PECADOS EN LA SANGRE


Capítulo XX

"Venganza, parte I"

—Ya era hora, Kakarotto —retó a su hijo Bardock ni bien entró éste por la puerta de su casa.

Apenas empezaba a amanecer y Kakarotto había tardado un poco más de lo planeado en ir a buscar a Tirm y Esla, su mujer, a la Tierra, tal y como había prometido nueve días atrás. Éstos entraron con él a la casa.

—Hemos entrenado día y noche —anunció un enérgico Tirm al ver a Bardock—. No veo la hora de matar a ese patán.

Bardock rió y los invitó a él y su mujer a sentarse frente al Líder de Clase Baja.

—Nappa ya está reservado, lo siento —espetó con crueldad e ironía—. Pero tienes a esos dos siervos del cerdo... Esos te los dejo, no me interesa vengar personalmente a alguien que no es de mi clase.

Obviamente hablaba de Zarkio. Tirm sonrió satisfecho.

—No esperaba menos, "bajo"... —le habló entre lo amable y lo despectivo—. Tendremos una hermosa batalla hoy...

Sin desear decirle nada más a Tirm, Bardock se enfocó en su hijo menor, quien estaba apoyado en una de las paredes laterales de la sala.

—¿Y a ti qué mierda te pasó? —inquirió violentamente—. ¡Ayer te fuiste muy temprano! Espero que ese viejo decrépito no haya sido el motivo de tu tardanza...

Kakarotto sonrió con despreocupación.

Por supuesto que hablaba de su abuelo Gohan y odiaba cuando su padre era tan hiriente; aún así, a esa altura de su vida, Kakarotto no permitía que esos estúpidos comentarios lo irritaran de más.

"Por supuesto que fue por mi abuelito... ¡Me moría de ganas de verlo! Cazamos un animal y comimos mucho, como cuando yo era un niño...".

Como cuando él era Gokuh.

Se produjo un silencio, el cual fue interrumpido por la puerta.

—¡Abuelo! —gritó Gohan con emoción al verlo, a él y a todos.

Bardock le dedicó una de sus miradas fulminantes.

—¿Y a ti qué te pasa? —preguntó una vez más—. Estás demasiado emocionado.

Gohan sonrió.

—Yo también te extrañé, abuelo... —contestó con amabilidad—. Hoy volveremos a ver a Pan, ¡ella volverá a casa con todos nosotros!

El Líder de Clase Baja observó entre risas a su nieto mayor.

"Se nota que extraña a la chiquilla...".

¿Para qué negarlo? Él también la extrañaba.

"Tan ruidosa e insoportable... ¡él único ruido que he escuchado últimamente es el de los estúpidos comentarios de Goten! Extraño a la niña, ella se parece más a mí...".

Y eso, sin duda, le encantaba.

—Eso sucederá siempre y cuando ganemos...

Tirm se metió en la conversación.

—¿Usted cree que será tan difícil? —le preguntó—. Yo no lo veo tan así... Somos más.

—Pero ellos son de la elite —respondió velozmente Bardock—. Estoy seguro de que, al saber que Nappa es un asesino de saiyans, todos, o por lo menos muchos de los Clase Alta que pelearon contra Freezer y vivieron la Era de la Auto Superación, se pondrán de nuestro lado... De todas formas, no será fácil.

Era soberbio, sí... Pero cuando se trataba de una batalla, Bardock era un poco más objetivo.

"La parte buena es que será una batalla más que emocionante".


Su casa, al amanecer, parecía un planeta vacío. No se sentía ni un ruido más que su respiración...

Parado frente a la puerta de su casa, Nappa sonrió satisfecho.

—Hoy te vengaré, tío... —susurró recordando a Vaugun.

Entonces, sin poder evitarlo, Nappa evocó un recuerdo, el cual era, nada más y nada menos, de la última charla que tuvo con su tío.

—Al fin ha llegado el día de vengarte...

Acababan de conquistar un planeta en la Galaxia del Este, habiéndose ganado un gran descanso acompañado de un enorme banquete.

Sí, Nappa y Vaugun habían exterminado a otra especie del universo.

Sentados sobre unas rocas y comiendo algún animal extraño de ese lejano planeta, todo parecía tranquilo... Pero no, Vaugun lucía extraño y Nappa no se atrevía a preguntarle qué le ocurría.

Mocoso entrometido... —por supuesto su tío había notado cómo lo observaba él, logrando inquietar al poderoso Líder de Clase Alta—. Hoy por la mañana descubrí algo atroz, es por eso que estoy callado.

Se sorprendió al escuchar a su tío... ¡Que se lo contara así, tan libremente, era signo de que lo que había descubierto era realmente asqueroso!

¡Ya se me hacía raro tu silencio! —exclamó Nappa entre risas—. ¿Qué mierda ocurrió?

Vaugun terminó con la pata de aquel extraño animal, lanzando lejos de él el hueso sobrante.

El "Rey Vegeta"... —exclamó falsamente—. He descubierto algo realmente horrendo en su cuarto...

Nappa lo miró sorprendido.

¿Y tú qué hacías ahí?

Hace días que noto raro a ese imbécil... —musitó—. Entra y sale de su cuarto tomando demasiadas precauciones; además, noté se muestra algo consternado desde la muerte de su padre, el VERDADERO Rey Vegeta...

Su sobrino observó el suelo, sin darle muchas vueltas al asunto.

Nadie se lo esperaba —dijo—. El Rey Vegeta era demasiado fuerte... ¡Morir de forma tan misteriosa! Eliminado por un sobreviviente de la batalla con Freezer que buscaba venganza... ¡Un Rey saiyan no merece morir de forma tan patética!

Concuerdo —contestó Vaugun—. Ni mencionar la desaparición de Broly... ¡Bien sabes que Vegeta, el PRÍNCIPE Vegeta, era el más débil de los tres! Si no se sabe nada de Broly y si el Rey murió de forma tan misteriosa no hay motivos para que Vegeta esté vivo.

Nappa rió.

¿Qué insinúas? —indagó.

Vaugun rió peor que él.

Vegeta es un traidor.

Y las risas se fueron, condensándose el aire.

Nappa observó a su tío entre impaciente y sorprendido.

¿Cómo lo sabes?

Vaugun se puso serio.

Hoy por la mañana se descuidó, se veía "deprimido", parecía un idiota —relató en medio de una creciente furia—. Entré en su cuarto y vi un bebé... ¡Un bebé! Un asqueroso bebé...

Nappa abrió los ojos con sorpresa.

¿Asqueroso? —preguntó confundido.

¡Sí! —y Vaugun se puso de pie, no soportando la ira—. ¡Igual a Vegeta pero "distinto"...! —escupió hacia un lado y apretó sus puños con impotencia—. ¡UN HÍBRIDO!

Nappa se paró ante la noticia.

¡¿Hibrido? —exclamó—. ¡Eso no es posible...!

Vaugun lo observó con desesperación, tomándolo violentamente de los hombros.

¡Nappa, niñito, escúchame! —gritó—. ¡Debo matar a ese canalla! No tengo dudas de que él es el padre del bebé... ¡Sus rostros son idénticos! Pero ese engendro tiene los ojos azules, además de unos mechones lilas que NADA tienen que ver con nosotros...

Nappa se enfureció junto a su tío.

¡No puede ser! —contestó—. Ese maldito traidor... ¡Siempre lo supe...! Vegeta nunca sintió por nuestra sangre lo que sentimos nosotros, siempre fue demasiado rebelde... ¡MATEMOSLO!

Quiso ir hacia su nave para marcharse a Vegetasei pero Vaugun no se lo permitió.

No estamos a nivel de Vegeta... —espetó con fastidio—. ¡Iré yo solo! Si ambos morimos ¿quién cobrará venganza en nombre de la sangre? Serás tú, muchacho.

Nappa se enfureció.

¡Espero no seas tan idiota como para ir a pelear tú solo! Ambos, juntos, tendremos posibilidades! ¡DEBE MORIR SI O SI! —se descontroló—. ¡VAMOS A MATARLO!

Su tío, entonces, le dio una enorme bofetada, la cual lo depositó en el suelo.

¡PIENSA! —le gritó—. Si yo muero, tú serás el nuevo Líder de Clase Alta y hombre de alta confianza para el "Rey"; entrenarás a los niños de la elite y los convertirás en tu ejército... ¡No importa si es ahora o dentro de mil años! Vegeta DEBE morir y, si no soy yo quien lo mata, VAS A SER TÚ, te lo ordeno, mocoso... ¡SERÁS TÚ! Quiero que lo único rescatable de mi familia se lleve el honor... ¡Serás el saiyan más fuerte! Serás el Rey de los saiyans...

Nappa rió, comprendiendo finalmente a su tío.

"Rey... No suena nada mal".

¡Así será...! —exclamó enfadado y emocionado—. ¡Pero no hace falta que te sacrifiques! No te comportes como un principiante...

Vaugun rió mientras su sobrino se levantaba del suelo.

Bah, ¡si no descargo mi furia sobre él no podré dormir en paz! —afirmó sin pelos en la lengua—. ¡Ese bebé es una aberración! ¡Él también debe morir! Además... —y se volvió a poner serio—. Cuando vi a ese niño dudé... ¡El Rey y Broly! ¿Si Vegeta está ocultando a ese engendro, por qué no habría de ocultar otros crímenes?

Y eso sí que fue capaz de descontrolar por completo a Nappa.

¡¿ACASO INSINUAS QUE LOS MATÓ VEGETA? —gritó—... ¡Eso sí que no! ¡NO! Hay que torturarlo hasta que pierda la última gota de sangre... ¡No merece que la sangre saiyan corra por sus venas!

No lo merece... —respondió Vaugun con una media sonrisa—. Tiene demasiados pecados en la sangre... ¡Es una deshonra para los saiyans! Por eso hoy iré a verlo; intentaré matar a ese asqueroso bebé... Si no lo logro, tú lo harás —y respiró hondo—. Tú lo harás...

Nappa y Vaugun se observaron durante largos instantes.

No entiendo tu afán de morir en vano... —murmuró Nappa.

Vaugun adoptó el semblante más orgullo del universo.

Somos saiyans —contestó con tranquilidad—. Los saiyans no dudamos en morir cuando se trata de defender nuestra sangre... ¡Y nuestra sangre ha sido asquerosamente profanada! Esta es MI venganza; si yo no la cumplo tú cumple la tuya, no te metas en mi acto de justicia...

Tío... —volvió a murmurar, orgulloso de aquel maestro y consejero, de aquel poderoso guerrero saiyan.

El Rey Vegeta y yo nos conocíamos desde niños... No permitiré que su hijo ponga en vergüenza a la raza por la cual mi Rey luchó tanto... ¡No permitiré que deshonre nuestra sangre! Vengaré al Rey cueste lo que cueste...

Entiendo... —asintió Nappa—. ¿Cabello lila? ¿Ojos azules? Debemos averiguar de dónde mierda salió ese mocoso... ¡Hay que exterminar a esa raza que se atrevió a mezclarse con la nuestra!

Planeta Tierra —contestó, para sorpresa del más joven, Vaugun—. Antes de salir de viaje, el Rey Vegeta me lo dijo... "Mi estúpido hijo va demasiado seguido a algún planeta desconocido... Mandé a unos Clase Media a investigar y me dijeron que ha estado yendo al planeta Tierra, el cual se encuentra en la Galaxia del Norte".

¡¿QUÉ? —exclamó Nappa—. Conozco ese planeta... ¡Son débiles!

Exacto —afirmó Vaugun—. La última vez que mi Rey se fue iba con dirección al planeta Tierra, quería averiguar qué mierda sucedía allí... ¡Y murió! Broly, al enterarse de que el Rey se había marchado, preguntó a los de la Central Espacial el origen y también se marchó... Muy raro, demasiadas coincidencias... ¡Pero me importa un bledo el destino de los terrícolas! El único que debe morir es el engendro, además de su pecador padre... Ya habrá tiempo para matar a la puta que lo trajo al mundo.

Ambos rieron con todas sus fuerzas.

Has lo que desees, como tu alumno y heredero de tu puesto en la Clase Alta no me meteré en tus asuntos —susurró Nappa—. Pero más te vale que, cuando llegue el momento, estés conmigo y el ejército que formaré a la hora de matar al Rey y su aberración de hijo...

Vaugun estrechó su mano.

No seas tan sentimental, ha llegado el momento de irnos...

Y eso hicieron los guerreros, se marcharon a toda velocidad con rumbo a Vegetasei.

—Esa misma noche, el Rey Vegeta dijo que intentaste matarlo... —la sangre de Nappa hirvió—. ¡Seguramente eso fue cierto! Pero con excusas tan idiotas como "él no me aceptaba como nuevo Rey" y demás parafernalia no pude creerte... ¡Jamás te creí!

Golpeó una de las paredes de su casa con frustración.

"Y cuando tu hijo apareció con ese casco... ¡Desde ese día he deseado con toda mi alma destrozarlos a ambos!".

—Y eso haré hoy... No me detendré hasta exterminarlos...

Quiero que lo único rescatable de mi familia se lleve el honor... ¡Serás el saiyan más fuerte! Serás el Rey de los saiyans...

Nappa volvió a reír.

—Y exterminaré a la Clase Baja, la cual jamás debió ser considerada "saiyan"...

Irremediablemente, Nappa terminó recordando a sus padres.

Ambos eran de Clase Baja y murieron patéticamente en manos de Recoom, uno de los mejores soldados de Freezer, durante aquella mortífera batalla.

Nappa hacía años que no trataba con ellos, pues su tío Vaugun, único Clase Alta de la familia, se lo había llevado de bebé junto a él, para así recibir el entrenamiento que un niño de Clase Alta merecía.

Para así convertirse en el mejor soldado de elite...

Entre los saiyans, era muy extraño que sucediera eso: si los padres eran Clase Baja, sin dudas sus hijos también lo serían... Pero, de haber ciertos antecedentes de una clase más elevada en la familia, sin dudas eso podía ocurrir, aunque en ocasiones muy aisladas.

Uno de esos casos aislados había sido Nappa.

"Desde entonces he odiado a la Clase Baja, he odiado a mis padres por morir en manos de un inepto...".

Cuando era niño, Nappa era rebajado por sus compañeros de elite con frases del estilo "hijo de Clase Baja" y demás tonterías infantiles, las cuales pasaron a ser cosa seria para el robusto guerrero.

Y Zuzik...

"La mujer que deseé durante años y a la cual le demostré todo mi poder... ¡Me cambió por el débil de Raditz!".

Esa fue la gota que rebalsó el vaso en su vida.

—Nada deseo más que hacer perpetuar a la Clase Alta, ¡quiero que la Clase Baja desaparezca del mapa! ¡QUE DESAPAREZCA DEL UNIVERSO!

Abrió la puerta de su casa y, sin nada más que hacer allí, se marchó hacia las afueras del planeta, donde su maravilloso ejército de elite lo esperaba para ultimar detalles para la batalla.

"Por la vergüenza, por la traición... ¡Me vengaré de todo aquel que no merezca ser saiyan al igual que nosotros!".

—Así será... ¡voy a ganar...!


Faltaban un par de horas para el mediodía y Vegeta le había dicho hacía una hora a Tark, a través del intercomunicador, que todos los que sabían "la verdad" se reunieran en el hall del Palacio con él.

Lo más pronto posible, mejor...

Avisó a su hijo con una fría voz que saliera cuanto antes, pues su Scouter le decía que Bardock, Tark y algunas personas más estaban a punto de llegar.

—Sal, mocoso... Ha llegado el momento —anunció de su lado de la puerta.

Caminó hacia el hall y escuchó la indiferente respuesta de su hijo.

—Iré en un momento, papá.

"Debe estar furioso conmigo, como de costumbre...".

Al pararse en medio del hall, la puerta del Palacio se abrió abruptamente. Los líderes de la Clase Baja y Media estuvieron rápidamente frente a él, acompañados por Raditz y Kakarotto.

Bardock miró seriamente al Rey. Habían dejado a Goten y a Gohan junto a Videl y Chichi, quienes también participarían más tarde en la batalla.

Vegeta sonrió satisfecho.

—Bien, pobres diablos... —exclamó e irritó a los presentes—. En cuanto llegue mi inútil hijo hablaremos sobre la estrategia a seguir en este combate, ¡espero no hayan sido tan idiotas en creer que sin una estrategia podrían ganarle a Nappa y su elite!

—Rey Vegeta... —murmuró Tark—. No hable así del Príncipe, ¿está en el Palacio?

—Sí —contestó el Rey—. Ya le avisé, debe estar por venir...

Todos miraron en dirección a la habitación de Trunks, justo para ver cómo salía por la puerta junto a otra persona, la cual estaba totalmente tapada por una túnica negra.

"La chiquilla...", pensó Vegeta.

Trunks puso su mano sobre la espalda de Pan, cosa que puso en alerta instantáneamente a Bardock.

"¡¿Y a este qué le pasa?".

Pan está a salvo en mi cuarto y no me la quitarás...

"¡Maldita sea! Lo había olvidado, ¡esa maldita frase!... Más le vale no haber ido más allá de lo debido con mi bisnieta...".

Al llegar hacia los presentes, Pan no pudo evitar emocionarse.

"Al fin...".

Corrió un poco la capucha y le permitió a su abuelo, su bisabuelo y Raditz ver un poco de su rostro.

—Hola... —saludó en un tono indescifrable, mezcla de felicidad, ansiedad, nostalgia... Mezcla de demasiados sentimientos encontrados en el corazón de la valiente guerrera.

Llamando la atención de todos, Kakarotto fue el primero en reaccionar y de una forma no muy saiyan... Corrió hacia ella y la levantó en el aire, abrazándola fuertemente.

—¡Nietecita! —gritó de felicidad—. Te hemos echado tanto de menos...

Maldijo a su abuelo por ser tan eufórico, pero también lo abrazó.

"Yo también los extrañé...".

Sin soltar a Kakarotto, Pan observó con atención a Bardock, a quien le sonrió levemente. No hacían falta palabras, con esa mirada le había dicho todo lo que deseaba decirle.

Bardock le devolvió aquella sonrisa tan honesta.

"Estás a salvo, eso es lo que importa".

Luego del corto pero sentido momento, Kakarotto depositó a Pan en el suelo y los saiyans formaron una ronda, la cual les permitía a todos mirarse los unos a los otros.

—Bien —Vegeta se cruzó de brazos y adoptó un semblante por demás altivo—. Ustedes, los bajos, son débiles y es obvio que no durarán ni cinco minutos frente a un soldado de la elite —sentenció para molestia de todos—. Es necesario que armemos una estrategia; no deseo que el patio de mi Palacio quede manchado de sangre...

Bardock se irritó un poco más que el resto.

—¡Pues quién sabe! —musitó—. A lo mejor la sangre no sea nuestra sino de "otras" personas... —y lo miró fijamente.

Vegeta aceptó la provocación.

—Tú no sabes nada, insecto —dijo—. Poseo más poder del que todos ustedes piensan, pero ya habrá tiempo para alardear, no lo haré con palabras sino con acciones... —Más bien, Vegeta no sentía deseos de seguir con esa estupidez—. ¿Cómo piensan organizarse? Porque yo no los salvaré; no gastaré mis energías en guerreros que pelean mal.

Trunks no pudo evitar sobresaltarse ante las palabras de su padre, las cuales lo despertaron de aquel ensueño en el cual Pan lo sumía constantemente para llevarlo a la asquerosa realidad.

—No los provoques, padre —le ordenó más que pedirle—. Ellos son nuestros aliados, respétalos.

Firme y orgulloso... Vegeta se sorprendió y Pan sonrió satisfecha.

"Así me gusta, principito...".

Por más ganas que Vegeta tuviera de molerlo a golpes, sabía que debía contenerse.

"No más trapos sucios a la vista".

—Quiero escuchar estrategias —ordenó a los presentes.

Todos se sumieron en sus pensamientos, menos Tark, quien ya había pensado en eso de antemano; había logrado llegar a una buena conclusión, cosa que ningún otro había conseguido con la suficiente convicción.

—Si suponemos que los Clase Alta mayores no nos ayudarán —explicó—. Lo mejor sería ir de a varios contra la elite, con la máxima misión de debilitarlos lo más posible... Así lo hicimos aquella vez con los soldados más fuertes de Freezer y funcionó, sería bueno repetir esa estrategia en esta ocasión tan especial.

Vegeta se mostró indiferente pero, a la vez, estaba bastante interesado.

—Continúa —pidió.

Tark tosió brevemente, aclarando su garganta.

—Los Clase Media iremos adelante, los Clase Baja estarán cubiertos por nosotros.

Bardock interrumpió:

—¿Y si los Clase Alta mayores nos ayudan? —cuestionó—. Porque estoy seguro de que lo harán, son hombres de honor como tú y yo, no como el incompetente de Nappa.

Tark sonrió.

—Eso sería algo maravilloso, nos vendrían muy bien —respondió tranquilamente.

—¡Eso es aburrido! —gritó, haciendo que todos giraran hacia ella, Pan—. ¡Yo no quiero que me protejan! Me agrada la idea de ir de a varios, pero no quiero quedarme sin pelear, no lo voy a permitir.

Trunks la observó con preocupación, intentando tranquilizarla al depositar una mano en su hombro.

—Tranquila, Pan... —le habló dulcemente, cosa que llamó la atención de todos, especialmente de Bardock y no para bien—. Tendrás tu parte, yo mismo te protegeré y me aseguraré de que la tengas.

Pan lo miró de mala manera.

"Que adorable... Es un idiota".

—Trunks —acotó la muchachita—, sería mejor si tú defendieras a los Clase Baja más débiles, no pierdas el tiempo con una excelente guerrera como yo.

El Príncipe sonrió al escuchar aquello.

"Si hay algo de ella que me enloquece, es su orgullo saiyan".

Bardock estaba observando la situación con muchísima atención, irritado hasta límites insospechables.

"Primero le toca el hombro, luego le habla dulcemente y, después de eso, ella lo llama 'Trunks'... ¡Demasiada confianza!".

Kakarotto, divertido con la situación, intentó calmar a su padre con su mejor cara de alegría.

—No seas tan severo... —murmuró en su oído, asegurándose así de que nadie más lo escuchara.

Bardock lo fulminó con la mirada.

"No te metas, niño idiota... ¡Estamos hablando de mi bisnieta!".

Kakarotto dejó de observarlo y volvió sus ojos a Trunks y Pan, notando cierta complicidad poco común para con alguien en ella.

"Creo que se llevan muy bien", pensó.

Tark, ajeno a toda situación de celos que daba vueltas por el aire, pidió la palabra:

—Coincido con la señorita, Príncipe —dijo—. Usted defienda a los más débiles; los Clase Alta que se nos unan, esperemos así sea, junto a los Clase Media defenderemos a los mejores Clase Baja.

Vegeta se metió:

—Entonces tú, Trunks —exclamó—, defenderás a los más inútiles. Los saiyans de Clase Alta que se nos unan junto a los medios debilitarán lo más posible a los de elite; allí será cuando los bajos hagan algo: cuando sólo quede la basura por levantar.

Bardock gimió de furia.

"¡Me cansa! Me cansa demasiado su altanería...".

—¿Y Usted qué hará mientras tanto, mi excelentísimo Rey Vegeta? —preguntó con una preocupación extremadamente fingida.

Vegeta esbozó una sonrisa.

—Es obvio —contestó—. Yo soy el Rey y por eso me quedaré con la mejor parte: Nappa. Es MI víctima.

"Por haber planeado derrocarme de forma tan insípida e inútil".

—NO —Raditz habló fuertemente, manteniendo sus ojos cerrados y sus brazos cruzados. Su voz sonó ronca y cortante—. Debilítalo todo lo que quieras, pero Nappa es MÍO. No te metas en mi venganza; es personal, Vegeta —y lo fulminó con la mirada.

Vegeta lo miró peor.

—Bah, haz lo que quieras... —Sorprendente fue que el Rey no se molestara por el impertinente tuteo, pero Raditz y él se conocían hacía demasiados años como para tratarse tan respetuosamente—. Si tan feliz te hace te lo dejaré para ti solo, pero más vale que seas cruel; los mataré a ambos si no lo eres.

Raditz mostró sus dientes, orgulloso.

—Será un placer...

Mucho más no había para discutir.

—Quédense por los alrededores —ordenó el Rey—. Momentos antes del mediodía los quiero a todos reunidos en torno al Palacio; hoy será un gran día si es que demuestran que no son tan buenos para nada —y se puso serio—. Trunks, tú guarda a esa niña por un rato más, no quiero verla hasta que empiece el combate.

El Príncipe iba a decir algo pero la misma Pan no se lo permitió.

—Se equivoca, Rey Vegeta... —habló idéntico a Bardock en lo altanero—. Esto también es personal para mí y yo haré mi entrada de la forma que se me antoje; ni usted ni NADIE me sacará mi ansiada entrada triunfal.

Vegeta se sorprendió al igual que los demás.

—¡¿Qué mierda insinúas, mocosa? —exigió saber.

Pan se quitó la capucha para que el Rey viera su rebosante sonrisa.

—Ya lo verá —espetó—. Si se lo cuento dejará de ser sorpresa...

Vegeta se irritó de más ante ese trato tan irrespetuoso, yendo hacia ella para golpearla.

—¡Insolente...!

Un puño fue hacia la muy bien plantada muchacha, pero Trunks no le permitió a ese puño llegar a destino.

—Respétala, padre —le ordenó a Vegeta, sujetando su muñeca con todas sus fuerzas—. Yo mismo procuraré que no cometa un error que pueda dificultar nuestra estrategia... —aseguró, soltando su muñeca y empujándolo a varios metros de él—. Por lo pronto DÉJALA EN PAZ si no es que deseas morir en mis manos.

Todos los presentes quedaron estupefactos por la extraña escena que acababan de presenciar. Bardock, por su parte, se sintió irritado y agradecido a la vez.

"No me cabe la menor duda... Tú quieres a la niña".

Y eso le generó demasiados sentimientos.

"No es momento de intentar ordenarlos, cuando la batalla termine me encargaré de él".

Vegeta volvió a acercarse, ignorando a su hijo y a la muchachita.

—Comuniquen a sus clases acerca de la estrategia, no quiero movimientos en falso —dijo—. Váyanse.

Sin nada más para decir, Bardock, Raditz y Kakarotto salieron del Palacio. Tark iba a seguirlos, pero Trunks lo detuvo al tomarlo suavemente del brazo.

—Quiero que te encargues en persona de proteger a Pan... —susurró en su oído.

Tark se dio media vuelta y sumergió su mirada en el sombrío casco. No tardó mucho en sonreír.

—¿Es muy importante para Usted? —indagó respetuosamente.

Trunks sonrió.

—Sí.

¡Lo sabía! Tark lo sospechaba, conocía demasiado al Príncipe para comprender sus extrañas actitudes.

"Espero sea mutuo".

Luego de ese breve diálogo, Tark se marchó.

Trunks fue hacia Pan y la invitó cortésmente a ir hacia el cuarto de nuevo.

—Sólo serán un par de horas... —le aseguró dulcemente.

"De seguro no tiene deseos de estar allí ni un minuto más".

Y no se equivocaba...

—Bueno, vamos... haré un precalentamiento en el laboratorio —dijo.

Esa idea lo excitó pero intentó evadir ese sentimiento; no era prudente cambiar el orden de sus prioridades.

"Será mejor que me quede al lado de mi cama, si la veo precalentar me excitaré demasiado".

Ambos se marcharon ante la inefable mirada de Vegeta. Finalmente solo, el Rey fue hacia su cuarto y meditó frente a la ventana de siempre.

"Esto se ha salido de control...".

—Hice todo mal, Bulma.

No, el final de la batalla no era el final de los problemas...

Y, entonces, el Rey decidió tomar precauciones.

"Si Nappa llegara a delatar a Trunks, él tendría que huir de inmediato".

Fue hacia su casi nunca usado escritorio, se sentó frente a éste y tomó un papel y una pluma.

"En caso de que deba ser todo rápido, le daré este papel".

Escribió tres cosas en éste, tres palabras que le darían las pistas necesarias a Trunks a la hora de ir a la Tierra.

"Corporación Cápsula", "Capital del Oeste" y...

—"Bulma"...


No duró mucho al lado de su cama, pues la respiración agitada de una Pan que entrenaba enardecidamente en el laboratorio lo distraía demasiado. Sin soportarlo más y tratando de no excitarse ante la sola idea del cuerpo femenino danzando una batalla en solitario, Trunks golpeó la puerta que lo separaba de Pan.

—Linda… —susurró contra la puerta, casi disfrutando el tratarla con dulzura—. ¿Podemos hablar?

Había algo que deseaba decirle y que aún no le había comunicado. Él pensaba que era sumamente importante darle esa información, más sabiendo que en la batalla que casi se les venía encima no todo tenía por qué salir bien…

"Se lo diré no sólo porque quiero que lo sepa ante cualquier eventualidad, sino porque necesito decírselo a alguien… A ella sobretodo, porque ella es Pan…".

Era totalmente importante hablar de aquel asunto.

La puerta se abrió de un instante al otro, mostrando ante Trunks una imagen casi perfecta: Pan agitada por el entrenamiento que estaba realizando.

"Hermosa…".

La cara de pocos amigos de su adorada muchachita lo sacó de la imagen de ensueño que casi estaba imaginando, pues su mirada no era para nada tierna sino todo lo contrario.

—¡¿Qué quieres? Interrumpes mi precalentamiento —exclamó Pan.

Trunks se agitó levemente, sintiéndose nervioso por algún motivo.

—Quería decirte algo…

—Pasa. —La muchacha le abrió paso hacia el laboratorio.

Ambos se sentaron sobre el suelo, uno frente al otro; Pan lo miró fijamente.

—Habla —espetó cruzándose de brazos.

Trunks respiró hondo.

"Sin pausas, debo decirlo…".

—Hay algo que no te dije en medio de todo este embrollo —le comunicó.

Pan lo miró extrañada.

—¿Qué cosa? —inquirió.

"Vamos, Trunks… No es un detalle tan importante para ella, ¿o sí lo es?", se preguntó a sí mismo.

Sin respuesta, el Príncipe prosiguió:

—La Tierra… —balbuceó.

Pan lo miró aún más extrañada.

—El planeta donde mi abuelo Kakarotto creció, ese del que conozco un poco… —dijo ella al escuchar sobre ese lugar—. ¿Qué pasa por la Tierra? ¿Quieres ir a buscar más "refrigeradores"? Entiendo que te gusta la tecnología.

Trunks carraspeó y tomó la mano de su querida niña.

—Ese es el planeta en el cual nací…

Y el rostro de Pan pasó de la extrañez a la sorpresa total e inocultable.

"De la Tierra… ¡Del planeta de mi abuelo!".

Y necesitó sonreír por un instante, sonrisa que casi fue imperceptible para el Príncipe.

—Con razón eres como eres —afirmó la muchacha, convencidísima de lo que decía—. Mi abuelo es un saiyan criado como terrícola, por lo cual es más bueno, cariñoso y dulce que la mayoría de la gente aquí… Tú te pareces a él.

Trunks agradeció la naturalidad de su reacción, pidiéndole a Pan que guardara el secreto.

—Jamás pondría en peligro el planeta del que mi abuelo me habló durante toda mi vida… —le aseguró ella ante su pedido—. De paso, aprovecharé para conocerlo, cosa que mi bisabuelo jamás permitió.

—¿Por qué? —preguntó un Trunks impresionado por las palabras.

Pan sonrió con cierta nostalgia, gesto que se veía hermoso en su rostro juvenil.

"Mejor no le digo que es porque mi bisabuelo odia ese planeta por culpa de mi abuelo y sus constantes escapadas… Además de que por culpa de los terrícolas él no es quien mi bisabuelo siempre quiso que sea".

No era opción decirle algo así a la persona más sensible de todo Vegetasei.

"Mejor ni se lo digo… No deseo soportar otro ataque emocional de Trunks".

—Eso no importa, lo que importa es que allí iremos siempre y cuando ganes… ¡Siempre y cuando ganemos! Sino, no merecerás ver a tu madre.

Aunque rudas, las palabras de Pan le encantaron a Trunks.

—Así será… —suspiró—. Así espero que sea…

"Contigo a mi lado…".


El momento que había ansiado durante toda su vida había llegado... ¡su venganza había venido a buscarlo! Nappa sonrió satisfecho, parado frente a la puerta del Palacio y observando a la multitud en pleno crecimiento.

"Primero le diré a todos que Vegeta es un traidor, así todos se volverán en su contra y lo matarán junto al chiquillo deforme... ¡Y luego mi parte favorita! Mis soldados matarán a TODA la Clase Baja y someterán a la Clase Media... ¡Nada puede salir mal!".

Eso sí, a Nappa le preocupaban mucho dos cosas:

"La chiquilla que desapareció en Tramat debe estar muerta... ¡Eso espero! Y Tirm, el único traidor de la elite que aún vivía, desapareció luego del asesinato de Zarkio... ¡No pude silenciarlo! Tal vez huyó como un cobarde, eso no me sorprendería...".

—¡Empieza de una buena vez! —gritó Vegeta tras él, exasperado—. Ya estamos todos...

Sí, en la Plaza Central del Palacio se veía demasiada gente, claramente estaban todos presentes. Claro que no eran miles de personas, en Vegetasei no había más de 500 saiyans... Eran una raza poco numerosa.

"Ha llegado el momento...".

Se dio vuelta para asegurarse de que el Rey y su asqueroso hijo estuvieran presentes, encontrándose con ambos en idéntica pose: cruzados de brazos y con la cabeza en alto.

Trunks observó con asco a Nappa, deseando que Pan estuviera bien.

Al llegar a su cuarto, antes de la pequeña charla sobre la Tierra, le había preguntado sobre esa "entrada triunfal" que tenía planeada, no obteniendo respuesta de la muchachita.

Cuando escuches un grito mira hacia arriba.

Eso era lo único que le había contado.

—¡Saiyans! —gritó Nappa con todas sus fuerzas en la cima de aquellas largas escaleras—. ¡Los convoqué por algo muy importante; quiero que me escuchen con atención!

El ambiente de aquel mediodía en Vegetasei pasó de murmullos constantes a silencio absoluto.

Miró unos instantes a sus soldados de elite, posicionados al pie de las escaleras, del lado derecho desde su perspectiva.

—¡Te escuchamos, Nappa! —contestó amablemente Tark, quien estaba justo frente a él, también al pie de las escaleras.

"Bien, lo diré...".

Respiró profundo y buscó las palabras en su mente.

"No debo andar con estúpidos rodeos".

—He investigado durante años —contó a sus hermanos de sangre—. He luchado durante todo este tiempo con el único propósito de buscar lo mejor para nosotros, los saiyans —hizo una breve pero no eterna pausa—. ¡Tantos años de dedicación me han llevado a la verdad!

—¡¿Qué verdad? —gritó Keu, uno de sus dos más fieles soldados, quien le dio el pie perfecto para explayarse.

Vegeta cerró los ojos y sonrió levemente.

"Dilo, sabandija".

—¡EL REY VEGETA ES UN TRAIDOR! —y todo fue exclamación entre los saiyans.

Nappa giró hacia Vegeta, ansioso por ver su reacción. Pero nada... Vegeta permanecía inmutable... Eso sí que lo enfureció.

—Repite eso, cerdo —ordenó Trunks con su voz más seria y furiosa. Ya no lo soportaba, deseaba pelear...

Nappa giró hacia él y le dedicó su peor mirada.

—¡ES UN TRAIDOR! —repitió—. ¡Y, además... tú...!

—¡TÚ TAMBIÉN ERES UN TRAIDOR! —una voz desconocida captó la atención de todos.

Trunks miró hacia arriba y sonrió sinceramente.

Era ella... Su muchachita.

Pan se mostró desde el techo del Palacio, aterrizando entre el Rey y el Príncipe.

Nappa se desquició ante ese corte inesperado.

—¡¿Y tú quién mierda eres? —exigió saber.

Todos los saiyans presentes se pusieron en guardia, pues aquel misterioso ser estaba encapuchado y no sabían si representaba un peligro o no.

Pan rió a carcajadas y fue hacia Nappa, abofeteándolo a la vista de todos.

—¡KABU! ¡ZET! ¡MEGA!... ¡TRAMAT! —gritó en su cara, humillándolo con su peor voz—¡¿Te suenan esos nombres? —y Pan miró a la audiencia—. ¡¿A ustedes les suenan?

Net, aquel muchachito del escuadrón de Goten, fue el primero en reaccionar ante esos nombres.

—¡LOS PLANETAS EN LOS CUALES MURIERON SOLDADOS DE CLASE BAJA! —Contestó con todas sus energías—. ¡DONDE TANTOS HERMANOS DE CLASE MURIERON MISTERIOSAMENTE!

Pan sonrió, aún manteniendo su identidad en la penumbra.

—¡Exacto! —le contestó a Net—. Pero es una lástima... —y volvió a mirar a Nappa—. Olvidaron matar a una persona...

Nappa palideció y no logró reaccionar.

"Es... ¡Es...!".

Y Pan, finalmente, destapó su cabeza, mostrándose ante Nappa y ante todos.

Saliendo a la luz después de tanto tiempo...

Todo fue asombro.

—¡OLVIDARON MATAR A LA BISNIETA DE BARDOCK! —dijo orgullosamente—. ¡A MÍ! —Y se apuntó con su propio pulgar, orgullosa de ser ella misma como jamás lo había estado—. ¡Es una lástima, cerdo! —exclamó muerta de risa y quitándose aquella molesta túnica—. ¡YO LO VI TODO! Dos soldados de Clase Alta... ¡Dos súbditos tuyos! —profirió rápidamente, sintiendo en el aire el peligro que sus palabras representaban—. ¡ELLOS MATARON A TODOS! Y no sólo eso... ¡VIOLARON A TODAS LAS MUJERES QUE LUEGO APARECIERON MUERTAS!... ¡Ustedes! ¡USTEDES! Soldados de elite —y escupió hacia un lado—. ¡SON USTEDES LOS QUE TRAICIONARON A LA SANGRE SAIYAN!

Y Nappa reaccionó.

"Soy un imbécil… ¡he permitido que una estúpida niña arruine mi plan!".

Levantó su puño para golpearla, preso del odio que haber sido tan descuidado le generaba, cuando el Príncipe Trunks, en un hábil e indetectable movimiento, se interpuso. Recibió el puño con la palma de su mano.

Varios saiyans levantaron vuelo, sintiendo en la sangre la necesidad de matar.

—Ni se te ocurra tocarla, cerdo —espetó—. Para hacerlo deberás pasar por mi cadáver.

Nappa estuvo a punto de contraatacar y la gente a punto de empezar a pelear cuando otra voz sonó en los aires, detrás de toda la multitud presente.

—¡TE OLVIDASTE DE ALGO, MOCOSA! —Gritó otro encapuchado, quien voló hacia Nappa y se paró justo detrás de Pan y Trunks—. ¡MANDASTE A MATAR A UN CLASE ALTA! —y se quitó la túnica, resultando ser Tirm—. ¡A Zarkio! ¡A MI COMPAÑERO! Y quisiste matarme a mí...

Trunks se moría de ganas de hablar; Nappa lucía demasiado en shock y era tremendamente tentadora la idea de hundirlo más en el fango:

—¡TRAIDOR! —Gritó e hizo palidecer a la multitud por su severo tono de Realeza—. ¡Has matado demasiada gente! ¡Demasiados saiyans...! —y rió como casi nunca lo hacía, como un saiyan—. ¡AHORA SERÁS TÚ QUIEN MUERA!

—¡Clase Baja! —Bardock dio la señal a sus hombres.

—¡Clase Media! —Tark hizo lo propio con los suyos.

Vegeta se elevó en los aires y observó todo entre risas, aún cruzado de brazos.

—¡A PELEAR! —y dio comienzo, oficialmente, al combate.

—¡ELITE! —gritó Nappa convocando a sus soldados, los cuales se agruparon detrás de él—. Maten a esta maldita aberración... ¡MATENLO! ¡A él y a todos los Clase Baja, a la MALDITA clase que no merece NUESTRA SANGRE!

Esa frase desencadenó un verdadero bullicio, haciendo entender a varios Clase Alta los horrendos planes de Nappa.

Los soldados de elite se dispersaron y lanzaron poderosos Energy Ha, los cuales hirieron a algunos, mataron a otros y pasaron desapercibidos para unos pocos afortunados.

Tark y Bardock fueron blancos de algunos de estos rayos, los que esquivaron hábilmente. El primero ordenó a su clase que atacara y Bardock ordenó a los suyos que fueran tras los primeros.

Logrando estar más o menos organizados en tan revoltosa batalla, los golpes y los rayos dieron inicio.

Pero…

Nappa se disponía a atacar a la Clase Baja al igual que sus muchachos, cuando algo lo detuvo inesperadamente. Demasiada imprudencia… Entre la chiquilla y el traidor de la elite se había desconcentrado demasiado.

—¡Tú no vas a ningún lado! —Vegeta inmovilizó a Nappa, aferrándose a sus brazos, inmovilizándolo por completo con su poder—. Tenemos que hablar… —y dedicó su mejor risa a su ex compañero de escuadrón.

"¡MALDITO VEGETA!".


Trunks buscó a Nice y Keu, perdiendo de vista a Nice cuando Tirm y otros Clase Alta, los cuales claramente demostraban estar a favor de ellos, lo rodearon.

"Está en poderosas manos. Tirm podrá con él, más con la ayuda de los demás".

Aprovechando que nadie había llegado hasta Keu, fue hacia él a toda velocidad. En el aire, se plantó frente a ese guerrero y apretó fuertemente sus puños.

—Tú serás mi primera víctima —musitó.

Keu rió y se mostró despreocupado.

—Asquerosa aberración... —dijo—. ¡NO ME GANARÁS!

El combate entre ellos, entonces, no hizo más que empezar.

Trunks logró dominar el combate por varios minutos y lanzó a Keu lejos de él, quien dio contra el suelo. Allí, varios Clase Media y Clase Baja lo atacaron, dejándolo inmovilizado por un instante; mas éste no duró lo suficiente. Tironeó del largo cabello a una mujer de Clase Media, golpeando su cabeza contra el suelo y matándola al instante.

Furioso por no llegar a tiempo, Trunks hizo a un lado a los demás soldados para volver a enfrentarse a él. Pelearon cuerpo a cuerpo y la cosa estaba tremendamente pareja; aún así, cierta ventaja de Trunks era más que palpable.

"¡Es fuerte...!", pensó entre ataque y ataque.

Juntó sus manos y le dio un fuerte puñetazo, el cual arrastró a Keu por las escaleras del Palacio. Allí, los mismos soldados de antes lo abordaron sedientos de su pecadora sangre.


Habiendo organizado a su clase, Tark buscó con la mirada a Pan.

"Debo cumplir mi promesa...".

Antes de que ella pudiera ir hacia algún soldado de elite, el Líder de Clase Media la sujetó fuertemente del brazo.

—Señorita —le susurró mirándola a los ojos—. El Príncipe me ha encargado su seguridad. Permanezca a mi lado y juntos mataremos a algún soldado... Le prometo que usted dará el golpe final.

Pan sonrió orgullosa.

"Creo que me conoce lo suficiente...".

—Eso espero, señor —habló respetuosamente por primera vez en mucho tiempo.

Varios altos y bajos se agruparon con ellos, entre los cuales estaba Goten.

—Hola, sobrinita —le sonrió.

—No es momento, tío —Pan le dio un puñetazo en el estómago y fue, junto a Tark y los demás, hacia un soldado de elite.

Goten rascó su cabeza con confusión y finalmente logró ponerse serio, yendo hacia ellos.

El rival elegido fue un robusto soldado de elite, el cual era casi tan grande como Nappa a pesar de su notoria juventud. Tenía el cabello casi rapado y de color negro. Aún no había atacado a nadie y parecía ser el rival ideal para ellos.

—¡Hacia él! —Tark y sus compañeros atacaron al instante, propinándole algunos golpes pero siendo derribados, uno detrás del otro, con suma facilidad.

Pan cayó al suelo con resignación y su tío fue a parar encima de ella.

—¡Quítate! —le habló con violencia.

Volvieron a volar hacia el enemigo, atacando en conjunto luego de que Tark mantuviera varios segundos de digna pelea con él, cosa que no había logrado sostener...

Goten y Pan atacaron por cada costado, poniéndose la situación un poco difícil para el Clase Alta, pero no lo suficiente... Los volvió a derribar fácilmente.

—¡Hump! —Pan refunfuñó como nunca mientras se levantaba del suelo una vez más —. Esto no va a quedar así...

El sujeto derribó a dos Clase Media después de pelear varios instantes contra ellos, recibiendo con los brazos abiertos a la orgullosa muchachita.

—Muy persistente —susurró frente a ella, relamiendo sus labios en un claro acto de lujuria—. Me gustan las mujeres como tú...

Pan mostró los dientes con irritación.

—Y a mí, los tipos como tú me dan un tremendo asco...

Empezaron a pelear cuerpo a cuerpo y, al no poder la muchachita soportar del todo aquella danza de violencia, Tark se le unió para ayudarle.

—¡Dejen de intentarlo! —Recomendó el soldado de elite—. No me van a ganar, son basura...

Y alguien lo atacó por la espalda...

Cayó en medio de las escaleras, en un impacto por demás doloroso. Ante el grupo de Tark se develaron dos Clase Alta que, al juzgar por su apariencia, tenían más de 100 años.

—¡Rik, Deck! —Tark los reconoció—. Peleemos como cuando le ganamos a Freezer...

Ambos guerreros de la Alta se mostraron ansiosos.

—¡Una muerte se paga con otra muerte! —aseguró el más alto de ambos, Rik—. Así hacemos justicia los saiyans...

Y fueron hacia el robusto soldado de elite.


"¡Esto está más difícil de lo que supuse!", pensó un irritado Bardock luego de recibir un fuerte puñetazo en su rostro, el cual lo había hecho sentir sumamente humillado.

"Debo vengar a los muertos de mi clase... ¡Lo voy a hacer aunque tenga que morir!".

Este grupo combatía en tierra con un Clase Alta de baja estatura y pelo gris tirando a negro, quien se veía asquerosamente confiado.

—¡Soy de la elite! —Exclamó al tomar del cabello a un tambaleante Bardock—. ¡¿Acaso pensaste que esto sería fácil?

Bardock, pese a su dificultosa situación, no se olvidó de reír como a él le gustaba.

—¡La gente sin honor siempre es fácil! —Contestó convencido de sus palabras—. Sólo representas basura para mí...

Dirigió hacia él una serie de golpes, a los cuales se unieron Gohan, el pequeño Net y Videl. Lo hicieron muy bien, pero ese Clase Alta era demasiado fuerte... De los 12 que habían ido a pelear con él, únicamente vivían ellos cuatro; seis cadáveres yacían muy cerca de donde empezaron a pelear, entre los cuales se encontraba Hubec, el líder del escuadrón de Goten.

Net salió volando por los aires luego de un puñetazo, Bardock volvió a caer y sólo quedaron Videl y Gohan. Videl lo atacó con todas sus fuerzas, pero un Energy-Ha impactó en su espalda, poder que la dejó inconsciente y sangrando.

Bardock fue hacia ella y corroboró si vivía, desesperado ante el miembro de su familia herido. Videl estaba viva pero el costado derecho de su cuerpo estaba sangrando...

Gohan, un poco elevado en el aire, vio a su mujer y perdió el control.

"Aún no nos hemos reunido con Pan...".

—¡VIDEL! —el soldado de elite pensó que iría hacia la mujer, pero no... Gohan lo sorprendió con un enorme poder y una inmensa velocidad, logrando darle combate.

Bardock, aún cuidando a Videl, se permitió sonreír a pesar de la delicada situación.

"Gohan tiene una particularidad tan útil... ¡Tan útil! Es tranquilo como el agua, pero cuando se enfada logra llegar a un nivel que le compite tranquilamente a un Clase Alta... ¡La fortaleza de mi nieto jamás deja de sorprenderme!".

Net se acercó a él y a Videl, herido pero furioso.

—Cuídala, muchachito —le ordenó Bardock, entregándole en brazos a Videl. Acto seguido le sonrió orgulloso—. Has luchado maravillosamente, ¡que no te extrañe llegar a ser el Líder de esta clase alguna vez!

Net se mostró desinteresado.

—No me engaña, lo dice para que no vuelva a pelear.

Bardock rió.

—Exacto... Pero eres fuerte, niñito... —y el Líder de Clase Baja fue hacia su nieto mayor, más que dispuesto a ayudarlo.

"Si me quedara sentado no sería yo... ¡Y yo soy Bardock!".


Limpió su sangre y rió fuertemente.

—Cuando aparecieron en Sitma, encapuchados —explicó—, uno de los "seres de la Tierra" era asquerosamente enano, él mató a mi compañero... ¡Y ahora que sé que nadie además de Keu y tú pudieron haberlo hecho, tengo la certeza de que TÚ MATASTE A ZARKIO!

Tirm pronunció el nombre de su amigo de forma orgullosa y, por qué no, sentida. Eran el grupo que más alto estaba en el siempre rosado cielo de Vegetasei.

Nice lo miró con asco.

—¡¿Y qué si fui yo? —contestó con orgullo—. Es por el bien de nuestra raza... ¡YA NO QUEREMOS NI DÉBILES NI TRAIDORES!

Detrás de Tirm, los padres de él y los de Zarkio, todos de Clase Alta, además de Asle, la mujer de Tirm, gritaron con todas sus fuerzas.

—¡Entonces...! —habló el padre de Zarkio—. Si no deben vivir ni débiles ni traidores... ¡TÚ NO DEBES VIVIR! —sentenció—. ¡A ÉL!

Los cinco guerreros de Clase Alta y la guerrera de Clase Baja atacaron a la vez, yendo hacia Nice con mucha dificultad pero no la pensada... ¡juntos representaban más poder que ese imbécil! La balanza no tardó mucho en inclinarse hacia ellos.


Estaba parado al pie de las escaleras, inmutable. Sus ojos estaban tremendamente fijos en Vegeta y Nappa, sus antiguos compañeros de escuadrón.

Raditz no se movía ni un milímetro.

Estaba esperando el momento: necesitaba su venganza, necesitaba hacer correr la sangre del cerdo, mancharse con ésta y gemir de felicidad ante su putrefacto cadáver.

"Y ni con eso le haré pagar todas las asquerosidades que me hizo...".

Sonrió levemente, pero no por muchos minutos...

Se permitió girar su cabeza hacia la derecha, viendo muy cerca de él a un grupo de como 30 o 40 soldados de Clase Alta, todos ellos mayores de 90 años al juzgar por su piel arrugada.

"¿Por qué no se mueven?".

Miró en todas direcciones y vio a la mayoría de sus aliados en muchas dificultades frente a la elite.

"Necesitamos a los Clase Alta, por más que esto hiera tremendamente mi orgullo debo admitirlo...".

Sin dudarlo, abandonó momentáneamente su sentida vigilia para ir hacia ellos. Voló unos metros y aterrizó frente a los Clase Alta, logrando captar enteramente su atención.

—¿Qué sucede? —preguntó autoritariamente, sin miedo alguno a provocar a una clase más alta que la de él—. ¿Acaso no tienen motivos suficientes para tomar partido por la Clase Baja y la Realeza?

El que parecía más anciano entre todo ese gentío, un saiyan muy alto y de cabello muy corto y negro, dio un paso al frente y encaró a Raditz.

—Queremos oír ambas campanas —espetó—. Queremos saber qué es lo que Nappa tiene para decir del Rey.

Raditz rió.

—Los entiendo, pero mientras tanto sería bueno que vengaran a los hermanos de sangre que han muerto por culpa de ese cerdo.

Una mujer, de unos 100 años, miró desafiante al Clase Baja.

—No defenderé al Rey si es un traidor al igual que Nappa —exclamó—. Ya basta de silencio... —y se dirigió a sus compañeros de clase—. ¡Vayamos por Nappa! Cuando él diga lo que tenga para decir decidiremos a quién matar primero... ¡Decidiremos quién es el más pecador de los dos!

Todos respondieron afirmativamente al designio de la guerrera, yendo a toda velocidad hacia el Rey y Nappa.

Raditz refunfuñó.

"Tienen razón, lo sé... ¡Pero nada de lo que Vegeta haya hecho me hará creer que merece morir antes que Nappa!".

Fue hacia ellos sin pensarlo dos veces.


Gracias a la ayuda de Rik y Deck, el grupo de Tark pudo herir tremendamente al soldado de elite, quien fue muy debilitado por sus poderosos rivales. Posteriormente a un enfurecido enfrentamiento entre soldados de Clase Alta, Rik hirió su hombro con un rayo de energía, justo para que Deck le propinara varios puñetazos en el rostro.

Todos aterrizaron sobre la enorme plaza, donde formaron una ronda para humillar con puños y patadas al súbdito de Nappa. Se lo pasaban de uno a otro entre risas e, incluso, escupitajos.

—¡Asqueroso! —Pan lo sujetó de un brazo y le dio un tremendo rodillazo en la espalda, el cual logró derribar finalmente y después de varios minutos a tan golpeado guerrero.

Rik y Deck, sabiendo que ese saiyan ya tenía sus segundos contados, abandonaron a ese grupo para ir a ayudar a otro.

—Lo han hecho bien —afirmó Rik justo antes de retirarse junto a su compañero.

Tark puso su mano en el hombro de Pan.

—Es todo tuyo, como lo prometí —le dijo con una sonrisa, la cual gesticuló con dificultad dado su cansancio.

Pan limpió la sangre que manchaba su mentón, mirando alegremente al de elite.

"Tantos días encerrada imaginando este momento...".

Apretó sus puños y pateó repetidas veces a su robusto rival, inundando el ambiente con su desenfadada y sincera risa. Lo tomó de la parte superior del cráneo, haciendo que él la mirara a los ojos con las pocas energías que le quedaban.

—Eres basura... —murmuró el guerrero, escupiendo sangre sobre Pan al hablar.

Esto ni inmutó a la bisnieta de Bardock.

—No tanto como tú... —y Pan, muerta de risa, apuntó su mano sobre el pecho del hombre y lanzó un devastador rayo, el cual mató a fin de cuentas a aquel sujeto.

Lo dejó caer al suelo, inerte.

—¡Esto es por mi escuadrón muerto en Tramat! —gritó—. ¡MELT, ZIRIO, TEZO! —nombró a cada uno de ellos—. Ahora sólo me falta vengar a Trec...

—Dispersémonos —ordenó Tark sin tiempo mientras Pan pateaba alegremente el cadáver de quien acababan de derrotar—. ¡Ayudemos a nuestros compañeros!

Goten y Pan fueron junto a Bardock y Tark junto a un grupo donde únicamente quedaban debilitados Clase Baja, acompañado por los tres guerreros que habían quedado aparte de ellos en ese grupo: dos hombres de Clase Media y una mujer de Clase Baja.

Aún había mucho por hacer...


—¡SUÉLTAME, VEGETA! —exigió un todavía atrapado Nappa.

Su ex compañero lo tenía bien sujetado.

—"Rey", querrás decir... —lo corrigió con soberbia.

Nappa volvió a intentar soltarse pero el más fuerte saiyan lo tenía muy bien agarrado de los brazos y por la espalda.

—¡JAMÁS! —gritó—. ¡Tú me das asco...! ¡TRAIDOR!

Vegeta sonrió.

—No tienes pruebas... ¿O de qué me culpas?

Nappa volvió a forcejear inútilmente.

—Mi tío, tu padre, Broly... —susurró como pudo.

Vegeta se sorprendió por lo bien informado que estaba.

—Nadie te creerá —afirmó—. No tienes pruebas ni testigos que sostengan tus desvaríos... —rió a carcajadas—. ¡Estás indefenso! No sabes NADA...

Pero quien rió al último fue Nappa...

—El Príncipe Trunks es un híbrido... Mitad saiyan, mitad terrícola —exclamó para molestia de Vegeta—. ¡Y de eso sí tengo pruebas!

Vegeta no pudo evitar abrir los ojos exageradamente.

"Ya estaba enterado de que él lo sabía... ¡¿Por qué permito que me afecte tanto?".

Bulma; la débil abandonada en la Tierra; su angustiado e infeliz hijo...

"Lo sabe...".

Y esa certeza lo entristecía y, al mismo tiempo, enfurecía...

"No perdonaré que él lo sepa... ¡No permitiré que nadie más se entere!".

Trunks corría peligro: Vegeta debía matar a Nappa.

El Rey perdió el control y se propuso atacarlo, pero Raditz y muchos Clase Alta aparecieron frente a ellos.

—Te escuché —musitó la Clase Alta de elevada edad, dirigiéndose a Nappa—. ¿De qué tienes pruebas?

Otro Clase Alta dio un paso hacia ellos.

—¡¿Qué clase de pecados ha cometido el Rey?

Vegeta los observó sin ya ninguna sonrisa, estaba desesperado.

—¡¿Cómo se atreven a cuestionar mi honor? —gritó—. ¡No les permito tremenda falta de respeto!

Y en ese instante cometió el peor error de su vida.

Soltó a Nappa, cegado por la cantidad de molestas circunstancias, y fue directo hacia el saiyan que le había hablado último... Quiso golpearlo, quiso destrozarlo con sus propias manos por atreverse a decir semejante barbaridad…

—¡NO TE ATREVAS A CUESTIONARME, SABANDIJA! —gritó a todo pulmón.

Nappa observó, al fin libre, aquel estúpido arranque.

"Estás realmente trastornado, Vegeta...".

Sonrió satisfecho.

Fue hacia Vegeta y se interpuso entre él y el Clase Alta, captando la atención de todos dada su maquiavélica sonrisa.

—¡Por segunda vez te has vuelto a descuidar! —afirmó frente a un Rey que no lograba reaccionar—. La primera le costó la vida a mi tío Vaugun, pero esta será mi venganza en su honor...

Y todo se nubló para el Rey de los saiyans.

Su corazón latió y, entonces...

—¡NAPPA! —Vegeta finalmente se dio cuenta de su enorme imprudencia.

"Esto podría costarle la vida al mocoso...".

¡A su hijo...!

Intentó taparle la boca con un puñetazo, pero varios Clase Alta lo sujetaron de los brazos, logrando frenarlo. Si no hubieran sido varios, eso hubiera sido imposible.

—¡HABLA! —exigió la mujer de gran edad, quien sujetaba de la muñeca izquierda al Rey—. Habla de una maldita vez.

Raditz observó la situación con seriedad, sin saber muy bien cómo reaccionar.

"Debo ser realista...", intentó convencerse. "Este secreto merece salir a la luz...".

Volvió a repetírselo: Nadie lograría desviarlo de su esperada venganza sobre el cerdo. La vida del Rey poco y nada tenía que ver con eso.

Nappa rió enloquecidamente, disfrutando cada instante de esa escena.

"¡Al fin... ¡Todo ha salido como yo quería!".

Miró fijamente a los presentes, especialmente al Rey que aborrecía con toda su alma.

"Sin tapujos".

¡La verdad!

—Mató a mi tío Vaugun; mató al VERDADERO Rey Vegeta; "desapareció" a Broly y tuvo un hijo con una terrícola... —se desahogó con un placer que casi rallaba lo morboso—. ¡ESOS SON LOS PECADOS EN LA SANGRE DE VEGETA!

Todos seguían peleando alrededor de ellos, todavía se escuchaban los gritos, los rayos y los golpes...

Pero, frente a la puerta del Palacio, el reloj de Vegetasei dejó de correr.

Vegeta, a fin de cuentas, había perdido frente a Nappa.


Nota Final del Capítulo XX

Es la primera vez que un fic escrito por mí supera los 100 reviews... ¡Todo gracias a ustedes!

Gracias a todos los que firmaron y a Alexei por el review 100: coincido con vos, más vale un buen comentario que 500 "conti pliss", y sé que estos 100 reviews fueron preciosos, los amé a todos y cada uno de ellos, por ser honestos conmigo y decirme lo que esta historia les generó en cada etapa n.n

Que emoción XD, ¡gracias a todos!

Yendo al capi... uf, mucha nostalgia y poca inspiración últimamente XD

No soy especialista en los combates "a gran escala", es la primera vez que hago algo así... Acepto críticas constructivas, les juro que me vendrían bien, me gustaría crecer en esto.

Consideren "Schwarzer Sarg" de Yousei Teikoku la banda sonora oficial de esta pelea (?). A veces, cuando estoy acostada en mi cama escuchándola, me la imagino como el opening del fic XD

(Sí, tengo ese tipo de pensamientos... trastornados pensamientos XD).

Imaginar a Pan vestida como la cantante en el videoclip es sencillamente inevitable para mí, perdón XD

(?)

Basta de desvaríos... n.n

Con respecto a la estrategia: al imaginarme cómo serían capaces de tener alguna posibilidad de ganar, me imaginé a los Clase Baja y demás peleando contra los de la elite al estilo Bardock vs los soldados de Freezer... Tengo que ser un poco realista y, siendo esos chicos de elite los más fuertes de planeta, no van a ser tan fáciles de derrotar.

Claro que teniendo a Trunks, Tirm y demás guerreros la cosa cambia...

La dividí en pequeños segmentos para darle algo de dinamismo (como para que se entendiera que todo sucedía más o menos a la vez), sino era todo muy trabado... De todas formas esta pelea no hizo más que empezar, en el capi que viene sigue.

Kakarotto no apareció, le dejé algunas cosas reservadas para después (?).

¡Ah! Rik y Deck eran dos miembros del primer foro de anime en el que estuve... XD. Un pequeño homenaje.

¡Feliz 2010! Que todos sus sueños se cumplan... n.n

Gitano, nunca te olvidaremos (sólo para entendidos).

¡Saludos y gracias por todo!


Dragon Ball (c) Akira Toriyama, Bird Studio, Shueisha, Toei Animation.