto.

Raditz rió brevemente.

—A mí tampoco, pero no te preocupes... —Y cerró los ojos con satisfacción—. Antes de darle el golpe final a Nappa se lo preguntaré.

Ambos volvieron a reír.

—Y nada salvará a Vegeta... —Y más risas, las cuales fueron escuchadas desde las escaleras por Kakarotto, quien no sólo escuchó la risa sino toda la conversación.

"El secreto tiene que ver con el Príncipe, no puedo permitir que se metan con él... ¡No es más que una víctima!".

—¿Pero cómo hago para protegerlo? —Musitó rascando su cabeza, inundado por una enorme confusión—. Bueno, ya se me va a ocurrir algo...

Y se fue a comer junto a su padre y su hermano con su acostumbrada despreocupación.


—Ya estoy lista —Pan apareció frente a él, quien no se había movido de su cama.

La observó y se veía hermosa con su traje saiyan, ese que ya, a esas alturas, amaba.

—Bueno... ¿vamos al hall? —Se dirigió a ella con nerviosismo.

Ella no habló, simplemente fue hacia la puerta, por la cual el Príncipe la siguió.

Se pararon uno frente al otro, ya una costumbre, observándose fijamente el uno al otro.

Pan se puso en posición de pelea y él la imitó.

—Vamos... —Y en ese instante Trunks casi perdió el juicio, pues Pan había vuelto a sonreír, ¡de forma aún más radiante que la primera! Hermosa y brillante... La sonrisa que había sido la perdición de aquel hombre, confundiéndose al verla, no comprendiendo por qué había aparecido allí y luego de la tremenda confesión de la noche anterior.

—Pan... —Susurró y no llegó a reaccionar al golpe de ella, el cual lo depositó merecidamente en el suelo.

—¡Demuestra que sirves, cobarde! —Le gritó ella entre provocativas risas, llenando el ambiente de pasión y locura.

"¿Demostrar que sirvo?".

Trunks no logró comprender el sentido de esas palabras, menos todavía al ser atacado nuevamente por su adorada muchachita.

Pelearon enardecidamente y durante horas, sin hablarse, sin hacer más que gemir y golpear, que caerse y levantarse... La pelea era pareja, Trunks no lograba concentrarse pero aún así daba batalla...

Y Pan... ¡Ella sólo reía y peleaba! Estaba terriblemente concentrada, se mostraba más que inspirada y feliz... ¡se notaba cuánto estaba disfrutando esa batalla!

Al mirarla Trunks sentía una lluvia sobre él, gotas de luz y esperanza, de la más cruel y despiadada pasión...

"¿¡Qué intenta decirme?!".

Le dio un puñetazo en el rostro a Pan, la cual se precipitó hacia el suelo luego de varios minutos de combate aéreo.

Se levantó con dificultad cuando él llegó hacia ella, y Trunks la miró fascinado.

Pan escupió sangre y volvió a reír.

—Eso no bastará... —Le dijo débil pero con convicción.

Siguieron peleando durante un largo rato, hasta que ambos acabaron cansados y transpirados, agitados por el arduo entrenamiento.

Trunks volvió a ganar, dándole el último golpe a la muchacha, quien lo observó frustrada y volvió al cuarto de él. El Príncipe fue tras ella para verla entrar al baño.

—Necesito refrescarme —Le dijo y se encerró.

Exhausto, Trunks se tiró en su cama.

Respiró hondo y se sacó el casco para ponerse su capucha, ya no soportaba aquel encierro circular.

Sintió el agua del baño correr y empezó a reír como jamás lo había hecho en su vida.

"Eso fue precioso...".

Rememoró el combate y todo era aroma y sangre, todo era luz...

No existía una palabra que definiera lo que sentía, lo que su corazón de guerrero experimentaba.

"Es perfecta...".

Lloró de alegría pero también de tristeza ya que no tenía una certeza...

Aún no sabía si ella estaba jugando o si, realmente, tenía algún tipo de interés por él.

Lo único que SÍ sabía era que la pasión que ella le había puesto al entrenamiento era devastadora, no podía no significar nada...

O, por lo menos, él no deseaba que estuviera vacía de significado...

Pan salió del baño y pasó al lado de él sin emitir palabra alguna, por lo cual Trunks se levantó confundido, sin saber bien qué pensar...

"Tengo miedo de que todo sea idea mía... ¡tal vez estoy delirando! Cuánto desearía que ella me eligiera a mí...".

Cuánto lo deseaba...


Al otro día, Trunks y Pan volvieron a entrenar de igual forma, incluso la noche anterior habían vuelto a hacerlo...

Trunks cada vez estaba más desesperado y Pan más impredecible, todo era una ensalada de sentimientos difusos entre ellos.

Almorzaron luego de terminar el entrenamiento matutino y asearse, para después volver a sumirse en un profundo silencio, ¡hasta los latidos se escuchaban! Sólo estos y las respiraciones eran perceptibles en tan silencioso ambiente.

Trunks se quedó sentado en su cama y Pan encerrada en el laboratorio, distancia que volvía a dolerle al Príncipe...

Iba a volver a torturarse con desesperados pensamientos cuando el intercomunicador sonó fuera de su habitación. Fue a verlo al instante y se encontró con el rostro de Tark en la pantalla.

Le sonrió dentro de su casco y lo saludó:

—¡Tark! ¿Cómo estás? —Le preguntó más que animado al verlo.

—Príncipe ¡qué radiante parece su voz! —Se sorprendió el Líder de Clase Media—. Me alegra que esté de buen humor...

—¿Ha sucedido algo? —Le preguntó con curiosidad.

—No, es que Son Goten, hijo de Kakarotto y nieto de Bardock, está aquí y me ha pedido que lo llamara... —Le explicó—. Quiere hablar con usted.

Trunks parpadeó con sorpresa.

—Bueno, iré para allá —Le dijo al anciano.

—Aquí lo esperamos —Y Tark cortó la comunicación.

No pudo evitar preguntarse qué querría Goten.

"Tal vez quiere preguntarme si me llevo mejor con Pan...".

¿Tenía una respuesta a esa hipotética pregunta?

"No, en realidad no sé... Sin dudas hay química al entrenar, pero casi ni hablamos...".

Cuánta contradicción...

Fue hacia la puerta del laboratorio y Pan la abrió al instante.

—¿Qué? —Preguntó ella con frialdad.

Trunks cerró sus ojos con frustración.

—Debo irme, Tark y tu tío Goten me esperan... Volveré para el entrenamiento nocturno —Le dijo.

Desde su confesión que le hablaba con suma timidez, una muy común en él pero que le molestaba sentir al dirigirse a ella. Era inevitable... No sabía cómo hablarle, siendo esa, a lo mejor, la razón por la cual casi ni se habían dirigido la palabra en los últimos dos días.

—Bueno... —Y Pan le cerró la puerta en la cara con total indiferencia.

Sin más, Trunks se marchó hacia el laboratorio de Tark, frustrado y feliz, confundido y esperanzado...

"Ya ni sé cómo seguir con todo esto...".


Después de cortar la comunicación, Tark se dirigió hacia Goten y se sentó frente a él alrededor de la mesa de su enorme laboratorio.

Lo miró atentamente y logrando poner nervioso al muchacho.

—¿Ha sucedido algo? —Le preguntó.

—No... —Goten lo miró con vergüenza—. Es que... No sé si contarle, lo siento.

Tark se sorprendió, para luego sonreírle al Clase Baja.

—No te obligaré a contarme, pero siendo que es con el Príncipe con quien quieres hablar, no puedo evitar preocuparme: bien saben todos cuán cercanos somos él y yo.

Sí, Goten sabía de esa cercanía, pero no sabía qué tanto conocía Tark a Trunks.

¿Debía contarle?

—Es sobre... Sobre el secreto de Vegeta —Le dijo tímidamente, revolviéndose en su silla.

Tark se sorprendió más aún.

—¿Qué sabes sobre eso? —Le preguntó seriamente, asombrando al muchacho.

Goten tosió con más nerviosismo, ¡qué difícil era enfrentar esa mirada!

—No sé, simplemente sospecho... —Le dijo levemente sonrojado, Tark lo intimidaba demasiado—. Pero no se preocupe, no tengo malas intenciones para con Trunks, tengo intenciones buenas, es por él por quien estoy preocupado...

Tark se alegró, Trunks merecía toda la preocupación del mundo.

—Es bueno escuchar algo así... —Le dijo—. Dime qué sospechas y tal vez te responda, te lo has ganado, muchachito —Murmuró con tranquilidad—. Conozco a tu familia y sé que son buena gente...

Goten lo miró con sorpresa y se replanteó la situación.

"Este sujeto es el más cercano a Trunks, ¡es incluso más cercano que el Rey! Es en quien Trunks más confía...".

Goten sabía muy bien que, debido a la cercanía del Líder de Clase Media con su abuelo y su hermano Gohan, Tark era tremendamente gentil y leal.

Debía confiar, más tratándose de tan delicada situación.

Sonrió por primera vez.

—Cuando volvíamos de Sitma, en la nave espacial —Empezó a contarle desordenadamente—, mi padre le mostró el planeta Tierra a Trunks. Papá nos contó a él y a mí sobre ese planeta, ya que, como bien sabe usted, él lo conoce mejor que nadie...

—Sí, lo sé muy bien —Tark tuvo la certeza de que aquel despistado muchacho era más inteligente de lo que todos pensaban. ¡Siempre tan subestimado! Pero el nieto menor de Bardock no era ningún idiota, más habiendo sido entrenado por alguien tan despierto como Raditz.

—Bueno... —Goten rascó brevemente su cabeza—. Trunks empezó a hacer preguntas muy extrañas sobre los habitantes de la Tierra, cosas tipo: "¿cómo es la gente físicamente?" o "¿de qué color es el cabello de los terrícolas?"... A mi padre y a mí nos llamó poderosamente la atención escuchar esas preguntas, por lo cual nos planteamos la posibilidad de que Trunks tenga algo que ver con el secreto que Nappa conoce de Vegeta...

El muchacho respiró hondo y Tark asintió para su completa sorpresa.

—Están bien encaminados en sus sospechas —El Líder de Clase Media sabía que aquel muchachito era de confianza, por lo cual no temía confiar en él: bien sabía que Trunks también confiaba en esa familia así que lo que decía no era ir contra él—. Pero aún no entiendo qué es exactamente lo que te preocupa...

Un insistente golpe en la puerta los interrumpió.

—Debe ser el Príncipe —Le dijo Tark a Goten—. Sigue contándome con él, te aseguro que no le molestará —Y le sonrió al Clase Baja en busca de su tranquilidad.

Fue hacia la puerta y le abrió a Trunks.

—Pase, Príncipe —Le habló respetuosamente, logrando irritar al muchacho.

—Estamos en confianza, Tark —Retó Trunks al anciano mientras le daba la mano amablemente a Goten—. No estoy de humor para estúpidos títulos reales.

Tark rió ante aquella frase.

"Por el intercomunicador se veía mucho mejor, está muy ciclotímico".

—Bueno, te tutearé sólo por hoy —Le contestó amablemente—. Goten me estaba contando cosas muy interesantes...

Trunks se sentó en el lugar que ocupaba Tark hasta hacía un instante, permaneciendo el Líder de Clase Media tras él.

—¿Ha sucedido algo? —Le preguntó Trunks al Clase Baja.

—Pues... —Goten volvió a rascar su cabeza, signo de que estaba muy nervioso—. Mi tío Raditz siguió a Nappa ayer y averiguó algunas cosas pero después, seguramente, mi abuelo te lo contará... No vine por eso.

—¿Ah, no? —Trunks se sorprendió—. ¿Entonces...?

Goten tragó saliva.

—El secreto del Rey, de tu padre —Musitó—. Mi padre y yo sospechamos que tiene que ver contigo y estamos preocupados por tu seguridad.

Trunks no pudo evitar enternecerse... ¡Se preocupaban por él! Pero sospechaban y tenía alguna vaga idea de dónde podían venir esas sospechas...

—Mis preguntas cuando volvíamos de Sitma —Dijo, y Goten asintió—. Ese día hablé de más... Lo siento. Me movilizó demasiado todo lo que tu padre me dijo.

Goten se sorprendió por tanta sinceridad, sonriendo brevemente para después volver a ponerse serio, cosa que le costaba mucho pero que era necesaria.

—Entre tus preguntas, el hecho de que nadie haya visto tu rostro y los falsos terrícolas... Todo conduce a ti, Trunks —Le dijo en voz baja, casi avergonzado.

Tark puso una mano sobre el hombro de Trunks, aún permaneciendo tras él.

—Confíe, Príncipe... —Murmuró con amabilidad—. No le digo que le muestre su rostro, pero cuéntele algo, déjelo tranquilo... Tiene su lealtad, se lo garantizo.

—Sí, Trunks... —Goten le sonrió—. ¡Puedes confiar en mí y en mi padre! Nadie además de nosotros sospecha de ti.

Trunks volteó su cabeza hacia Tark.

—No me hables de "usted"... Pensé que ibas a tutearme por hoy.

Tark rió.

—Lo siento, pero es así como me gusta hablarle a mi Príncipe. Le hablo así porque lo respeto.

Trunks cerró sus ojos entre contento y fastidiado, cóctel casi imposible para cualquiera pero no para él.

¿Era adecuado contarle a Goten?

"Él es muy bueno conmigo... Y me da una confianza que sólo con Tark he sentido...".

Soltar la lengua, últimamente, se había vuelto algo muy fácil de hacer... ¿Por qué no en ese momento?

¿Por qué no con Goten?

"Temo que me juzgue...".

Lo miró a los ojos y, de alguna forma casi mística e incomprensible, supo que no lo haría...

—Goten... —Miró fijamente al Clase Baja, ¡iba a confiar en él! No tenía nada que perder...—. Yo no sé, no tengo certezas... —Le dijo en voz baja—. Pero tengo la leve sospecha de que —Hizo una breve y sentida pausa—… tengo sangre terrícola en mis venas...

El hijo de Kakarotto casi resbaló de la silla al escuchar aquello... ¡no esperaba tanta información!

"Es... ¿un híbrido?".

¡Un híbrido!

"Por eso acusaron al planeta Tierra... Ahora entiendo todo...".

—¡Tú eres el secreto! —Exclamó con sorpresa—. ¡Eres tú!

—Seguramente —Admitió—. Aún así te suplico que no digas nada... Yo ya no deseo ocultarme y no creo que lo haga por mucho más tiempo... Cuando la batalla con los traidores finalice me iré un tiempo a la Tierra para saber la verdad, para buscar a mi madre si es que ella aún vive... —Se emocionó al pensar en esa desconocida mujer—. Sé que soy una aberración, pero... —Y se largó a llorar de un instante al otro, logrando conmover a los presentes.

Demasiado peso para sus hombros, estaba más inestable que nunca.

¡Con cuánta facilidad había pasado de la alegría de pelear con Pan a la tristeza de pensar en su madre!

—Trunks... —Goten le dio unas palmadas en el brazo para animarlo—. No eres ninguna aberración... No te he visto, pero sé que no lo eres, ¡alguien tan fuerte no puede ser una aberración para la raza! Eres el mejor saiyan que hay en este planeta...

Sí, eso sentía Goten y de corazón: que Trunks era diferente todos lo sabían y jamás nadie le había reprochado eso, pero al saber que era un híbrido no dejaba de pensarlo... ¡No importaba qué tan diferente fuera él! Lo importante era su fuerza y valentía, su entereza en el campo de batalla... ¡Nada más importaba!

—Te suplico no cuentes esto... Eres el único, además de Tark y mi padre, que lo sabe... —Le pidió Trunks encarecidamente—. Confío en ti...

Goten sonrió con honestidad... ¡confiaba en él! Eso le agradaba.

Y mucho.

—Sólo pido permiso para contárselo a mi padre, él fue quien notó más que yo los detalles... ¡si no se lo digo sería injusto!

Trunks cerró los ojos y sonrió levemente.

—Sólo a él —Recalcó.

—Sí, no se lo diré a nadie más, ni siquiera a mi tío Raditz.

—Y mucho menos a Bardock —Agregó Tark.

—No se preocupen —Y volvió a sonreírles—. Yo no permitiré que se metan contigo, Trunks. Tú no mereces ningún castigo...

—Mi padre tal vez sí lo merezca... —Y agachó la mirada: era la primera vez que se lo planteaba.

"Papá cometió un pecado al permitir que yo naciera, no puedo olvidar algo así...".

Sacudió su cabeza para intentar alejar a esos pensamientos y volviendo a mirar a Goten.

—Eso se verá... —Le contestó el hijo de Kakarotto—. Por lo pronto pensemos en los traidores...

El muchachito de Clase Baja deseaba ver el rostro del Príncipe, ¡le daba mucha curiosidad! Pero prefería verlo cuando él se sintiera seguro de mostrarse... Por eso, prefería no pedírselo.

—Y dime... —Volvió a preguntar Goten—. ¿Qué tal las cosas con Pan? ¿Mejoraron?

La temida pregunta...

Trunks suspiró con desgano.

—Podría decirse que sí... —Dijo sin mucha convicción—. Ella es muy difícil pero hemos estado entrenando y eso la ha puesto de buen humor.

¿Estaría mintiendo? No lo sabía.

Goten no pudo ocultar su alegría.

—¡Que bueno! —Exclamó—. Mi sobrina AMA más que nadie pelear, ¡sin dudas era eso lo que le faltaba!

—Sí... —Trunks se puso melancólico.

"Desearía ser yo lo que le falta...".

Cerró los ojos con fastidio.

"Pero no lograré llamar su atención con puños, si no me muestro ante ella no voy a conseguir nada...".

Que él la conociera más... ¿Habría alguna forma que no implicara mostrarse?

Abrió los ojos y se le ocurrió una idea.

"Pero no sé si ella querrá...".

—Tark —Se dirigió al anciano—. He estado pensando y creo que necesito un espejo... —Le dijo.

Goten miró confundido la situación, mostrándose Tark por demás sorprendido.

—Tengo uno —Le contestó—. Pero no sé si dárselo.

Goten siguió mirando para todos lados, completamente ajeno a la conversación.

Trunks se puso serio e intentó sonar convincente.

—No pasará nada —Le prometió—. Es para Pan, no para mí.

Mentira... Aunque no del todo.

"Creo que debo sincerarme con Pan...".

La deseaba con toda su alma, ¡si quería ser elegido por ella debía preocuparse por algo más que entrenar!

"El entrenamiento es importante, pero hay otras cosas que también ayudan...".

Sentirse mejor con él mismo, por ejemplo.

Tark lo miró a la expectativa por un largo instante.

—Está bien —Y fue hacia otra de las secciones de su enorme laboratorio. Momentos después apareció con un espejo casi tan alto como el último que había tenido.

El que había roto hacía unos días…

—Tome —Se lo dio—. Y tenga cuidado...

Trunks asintió y se levantó de su silla.

—Nos vemos... Goten, por favor sé discreto —Le pidió a su amigo.

El muchachito de Clase Baja seguía sin comprender...

"A lo mejor no le gusta mirarse al espejo...".

—No te preocupes —Lo tranquilizó—. Cuida a mi sobrinita.

"Eso intento...".

Se despidieron de Tark y ambos se fueron, cada uno por su lado.


Trec y Trunks, Trunks y Trec...

Ambos inundando sus pensamientos, corrompiendo sus sentimientos y deshaciendo su corazón...

¡Ella no era una muchacha sentimental!

"Odio comportarme así... ¡Yo no soy una niña débil!".

Seguía en el mismo lugar acostumbrado: bajo la mesa del laboratorio...

Allí podía sentir el aroma de Trunks impregnado en las cobijas que estaban bajo ella, ahí podía percibir en su piel qué tanto le agradaba ese aroma...

Sabía bien que la distancia del Príncipe era más por respeto que por rechazo... ¡Ella sentía la mirada de él en su cuerpo! Sentía el deseo pasar de él a ella entre golpe y golpe en cada entrenamiento...

Pero no se amigaba con el recuerdo de Trec.

Había algo que le faltaba, pero no sabía bien qué era...

"No sé qué será...".

Después de pensarlo mucho, había entendido que no había elegido del todo a Trunks, había una cosa de él que aún no tenía clara...

¡Estaba tan confundida! Era una muchacha muy joven, demasiado joven para haber pasado por tantas cosas en tan poco tiempo…

Sus certezas se volvían incógnitas todo el tiempo…

¿Dónde debía buscar la respuesta a todas sus preguntas?

—Trec…

¿Y si hacía memoria? A lo mejor eso podría ayudarla…

Trató de encontrar en el recuerdo de Trec la respuesta, la cual le costó hallar pero que, finalmente, terminó por aparecer frente a ella...

Y no de una forma bonita...

Bardock reunió a todos los jóvenes Clase Baja en la puerta de su casa, puesto que ese día, como tantos otros, pensaba hablarles un poco más de la cultura saiyan.

Por supuesto que ellos conocían muy bien la cultura de su raza, pero al entrar en cierta edad (pasando los 13 años) era importante explicarles un poco más.

Hablarles de la parte no apta para menores...

Tal vez se les explicaba esto de forma un tanto tardía, sin embargo Bardock así lo prefería: Hablándoles de esto en la edad en la cual empezaban a sentirlo era mantenerlos concentrados ciegamente en los primeros años de combate, de lucha y aprendizaje.

En la Clase Baja era costumbre que el Líder diera estas lecciones... Por eso mismo era Bardock quien estaba allí frente a ellos.

Empecemos, niños —Dijo.

Pan, de 13 años, se sentó lo más cerca posible de su bisabuelo, hombre al cual admiraba con todas sus fuerzas y más que a nadie.

¡Debía mirarlo desde primera fila! Le encantaban las charlas de Bardock...

Recibir su sabiduría siempre era un placer.

Al lado de ella, su vecino Trec también tomó asiento en el suelo, siendo el último de los entre 20 y 30 jóvenes en hacerlo.

Tarde —Lo regañó Bardock.

Trec lo miró desafiante y no le contestó.

Si, Trec miraba así a todo el mundo... ¡Incluso a Bardock!

Eso llamaba poderosamente la atención de Pan, quien siempre veía miedo en las miradas dirigidas a su bisabuelo... Pero no en Trec, él siempre se mantenía entero, aun frente a tan imponente mirada.

Niños, ustedes están creciendo... —Empezó a hablar el Líder de Clase Baja—. Por eso es importante que sepan más sobre nosotros los saiyan.

Todos miraron atentamente al hombre, quien continuó luego de una breve pausa.

Es importante que sepan más de ustedes mismos y de sus instintos. Ya hemos hablado del instinto durante nuestra charla sobre combates; pero este instinto, si bien es el mismo, funciona de otra forma, una que empieza a manifestarse a la edad de ustedes.

¿Qué clase de instinto es? —Preguntó una niña que estaba sentada tras Trec.

Bardock sonrió orgulloso.

El instinto de unión... —Dijo—. A esta edad empezarán a desarrollar ese instinto, el cual los llevará a querer "unirse" a otro saiyan...

Pan parpadeó con sorpresa.

¿Otro saiyan? —Inquirió a su bisabuelo, quien la miró enfadado, no supo explicar él por qué.

Sí, otro saiyan... —Respondió Bardock—. Será un guerrero fuerte, capaz de deslumbrarlos hasta los límites más desconocidos de sus cuerpos. No podrán escapar a él o a ella, querrán pelear con esa persona a diario, lo observarán todo el tiempo... Lo estudiarán en profundidad.

¿Y eso para qué? —Preguntó un niño que estaba sentado atrás de todo.

Para saber si es el indicado —Respondió secamente—. Y, antes de que me pregunten "¿El indicado para qué?" les diré que buscarán saber si es el indicado para unirse a ustedes...

Unirse... —Susurró Pan, asintiendo su bisabuelo a lo que había dicho.

¿Y cómo se supone que nos uniremos a la otra persona? —Preguntó otro niño, callado hasta ese momento.

Bardock rió brevemente.

Luego de elegirse en combate, los dos guerreros que quieran unirse experimentarán el "ritual de unión", el cual consiste en varias faces, siendo la más importante, y de la que les hablaré específicamente hoy, la de morder a la otra persona en el cuello para unir ambas sangres en el interior de cada cuerpo, haciendo a uno propietario de otro. Volviéndose uno solo...

Algunos niños pusieron cara de asco y otros sólo se sorprendieron, siendo Pan la única en sonreír maravillada.

"Que interesante", no pudo evitar pensar al escuchar eso.

De pronto, sintió una mirada sobre ella y, al voltear, notó a Trec.

Su vecino la miraba fijamente y de una manera que ella no supo explicar.

Bardock siguió explicando algunos detalles más de ese ritual completamente instintivo, pero Pan ya no estaba allí, estaba completamente ausente...

A sus 13 años no pudo evitar sentir cómo se le erizaba la piel, pues Trec no desviaba sus orbes negros de los de ella.

La charla terminó varios minutos después y cada uno se marchó para su casa... Pero no Pan, ella se quedó sentada sobre un techo cualquiera de las numerosas casas, meditando en lo aprendido.

"Morder al otro y unirse a ese otro por medio de la sangre...".

¿Pensando en rituales? —Dio un grito de sorpresa al ver cómo Trec aparecía tras ella, sentándose al lado de la muchacha.

No molestes, niño... —Lo provocó ella.

Trec rió.

Pues yo, de serte sincero, no escuché NADA de lo que dijo tu bisabuelo... —Le contó con cierta soberbia rodeando a su cuerpo—. Había algo que me distraía...

Pan lo miró extrañada.

¿Qué cosa? —Preguntó sin entender la conversación...

Trec le sonrió altivamente.

Tu mirada.

Pan parpadeó sin comprender e ignorando sus estúpidas palabras para después volver la vista al cielo.

Deberías haber escuchado, fue muy interesante... —Le contó y lo retó ella—. Presta más atención para la próxima...

Trec volvió a reír, pero esta vez de forma más exagerada.

Yo no creo que deban explicarnos cómo entender a nuestro instinto —Le explicó a Pan—. Yo tengo otro tipo de creencias...

Sí, eso había captado el interés de la muchacha: Trec demostraba una rebeldía que le agradaba de alguna forma que no podía comprender del todo.

Lo miró divertida.

¿Y de qué se tratan esas creencias? —Le preguntó mirándolo, ahora sí, fijamente.

Trec se acercó a su oído, susurrándole risas. Pan se sintió extraña ante la acción.

El viento, entonces, pareció dejar de moverse alrededor de ellos… todo quedó quieto.

Pan respiró hondo y sin lograr moverse.

Yo creo que debemos aprender a conocer nuestro instinto por nosotros mismos... —Dijo suavemente en el oído de ella—. Las explicaciones no valen a la hora de experimentar, y yo creo que soy capaz de unirme a una mujer sin saber cómo nos unimos los saiyans... Llegaría a ese resultado por mí mismo y no con tontas explicaciones.

Y lo siguiente fue extraño:

Pan sintió como su piel se erizaba... Sensación completamente desconocida para ella hasta ese momento.

Olvidó respirar y miró a Trec a los ojos, a centímetros de su rostro.

¿Tanto ego tienes para creer que lo sabes todo? —Le preguntó pero no de la forma que ella quería... Había intentado sonar burlona, sonando más bien confundida.

Y Trec le sonrió, cosa que terminó por descolorarla por completo.

Sí —Y se levantó y se fue.

Pan volvió a observar el cielo, confundida por las extrañas y nuevas sensaciones que su cuerpo experimentaba.

¿Qué fue eso? —Le preguntó, entonces, al viento...

Pero no hubo respuesta.

La única respuesta era la mirada, los ojos de Trec... La seguridad que éstos mostraban, la mezcla de extrañas intenciones que esos ojos dejaban ver...

No lo entendía bien, aún era una niña, pero...

"Sus ojos son... agradables".

Y se sonrojó.

Lloró con todas sus fuerzas al recordar esa vieja historia: la historia de cómo Trec había llamado su atención en primera instancia.

¡Sí! No había sido durante un combate, no había sido entrenando ni golpeándose el uno al otro...

"Lo primero que llamó mi atención, el primer paso que di para elegir a Trec... Fue mirarlo a los ojos...".

Eso, y no otra cosa, era lo que le faltaba con respecto a Trunks.

"No lo he visto a los ojos... Pero sí siento su mirada sobre mí, no sé por qué pero logro sentirla...".

Y eso sintió en aquel momento...

Salió de abajo de la mesa del laboratorio totalmente sobresaltada, mirando directamente a la puerta de éste.

—¿Cuándo llegaste? —Le preguntó a Trunks, quien la miraba desde el umbral de la puerta.

"Jamás noté que él hubiera llegado, no por sonidos...".

Sí por sentir su mirada sobre ella...

Vio que Trunks portaba algo entre sus manos, algo plano, largo y envuelto.

—¿Qué es eso? —Le preguntó acercándose a él.

Trunks no salía de su asombro, ¡Pan estaba llorando cuando él llegó!

"¿Por qué lloraba?".

Parpadeó una y otra vez, sin lograr entender la situación.

—¿Estás bien? —Le preguntó sin poder evitarlo, sin ya soportar la pared invisible y visible entre ellos.

Pan lo miró enfadada y volteó, dándole la espalda.

—No es asunto tuyo —Le contestó fríamente—. Te pregunté algo hace un momento.

Trunks cerró los ojos con tristeza.

—Es un espejo...

Pan volvió a voltear, mirándolo fijamente.

—¿Vas a volver a tus andadas suicidas? —La muchacha se cruzó de brazos y lo examinó extrañamente con la mirada.

—No... —Respondió él en voz baja—. O eso espero.

Pan frunció el seño.

—¿A qué te refieres, principito?

Trunks sintió que se le calentaba la sangre al escuchar esa particular e impertinente forma de dirigirse a él...

Esa palabra, "principito", lo enloquecía e irritaba al mismo tiempo... provocaba emociones demasiado encontradas en su interior.

—No volveré a romperlo con una condición... —Le dijo.

Pan se sorprendió, no esperaba esa frase.

"¿Condición?".

—¿De qué mierda hablas? —Le habló bruscamente, no conocía otra forma de dirigirse a él ni a nadie.

Trunks respiró hondo y decidió sincerarse, sacar de adentro todo lo que tenía.

Todo lo que deseaba darle a ella...

—La condición es que tú me ayudes a no hacerlo.

Y Pan dejó caer sus brazos a cada lado de su cuerpo.

"¿Yo?".

¿Qué planeaba Trunks?

¿Qué sentía ella?

¿Quería ayudarlo?

—Trunks... —Y lo único que fue capaz de hacer, en medio de inútiles odios propios, fue suspirar su nombre.

El nombre de aquel joven Príncipe, el "Príncipe Feo" que ella deseaba y odiaba, a quien ella aborrecía y respetaba...

El hombre al que no le conocía la mirada...

Al que deseaba mirar así como había mirado a Trec aquella primera noche de atracción…


Nota Final del Capítulo XVII

Pensaba hacer volver a Vegeta en este capi pero no se pudo u.u

En fin... Espero les guste y perdonen si sienten que no pasó demasiado, pero este capi era necesario... Pan tenía que reflexionar un poco y a su impertinente manera... ¡Esta chica...!

XD

En el capi que viene se vienen dos escenas fundamentales del fic, lo prometo n.n

Aprovecho esta actualización para subir versiones corregidas del Prólogo y el capítulo I, ya que el otro día los estaba releyendo y me di cuenta de que tenían muchos errores de redacción. Además, hace tiempo que quería normalizar el formato del fic, por lo cual les agregué las rayas de diálogo en reemplazo de los guiones que yo solía usar.

Estoy contenta porque mejoré en este último año, eso siento al releer...

¡Igual me falta tanto...! Voy a esforzarme al máximo para ser un poco mejor cada día.

Les agradezco infinitamente el apoyo, los reviews y mails llenos de buena onda, ¡siempre son motivo de sonrisa e inspiración! Gracias totales.

Besotes n.n


Dragon Ball (c) Akira Toriyama, Bird Studio, Shueisha, Toei Animation.